miércoles, 19 de junio de 2013

¿HAY ALGÚN PECADO IMPERDONABLE?


Mateo 12:28-32
“Si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. El que no es conmigo, contra mí es, y el que conmigo no recoge, desparrama. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.

Jesús acababa de sanar a un hombre endemoniado que era ciego y mudo, “de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba”, dice Mateo 12:22. Y toda la gente que estaba alrededor de ellos estaba asombrada. Pero los fariseos, celosos y molestos por la manifestación de poder del Señor, dijeron: “Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios” (Mateo 12:24). El pasaje de hoy nos muestra la respuesta de Jesús a esta declaración de los religiosos judíos. Así les dijo el Señor: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada”.

Jesús les habla de un pecado que no sería perdonado. Esto, a simple vista, parece una contradicción a la enseñanza que dice que Dios está dispuesto a perdonar a todo aquel que viene a él arrepentido, cualquiera haya sido el pecado cometido. Pero, entendamos bien las palabras del Maestro. Muchas veces Jesús había sido ofendido, humillado y maltratado y aún estando clavado en la cruz clamó al cielo diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Por eso dijo a los fariseos: “A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado”. Y entonces añadió: “Pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.

Cuando se aproximaba el momento de su muerte, Jesús habló largamente a sus discípulos acerca de lo que pasaría después (Juan capítulo 16). Allí les dijo que cuando él se fuera vendría el Espíritu Santo. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16:8-11). Entre las funciones del Espíritu Santo, la principal es convencer al mundo de las consecuencias de sus pecados y de la necesidad de arrepentirse y creer en Jesucristo para obtener el perdón y la salvación de sus almas.

La Biblia nos cuenta que el día de Pentecostés, el Espíritu Santo se manifestó por primera vez de manera poderosa (Hechos capítulo 2), y los apóstoles “fueron todos llenos del Espíritu Santo”, y comenzaron a predicar a la multitud allí reunida acerca de la salvación por medio de Jesucristo. “Los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”. De esta manera comenzó la iglesia de Cristo en la tierra. Sin embargo, aquellos que ignoraron el llamado al arrepentimiento, los que una vez tras otra rechazaron la invitación del Espíritu Santo a la salvación y a vivir una vida de santidad, y decidían permanecer en las tinieblas, no alcanzarían el perdón y sufrirían la condenación eterna. Esto se ha cumplido desde aquel momento, a través de los siglos hasta nuestros tiempos.

Romanos 6:23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. No existe un pecado que pueda separarte por siempre de Dios, si te arrepientes y aceptas el sacrificio de Cristo. Solamente una decisión conciente de rechazar la invitación del Espíritu Santo a la salvación puede resultar en que pases la eternidad separado de Dios. No esperes más para aceptar su invitación. Recibe a Jesucristo como tu salvador y disfruta el regalo de la vida eterna.

ORACIÓN:
Dios de amor y de misericordia, te doy gracias por el precioso regalo de la vida eterna en Cristo Jesús. Te ruego que me des sabiduría y discernimiento espiritual para reconocer aquellas actitudes que me separan de ti, y ayúdame a rechazarlas para poder vivir una vida de comunión contigo. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla




martes, 18 de junio de 2013

LAS DIEZ LLAVES DE LA ORACIÓN EFICAZ


1.- ORAR PIDIENDO, BUSCANDO Y LLAMANDO.

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:7-8,11).


2.- ORAR CON FE.

“Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
(Marcos 11:24)


3.- ORAR EN SECRETO.

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6).


4.- ORAR DE ACUERDO A LA VOLUNTAD DE DIOS.

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).


5.- ORAR EN EL NOMBRE DE JESÚS.

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:13-14).


6.- ORAR JUNTO CON OTROS CREYENTES.

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:19-20)


7.- ORAR CON AYUNO.

“Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído” (Hechos 14:23)


8.- ORAR CON UNA VIDA DE OBEDIENCIA.

“Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:21-22).


9.- ORAR PERMANECIENDO EN CRISTO Y EN SU PALABRA.

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7).


10.- ORAR DELEITÁNDOSE EN EL SEÑOR.

“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).


UN RESUMEN DE LOS CANDADOS Y LAS LLAVES DE LA ORACIÓN.

1.- Tu relación con Dios debe estar en orden

2.- Tu relación con las demás personas debe estar en orden.

3.- Tu corazón debe estar en orden.


“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas


lunes, 17 de junio de 2013

¡HONRA A TUS PADRES!


Efesios: 6:2-3
"Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra"

¿Que significa Honrar a nuestros Padres? Es simplemente darles el respeto, el lugar y la dignidad que se merecen, tan solo por ser nuestros Padres.

Muchos Hijos antes de honrar a sus Padres, los juzgaran y dirán, pero mis Padres no se merecen ninguna honra. Este versículo no nos dice: “si se lo merecen”, “si fueron buenos padres”, ni tampoco “si siento hacerlo”. Solo dice "Honra a tus Padres" y tiene una promesa, si lo haces, recibirás bendición, ¡Te ira bien y vivirás muchos años!

Dios sabe que ni Padres ni Hijos somos perfectos. Todos fallamos, nos equivocamos, cometemos faltas, dañamos a los seres que mas queremos, sin embargo Dios nos pide y nos enseña a perdonar. Así como ÉL perdona nuestras faltas, así mismo debemos perdonar si nos han lastimado. Y en este caso especifico de los Padres, Dios nos dice: "Honra a tus Padres" y punto. Es un principio, un reglamento, que no se puede cambiar, ¡así es como vive un verdadero Hijo de Dios!

