Bendito y
misericordioso Dios, me postro a tus pies con mi espíritu quebrantado,
reconociendo que te he herido con mi comportamiento. Lo confieso y te pido que
me perdones y me laves de toda mi maldad. Restaura mi vida Señor. Haz lo que
tengas que hacer conmigo mi Dios, renuévame y púleme hasta que yo quede como tu
quieres verme. En el nombre de Jesús, Amén.
viernes, 8 de noviembre de 2013
¿NECESITAS RESTAURACIÓN EN TU VIDA?
Salmo 51:1-7
“Ten piedad de
mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades
borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos;
para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. He aquí,
tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender
sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que
la nieve”.
El pecado suele
traer consigo una gran dosis de ceguera espiritual la cual forma una barrera
que impide alcanzar el perdón de Dios. Cuando el rey David cayó en el pecado de
adulterio con Betsabé (2 Samuel 11:1-5), y más tarde concibió el plan para
eliminar al esposo de ésta, Urías heteo, estaba tan ciego que no era capaz de
ver su transgresión delante de Dios, hasta que fue confrontado por el profeta
Natán por orden del Señor (2 Samuel 12). Producto de esa confrontación, David
reaccionó diciendo: “Pequé contra Jehová”. Y desde ese momento comenzó a tomar
conciencia de lo que había hecho, y el sentimiento de culpabilidad en su
corazón dio lugar al Salmo 51, el cual nos muestra un alma verdaderamente
arrepentida clamando por el perdón de Dios.
El pasaje de hoy
nos enseña que sólo el genuino reconocimiento de nuestro pecado, nuestra
aceptación de que hemos ofendido a Dios y nuestra sincera confesión puede traer
perdón y limpieza a nuestras vidas. Sin el reconocimiento del pecado cometido
no puede haber arrepentimiento. Sin arrepentimiento no puede haber confesión.
Sin confesión no hay perdón. 1 Juan 1:9 dice que “si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de
toda maldad”. David dijo: “Yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está
siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo
delante de tus ojos”. Entonces clamó a Dios: “Purifícame con hisopo, y seré
limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve”.
También nos
enseña este Salmo que la restauración sólo es posible por la misericordia de
Dios. David clama por piedad y misericordia, diciendo: “Ten piedad de mí, oh
Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra
mis rebeliones”. ¡De acuerdo a tu inagotable misericordia, Señor! Esta
seguridad en el corazón de David le permitió llegarse a Dios en busca de
perdón, a pesar del horrible pecado cometido. El salmista resume su oración con
una firme convicción y una declaración de esperanza: “Los sacrificios de Dios
son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás
tú, oh Dios” (v.17).
No hay un sacrificio
que pueda agradar más a Dios que un espíritu quebrantado. El quebrantamiento
tiene lugar cuando nos despojamos de la auto suficiencia que nos cubre, de
manera que la vida de Cristo se manifieste a través de nosotros. Entonces
seremos capaces de reconocer que nosotros no podemos arreglarnos a nosotros
mismos, sino que tenemos que depender totalmente de Dios. Para disfrutar de la
fragancia de un perfume es necesario romper el sello del frasco que lo
contiene. Para que una planta crezca y produzca frutos, lo primero que se
requiere es que rompa la tierra que le impide salir al exterior. Para que una
mariposa pueda lucir su belleza volando de flor en flor, primero es necesario
que el gusano quiebre el capullo que lo mantenía atrapado.
¿Te sientes atrapado
por algún pecado? ¿Has tratado muchas veces de cambiar tu comportamiento y te
ha resultado imposible? Acércate al Señor con un corazón contrito y humillado.
Dios no te despreciará. Clama a él como lo hizo David. ¿Crees que tu pecado es
peor que el pecado que David cometió? No existe un pecado en este mundo, por
grande que sea que no pueda ser perdonado por medio del sacrificio de Jesús.
Sólo tienes que llegar hasta el trono de la Gracia con un espíritu quebrantado.
ORACIÓN:
Bendito y
misericordioso Dios, me postro a tus pies con mi espíritu quebrantado,
reconociendo que te he herido con mi comportamiento. Lo confieso y te pido que
me perdones y me laves de toda mi maldad. Restaura mi vida Señor. Haz lo que
tengas que hacer conmigo mi Dios, renuévame y púleme hasta que yo quede como tu
quieres verme. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
jueves, 7 de noviembre de 2013
¿ESTAS IMPACTANDO A OTROS PARA CRISTO?
Colosenses 4:6
“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis
cómo debéis responder a cada uno”.
¿Recuerdas como fuiste impactado para conocer a Cristo? Cuando nosotros
tenemos el deseo de impactar a quienes nos rodean, a menudo nos inspiramos en
el ejemplo de las personas que han influenciado nuestras vidas. Muchos hemos
conocido a hombres o mujeres que crearon en nuestras almas el hambre de conocer
más a Dios. Al ver la diferencia que marcaron en nuestra vida, podemos
preguntarnos si podremos alguna día tener esa clase de influencia en los demás.
La respuesta es sí, porque el Espíritu Santo mora en cada uno de los que
seguimos a Cristo, haciendo posible que cualquiera de nosotros sea útil. Puede
ser tan fácil como decir palabras amables. Por ejemplo: si tu notas que alguien
está deprimido o atribulado por las circunstancias que se están dando en su
vida, tienes la oportunidad de decirle: “Quiero que sepas que aunque las cosas
lucen sombrías en este momento, estoy orando por ti. Vas a salir bien de esto”.
Puede que esto no suene muy elocuente o profundo, pero imagínate a ti mismo
recibiendo ese aliento en un momento de necesidad. Entonces tendrás una idea de
cuán importantes pueden ser esas palabras.
Otra manera de lograrlo, es por medio de la Congregación a la
cual asistes. Cada semana, cuando des tu ofrenda, el Señor dispondrá los medios
para que ese dinero sea usado de maneras que tu nunca podrías medir. Él sabe
cómo multiplicar lo que tu das, para que vaya mucho más lejos de lo que puedas ver.
Puesto que Dios quiere que todos los creyentes tengamos un impacto para su
reino, Él espera que tu uses las habilidades y oportunidades que le ha dado.
¿Por dónde comenzar? Allí mismo donde estás ahora —empieza a hacerlo iluminando
el lugar donde vives.
“Gracia y Paz”
Meditación Diaria
OJO CON LOS FALSOS LÍDERES
Mateo 15:1-14
“Entonces se
acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué
tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las
manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros
quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó
diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la
madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su
padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,
ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el
mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de
vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón
está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas,
mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y
entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la
boca, esto contamina al hombre. Entonces acercándose sus discípulos, le
dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero
respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será
desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al
ciego, ambos caerán en el hoyo”.
En este pasaje,
Jesús habló de líderes en quienes no se debe confiar. Llamó “hipócritas” y
“ciegos guías de ciegos” a los líderes religiosos de su tiempo. Los escribas y
fariseos enseñaban tradiciones de los hombres, no los mandamientos de Dios. Hoy
en día también existen este tipo de líderes, los cuales proclaman que ellos
tienen la verdad, y diseñan una especie de Teología selectiva en la que
utilizan ciertas porciones de la
Biblia para justificar sus doctrinas y sus propósitos. El
apóstol Juan se refiere a estos cuando escribió: “Amados, no creáis a todo
espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos
profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1). ¿Y cómo se prueban los
espíritus? Debemos hacernos preguntas como estas: ¿Refleja la vida del líder la
vida de Cristo? ¿Sus acciones glorifican el nombre del Señor? Jesús advirtió a
sus discípulos acerca de esta situación diciéndoles: “Guardaos de los falsos
profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son
lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:15-16).
Los falsos
maestros crean división y discordia. Muchas veces tratan de parecer superiores
a sus oyentes manifestando tener una espiritualidad más avanzada que los demás,
quizás alegando haber tenido una experiencia espiritual que los eleva a un
“nivel más alto”, pero en realidad actúan movidos por sus egos y sus bajos
principios. El verdadero líder es imitador de Cristo en todo; sus acciones, sus
palabras, sus gestos, todo lo que hace va encaminado a darle la gloria al
Señor. Un líder confiable siempre señalará a Cristo, el cual es el camino, la verdad
y la vida, y no a sí mismo. Este no tiene que preocuparse por declarar sus
“buenas cualidades” pues el Espíritu Santo se encargará de hacerlo saber a
todos.
Debemos ser
cuidadosos al seguir a un líder, pues si bien hay líderes que han sido usados
por Dios poderosamente, como Moisés y Josué, el apóstol Pablo y otros, incluyendo
a muchos en nuestros tiempos, también es cierto que ha habido líderes que se
han desviado del plan de Dios, como Saúl, que al final fue desechado por Dios;
y en el Nuevo Testamento los fariseos, de los cuales habla el pasaje de hoy. El
apóstol Pablo, en su segunda carta a los corintios, también advierte acerca de
“falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo”
(2 Corintios 11:13). Y si no estamos alertas podemos seguirlos ciegamente.
Hazte el
propósito de leer la Biblia
todos los días y medita en lo que lees. Conoce a fondo la Palabra de Dios y aplícala
en tu vida. Ora y pide al Señor el discernimiento del Espíritu Santo para
distinguir la verdad del error, y mantente siempre alerta ante las asechanzas
del enemigo.
ORACIÓN:
Padre santo, te
ruego me des discernimiento espiritual para identificar quienes son los líderes
ungidos por ti a quienes debo seguir, y cuales son los que debo evitar. Pero por
sobre todas las cosas ayúdame a tener mis ojos fijos en ti y tu santa palabra.
En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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miércoles, 6 de noviembre de 2013
ENSALADA DIURÉTICA DE PEPINO Y TOMATE
Esta es una
deliciosa ensalada que combina sabores muy particulares de frutas y hortalizas.
Son altamente nutritivas y con alto contenido de agua y especialmente
diuréticas. Una ensalada que no debe faltar en tu dieta.
Pepino. El fruto del
pepino tiene propiedades digestivas, por lo que es muy recomendado su consumo
para tratar casos de estreñimiento, digestiones irregulares o trastornos
digestivos en general.
El pepino es
altamente diurético, ya que estimula la eliminación de líquidos acumulados en
el organismo. Debido a esto se recomienda su utilización para tratar casos de
infecciones urinarias, cistitis y nefritis que suelen inflamar el vientre.
Tomate. Gran fuente de
vitaminas y minerales: Un tomate puede aportar alrededor del 40% del
requerimiento diario de vitamina C. La vitamina C es un antioxidante natural
que actúa contra el cáncer que causan los radicales libres. También contiene
vitamina A y abundante potasio, así como hierro. El potasio juega un papel
vital en el mantenimiento de la salud del nervio, y el hierro es esencial para
mantener la salud de la sangre. La vitamina K que es esencial en la coagulación
de la sangre y controla el sangrado, es abundante en los tomates.
Para la piel
sana: El tomate ayuda en el mantenimiento de dientes sanos, huesos, pelo y
piel. La aplicación tópica de jugo de tomate se utiliza para curar quemaduras.
El consumo diario de tomate protege la piel contra los rayos UV. El tomate
ocupa un lugar destacado en la preparación de productos contra el
envejecimiento.
INGREDIENTES:
- 1 pepino
grande
- 3 tomates
medianos
- 1 pequeño
puñado de cilantro fresco, picado (o perejil)
- 1 cucharada de
aceite de oliva
- zumo de medio
limón o más al gusto
- sal y pimienta
fresca
1.- Lavar y
pelar el pepino si tiene una gran cantidad de capa de cera. Cortar en dados
pequeños y colocar en un recipiente.
2.- Lavar y
cortar los tomates. Añadir el tomate y el cilantro picado a la taza también.
3.- Aplicar el
aceite de oliva sobre la ensalada y comenzar con una pequeña cantidad de jugo
de limón recién exprimido, así como un poco de sal y pimienta. Mezcla la
ensalada y ajustar las cantidades de limón, sal y pimienta hasta que esté
satisfecho con el equilibrio y el gusto.
4.- Reserva la
ensalada durante unos minutos o más antes de servir. Esto da a los sabores la
oportunidad de combinarse un poco.
SIEMPRE CONSULTA
A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.
“Y dijo Dios: He
aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra,
y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis
1:29).
“He aquí Yo les
traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de
verdad” (Jeremías 33:6).
“Gracia y Paz”
Publicado por:
Carlos Martínez M.
Fuente: Vida
Lúcida
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¿ESTAS CAMINANDO TU CON LA PRESENCIA DE DIOS?
Éxodo 33:15-16
“Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de
aquí. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu
pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos
apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?”.
Existe un dicho muy común que dice: “dime con quien andas y te diré quien
eres”, porque si andas con personas de mala reputación lo mas fácil de creer es
que tu también lo eres. Si andas con personas honorables no es difícil imaginar
que tu lo eres. De cierta manera las personas que reúnen las características
como líderes tienden a ser seguidos por otros. Lo siguen porque creen en sus
ideales. Y generalmente adoptan las características, las cualidades de sus
lideres.
En el Éxodo de la Biblia
encontramos la narrativa de cómo Moisés caminó con Dios, y en ese recorrido
cada día Moisés se parecía mas a Jehová. Se parecía en su carácter, en su
dedicación, en su manera de interceder, en su paciencia y sobre todo en su amor
hacia un pueblo que constantemente lo atacaba. Además se cuenta en este libro
de cómo Moisés guía al pueblo de Dios hacia la tierra prometida. Son muchas las
adversidades que enfrenta Moisés, rebeliones, desobediencia y murmuración son
la constante diaria que debe soportar este líder. Pero en este libro se narra
también sobre las grandes manifestaciones gloriosas realizadas por Dios para
salvar a su pueblo.
En ningún momento Moisés camino solo, menos actuó solo en esta enorme
tarea, siempre fue guiado por la mano poderosa de Dios, cada guerra que libró
fue ganada porque Dios peleó por ellos. Además cada necesidad fue suplida por
Dios. El Maná, el agua, la sombra de día, la luz de noche, y el sustento de
ellos durante 40 años de tal manera que ni su ropaje se desgastaba. Pero, no
obstante a toda esa divina protección y provisión, el pueblo siempre se propuso
renegar de todas sus circunstancias, murmuraban en contra de su líder, a cada
paso que daba, mostraban su poca fe, no le creían a Dios, se rebelaron vilmente
en contra de Él cuando honraron al becerro de oro, fueron tan desagradecidos
que le atribuyeron a dicha imagen labrada la gloria de su éxodo. Fueron muchas
las formas en las cuales desagradaron a Dios que lo llevaron a Él a tomar una
decisión:
Éxodo 33:1-3
“Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la
tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob,
diciendo: A tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti el ángel, y
echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al
jebuseo (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti,
porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino”.
Moisés que caminaba con Dios desde el día de su llamado fue transformado
completamente, después de ser un asesino se convirtió en el hombre mas manso
sobre la faz de la tierra, mas que todos los hombres sobre la faz de la tierra
(Números 12:3). Dios hizo de Moisés una nueva persona. Todo en él fue renovado.
El carácter de Dios se podía observar en la personalidad de Moisés casi en su
totalidad. Cuando Dios tomó la decisión de no caminar mas con ellos, sin lugar
a dudas causó grandes reacciones en el pueblo pero también en Moisés, porque el
pueblo ciertamente llegaría a su destino pero no lo haría caminando con Dios.
Era demasiado deshonroso todo lo que habían hecho que Dios decidió no caminar
mas con ellos.
Casi puedo imaginar los rostros desencajados del Pueblo, la desilusión de
Moisés, si caminando con Dios todo este tiempo las cosas habían sido bastante
complicadas con sus hermanos, ¿que podía esperarse en adelante para él si Dios
no iba guiándolo? ¿Si Dios no iba respaldándolo, como podría Moisés ir seguro
en su misión si Dios no lo acompañaba? De ahí que la reacción del pueblo fue la
siguiente: “Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se
puso sus atavíos” (Éxodo 33:4).
Sin embargo Moisés pese a ser manso, no tomó a la ligera esta decisión de
Dios, él no podía quedarse tranquilo de ninguna manera, esta decisión jamás
podría satisfacerlo, simple y sencillamente porque Él amaba a Dios, disfrutaba
caminar con Dios, encontraba enorme satisfacción dialogar con Dios, escuchar
sus planes, recibir sus ordenes. Moisés no podía dejar ir tanta bendición tan
fácilmente, y esa es la razón por la cual no daría un paso adelante si Dios no
lo acompañaba. Dice el mismo capitulo en el verso once que “hablaba el Señor
con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo”.
Después de eso, te puedes imaginar entonces, quien va querer terminar una
enorme relación de amistad con el mismo Dios. Esta es la razón por la cual todos
deberíamos de sentir enorme admiración por Moisés, por esa clase de relación
que mantuvo con Dios, por esa clase de determinación, porque siempre anheló mas
de Dios, siempre quiso estar mas cerca de Dios. La tierra prometida no era el
objetivo de la relación con Dios, ese no era el fin primario para Moisés, el
fin primario para Moisés era caminar con
Dios.
Te pregunto hermano(a): ¿crees que se siente lo mismo lograr tus metas sin
haberlo hecho caminando con Dios? Acaso ¿será igual de satisfactorio llegar a
tu destino si Dios no va contigo? La respuesta es absolutamente NO, porque todo
tiene sentido cuando Dios es el autor de todas las cosas.
Es mas satisfactorio graduarte del colegio o de la universidad cuando es
Dios quien siempre motivó tus esfuerzos…, es mejor casarte con la persona
indicada cuando sea Dios quien te de a la mujer idónea..., es de mayor estima
cuando alcanzas un excelente trabajo, o tu negocio crece si es Dios quien
otorga todo.
Por lo tanto no camines solo, no vivas tu vida de manera independiente, no
des un paso hacia adelante si la presencia de Dios no va contigo. Nunca dejes
que tu vida vaya sin la protección de la Nube , o sin la Luz de la Columna de Fuego, nunca
pongas tu destino final basándote en tu propia brújula, la tierra prometida
aguarda por ti pero no tiene ningún valor si cuando llegues a ella Dios no está
ahí. No vayas sin el Dios que te provee el Maná, no camines sin que Dios sea el
que te provee y mantiene intacta tu ropa. No camines sin que sea Dios el que
satisfaga toda tu sed y sacie toda tu necesidad. Procura como Moisés decirle a
Dios: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí”. En todo tu
caminar cristiano has tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. Amen!!!
“Gracia y Paz”
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martes, 5 de noviembre de 2013
¿QUÉ ESTOY ESPERANDO?
Salmo 39:7
“Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti”.
Hebreos 4:7.
“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”.
Quizás tu estés esperando días mejores. A veces la vida es muy difícil, y a
menudo adoptamos la actitud desilusionada de los que dicen: «Con un poco de
suerte, todo irá mejor mañana…».
¿Una vida sin problemas? Todos alimentamos las mismas esperanzas: tener
salud, prosperidad material, felicidad familiar, éxito… ¿Qué espero de la vida?
Más allá de las dificultades y de las alegrías del momento presente, me
gustaría tener éxito. No pedí nacer, pero tampoco quiero morir. Entonces, ¡que
la vida me dé toda la felicidad que me debe!
Pero, ¿merecemos esa felicidad? ¿Sabes tu que existe otra esperanza? La Biblia la califica como
buena, dichosa, segura y gloriosa. Es la esperanza que Dios nos da en
Jesucristo. ¡Para el que cree en Jesucristo y en la salvación que él ofrece
mediante su sacrificio, todo se vuelve nuevo y seguro!
Amado Amigo(a) no esperes más tiempo para volverte a Dios. Hoy es el
momento preciso para hacerlo, pues el mañana no nos pertenece. Cada instante
lejos de Dios es un instante perdido para siempre. Dios mismo te está
esperando. ¡Di sí a su amor! ¡Ve a él! Pon en sus manos toda tu vida. ¡Él
quiere llenarla!
¿Qué responderás tu? ¿Es demasiado simple aceptar el don de Dios? “No
sabéis lo que será mañana” (Santiago 4:4). “No te jactes del día de mañana;
porque no sabes qué dará de sí el día” (Proverbios 27:1).
“Gracia y Paz”
DIABETES: AJOS
El ajo es útil
para los diabéticos porque de forma similar a la insulina del páncreas, ayuda a
reducir el exceso de azúcar en la sangre.
En Estados
Unidos se han hecho estudios en los que se demuestra que el tomar ajos en una
cantidad importante produce un aumento de insulina en la sangre, por tanto,
sería beneficioso para personas que sufren de diabetes.
Es bueno tomar
en ayunas un diente de ajo crudo todos los días hasta que baje la cantidad de
azúcar de la orina; repetir el tratamiento cuantas veces sea necesario.
SIEMPRE CONSULTA
A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.
“¿o ignoráis que
vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual
tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).
“He aquí Yo les
traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de
verdad” (Jeremías 33:6).
“Gracia y Paz”
Publicado por:
Carlos Martínez M.
Fuente: Jorge
Varela_Naturista
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ORACIÓN
Señor, dame las
fuerzas para sobreponerme a mi estado de abatimiento. Haz que tu Espíritu Santo
cambie mi desánimo y turbación en alabanza. Yo te pido, si es tu voluntad, que quites
de de mi esta depresión y tristeza que me consumen, en el nombre poderoso de
Jesús, Amén.
¿TE SIENTES ABATIDO Y DESANIMADO?
Salmo 42:11
"¿Por qué
te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios;
porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío".
Cuando una
persona está "abatida" siente que no tiene fuerzas para seguir
adelante, o sea está desanimada, su ánimo está por el piso (una definición de
"abatir" es derribar, echar por tierra). Este pasaje nos muestra que
existe un diálogo interior en la vida de una persona que está abatida y
turbada. Esa persona, quizás en períodos de crisis, entabla una conversación
consigo misma haciéndose preguntas, buscando una explicación o una solución a
su estado de ánimo. Cuando el abatimiento profundiza en la mente y el espíritu,
la persona puede llegar a la depresión y hay casos en que el final ha sido el
suicidio. De aquí la importancia de enfrentarse al abatimiento lo más pronto
posible y eliminarlo totalmente. Claro que cuando una persona no tiene ánimo,
ni fuerzas, ni deseos de luchar es mucho más fácil decirlo que llevarlo a cabo.
Muchos
comentaristas bíblicos perciben en el pasaje de hoy la voz de David mientras
vagaba en el exilio durante la rebelión de su hijo Absalón. En su diálogo
interior, él expresa la necesidad de esperar en Dios, y de alabarle sacando
fuerzas de donde no hay. Ciertamente es casi imposible para un ser humano
alabar a Dios en medio de un estado de depresión. Sin embargo él es el único de
quien podemos esperar las fuerzas para levantarnos del piso. Por lo tanto,
reconociendo esta verdad, debemos hacer un esfuerzo y clamar al Señor. En el
Salmo 119:25, vemos otro ejemplo en el que el salmista expresa su estado de
abatimiento y se dirige a Dios en busca de ánimo. Dice: “Abatida hasta el polvo
está mi alma.” Entonces clama a Dios diciendo: “¡Vivifícame según tu palabra!”,
es decir: ¡Revíveme, levántame, dame fuerzas Dios mío, conforme a tus promesas!
A través de toda
la Biblia , de
Génesis a Apocalipsis, miles de promesas de Dios nos exhortan a venir a él en
busca de descanso para nuestras almas, en busca de reposo, de gozo, de paz.
Dios nos asegura que él puede cambiar nuestro lamento en baile (Salmo 30:11:
“Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de
alegría”); nuestra tristeza en gozo (Salmo 16:11: “Me mostrarás la senda de la
vida; en tu presencia hay plenitud de gozo”); nuestras tormentas en paz (Marcos
6:51: “Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron
en gran manera, y se maravillaban”). Cuando nos encontremos en una situación
difícil que puede traer abatimiento a nuestras vidas y echar nuestro ánimo al
piso no busquemos la solución en otro lugar que no sea el trono de la gracia de
Dios, al cual podemos llegarnos con toda confianza. Dice Hebreos 4:16:
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Ese oportuno socorro
sólo podemos encontrarlo en el Señor. ¿Por qué buscar en otro lado?
El profeta
Isaías hizo la siguiente profecía: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre
mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los
abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los
cautivos, y a los presos apertura de la cárcel” (Isaías 61:1). Más de 800 años
después Jesús dece las mismas palabras frente a un grupo de judíos en la
sinagoga (Lucas 4:18), y finaliza diciendo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura
delante de vosotros”. Han pasado casi 2,000 años desde que Jesús hizo esta
declaración, pero estas palabras aun están vigentes, y totalmente a la
disposición de todo aquel que cree que él vive y tiene poder para cambiar
radicalmente una vida.
Si te sientes
rodeado de una nube de abatimiento y turbación, si no tienes ánimo porque las
circunstancias te han derribado, aférrate de Dios y recibirás aliento del
cielo, suficiente para ordenarle a tu alma que deje de turbarse y se renueve en
alabanza y gratitud al Señor. Comienza a alabar a Dios ahora mismo, aunque no
sientas deseos. Continúa alabándole, insiste hasta que su paz y su gozo te
inunden.
ORACIÓN:
Señor, dame las
fuerzas para sobreponerme a mi estado de abatimiento. Haz que tu Espíritu Santo
cambie mi desánimo y turbación en alabanza. Yo te pido, si es tu voluntad, que quites
de de mi esta depresión y tristeza que me consumen, en el nombre poderoso de
Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
lunes, 4 de noviembre de 2013
NO TE PERMITAS DISTRACCIONES
Nehemías 6:3
“Y les envié
mensajeros diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la
obra, dejándola yo para ir a vosotros”.
Todo ser humano
que decide emprender una carrera siempre encuentra obstáculos que debe librar.
Son muchas las adversidades que deben enfrentarse los hombres y mujeres que
caminan rumbo a una meta trazada. Nunca nadie que inició algo lo hizo sin haber
atravesado muchas dificultades. Tal es el caso de Nehemías, un hombre de Dios
que sirvió como copero del rey Artajerjes I en tiempos posteriores al exilio
del pueblo judío y quien juntamente con Esdras y Zorobabel fueron de los
precursores de la reconstrucción del templo Jerusalén. Luego que el pueblo
judío fue cautivo a Babilonia, las condiciones en las que se encontraba aquella
ciudad eran deplorables. Era grande la ruina de Jerusalén y todo la región de
Judá. Las guerras que se habían librado años atrás habían borrado completamente
la majestuosidad que por muchos años deslumbró a otras naciones. La grandeza
que el pueblo tuvo había desaparecido completamente, no quedaban mas que ruinas
y escombros.
Años atrás el
templo de Dios había sido reconstruido por Esdras y Zorobabel, pero aun estaba
sin muros la ciudad, estaban expuestos a saqueadores y enemigos que quisieran
atacarlos. Esto provoca un gran dolor en Nehemías, a tal grado que cuando
recibe la noticia de las condiciones en las que se encontraba la gran Jerusalén
y las condiciones de vida de sus hermanos, lloró amargamente, hizo duelo, luego
ayunó y oró a Jehová por algunos días. Es a partir de esa gran precariedad que
Nehemías emprende la enorme tarea de reconstruir los muros de Jerusalén,
mejorar las condiciones de sus hermanos y restablecer el orden dentro de la
sociedad. Bajo ningún punto de vista fue fácil todo lo que debió enfrentar
Nehemías para alcanzar sus metas. Primero porque no era un hombre libre, él
fungía como copero del rey y por lo tanto no decidía en ningún momento lo que a
él le satisficiera. Además la distancia entre una ciudad y otra era
considerable, también, el camino hacia Jerusalén estaba rodeado de enemigos que
podían matarlo por lo tanto necesitaba cartas que lo autorizaran para poder
transitar libremente sin correr riesgo alguno. Así mismo debía conseguir los
materiales para la obra que habría de realizar. Nehemías también necesitaba
reclutar al personal necesario para llevar a cabo la reconstrucción de los muros.
Pero no solo eso sino que sumado a todo lo anterior existían tres hombres,
Sanbalat, Tobías, y Gesém, el árabe, quienes se convirtieron en los principales
enemigos de Nehemías y buscaban la manera de hacerlo desistir de su misión.
Estos hombres lo amenazaron, lo acechaban constantemente, buscaban interrumpir
la obra que Nehemías realizaba. Hicieron lo imposible porque no terminara la
reconstrucción de aquellos muros. Fueron necesarios ciento cincuenta días para
terminar la reconstrucción de los muros. Ninguno de los anteriores obstáculos
descritos impidieron que Nehemías terminara lo que había empezado.
Entonces surge
la pregunta: ¿cuál fue la clave de todo esto? La clave fue que: Nehemías en
ningún momento se permitió caer en ninguna distracción de las que se le
presentaron. Tampoco dejó que ninguna de las adversidades que enfrentó lo
desviaran de la meta que se había trazado. Nunca vio como demasiado grandes los
obstáculos que aparecían en su camino, porque siempre estuvo puesta su mirada
en la meta que debía alcanzar. Para ello, todo hombre necesita tener
convicciones firmes. Quien no las tiene lo mas seguro es que nunca logre nada
en su vida. En este pasaje se pueden apreciar esas convicciones en la persona
de Nehemías. El debía terminar la reconstrucción. Cuando lo mandan a llamar
para reunirse con sus enemigos, la respuesta fue tan convincente, tan clara y
tan firme que no permitió nada que lo moviera de sus metas.
Esta respuesta,
además nos permite entender que somos nosotros los que decidimos finalmente si
nos detenemos o continuamos haciendo lo que anhelamos. Pero nuestro gran
conflicto hoy, en pleno siglo XXI, es que vivimos en una sociedad donde existen
múltiples distractores. Los distractores son todas aquellas actividades que
realizamos y que interfieren entre nosotros y nuestras metas. Uno de los
distractores mas habituales de hoy día son las redes sociales, la juventud
actual y aun los no tan jóvenes, cuentan con al menos una de las tres redes
sociales mas famosas que existen en internet. Muchos incumplen con tareas del
colegio y algunas otras responsabilidades por dedicar gran parte de su tiempo a
las redes sociales. Otros por ejemplo ponen su mirada en los obstáculos y los
problemas que les suceden mientras se encaminan hacia lo que están buscando.
Cabe repetir una vez mas que detractores u opositores siempre van a existir.
Nehemías los tuvo, Jesús los tuvo, el apóstol Pablo los tuvo, y así puede
continuar la lista de personajes importantes que tuvieron que enfrentar a
personas que intentaron hacerlos desistir.
Pero Nehemías lo
consiguió porque estaba firme, seguro, no dudó, no permitió que las
distracciones lo desviaran de lo que se había trazado. Se propuso reconstruir
los muros y lo logró. Debemos entender entonces que mientras trabajamos en la
obra de Dios menos debemos distraernos, porque el enemigo siempre anda buscando
la manera de hacernos dudar de nuestras capacidades. Nos anda poniendo trampas
para que caigamos y no continuemos haciendo el ministerio que desarrollamos.
Mas dramático es aun saber que dentro de la misma milicia de Dios existen
personas que buscan oponerse a lo que tu emprendes. Se les olvida que
batallamos para el mismo ejercito y peleamos la misma guerra. Pero nada de eso
debería importar porque Dios no permite que desmayemos. No lo hizo Nehemías, no
debemos hacerlo nosotros. Porque cuando alcanzamos lo que nos hemos propuesto
los resultados son tan descomunales que muchos reconocerán que Dios todo el
tiempo estuvo con nosotros y que fue gracias a Él que pudimos lograrlo. Si lo
que emprendes es para honrar a Dios, Él va proveer los recursos necesarios, y
también va remover a cualquiera que intente interponerse. Solamente no te
permitas distraerte, porque la obra de Dios no se detendrá solo tendrá a otros
personajes haciéndolo. Así que has tu lo posible y deja que Dios haga lo
imposible.
“Gracia y Paz”
Percy Palacios
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viernes, 1 de noviembre de 2013
¿CUÁL ES TÚ RESPUESTA A LA GRACIA DEL SEÑOR?
Tito 2:11
“Porque la
gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó”.
La luz del
evangelio ha brillado por todo el mundo, ofreciendo la vida eterna a todos los
que se arrepienten de sus pecados, y ponen su fe en Jesucristo. ¿Cuál es tú
respuesta a la gracia del Señor?
“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día
¿CÓMO REACCIONAS ANTE LO INEVITABLE?
Mateo 26:47-54
“Mientras
todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas
y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y
el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es;
prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Y
Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a
Jesús, y le prendieron. Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la
mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la
oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los
que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a
mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo
entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?”.
Este pasaje nos
muestra la reacción de uno de los discípulos de Jesús al ver la traición de que
estaba siendo objeto su amado Maestro. En Juan 18:10 leemos que este discípulo
fue Simón Pedro, el cual actuando impulsivamente le cortó la oreja a “un siervo
del sumo sacerdote”. Pedro reaccionó con toda buena intención, pensando que era
lo mejor que podía hacer en ese momento. Pero la respuesta del Señor no dejó
duda de que en realidad lo correcto era todo lo contrario. Ordenándole que
guardara su espada le dijo: "¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi
Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo
entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?”
Dios tenía un plan, y en ese maravilloso plan para salvar a la humanidad se
contemplaba esta situación. Estaba escrito, era necesario que sucediera de esta
manera. Jesús lo había compartido con sus discípulos en más de una ocasión. Sin
embargo Pedro, con su actitud, no hizo más que oponerse al desarrollo del plan
divino.
A lo largo de
nuestras vidas, todos sin excepción nos enfrentaremos a situaciones difíciles,
algunas de los cuales nos afectan profundamente. Insistimos en resolverlas y a
menudo oramos diciendo: “¡Señor, por favor cambia estas circunstancias!” Sin
embargo, Dios muy bien podría estar diciendo: “Déjame a mí ser parte de esas
circunstancias. Permíteme cambiarte a ti antes que a ellas”. El Señor tiene
planes de bienestar para la vida de sus hijos, dice la Biblia en Jeremías 29:11.
Pero quizás para que algunos de esos planes se lleven a cabo se requiera que
pasemos por ciertas pruebas dolorosas con el fin de eliminar de nosotros todo
aquello que afecte nuestra relación con Dios, de la misma manera que para la
cura de una enfermedad podría ser necesaria una dolorosa operación.
Un reconocido
Pastor y escritor contó la siguiente historia: “A un hombre de corazón sencillo
le preguntaron qué hacía para vivir en tal estado de tranquilidad aun cuando
estaba rodeado de circunstancias adversas. Su respuesta fue profunda y al mismo
tiempo sencilla: ‘He aprendido a cooperar con lo inevitable’”. Muy pocas
personas tienen ese enfoque tan sabio y tan práctico de la vida. La mayoría de
nosotros luchamos contra las circunstancias y nos quejamos de ellas, y al mismo
tiempo creemos que “estamos rendidos a la voluntad de Dios”.
Una conocida
oración, cuyo autor fue el teólogo estadounidense Reinhold Niebuhr (1892-1971),
dice lo siguiente: “Señor, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no
puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer
la diferencia”. Esta debe ser nuestra actitud. En primer lugar buscar la
sabiduría de lo alto para ser capaces de identificar si la situación en que nos
encontramos ha sido producto de la voluntad de Dios, y si es así entonces pedir
al Señor el valor y la fortaleza para aceptar tranquilamente su plan confiados
en que al final él nos dará la victoria.
Dedica tiempo
diariamente a la lectura de la
Biblia. Pasa tiempo en oración, no de una manera rutinaria o
apática como si fuera una obligación sino deseando de todo corazón recibir la
revelación divina de esa poderosa palabra. Y pide a Dios sabiduría y
discernimiento para entender su voluntad. Con seguridad habrá cambios en tu
manera de actuar.
ORACIÓN:
Padre santo, te
ruego me des sabiduría y discernimiento espiritual para actuar con paciencia
ante las pruebas de manera que tus planes se cumplan en mi vida. En el nombre
de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dio te Habla
jueves, 31 de octubre de 2013
¿NECESITAS CUIDADO Y PROTECCIÓN?
Salmo 121
“Alzaré mis ojos
a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo
los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te
guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Jehová es
tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de
día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; él guardará tu alma.
Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”.
Una vieja
leyenda de los indios Cherokee cuenta que cuando un varón se encuentra en esa
etapa de su vida en que está pasando de la adolescencia a la adultez, se lleva
a cabo el siguiente ritual: Al anochecer, el padre lleva al jovencito al bosque
con los ojos vendados y lo deja solo. El muchacho tiene la obligación de
sentarse en el tronco de un árbol toda la noche y no puede quitarse la venda
hasta que los rayos del sol brillen en la mañana. El joven no puede pedir
auxilio a nadie y una vez que sobrevive la noche, ya es un hombre. Como es
natural, durante este proceso el muchacho está aterrorizado pues durante toda
la noche ha estado escuchando toda clase de ruidos. Bestias salvajes que han
rondado a su alrededor, quizás incluso algún ser humano que pudo haberle hecho
daño. Ha escuchado el viento soplar y la hierba crujir, y él se ha mantenido
sentado estoicamente en el tronco de un árbol sin quitarse la venda, pues es la
única manera en que puede llegar a ser un hombre. El joven no puede hablar con
los otros muchachos acerca de esta experiencia, pues cada uno debe entrar en la
masculinidad por su propia cuenta. Finalmente, después de la horrible noche el
sol aparece, y al quitarse la venda es entonces cuando descubre a su padre
sentado junto a él. Su padre ha velado toda la noche para proteger a su hijo de
cualquier peligro.
Muy interesante
esta leyenda. Ella nos muestra el amor y la preocupación de un padre por la
seguridad de su hijo. La Biblia
también nos habla de un Padre que nos ama tanto que dio a su único hijo “para
que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan
3:16). Cuando recibimos a su Hijo Jesucristo como nuestro Salvador somos
“hechos hijos de Dios”, dice Juan 1:12. Nuestro Padre celestial nos ama y nos
protege constantemente, tanto de día como de noche, cualesquiera sean las
circunstancias que nos rodean. El pasaje de hoy nos dice que él nunca se
“adormecerá ni dormirá” mientras nos guarda. Él es nuestro guardador, nuestro
protector, nuestro defensor, nuestro proveedor. Podemos tener la absoluta
seguridad de que él estará con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo”
(Mateo 28:20). Por todo esto, no debemos temer, sino debemos estar tranquilos y
confiados sabiendo que él nunca nos abandonará. Así dice Deuteronomio 31:6:
“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová
tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”.
¿Sientes temor
en medio de la oscura noche? ¿Te da miedo sentirte solo (o sola) en
circunstancias difíciles? ¿Te da ansiedad la incertidumbre de tu situación?
Quizás el salmista estaba experimentando sentimientos similares. Y entonces
miró a los montes, allí donde estaba el templo de Jehová, y se preguntó a sí
mismo: “¿De dónde vendrá mi socorro?” Y desde lo más profundo de su corazón
salió la respuesta que quedó plasmada para siempre en este pasaje: “Mi socorro
viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”.
Confía en que tu
Padre celestial está a tu lado, a toda hora, en todo momento. Confía en que él
hizo los cielos y la tierra, por lo tanto tiene el poder para resolver tu
problema por grande que sea. Confía en que él te ama y quiere lo mejor para ti.
Tu socorro viene de él, y llegará a ti en el momento oportuno, de la manera
exacta en que tú lo necesitas.
ORACIÓN:
Mi amante Padre
celestial, gracias te doy por tu protección y tu cuidado. Ayúdame a mantener mi
confianza en ti, aún en medio de las condiciones más terribles sabiendo que tú
estás siempre a mi lado y nunca me desampararás. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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