miércoles, 3 de julio de 2013

¿QUIERES QUE JESÚS TE SANE?


Lucas 5:12
Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

Estas son las palabras de un hombre que sufría de una lepra que cubría su cuerpo entero. Su condición física se compara con nuestra condición espiritual que es la plaga que ha infectado a todo el mundo. Oye los noticieros, lee los periódicos y observa la condición humana. Es obvio que hay algo muy mal con la raza humana en general, y con nosotros en particular.

Todo esto comprueba lo que dice la Biblia: Somos pecadores y necesitamos un Salvador. Quizá tú tienes la misma duda que el leproso; “yo se que Jesús puede salvarme, pero no sé si lo hará. He cometido muchos pecados, y dudo de que Jesús me acepte. No sé si puede haber esperanza para alguien como yo”.

Jesús no solo puede salvarte, Él lo hará si tan solo te rindes y le pides perdón. El es el médico que nunca ha perdido un caso. Ve a él, y ten la plena certeza de que te sanara, te salvara y cambiará tu vida.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día


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¿QUIERES AUMENTAR TU FE?


Mateo 9:27-30
“Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos”.

Cuando aquellos ciegos se acercaron a Jesús pidiéndole que los sanara, el Señor sólo les hizo una pregunta: “¿Creéis que puedo hacer esto?” Ellos contestaron inmediatamente: “Sí, Señor.” Entonces Jesús los sanó mientras les decía: “Conforme a vuestra fe os sea hecho” Sin duda fue el poder de Jesucristo lo que abrió los ojos de aquellos ciegos, pero para que ese poder se manifestara se requirió que ellos creyeran, que ellos tuvieran fe en el poder sanador del Señor.

Los discípulos habían sido testigos de muchos milagros de todo tipo, y de cada uno de ellos habían aprendido que el ingrediente fundamental era la fe. Jesús enfatizaba siempre en la necesidad de creer. Por eso, en una ocasión algunos de los discípulos se acercaron a Jesús y le pidieron: “Señor, auméntanos la fe” (Lucas 17:5). “Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería”. ¡Cómo no iban ellos a desear que Jesús les aumentara la fe! ¿No te gustaría a ti también tener mucha fe? He aquí algunos pasos a seguir para que tu fe aumente:

1. Humíllate delante del Señor.
En Mateo 23:12 dice: “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Humillarse delante del Señor es simplemente admitir nuestra necesidad y nuestra incapacidad para resolver esta necesidad. Este es el primer escalón en la escalera de la fe.

2. Dedica el mayor tiempo posible a la oración.
La Biblia nos exhorta a “orar sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Es necesario que pases un tiempo todos los días orando, buscando el rostro del Señor. De esta manera se irá estableciendo una comunión íntima entre tú y Dios. A medida que le vayas conociendo, aumentará tu confianza en él. Y entonces se cumplirá la promesa de Jesús en Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

3. Alimenta tu espíritu con la Palabra de Dios.
En Romanos 10:17 dice: “La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. Mientras más leas o escuches la Palabra de Dios más crecerá tu fe. Escudriña la Biblia y medita en ella diariamente. De esta manera, el Espíritu Santo, quien ha inspirado cada palabra escrita, te enseñará y te fortalecerá espiritualmente.

4. Alaba a Dios en todo momento.
No sólo cuando estés alegre. Cuando estés triste o desalentado alábalo también. Dice el Salmo 74:21: “El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre”. Lo más probable es que en un momento de prueba o de tristeza no tengas deseos de cantar, pero hazlo. Canta himnos o canciones de alabanza a Dios. Te sorprenderás cuando toda esa tristeza desaparece y te inunda un gozo y una paz indescriptible. Y la fe se fortalece.

5. Lee relatos acerca de cómo Dios ha dado respuesta a la oración.
Las biografías de aquellos que han sido poderosos ejemplos de fe son un gran estímulo para la fe. Los relatos de grandes avivamientos, conversiones y contestación a peticiones de sanidad y los ejemplos de como Dios ha suplido las necesidades de todo tipo de aquellos que han depositado en él su confianza también fortalecen la fe.

6. Comienza a confiar en que Dios te dará respuestas específicas.
Mientras más ejercites tu fe, más crecerá. La fe puede ser comparada con un músculo, mientras más se ejercita, más se fortalece. Si no se ejercita se atrofia. Comienza a confiar en que Dios contestará tus pequeñas pero específicas peticiones de acuerdo a su voluntad y a sus planes para tu vida. Puedes incluso llevar un diario de tus peticiones y de las respuestas a las mismas. Repásalo de vez en cuando. A medida que el Señor va contestando, tu fe irá creciendo.

Si sigues metódicamente estos pasos, ten la completa seguridad de que poco a poco se irá desarrollando en tu interior un sentimiento de absoluta confianza y seguridad en el Dios que todo lo puede.

ORACIÓN:
Padre amado, yo se que la fe mueve tu brazo poderoso. Al igual que los discípulos, te ruego que aumentes mi fe. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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TU VALES MUCHO PARA MI


Isaías 43-1-4
"No tengas miedo. Yo te he liberado; te he llamado por tu nombre y tu me perteneces. Aunque tengas grandes problemas yo siempre estaré contigo; cruzaras ríos y no te ahogarás, caminaras en el fuego y no te quemaras porque yo soy tu Dios y te pondré ha salvo. Yo soy el Dios Santo de Israel. Yo te amo y tu vales mucho para mí. Para salvarte la vida y para que fueras mi pueblo tuve que pagar un alto precio"

Dios te ama y eres de un valor incalculable para él. Yo entiendo que es difícil recibir un mensaje tan hermoso como este, cuando en la vida hemos recibido desplantes, heridas, desprecios, humillaciones y uno que otro cariño espontáneo de alguien que ya no está.

Como seres humanos caemos fácilmente en depresiones profundas y en estados de desanimo que nos impulsan a destruirnos así mismo o a volcar ese desamor en amargura contra los seres que nos rodean.