La Honra es para toda la vida. No hay un tiempo donde podamos decir, bueno… ellos ya están grandes, yo ya soy mayor de edad, ya no les debo respeto. O tal vez ellos ya no están aquí, se adelantaron en el viaje eterno, o tengo años de no verlos. ¿Se puede dar honra, así? ¡Claro que si! podemos seguir honrando su memoria, y eso va desde no maldecir su nombre, hasta honrarlos con nuestra manera de vivir, siendo buenos Hijos, hombres y mujeres de bien, que damos honor no solo a nuestros Padres terrenales, sino también y primordialmente a nuestro Padre Celestial.

Al vivir en el propósito de Dios para nuestras vidas, damos honra y honor a Dios; así mismo honramos la vida de nuestros Padres, aplicando lo bueno que nos enseñaron y aprendiendo de los errores que ellos cometieron.

Cuando Mi Madre, me habla acerca de los errores que ellos cometieron, solo puedo decirle que nadie somos perfectos y en un hogar donde no se vive conforme a la Palabra de Dios, no se pueden esperar grandes avances, sino una familia disfuncional, con muchos conflictos. Es hasta cuando Cristo llega a nuestras vidas que todo cambia.

Ahora puedo entender que Dios nos pide honrar a nuestros Padres y punto. No nos da el lugar de jueces a los Hijos, porque entonces llega el tiempo que somos Padres, y al igual que nuestros Padres, nosotros tampoco somos perfectos ni mucho menos. Podemos aprender de los errores que cometieron nuestros Padres, pero seguramente cometeremos también nuestros propios errores, y eso muchas veces es por ignorancia y por la falta de Dios en la familia.

Si aun tienes a tus Padres, ¡Hónralos! Perdona, si tienes que perdonar. Dales su lugar, aun cuando ellos nunca te lo hubieran dado. Porque Si tus Padres no han visto lo bueno que has hecho, tu Padre Celestial que esta en los cielos si lo ve, y de ÉL recibirás grande recompensa. Además… si ya tienes hijos, les estarás enseñando un principio de obediencia, y recuerda… “trata a los demás como quieres ser tratado, no como se merecen”.

Honra a Tus Padres, con tus palabras, con tu presencia, con un regalo, con una llamada de telefono, con tu tiempo, con tu manera de vivir, hónralos en todo tiempo, no solo el día del Padre. No los maldigas ni con el pensamiento, porque eso traerá maldición a tu vida.

Dios nos de sabiduría para ser los mejores Hijos que podamos ser y los Padres que nuestros Hijos necesitan.

“Señor sobre todas las cosas queremos darte toda la honra y Honor que tu te mereces y hacer tu santa voluntad. Ayúdanos a ser Hijos obedientes, trae sanidad, restauración y salvación a nuestros hogares, en el nombre de Jesús. Amen”.


“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas



martes, 4 de junio de 2013

¿CÓMO ES TU MANERA DE HABLARLE A LOS DEMÁS?


Colosenses 4:6
“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”.

El gran estadista francés Richelieu (1585-1642) era conocido también como un hombre de gran cortesía. En una ocasión, alguien le solicitó un trabajo sabiendo que no se lo daría. La manera de hablar de Richelieu era tan cálida y expresaba tanta aceptación que valía la pena que le negasen a uno una petición sólo para escuchar con cuánta amabilidad se expresaba, aun cuando decía que no.

Todos podemos aprender de ese ejemplo. Especialmente los cristianos, pues siendo seguidores de Cristo debemos ser muy sensibles a las necesidades, al dolor y a las decepciones de los demás. Por ello de nuestra boca no deben salir palabras duras ni nuestra voz debe tener un tono áspero, ni siquiera cuando creemos que es necesario ser firmes. Cristo mora dentro de nosotros y, si nos sometemos a su control y a su amor, será evidente no sólo en lo que decimos, sino también en cómo lo decimos. Los gestos del cuerpo, las expresiones de la cara, el tono de la voz muchas veces dicen más que las palabras que salen por nuestras bocas.

Generalmente podemos tener una buena idea de la madurez espiritual de una persona por la manera como habla o actúa. Nunca debemos, con nuestras palabras o nuestros actos, subestimar a otros ni hacerlos sentir que no son importantes. La Biblia dice en Filipenses 2:3: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Nuestra naturaleza humana nos empuja en sentido contrario a este consejo, pero el Espíritu Santo puede obrar en nosotros de manera que lleguemos a tener la tendencia a ser amables y considerados con los demás, aunque a veces tengamos que sacrificar nuestra propia comodidad. La clave es esta: “Estimar a los demás como superiores a nosotros mismos”. Si nos situamos en un nivel inferior no nos será difícil ser corteses y amables con esa persona, hablando con gentileza y consideración.

Aún en las ocasiones en que recibamos un mal trato, mostramos sabiduría cuando hablamos palabras suaves. Dice Proverbios 15:1-2: “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría; mas la boca de los necios hablará sandeces”. Muchas veces la diferencia entre ser ofensivos o ser una bendición radica simplemente en la manera de hablar. La Biblia nos exhorta a exponer nuestras convicciones con firmeza pero con gentileza. En su primera carta el apóstol Pedro escribió: “Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). La amabilidad y el respeto han de caracterizar nuestro testimonio a un mundo incrédulo. No debemos transigir en nuestro compromiso con Cristo, sino que hemos de estar preparados para contestar a cualquiera que nos pregunte acerca de nuestra esperanza de la manera más amable posible.

A veces, de manera inconciente, expresamos nuestras opiniones con demasiado énfasis. En nuestro entusiasmo por comunicar una idea quizás hablamos alto y gesticulando excesivamente. Como resultado, a menudo damos la impresión de que estamos enojados cuando en realidad no lo estamos. Debemos estar muy concientes de esto, y tratar, con la ayuda del Señor, de mejorar en este aspecto. Y continuar mejorando cada vez más hasta el punto de llegar a complacer el corazón de nuestro Padre celestial.

