miércoles, 12 de febrero de 2014

¿SIENTES LA SEGURIDAD DE LA VIDA ETERNA?



1 Juan 1:5-8
“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”.

Este pasaje es parte de una carta que el apóstol Juan escribió a las iglesias cercanas a la ciudad de Éfeso. El motivo fundamental de la epístola fue dar seguridad sobre la vida eterna a aquellos que se habían convertido al cristianismo. Había entre ellos incertidumbre acerca de su condición espiritual, la cual tenía su origen en falsas doctrinas que se estaban propagando en aquellos tiempos. Por eso les dice un poco más adelante: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (v.13).

Juan les dice que Dios “es luz, y no hay ningunas tinieblas en él”. Por lo tanto, para vivir en comunión con Dios tenemos que andar en luz. Sin embargo, no podemos decir que no tenemos pecado, pues “nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”. La Biblia es muy clara al hablar de nuestra condición pecaminosa, la cual proviene de aquel primer pecado en el jardín del Edén, el cual pasó de generación en generación y llegó hasta nosotros (Romanos 5:12). Y en Romanos 3:23 dice: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Esto significa separación de Dios por toda la eternidad, es decir “muerte espiritual”. Lo maravilloso es que Dios, en su infinita gracia y misericordia, envió a su Hijo Jesucristo para que él pagara por nuestra culpa en la cruz del Calvario, y de esta manera perdonarnos y justificarnos y darnos la entrada a su gloria. Romanos 6:23 dice que “la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Y este es precisamente el fundamento, el corazón, el fin principal del plan de salvación de Dios para la humanidad.

Cuando aceptamos a Jesucristo como salvador, somos “sellados con el Espíritu Santo de la promesa”, dice Efesios 1:13. Así que podemos tener la seguridad de que “ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39). Ahora bien, Satanás no descansa en su guerra espiritual y persiste tratando de hacerte pecar, porque él quiere reducir tu efectividad y tu testimonio cristiano, y es su fin afectar tu comunión con tu Padre celestial. Tenemos que recordar que el pecado es tan poderoso que requirió la muerte y la resurrección de Cristo para ser derrotado. Por lo tanto somete tu vida a Dios y prepárate a resistir los ataques del enemigo. Así dice Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

Es cierto que somos débiles y muchas veces no tenemos la fuerza para resistir. Pero en Dios siempre tendrás el poder para lograr la victoria. Reconoce tu debilidad y clama al Señor por ayuda, pues su poder “se perfecciona en la debilidad”, dice 2 Corintios 12:9. Y si algún día tropiezas y caes, ven delante del Señor con un corazón contrito y humillado, y confiesa tu pecado. Juan, un hombre que había experimentado una profunda experiencia espiritual a través de su vida, que conoció personalmente al Mesías, nos dice que: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Reflexiona en esta enseñanza, ora y pide al Señor que la grabe en tu corazón. Así podrás entender que el plan de Dios para nuestra salvación es perfecto. Él dio a su Hijo unigénito para “que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Si tú has creído en Jesucristo de corazón y lo has confesado con tus labios, tienes la vida eterna, dice Romanos 10:9,10.

ORACIÓN:
Padre Santo, yo creo en Jesús tu Hijo. Creo firmemente en que su sacrificio en la cruz del calvario fue para redimirme de mi vida pecaminosa. Creo que solo Él tiene palabras de vida eterna. Gracias porque por medio de Él tu has provisto los medios para que yo salga victorioso ante la tentación y el pecado. Gracias por tu hermosa promesa de la vida eterna. Libérame de todo aquello que aún me ata al pecado y dame la fuerza que necesito para someterme a ti día con día y resistir los ataques del enemigo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

ENGAÑOSA ES LA GRACIA



Proverbios 31:30
“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada”.


“Gracia y Paz”

REDARGUYE, REPRENDE, EXHORTA



2 Timoteo 4:2-4
“…que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

martes, 11 de febrero de 2014

¿ERES TU ENGAÑADO POR SATANÁS?



2 Corintios 11:3
“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”.

El diablo tiene mucha experiencia en la empresa del engaño y para muestra basta ver el siguiente video: http://youtu.be/sxcL1ini26A


“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

¿CÓMO PUEDES ALABAR A DIOS?



¿Qué debes hacer para que la alabanza sea una parte integral de tu vida? La alabanza puede ser expresada en una canción, en verso (poesía), o en oración ¡y debe ser continua! El Salmo 34:1 instruye: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”. El Salmo 71:6 dice: “En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza”.

Debemos alabar a Dios con nuestros pensamientos y con nuestras palabras. También debemos  de expresarla a través de nuestras acciones diarias, por medio de nuestro testimonio. La alabanza es un acto de adoración cristiana.


“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

lunes, 10 de febrero de 2014

NO PROVOQUES A IRA A TUS HIJOS



Efesios 6:4
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”

Esta es una amonestación muy seria para los que somos padres y que aún tenemos hijos pequeños. Dios es muy claro en su precepto de no llevar a la ira a nuestros hijos, ya sea de forma deliberada o de manera descuidada.

Son muchas las causas por las que un niño puede airarse sin que sus padres sean los responsables. Algunos factores podrían ser el propio egoísmo del niño, su inmadurez, o por una actitud negativa. Pero cuando el padre o la madre son los culpables de provocar la ira de su hijo o su hija, son ellos los que están pecando y a la vez provocando que sus hijos pequen. Cuidémonos de ser culpables de poner tropiezo delante de nuestros hijos para hacerlos pecar.

No hay un ambiente más insano para un niño que unos padres que se dicen ser cristianos, pero que descuidan proveer un ambiente de apropiada disciplina y amonestación del Señor. “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” (Colosenses 3:21).

No se te olvide: “…Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7).


“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

¿EN QUIÉN TIENES PUESTA TU ESPERANZA?



1 Timoteo 6:17-19
“A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.”

La mayoría de las personas anhelan la felicidad de muchas maneras. Unos piensan que una casa grande y cómoda los hará muy felices, otros anhelan el automóvil mas lujoso y caro, o quizás unas largas vacaciones en un sitio lejano. Otros se enfocan en una carrera universitaria, o tal vez en triunfar en los negocios, o en la política. Muchos consideran que una buena suma de dinero sería suficiente para ser felices. La lista es larga, pero generalmente la atención se dirige de una manera u otra a los logros materiales, a la abundancia de bienes y riquezas.

En los últimos tiempos estamos siendo testigos de esta inseguridad de las riquezas. En medio de los problemas de tipo económico que sufre el mundo, hemos escuchado acerca de muchas personas que han perdido millones de dólares “de la noche a la mañana”. Capitales que fueron acumulados a través de muchos años han sido reducidos a la nada, y lo peor de todo es que nadie puede garantizar que a muchos otros no les pase lo mismo. Y también se conoce de miles  y miles de personas que han perdido sus casas porque no pudieron pagar la hipoteca al banco. ¡Qué terrible desilusión!

Y aún aquellos a los que supuestamente les ha ido “bien” en el aspecto económico, no tienen ninguna seguridad de que van a ser felices con sus riquezas. ¡Cuántas personas se han ganado millones de dólares en la lotería y su vida se ha convertido en una verdadera desgracia! Son muchos los testimonios de matrimonios terminados en divorcio por esta causa, hijos y padres disgustados por la ambición del dinero, y, en el peor de los casos, hasta asesinatos cometidos por causa de la codicia y la avaricia producidas por los bienes materiales y económicos.

Jesús habló sobre este tema en Lucas 12:16-21: “También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. No es por falta de advertencias en la Biblia que muchos cometen el grave error de concentrarse en la búsqueda de riquezas materiales y se despreocupan totalmente de su relación espiritual con Dios. Construyen sus propios tesoros, ponen en ellos toda su esperanza y después sufren las consecuencias.

Pablo le aconseja a Timoteo que les diga a los ricos “que sean ricos en buenas obras, y generosos”. La generosidad es una cualidad que implica estar siempre dispuestos a dar a los demás, no sólo en el aspecto económico sino en todo lo que signifique ayudar a los que están en necesidad. A Dios le agrada que seamos generosos. La Biblia dice: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). También dice la Biblia que “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7). Si queremos recibir en abundancia debemos sembrar en abundancia. Cuando lo hacemos de corazón agradamos a Dios, y él entonces “nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos”, dice el pasaje de hoy.