Sin embargo el gran amor de Dios nos levanta de cualquier sentimiento de pequeñez porque tenemos un valor incalculable para él. Dios no solo perdona nuestros pecados sino que además  se olvida de ellos, su inmenso amor nos da la certeza de que jamás nos dejara ni nos abandonara. Caminara a nuestro lado en todo momento, aun en medio de las dificultades, de los quebrantos y los dolores. Además de que nos sostendrá y nos levantará.

Déjate querer, déjate abrazar y confía en el Dios grande y misericordioso quien ha tocado a tu puerta de muchas maneras. Dios te ama, Dios ha estado contigo desde el vientre de tu madre. Dios es fiel y quiere que lo recibas con amor para que pueda hacer obras en tu vida que jamás imaginaste.

Levántate y sal de ese estado de auto desprecio, rabia, resentimientos y dolor. No alejes mas a los que te aman con tus acciones. Es hora de empezar a caminar dejando el pasado atrás, sin anhelos, sin lágrimas, sin rencores. Si quieres vivir en la dimensión del amor y convertirte en una vasija de amor para otros, pídele a Dios, en el nombre de Jesucristo, que su santo Espíritu traiga a tu corazón la verdad maravillosa del amor de Dios. Porque todo pasa y hasta la belleza cansa pero el amor de Dios es para siempre.

“Gracia y Paz”
Reflexiones Cristianas
Paula A. Veja

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¿TU PAREJA ESTA FRÍA?


 Efesios 5:28-30
“Así también los maridos deben de amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos”.

La causa principal del enfriamiento en un matrimonio suele ser la rutina. Ambos cónyuges caen en un estado de inconsciencia con respecto a la realidad de que el matrimonio es como un organismo vivo que necesita alimento y cuidado permanente. La corriente de la vida y las responsabilidades del diario vivir hacen que muchos matrimonios pierdan interés en mantener la relación. Lo más grave es que esta situación es generalmente inconsciente. Muchas veces hay enfriamiento en las relaciones matrimoniales y si no se cuidan resulta ser muy peligroso.

Otra causa común del enfriamiento matrimonial ocurre por conflictos no resueltos que van minando la voluntad de uno de los dos o ambos. Esos conflictos no resueltos producen una especie de resentimiento que si no se saca a la luz y se conversa, se va acumulando como carga en una bodega y llega el momento en que la persona tiene una sensación de cansancio y de asfixia y ya no quiere seguir compartiendo con el otro.

Frecuentemente ocurre que como consecuencia de estos conflictos que no se resuelven y las constantes discusiones, uno de los dos recibe atención de una tercera persona y esa relación empieza a crecer aprovechándose de la negatividad en el matrimonio. En este proceso naturalmente el cónyuge que está cayendo en la infidelidad se va volviendo cada día más frío y más ausente en el hogar.

Cualquiera que sea la causa del enfriamiento de uno de los cónyuges o de ambos, la medicina es la misma: Deben ponerse de inmediato en campaña para defender el matrimonio. Esto implica un cambio de actitud inmediato. En vez de pelear, asumir una actitud de conciencia y buscar ayuda de consejería matrimonial, asistir a un curso para matrimonios, a eventos Cristianos para Matrimonios, etc. Por si solos va a ser muy difícil que puedan salir adelante. Por lo general cuando una pareja llega a ese punto de enfriamiento en su relación, ya no tienen la fuerza emocional para arreglar las cosas por si solos, ya que hay mucho resentimiento y además no tienen el conocimiento ni las herramientas para salir adelante. Necesitan buscar ayuda urgente.

Si uno de los cónyuges no quiere buscar ayuda y el otro si, el que tiene la actitud de arreglar las cosas puede buscar ayuda individualmente. Es bastante frecuente que cuando uno de los cónyuges aprende a manejar los conflictos y cambia de actitud con guía y soporte adecuado, el otro cónyuge nota el cambio y poco a poco se dispone a aceptar también la ayuda.

No dejen que el enfriamiento en la relación llegue a niveles muy profundos, porque entre mas distanciamiento se dé, es más difícil y costoso es el regreso. Si ha habido enfriamiento en tu relación matrimonial, reconócelo y busca ayuda de inmediato… por favor. Ora y pídele dirección al Señor para encontrar la mejor ayuda disponible.

TU MATRIMONIO Y TU FAMILIA ES EL TESORO MÁS VALIOSO QUE DIOS TE HA DADO. CUÍDALO.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios

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martes, 2 de julio de 2013

¿DIOS ABORRECE EL PECADO, PERO AMA AL PECADOR?


Existe una famosa frase que dice: “Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador”. Este dicho es conocido entre los impíos, pero también es predicado por muchos que se hacen llamar “cristianos”. Pero ¿tal declaración proviene de las Escrituras? De ninguna manera. Tal dicho vino del corazón de un hombre que no conocía a Dios, no proviene de las Santas Escrituras, es decir, no proviene de la boca de Dios.

Lo que las Escrituras enseñan es que Dios es Santo y tan limpio de ojos que no puede mirar con favor el mal (Habacuc 1:13). Por lo tanto, el malo no puede habitar junto a Dios. ¿Por qué? Porque El no es un Dios que se complace en la maldad. Los insensatos no estarán delante de sus ojos. El Dios de las Escrituras aborrece a todos los que hacen iniquidad. El destruirá a todos los que hablan mentira. Dios abomina al hombre sanguinario y engañador (Salmo 5:4-6), o como dice nuestro Proverbios 11:20; “Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Más los perfectos de camino le son agradables”.

El Salmo 7:11 dice claramente que Dios está airado contra el impío, es decir, contra el pecador todos los días. ¿Esto significa que Dios es cruel? De ninguna manera. El Salmo enseña que la razón por la cual Dios abomina al pecador es porque El es Justo. Dios es juez justo, por lo tanto, abomina al pecador. Esto no se trata de crueldad, sino de plena justicia. ¿Cómo Dios no se va airar al ver que Su Santa voluntad es quebrantada todos los días?