Dios nos habla hoy enseñándonos que debemos ser cuidadosos al hablar, que nuestras palabras deben ser siempre “sazonadas con sal”, es decir, agradables y corteses. ¿Cómo es tu manera de hablar? ¿Crees que con ella glorificas el nombre de Dios? ¿O piensas que necesitas algunos cambios en esta área, a la luz de esta enseñanza? Si es lo último, y tu corazón está dispuesto a cambiar, el Señor puede ayudarte.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te ruego me ayudes a ser un testimonio agradable a ti en mi manera de expresarme y actuar. Que yo pueda tratar a los demás con amor y gentileza, y que mis palabras y mi manera de hablar siempre te glorifiquen. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

Mateo 18:3



¿Por qué los niños se pelean y luego juegan juntos?

¡¡Porque su felicidad vale más que su orgullo!!

Mateo 18:3
“y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.


“Gracia y Paz”

Para Meditar y Compartir

lunes, 3 de junio de 2013

¿QUÉ MOTIVAN TUS ACCIONES?


Juan 5:39-44
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo. Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?".

En un programa radial estaban entrevistando a un viejo actor de circo que en su juventud tenía uno de los mejores números del espectáculo. Todos lo conocían como “Bola de Cañón”, su actuación consistía en ser disparado de un cañón, viajando a gran velocidad hasta una malla que lo recibía a unos cientos de pies de distancia. Durante su vida fue disparado del cañón más de 1,200 veces. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, él contestó: “¿Sabe lo que es sentir el aplauso de miles de personas?” ¡Por eso lo hacía!

En el pasaje de hoy, Jesús se dirige a un grupo de líderes religiosos judíos. A muchos de estos les encantaba la aprobación de la multitud. Eran religiosos en apariencia y decían tener la verdad pero rechazaban al Salvador. Mientras caminaban por el escenario de la historia humana desfilaban vestidos de justicia propia y se negaban a creer en Jesús y a honrarle como el Mesías que era. Estaban más preocupados por recibir honor de los demás que de Dios. Por eso Jesús les dijo: “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?”

Nosotros actuamos muchas veces como esos líderes religiosos y como "Bola de Cañón". Nos esforzamos por causar una buena impresión y nos agrada recibir halagos de los demás. Claro que esto no tiene nada de malo, si lo que hacemos está motivado en primer lugar por un deseo de honrar y glorificar a Dios. Cuando nuestras acciones resultan de aplicar la palabra de Dios en nuestras vidas, aunque en ocasiones desagraden a los que nos rodean, estas acciones serán agradables al Señor y de él recibiremos la recompensa. Los demás reaccionarán después en la medida que sean ministrados por el Espíritu Santo por medio de nuestro testimonio. Dice Colosenses 3:23-24: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”. Por el contrario, cuando nuestro enfoque está en impresionar a los demás tendremos que conformarnos, en el mejor de los casos, con recibir de ellos alguna que otra palabra de halago. Nada más podemos esperar. A esto se refiere Jesús en Mateo 6:5 cuando dice: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”. En efecto, si lo que motiva tu oración es el deseo de impresionar o sobresalir entre los que están alrededor, no esperes recibir recompensa del cielo.

¿Cuánto influye en tu actitud “la multitud” que te rodea, es decir tu familia, tus amigos del Facebook, tus compañeros de trabajo? ¿Te interesa más encontrar aprobación en ellos que agradar a Dios con tus acciones?

Reflexiona en tus motivaciones. Es sumamente importante darle al Señor el primer lugar en todo, pues siempre resultará en bendiciones para nuestras vidas. Si no lo estás haciendo, hazte el propósito desde este momento de pensar antes de actuar, y asegurarte de que lo que vas a hacer esté dirigido a agradar a tu Padre celestial antes que a nadie más.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me perdones por las veces que he sido motivado por el deseo de recibir la aprobación de los demás antes que recibir tu aprobación. Ayúdame a concentrar mis esfuerzos en agradarte a ti en todo lo que yo haga. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 30 de mayo de 2013

¿EN QUÉ INVIERTES TU TIEMPO?


Colosenses 4:2-5
“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar. Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo”.

En cada carta del apóstol Pablo, de una manera u otra, vemos una exhortación a orar. Aquí les dice a los colosenses que sean perseverantes en la oración, y les pide que oren por él, no por su liberación de la cárcel, sino para que el Señor abra puertas para que él y sus colaboradores puedan llevar a cabo su tarea de dar a conocer el evangelio de Cristo. Por ultimo, les aconseja que anden sabiamente, y que rediman, es decir, que aprovechen el tiempo al máximo. El valor del tiempo es incalculable.

Constantemente estamos deseando tener más tiempo. ¿Y qué hacemos con él? Si analizamos cómo invertimos el tiempo en nuestras vidas conoceremos donde está nuestro corazón y qué es lo más importante para nosotros. ¿Cuánto tiempo inviertes en ver la televisión? ¿O en el cine, o en algún evento deportivo, o simplemente hablando por teléfono? No quiere esto decir que en todos estos casos estés cometiendo pecado o haciendo algo inmoral, pero es muy probable que no estés usando ese tiempo con el fin de glorificar el nombre del Señor.

