miércoles, 16 de julio de 2014

¿NO PUEDES CONTROLAR TUS PENSAMIENTOS?



¿No puedes controlar tus pensamientos?

Colosenses 3:1-2
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.

Te acuestas en la cama después de un largo día, cierras tus ojos y empiezan a llegar pensamientos a tu mente. En cuestión de minutos comienzas a sentirte mal recordando algunas oportunidades perdidas, errores del pasado, y situaciones que pudieron haberse convertido en triunfos y nunca lo fueron. En ocasiones la mente se concentra en el hecho de que no has tenido tanto éxito en la vida como algunos de tus vecinos o amigos. “Si tan sólo…”, piensas. A simple vista no parece haber ningún peligro en esta secuencia de pensamientos, sin embargo si dejas que esos pensamientos negativos te controlen empezarás a experimentar sentimientos negativos como confusión, temor, y culpa. Más tarde esos sentimientos negativos se desarrollan creando raíces que van profundizando, y producen ansiedad y tensión, y no puedes conciliar el sueño. Todos estos pensamientos y sentimientos negativos son totalmente opuestos a la paz y el gozo que provienen de Dios. Y por regla general el final de este proceso es la creación de un área de nuestra mente que está controlada por el enemigo y produce problemas espirituales y emocionales en nuestras vidas.

En su segunda carta a los corintios, el apóstol Pablo escribe acerca de este asunto. En 2 Corintios 10:3-5 les dice: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Cuando tenemos conocimiento de la palabra de Dios y permitimos que el Espíritu Santo la use como su espada, podremos destruir esas fortalezas espirituales, esas áreas en nuestra mente que el enemigo puede usar para manipularnos y desviarnos del camino que Dios ha señalado para nosotros. No debes permitir que esos pensamientos negativos que claramente están en desacuerdo con los planes de Dios para tu vida permanezcan en tu mente, sino debes traerlos a la presencia y la luz de Jesucristo y sujetarlos a la autoridad de su palabra.

Es necesario someter tus preocupaciones al Señor tan pronto éstas aparezcan en tu mente. Tienes, pues, que sobreponerte a esa tendencia natural de autosuficiencia e ir en contra de tu orgullo y de tus propios conceptos. Jesús nos invita a venir a él con todas nuestras cargas y preocupaciones, y nos promete que recibiremos descanso, no sólo físico o emocional, sino algo más profundo y reparador, descanso para el alma. En Mateo 11:28-29, Jesús dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.

Si tú crees que eres totalmente responsable de resolver cada problema que te encuentras, o de ordenar tu vida de acuerdo a tus propios conceptos, invariablemente vas a fallar. Pero cuando sometes tu mente y tu voluntad al Señor, podrás vivir con la confianza de que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

Cuando depositas tu confianza en Dios, podrás dormir en paz aún en medio de problemas y dificultades. De la misma manera que lo expresó el salmista en el Salmo 4:8: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado”.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por la seguridad que me das de que puedo vivir una vida de paz y sosiego, si traigo ante tu trono de gracia mis preocupaciones, mis pensamientos y mis cargas. En este momento los estoy poniendo todos a tus pies. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

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