Algunos han llegado a decir que eso es verdad en el Antiguo Testamento, pero que en el Nuevo Testamento vemos a un Dios diferente. ¿Será eso cierto? ¿Será cierto que Dios ha cambiado? La respuesta es No. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. Efesios 5:3-6 dice: “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia”.

Entonces, la verdad de que Dios abomina al perverso de corazón, no solo es una verdad en el Antiguo Testamento, sino que también es verdad en el Nuevo Testamento. Esto se debe a que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, Dios es inmutable, El no cambia.

Dios abomina a los perversos de corazón, pero Su agrado está sobre los perfectos de camino. Pero ¿Quiénes son perfectos de camino, si todos nos hemos descarriado? Solo uno, Jesucristo el Justo. Ante El los cielos se abrieron y el Padre dio la siguiente declaración: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17). Sobre Jesucristo estaba el eterno y completo agrado del Padre. Pero El, en la cruz del calvario fue abandonado por su Padre (Mateo 27:46). ¿Por qué? Porque Jesucristo estaba llevando la maldad de su pueblo para que todos aquellos que crean en El sean justificados. Eso significa que todos aquellos que están en Cristo, ahora, por El, son declarados perfectos de camino, y el agrado pleno del Padre está sobre ellos. De tal manera que el mismo amor que estaba sobre el Hijo Jesucristo, es el mismo amor que está sobre aquellos que Él ha justificado (Juan 17:26).

La evidencia más clara que Dios es justo y abomina al pecador es la Cruz de Jesucristo. El Padre aplastó a su Hijo Jesucristo porque El fue hecho pecado por nosotros, fue hecho maldición por nosotros. La Cruz es la plena manifestación de la justicia de Dios (Romanos 3:25). La Cruz no está para que sintamos lastima por Jesús, sino para que conozcamos y temblemos ante el Dios de las Santas Escrituras, por esa razón el Señor, en el camino a la crucifixión, le dijo a las mujeres que lloraban: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos… Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?” (Lucas 23:28, 31).

Roguemos al Señor para que nos siga limpiando de aquella falsa imagen de un dios que nos hemos hecho, pero que no es el Dios de las Escrituras. Roguemos al Señor para que nos siga mostrando Su Gloria.

“El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí. No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud. ¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos? Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca? Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras. Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte. Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre. El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios” (Salmo 50).

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

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¿TE HAS PROBADO A TI MISMO?


1 Corintios 11:23-29
“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí”.

A oídos del apóstol Pablo habían llegado noticias de ciertos abusos que se estaban cometiendo al conmemorar la Cena del Señor en la iglesia de Corinto (1 Corintios 11:17-22). El solemne significado de esta recordación no se estaba guardando. En el pasaje de hoy, Pablo instruye a los corintios en la manera correcta de llevar a cabo esta ordenanza que fue instituida por Jesús mismo, justo antes de su muerte. Pablo les recuerda que de la misma manera que él recibió del Señor esta enseñanza, se las transmitió a ellos, por lo que él esperaba que la llevaran a cabo con la santidad y pureza que este acto requería.

También Pablo les dijo algo que todos los cristianos debemos tener en cuenta: “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí”. En preparación para la Cena del Señor debemos examinarnos a nosotros mismos profundamente, discerniendo espiritualmente su sacrificio en la cruz, antes de comer del pan que representa su cuerpo, y tomar el vino que representa su sangre. Y todo pecado, toda deficiencia en el amor, todo espíritu de amargura, toda falta de perdón debe confesarse y resolverse antes de proceder a tomar la cena.

Cuentan de una joven que se estaba preparando con vistas a un importante examen que tomaría dentro de pocos días. Se trataba del examen final para obtener la licencia de abogada. Con el fin de prepararse lo mejor posible, esta joven estudió mucho, luego escribió todas las preguntas que se le ocurrieron y no descansó hasta que las pudo contestar todas correctamente. Cuando llegó el día del examen, ella resultó aprobada, porque se había probado a sí misma con anticipación. ¿Cómo nos probamos nosotros? Podemos empezar analizando dos cosas a la luz de la Palabra de Dios: En primer lugar, ¿estamos procurando agradar a Dios más que nada en el mundo? En segundo lugar, ¿estamos expresando y demostrando nuestro amor a Dios y a los demás? Teniendo esto en consideración, Pablo le da este consejo a su hijo espiritual Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

Si queremos ser aprobados en la prueba espiritual que puede presentarse en cualquier momento, debemos vivir una vida de comunión con Dios, leyendo su palabra, orando y buscando su rostro diariamente. En la Biblia encontramos la respuesta para cada una de las situaciones que habrán de presentarse en nuestras vidas así como la manera en que Dios espera que actuemos en cada una de ellas, y por medio de la oración constante llegaremos a conocer la voluntad de Dios y cuáles son sus planes en la vida de cada uno de nosotros.

Pide al Señor que te ayude a probarte a ti mismo, no sólo antes de tomar la Santa Cena sino cada día de tu vida, como lo hacia el rey David. En el Salmo 139:23-24, David clamó: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.

ORACIÓN:
Santo Dios, te ruego me des discernimiento espiritual para poder mirar dentro de mí y ver aquellas cosas que no te agradan a ti para poder eliminarlas de mi vida. Examíname tú, por favor y obra en aquellas áreas que necesitan ser transformadas. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


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lunes, 1 de julio de 2013

¡¡VUELVE A EMPEZAR!!


Lucas 5:1-11
“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.

En esta historia encontramos a los discípulos de Jesús, quienes después de una infructuosa jornada de trabajo obedecieron las palabras del Maestro y decidieron volver a empezar. Ellos vieron la Gloria de Dios en sus vidas, y recibieron grande recompensa por creer y obedecer.

Los pescadores habían estado pescando durante toda la noche, era ya de madrugada cuando llevan su barca a la orilla del lago y comienzan a lavar las redes, esto era porque ya se habían dado por vencidos, de que podrían pescar algo ese día, y Jesús le dice a Simón: Lleva la barca hacia aguas profundas y echen allí las redes de pescar.

Te puedes imaginar las caras de aquellos hombres, quizá pensando; no sabe que lo hemos intentado tantas veces por tanto tiempo, y no hemos logrado pescar nada, el viene llegando y nosotros no hemos dormido nada, tenemos hambre, sed y además ya hasta hemos limpiado las redes. Sin embargo Jesús si lo sabia, pero también sabia de no rendirse, de perseverar en su meta para obtener la victoria. Y eso quería enseñarle a sus discípulos, que a pesar de todo no se dieran por vencidos bajo ninguna circunstancia. Sobre todo ahora que él estaba con ellos. Ya no estaban mas solos en la barca. Jesús busco obediencia y fe bajo esas circunstancias; y así fue que por medio de la obediencia, fe, perseverancia y trabajo, el poder de Dios se manifestó en las vidas de esos hombres.

Jesús sabe de fracasos y de intentos fallidos, de cansancio y trabajo duro, por esta razón, cuando el trabajo y nuestros recursos fallan, Jesús nos da la oportunidad de intentarlo una vez mas, pero ahora en compañía de él. No desistas, escucha su voz, cuando te dice: inténtalo una vez mas, lleva tu barca a aguas profundas y comienza de nuevo. Vuelve a intentarlo, Vuelve a Comenzar y veras la Gloria de Dios manifestarse. “Ya no estarás mas solo en la barca”.

“Gracia y Paz”
Reflexiones que edifican el alma.

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¿QUE ERES TU: HACEDOR… O SOLO OIDOR DE LA PALABRA?


Santiago 1:22-23
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural”.

Hay una gran diferencia entre oír la palabra, y ponerla en practica, tanto que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Entre el éxito y el fracaso. Entre la luz y la obscuridad. Entre la Carne y el Espíritu. Entre la Teología y la practica. Entre vivir por Fe y no por vista.

Por años me ha interesado aprender, estudiar la palabra, memorizarla, y trato de hacerlo todos los días, pero me doy cuenta que si no pongo en practica lo que estoy aprendiendo, no experimentare ni recibiré las bendiciones que Dios tiene para mi vida.

“Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:25).

Entonces se trata de estudiar y practicar; aprender y practicar; escudriñar y practicar.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia. A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16).

Si no eres hacedor pronto vas a olvidar la palabra. Eso pasa, cuando vamos a la Iglesia, y escuchamos la palabra, la recibimos y decimos “Amen”, “Gloria a Dios”, “Aleluya”, y saliendo de allí, llegando a casa, alguien nos pregunta como te fue, nuestra respuesta es “bien”, si nos preguntan de que trato el mensaje? ...Mmmm pues de ...tenemos que pensar dos veces antes de contestar, o simplemente compartimos una frase, el titulo del mensaje, lo que se haya quedado en nuestra mente, a solo unas cuantas horas de haber oído el mensaje.

Lo que hacemos son comentarios como: “El mensaje estuvo regular”, “aburrido”. Esto pasa cuando –solo oímos-- la palabra, la cuestionamos, y comenzamos a dudar, a dejar preguntas en el aire, no la recibimos ni aceptamos para ponerla en practica. Si no somos hacedores de la palabra, olvidaremos la palabra.

Una de las mayores razones por las que no practicamos la palabra es porque queremos resultados instantáneos, no estamos dispuestos a "esperar" o invertir mucho en ello.

La Palabra de Dios es Autoridad en nuestra vida, es nuestra Regla de Conducta. La palabra no es solo para oírla, eso es el principio. Dice la palabra que la Fe viene por el oír, y el oír la palabra de Dios. pero la Fe sin obras es muerta, debemos ponerle acción a nuestra Fe.

“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa” Lucas 6:46-49.

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27).

"Oír cualquiera lo hace, Escuchar es de Sabios"

Dios busca hacedores de la palabra, no solo oidores, para bendecir nuestras vidas. Oidores hay muchos, pero hacedores no. Se necesita que seamos fieles de compromiso, de un oído presto para escuchar, de discernimiento de Espíritu, para estudiar la Palabra de Dios y escuchar su voz. Somos sus ovejas, y Él nos conoce.

¿Será que Cristo, cuando venga por su Iglesia, nos encontrara siendo hacedores de la Palabra, o seguiremos siendo solo oidores, engañándonos a nosotros mismos, viendo lo que nuestros ojos naturales ven, sin atrevernos a ver lo que Dios ve en nosotros?...

Ve y camina la milla extra y atrévete a Creerle a Dios, y pon en practica su palabra y tu vida será transformada. Esto es obediencia. Dios usa vidas comprometidas a vivir bajo su voluntad. ¿Serás Una de ellas?

“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

¿TE DUELE EL DOLOR QUE JESÚS SUFRIÓ POR TI?


Juan 11:35
“Y lloró Jesús”.

El versículo más corto en la Biblia. ¿Qué habrá causado las lagrimas de Jesús? Tal vez la muerte de Lázaro le recordó de la caída trágica de toda la raza humana en pecado y rebelión contra Dios. Ante sus ojos estaba el resultado del pecado y la destrucción que traía como consecuencia.

La segunda vez que la Biblia menciona que Jesús lloró fue cuando él descendía del Monte de Olivas poco antes de la traición de Judas y su crucifixión. ¡Qué ternura y dolor nos viene a la mente cuando leemos sus palabras, “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Lucas 13:37).

Tal vez hay otras ocasiones que llora. Tal vez llora por ti y por mi que decimos ser creyentes pero que aun consentimos el pecado en nuestras vidas. No seamos únicamente Creyentes, seamos verdaderos Seguidores de Jesús, busquemos ser “hacedores de la Palabra y no solo oidores” (Santiago 1:22).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

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LA CHÍA Y SUS BENEFICIOS


Nombres comunes: Chía, tlacote, tapachichi (náhuatl); azul-sipari, charahuesca, ichukuta (purhépecha).


Características botánicas

Hierba de la familia de las Lamiáceas; es una de las especies vegetales con la mayor concentración de ácido graso alfa-linolénico omega 3.

La semilla es muy pequeña, café con rayitas o manchitas negras, parda-grisácea, rica en mucílago, fécula y aceite; tiene unos 2 milímetros de largo por 1 milímetro de ancho, y es ovalada y lustrosa. Es originaria de áreas montañosas de México y si bien resulta una verdadera novedad en nuestro mercado, se sabe que hace ya 3,500 años a.C. era conocida como un importante alimento y medicina.


Origen y distribución

Hierba nativa y endémica de México con amplia distribución silvestre en: Sinaloa, Chihuahua, Chiapas, Veracruz, Michoacán y Oaxaca. Se cultiva preferentemente en suelos ligeros no demasiado húmedos; como la mayoría de las salvias, es tolerante respecto a la acidez y a la sequía, pero no soporta las heladas; requiere abundante sol, y no fructifica en la sombra. Sus semillas se utilizan molidas como alimento; el mayor centro productor de México está en Jalisco, de donde se exportan cantidades crecientes a Japón, Estados Unidos y Europa. Donde se cultiva comercialmente también en Guatemala.


Usos generales

Las semillas remojadas en agua liberan el mucílago, produciendo una líquido gelatinoso, en México se usa para dar sabor con jugos vegetales o esencias, y se le consume como bebida refrescante. Las semillas también pueden secarse y molerse para preparar una harina fina y de sabor intenso, llamada pinole, que se consume principalmente como dulce. Los brotes tiernos se consumen como verdura cruda o cocida y pueden ser usados en ensaladas. La semilla de la chía es desmenuzada y triturada para su consumo, así mejora sustancialmente el aprovechamiento de todos sus componentes por parte del organismo, hecho que no se logra con el consumo de la semilla entera, más aun considerando que es de un tamaño pequeño y esto dificulta su masticación.


Propiedades alimenticias

La semilla de chía tiene una composición química de un 20% de proteína, un 25% de fibra alimentaria y un 34% de aceite; el 64% del aceite son ácidos grasos omega 3. No contienen gluten, por lo que son aptas para enfermos celíacos, es una buena fuentes de vitamina B, calcio, fósforo, potasio, zinc y cobre. Como fuente de proteínas la chía, luego de su ingestión, se digiere y absorbe muy fácilmente, esto resulta como un rápido transporte a los tejidos y utilización por parte de las células. Los extractos de agua y metanol de la semilla, una vez que se ha triturado, demostraron una fuerte actividad antioxidante.

La chía es una fuente de omega 3, que elimina la necesidad de utilizar antioxidantes artificiales como las vitaminas. De esta forma los antioxidantes de la semilla de chía le otorga una enorme ventaja sobre todas las demás fuentes de ácidos grasos omega 3, ya que permiten que pueda almacenarse por años, sin que se deteriore el sabor, el olor o el valor nutritivo.

Su alto contenido en fibra (33,6%), permite aumentar el volumen del bolo fecal que transita por el tubo digestivo, lo que se debe principalmente a su capacidad para absorber agua. En consecuencia las heces se vuelven más voluminosas y suaves, debido a la mayor hidratación. Además, el aumento del tamaño del bolo fecal estimula el tránsito intestinal, regula los movimientos intestinales, evitando el estreñimiento, la diverticulosis y el cáncer de colon.


Propiedades medicinales

La semilla chía es el cereal con el más alto contenido de Omega 3, ácido graso esencial que nuestro metabolismo es incapaz de producir y que por lo tanto es necesario aportarlo de forma exógena, con la dieta o con suplementos. Las deficiencias en los ácidos grasos esenciales se relacionan con una gran variedad de problemas, incluyendo algunos de gran importancia como son enfermedades cardiacas, cáncer y diabetes.

La sintomatología de la deficiencia o del desequilibrio en ácidos grasos esenciales, incluyen piel seca y descamada, pelo excesivamente desvitalizado, uñas quebradizas, fatiga, debilidad, infecciones recurrentes, alergias, alteraciones del humor, hiperactividad, depresión, problemas de memoria y aprendizaje, lenta curación de las heridas, articulaciones dolorosas, digestiones lentas, tensión arterial elevada, obesidad y colesterol alto.

Los ácidos grasos Omega 3 reducen la tendencia de la formación de trombos, ya que aumentan el tiempo de coagulación; disminuyen la agregación plaquetaria, la viscosidad sanguínea y el fibrinógeno. Esta más que demostrado que los ácidos grasos desempeñan un papel fundamental en la mejoría de las enfermedades cardiovasculares y de fenómenos inflamatorios como: artritis reumatoide y por lo tanto, en la disminución de diversas patologías crónicas, como por ejemplo, el asma, siendo además imprescindibles durante el embarazo ya que son necesarios para el desarrollo de la retina y el cerebro.

Uso medicinal en dolencias de los músculos: Las hojas de esta planta se calientan en las brasas y se ponen como cataplasmas en la parte donde duele o también se soba con las hojas calientitas en la parte dolorida...

También la preparación del agua fresca tomada diariamente sirve para enfermedades del hígado. Se han comprobado sus beneficios y efectos en la reducción del tamaño de tumores, como el de mama o el de colon. Por eso sus beneficios son múltiples. Actuando en las enfermedades que afectan al sistema cardiovascular, es decir, tanto al corazón, como al cerebro y a los vasos sanguíneos. Debido a que las principales causas de las enfermedades cardiovasculares son: la arteriosclerosis, arritmias, anomalías congénitas.

En las funciones cerebrales que pueden verse afectadas si nos falta omega 3, es la dificultad de aprendizaje, mal de Alzheimer, depresión, ansiedad problemas visuales y un desequilibrio en el sistema inmune. Provocándonos desordenes mentales y neurológicos. Un artículo mencionaba que los ácidos grasos saturados y el colesterol del huevo se reducen cuando se adiciona la semilla de chía a las dietas de la gallina.