Pon tu esperanza en Dios, pues es el único que puede proveernos de todo lo que necesitamos, y la seguridad eterna. Si tú aplicas esta enseñanza en tu vida, y pones a Dios en primer lugar vivirás en paz, con la seguridad de su protección en este mundo y por la eternidad.

ORACIÓN:
Padre santo, gracias porque tú me provees de todo en abundancia, y nada habrá de faltarme si soy obediente a tu palabra. Te ruego me ayudes a profundizar en mi relación contigo y a concentrar mi esperanza en tu amor y tu misericordia. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

viernes, 7 de febrero de 2014

ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EVANGÉLICOS CONFUNDIDOS:



1) Si vas a declarar, que sean tus impuestos (Lucas 20:25).
2) Si quieres prosperar, trabaja y se diligente (Proverbios 6:6; 13:4).
3) Si te sientes enfermo y afligido ora y ve al médico (1 Corintios 6:19).
4) Si vas a discutir sobre la Biblia, primero estudia y adquiere sabiduría (Hechos 17:11).
5) Que tu confianza en Dios no se base en lo que “declaras”, “confiesas”, “decretas”, “atas” o “desatas”, sino en orar a Él, pidiendo conforme a su voluntad y reconociendo su soberanía
(1 Juan 5:14-15: 1 Tesalonicenses 5:17).
6) Y no culpes a Dios por tus errores, fracasos, peleas y accidentes (Gálatas 6:7).

Haciendo estas pocas cosas, logrará tener paz y seguridad en tu diario vivir.


“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

¿EN QUIÉN ESTAS PONIENDO TU CONFIANZA?



Salmo 56:11
“En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?”

Mientras huía del rey Saúl que lo quería matar, David fue a parar a la tierra de Gat. Allí, al sentirse rodeado de filisteos por todas partes, él sintió mucho temor y entonces escribió este Salmo, el cual se conoce como “La paloma entre extraños” o “La paloma silenciosa en paraje muy distante”. Puesto que la paloma representa la inocencia indefensa, es comprensible que David haya sido comparado con ella. Sin embargo, aunque indefenso, David sabía que una fuerza divina estaba obrando en su favor. Por eso pudo declarar: “En Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?”

Etty Hillesum era una joven judía que vivía en Amsterdam en 1942. En aquel tiempo, los nazis estaban arrestando judíos y enviándolos como a ganado a los campos de concentración. Mientras esperaba un arresto inevitable y sintiendo temor a lo desconocido, empezó a leer la Biblia, y conoció a Cristo. Simplemente puso su confianza en Dios y encontró un valor que la dejó sorprendida. Entonces escribió en su diario: “Desde todos los ángulos nos viene la destrucción y pronto se cerrará el círculo y absolutamente nadie podrá venir en nuestro auxilio. Pero no siento que estoy en las garras de nadie. Me siento segura en los brazos de Dios. Y ya sea que esté sentada en mi viejo y querido escritorio en el distrito judío, o en un campo de concentración bajo la vigilancia de los guardias, me sentiré segura en los brazos de Dios. Porque una vez has empezado a caminar con Dios, sólo necesitas seguir caminando con él, y toda la vida se convierte en una larga y maravillosa caminata”.

Etty era una imagen viva y genuina de la declaración del salmista: “En el día que temo, yo en ti confío. ¿Que puede hacerme el hombre?” ¡Qué poderoso aliento para una persona atacada por el temor! El apóstol Pablo, también producto de su propia experiencia, muchos siglos después escribió en su carta a los Romanos: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

Lamentablemente en ocasiones nos olvidamos de Dios y ponemos nuestra confianza en alguna persona, a la cual consideramos capacitada para ayudarnos a resolver nuestros problemas. En este aspecto la Biblia nos advierte de la siguiente manera: “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y su corazón se aparta de Jehová. Será como un arbusto en el desierto, y no verá cuando viene el bien. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas” (Jeremías 17:5-8). Ciertamente el Señor puede usar a alguna persona para que nos ayude en medio de una difícil situación, pero nuestra confianza debe ser depositada totalmente en las manos de Dios. Él sabe exactamente qué debe hacer y tiene el poder para hacer todo lo que sea necesario para sacarnos de la prueba victoriosamente.

¿Acaso te encuentras en una situación que te llena de temor? ¿Sientes que no puedes hacer nada para defenderte? Medita en esta enseñanza y confía plenamente en el Dios todopoderoso. Repite en voz baja, creyéndolo en tu corazón: “Esto sé, que Dios está por mí” Él no le falló a David, ni al apóstol Pablo, ni a Etty Hillesum, ni te va a fallar a ti si tú pones en él toda tu confianza.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, confieso que muchas veces me agobian las circunstancias que vivo, tengo miedo y no sé que hacer. Por favor, aumenta mi fe para que yo pueda confiar totalmente en ti, y tener la seguridad de que si tú eres por mí, entonces no hay nada ni nadie que pueda estar contra mí. En el nombre de Jesucristo, Amén.


[Lee: Salmo 56:1-11]


“Gracia y Paz”
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jueves, 6 de febrero de 2014

¿QUIERES TU CONTROLAR EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO?



Hechos 1:6-8
"Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra".

“Señor, ¿restaurarás el reino de Israel en este tiempo?” ¿Qué mueve a los discípulos a hacer esta pregunta? ¿Sería acaso el temor a lo desconocido? ¿Qué va a pasar ahora? ¿O sería un deseo personal de autoridad? Ciertamente Jesús había demostrado su poder venciendo la muerte. Sin duda tenía poder para liberar a Israel del yugo del imperio romano si él quería, y devolverle la independencia y la autodeterminación como nación. En este caso ellos estarían en una posición privilegiada.

Jesús no responde a la pregunta de manera directa. No dice que sí ni dice no. Solamente les dice que los tiempos están en la potestad del Padre, y que no corresponde a ellos conocerlos. Entonces les promete que recibirían poder al venir sobre ellos el Espíritu Santo. E inmediatamente les dice la razón por la cual ellos recibirían ese poder: “Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Esta promesa del Señor se cumplió el día de Pentecostés, donde el Espíritu Santo se manifestó con todo su poder. Dice la Biblia que “fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:4). Y desde ese momento aquellos hombres comenzaron a predicar la palabra de Dios como nunca antes lo habían hecho, y miles se convirtieron. Y así comenzó la iglesia de Cristo. Era necesario que los apóstoles recibieran el poder que Jesús había prometido.

Este poder espiritual es la fuerza divina que Dios desea expresar en y a través de nosotros y la divina autoridad que se necesita para llevar a cabo el trabajo que él nos ha llamado a realizar. Este poder no es solamente para predicadores, evangelistas, o personas que trabajan en algún ministerio especial, sino que está disponible para todo aquel que ha aceptado a Jesucristo como salvador y que voluntariamente se rinde en sumisión y obediencia al Espíritu Santo. Nosotros no podemos dirigir o controlar el poder del Espíritu Santo, ni podemos obtener el poder del Espíritu Santo con el fin de usar a Dios para nuestro propio beneficio. Todo lo contrario, experimentamos su poder cuando nos rendimos para ser usados por él. Dios manifiesta su poder a través de nosotros cuando caminamos en obediencia a él.

Si has aceptado a Jesucristo como tu salvador, dentro de ti mora el Espíritu Santo. La Biblia dice que “habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13-14). Es decir su poder está en ti. Ahora es tu responsabilidad permitir que ese poder se manifieste viviendo una vida agradable a Dios. El poder del Espíritu Santo puede ser avivado (2 Timoteo 1:6), pero también puede ser apagado (1 Tesalonicenses 5:19). Cada uno de nosotros tiene la capacidad para avivar el fuego del Espíritu Santo o para apagarlo, dependiendo de lo que hagamos o dejemos de hacer. Dios quiere que ese fuego se mantenga vivo, pero depende de nuestra manera de actuar que esa llama no se apague. Busca el rostro del Señor en oración cada día, escudriña su palabra, medita en ella, obedécela, sírvele y poco a poco el Espíritu Santo irá tomando el control de tu vida y podrás hacer cosas que antes ni siquiera imaginabas que podrías hacer.

ORACIÓN:
Padre santo, es mi anhelo servirte y glorificar tu nombre a través de mi testimonio. Por favor dame sabiduría para ser obediente a tu Palabra. Manifiesta tu poder en mi vida y la unción de tu Espíritu para tener la capacidad de llevar adelante tu obra en este mundo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¡QUÉ HERMOSO ES VER A UNA PAREJA FELIZ!



· La alegría compartida es doble alegría y la tristeza compartida, es media tristeza.
· El amor entre esposos es un verdadero bálsamo para el alma en estos tiempos de presiones, desilusiones y fracasos.

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18).

El objetivo de Dios para el Matrimonio es que entre el esposo y la esposa haya compañía mas íntima que cualquier persona pueda tener en esta vida. El matrimonio debe ser la fusión de caracteres, que lleguen a ser uno y que se ayuden mutuamente. La mujer se sentirá amada y protegida por su esposo y el hombre se sentirá amado y respetado por su esposa.


“Gracia y Paz”

Edificando Matrimonios conforme al Propósito de Dios.

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿TE HAS ALEJADO DE LOS CAMINOS DE DIOS?



Deuteronomio 29:14-20
"Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros. Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por las cuales habéis pasado; y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo. No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed. No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo”.

En este pasaje, por medio de Moisés, Dios le recuerda al pueblo de Israel el pacto que había hecho con ellos y la encomienda de llevar su palabra a otros pueblos que no le conocían, y les advierte acerca del peligro de desviarse del plan divino. A pesar de las advertencias, este pueblo rebelde se desvió de los principios del pacto y prefirieron adorar a ídolos y dioses falsos a los cuales podían ver y tocar. Y como consecuencia de sus acciones toda una generación murió en el desierto sin llegar a disfrutar de la tan ansiada tierra prometida.

En Mayo de 1998, el mal funcionamiento de un procesador de control a bordo del satélite de comunicaciones Galaxy IV hizo que éste rotara fuera de su órbita y se alejara de la Tierra. En un instante millones de receptores dejaron de captar las señales del satélite, dando como resultado que miles de comercios y negocios, estaciones de radio y televisión y muchas otras entidades se afectaran, todo porque un satélite se desvío a una dirección equivocada.

Pocos de nosotros nos damos cuenta de la influencia que podemos ejercer en las personas que nos rodean, familiares, amistades, compañeros de trabajo, vecinos, hermanos en la iglesia, etc. Cuando estamos cerca de Dios, el Espíritu Santo puede utilizarnos para ministrar a esas personas a través de nuestro testimonio. Si nos alejamos de Dios dejamos de ser los instrumentos que él puede usar para llevar adelante sus planes para este mundo. Somos entonces como satélites fuera de la órbita del amor y la misericordia de Dios. No sólo nos afectamos nosotros mismos sino también muchos otros son afectados pues se pierden las bendiciones de Dios.

Amado hermano y hermana ¿Cómo te sientes tu hoy? ¿Estás fuera de órbita? ¿Estás viviendo alejado o alejada de Dios? ¿La dirección que llevas te desvía cada vez más del Señor? ¡¡Detente!! date hoy mismo una vuelta en U, y regresa a los brazos de amor y misericordia de nuestro Padre celestial. Él espera por ti para darte un abrazo como lo hizo aquel padre en la parábola del hijo pródigo (Lucas 15). Quizás pienses que te has alejado demasiado, que has pecado "demasiado", y que Dios no te va a perdonar. Escucha bien esto hermano o hermana: ¡¡Nunca habremos pecado “demasiado” si nos arrepentimos de corazón y venimos al Señor!! Dios nos habla en 1 Juan 1:9 que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Si hoy te arrepientes de corazón y regresas a los caminos del Señor, si buscas su rostro por medio de la oración, y la lectura de su Palabra, encontrarás sus brazos de amor abiertos para ti. El Señor te recibirá, serás limpio en la preciosa sangre de Jesús, y podrás vivir de nuevo en la esfera de sus bendiciones.

ORACIÓN:
Amante Padre, te hoy te pido de todo corazón que me perdones por haberme alejado del amor y la bondad que siempre me has ofrecido. Hoy vuelvo a ti arrepentido y deseoso de permanecer junto a ti por siempre. Te suplico me recibas en tu amor y misericordia. Escúchame en mis oraciones, háblame por medio de la hermosura de tu Palabra, dame discernimiento para comprenderla, haz tu voluntad en mi vida para que pueda yo ser de bendición a los que me rodean y te ruego me uses para honra y gloria de tu santísimo nombre. En Cristo Jesús, te lo suplico, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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martes, 4 de febrero de 2014

VIVIR EN EL PECADO ES UN POZO RESBALADIZO Y SIN FONDO.


Una vez que caes en el tiendes a hundirte mas y mas en el fango. Vas camino de la destrucción eterna mientras te inundas en una oscuridad profunda.

La única esperanza que tienes es mirar hacia arriba y ver la luz de la presencia del Señor alumbrándote. Aunque desde el fondo del pozo, tu perspectiva te indique que estas mirando un rayo de luz débil, esos rayos de esperanza pueden alcanzarte... no importa lo profundo que estés. Si mantienes tu mirada en el Señor podrás empezar a salir del abismo de la desesperación en que te encuentres. Cuando alcances su mano y te agarres de ella, Él te traerá nuevamente a su luz. Te limpiará, te quitará toda la suciedad y te cubrirá con su manto de justicia y ambos, el Señor y tu, echarán a caminar juntos por el camino de la vida.



“Gracia y Paz”

¿TU FE ES… VERDADERA?


Daniel 3:13-18
“Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”.

El rey Nabucodonosor había mandado a construir una enorme estatua de oro con el fin de que todo el pueblo la adorara. Y todo aquel que no la adorara sería “echado dentro de un horno de fuego ardiendo”, dice el versículo 6 de este capítulo. Había tres jóvenes judíos, fieles servidores de Dios, que se negaron a adorar la estatua, los cuales fueron acusados y el rey los mandó a buscar. Sin duda una situación extremadamente difícil para aquellos jóvenes. Pero ¿cómo respondieron ellos a las amenazas del rey Nabucodonosor?

Mostrando un valor extraordinario le dijeron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. En otras palabras: “Sabemos que nuestro Dios tiene el poder para librarnos de tu mano, pero si no lo hiciera sería porque tiene mejores planes para nosotros. Por lo tanto le seremos fieles a él, y no adoraremos tu estatua”. Sadrac, Mesac y Abed-nego creían de todo corazón que Dios podía librarlos del horno de fuego, si era esa su voluntad, y si no, algo mejor tendría para ellos. Por eso depositaron en él toda su confianza y se enfrentaron a la terrible amenaza sin temor. Y cuenta la Biblia que el rey “ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado”. Y seguidamente los jóvenes fueron atados y echados dentro del horno. Es imposible siquiera pensar que esto no fuera el final de las vidas de aquellos jóvenes. Sin embargo algo absolutamente sobrenatural ocurrió. Cuando el rey y sus oficiales se asomaron al horno, en lugar de tres varones vieron a cuatro, “y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”, dijo Nabucodonosor. Muchos comentaristas bíblicos están de acuerdo en que era verdaderamente el Hijo de Dios. Y aquellos jóvenes judíos salieron ilesos del horno. “El fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían” (v.27).

El primer paso de todo creyente hacia una vida de victoria es creer de todo corazón que nuestro Dios es todopoderoso, que todo lo puede, aún aquello que para nosotros es totalmente imposible. Y que nos ama tanto que o nos libra de las tribulaciones, o está con nosotros cuando las atravesamos. La fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego fue más allá de la seguridad de que Dios tenía el poder de librarlos del horno de fuego. Ellos sabían que el Señor podía tener otros planes para sus vidas, y estaban dispuestos a aceptarlos.

Esta es la verdadera fe, la que espera que se haga la voluntad de Dios sabiendo que es lo mejor que puede pasar aunque no lo entendamos. Así escribió el apóstol Pablo en Efesios 3:20-21: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego que aumentes mi fe, para que en momentos difíciles de mi vida yo pueda echar fuera toda duda y creer de todo corazón que para ti nada es imposible, y que tú puedes resolver mi problema conforme a tu perfecta voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla