miércoles, 10 de julio de 2013

¿TE PREOCUPA LO QUE DIOS SABE DE TI?



1 Samuel 16:7
“Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón”.

La única manera que nosotros podemos ver y juzgar de otros es por su apariencia. Si parece limpio, inteligente, fuerte, etc., estamos impresionados. Nuestro omnisciente Dios es distinto, Él no se limita a las apariencias. Su mirada penetra a la realidad; penetra al corazón mismo. Hay personas que pueden aparentar ser una cosa cuando la realidad es otra. Pero la Biblia dice que: “Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” (Salmo 139:4).

Cualquiera de nosotros “Podemos ver lo que el hombre aparenta, pero Dios puede ver lo que realmente es”. Así es que debemos preocuparnos más por lo que realmente somos, que por lo que la gente piensa que somos.

Seamos verdaderos discípulos de Cristo, preocupémonos por lo que Dios sabe de nosotros.

“Gracia y Paz”

Un Versículo de la Biblia cada Día

¿CONFÍAS EN DIOS O EN TUS PROPIAS FUERZAS?



Filipenses 4:6,7
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Todos tenemos responsabilidades, ya sean con el trabajo, la familia, la comunidad o la iglesia, y con razón podemos sentir preocupación acerca de cómo cumplir con estos compromisos. Pero cuando a nuestra preocupación natural le falta equilibrio, el resultado es la ansiedad.

Aunque Pablo enfrentó pruebas extremas (2 Corintios 11:23-28), podía decir: “Por nada estéis afanosos”. Entendía que la ansiedad revela falta de fe —no es posible estar ansioso y al mismo tiempo confiar en Dios. El desasosiego también agota las energías, divide la mente y entorpece el servicio efectivo al Señor, porque mantenemos nuestro enfoque en nosotros mismos, en vez de en Dios.

Para mantener el equilibrio en cuanto a las preocupaciones, debemos presentar nuestras peticiones a Dios (Filipenses 4:6), quien está listo y dispuesto para encargarse de cualquier preocupación que le tengamos. Hagamos esto por medio de La Oración, el Ruego y La Acción de Gracias.

La oración. La palabra griega implica adoración a Dios y el reconocimiento de sus atributos, no expresión de pensamientos llenos de pánico.

El ruego. Nuestro clamor humilde comunica nuestra total dependencia del Dios todopoderoso.

La acción de gracias. Debemos acercarnos a Dios, no con reproches o quejas, sino con gratitud porque Él usará finalmente la dificultad para nuestro bien, como lo ha prometido (Romanos 8:28).

Filipenses 4:7 dice que si traemos nuestras peticiones a Dios, el resultado será su paz maravillosa e inefable. Siendo así, debemos aprender a ir a Él primero, y no dejarlo como el último recurso.

“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

¿ESTÁS DISPUESTO A SUFRIR POR CRISTO?


Filipenses 1:21-24
“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros”.

Filipenses 1:29-30
“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí”.

En el primero de estos dos pasajes bíblicos, correspondientes a la carta que escribió el apóstol Pablo a los filipenses desde una cárcel romana, Pablo se debate entre su deseo de morir, lo cual él considera “ganancia”, o la responsabilidad de vivir en este mundo de aflicciones con el fin de servir al Señor. Por un lado su “deseo de partir y estar con Cristo”, lo cual él asegura es “muchísimo mejor”, y por el otro lado el reconocimiento de la necesidad de predicar la luz redentora del evangelio a un mundo profundamente sumido en las tinieblas del pecado, lo que puede traer penas y sufrimientos como los que él estaba pasando en esos momentos.

Según datos publicados por el Departamento de Estado norteamericano, los cristianos son perseguidos en unos sesenta países alrededor del mundo, especialmente en Asia y África. En este informe se aportan datos concretos de persecuciones, quema de iglesias, cierre de escuelas cristianas, encarcelamiento e incluso asesinato de misioneros. La mayoría de estos incidentes se llevan a cabo en países islámicos principalmente Nigeria, Irán, Arabia Saudita, Yemen e Indonesia. También en China, miles de misioneros han sido encarcelados, y los que aun se encuentran activos en su ministerio tienen que congregarse clandestinamente ante el constante acoso de las autoridades. En la India, los extremistas hindúes queman iglesias y apedrean a los que manifiestan su fe cristiana. En Pakistán se hace cada vez mayor la violencia de musulmanes radicales contra los creyentes cristianos. Aquí el régimen ha decretado la llamada “ley anti blasfemia” por medio de la cual se han emitido sentencias contra misioneros cristianos por el solo hecho de proclamar su fe.

