viernes, 4 de mayo de 2012

Cómo reavivar el fuego de nuestro ministerio.
2 Timoteo 1:6-7
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”

¿Qué puede usted hacer si ha perdido su entusiasmo por servir? Tal vez circunstancias difíciles le han llevado a desanimarse. O, tal vez, simplemente sigue trabajando, pero el Espíritu Santo parece estar ausente y no ve ningún fruto. Pablo le dijo a Timoteo: “Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti” (v. 6), pero ¿cómo se logra eso? Con los años, Dios me ha enseñado qué hacer cada vez que siento que mi llama está por extinguirse.

Recargarse:  El ministerio es emocionante cuando estamos llenos del Espíritu Santo, pero todo el mundo se desanima de vez en cuando. Doble sus rodillas ante el Señor, y pídale nuevas fuerzas. Examine su vida, arrepiéntase de cualquier pecado, y sométase a la dirección de Dios en todo.

Reenfocarse:  Cuando nos enfocamos en los obstáculos, estos se hacen más grandes. Pero cuando ponemos nuestros ojos en Cristo, Él se vuelve más grande que cualquier problema que enfrentemos.

Rechazar:  Cuando estamos decaídos, el diablo nos miente: No puedes hacerlo. Nadie te aprecia. ¿Por qué no tiras la toalla? Tenemos que reconocer que todos nuestros pensamientos de desánimo vienen del diablo ­--y rechazarlos.

Retirarse:  Desconéctese del teléfono, los aparatos electrónicos y los pasatiempos, y apártese con el Señor para reavivar su relación estrecha con Él.

Después de dar todos estos pasos, usted podrá volver al ministerio con entusiasmo. Es posible que persistan las circunstancias difíciles, pero estará equipado para manejarlas ya que la llama del Espíritu Santo estará ardiendo con gran resplandor dentro de usted.

“Gracia y Paz”
(encontacto.org)

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