De todos los artículos leídos se encontró que la semilla es principalmente la que se consume y es la que tiene las propiedades nutricionales y medicinales ya que las hojas y el tallo no se ingieren. Su uso externo se limita a tratar problemas osteo-musculares donde se utilizan las hojas de chía machacadas y calentadas en cataplasma o para frotar las hojas en la zona adolorida. Sus propiedades generales se agruparon de la manera siguiente.


Las semillas de chía aportan los siguientes efectos:

  1. No posee gluten en su composición química por lo que es ideal para la alimentación de personas celiacas (intolerancia del niño o adulto al gluten).
  2. Nutricionalmente es una fuente de Omega 3 y posee un balance entre sus ácidos linoleicos (Omega 3 y Omega 6).
  3. Contienen calcio, hierro, fosforo, vitamina A, potasio, magnesio, niacina y zinc.
  4. Contiene fibras solubles, antioxidantes naturales.
  5. Utilizado para la pérdida de peso y obesidad.
  6. Antiagregante plaquetario.
  7. Antiinflamatorio.
  8. Antimutagénico.
  9. Anticarcinogénetico y antitumoral.
  10. Laxante.
  11. Hipotensor.
  12. Ayuda a controlar los niveles de colesterol.
  13. Reduce los niveles de los triglicéridos.
  14. En diabetes usado como hipoglucemiante.
  15. Refuerza el sistema inmunológico.
  16. Tónico cardíaco y nervioso, previene enfermedades psiquiátricas (depresión, Alzheimer, déficit de atención, esquizofrenia, autismo, estrés).
  17. Problemas gastrointestinales.
  18. Ayuda en afecciones cardiovasculares, pulmonares y arteriosclerosis.
  19. Para tratar la anemia.
  20. Gestación y lactancia, ayuda al desarrollo visual y neurológico del feto.
  21. Disminuye la dermatitis.
  22. Analgésico, vía tópica (uso de la hoja).
  23. Actúan como un potente repelente de insectos, evitando la necesidad de usar químicos para proteger los cultivos.


Dosificación

La semilla de chía se puede consumir como método preventivo o para acompañar alimentos como el uso de granola o nueces en yogurt o ensalada, podría sustituirse por la chía molida, o simplemente a la hora de la comida en vez de las bebidas de cola, hacer agua de chía y consumirla. La chía no tiene sabor desagradable, es más desagradable el sabor de la linaza desde mi punto de vista. La dosis recomendable como preventivo diario es de 5 gramos al día.

Para prevenir y mantener los niveles de colesterol lo recomendado es el consumo de 5 gramos de semilla de chía al día. Para reducir el nivel de colesterol presente en las arterias se requiere un consumo mínimo de 25 gramos de semilla de chía por día.


Modo de preparación

La semilla de Chía puede ser ingerida en variadas formas, puede ser consumida como gel, dejándola remojar la semilla en un vaso con agua 30 minutos o más, antes de consumir (idealmente agua hervida fría o mineral ya que el exceso de cloro puede destruir las propiedades). Las semillas absorberán el líquido y formaran una gelatina, mezcle bien, ésta puede ser almacenada refrigerada por 30 días para su consumo; es posible combinarla con cualquier alimento o líquido.

Se puede mezclar en jugos naturales, leche, yogurt, como aderezo para ensaladas, salsas, sopas, cremas, verduras, budines u omelettes, postres, panes, o como su creatividad le sugiera,  o en el alimento que prefiera, siempre y cuando este molida. La mejor ventaja de la semilla de chía molida es la instantánea, ya que tiene mejor absorción por parte del organismo, y se aprovechan mejor las propiedades.


Se puede tritura o moler para que se haga polvo o consumir entera:

1.- Semilla de chía entera: En un vaso de agua, jugos naturales, leche o yogurt, remojar por 30 minutos, hasta la formación de gel o mucílago, revolver antes de ingerir.

2.- Semilla de chía molida: Es instantánea, no requiere remojo previo y se absorbe con mayor rapidez en el organismo. La semilla molida o triturada es la que tiene toda la fibra, en cambio la harina de semilla, pierde la fibra y varias de sus propiedades.
3.- Existe una presentación de un aceite esencial de chía: El aceite de chía se convierte en una nueva fuente natural de ácidos grasos esenciales, especialmente de Omega-3. Tiene además un alto contenido de ácido linolénico, dándole un marcado efecto cardio protector.

4.- Preparación de la chía en agua fresca, Ingredientes:

Una taza de semillas de chía.
Dos litros de agua.
Un tercio de taza de jugo de limón.
Una taza de azúcar.

Procedimiento: Se deja a remojar la chía en una taza de agua durante 2 o 3 horas, o hasta que esponje y suelte mucílago. En 2 litros de agua se vierte el jugo de limón y se disuelve el azúcar ya disuelta. Se agrega la chía remojada, se mezcla bien. Se sirve fría.

5.- Otra forma de preparar el agua es la siguiente:

Agua de limón con apio y con chía, Ingredientes:

Taza de tallos de apio limpios y rebanados.
Una ramita de hojas de menta o hierbabuena.
Uno y medio litro de agua.
Media taza de semilla de chía.
Una taza de azúcar.
Hielo al gusto.
Cinco limones.

Procedimiento: Muela los apios en la licuadora, mezcle el agua con el azúcar, una vez que esté bien disuelto, exprima los limones colando el jugo, que no haya huesos, y agregue la semilla de chía, revuelva todo muy bien, decore con las ramas de hierbabuena o menta.


Toxicidad

No se conocen componentes tóxicos en ella; y no se encontraron registros sobre intoxicaciones y efectos indeseables en personas.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
La Buena Salud al alcance de Todos
Publicado por: Carlos Martínez M
Fuente: Tlahui.

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¿CONOCES TÚ LOS CAMINOS DE DIOS?


Éxodo 13:17-22
“Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego”.

Después que fueron liberados de la esclavitud en Egipto, los israelitas se dirigían hacia la tierra prometida. Dios sabía que si los llevaba a través de la tierra de los filisteos, ellos, al ver la guerra, se iban a arrepentir de seguir adelante, y querrían volver atrás a la esclavitud. Por eso los llevó a través del desierto para lo cual tuvieron que dar un rodeo en dirección al Mar Rojo. También sabía Dios lo que les esperaba al llegar al Mar Rojo, pero de eso se encargaría él una vez el pueblo de Israel siguiera el camino indicado por él.

Muchas veces Dios desvía el camino que llevábamos porque él tiene mejores planes para nosotros. Quizás estemos viendo un camino más fácil y más corto, pero el Señor sabe que en ese camino vamos a encontrar situaciones que van a afectar nuestras vidas negativamente. Él conoce cuales son esas situaciones y también conoce nuestras debilidades, y sabe que allí vamos a fallar y vamos a desear volver atrás, a la esclavitud del pecado. Por eso quiere alejarnos de ellas, y prefiere llevarnos a través del "desierto" donde, sin duda, encontraremos dificultades, pero de éstas el Señor tendrá cuidado y hará que salgamos airosos. Él glorificará su nombre y nosotros disfrutaremos de la victoria. Sólo tenemos que ser obedientes y seguir sus instrucciones.

En Isaías 55:8, Dios nos dice: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos”. No solamente son los caminos de Dios diferentes a los nuestros, sino que sus caminos siempre conducen a la victoria; los nuestros están llenos de imperfecciones y errores y muchas veces nos llevan al fracaso y la destrucción. Así dice Proverbios 14:12: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”. Por eso no debemos confiar en nuestra “sabiduría”, sino concentrar nuestra confianza en la dirección del Señor.

Después que los israelitas siguieron el camino señalado por Dios, se encontraron el gran obstáculo del Mar Rojo frente a ellos y el ejército egipcio a sus espaldas con la intención de aniquilarlos. Pero de nuevo Dios mostró su poder y su amor por ellos abriendo las aguas para que ellos pasaran mientras que, al cerrarse las aguas, los egipcios morían ahogados. Habrá ocasiones en que, aún siguiendo el camino de Dios, nos encontraremos obstáculos, pero debemos estar seguros de que Dios está en control y que lo que está haciendo es probando nuestra fe, para fortalecer nuestro espíritu. Él quiere darnos una victoria total y profunda en todos los aspectos. Pero es imprescindible seguir el camino que él nos indique.

¿Pero como sé yo el camino que Dios quiere que yo siga? Mantente atento a la voz del Señor. Él quiere hablarte, y si tú escudriñas su palabra, y oras, y escuchas con atención, ten la completa seguridad que de alguna manera Dios te hará llegar sus instrucciones. Observa los cambios en las circunstancias alrededor tuyo, presta atención a lo que te dicen otras personas, y discierne lo que puede venir de Dios. Una vez conoces la voluntad del Señor, obedece y cambia de camino si es necesario, porque si sigues por el que vas tarde o temprano te vas a estrellar. La verdadera victoria solamente se obtiene al final del camino señalado por Dios, cuando obedientemente lo seguimos.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me des discernimiento espiritual para escuchar con claridad tu voz y dame la fuerza y el valor para obedecerte y seguir el camino que tú me indiques aunque no sea el que yo prefiero. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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viernes, 28 de junio de 2013

¿HAS SENTIDO LA TERNURA DE DIOS?


Salmo 103:13
“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen”.

Cuando se trata de historias de amor, ternura y cuidado, una inmensa mayoría se refieren al amor maternal. La madre es siempre la imagen de un amor tierno y delicado. ¡Cuántas veces nos ha conmovido un cuadro o una foto de una madre apretando dulcemente a su bebé contra su pecho! Pero, ¿qué diremos del amor y la ternura de nuestro Padre celestial? No podemos olvidar las numerosas veces que la Biblia afirma que Dios es “misericordioso y compasivo”. Pues bien, en hebreo la palabra “misericordioso” se deriva del vocablo “rehem”, que significa “seno, útero materno”, lo que quiere decir que Dios nos ama con la ternura que experimenta una madre que siente al niño moverse en su vientre. Y todavía más, aun cuando una madre dejara de amar a su hijo, Dios nunca dejará de amarnos. Así lo dice el Señor en Isaías 49:15: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!”

Los Salmos nos recuerdan constantemente que la misericordia de Dios es grande, que es para siempre, que “es desde la eternidad y hasta la eternidad”. En griego, la palabra misericordia proviene del vocablo “misere cordis dare”. “Cordis” es corazón, “dare” es dar y “misere” es mísero o miseria. En otras palabras, “misere cordis dare” es “sacarse el corazón y dárselo a un miserable”. Esto fue exactamente lo que Dios hizo al entregar a su Hijo para que muriera por un mundo que le había dado la espalda y ofrecernos la salvación de nuestras almas. Romanos 5:8 dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. En este sublime acto se nos ha manifestado el amor, la ternura, la paciencia, la fidelidad de un Dios que nos ama sin medida.

En su vida terrenal, Jesús mostró compasión por los pobres, los niños, las mujeres, los enfermos, los pecadores y por aquellos que eran despreciados y rechazados por la sociedad. Marcos 6:34 dice que “salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor”. Jesús comió con los publicanos, se relacionó con personas de dudosa moralidad, se acompañó incluso de prostitutas. Ante quienes le reprochaban su comportamiento, declaraba que esa es la manera de actuar de Dios, que hace llover sobre buenos y malos y hace salir el sol sobre justos e injustos, que hace fiesta en el cielo por cada pecador arrepentido, que está siempre dispuesto a buscar la oveja descarriada, que no nos trata como merecen nuestras culpas ni nos paga conforme a nuestros pecados.

En Mateo 23:37 podemos imaginar a Jesús gimiendo al sentir un gran pesar por Jerusalén, a semejanza de un padre que agoniza de dolor cuando un hijo se extravía: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” Y Zacarías 2:8 dice: “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo”. El ojo es probablemente el órgano de nuestro cuerpo que protegemos más celosamente. La niña, es decir, la pupila es la parte más delicada y sensible del ojo, la que siente más agudamente el más mínimo contacto exterior. Y la palabra de Dios nos dice que el que nos toca a nosotros, “toca a la niña de su ojo”.

¿Puedes imaginar un amor y un cuidado más tierno? Si deseas sentirlo en tu vida, busca la presencia del Señor cada día, leyendo su Palabra, meditando en ella, pasando tiempo de oración y comunión intima con él. De esta manera vas a experimentar de una manera profunda su amor, su cuidado, su protección y su ternura.

ORACIÓN:
Mi amoroso Padre celestial, ¡cuántas agradecido estoy por tu gran amor manifestado en la entrega de tu Hijo Jesús por la salvación de mi alma! Te ruego me ayudes a valorar ese inmenso sacrificio y a corresponder a él por medio de mi obediencia a tu palabra. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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¿VIVES EN LA VERDAD DE CRISTO?


2 Tesalonicenses 3:3
“Mas fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del mal”.

Debes memorizar este verso, porque este versículo tiene todo lo que el corazón puede desear:

1. Dios te confirmará. La palabra quiere decir, poner a uno en cierta dirección, confirmarte y preservarte en el camino correcto.

2. Te guardará del mal. Esto no quiere decir que no tendrás los problemas, las enfermedades, y las dificultades que todos tenemos en este mundo. Pero te guardará de Satanás, quién te llevaría a la peor maldad, la de caer de la fe y renunciar a Cristo. Dios te guardará de esto.

Aquí hay una noticia mejor: DIOS ES FIEL. No te va abandonar. No va decir que no vales la pena. Él nunca dejara las cosas a medias, es decir, Él no empieza a construir y luego abandona el proyecto. “…el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

Solo es importante que consideres que si de verdad eres seguidor de Cristo y lo tienes en tu corazón como tu Salvador, debes dejar de vivir en pecado, de lo contrario tendrás toda clase de problemas, sufrimientos y dificultades hasta que te rindas a El. Y si a pesar de todo eso tú sigues porfiadamente en las cosas de este mundo y fuera de la comunión con EL, serás “entregado a Satanás para destrucción de la carne…” (1 Corintios 5:5).

Si eres obediente… Dios es fiel y te confirmara hasta el fin.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día



jueves, 27 de junio de 2013

¿PUEDES VER MÁS ALLÁ DE LAS CIRCUNSTANCIAS?


2 Reyes 6:15-17
“Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Señor, que abras sus ojos para que vea. Entonces el Señor abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”.

En nuestras vidas encontramos muchas situaciones que tienden a debilitar nuestra fe. Las presiones y las ansiedades sobrecargan nuestras mentes y no permiten que podamos ver las cosas que Dios está haciendo. Una de las metas del enemigo es lograr que el hombre se concentre en las dificultades que le rodean. Es fácil ver los problemas, pero sólo los que confían en Dios pueden ver la solución detrás de los problemas, y sentir la paz del Señor.

El pasaje de hoy nos narra acerca de una difícil situación en la que se encontraba el profeta Eliseo. El rey de Siria, que estaba en guerra con Israel, había mandado a prenderlo y su gran ejército con sus carros y gente a caballo tenía rodeada la ciudad de Dotán donde estaba el profeta. No parecía que hubiese escapatoria alguna, sin embargo, Eliseo pudo ver más allá de las circunstancias, y estaba tranquilo y confiado. Con sus ojos espirituales fue capaz de ver lo que su criado no podía ver. Por eso lo calmó diciéndole: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”. Entonces le pidió a Dios que abriera los ojos del criado, y este pudo ver lo que antes no veía. En medio de la difícil situación, Eliseo clamó a Dios y el Señor respondió a su clamor. Y el resultado final fue una victoria para el pueblo de Israel. En Jeremías 33:3 Dios nos dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” Esta promesa se cumple cada vez que clamamos al Señor con la absoluta confianza de que él está atento a nuestra necesidad, y tiene el poder para resolverla por grande que esta sea.

El apóstol Pablo estaba muy conciente de la importancia tan grande que tiene la visión espiritual en los creyentes, y en su carta a los Efesios les dice: “No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efesios 1:16-18). A medida que nos acercamos más al Señor, buscando su rostro, leyendo su palabra y orando diariamente, la luz redentora de Cristo alumbrará los ojos de nuestro entendimiento y podremos ver cosas que antes no veíamos. Jesús les dijo a sus discípulos: "Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis. Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron" (Lucas 10:23-24). Este es el resultado de una vida de comunión con el Señor.

En una ocasión, el gran pintor inglés Joseph Turner se encontraba pintando uno de sus famosos paisajes, cuando se le acercó una mujer y le preguntó: “¿Por qué pone colores tan extravagantes en sus cuadros? Nunca veo nada así en la naturaleza”. “¿Y no le gustaría verlo, señora?” – le contestó él. Esa respuesta fue suficiente. Él era capaz de ver lo que ella no podía ver. De la misma forma, los que han creído y han aceptado a Jesucristo como Salvador, y son fieles a sus enseñanzas pueden ver muchas verdades espirituales que los incrédulos sencillamente no pueden reconocer. Cuando leas la Palabra de Dios, medita en ella, y pide al Señor, como el apóstol Pablo, que te “dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él”. Al igual que el salmista debemos siempre pedir a Dios: “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley” (Salmo 119:18).

ORACIÓN:
Padre amado, ¡cuánto anhelo ver las cosas que tú tienes para mí! Por favor, dame espíritu de revelación y sabiduría, y abre mis ojos espirituales para que yo pueda ver tus maravillas aún en medio de las pruebas de esta vida, y pueda, por fe, vivir una vida de victoria. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla