sábado, 4 de octubre de 2014

ORACIÓN

No es suficiente reconocer que hay que hacer cambios en nuestras vidas. Es imprescindible creer que la gracia de Dios, a través del sacrificio de su Hijo, es lo único que puede salvarnos de la condenación eterna. Romanos 10:9 dice que “si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Aceptar a Jesucristo como salvador es el primer paso en nuestro camino al cielo, pero no debemos olvidar que se requieren cambios profundos en nuestros corazones y en nuestras mentes que nos muevan a actuar de manera que nuestro testimonio glorifique el nombre de Dios. Con este fin el Espíritu Santo viene a morar en nuestros corazones. Nuestra parte consiste en alimentar nuestro espíritu por medio de la oración y estudio de la Palabra de Dios diariamente. Así creceremos en el aspecto espiritual hasta que lleguemos “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”, como dice Efesios 11:13.

ORACIÓN:
Amoroso Padre celestial, te doy gracias por el inmenso sacrificio de tu amado Hijo; y aunque soy inmerecedor de tan grande redención, te ruego me ayudes a entender tu infinita gracia y a rendirme a la acción transformadora de tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

No hay comentarios:

Publicar un comentario