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martes, 17 de mayo de 2016
jueves, 14 de abril de 2016
miércoles, 9 de marzo de 2016
LA BIBLIA… UN LIBRO LLENO DE LUZ
Juan 5:39
“Escudriñad las Escrituras; porque a
vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí”.
La Biblia es mucho más que una recopilación de libros
inspirados, la Biblia es un libro vivo, que siempre nos hablará en presente, es
capaz de golpearnos muy fuerte cuando nos confronta con nuestro pecado, pero
también de darle caricias a nuestra alma cuando lo necesitamos.
Es nuestra guía para alcanzar bendiciones y la salvación
eterna, por medio de este libro hermoso podemos conocer a Dios en plenitud y
podemos conocernos a nosotros mismos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
La Biblia nos muestra la esencia de Dios (el Amor), pero
también nos revela su Justicia.
Tanto que aprender y tanto que compartir y lo mejor es
para todo el mundo, pues aunque nos falte entendimiento solo basta con pedirlo
al Padre y el Espíritu Santo nos revela su voluntad.
Si duda alguna estamos frente a un libro vivo, que nos
llena de vida y nos enseña a vivir.
El único requisito es escudriñarlo y ponerlo en práctica,
si no… pues no funciona.
“Gracia y Paz”
Cristo Para Las Naciones
jueves, 25 de febrero de 2016
¿POR QUÉ DEBEMOS DE ESTUDIAR LA BIBLIA?
Leer las Santas Escrituras a muchos les puede parecer aburrido
e infructuoso. Leer
la Palabra de Dios no es como leer un libro cualquiera, o tomar un curso o seguir
una carrera secular, sintiendo que es un deber que debemos de cumplir.
No debemos leer, debemos de estudiar la Biblia para develar
los misterios encubiertos y sacar a la luz el tesoro espiritual oculto en las
profundidades de su texto. Debemos apasionarnos como Sherlock Holmes en la
escena del crimen, buscando huellas, indagando con los involucrados, haciendo pesquisas,
enlazando evidencias, etc., para poder, al final del proceso, llegar a una
conclusión.
Tampoco la debemos de leer como si quisiéramos calmar
nuestra conciencia llena de pecado. Nuestro interés debe estar motivado por la
pasión genuina de comprender no sólo las Palabras de Dios, sino también para
entender las inquietudes que han afligido a los hombres a lo largo de miles de
años. Quizás, una de las partes más apasionantes del estudio de la Biblia sea
el poder identificarnos con las preguntas desafiantes de Job, con la
indignación perturbadora de Habacuc, o con la tristeza agónica de Jeremías.
Cada uno de ellos nos traerá a colación una pregunta, una interrogante que queramos
plantear delante de Dios: ¿Por qué el sufrimiento del justo? ¿En quien confiar
cuando todas las certezas nos han abandonado? o ¿cómo escapar de la seducción
que nos provocan los placeres del mundo?
Estudiar la Biblia nos permitirá adentrarnos, no sólo en
el plan de Dios sino en la mente y el corazón humanos; nos permitirá conocer
nuestra propia angustia, nuestro propio dolor y, más aún, la esperanza dormida que
muchos tenemos en nuestro corazón, de que Cristo cumplirá fielmente su promesa.
Cristo volverá por nosotros sus fieles.
Estudiar la Biblia nos llevará hasta las entrañas de
nuestra propia existencia y le dará sentido a nuestra vida. Estudiemos la
Biblia, pues en ella hay palabras de vida eterna…
Juan 5:36
“Escudriñad las Escrituras, porque á
vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí”.
¡Gracia y Paz!
lunes, 9 de noviembre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
LEER LA BIBLIA TRANSFORMARÁ TU VIDA...
2 Timoteo 3:15-17
“Desde tu niñez conoces las Sagradas
Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante
la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para
enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de
que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”.
sábado, 18 de julio de 2015
LEE LA BIBLIA PARA SER SABIO, CRÉELA PARA SER SALVO Y PRACTÍCALA PARA SER SANTO
Lee la Biblia para ser sabio, créela para ser salvo y
practícala para ser santo.
Salmos 19:7-9
“La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura
el alma; el testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo…”
lunes, 8 de junio de 2015
LA BIBLIA REVELA LA MENTE DE DIOS
Salmos 19:7
“La ley de Yahweh es perfecta, que convierte
el alma; El testimonio de Yahweh es fiel, que hace sabio al sencillo”.
La Biblia revela la mente de Dios, el estado moral y
espiritual del hombre, el camino de salvación, el castigo del pecador no
redimido y la bienaventuranza del creyente. Sus doctrinas son santas, sus
preceptos obligatorios, sus historias verdaderas y sus decisiones inmutables.
Léela para ser sabio, créela para estar seguro, practícala
para ser santo. Es luz que dirige, pan que sostiene y consuelo que alegra. Es
mapa del viajero, báculo del peregrino, brújula del navegante, espada del
soldado y la carta magna del cristiano.
En la Biblia está el paraíso restaurado, el cielo abierto
y las puertas del infierno descubiertas. Cristo es su gran tema, nuestra
salvación su buen propósito y la gloria de Dios su meta. Debe ocupar la mente,
gobernar el corazón y guiar los pies.
Léela con lentitud, con frecuencia y con oración. Es mina
de prosperidad, un paraíso de gloria y un río de placer. Nos ha sido dada en
esta vida, será abierta en el juicio y será recordada eternamente. Trata del
deber más grande, recompensará la labor más excelente y condenará a todo aquél
que juega con su sagrado contenido.
Lee tu Biblia es lo mas cerca que tienes de Dios.
¡Gracia y Paz!
Martín Peraza
sábado, 14 de marzo de 2015
viernes, 6 de marzo de 2015
¡TODO LO QUE NECESITAMOS PARA ENFRENTAR NUESTRAS SITUACIONES EN LA VIDA, ESCRITO ESTÁ!
1 Juan 1:1-4
“Lo que era desde el principio, lo que hemos
oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y
palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue
manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna,
la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído,
eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y
nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.
Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”
Existe un dicho que dice: “Ponlo en blanco y negro”,
queriendo decir: “Escribe en un papel lo que estás diciendo”. O sea, cuando una
promesa se escribe en un documento adquiere un valor que no tenía antes. Las
palabras “se las lleva el viento” o se pueden modificar al repetirlas. Sin
embargo, cuando son escritas no dependen de la memoria y no se pueden cambiar
ni ignorar fácilmente.
En el Antiguo Testamento, cada vez que Dios habló al
pueblo de Israel, dijo a sus profetas que escribiesen lo que él había dicho,
pues no quería que sus palabras se olvidaran ni se tergiversaran. Por ejemplo,
en Deuteronomio 5:22 Moisés le dice a los israelitas: “Estas palabras habló el
Señor a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la
nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos
tablas de piedra, las cuales me dio a mí”. También el profeta Habacuc escribió:
“Y el Señor me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas,
para que corra el que leyere en ella” (Habacuc 2:2). En muchos otros lugares en
la Biblia vemos claramente la intención de Dios de dejar plasmada su voluntad
por escrito.
En el Nuevo Testamento vemos el mismo patrón de escribir
para la posteridad. Los apóstoles, que fueron testigos presenciales de las
obras y los milagros de Jesús y escucharon de sus labios las enseñanzas de su
evangelio, las escribieron bajo la dirección del Espíritu Santo. El apóstol
Juan dice en el pasaje de hoy: “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos,
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros”. Y después añade:
“Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”. Otros, como
Pablo, Lucas y Santiago fueron también inspirados por el Espíritu Santo para
plasmar en sus cartas las instrucciones para una vida de comunión con Dios.
Todo lo que está escrito en la Biblia fue inspirado por Dios, “a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2
Timoteo 3:16-17).
Mientras se preparaba para comenzar su ministerio aquí en
la tierra, Jesús se enfrentó a Satanás en el desierto, y cada vez que el diablo
intentó hacerle caer en tentación, el Señor le contestó con palabras que habían
sido escritas siglos antes por hombres inspirados por el Espíritu de Dios. En
Mateo 4:4 le dijo a Satanás: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Deuteronomio 8:3). En Mateo
4:7, “Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”
(Deuteronomio 6:16). Y por tercera vez (Mateo 4:10), Jesús le contestó: “Vete,
Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”
(Deuteronomio 6:13). Y finalmente el diablo tuvo que irse sin lograr su
objetivo.
Cuando leamos cada día la palabra de Dios, cuando meditemos en
ella, y la apliquemos a nuestras vidas, estaremos preparados para enfrentar
absolutamente todas las circunstancias que se nos presenten en la vida, por
difíciles que éstas sean, y obtendremos la ayuda que necesitamos porque estas
palabras son “poder de Dios” (1 Corintios 1:18). De esta manera, cuando nos
encontremos ante la tentación, o en medio de una difícil prueba, o en momentos
de tristeza o soledad, debemos recordar este versículo que viene bien en nuestra
situación, y decir con confianza “Escrito está”, pues Dios ha provisto en su
palabra desde hace mucho tiempo el poder para que salgamos triunfantes.
ORACIÓN:
Padre santo, gracias te doy por haber previsto con
anticipación la solución para cada situación en la que me voy a encontrar en mi
vida, y por haber escrito la fórmula del triunfo. Ayúdame a escudriñar tu santa
palabra cada día de mi vida, y a recordarla en el momento en que necesite
usarla. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
viernes, 20 de febrero de 2015
"¿QUIÉNES FUERON LOS AUTORES DE LOS LIBROS DE LA BIBLIA?"
"¿QUIÉNES FUERON LOS AUTORES DE LOS LIBROS DE LA
BIBLIA?"
2 Timoteo 3:16 nos dice que la Biblia fue “inspirada” por
Dios.
La Biblia fue escrita por aproximadamente 40 hombres de
diversas procedencias, a través de un período de 1500 años. Isaías fue un
profeta, Esdras fue un sacerdote, Mateo fue un cobrador de impuestos, Juan fue
un pescador, Pablo fue un fabricante de tiendas, Moisés fue un pastor.
No obstante de haber sido escrita por diferentes autores
a través de 15 siglos, la Biblia no se contradice a sí misma, tampoco contiene
error alguno. Todos los autores presentan diferentes perspectivas, pero todos
ellos proclaman al mismo único y verdadero Dios, y el mismo único camino para
la salvación – Jesucristo (Juan 14:6; Hechos 4:12). Pocos libros de la Biblia
nombran específicamente a su autor. Estos son los libros de la Biblia, junto
con el nombre de quien la mayoría de los eruditos bíblicos asumen que es el
autor, así como la fecha aproximada de su autoría:
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio = Moisés
– 1400 a.C.
Josué = Josué – 1350 a.C.
Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel = Samuel / Natán / Gad –
1000 – 900 a.C.
1 Reyes, 2 Reyes = Jeremías – 600 a.C.
1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías = Esdras – 450
a.C.
Ester =
Mardoqueo – 400 a.C.
Job =
Moisés 1400 a.C.
Salmos = muchos diferentes autores, principalmente David
– 1000 – 400 a.C.
Proverbios, Eclesiastés, Cantares = Salomón – 900 a.C.
Isaías = Isaías – 700 a.C.
Jeremías, Lamentaciones = Jeremías – 600 a.C.
Ezequiel
= Ezequiel – 550 a.C.
Daniel =
Daniel – 550 a.C.
Oseas =
Oseas – 750 a.C.
Joel =
Joel – 850 a.C.
Amós =
Amós – 750 a.C.
Abdías = Abdías – 600 a.C.
Jonás = Jonás – 700 a.C.
Miqueas = Miqueas – 700 a.C.
Nahúm = Nahúm – 650 a.C.
Habacuc = Habacuc – 600 a.C.
Sofonías = Sofonías – 650 a.C.
Hageo = Hageo – 520 a.C.
Zacarías = Zacarías – 500 a.C.
Malaquías = Malaquías – 430 a.C.
Mateo = Mateo – 55 d.C.
Marcos = Juan Marcos – 50 d.C.
Lucas = Lucas – 60 d.C.
Juan = Juan – 90 d.C.
Hechos = Lucas – 65 d.C.
Romanos, 1 Corintios, 2, Corintios, Gálatas, Efesios,
Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2
Timoteo, Tito, Filemón = Pablo 50 – 70 d.C.
Hebreos = desconocido, principales posibles son Pablo,
Lucas, Bernabé, o Apolos – 65 d.C.
Santiago = Santiago – 45 d.C.
1 Pedro, 2 Pedro = Pedro – 60 d.C.
1 Juan, 2 Juan, 3 Juan = Juan – 90 d.C.
Judas = Judas 60 d.C.
Apocalipsis = Juan – 90 d.C.
LA BIBLIA contiene la mente de Dios, la condición del
hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la
bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos
son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para
ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para
animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del
piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno
son descubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bienestar es su
propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar
el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te
ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para
siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores
trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.
¡Gracia y Paz!
lunes, 9 de febrero de 2015
Mateo 4:4
Muchas veces podemos estar tan distraídos por tantas cosas
mundanas de la vida, que nos olvidamos de lo más importante: La palabra de Dios.
Las Santas Escrituras son la voz de Dios. Es su Palabra demostrada en Jesús; y
la proclamación de su Palabra en el Evangelio de Jesús es lo que pueden
sostenernos eternamente. Es el pan vivo
que debemos buscar día con día.
Amado Padre, confieso que muchas veces me he distraído con
las cosas de este mundo y no he buscado de tu Palabra para alimentarme como
debe de ser. Perdóname y ayúdame a prestar más atención a tu voz escrita y a tu
Espíritu. Crea en mí un hambre que solo pueda ser saciada con el alimento
espiritual que tú me das. En el nombre de Jesús, Amen.
¡Gracia y paz!
martes, 27 de enero de 2015
domingo, 25 de enero de 2015
¡VIVE LA VERDAD DE LA BIBLIA!
Más que un Plan de (lectura) de la Biblia en un año,
lo ideal sería un Plan de (VIVIR LA VERDAD) de la Biblia
todo el año.
lunes, 8 de diciembre de 2014
LA BIBLIA CONTIENE LA MENTE DE DIOS
LA BIBLIA contiene la mente de Dios, la condición del
hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la
bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos
son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para
ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para
animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del
piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno
son descubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bienestar es su
propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar
el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te
ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para
siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores
trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.
¡Gracia y Paz!
Autor Desconocido
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Hebreos 4:12-13
Hebreos 4:12-13
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más
cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma
y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir
los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada oculta a
su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los
ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.
¡Gracia y Paz!
LOS LIBROS INFORMAN, LA BIBLIA TRANSFORMA
LA BIBLIA contiene la mente de Dios, la condición del
hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la
bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos
son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para
ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para
animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del
piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno
son descubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bienestar es su
propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar
el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te
ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para
siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores
trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.
¡Gracia y Paz!
Autor Desconocido
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viernes, 28 de noviembre de 2014
“La Biblia, Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo”
“La Biblia, Léela para ser sabio, créela para ser salvo y
practícala para ser santo”
No hay ningún otro libro en la tierra como la Biblia.
Ningún otro libro ha sido más impreso, más leído, más traducido a tantos
idiomas; no se ha hablado más de ningún otro libro; ningún otro libro ha
transformado tantas vidas; y ningún otro libro ha tenido una historia tan
constante de popularidad entre los hombres, como la Biblia. La Biblia contiene
la revelación de Dios al hombre sobre la historia de la redención y la verdad
de la salvación. Aunque incluye temas y aplicaciones muy variadas, la intención
principal de la Biblia es revelarnos quién es Dios y cómo podemos llegar a
conocerle y agradarle. Por lo tanto, el tema principal a lo largo de toda la
Escritura es Cristo como Salvador, como Él mismo dijo:
"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os
parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio
de mí" (Juan 5:39)
LA BIBLIA contiene la mente de Dios, la condición del
hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la
bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos
son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para
ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para
animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del
piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno son
descubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bienestar es su propósito y
la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar el corazón y
guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te ha sido dada
en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para siempre. Incluye
las mayores responsabilidades, recompensará los mayores trabajos y condenará a
todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.
¡Gracia y Paz!
Autor Desconocido
sábado, 1 de noviembre de 2014
¿SABES CÓMO MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS?
¿SABES CÓMO MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS?
Salmo 119:9-16
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con
guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de
tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra
ti. Bendito tú, oh Señor; enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado
todos los juicios de tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios más
que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me
regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras”
El salmista escribe: “En tus mandamientos meditaré”.
Meditar es reflexionar, pensar detenidamente, con atención y cuidado sobre un
asunto específico. Meditar en la Palabra de Dios significa que no la leemos
apresuradamente, sino cuidadosamente, poniendo atención a cada frase, a cada
palabra, como si verdaderamente esperáramos recibir una enseñanza que pudiera
impactar nuestras vidas positivamente. Esto implica creer que la Biblia no es
un libro cualquiera, sino una fuente de agua divina que ha sido “inspirada por
Dios” (2 Timoteo 3:16), que calma nuestra sed espiritual y nos fortalece y
produce el crecimiento y la madurez espiritual que el Señor desea ver en
nosotros.
Cuando diariamente separamos un tiempo para meditar en la
Palabra de Dios, poco a poco nos damos cuenta que el Espíritu Santo usa esta
palabra para trabajar en nuestras vidas, transformando nuestra mente, emociones
y acciones de manera que estemos más capacitados para agradar y servir al
Señor. Esto, sin duda, traerá muchas bendiciones a nuestras vidas. Así lo
afirma el Salmo 1:1-3: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de
malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha
sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de
día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su
fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”
La meditación eficaz consta de varios aspectos básicos:
Primero, debemos separar un tiempo en el que podamos
concentrarnos en leer la Biblia. Así nuestras mentes y corazones llegarán a
estar en armonía con la mente y el corazón de Dios, y podremos examinar y
valorar sus palabras, y recibir la ayuda del Espíritu Santo para entender las
instrucciones de Dios en una situación específica. El apóstol Pablo, en su
carta a los efesios escribe acerca de “la espada del Espíritu, que es la
palabra de Dios” y los exhorta a leerla “orando en todo tiempo con toda oración
y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:17-18).
Segundo, necesitamos quietud. Es necesario detener toda
otra actividad con el fin de sentarnos tranquilamente ante el Señor, y
enfocarnos exclusivamente en él. Quizás podamos escuchar una música muy suave
que nos ayude a lograr ese enfoque, pero debemos llegar a un punto en que
nuestro pensamiento esté solamente en Dios. A veces necesitaremos irnos a un
lugar solitario. Jesús solía apartarse a pasar tiempo con el Padre. Por ejemplo
en Marcos 1:35 dice: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió
y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”.
El silencio es un factor fundamental en este tiempo,
donde escuchar a Dios es mucho más importante que hablar nosotros. Otro factor
muy importante también es nuestra sensibilidad a lo que Dios nos está diciendo.
En la medida en que hagamos un hábito de este tiempo de meditación, iremos
siendo más receptivos a su voz. Finalmente, necesitamos un espíritu de
sumisión. Dios se revela a aquel que se ha sometido a su autoridad incondicionalmente,
aún antes de haber recibido respuesta a sus peticiones.
A medida que desarrollamos un continuo y profundo anhelo
de pasar tiempo con Dios, leyendo su Palabra, meditando y orando, encontraremos
que estos pasos serán cada vez más fáciles de seguir, y podremos decirle a
nuestro Padre celestial, como dice el salmista: “Me regocijaré en tus
estatutos; no me olvidaré de tus palabras”.
Oración:
Padre santo, te ruego que me ayudes a pasar más tiempo a
solas contigo meditando en tu Palabra, y disfrutando de tu presencia. Dame un
oído sensible y receptivo para poder escuchar con claridad tu voz, y dame el
valor para poner en práctica todo lo que tú me digas. En el nombre de Jesús,
Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
viernes, 31 de octubre de 2014
LEER LA BIBLIA: ¿OPCIÓN O MANDATO?
LEER LA BIBLIA: ¿OPCIÓN O MANDATO?
Juan 5:39
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.
La lectura de las Escrituras para el creyente no es una opción, es un mandato, una necesidad y un deleite. Si somos honestos con nosotros mismos podremos reconocer que es un pretexto decir que no tenemos tiempo, pues no estamos tan ocupados como decimos; en el transcurso de nuestros días ocupados hay horas muertas y tiempo que pasamos en cosas que no son tan importantes. Todo es cuestión de prioridades, de lo que realmente es importante y vital para cada uno.
El crecimiento personal y espiritual de un hijo de Dios está enmarcado por la lectura y aplicación de la Palabra de Dios, en ella está contenida la voluntad del Creador para su vida, además es la fuente de verdad. Leer toda la Biblia es un placer. Los distintos géneros literarios que en ella encontramos (poesía, historia, cánticos, proverbios y literatura sapiencial, profecías, cartas y literatura apocalíptica) ofrecen maravillas y deleite para el lector. Por otro lado, leer la Biblia no debe ser una rutina monótona ya que este libro es emocionante, cautivador, inspirador y hasta con toques de humor. Y cuando permitimos que el Espíritu Santo nos hable a través de la Palabra de Dios, nuestra lectura pasa de ser un simple deleite a transformar nuestra vida.
Salmo 119:103
“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”.
“Aquí pues esté el verdadero problema de nuestra negligencia. Fallamos en nuestro deber de estudiar la Palabra de Dios, no tanto porque nos sea a veces difícil entenderla, ni tampoco porque sea monótona o aburrida, sino porque esto exige esfuerzo. Nuestro problema no es la falta de inteligencia o pasión. Nuestro verdadero problema es que somos holgazanes” R.C. Sproul.
No deje pasar tiempo en que la falta de disciplina le impida disfrutar del maravilloso manjar contenido en la Palabra de Dios. Quizás piense dentro de sí: no soy constante, lo haré cuando sienta la necesidad, no es necesario ningún método, lo haré el otro año, en fin; lo importante está en reconocer la necesidad que tenemos de conocer lo que Dios dice, lo cual está contenido en Su Palabra, así que no deje que sus argumentos le detengan, una vez iniciada la lectura constante de la Biblia, el deleite crecerá, al igual que la fe que produce la Palabra y la obra del Espíritu. Le animo a iniciar esta maravillosa lectura.
¡Gracia y Paz!
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