El segundo de los dos pasajes de hoy dice: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”. Es decir, padecer por Cristo, les asegura Pablo, es un honor que les ha sido concedido, o sea otorgado gratuitamente a todos aquellos que han aceptado a Jesucristo como salvador y por tanto hechos hijos de Dios (Juan 1:12; Gálatas 4:5). Cuando un creyente crece en el aspecto espiritual puede llegar a disfrutar de este honor de una manera especial, pues entiende que “si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él”, según 2 Timoteo 2:11. Por eso Pablo exhorta a su hijo espiritual Timoteo de la siguiente manera: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2 Timoteo 2:3).

Un grupo de líderes cristianos norteamericanos, en una visita que hicieron a uno de esos países en que abundan las persecuciones, se reunieron secretamente con algunos misioneros cristianos con el fin de mostrarles su apoyo e inquirir acerca de la manera en que podrían ayudarlos en su heroica misión. Al terminar la reunión, los misioneros les dijeron: “Gracias por interesarse en nosotros, pero no se preocupen. Hemos aprendido que no es suficiente que prediquemos el evangelio o que vivamos para él. Es necesario que suframos por el evangelio”. Ciertamente vivir para Cristo muchas veces tiene un precio muy alto. Pero siempre habrá una recompensa. Nuestro Señor nos dio un precioso ejemplo en la cruz. Por eso, después de su resurrección, fue exaltado hasta lo sumo (Filipenses 2:9).

¿Estás tú dispuesto a sufrir por Cristo o sientes temor ante el sufrimiento? Reflexiona en la enseñanza de hoy, y pide al Señor que te de la fuerza y el valor para imitarle a él en todo, incluyendo el dolor y el sufrimiento que él pasó para darte la salvación de tu alma.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te ruego aumentes mi fe y me des el valor que necesito para predicar tu evangelio aunque tenga que sufrir por tu causa dondequiera y como quiera sea necesario. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

lunes, 8 de julio de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA BIBLIA EN LA VIDA DE TODO CRISTIANO



Hebreos 4:12 "
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón".

Isaías 66:2
“Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”.

Existen muchas versiones de la Biblia para que cada persona tenga un ejemplar a su propio gusto, pero aunque cueste trabajo creerlo hoy en día es cuando menos se lee este maravilloso Libro de Dios. Muchos ven a la Biblia como un libro ideal para tenerlo en la biblioteca de su casa como adorno y hacer alarde de religiosidad, pero no para leerlo detenidamente y aplicar sus enseñanzas en su vida. Se dice que entre la gente culta el tener una Biblia y haberla leído es una señal de gran cultura.

La Palabra de Dios ha sido dada por el Señor no sólo para leerla sino principalmente para tenerla como manual para vivir bien la vida. Aquél que descubre los tesoros preciosos de sus promesas descubre un nuevo estilo de vida.

La Palabra de Dios debe saturar nuestra mente, sentimientos y todo nuestro ser. Seguramente a Dios le conmueven los cristianos que tiemblan ante su Palabra. La expresión “temblar” no se refiere al miedo al castigo, sino al temor de perderse las bendiciones que en ella se encuentran registradas.

El cristiano fiel y obediente es el que tiene a la Palabra de Dios como la regla de su vida, y ante los sabios consejos que en ella existen, tiembla con un santo temor divino para esforzarse y ponerla en práctica.

Las bendiciones de Dios están reservadas solo para aquellos que, por amor al Señor, practican con gozo y alegría cada una de sus enseñanzas y cada uno de los principios dados en la gloriosa Palabra de Dios.

El Señor te bendecirá ricamente si lees su Palabra y la practicas.

ORACIÓN:
Señor, abre mi entendimiento para comprender lo que tu me dices a través de tus Santas Escrituras. Ayúdame a tener un corazón dispuesto y un oído atento para escuchar la voz viva de tu Bendita Palabra. Dame hambre y sed diaria de tu Sabiduría; siembra en mi la constancia de la lectura cotidiana; alimenta mi deseo por aprender siempre más de ti, por acercarme a esa fuente viva y recobrar las fuerzas para luchar contra el hambre y la sed que cercenan las vidas y ahogan las esperanzas de muchos. Aviva en mi la presencia de tu Santo Espíritu. Que tu Palabra me redarguya, me comprometa, me interpele y me mueva a practicarla sin demora y a llevarla a los que aún se encuentran en la oscuridad. Enséñame a discernir desde la perspectiva del Evangelio la realidad que me ha tocando vivir, y a tener el valor para denunciar todo aquello que se opone a tu Palabra. Que no acomode tus enseñanzas incisivas y verdaderas a las doctrinas "Light" de estos tiempos. Enséñame a confiar sólo en Ti y en tu Santa Palabra, en el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

domingo, 7 de julio de 2013

LA ORACIÓN DE SANIDAD



Santiago 5:14-16
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.

En esta escritura, Dios nos presenta el tema de la oración por los enfermos y nos revela criterios prácticos de cómo debemos de actuar cada vez que experimentemos la enfermedad. Veamos estos principios:

ORAR a DIOS. Cuando estemos enfermos hay que orar a Dios para pedir que nos sane. Los cristianos tenemos la expectativa de ser sanados; nosotros reconocemos que Dios es sanador (Éxodo 15:26), por eso recurrimos a Él en oración con la esperanza de ser curados. La sanidad es algo que esperamos, sin embargo eso no significa que necesariamente siempre recibiremos esa gracia. Sanar no siempre es la voluntad de Dios, por ejemplo Pablo, Trófimo y Timoteo no fueron sanados (2 Corintios 12:7-10; 2 Timoteo 4:20; 1 Timoteo 5:23). La sanidad no es algo que podemos exigir; en Filipenses 2:27 la sanidad es presentada como una misericordia, no como algo que tenemos siempre derecho a esperar. Oremos  suplicando la gracia de ser curados, pero también estemos dispuestos a aceptar la voluntad de Dios, cualquiera que sea.

PEDIR ORACIÓN DE INTERCESIÓN. Pedimos a otros hermanos que oren por nuestra sanidad. Los cristianos vivimos en comunidad y buscamos apoyo cuando lo necesitamos, y creemos que Dios va a bendecirnos a través de ellos. Jesús nos dice que la oración comunitaria tiene poder, la acción de Dios se multiplica en la intercesión unos por otros (Mateo 18:19-20).

El Apóstol Santiago nos dice también que hay que pedir a los ancianos de la iglesia que oren por nosotros. Los ancianos de la iglesia (presbíteros en griego) son los hermanos mayores, los guias espirituales, los ministros de la iglesia. Ellos guían y representan la comunidad, son instrumentos poderosos en la mano de Dios. Que importante es ver también a los ministros de la iglesia como medios que Dios puede usar para bendecirnos.

DEBEMOS TENER PERFECTAMENTE CLARO QUE EL QUE SANA ES DIOS. La oración de sanidad se debe de hacer en el nombre de Jesús. Esto se hace así para que quede claro que el que sana es Jesús, no el que ora o impone las manos, tampoco es producido por el aceite o la imposición de manos, sino por Jesús, únicamente por Jesús, nuestro Redentor y Salvador.

Muchos confían más en la persona que ora por la sanidad que en Jesús, el autor de la sanidad. Debemos ser muy cuidados con esto, pues generalmente se produce un equivocado protagonismo de estas personas, quienes por lo regular alimentan el orgullo y el error en ellos, y, consecuentemente, terminan convirtiéndose en manipuladores, estafadores o sectarios. En toda sanidad la gloria debe ser siempre para Dios, los instrumentos humanos debemos de pasar siempre desapercibidos, manteniendo un perfil bajo y buscando incluso el anonimato.

Hago hincapié en el error de atribuir la sanidad a los signos usados, ya sea el aceite o las manos, como si estos elementos contuvieran algún tipo de “magia” o poder divino. Esto no es así, el poder sanador viene siempre de Dios (si es su voluntad), el signo solo representa ese poder. Hay grupos religiosos y sectas orientales que atribuyen a las manos cierta capacidad de transmitir energía sanadora, pero no es así. Como nosotros entendemos la imposición de las manos… significa sólo un signo de sanidad, y el poder sanador no fluye a través de ellas sino por una intervención directa de Dios sobre el cuerpo enfermo de la persona. No son las manos las que nos sanan, ni el aceite, sino solo Dios.

LA ORACIÓN DE SANIDAD NO ANULA EL USO DE LA MEDICINA. Como ya se mencionó, el aceite es el signo de la presencia del Espíritu y de su acción sanadora en nosotros, es así como se establece en las sagradas Escrituras; es por esa razón que se sigue usando hasta hoy en día como un signo de sanidad. De igual manera, según la Biblia, hay otra forma de entender el uso del aceite, ya que se usaba también en aquellos tiempos como medicina (Isaías 1:6; Jeremías 8:22; Lucas 10:34), servía para refrescar la piel cuando alguien se exponía permanentemente al sol del desierto o para limpiar las heridas. Por el uso medicinal que se le daba al aceite, debemos de entender aquí que la oración por los enfermos puede y debe de ir acompañada de la medicina y del tratamiento médico, pues lo uno no sustituye a lo otro.

El uso de la medicina y de los médicos son recomendados en la Biblia, por ejemplo: Pablo pidió a Timoteo que tome vino para curarse (1 Timoteo 5:23) -en esa época se usaba esta bebida como medicina; Jesús dijo explícitamente, en Mateo 9:23, que los enfermos necesitan de médico; Pablo se refiere a Lucas como “el médico amado” (Colosenses 4:14), lo cual evidencia que los cristianos valoraban a Lucas no solo por su fe sino por su labor de médico. Dios usa a los doctores y a la medicina como medios para sanar. Como dijo Paré, el famoso cirujano francés: “El médico limpia y venda las heridas, Dios la sana”. Tengamos cuidado de no caer en el fanatismo de creer que solo debemos de orar para ser sanados, que consultar a un médico o tomar medicamentos contradice o debilita la fe, todo lo contrario, debemos de ver a la medicina como un instrumento en la mano de Dios a favor de nuestra salud.

ORACIÓN DE SANIDAD CON FE. La primera condición para que la oración por los enfermos sea eficaz es que se haga con fe. Creer es fundamental en la oración; Jesús pedía fe a todos los que buscaban ser sanados (Mateo 8:13; 9:28-29).

¿Por qué es importante la fe?  Porque permite que el individuo sea capaz de recibir la gracia de Dios, recuerda que Dios no impone su gracia, es necesario que cada uno sea capaz de recibirla, y para ello se necesita creer. La fe abre la puerta de nuestro corazón a las bendiciones de Dios, por lo tanto es necesario motivarla y fortalecerla.

La Palabra de Dios es un medio poderoso para fortalecer nuestra fe (Romanos 10:17). En la Biblia encontramos promesas que estimulan nuestra fe y de esa manera, sabiendo lo que Dios nos ha dado, con libertad y seguridad podemos pedir a Dios su bendición. Recuerda: “La ignorancia de la Palabra de Dios es el peor enemigo de la fe”.

ORACIÓN DE SANIDAD CONFESANDO NUESTROS PECADOS. La segunda condición para recibir sanidad es la confesión de los pecados, no necesariamente porque la enfermedad se haya originado directamente por el pecado. En algunos casos las enfermedades se originan por una forma de vivir desordenada y sucia, sin embargo este no es el motivo principal por el cual se adquiere la enfermedad.

La enfermedad se produce por un deterioro natural de nuestro cuerpo, como consecuencia de nuestra debilidad y flaqueza humana, claro está, esta condición se deriva del pecado de Adán y Eva (pecado original) pero no necesariamente de nuestros pecados personales.

¿Entonces porque debemos de confesar pecados? Porque esto nos hace aptos para recibir la gracia de Dios y nos vuelve recipientes dispuestos y preparados para que Dios actúe, según su voluntad.

Recuerda, no es solo la sanidad del cuerpo lo que Dios quiere darnos, es la sanidad integral: cuerpo, alma y mente, por eso es vital primero limpiar nuestros corazones del mal, para que Dios nos sane en todas estas dimensiones


“Gracia y Paz”
Vida Cristiana

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¿ESTAS VELANDO EN ORACIÓN?



1 Pedro 4:7
“Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración”.

En esta porción de la Escritura, Dios nos previene que todas la cosas vendrán a su fin, es decir, que el fin se acerca. Jesús nos dijo de varias cosas que iban a caracterizar el estado del mundo en los días finales, cosas que se ven actualmente, por ejemplo: el aumento de los terremotos en frecuencia e intensidad; la perplejidad entre las naciones por los problemas mundiales; el aumento de la maldad; la exacerbación de la violencia y el pecado; etc. etc.

En vista de la proximidad del fin de todas las cosas, ¿Qué debemos hacer, y como debemos vivir? Nuestro verso de hoy nos dice: “Debemos ser sobrios, y velar en oración”. Debemos velar por nuestra salvación. Dice también la escritura “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

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¡¡SER FIEL DA BENEFICIOS!!



© Capacidad de asumir compromisos.
© Se es dignos de confianza.
© Vivir tranquilos.
© Paz en el corazón.
© Muestra un espíritu decidido.
© Da templanza y carácter.
© Evita enfermedades producidas por el stress del engaño y la mentira.
© Da buen ejemplo a los hijos.
© Dignos de imitar.
© Paz interior.
© Otorga identidad.
© Se tiene honra y dignidad.
© Cultiva la relación sincera de amor.
© Buena reputación.
© Mirada transparente.
© Inspira respeto.
© No tener nada que ocultar.
© Aporta seguridad a las personas que se aman.
© Dignifica el pacto del matrimonio.
© Se vive en armonía con Dios.
© Se tiene la Bendición de Dios.

“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
Conforme al propósito de Dios

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sábado, 6 de julio de 2013

¡¡CUIDADO CON UN CORAZÓN ENDURECIDO!!


Hebreos 3:12-19
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad”.

Este pasaje muestra una advertencia a los creyentes acerca del peligro de un corazón endurecido “por el engaño del pecado”. El camino que conduce al endurecimiento del corazón puede comenzar de una manera muy simple y aparentemente inocente. Es fácil que nuestra mente se ocupe con pensamientos de preocupación e intranquilidad en relación a una cierta situación. Si nos enfocamos en las circunstancias y dejamos de poner nuestra atención en Dios, no pasará mucho tiempo antes que estos pensamientos nos controlen totalmente y nos hagan desviar nuestra atención de las cosas espirituales.

A medida que nuestra vida espiritual es afectada, iremos dejando a un lado nuestro tiempo de comunión con el Señor, y poco a poco dejaremos de congregarnos. Mientras pasamos tiempo cada día con Dios nuestros corazones permanecen receptivos a su voz. Pero desde el momento que dejamos de hacerlo, le estaremos dando a Satanás una oportunidad de actuar en nuestras vidas. Al alejarnos del Señor, nuestros corazones se vuelven cada vez más rebeldes y menos receptivos a la voz de su Espíritu.

Un creyente puede ser fácilmente persuadido por la falsedad del pecado cuando su mente está enfocada en las cosas del mundo y su corazón está distante de la presencia del Señor. Su sensibilidad al llamado del Espíritu Santo disminuye debido a la dura “corteza” que se forma alrededor de su corazón. Como resultado, el debilitado creyente comienza a encontrar las falsas promesas del diablo cada vez más atractivas. Finalmente actúa de acuerdo a los deseos que se han desarrollado en su corazón y se envuelve en la práctica del pecado.

En el pasaje de hoy, el autor de la Carta a los Hebreos les dice a sus lectores: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?” Básicamente les está advirtiendo que se cuiden de mostrar la misma desobediencia e indiferencia hacia Dios que mostraron sus padres, quienes provocaron, es decir desafiaron las órdenes del Señor, pues las escucharon y decidieron ignorarlas. Y entonces les dice: “Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad”. O sea, no actúen así para que no se pierdan las bendiciones de Dios como aquellos se las perdieron.

Los creyentes no somos inmunes al endurecimiento del corazón. Podemos volvernos insensibles a la voz de Dios al igual que los incrédulos. Pero nosotros tenemos una manera de remover esa dura corteza de alrededor del corazón si nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados. Así podemos restablecer nuestra comunión con el Señor y volver a ser sensibles a su voz y a su dirección.

¿Sientes que ha disminuido tu pasión por el Señor? ¿Notas que no hay el mismo fervor en tu corazón por las cosas de Dios? ¿No sientes deseos de orar o de leer la Palabra de Dios? ¡Mucho cuidado con esa tendencia hacia el endurecimiento y la indiferencia espiritual! Inmediatamente arrodíllate, y pide al Señor que renueve en ti el fuego de su Espíritu, y que su paz y su gozo te inunden. Y hazte el propósito de tener un tiempo diario en el que leas la Biblia, y medites en ella, y te unas en espíritu de oración a tu Padre celestial.

ORACIÓN:
Bendito Señor y Dios mío, te ruego que cuides mi corazón, y no permitas que se endurezca ni se vuelva insensible a la voz de tu Espíritu. Ayúdame a permanecer cerca de ti cada día de mi vida, adorándote, obedeciéndote y sirviéndote como tú mereces. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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viernes, 5 de julio de 2013

HÁBITOS ESPIRITUALES QUE DEBERÍAS IMPLEMENTAR EN TU VIDA CRISTIANA


Leer la biblia:
La lectura diaria de la palabra de Dios es uno de los hábitos más transformadores que conozco, hasta el día de hoy puedo asegurar con certeza que no conozco a nadie que habiendo leído la Biblia en su totalidad piense igual que como lo hacía antes de haberlo hecho y los cambios en estas personas afortunadamente siempre han sido para bien.

oración constante:
Hay personas que simplemente no saben orar, y esto se da por su falta de constancia al hacerlo, piden mal, lo hacen de mala gana o con pereza, y a la carrera como por cumplir. La oración si bien es cierto que no es una formula escrita, ni se trata de hacerlo de una misma forma o a una misma hora, si se debe tener constancia diaria. Los seres humanos demandamos mucho de Dios pero damos muy poco a cambio y ese momento de intimidad y conversación con nuestro Padre Celestial debe ser la columna vertebral de nuestra vida espiritual.

AsistENCIA a la iglesia:
Este es un habito muy importante, porque el relacionarse con gente de un mismo sentir, de un mismo pensamiento, hace que nuestra vida espiritual se enriquezca constantemente, lo que permite adquirir mucha fortalezca para los momentos de prueba, angustia y lucha. Al mismo tiempo el alimentarnos de las predicaciones y el involucrar a toda la familia en este acto de obediencia a Dios, trae solo cosas positivas a nuestra vida.

Haz la prueba, anímate a cambiar tu vida espiritual y a crear hábitos que te ayuden a crecer como una mejor persona.

Que el Señor te mantenga firme hasta el fin.

"Gracia y Paz"
Vida Cristiana

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¿RENOVAR MI MENTE? ¿CÓMO?


Romanos 12:2
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

¿Sabes de personas que aceptan a Jesucristo como salvador, pero todavía hablan, piensan, y se comportan de la misma manera que lo hacían antes de ser salvos?

Este escenario es muy común entre creyentes y muchas veces la razón de esto es que no han logrado entender la necesidad de renovar su mente.

La renovación de la mente es la clave para vivir una vida de éxito como cristiano, así como el superar una mentalidad que nos mantiene atados a estilos de vida incorrectos. Vemos muchas personas que luchan con adicciones y toda clase de malos hábitos que en apariencia no se pueden dejar, ellos están en tormento porque saben en su interior que estas cosas son contrarias a la Palabra de Dios, pero simplemente no pueden encontrar los frenos para parar esa situación.

Cada vez que vemos a alguien que ha nacido de nuevo que aun participa activamente en un estilo de vida o hábito que va en contra de la Palabra de Dios, es su forma de pensar el principal problema. Debe haber un cambio en su manera de pensar para alinearse con lo que Dios dice acerca de esa situación. Sin este paso fundamental el proceso de desarrollo personal cristiano se ve truncado pues no hay un cambio genuino y duradero.

La Biblia nos dice algo muy importante que todos debemos entender y aplicar a nuestras vidas a diario “Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne” (Gálatas 5:16).


¿Andar en el Espíritu?

Caminar en el Espíritu es tener una mentalidad que se alinea con la Palabra de Dios, es un pensamiento que se somete a la manera que Dios hace las cosas. Caminar en la carne es exactamente lo contrario, el caminar en la carne significa tener una forma de pensar basada en lo que yo quiero y en lo que el mundo quiere de mi lo cual va en contra de la Palabra de Dios. Ahora bien nadie dice que sea fácil puesto que nuestra naturaleza humana hace que esto sea un proceso lento y difícil, sin embargo lo que se necesita es constancia y determinación que con la ayuda del Señor es alcanzable y real.

Es fundamental comprender que la mente es el centro de control de nuestras vidas. Nuestros patrones de pensamiento y creencias dominantes forman nuestro comportamiento y desafortunadamente, antes de llegar al conocimiento de Jesucristo, la mayoría de nosotros estuvo expuesto a una gran cantidad de ideas equivocadas de nuestro entorno, ya sea de familiares, amigos o alguna otra fuente que quizás haya influido negativamente en nosotros y se nos hicieron hábitos terribles que cuando llegamos a aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador nos cuesta dejar.


Transformación Absoluta

Es emocionante saber que la renovación de nuestra mente tiene el poder de transformar absolutamente toda nuestra vida, lo cual quiere decir que podemos romper cualquier hábito o conducta y tomar decisiones de calidad basadas en la Palabra de Dios.

La renovación de la mente no es un evento de una sola vez, sino que es un proceso continuo que debe seguir el resto de nuestras vidas. Podemos renovar nuestras mentes hasta el punto que incluso nuestros pensamientos subconscientes futuros y respuestas automáticas se alineen con la Palabra de Dios, porque lo convertimos en una practica diaria de nuestras vidas.


¿Cómo lo hago?

Tu puedes pensar que tu situación es tan mala que tu simplemente no puedes cambiar. Quiero darte una buena noticia hoy, muchos hemos podido cambiar y hemos salido quizás de situaciones peores que la tuya, por lo tanto si nosotros pudimos con la ayuda de Dios tus también puedes.

En primer lugar, pídele a Dios que te ayude en tu deseo de querer cambiar. Así es, tu tienes que querer cambiar ante todo, no por obligación sino por convicción personal.

Haz un compromiso con el proceso de cambio. No te rindas en esos días de desanimo, sigue adelante.

Busca escrituras en la Biblia que traten de tu situación, analízalas y conviértelas en una prioridad de meditación.

Habla con Dios a diario, Él te ayudará a encontrar respuestas.

Cuando tu comiences a pensar, hablar, comer y respirar la Palabra de Dios, tu comenzarás a vivir el cambio y cuando te veas tomando decisiones alineadas con la Palabra de Dios y hablando y pensando diferente, te darás cuenta de que la renovación de tu mente está dando sus frutos.


“Gracia y Paz”


Juan Carlos Sancho



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¿TE ESTÁS PREPARANDO PARA EL CIELO?


Efesios 2:10
"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas".

Inmediatamente después que aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, comienza el proceso de santificación que el Espíritu Santo lleva a cabo en nuestras vidas. Es la voluntad de Dios que, una vez somos salvos, caminemos en santidad junto a él y que le sirvamos de alguna manera. Por supuesto que el propósito de Dios no es salvarnos para que nos quedemos sentemos lo más cómodamente posible sin hacer absolutamente nada.

La escritura de hoy dice que hemos sido “creados en Cristo Jesús para buenas obras”. Esas “buenas obras” son el producto de nuestro servicio a Dios. Nosotros podemos hacer muchas obras, pero las “buenas obras” se originan cuando servimos al Señor conforme a su voluntad. Hay muchas maneras en las que podemos servir a Dios, pero lo más importante es que por simple que nos parezca el servicio, lo hagamos tratando de agradar al Señor. Dice Colosenses 3:23-24: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.

Los años inevitablemente pasarán y llegará el día en el que habremos de enfrentarnos cara a cara con nuestro Señor. Y en ese momento cada uno de nosotros dará cuenta por lo que hizo con su vida, y dependiendo de ello recibirá su recompensa. Así dice el Señor en Apocalipsis 22:12: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Los que somos salvos no tendremos que pasar por un juicio de condenación. Pero aquí la Biblia habla de un juicio de retribución, en el que cada uno será recompensado de acuerdo a las obras que hizo en su vida. Y esa recompensa estará basada en las oportunidades que tuvimos de servir a Dios y lo que hicimos con cada una de esas oportunidades.

El propósito de Dios durante nuestra vida en este mundo es prepararnos para vivir la eternidad junto a él. Él nos capacita a cada uno de nosotros para disfrutar del cielo en la medida en que cada uno hemos respondido a su llamado de santificación y servicio. Habrá pérdida de esa capacidad para quienes no respondieron adecuadamente, dice 1 Corintios 3:14-15. ¿Significa esto que algunos sufrirán en el cielo? ¡NO! En el cielo no habrá tristeza, ni dolor, ni sufrimientos, dice Apocalipsis 21:4. Lo que significa es que no todos tendremos la misma capacidad de disfrutar de las maravillas de los lugares celestiales.

¿Cómo entendemos esto? Digamos que tú vas a un concierto de música sinfónica. A ti te encanta la música sinfónica. Te fascina escucharla. Conoces la historia del compositor, cómo compuso la música, conoces los instrumentos, cada pieza de la orquesta. Mientras escuchas estás disfrutando de aquella música de una manera tan maravillosa que te sientes extasiado. Ahora llego yo y me siento al lado tuyo. Yo no sé nada de música sinfónica, ni de orquesta, ni de instrumentos. Y al igual que tú, estoy allí sentado escuchando. Ahora bien, ¿quién disfruta más del concierto? ¿Quién sale de allí lleno y quién sale vacío?

Algún día cada uno de nosotros estará frente a frente a nuestro Señor Jesucristo. No sabemos cuando, pero ese momento habrá de llegar. ¿Te imaginas qué vas a sentir en ese instante? Lo que sientas dependerá principalmente de cuan íntimamente le hayas conocido aquí, de cuanto hayas entendido lo que él hizo por ti en la cruz del Calvario, de cuanto hayas mostrado tu amor y tu agradecimiento obedeciéndole y sirviéndole. Lo que cada uno de nosotros va a sentir en ese momento y por la eternidad se construye aquí, mientras estemos en este mundo.

Dios nos ha llamado para salvación de nuestras almas por medio de Jesucristo. También Dios nos ha llamado a vivir vidas santificadas. Y nos ha llamado a servirle. A que seamos, de alguna manera, instrumentos de él en su plan de salvación para este mundo; a que llevemos a cabo las buenas obras que él espera de cada uno de nosotros. Entonces, algún día, Jesús llevará a cabo su promesa de “recompensar a cada uno según sea su obra”.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por tu promesa de una eternidad junto a ti, sin sufrimientos, ni tristeza, ni dolor. Te ruego me ayudes a ser obediente a la dirección de tu Santo Espíritu, y vivir una vida de santidad y servicio que honre y glorifique tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


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Salmo 51:10-11


¿Hay algún pecado que te agobie, que no te permita sentir la paz que solo el amor de Dios nos da? Clama como el Salmista y pide a Dios que te perdone, que llene de Amor y de su Santo Espíritu.

El Rey David estaba arrepentido de su pecado, pero el verdadero avivamiento, el verdadero y genuino amor, no contaminado, le provocó reconocer su pobreza espiritual, su desesperada necesidad del Amor Sobrenatural que perdona todos los pecados a través del Perfecto Sacrificio de Jesús.


“Gracia y Paz”

miércoles, 3 de julio de 2013

¡¡CUIDADO CON LAS TRAMPAS DEL DIABLO!!


1 Pedro 5:8
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

Muchas son las estratagemas del enemigo de nuestras almas, pero debemos mantenernos sobrios y velar. La salvación o condenación eterna, están en juego. No podemos permitirnos entrar en tregua. No existe tregua alguna. Es una guerra en la que no se toma rehenes. O estamos del lado del Reino de la Luz o no.

Se cuenta que en las heladas regiones de la América del Norte, en los tiempos cuando los cazadores indios se desplazaban buscando alimento y mejores refugios, un nativo americano ideó una manera muy curiosa para atrapar conejos.

Siendo conocido un tiempo después por un colono, éste procedió a hacer un caminito por la nieve y realizar con ramas de abeto una trampa. Al verlo un amigo que no atinaba a descifrar qué estaba haciendo, se le acercó y preguntó:

—¿Qué estás haciendo? —preguntó el amigo.

—Una trampa para conejos —respondió el colono.

—Pero, ¿dónde está la trampa?

—¡Ah! —respondió el colono sonriente. —La trampa no la pondré sino hasta dentro de dos semanas. Primero, arreglo el caminito de modo que los conejos se acostumbren a él. Por ejemplo, hoy por la noche vendrán y tendrán temor de pasar por el caminito; pero mañana se acercarán más, y poco tiempo después uno de ellos lo cruzará, después caminará por él. Pocas noches después se familiarizarán con el camino y lo usarán frecuentemente sin ningún temor. Entonces pondré la trampa en medio, entre las ramas … después comeré conejo todos los días.

—Ya veo —contestó el amigo pasajero—, estas usando la misma táctica que Satanás usa con los cristianos: Primero los atrae a algo que da la impresión de que “no es malo ni bueno”, y cuando adquieren confianza él los atrapa y destruye.


“Gracia y Paz”
Palabra de Miel


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INVIRTIENDO EN VALORES SEGUROS


Santiago 4:13-14
(Vosotros decís:) Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”.

Su sueño se había hecho realidad: había firmado un contrato que lo hacía propietario, durante 99 años, de las dos majestuosas torres del World Trade Center en Nueva York. Esa transacción marcaba el apogeo de la vida de este adinerado promotor. Seis semanas más tarde, el 11 de septiembre de 2001, el ataque terrorista redujo las prestigiosas torres a un puñado de chapas torcidas y escombros, sepultando a unas 3,000 personas.

Sí, ante una tragedia de tal magnitud, ¿quién se atrevería a negar la precariedad de los planes que hacemos y la fragilidad de la vida de todo hombre? Para subrayar su brevedad, la Biblia emplea imágenes muy evocadoras: el vapor, la sombra, la flor del campo… El hombre también es comparado a un peregrino, a un extranjero en la tierra. Y si amontonar riquezas es el único objetivo de su vida, es comparado con un insensato (Lucas 12:16-21).

No nos confundamos en el objetivo, sepamos invertir en los valores seguros. La vida terrenal es solamente la primera parte de la vida, pues la segunda parte tendrá lugar en la eternidad. Dios ofrece a todos la posibilidad de asegurarse un futuro que los colmará en el más allá. Ese futuro se decide en la tierra. No se necesita talento, riquezas ni suerte. Lo único necesario es echar mano del don gratuito de Dios.

“Gracia y Paz”

La Buena Semilla