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viernes, 5 de mayo de 2017

Isaías 6:8



“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8).

Si vas por el camino difícil, es porque vas por el camino correcto y la dirección que te llevará a grandes cosas.

Nuestra voluntad de ayudar, no siempre es de las mejores, y esperamos ver una catástrofe para que nuestro pobre corazón sea afectado. La voluntad de ayudar, no siempre es nuestra primera prioridad, y eso lo vemos a diario, cuando personas menesterosas golpean la puerta de nuestra casa, a quienes no le damos lo mejor que tenemos, más bien, damos lo que nos sobra.

El egoísmo personal controla al mundo actual y muchas veces nos contaminamos de ingratitud, inclusive dentro de las necesidades de nuestra propia familia. 

Este pasaje habla de la purificación del profeta Isaías, antes de llevar el mensaje de La Palabra. De la misma forma nos recuerda la prioridad de cumplir con la Gran Comisión del Señor resucitado de llevar y proclamar el evangelio de la salvación a todo el mundo.

Si esta promesa cautiva tu corazón y deseas comprometerte con llevar Palabra de salvación, entonces vas por el camino correcto y puedes responder con el profeta Isaías: Heme aquí, envíame a mí”.


¡Gracia y Paz!

Pan de Vida

sábado, 22 de abril de 2017

2 Timoteo 4:2


“Predica la Palabra, persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar” (2 Timoteo 4:2)

Nuestra mente pone ciertas limitaciones que detienen nuestro crecimiento espiritual y congela los desafíos para la obra de Dios. Muchos cristianos llevan años y años de permanencia en la iglesia y solo han desarrollado el “don de la silla”. Permanecen estancados en el mismo lugar como aguas de un pozo que se pudren.

La pregunta es ¿En qué inviertes tu tiempo?  Todo va a depender en que lo uses. Es urgente… muy urgente, predicar el evangelio para salvación de personas que no le conocen.

Es urgente llevar La Palabra a nuestros familiares, y a aquellos vecinos y familias que aún no le han recibido el mensaje de las Buenas Nuevas de Jesús.

Nuestro tiempo será de inversión si pasamos la mayor cantidad en las cosas de Dios, y no permanecemos distraídos en las cosas del mundo, porque es tiempo perdido.

Tendremos un mayor conocimiento de La Biblia y eso nos dará la confianza de salir de nuestra zona de confort, para llevar “urgente…urgente” el mensaje de Esperanza y consuelo a aquellas personas, que necesitan recibir su salvación eterna.


¡Gracia y Paz!

Pan de Vida

miércoles, 30 de noviembre de 2016

"SIN CRISTO, TODOS ANDAMOS ATADOS, ESCLAVIZADOS POR EL MAL. ANDAMOS ENCORVADOS”


Estos son algunos de los mensajes publicados por Gustavo Encina, en su cuenta de Facebook, piloto miembro de la Delegación que viajó en el avión accidentado que trasladaba al Chapecoense, donde perdieron la vida 71 personas, el pasado 28 de noviembre de 2016:

"Sin Cristo, todos andamos atados, esclavizados por el mal. Andamos encorvados” por algo. Jesús quiere liberarte de aquello que te ata y encorva. Acércate al Señor, ora con fe, obedécelo, y serás libre".

“Cristo está esperándote para un encuentro glorioso. Él te abrirá las puertas de la eternidad” (Ese mensaje fue publicado horas antes de la tragedia). 

“¿Hacia dónde miras en tu vida? ¿Atrás o adelante?”, se preguntó el mismo día en el que encontró la muerte. “Que el señor te de la gracia de soltar las cosas, aún aquellas que consideras preciosas en esta vida, y te permita mirar para adelante”, reflexionó el piloto Gustavo Encina horas antes de embarcarse en el vuelo que se estrellaría en Cerro Gordo, sólo 55 minutos antes de aterrizar en Medellín.

“¿Has pensado en el cielo? La Biblia habla de una estrecha puerta para llegar. No es la religión, la moral ni las buenas obras. Es Jesús, quien pone las condiciones que deben cumplirse. ¿Estás listo?” Bendiciones.

¡Gracia y Paz!

martes, 2 de febrero de 2016

NO ES SUFICIENTE CON HABLAR DE JESÚS...



¿Ha trabajado Cristo en tu vida? ¡Entonces, díselo a alguien! Puede que sea exactamente lo que necesitan escuchar, ¡Para darles fe que Dios puede trabajar en sus vidas también! Dios no necesita de nuestra ayuda para alcanzar a las personas. Sin embargo, sí, la desea, y ese es el testimonio cristiano más grande. ¡Dios desea que tu y yo nos asociemos con Él en la obra que está haciendo! ¿Se lo dirás a alguien hoy? ¡Deja que su vida sea su testimonio cristiano!

Filipenses 2:15
“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”.

Marcos 16:15

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

jueves, 5 de noviembre de 2015

SI TE PREDICARÓN, NO TENDRÁS EXCUSA EN EL DÍA DEL JUICIO...



Romanos 1:28-30-32

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”.

martes, 14 de abril de 2015

¿LA FRAGANCIA QUE EMANA DE TI ES AGRADABLE A DIOS?






2 Corintios 2:14-17
“Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento. Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden; para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién está capacitado? Pues no somos como muchos, que comercian con la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios hablamos en Cristo”.

Antiguamente, cuando un general romano volvía victorioso de una gran conquista con frecuencia llevaba a cabo un desfile triunfal. El vencedor y su ejército desfilaban por las calles inundadas por millares de personas que les aclamaban. Mientras los músicos tocaban sus instrumentos, carros y soldados transportaban los tesoros tomados al monarca vencido, y éste y sus generales eran conducidos encadenados. El desfile se efectuaba en medio de una nube de incienso que quemaban a sus dioses. Tanto los vencedores como los cautivos podían oler la fragancia de las especies que ardían. El olor, sin embargo, significaba algo muy diferente para ambos grupos. Para los triunfadores, el olor era agradable; para los prisioneros, tenía hedor a esclavitud y muerte.

El pasaje de hoy nos enseña que el grato olor de Cristo (el evangelio) es “olor de muerte para muerte” para aquellos que se pierden, porque representa un desfile hacia el castigo final. Sin embargo, aquellos que son salvos hallan en el conocimiento de Cristo el grato “olor de vida para vida”, que representa el camino que conduce a la vida eterna. La Biblia está perfumada con el aroma de Dios. Cuando hacemos el hábito de leerla diariamente y la aplicamos a nuestro diario vivir, el “aroma” que despedimos es olor fragante agradable a Dios. Cuando mostramos a los que nos rodean los principios y las actitudes que aprendemos de la Biblia realmente estamos esparciendo el olor a salvación entre quienes nos rodean. Lamentablemente este olor no es percibido por todos de la misma manera. Al igual que para los cautivos y los vencedores durante la procesión romana el olor del incienso tenía diferente significado, así en nuestros tiempos a muchos les resulta desagradable la fragancia de la Palabra de Dios, mientras que otros disfrutamos de su exquisito perfume.

De manera similar Pablo escribe en 1 Corintios 1:18: “La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”. Aquí también vemos claramente la enorme diferencia en la manera en que perciben la palabra de Dios los que viven en pecado y los que hemos sido limpiados y justificados por la sangre de Cristo. Pablo también escribe en el pasaje de hoy acerca de la diferencia entre aquellos que “comercian con la palabra de Dios”, es decir los que usan la verdad del evangelio para su beneficio propio, y los que “con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo”. Seamos nosotros como estos últimos hablando a los demás de nuestro Señor Jesucristo y de la salvación a través de su sacrificio en la cruz. Dios quiere que llevemos al mundo “la fragancia de su conocimiento”. No hay mejor aroma para adoptar como nuestro, ni hay mejor perfume para compartir con los demás que la deliciosa fragancia de las Escrituras.

Imprégnate del fragante olor divino que proviene de la Palabra de Dios. Escudríñala día tras día, medita en ella, reflexiona, memorízala, aplícala a tu vida y compártela con los demás. Sigue las instrucciones del apóstol Pablo en su carta a los Efesios capítulo 6, tomando “el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:17-18). Si lo haces de esta manera no sólo estarás alimentando y fortaleciendo tu espíritu sino además llevando a otros la oportunidad de que participen de las maravillas del reino celestial.

ORACIÓN:
Gracias, mi Dios, por tu Santa Palabra. Ayúdame a dedicar tiempo a leerla cada día y a vivir según tus enseñanzas, esparciendo tú aroma a mí alrededor. Te ruego que toques los corazones de mis familiares y amigos que no te conocen para que puedan disfrutar del olor de vida para vida que trae el conocimiento de Cristo. En el nombre de Jesús. Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 27 de enero de 2015

NUNCA CALLES LA VERDAD DEL EVANGELIO


¡HOY PUEDES SALVAR UNA VIDA, PREDICA LA PALABRA DE DIOS!