A través de la historia encontramos a hombres y mujeres que dedicaron todo su tiempo y sus propias vidas al avance del Reino de Dios, sin importarles el costo. Vivieron vidas que reflejaron el carácter de Cristo. Contaron historias del amor de Jesús, invitaron a otros a unirse a su causa para encontrar una profunda e íntima relación con Dios. Esta relación es la que Jesús mismo mostraba en sus acciones. El amó a sus discípulos y a todos los que vinieron a escuchar sus enseñanzas. El amó a aquellos a los que sanó al igual que amó a los pecadores y aún a aquellos que le injuriaban. La Biblia también nos dice que él perdonó y mostró amor a las mismas personas que le crucificaron (Lucas 23:34). Romanos 5:8 dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Mientras estuvo en la tierra, Jesús dedicó su tiempo a servir y a mostrar el amor de Dios a todas las personas sin excepción. Y en nuestros tiempos Jesús anhela continuar haciéndolo a través de nosotros.
Una antigua historia cuenta que en el patio de una pequeña iglesia de un pueblo del sur de Francia había una estatua de Jesucristo con las manos extendidas. En medio de un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial una bomba cayó cerca de la estatua y ésta fue destruida por la explosión. Después que cesó el bombardeo los miembros de la iglesia se dieron a la tarea de reconstruir la estatua y cuidadosamente y con mucha paciencia se dedicaron a buscar los pedazos e irlos pegando uno a uno. Al final la estatua quedó casi totalmente reconstruida, pero había un problema: no pudieron encontrar las manos. Aquello fue motivo de disgusto y frustración entre aquellas personas. Unos opinaban que debían construirle nuevas manos, otros sugerían que debían construir otra estatua. Y así por largo rato discutían y opinaban sin llegar a un acuerdo, hasta que alguien sugirió una idea que fue aceptada por todos: colocaron en la base de la estatua un letrero que decía: “NO TENGO OTRAS MANOS QUE LAS TUYAS”.

La historia no menciona la denominación de esta iglesia. Pero cualquiera que esta sea, la ilustración debe servir para recordarnos que nosotros somos hoy el cuerpo de Cristo. Como tal, él desea que seamos una extensión de sí mismo en el mundo. A través de nuestros miembros y nuestros sentidos él puede ministrar a las personas en necesidad. Una llamada telefónica a un hermano enfermo, unas palabras de consuelo a alguien que está en medio de una prueba, hablarle de Jesús a un compañero de trabajo. En fin, el Señor quiere que seamos sus instrumentos entre aquellos que nos rodean. No existe una mejor inversión de nuestro tiempo que dedicarlo al servicio de Dios.

ORACIÓN:
Padre del cielo, gracias te doy por todas las personas que tú has usado para hacer llegar a mi vida tu Palabra y tus bendiciones. Te ruego que me capacites para servirte como instrumento para que tú bendigas a todos aquellos que me rodean. Que la manera en que yo invierta mi tiempo resulte en gloria y honra para tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla



GRACIA, ¿LICENCIA PARA PECAR?


Romanos 6:1-2
“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”.

Nadie de nosotros merecía una salvación tan grande como la que Dios nos ha dado, aun cuando éramos pecadores y no merecíamos perdón, Dios nos perdono, nos limpio de todo pecado y ahora nos ha dado una nueva vida, una vida en Cristo que no esta viciada conforme al viejo hombre, sino mas bien una nueva vida que nace de una relación intima con Dios.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

Sin duda la gracia es un don de Dios, que no es que nosotros queramos o merezcamos, sino que es un regalo de Dios, que sin merecerlo le es otorgado a todos aquellos que lo quieren aceptar.

Ahora nuestra vida se rige a través de la Gracia de Dios. Antes en el antiguo tiempo la vida se regia a través de la Ley, esa ley que fue impuesta para demostrar lo difícil que nos era ser fieles a Dios, mas con la venida de Cristo y su perdón ahora vivimos en un periodo denominado: “El Periodo de Gracia”, en donde todos aquellos que quieran alcanzar la gracia de Dios lo pueden lograr, tan solo con arrepentirse de corazón de sus pecados y comenzar a vivir una vida agradable a Dios.

Hoy en día la gracia de Dios es la que nos permite arrepentirnos de nuestros pecados, pues mientras haya gracia, aun es posible.

Lo triste de esto es que muchos “Cristianos” utilizamos la gracia como una licencia para pecar, pues el simple hecho de saber que aun tenemos la oportunidad de arrepentirnos nos hace concretar cosas que deberían estar ya canceladas desde hace mucho tiempo. Pablo lo decía de esta forma: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1-2).

Lo que Pablo quería decir, es que ¿Cómo es posible que vivamos aun en el pecado, cuando ya morimos a el?, y es que es igual que cuando un ladrón fue encarcelado por robar, paso muchos años de su vida en esa cárcel horrible, pero luego fue perdonado, pero al regresar al pueblo, volvió a robar nuevamente, ¿Acaso no le basto todo el tiempo que estuvo en la cárcel?, ¿Acaso la cárcel era un excelente lugar para pasar muchos años de su vida?, ¿Qué era lo mínimo que se esperaba de el, al ser perdonado?, si, se esperaba que no robara mas. Así mismo, luego de ser perdonados, se espera de nosotros que evitemos a toda costa el pecado, Jesús decía: “Vete, y no peques mas”.

Lastimosamente muchas veces podemos convertir la gracia de Dios en una desgracia, digo desgracia porque al no tener cuidado podemos aprovecharnos de ella convirtiéndola en una desgracia para nuestra vida, llevando de esta manera una vida de pecado continuo que nos aleja de la Gloria eterna. En Hebreos 12:15a leemos: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios”.

Es por esa razón que cada día debemos hacer lo que Pablo le dice a Timoteo que haga: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 2:1).

Amados, no utilicemos la GRACIA de Dios como libertinaje, no nos aprovechemos de ese regalo que Dios nos dio. Imagínate que alguien te regala una tarjeta de crédito, con saldo limite de $50,000 pero tu comienzas a gastar y a gastar y cuando sientes el crédito se sobre giro y ahora tienes una deuda de $500,000, ¿Qué hiciste con el regalo que se te obsequio?, ¿Qué clase de respuesta diste al bien que alguien te quiso hacer?, ¿Será que se merecía que te aprovecharas del regalo?, Claro que NO, no seas aprovechado, no utilices la gracia como ocasión para pecar. Cuidado… que nadie sabe el día ni la hora que el Señor vendrá y ¿Qué ocurrirá si en ese momento estas aprovechándote en mal manera de la gracia?, seguramente te quedaras.

En Judas verso 4 lo leemos claramente: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”.

No convirtamos la GRACIA de Dios en un libertinaje, al contrario, tratemos cada día de guardarnos lo más que podamos para no aprovecharnos de ella. Al contrario seamos buenos administradores de esta gracia: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).

No conviertas la gracia en una desgracia para tu vida, no te confíes en lo que muchos te dicen “que no importa lo que hagas, que mientras estés en el periodo de la gracia no hay problema”, al contrario toma muy en cuenta estas verdades bíblicas y vívelas: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2: 11-14).

"Gracia y Paz"
Verdades Bíblicas


miércoles, 29 de mayo de 2013

¡QUÉ HERMOSO ES VER A UN MATRIMONIO FELIZ!


Se dice que “alegría compartida es doble alegría” y que “tristeza compartida, es media tristeza”. El amor, es un verdadero bálsamo para el alma, en este tiempo de presiones, desilusiones y chascos.

El objetivo del matrimonio debe ser la fusión de caracteres, que lleguen a ser uno y que se ayuden mutuamente. La mujer se sentirá protegida por su esposo y él se sentirá ayudado por su esposa, especialmente en la enfermedad y en los problemas (Génesis 2:18).

Pero lamentablemente no siempre es así, pues millones de parejas se ven frustradas en su anhelo de felicidad, y los más afectados siempre son los hijos.

En los EE.UU. se producen cerca de 6,500 divorcios por día, esto es más de un millón cien mil por año. De las mujeres entre 30 y 40 años de edad se divorcian 6 de cada 10, por lo menos una vez. El 25% de los menores de 18 años, carecen de padre o madre y se calcula que esto aumentará al 50% el próximo año. Se indica que de las parejas que se casen este año, más de la mitad terminarán en el divorcio; y que más del 60% de los niños que nazcan pasarán parte de su vida en un hogar dividido.

En Francia, uno de cada dos matrimonios termina en el divorcio. En Canadá, más del 40% de las parejas unidas en primeras nupcias, se separan.

En la Unión Soviética, más del 70% de los divorcios se producen en los primeros 10 años de matrimonio. África, Asia y Latinoamérica, también sufren un creciente deterioro de la unidad familiar.

¡Qué perspectivas tan alarmantes para este mundo! ¡Debemos hacer algo!

Dios no desea eso, pues cuando creó al hombre estableció el matrimonio con el sagrado propósito de ayudarse mutuamente, de amarse, de criar hijos en un ambiente estable y sano y de permanecer unidos "hasta que la muerte los separe" (Mateo 19:6).


SIETE CAUSAS DE INFELICIDAD

Existen más de siete, pero, consideremos solo las siguientes:

1 - Percepción errónea del matrimonio.

Las novelas y películas que tratan temas sentimentales, son responsables de lanzar a los jóvenes a un mundo irreal. Al casarse, esas personas esperan inconscientemente de su cónyuge algo que la vida real no les puede regalar y quedan desilusionados.


2 - Desviación de los principios sanos.

El adulterio, el alcoholismo y la pereza son responsables de muchos fracasos.


3 - La incompatibilidad de caracteres.

Cuando existe un genio violento, espíritu egoísta, un corazón frío, celos, rencores, etc., se producen a menudo roces que pueden producir un distanciamiento paulatino, si no se busca la solución que Dios nos ofrece para estos casos.


4 - La falta de diálogo y cosas en común.

Hay poco tiempo del uno para el otro. Se entra en la rutina conyugal y hay poco diálogo. La TV. y actualmente el chat o Internet roba a muchas familias el tiempo que debieran dedicarse uno al otro.


5 - Problemas económicos.

La incomprensión en los planes y deseos mutuos, la falta de confianza en el manejo de la economía del hogar y el distanciamiento prolongado por trabajar en lugares lejanos, suelen ser causantes de problemas, como también cuando se contraen deudas difíciles de pagar.


6 - Interferencia de terceros.

"El que se casa, casa quiere". Es mejor que los recién casados vivan independiente.


7 - Cuando el amor se ENFRÍA.

Puede haber insatisfacción emocional o sexual. Cuando una de las partes amenaza con el divorcio por alguna crisis pasajera, pueden producirse heridas profundas y una pared entre ambos. Dios desea ayudar a cada familia a ser feliz. Si en tu hogar hay problemas, si existen tensiones y está amenazada la unidad familiar, no pienses en el divorcio, sino en buscar soluciones, considerando los consejos que expondremos.

Una señora fue a entrevistar a un médico amigo.
- Me quiero divorciar de mi marido -fue la queja de la angustiada mujer.
- ¿Por qué? Preguntó el médico.
- Porque tiene otra.
- Si usted se divorcia le hace un favor, pues eso es lo que él quiere.
- ¿Qué puedo hacer?
- Enamórelo primero y luego se divorcia, aconsejó el médico.
- ¿Cómo lo puedo hacer?
- Hágale tres elogios por día. ¿Viste bien? ¿Tiene buena presencia? ¿Es cumplidor? Dígaselo
La mujer se propuso hacerlo. Al cabo de algunos meses encontró a su médico amigo, quien inmediatamente le preguntó por su esposo.
- ¡Lo logré! Está profundamente enamorado de mí.
- Entonces, ahora déjelo.
- No, ahora no, porque yo también estoy enamorada de él.


LA LEY FUNDAMENTAL DE LA FELICIDAD

Solemos oír las quejas: "Mi esposo no me hace feliz", "Mi señora debería ser distinta". No pienses sólo en recibir, sino también en dar, pues "HACER FELIZ AL PRÓJIMO, ES HACERSE FELIZ A SÍ MISMO". El apóstol Pablo dice: "Más bienaventurado es dar, que recibir" (Hechos 20:35).

Puedes proponerte hacer feliz a tu cónyuge. Busca el momento apropiado para conversar y traten de identificar las cosas que no les gustan de sí mismos. Ambos debieran colocarse blancos, tratando de aplicar las siete claves. No pienses en tu felicidad, sino en la del otro. No trates de cambiar a tu pareja, proponte cambiar tú mismo, y... ¡Verás los resultados!


SIETE SECRETOS PARA UN HOGAR FELIZ

Los investigadores Nick Stinett y John De Fraim estudiaron 3,000 familias estables y felices de diversas nacionalidades para establecer los puntos que tenían en común. Llegaron a la conclusión que habían seis leyes que caracterizan a las familias sólidas. Las consideraremos con una séptima aún más importante.


1- COMPROMISO CON LOS DEMÁS

a- Los hogares felices, valoran la familia como unidad, por encima de las necesidades y deseos individuales.

b- Aunque cada cual tenga sus metas, debe estar dispuesto a eliminar aquellas que puedan amenazar su existencia como pareja.

c- Trátese de comprender los deseos, sueños y sentimientos del otro.

d- Ayudarse mutuamente a desarrollar el carácter. Antes de crear a la mujer, Dios dijo: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Génesis 2:18).

e- Al esposo: Considera que la opinión de la mujer es tan valiosa como la del hombre. El apóstol Pedro escribe: "Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente" (1 Pedro 3:7). Haz que ella crezca en la autoestima y en gratitud, y evitará resentimientos. La intuición de la mujer suele ser más exacta que la lógica del varón. Deja que exprese sus sentimientos.

f- Considera las decisiones de tu esposa en las cosas de la vida diaria. Sé sensible en esto, pues no en todo necesitas hacer tu propia voluntad.

g- Foméntese un ambiente alegre, y hagan del hogar un nido atrayente. No necesita ser grande ni lujoso, aunque sea una sola habitación, debe respirarse en él un clima de amor.

h- Démosle ayuda práctica, especialmente si la mujer trabaja.


LOS 10 MANDAMIENTOS PARA LA MUJER

1. Evita cuidadosamente la primera querella.
2. No olvides que te casaste con un HOMBRE y no con un "dios", que sus imperfecciones no te sorprendan.
3. No lo atormentes continuamente pidiéndole dinero. Arréglate más bien con la suma de cada semana.
4. Si tu marido tiene CORAZÓN, tiene seguramente un estómago; trata de hacerte querer cocinando platos apetitosos que a él le agraden.
5. De tiempo en tiempo, pero no muy a menudo, déjale que tenga razón, eso le causa placer y no te costará nada.
6. En los periódicos, lee otra cosa que los informes de nacimiento, casamientos y defunciones; ponte al corriente de lo que pasa en el extranjero, le será agradable el poder hablar de política en casa, en vez de hacerlo en el club.
7. Sé siempre correcta con tu esposo en la discusión. Acuérdate cómo lo tratabas cuando eran novios. No lo mires nunca de arriba abajo.
8. Déjalo a veces ser más instruido que tú, esto mantendrá el sentimiento de su dignidad y te dará la oportunidad de no ser del todo infalible, si cedes una vez.
9. Respeta la familia de tu marido y sobre todo honra a su madre; él la quiere de mucho antes que a ti.
10. No te presentes desaliñada delante de tu esposo. No descuides tus funciones femeninas.


2- APRECIO

Las familias felices se aprecian mutuamente, se aman. ¿Cómo se puede alimentar ese amor?

a- Dando y recibiendo pequeñas expresiones de cariño, se pueden alegrar a nuestros seres queridos.

b- Veamos los puntos positivos y las virtudes de nuestro cónyuge, y no solamente las flaquezas. En lugar de críticas, destáquense las buenas cualidades recíprocamente, estimularán el amor y la superación.

c- Un esposo cambió su forma de pensar, frente a su esposa, cuando ésta tuvo que ausentarse por tres días, dejándolo al cuidado de los niños.

He aquí el recuerdo de esa aventura:
· Abrir la puerta a los chiquillos que venían de la calle: 63 veces.
· Reñirles para que se callasen o estuviesen quietos: 22 veces.
· Intervenir para arreglar disputas: 8 veces.
· Perder los estribos: 12 veces.
· Atar cordones de los zapatos: 15 veces.
· Manchas en los pantalones: 3 veces.
· Comer mal: los tres días, etc..
¡Nunca he deseado volver a ver a mi esposa, tanto como ahora!

d- Evitemos las palabras ásperas y ofensivas. Cuando ambos eran novios se hablaban dulcemente. A medida que convivimos, debemos buscar de fusionar nuestra personalidad y mejorar nuestras relaciones.

e- El consejo de Dios es:

"Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas” (Colosenses 3:18-19).

Mantén puros tus pensamientos y no permitas que la expresión de tu rostro comunique enojo, desprecio o deseos de venganza. Hay diversos grados de silencio que pueden ser más destructivos que las palabras.


3- COMUNICACIÓN

a- Un investigador calculó, que las parejas tienen un promedio de 17 minutos de conversación por semana. ¡La semana tiene 10,080 minutos!

b- La televisión roba a menudo a la familia un precioso tiempo que podría utilizarse para conversar. ¡Y qué tremenda pérdida!

c- La comunicación es fundamental para la comprensión y para alimentar el amor. Las experiencias vividas en el trabajo, las diarias vivencias con los hijos, nuestras alegrías y preocupaciones, nuestras ideas o desilusiones vividas fuera del hogar, pueden ser temas de conversación.

d- Cuando notemos que alguien del hogar no se comunica, veamos por qué. Hablemos y resolvamos la dificultad. Quizás la esposa se sienta acomplejada o frustrada por algo, o piensa que no sabe expresarse con la facilidad con la que lo hace el esposo. Tratemos siempre de comprender lo que piensa el otro, compenetrándonos en él. No pretendamos atemorizar, dominar, culpar, controlar ni ganarle al otro. No se griten mutuamente.

e- Al hogar debe llenárselo de risas, amor, entusiasmo y sana alegría.


4- PASAR TIEMPO JUNTOS

a- Se les preguntó a 1,500 escolares: ¿Qué crees que hace más feliz a una familia? La respuesta más frecuente fue: "Hacer cosas juntos".

b- Busquemos tiempo para hacer cosas juntos. Asociemos a nuestros hijos en nuestra actividad y recreación. Compartan los problemas y la felicidad.

c- Aunque cada uno es bombardeado por actividades que nos absorben, debemos planificar de tal modo nuestro tiempo, que podamos dedicarnos a la familia, o terminaremos dispersos.


5- UNIDOS EN LA ADVERSIDAD

a- La familia sólida, se une para hacer frente a los desafíos de una crisis, pues hay un compromiso mutuo. Es necesario desarrollar esa capacidad de hacer frente a la adversidad. ¿Pero cómo? Dios desea tendernos sus manos de amor en medio de la tormenta más violenta. En las Sagradas Escrituras nos comunica sus promesas y ¡qué hermosas son! Conózcalas.

b- Si hay problemas, no busquemos culpables sino soluciones. No cuesta nada decir: "lo lamento" o "te perdono". La pareja no debe acostarse nunca enojada. Apliquemos el consejo divino: "No se ponga el sol sobre vuestro enojo" (Efesios 4:26).


6- ESTRUCTURA MORAL

a- Se ha comprobado que esto es un denominador común en las familias estables. En el cultivo de las virtudes cristianas hay bendición.

b- La estructura moral incluye: Integridad, honradez, lealtad, responsabilidad, virtud moral y los principios de la utilidad y del amor. Los principios de los 10 mandamientos debieran estar en cada corazón, pues traen bendición. Las Escrituras Sagradas dicen: "¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre" (Deuteronomio 4:29).


7- DIOS EN EL HOGAR

a- En una encuesta realizada en diversos países por "Mensajes de Amistad", se ha comprobado que la mayoría de las personas creen que la fe religiosa es una ayuda para el hogar. Pero cuán lamentable es comprobar, que el materialismo está desplazando las cosas del espíritu y destruyendo la fe.

b- El diálogo sobre cosas profundas, une a la pareja maravillosamente. Dios desea bendecir a quienes lo buscan y le aman. Solamente Él puede cambiar nuestro carácter, darnos fortaleza en las horas difíciles y guardar a nuestros hijos de los grandes peligros que enfrentan.

c- No descuides tu vida devocional y espiritual. Haz de las Sagradas Escrituras la guía para tu vida y tu hogar. Ella nos aconseja, nos orienta, ilumina la senda de nuestra vida y nos llena de esperanza. A través de sus 2,300 profecías, nos revela el pasado, presente y futuro con exactitud matemática. Estúdiala y recibirás grandes beneficios.

Si has fracasado en tu vida conyugal, busca a Dios, pues nadie mejor que Él para cambiar el rumbo de nuestra vida. Si eres feliz dale gracias y cuida esa dicha. Pero haz tu parte, practicando los principios del amor.

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…" "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor" (1 Corintios 13:4-8 p.p. 13).

“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
Conforme al propósito de Dios
(Maria Crova).


¿COMO LOS DE BEREA, TESALÓNICA O GALACIA?


Hechos 17:11
“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.

Es preocupante ver el modo en que muchas personas reciben una predicación o mensaje. ¿Qué tal si esa persona que estamos escuchando nos está mintiendo acerca de la fe? ¿Qué tal si está equivocada?

Vivimos en tiempos de confusión doctrinal, en donde el mundo entero busca la tan preciada “verdad” del evangelio. Ante esta demanda, muchos han salido por el mundo a anunciar su verdad, su evangelio, su fórmula de la verdad.

Sectas han proliferado por doquier, aprovechando el tremendo engaño que existe en muchas personas que no tienen la voluntad de comprobar que tan verdadero es lo que se les esta predicando.

Esta falta de voluntad se puede apreciar en distintas formas; desde la completa flojera para comprobar por sí mismos si lo que se les dice es verdadero o no, hasta el cierre de su mente y su corazón a todo lo que cuestione su fe ya implantada.

Ante esta situación conviene recordar la historia bíblica, la cual nos enseña cómo debemos recibir una predicación (sea de quién sea). En este caso, veremos cual fue la actitud de los hombres y mujeres de Berea, los cuales no obstante de tener arraigada su religión judía basada en la ley de Moisés, de todos modos se mostraron solícitos para recibir el mensaje cristiano, en este caso, de los labios del apóstol Pablo.

Esta historia se relata en el libro de Hechos 17:10-12, y específicamente el verso 11 dice sobre los habitantes de Berea:

“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

Cabe destacar dos actitudes notables de los de Berea respecto a la predicación de Pablo:

1) Recibieron la palabra “con toda solicitud”.
2) Escudriñaron las Escrituras cada día para comprobar la predicación de Pablo.

De este modo, en una situación de predicación, podemos notar tres tipos de creyentes que toman actitudes diferentes:

1) Los que no les interesa, no escudriñan, y rechazan el mensaje; como muchos de Tesalónica (Hechos 17:1-9).
2) Los que sí escudriñan y se interesan en el mensaje; como los de Berea.
3) Los que no escudriñan y reciben el mensaje livianamente; como los de Galacia (Gálatas 1:6).

Notemos que los judíos eran religiosos que conocían las Escrituras, y Pablo venía anunciando que Jesús es el Cristo. Ante este mensaje, los judíos de Tesalónica le rechazaron, pero los de Berea tomaron el mensaje y lo examinaron. Este hecho les hizo ser “más nobles” que los de Tesalónica.

En contraste, los hermanos de Galacia recibieron el mensaje de un “evangelio diferente”, aceptándolo sin reparos.

Lo que ocurrió en Tesalónica se repite hoy en día. Muchas personas se aferran a su religión, o conjunto de doctrinas, las cuales se tornan incuestionables. Y si alguno cuestiona los aspectos de su fe, estas personas no dudarán en atacar a quien se atreva a plantear una idea distinta, así como atacaron a Pablo.

Así mismo, se repite el caso de Galacia, en donde muchos no se tomarán la molestia por analizar y escudriñar las Escrituras para ver si el mensaje que escucharon es verdadero o no; simplemente lo aceptarán y aunque el predicador diga: “Soy Jesucristo”, le creerán y le dirán “Amén” a todas sus aberraciones. Muchas sectas se han aprovechado de esto.

Gracias a Dios, también existen hoy en día hermanos que son nobles como los de Berea y que ante cualquier predicación (sea de quien sea), recibirán el mensaje, lo examinarán y comprobarán a través de las Escrituras si las cosas son así o no, con toda solicitud, y sin temor a cuestionamientos.

Entonces...
¿Cómo recibirás el próximo mensaje o predicación que escuches o leas?
¿Te cerrarás como los de Tesalónica?
¿Te abrirás como los de Galacia?
¿o analizarás como los de Berea?


“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina


martes, 28 de mayo de 2013

8 PUNTOS SOBRE EL MATRIMONIO


Según la Biblia, el matrimonio es…

Instituido por Dios… Uniendo Un Hombre y Una Mujer.

Mateo 19:4-6
“Y respondiendo El, dijo: ¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra, y añadió: "Por esta razón el hombre dejara a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe”.


Un retrato de Cristo y su Esposa, la Iglesia.

Efesios 5:31-32
“Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.”


Para ser Honrado.

Hebreos 13:4
“Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios”.


Una fuente de problemas, intereses divididos, y ansiedad.

1 Corintios 7:28, 33-34
“Pero si te casas, no has pecado; y si una doncella se casa, no ha pecado. Sin embargo, ellos tendrán problemas en esta vida, y yo os los quiero evitar… pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, y sus intereses están divididos. Y la mujer que no está casada y la doncella se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu; pero la casada se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido”.


No Toda Persona es Llamada.

1 Corintios 7:7-8
“Sin embargo, yo desearía que todos los hombres fueran como yo. No obstante, cada cual ha recibido de Dios su propio don, uno de esta manera y otro de aquélla. A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo”.


Debe Ser Permanente en Esta Vida.

Marcos 10:11-12
“Y El les dijo: Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella; y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio” (cf. Lucas 16:18; Mateo 19:8-9; Romanos 7:2-3).


Impermanente en la Eternidad.

Mateo 22:30
“Porque en la resurrección, ni se casan ni son dados en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo” (Cf. Marcos 12:25, Lucas 20:35-36).


Cumplido En el Regreso de Cristo.

Apocalipsis 19:6-9
“Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina. Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino. Y el ángel me dijo: Escribe: "Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios".


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
Conforme al propósito de Dios




¿ESTÁS ESPERANDO ALGUNA SEÑAL?


Mateo 16:1-3
“Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!”.

Los judíos regularmente exigían señales y prodigios a quienes se proclamaban mensajeros de Dios. Era como si dijeran: “Muestra tus credenciales haciendo algo extraordinario”. La respuesta de Jesús debe haberles sorprendido. Les llamó “hipócritas”, que sólo podían distinguir simples señales como los cambios en el aspecto del cielo, pero eran incapaces de ver o discernir las señales divinas. Sin duda la arrogancia y la soberbia de aquellos hombres eran barreras que impedían el más mínimo discernimiento espiritual.

Varios siglos antes del nacimiento de Jesús, un hombre de Dios, el profeta Elías, recibió una señal del cielo en un momento crítico para el pueblo de Israel. Había en aquellos momentos una sequía muy grande. Hacía más de tres años que no llovía en aquella región, y como consecuencia de esta sequía, el pueblo estaba pasando mucha hambre. Dios, movido una vez más por su misericordia, mandó al profeta Elías a presentarse ante el rey Acab para hacerle saber que la solución a este grave problema estaba próxima (1 Reyes capítulo 18). “Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas” (V. 41-42). El profeta manifiesta por fe lo que aun no había sucedido pero pronto habría de suceder. Entonces fue a postrarse para hablar con Dios.

En el lugar donde Elías estaba postrado había una pequeña elevación que obstruía la vista del mar, por lo que le pidió a su criado que subiera para que observara si se veía alguna señal de la lluvia que, él sabía, llegaría de un momento a otro. Mientras tanto él se mantenía en íntima comunión con el Señor, confiando en su promesa, orando y suplicando por la tan necesitada lluvia. “Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia”.

¡Cuántas veces hemos puesto algo en oración, seguimos orando día tras día, y estamos deseosos de ver o sentir algo que nos muestre que el Señor está trabajando en nuestra petición! Rechazamos la idea de que Dios no nos ha escuchado, pero al mismo tiempo sentimos la necesidad de que él nos dé aunque sea “una pequeña señal”. Es en momentos como estos que hace su aparición la impaciencia, y si permitimos que ésta nos llegue a controlar, la duda empieza a perturbarnos y nuestra fe es afectada, y así mismo el resultado de nuestras oraciones. Esperemos el tiempo del Señor, tranquila y confiadamente, como dijo el rey David en el Salmo 37:7: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”.

Pongamos en práctica la enseñanza de hoy. Seamos perseverantes en la oración y confiemos, como hizo Elías, mientras nos mantenemos bien atentos a cualquier señal que Dios quiera darnos que nos indique que él está preparando algo muy lindo para nosotros, y que pronto lo vamos a recibir.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me des paciencia para esperar en ti. Por favor, muéstrame una señal de lo que estás preparando para mí, y dame discernimiento espiritual para entenderla claramente. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla