domingo, 22 de febrero de 2015
sábado, 21 de febrero de 2015
5 FORMAS EN LAS QUE ESTÁS DESTRUYENDO A TU ESPOSA Y TERMINANDO CON TU MATRIMONIO —SIN SABERLO.
El siguiente es un tema que trata de las consecuencias
que provoca la falta de interés y atención del marido hacia su esposa. Y esto
no solo ocurre entre los matrimonios no cristianos, también ocurre dentro de
los matrimonios entre cristianos. ¿Increíble verdad? Leamos:
Hay cosas que no sabes que pueden hacerte daño. Estos
cinco hábitos están destruyendo a tu esposa y lastimando tu matrimonio.
Es difícil ser hombre en estos días. Se espera que los
hombres modernos sean sensibles, cariñosos y estén en sintonía con sus
sentimientos; al mismo tiempo se espera que sean fuertes, protectores y capaces
de arreglar cualquier cosa que se rompa. Los hombres no pueden ser demasiado
sensibles porque no estarían siendo buenos protectores. Por otra parte, no
pueden ser sobreprotectores porque no estarían siendo suficientemente
sensibles.
Como hombres tratamos de mantener este equilibrio entre
ser cariñosos y ser fuertes y debido a que puede ser una línea tan borrosa, hay
muchas veces que fallamos. Por lo mismo, hay cosas que hacemos a diario que
están haciendo daño a nuestras esposas y destruyendo nuestros matrimonios. Te
las comparto a continuación:
1. No proveer lo
básico para la familia
Como hombre es tu responsabilidad proveer para tu
familia, independientemente de si tu esposa trabaje o no. A veces esto
significa trabajar algunas horas extras para que tus hijos puedan tener los
zapatos nuevos que tanto necesitan. Y a veces esto significa que te las tengas
que aguantar cuando tu jefe te trata mal porque necesitas estabilidad económica
para tu familia. Sin embargo, vale la pena cuando llegas a casa por la noche y
ves las sonrisas en las caras de todos.
2. El pesimismo
Desde que eras niño se te enseñó a "ser
hombre", y "no llorar", y aceptar el hecho de que te van a pasar
cosas malas en la vida. Si bien este es un buen consejo, a veces tu esposa
también necesita que seas optimista. La relación necesitará recuperarse de todo
tipo de retos, fracasos, sentimientos heridos, y problemas de salud. Tu esposa
no necesita que alguien le diga que deje de llorar, ella necesita un hombro
donde que le pueda brindar consuelo.
3. Abstenerse de
dar afecto físico
Sí, los hombres también hacen esto. El afecto físico es
algo más que las relaciones sexuales. Incluye darle un abrazo antes de salir
para el trabajo, ir de la mano cuando salen de compras y acercarla cuando estén
viendo una película en el sofá. Si no estás haciendo estas cosas con ella,
estás reteniendo el afecto físico que la nutre. El afecto que intentas
demostrarle en la cama nunca compensará el afecto físico que se demuestra fuera
del dormitorio.
4. Darle prioridad
a otras cosas
De todas las chicas que conociste y con quien saliste, tu
esposa fue con quien elegiste pasar el resto de tu vida. Ella necesita saber
que todavía es la elegida. Cada vez que revisas tu teléfono cuando salen juntos
o cada vez que vas a llegar tarde a casa del trabajo sin avisarle, le envías un
mensaje de que ella no es importante para ti. En consecuencia, ella se pregunta
si todavía te importa tanto como cuando se casaron.
Tu trabajo es importante, pero no te olvides por lo que
trabajas. Recuerda que no hay nada en tu teléfono que sea más importante que lo
que está pasando a tu alrededor.
5. No hablar su
idioma
Las mujeres necesitan saber que son amadas y tu esposa
necesita saber que estás agradecido por tenerla. Uno cree que demuestra su amor
al ir a trabajar todos los días y traer el sueldo cada mes, así que la mayoría
de las veces uno no hace mucho más que eso.
Pero ella necesita más que eso para sentir tu amor y ella
necesita que le demuestres que estás haciendo todo para ella. Así que toma un
poco más de tiempo y haz algo especial. Envíale un par de mensajes de textos
durante el día o tráele flores de vez en cuando. Te podría sorprender la
reacción que tendrá.
Traducido y adaptado al español por Miriam Aguirre del
artículo original: "5 ways you are unknowingly destroying your wife and killing
your marriage" por Aaron Anderson.
¡Gracia y Paz!
Edificando Matrimonios conforme al Propósito de Dios
¿CONOCES LAS CONSECUENCIAS DE LA SOBERBIA?
Daniel 5:18-21
“El Altísimo Dios, oh rey, dio a
Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. Y por
la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y
temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien quería daba vida;
engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba. Mas cuando su corazón
se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del
trono de su reino, y despojado de su gloria. Y fue echado de entre los hijos de
los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos
monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue
mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene
dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place”.
Estas palabras fueron pronunciadas por el profeta Daniel
a Belsasar, rey de Babilonia, cuando éste le llamó con el fin de que
interpretara una escritura que había aparecido en la pared de uno de los
salones del palacio (Daniel 5:1-5). Daniel entonces le contó acerca del reinado
de su padre Nabucodonosor muchos años antes, y de la actitud de soberbia del
mismo, y las consecuencias de esa actitud.
En el capítulo 4:29-32 de este libro, vemos la descripción
de este evento al cual se estaba refiriendo Daniel. Dios le había dado a
Nabucodonosor el reino y la gloria. Y un día, paseándose en el palacio real,
mientras contemplaba todas sus riquezas, el rey dijo en voz alta: “¿No es ésta
la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y
para gloria de mi majestad?” Inmediatamente después que Nabucodonosor pronunció
estas palabras llenas de orgullo y soberbia se escuchó la voz de Dios que le
decía: “A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y
de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu
habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre
ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los
hombres, y lo da a quien él quiere”.
En el Nuevo Testamento encontramos otra historia que
refleja una actitud similar con sus correspondientes malas consecuencias. Se
trata del rey Herodes Agripa, el cual “echó mano a algunos de la iglesia para
maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto
había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro” (Hechos
12:1-3). Más adelante la Biblia dice que “un día señalado, Herodes, vestido de
ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba
gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!” El rey no los corrigió, ni se mostró
en desacuerdo con los halagos de la multitud, sino todo lo contrario, se
envaneció y se llenó de orgullo. Y “al momento un ángel del Señor le hirió, por
cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos” (Hechos 12:23).
Quizás estos ejemplos puedan parecer extremos en cuanto a
los resultados de la soberbia de esos dos hombres, pero siempre debemos
aprender de lo que leemos en la Biblia. En mayor o menor grado la persona
soberbia tendrá que sufrir malas consecuencias. La Biblia lo resume en Santiago
4:6: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. La humildad es
una característica que está relacionada con la obediencia y la sumisión a la
voluntad de Dios. El ejemplo por excelencia lo tenemos en Jesús, el cual dejó
su gloria y “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz”. Por eso Dios “le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que
es sobre todo nombre” (Filipenses 2:7-9). Y en Mateo 11:29, Jesús nos exhorta a
imitarle cuando dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”.
La persona soberbia no tiene en cuenta para nada la
autoridad de Dios, pues su orgullo le hace pensar que no necesita del Señor.
Tampoco agradece sus bendiciones pues cree que todo se lo merece. Por eso su
vida va dirigida al fracaso.
Reflexiona en esta enseñanza y hazte el firme propósito
de conocer la voluntad de Dios leyendo su palabra y orando diariamente.
Entonces sé humilde y obedece sus instrucciones. Y sobretodo agradece todas sus
bendiciones.
ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te ruego me ayudes a asimilar
esta enseñanza y a aplicarla a mi vida, de manera que yo pueda actuar con
humildad siempre, obedeciéndote y agradeciéndote todas tus bondades para
conmigo. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
viernes, 20 de febrero de 2015
¿CREES QUE TU PROBLEMA ES MUY GRANDE?
1 Samuel 17:32-37
“Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón
de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo
Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque
tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a
Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o
un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo
libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la
quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y
este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al
ejército del Dios viviente. Añadió David: Yahweh, que me ha librado de las
garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de
este filisteo.”
Este pasaje nos narra los momentos que precedieron a uno
de los acontecimientos bíblicos más conocidos por todos: la pelea entre David,
un jovencito judío, pastor de ovejas, cuyo armamento se limitaba a una simple
honda y algunas piedras, y Goliat, un enorme gigante filisteo, experimentado
guerrero, armado hasta los dientes. David había llegado al campamento del
ejército de Israel con el fin de traer un encargo de su padre para sus hermanos
mayores. Allí se enteró que este gigante filisteo estaba retando a que saliera
un hombre de entre los israelitas para que peleara con él. Entonces David se
ofreció como voluntario para pelear contra el gigante.
Sin duda, la situación a la que se enfrentó David era
extremadamente difícil. Desde el punto de vista humano, las posibilidades de
éxito eran prácticamente nulas. Muchas veces nos encontramos en medio de
circunstancias tan difíciles que no vemos la más mínima solución. Quizás hoy tú
te encuentres en una de esas situaciones, ya sea en el aspecto económico, o en
lo relativo a la salud o a las relaciones familiares, o en cualquier otra área.
Y probablemente el diablo te esté sugiriendo de alguna manera que no hay forma
de que puedas resolver tu problema, así como Saúl trató de convencer a David de
que era totalmente imposible que él pudiera vencer a Goliat.
Pero lo primero que hizo David fue recordar las
maravillas que Dios había hecho en su vida y las veces que lo había librado de
circunstancias sumamente difíciles. Y en esos recuerdos basaba su fe y su
confianza en la victoria. Por eso dijo con absoluta seguridad: “Yahweh, que me
ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me
librará de la mano de este filisteo”. Y se dispuso a enfrentarse al gigante
Goliat. Dice el versículo 45 de este mismo capítulo: “Entonces dijo David al
filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el
nombre de Yahweh de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a
quien tú has provocado. Yahweh te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y
te cortaré la cabeza”. Y a los pocos minutos, aquel gigante yacía muerto a los
pies del joven pastor de ovejas. No por sus fuerzas, sino por la fuerza y el
poder del Dios todopoderoso.
Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, en medio
de las presiones y la incertidumbre del momento es muy fácil que nos olvidemos
de todas las ocasiones en las que el Señor nos ha ayudado en el pasado, y
comencemos a dudar de su amor por nosotros y de su poder para resolver nuestro
problema. Piensa un momento en todo lo que Dios ha hecho en tu vida, en las
situaciones de las cuales te ha librado en el pasado. ¿Crees que ahora el Señor
te abandonará? ¡Por supuesto que no! Él ha prometido estar con sus hijos todos
los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). También dice: “No te
desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). De igual forma nos recuerda: “De
manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo
que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:6).
No importa cuán grande te parezca tu problema, Dios es
infinitamente más grande que él. Así como David se enfrentó al enorme gigante,
enfréntate a ese problema sin temor, en el nombre del Señor. Y obtendrás la
solución.
ORACIÓN:
Padre mío, hoy pongo delante de tu trono de gracia esta
situación que para mí es imposible de resolver. Pero confío que tu poder es
mayor que todos mis problemas. Por favor ayúdame así como lo has hecho en otras
ocasiones, en el nombre de Jesús Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
"¿QUIÉNES FUERON LOS AUTORES DE LOS LIBROS DE LA BIBLIA?"
"¿QUIÉNES FUERON LOS AUTORES DE LOS LIBROS DE LA
BIBLIA?"
2 Timoteo 3:16 nos dice que la Biblia fue “inspirada” por
Dios.
La Biblia fue escrita por aproximadamente 40 hombres de
diversas procedencias, a través de un período de 1500 años. Isaías fue un
profeta, Esdras fue un sacerdote, Mateo fue un cobrador de impuestos, Juan fue
un pescador, Pablo fue un fabricante de tiendas, Moisés fue un pastor.
No obstante de haber sido escrita por diferentes autores
a través de 15 siglos, la Biblia no se contradice a sí misma, tampoco contiene
error alguno. Todos los autores presentan diferentes perspectivas, pero todos
ellos proclaman al mismo único y verdadero Dios, y el mismo único camino para
la salvación – Jesucristo (Juan 14:6; Hechos 4:12). Pocos libros de la Biblia
nombran específicamente a su autor. Estos son los libros de la Biblia, junto
con el nombre de quien la mayoría de los eruditos bíblicos asumen que es el
autor, así como la fecha aproximada de su autoría:
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio = Moisés
– 1400 a.C.
Josué = Josué – 1350 a.C.
Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel = Samuel / Natán / Gad –
1000 – 900 a.C.
1 Reyes, 2 Reyes = Jeremías – 600 a.C.
1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías = Esdras – 450
a.C.
Ester =
Mardoqueo – 400 a.C.
Job =
Moisés 1400 a.C.
Salmos = muchos diferentes autores, principalmente David
– 1000 – 400 a.C.
Proverbios, Eclesiastés, Cantares = Salomón – 900 a.C.
Isaías = Isaías – 700 a.C.
Jeremías, Lamentaciones = Jeremías – 600 a.C.
Ezequiel
= Ezequiel – 550 a.C.
Daniel =
Daniel – 550 a.C.
Oseas =
Oseas – 750 a.C.
Joel =
Joel – 850 a.C.
Amós =
Amós – 750 a.C.
Abdías = Abdías – 600 a.C.
Jonás = Jonás – 700 a.C.
Miqueas = Miqueas – 700 a.C.
Nahúm = Nahúm – 650 a.C.
Habacuc = Habacuc – 600 a.C.
Sofonías = Sofonías – 650 a.C.
Hageo = Hageo – 520 a.C.
Zacarías = Zacarías – 500 a.C.
Malaquías = Malaquías – 430 a.C.
Mateo = Mateo – 55 d.C.
Marcos = Juan Marcos – 50 d.C.
Lucas = Lucas – 60 d.C.
Juan = Juan – 90 d.C.
Hechos = Lucas – 65 d.C.
Romanos, 1 Corintios, 2, Corintios, Gálatas, Efesios,
Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2
Timoteo, Tito, Filemón = Pablo 50 – 70 d.C.
Hebreos = desconocido, principales posibles son Pablo,
Lucas, Bernabé, o Apolos – 65 d.C.
Santiago = Santiago – 45 d.C.
1 Pedro, 2 Pedro = Pedro – 60 d.C.
1 Juan, 2 Juan, 3 Juan = Juan – 90 d.C.
Judas = Judas 60 d.C.
Apocalipsis = Juan – 90 d.C.
LA BIBLIA contiene la mente de Dios, la condición del
hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la
bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos
son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para
ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para
animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del
piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno
son descubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bienestar es su
propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar
el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te
ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para
siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores
trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.
¡Gracia y Paz!
jueves, 19 de febrero de 2015
¿TIENES DUDAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS?
Salmos 111:3
“Gloria y hermosura es su obra, y su
justicia permanece para siempre”
¿De qué obras está hablando este salmo? El contexto da a
entender de dos extraordinarias obras de Dios. La creación y la redención.
Sus obras son prueba contundente de su existencia. Tú no
te atreverías a pensar que la sofisticada computadora portátil vino a existir
como fruto de la evolución. Tiene que haber un fabricante detrás de todo. ¿Cómo
es posible, entonces, pensar que el cuerpo humano y los asombrosos misterios de
la naturaleza aparecieron en el universo por azar?
Si la computadora es la prueba de la existencia de un Ingeniero
en informática, la creación es también la prueba de un Creador. De ninguna
manera somos fruto de la casualidad. Sabemos de dónde venimos y, en
consecuencia, la vida tiene sentido.
La Biblia enseña que cuando la obra maravillosa de la
creación estaba concluida, vino el enemigo y echó a perder todo. Al introducir
él la mancha del pecado condenó a la creación a su autodestrucción. El ser
humano se iría deteriorando, consumido por su propio egoísmo y arrastraría a la
naturaleza entera.
Entonces apareció nuevamente la mano misericordiosa de
Dios. Nada está condenado, aunque el enemigo intente desfigurar sus planes
divinos.
El plan de la redención es el programa de restauración de
un mundo perdido. Es como si el artista reconstruyese una pintura famosa,
deteriorada por las inclemencias del tiempo y del abandono.
Dios tiene el control del universo y de las vidas. Nada
sucede sin su consentimiento. Todo es con un propósito o por una consecuencia. La
justicia es la base del trono desde el cual Dios gobierna el universo. Las
vestiduras divinas son su gloria y su majestad. Dios es excelso y grande. No
conoce imposibles.
Por si acaso hoy estas pasando por una situación difícil ¿Cómo
puedes tú pensar que esa circunstancia no tiene solución? ¡Mira las obras de
Dios! Esas obras pueden ser realidad en tu vida si como hijo indefenso corres a
los brazos protectores del Padre Celestial, porque: “Gloria y hermosura es su
obra, y su justicia permanece para siempre”.
¡Gracia y Paz!
Camino a Jesús
¿VIVES TU VIDA COMO DIOS QUIERE QUE LA VIVAS?
Eclesiastés 1:1-9
“Palabras del Predicador, hijo de David, rey
en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades,
todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se
afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre
permanece. Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de
donde se levanta. El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de
continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. Los ríos todos van al mar, y
el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para
correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede
expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue?
Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada
hay nuevo debajo del sol”
En esta escritura, el rey Salomón muestra una visión de
la vida que a simple vista parece pesimista, pero lo cierto es que es muy
realista. Si analizamos el paso del tiempo a través de la historia podemos
concluir que, aparte de los cambios progresivos en las áreas de la ciencia y la
tecnología, los aspectos fundamentales de la vida son prácticamente los mismos
desde hace siglos. La historia se repite una y otra vez. El hombre nace, crece,
procrea, envejece y muere. Generación tras generación se repite el mismo ciclo.
Pero, ¿es esta simplemente la vida que Dios creó para nosotros? Ciertamente no.
El hombre se concentra en sus propias metas y planes, y pierde totalmente la
visión del plan de Dios para la humanidad.
Ty Cobb, uno de los más grandes jugadores de béisbol
profesional de todos los tiempos, dijo algo muy revelador: “Durante años yo
comía béisbol, soñaba con béisbol, hablaba de béisbol, pensaba en el béisbol,
vivía el béisbol”. Y entonces agregó: “Pero cuando uno pasa de esos años de
jugar béisbol profesional, la vida es entonces muy vacía”. En sentido general,
a todo ser humano le sucede más o menos lo mismo. Pone todo su enfoque en
aquello que le agrada, o en lo que cree le va a traer la felicidad, y quizás
durante un tiempo la consigue, pero después desaparece, pues todo es temporal
en esta vida. “Todo es vanidad”, dice el Predicador en el pasaje de hoy. Todo
es una ilusión, una vana fantasía. ¿Y después, qué?
Hay, sin duda, una gran diferencia entre vivir con un
propósito y simplemente vivir. Pero, ¿cuál sería un propósito digno de nuestra
existencia? Un famoso escritor cita en uno de sus libros que la vida en la
tierra es como “una preparación para la eternidad”. Indudablemente, el
propósito de Dios es que mientras estemos en este mundo vayamos siendo
transformados y finalmente seamos hechos “conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos
8:29). El apóstol Pablo, después de su encuentro con Jesús en el camino a
Damasco (Hechos 9), hizo suyo ese propósito. Por eso dijo: “Para mí el vivir es
Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Es decir, conocer a Cristo,
vivir para Cristo y por Cristo y confiar en él es la única forma de vivir la
vida abundante y llena de bendiciones que Dios ha planeado mientras caminamos
por este mundo, y cuando llegue el final de nuestros días, junto a él por toda
la eternidad. Entonces podremos decir “El morir es ganancia”.
La eternidad junto al Señor es la fase final del plan de
Dios, en donde todo es tan perfecto y maravilloso que no podemos imaginarlo.
Así lo describe el apóstol Juan conforme a la revelación que le dio el Señor
Jesucristo: “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni
calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y
los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos
de ellos” (Apocalipsis 7:16-17). ¡Qué preciosa visión para un futuro glorioso!
Vive tu vida con esa visión en tu mente. Busca el rostro
del Señor diariamente, orando, leyendo su palabra, aplicándola a tu vida,
sirviéndole, tratando de agradarle en todo. Entonces comenzarás a vivir la
verdadera vida abundante, llena de paz y de gozo que Dios desea que vivas aquí
en la tierra y por toda la eternidad.
ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, gracias te doy por tu precioso
plan para mi vida. Dame la sabiduría, el discernimiento y la fe para caminar
conforme a tus planes cada día de mi vida y así poder disfrutar plenamente de
todas tus bendiciones. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Salmo 115:16
Salmo 115:16
“Los cielos son los cielos de Yahweh; y ha
dado la tierra a los hijos de los hombres”.
En 1923, un grupo de renombrados y valientes hombres de
negocios de los Estados Unidos, Jesse Livermore, el mago de Wall Street; León Fraser,
presidente del Banco Internacional Settlement; Iván Kruegar, el hombre
principal del mayor monopolio financiero; Charles Schwab, presidente de la
mayor compañía independiente de acero; y Richard Whitney, presidente de la
Bolsa de Valores de Nueva York; se reunieron en el hotel Edgewater Beach, de
Chicago. Aquel grupo era una leyenda. Juntos, aquellos hombres tenían más
dinero que todo el tesoro americano. Los diarios y las revistas contaban sus
fabulosas historias. Todo mundo los veían como símbolo del éxito.
Veinte años después, la historia era completamente
diferente. Iván Kruegar, se habían suicidado. Charles Schwab, murió en la mayor
miseria; y Richard Whitney, estaba en prisión.
Las Santas Escrituras nos dicen hoy que Dios les dio la
tierra a los hijos de los hombres. La tragedia de la criatura humana es pensar que,
porque Dios le confió la tierra, la tierra es suya. Entonces trabaja, lucha,
conquista; acumula dinero, fama, poder y cultura y borra a Dios de su vida, se
transforma en su propio dios, pero ignora que todo sucede porque Dios lo
permite. Después de todo, fue él quien les dio la tierra a los hijos de los
hombres, ¿o no?
Pero, "los cielos son de Yahweh", y desde allí Él
controla el destino de las naciones y de las personas. Felices son los que
tienen conciencia de esta verdad y entienden que por encima de la tierra están
los cielos. Tú podrás decir: Haré esto hoy, y mañana aquello, pero si Dios no
lo permite, no sucederá (Santiago 4:15).
La fortuna pasa, como pasó el poder, la fama y el dinero
de aquellos hombres poderosos. La tierra se desgasta, envejece y muere, pero
los cielos son eternos. ¡Ay de aquel que construye sus sueños y realizaciones
basándose solamente en valores terrenales!
Dedica hoy unos momentos para mirar en dirección a los
cielos. Observa la inmensidad del infinito y verás que tus conquistas y logros
son insignificantes.
Al salir hoy a cumplir tus responsabilidades, o si te
quedas en casa, piensa esto: "Los cielos son los cielos de Yahweh; y ha
dado la tierra a los hijos de los hombres".
¡Gracia y Paz!
Camino a Jesús
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