Dios ama profundamente a las personas, y no quiere que por causa de sus pecados sufran una eternidad en el Infierno. Dios te ha llamado a ti para que hagas la diferencia, para que seas luz en medio de tanta oscuridad. Mejora tu relación con el Señor y prepárate para cumplir con la Gran Comisión que nos encomendó Jesucristo, la de salvar vidas.

Imagínate lo terrible que sería ver a tus familiares, amigos, o conocidos, siendo atormentados por toda la eternidad en el infierno. Deja tu zona de confort y predica las buenas nuevas de Salvación a cuantos sea posible, sin miedo, recordando que el Evangelio de Jesucristo es Poder de Dios.


¡Gracia y paz!

domingo, 11 de enero de 2015

¿ERES CULPABLE DE NEGLIGENCIA?


¿ERES CULPABLE DE NEGLIGENCIA?

Isaías 5:20
“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”

(Lee: Isaías 5:8-30)

En todos los ámbitos sociales vemos como cada quien entiende las cosas a su manera. La honradez y la integridad que existían en otras épocas han quedado en el olvido. Ejemplos hay muchos: Alguien se puede encontrar una cartera llena de documentos, identificaciones  y dinero y en lugar de devolverlos, como es correcto, se ufanan de “su buena suerte”. Se sabe de muchas mujeres que en las loncheras de sus hijos les colocan pastillas o condones para planificar, porque es mejor que estén “prevenidos” para que no vayan a traer un hijo al mundo. Incluso, si las niñas quedan embarazadas, el consejo que les dan es abortar, “porque un hijo les dañará la vida y ellas todavía no están para eso”. Es tan ladrón quien roba una aguja como quien asalta un banco. Es tan asesino quien practica el aborto como quien comete una masacre. La moral y la ética parece que en estos tiempos son mitos o leyendas, y quienes aún la practicamos nos tildan de retrasados o tontos.

Lamentablemente como estos ejemplos hay muchos y no acabaríamos de citarlos. Lo que sí es de vital importancia es que nosotros los cristianos, seamos auténticos e íntegros y enseñemos justamente lo que dice la Santa Palabra de Dios. Nosotros somos la luz del mundo y la sal de la tierra y es nuestro deber compartir y llevar las Buenas Nuevas del Evangelio a los necesitados y extraviados.

“Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?  ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: ¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!” (Romanos 10:14-15).

“Entonces oí la voz del Señor que decía: —¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí!” (Isaías 6:8).

¡Ardua tarea la que Dios nos ha encomendado!

Amado Padre ¿Hasta dónde soy culpable de un mundo torcido y violento, de un mundo que a lo malo le dicen bueno, y a lo bueno malo? Por favor te ruego me des sabiduría y denuedo para hablar sin temor ni vergüenza de lo que me has dado, para que los que se encuentran en la oscuridad te conozcan. ¡Atráelos a ti como lo has hecho con tanto siervo tuyo! Gracias Señor, en el nombre poderoso de Jesús, Amen.

¡Gracia y Paz!
Editado por Carlos Martínez M.


Dora C.

sábado, 12 de julio de 2014

¿TÚ REFLEJAS LA LUZ DE CRISTO?



¿Tú reflejas la luz de Cristo?

Juan 9:35-41
“Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece”.

A través de toda la Biblia vemos como el tema de la ceguera se menciona con frecuencia. Generalmente se usa este término como una metáfora, representando la incapacidad espiritual del ser humano para ver la verdad de Dios. Así es que “ceguera” es una manera de representar el hecho de vivir espiritualmente en la oscuridad. Describe la incapacidad de discernir la verdad y la revelación de Dios a través de Jesucristo. Al igual que una persona que es físicamente ciega no es capaz de ver la revelación visible de Dios, es decir la creación, la persona que es espiritualmente ciega no puede ver la revelación invisible de Dios, o sea su gracia y su infinito amor.

El pasaje de hoy nos habla de un hombre ciego de nacimiento, al cual Jesús había sanado unas horas antes. Como era día de reposo, cuando los fariseos se enteraron de lo sucedido lo expulsaron de la sinagoga. Esto llegó a oídos de Jesús, el cual se encontró con el hombre y se reveló ante él como el "Hijo de Dios". Cuando el hombre creyó y le adoró, el Señor le dijo: “Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados”. Una traducción más clara del griego es: “Para juicio he venido a este mundo, para que aquellos que saben que no pueden ver, vean y aquellos que creen que ven, sean confirmados en su ceguera”. Jesús revela aquí un principio muy importante en nuestra relación con él: “Si somos jactanciosos y nos consideramos muy entendidos en las cosas de la vida, tendremos que resolver nuestros problemas nosotros mismos; sin embargo si humildemente reconocemos nuestra incapacidad, él se manifestará en nuestras vidas”.

Jesús vino a dar vista espiritual a aquellos que admiten que la necesitan y a hacerles saber a aquellos que creen que ven, que realmente son ciegos. Él vino a traer salvación a todos los que reconocen su incapacidad de salvarse a sí mismos, y creen y aceptan su sacrificio en la cruz. Los que son autosuficientes y no creen, así mismos se están juzgando y condenando. Una de las características principales de un ciego espiritual es que no admite la falta de vista. Los fariseos no admitían su ceguera, por eso preguntaron a Jesús: “¿Acaso nosotros somos también ciegos?” Jesús les respondió: “Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: vemos, vuestro pecado permanece”. En otras palabras, si reconocieran que están ciegos, yo podría hacer algo por ustedes, pero como dicen que ven, no hay absolutamente nada que yo pueda hacer por ustedes. Continuarán siendo ciegos para siempre. Este es el resultado de la ceguera espiritual: condenación eterna. Pero en Juan 8:12, Jesús les ofrece una esperanza: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Los que en algún momento reconocimos nuestra ceguera espiritual y aceptamos a Jesucristo como Salvador, recibimos su luz redentora que nos sacó de las tinieblas. Por esa razón, hoy tenemos una gran responsabilidad en este mundo: reflejar la luz de Cristo dondequiera que estemos. Jesús dice en Mateo 5:14: “Vosotros sois la luz del mundo”. Y entonces nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Nuestro testimonio puede mover a muchos que están ciegos a nuestro alrededor a que dispongan su corazón para recibir la única luz que puede sanarlos de la ceguera espiritual: la luz de la salvación que viene a través de Jesús. Seamos instrumentos en manos de Dios para que su nombre sea glorificado.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a disponer mi corazón para recibir la única luz que puede sanarme de la ceguera espiritual y capacítame para que yo pueda reflejar la luz de Cristo a través de mi testimonio, y aquellos que me rodean puedan llegar a ver lo que su ceguera espiritual ahora les impide que vean. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

sábado, 19 de abril de 2014

“Ten cuidado de ti mismo...”


1 Timoteo 4:16
“Ten cuidado de ti mismo...”

Meditemos en este texto. Existen miles de peligros que nos asedian, existen miles de situaciones adversas que nos estorban, existen miles de perversas artimañas que atentan contra nuestra vida, pero jamás nos imaginamos que muchas de ellas manan desde lo más interno de nuestro ser.

El peligro, muchas veces, está en nosotros mismos y es por esta razón que el apóstol Pablo se lo dice con tanta precisión a su amado Timoteo. Esta advertencia nos invita a desconfiar hasta de nosotros mismos.

¿Es que acaso nuestro corazón nos puede engañar? Por cierto que sí: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).

Ciertamente que todos tenemos un manantial de perversidades que quiere brotar y gobernar nuestra voluntad. Es la constante petición de la primitiva naturaleza que reclama su antiguo lugar. Es el grito incesante del viejo hombre que eleva su rebelión en contra de Dios. Es la ley del pecado ante la cual debemos dar la lucha diaria y constante (Romanos 7:7-25).

Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó que lo que contamina al hombre no es lo que entra, sino lo que sale de él (Mateo 15:11). Es la triste y cruda realidad de nuestra naturaleza caída. No podemos confiar ni en nosotros mismos. Debemos erradicar de nuestro lenguaje aquel concepto de subjetivismo nocivo en nuestras iglesias. Las famosas expresiones: “Yo pienso, yo creo o yo siento que debería hacerse esto o aquello...” deben ser urgentemente reemplazadas por “Escrito está” o “El Señor dice en su Palabra...”.

Existen tres enemigos de los creyentes en Cristo. El diablo, el mundo y nosotros mismos. Es por esta razón, la imperiosa necesidad de menguar más y más para que Cristo crezca en nosotros. Que sea Él quien hable a través de nosotros y que sea Él quien gobierne nuestra voluntad.

Dios nos ayude a estar atentos, cual guardia de prisiones, vigilando, observando y analizando nuestra propia vida, porque el peligro, muchas veces esta en nosotros mismos.


“Gracia y Paz”

lunes, 31 de marzo de 2014

¿ESTAS TESTIFICANDO A CRISTO CON AMOR?


¿Estas testificando a Cristo con amor?

2 Timoteo 2:22-26
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

En estos tiempos en que vivimos, cada día resulta más difícil testificar de nuestro Señor Jesucristo sin que alguien se sienta “ofendido”, y por lo tanto arriesgarnos a dar lugar a una discusión o a un debate que por regla general no tiene los resultados que Dios espera de nuestro testimonio como hijos suyos. Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos callarnos para evitar contiendas?

En la escritura de hoy, parte de la segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo, nos indica una pauta a seguir. En esta carta Pablo le da varios consejos a su joven discípulo, y entre ellos lo exhorta a predicar la palabra de Dios y a testificar a todos, pero sin entrar en contiendas ni discusiones, sino siendo "amable para con todos”. A aquellos que se oponían a la verdad, él debía corregirlos con mansedumbre, es decir humildemente y con amor. Para lograrlo, Pablo aconseja a Timoteo lo siguiente: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (v.15).

En la Epístola de Judas apóstol leemos lo siguiente: “En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne”.

En primer lugar debemos edificarnos diariamente sobre nuestra “santísima fe, orando en el Espíritu Santo”, y mantenernos firmes en la gracia y la misericordia de nuestro Señor. De esta manera estaremos siempre preparados para exponer y defender los principios del evangelio. Cuando se presente la oportunidad, debemos hablar a aquellos que dudan, o a los que no entienden espiritualmente los principios que pueden salvar sus almas, o a los que ardientemente se niegan a abandonar la vida de pecados. A todos debemos expresar la verdad de la palabra de Dios sin temor, pero siempre con amor y respeto. Entonces el Espíritu Santo hará su obra en cada uno de ellos.

El apóstol Pedro, en su primera carta, nos aconseja lo siguiente: “No os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:14-15). No debemos cohibirnos de defender la razón de nuestra esperanza: la muerte y resurrección de Jesucristo. Pero siempre debemos hacerlo con “mansedumbre y reverencia”.

Aprendamos de esta enseñanza y apliquémosla a nuestras vidas. Debemos siempre tener en cuenta que los que se oponen a nosotros no son nuestros enemigos, sino víctimas del enemigo. Ellos pueden ser rescatados por la verdad divina, pero debemos testificar de ella con amor. La verdad que se dice en amor es capaz de impactar el espíritu. La verdad sin amor es un dogma que no toca el corazón. El amor sin verdad es sentimentalismo que no desafía la voluntad.

Cuando se habla la verdad con amor, el Espíritu de Dios puede usarla para cambiar la manera de pensar de otra persona. El testimonio que mueve a un alma perdida al arrepentimiento es aquel que muestra la verdad del evangelio de Cristo bajo la dirección del Espíritu Santo y la manifestación del amor de Dios. ¿Puedes tú testificar de esta manera? Pide al Señor que te ayude.

ORACIÓN
Padre eterno, te ruego me llenes de tu Santo Espíritu, para ser buen testigo de tu amor, para que, cuando se presente la oportunidad, yo hable a aquellos que dudan, o a los que no entienden espiritualmente los principios que pueden salvar sus almas, o a los que ardientemente se niegan a abandonar sus vidas de pecado. Dame sabiduría para expresar la verdad de tu Palabra sin temor, pero siempre envueltas en tu precioso amor. Toca con tu poder el corazón de aquellos que reciban esas palabras. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


viernes, 28 de marzo de 2014

¿LE HAS HABLADO A ALGUIEN DE JESUCRISTO?


¿Le has hablado a alguien de Jesucristo?

Marcos 16:15
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Jesús había resucitado. El plan de Dios para la salvación de la humanidad había sido consumado. Pronto partiría para sentarse a la diestra del Padre en el trono celestial. Antes de partir, el Señor les habla a sus discípulos, a aquellos que tuvieron el privilegio de pasar tres años junto a él. Ahora les expone la próxima fase del plan. A ellos les correspondía comunicar al mundo todo lo que habían aprendido del Maestro, y mostrar a todos el único camino para la salvación de sus almas y la vida eterna. “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén” (Marcos16:19-20).

Cuando un misionero leyó una porción de la Biblia a unas personas de una aldea remota en Sudamérica, ellos escucharon hablar de Cristo por primera vez. Cuando el misionero terminó de leer, uno de los habitantes de la aldea le preguntó: “¿Usted conoce al hombre del libro?” Sin vacilar un segundo, él le aseguró que sí, que lo conocía muy bien. Posteriormente el misionero contó la historia a un amigo y le dijo: “Gracias a Dios que yo conocía al Hombre del Libro. Y pude presentárselo a aquellas personas que nunca habían experimentado su amor ni su perdón”.

Ciertamente no podemos presentarle a nadie a una persona a la cual no conocemos. Por medio de la lectura de la Biblia y la oración diaria y nuestro servicio al Señor llegamos a conocerlo de manera que podamos llegar a ser no solamente sus siervos, sino sus amigos. En Juan 15:15, Jesús les dice a sus discípulos: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Cuando llegamos a conocer a Jesús como un amigo, todas esas “cosas” nos son reveladas y nosotros podremos darlas a conocer a otros que necesitan del amor y el cuidado de nuestro Señor. Por medio del trato diario durante tres años, los apóstoles llegaron a conocer plenamente a Jesús, y esto los capacitó para que iniciaran la Gran Comisión cuyo fin es que toda criatura llegue a conocer al Salvador del mundo. David, varón conforme al corazón de Dios, en algún momento de su vida reconoció su necesidad de conocerlo. En el Salmo 119:125 expresa: “Tu siervo soy yo, dame entendimiento para conocer tus testimonios” De igual manera debemos pedir a Dios y esforzarnos por conocerle profundamente.

El genuino deseo de un cristiano de dar a conocer a Jesucristo a aquellos que viven en tinieblas y en miseria espiritual, se expresa de manera preciosa en esta canción que escribió Mildred L. Dillon:

Me gustaría que conocieras a mi Cristo
Y que lo amaras tanto como yo,
Porque si conocieras a mi Cristo,
Lo amarías como lo amo yo.

Su vida dio en el Calvario
En sacrificio por ti,
Si recibes a mi Cristo,
Lo amarás mucho, sí.

¿Alguna vez has tenido un amigo famoso en el campo político o en los deportes o muy exitoso en los negocios? ¿Verdad que te has sentido bien al presentarlo a otras personas? Tu que ahora conoces a Cristo… ¿no te gustaría disfrutar grandemente presentar a los demás al Rey de Reyes y Señor de Señores, Admirable, Dios Fuerte, Príncipe de paz?

A nuestro alrededor hay muchas personas que necesitan conocer a Cristo como Salvador. Pidámosle a Dios que nos llene del anhelo de presentarlo, sin temor ni vergüenza cada vez que tengamos una oportunidad. Entonces seremos instrumentos en las manos de Dios para llevar a cabo su plan de salvación para esta humanidad que tanto necesita ser rescatada del pozo donde se encuentra.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, te ruego me capacites para dar a conocer a tu Hijo Jesucristo, para que las personas que aún viven en la oscuridad del pecado lo conozcan y puedan aspirar a tener una relación personal con Él. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

lunes, 10 de marzo de 2014

¿Y TU, CÓMO PREDICAS EL REINO DE DIOS?



Lucas 9:60
“Jesús le dijo: deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”.

¿Y TU, CÓMO PREDICAS EL REINO DE DIOS?

Jesús se estaba topado con un hombre que buscaba su beneplácito para seguirle a todas partes (Lucas 9:57), pero antes quería ir y atender el sepelio de su padre. Pero Jesús le contesta: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. 

Aquí Jesús pone una disyuntiva entre atender los asuntos temporales y predicar el reino de Dios, y lo que Jesús resalta es la importancia de predicar el reino de Dios por sobre todas las cosas que parecen importantes. Esto significa también que la frase “seguir a Jesús” equivale a propagar el mensaje del reino de Dios, ya que Jesús le dice al hombre que vaya y anuncie el evangelio del reino por su cuenta. De esta forma el joven estaría siguiendo a Jesús en su misión evangelizadora.

Aquí no termina la historia. En los versos siguientes, leemos: Entonces también dijo otro: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:61,62). En esta ocasión Jesús enseña que aquel que pospone la tarea de predicar el reino de Dios por otros asuntos sin mucha importancia, no es apto para el reino de Dios. Y eso es lo que desafortunadamente está ocurriendo hoy entre muchos cristianos. La mayoría opta por posponer la predicación del mensaje por tareas que deberían ocupar un segundo lugar.

Para Jesús, el mirar hacia adelante, hacia el supremo llamamiento, equivale a mirar hacia el reino. Antes él había enseñado a sus discípulos: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Desafortunadamente existen muchos que dicen ser cristianos que le dan más importancia al dinero y a lo material que a la predicación del Evangelio; ellos no entienden la urgencia de predicar la Palabra o el mensaje del reino venidero de Cristo (Mateo 24:14). El reino para esta clase de personas es el reino del poder y las riquezas. Para ellos el reino escatológico es sólo para los ancianos o jubilados, pero no para ellos que se sienten llenos de vida y de ambiciones materiales.

Cabe definir que “El Reino” es sinónimo de las frases “El Evangelio”,  “La Palabra”, “La Gracia”, “El consejo”.

Jesús quiere seguidores que lo prediquen a él y su reino, pues éste es el único y verdadero mensaje de esperanza para el mundo convulsionado y desesperado por justicia y paz.

Cuando la iglesia primitiva fue perseguida, los creyentes fueron esparcidos por Judea y Samaria: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan” (Hechos 8:4-5; 12, 14). En Hechos 20:24-25 leemos: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”. Y en el verso 27 se dice además: “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. Así pues, si nos guiamos por los versos anteriores, tenemos que:

a). Predicar el evangelio es predicar a Cristo.
b). Predicar a Cristo, es predicar el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo.
c). Predicar el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo es predicar la palabra.

Predicar la palabra es predicar la gracia de Dios, y predicar la gracia es predicar el reino de Dios, y predicar el reino de Dios es predicar el consejo de Dios.

Estamos llamados a predicar el reino de Dios y todo lo relacionado con el  nombre o persona de Jesucristo (Su Ministerio; Su muerte, sepultura y resurrección al tercer día). Esto es lo que la Biblia llama “el evangelio” o “el mensaje”, “la gracia”, y “el consejo” de Dios. Esto es lo que la iglesia debiera estar predicando y no evangelios espurios, ni doctrinas de hechura humana o diabólica. El reino de Dios es el centro de toda la predicación de Jesús, y ése fue todo ministerio (Marcos 1:1, 4, 15; Hechos 1:3, 6-7).


“Gracia y Paz”
Editado por Carlos Martínez M.
Mario A Olcese.


lunes, 6 de enero de 2014

¿Y TU… ESTAS SEMBRANDO PARA EL SEÑOR?


2 Corintios 9:6
“Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará”.

Esto es verdad tanto en el mundo espiritual como en el mundo material. El que siembra abundantemente segará una cosecha abundante.

Si tu siembras escasamente en tu vida espiritual, es decir, si casi no lees la palabra de Dios, ni pasas tiempo en oración en la presencia de Dios, ni hablas de Cristo a las personas, ¿entonces que le dirás a Cristo vuelva? Además de que no vas a tener fruto, o sea, no vas a ganar almas para presentarle al Señor. Habrás sembrado escasamente, y la cosecha será poca.

Jesús no sembró escasamente. Todos los pecados del mundo, con el peso total de la ley fueron puestos en Él, y Él pagó el precio total, hasta la última gota de sangre. Jesús lo pagó todo, y cuando Él vuelva a la tierra por los suyos, va a regresar al cielo con nosotros y dirá:  “He aquí, yo y los hijos que Dios me dio” (Hebreos 2:13).

Trabajemos en la viña del Señor para que nosotros también tengamos mucho fruto para presentar al Padre.

“Gracia y Paz”

Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 7 de noviembre de 2013

¿ESTAS IMPACTANDO A OTROS PARA CRISTO?



Colosenses 4:6
“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”.

¿Recuerdas como fuiste impactado para conocer a Cristo? Cuando nosotros tenemos el deseo de impactar a quienes nos rodean, a menudo nos inspiramos en el ejemplo de las personas que han influenciado nuestras vidas. Muchos hemos conocido a hombres o mujeres que crearon en nuestras almas el hambre de conocer más a Dios. Al ver la diferencia que marcaron en nuestra vida, podemos preguntarnos si podremos alguna día tener esa clase de influencia en los demás.

La respuesta es sí, porque el Espíritu Santo mora en cada uno de los que seguimos a Cristo, haciendo posible que cualquiera de nosotros sea útil. Puede ser tan fácil como decir palabras amables. Por ejemplo: si tu notas que alguien está deprimido o atribulado por las circunstancias que se están dando en su vida, tienes la oportunidad de decirle: “Quiero que sepas que aunque las cosas lucen sombrías en este momento, estoy orando por ti. Vas a salir bien de esto”. Puede que esto no suene muy elocuente o profundo, pero imagínate a ti mismo recibiendo ese aliento en un momento de necesidad. Entonces tendrás una idea de cuán importantes pueden ser esas palabras.

Otra manera de lograrlo, es por medio de la Congregación a la cual asistes. Cada semana, cuando des tu ofrenda, el Señor dispondrá los medios para que ese dinero sea usado de maneras que tu nunca podrías medir. Él sabe cómo multiplicar lo que tu das, para que vaya mucho más lejos de lo que puedas ver.

Puesto que Dios quiere que todos los creyentes tengamos un impacto para su reino, Él espera que tu uses las habilidades y oportunidades que le ha dado. ¿Por dónde comenzar? Allí mismo donde estás ahora —empieza a hacerlo iluminando el lugar donde vives.


“Gracia y Paz”
Meditación Diaria


martes, 8 de octubre de 2013

CUANDO DIOS ABRE UNA PUERTA, ¿ENTRAS TÚ POR ELLA?



1 Corintios 16:8-9
“Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”.

En varias de sus epístolas, el apóstol Pablo se refiere a “las puertas abiertas” como una figura del lenguaje queriendo decir grandes oportunidades para predicar al mundo las buenas nuevas de salvación. En aquellos tiempos las limitaciones físicas y tecnológicas y las pésimas condiciones de los medios de transporte hacían sumamente difícil la expansión del Evangelio. Pero a Pablo no le importo ninguna de esas dificultades e inconvenientes, pues desde su conversión en el camino de Damasco su vida estuvo siempre dominada por una ardiente devoción a Cristo, quien se convirtió en el motivo, el objeto y la inspiración de su misión en la vida.

No le importo tampoco la cantidad de adversarios que se oponían a su predicación. Al principio de su ministerio encontró oposición entre los mismos cristianos que desconfiaban de él, pues le habían conocido como perseguidor incansable de todos los judíos que se habían convertido al cristianismo. Después fueron las autoridades políticas y religiosas quienes le atacaron sin misericordia, torturándolo, maltratándolo y metiéndolo a la cárcel, donde pasó mucho tiempo. Pero a pesar de todos estos inconvenientes, Pablo se mantuvo siempre firme en lo que se había convertido el motivo principal de su existencia: la predicación del evangelio de Cristo.

En la actualidad, los avances tecnológicos permiten llegar con facilidad a todos los países e impactar a todas las culturas. Preguntémonos, pues, dónde estamos situados personalmente dentro del plan de Dios. No podemos permitirnos cruzarnos de brazos y actuar como si esta tarea fuera solamente de pastores y misioneros. Podemos tener razones para pensar que no estamos calificados, pero es tiempo de que nos dejemos de tantas excusas y hagamos de nuestro servicio al Señor una prioridad en nuestras vidas. Podemos leer y estudiar la Biblia, y luego compartirla con los demás. Tú tienes un Salvador en quién creíste, y has recibido vida eterna de él. Por lo tanto, debes ser capaz de hablar de él a todos los que te rodean.

Puedes empezar en tu lugar de trabajo, o en tu barrio o entre tus amistades o familiares, pero tu vista debe estar enfocada más allá, siempre esperando las instrucciones del Señor. Antes de ascender al cielo, Jesús les dejó esta encomienda a sus discípulos: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8). El mismo Espíritu que capacitó a los discípulos, y al apóstol Pablo para ir por el mundo predicando el Evangelio, está dentro de ti si has aceptado a Jesucristo como Salvador. No te desestimes a ti mismo, ni te excluyas de esta encomienda del Señor.

Cada día vemos más señales que nos indican que el fin del mundo está cerca. Guerras por todas partes, especialmente en el medio Oriente y sus alrededores, terremotos cada vez más fuertes y más frecuentes, tsunamis, inundaciones y fenómenos naturales de todo tipo, plagas, enfermedades, la maldad multiplicándose como nunca antes. ¡Este es un tiempo magnífico para servir al Señor! Piensa en la incomparable puerta de oportunidad que está abierta de par en par frente a nosotros para alcanzar al mundo entero para Jesucristo. Es inmensamente motivador e inspirador poder participar en la entrega del evangelio a tantas personas que están perdidas. El apóstol Pablo debió de haber sentido lo mismo cuando, a pesar de los obstáculos e inconvenientes de su época, escribió a los corintios y les habló de la “puerta grande y eficaz” que el Señor le había abierto en Éfeso.

Como seguidores del Señor Jesús hemos recibido la tarea de llevar el evangelio a toda persona sobre la faz de la tierra y el Espíritu Santo nos capacita para llevarla a cabo. Los campos ya están blancos para la siega. Esa puerta es hoy más ancha que nunca. La pregunta es: ¿Deseas tú entrar por ella?

ORACIÓN:
Amante padre celestial, te ruego pongas en mí un ferviente deseo de aprovechar toda puerta que se abra para testificar de ti. Quita de mí todo miedo o timidez y que yo pueda hablar con denuedo tu palabra en todo momento y en todo lugar. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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