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viernes, 21 de abril de 2017

Salmos 33:4-9


“La palabra del Señor es justa, fieles son todas sus obras. El Señor ama la justicia y el derecho, llena está la tierra de su amor. Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas. Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos. Tema toda la tierra al Señor, hónrenlo todos los pueblos del mundo, porque él habló, y todo fue creado, dio una orden, y todo quedó firme” (“La palabra del Señor es justa, fieles son todas sus obras. El Señor ama la justicia y el derecho, llena está la tierra de su amor. Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas. Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos. Tema toda la tierra al Señor, hónrenlo todos los pueblos del mundo, porque él habló, y todo fue creado, dio una orden, y todo quedó firme” (Salmos 33:4-9).

Cuando nuestra fe es como un carrusel, que sube y baja, y gira en el mismo lugar eso refleja nuestra realidad espiritual. Eso nos hace sentir cómodos y entramos en una especie de letargo cristiano. Nuestra fe se debilita y somos personas anémicas respecto a la fe.

La fe es un desafío para el creyente y siempre debe subir y subir, buscando la presencia de Dios. Aunque la prueba venga, sabremos enfrentarla como David enfrento al gigante Goliat, para vencerlo con una pequeña piedra.

El que cree en Dios sin reservas y está decidido a que Dios obre en su vida plenamente, lo hará con toda su mente, con toda su alma, con todo pensamiento y todo su corazón. Tendrá la seguridad que su fe todo lo alcanzará. La fe lo moverá y no lo dejará plantado en el asiento de un carrusel. Pondrá su confianza en las manos de Jesús y Él hará, de acuerdo a su voluntad.


¡Gracia y Paz!
Pan de Vida

viernes, 3 de febrero de 2017

Hebreos 11:1 Tla


“Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver” (Hebreos 11:1 Tla).

La fe implica una certeza “de lo que se espera” Pero, si algo es esperado, ese algo aún no ha sido recibido. Por tanto, ¡donde se involucra la fe hay una certeza de que será recibido! La Biblia dice: “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver”.

Recuerda; La fe espiritual  es la confiada certeza que viene del Espíritu de Dios en la mente de un ser humano convertido. La fe siempre es ejercida hacia Dios, pero es Cristo quien hace esto posible.

Dios aumenta tu fe si lo pides a Él fervientemente y buscas acercarte al Señor en oración y estudiando cada día su Palabra. Renueva por fe tu corazón y vida. Proponte iniciar hoy.


¡Gracia y Paz!

Minutos de Fe

martes, 10 de enero de 2017

¿SABES CÓMO SE DAN PASOS DE FE? Lucas 8:44


¿SABES CÓMO SE DAN Pasos de fe?

Cuando Jesús iba camino a sanar a la hija de Jairo, lo seguía una multitud y en medio de esa cantidad de personas en movimiento Jesús sintió que alguien lo tocó; ese día, con un solo toque una mujer que sufría desde hace 12 años de flujo de sangre fue sanada, “Se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre” (Lucas 8:44).

La impresionante fe de esta mujer la llevó a tocar solamente el borde del manto de Jesús para hallar sanidad; ¡Bastó un acto de fe para recibir sanidad!

Quizás por mucho tiempo estás esperando un milagro de Dios en tu salud, familia, trabajo o economía y no has visto el más mínimo cambio, por el contrario todo parece estar peor. Así como la mujer de flujo de sangre, tu fe debe llevarte a hacer movimientos con la certeza de que Dios actuará, si la mujer de la historia se hubiese resignado a vivir y morir con la enfermedad que padecía, jamás habría encontrado sanidad y libertad para su vida, pero cuando se levantó de su lugar y dio pasos para ver a  Jesús en medio de la multitud, obtuvo su milagro.

¿Estás esperando ver un milagro de Dios en tu vida? Comienza a dar pasos llenos de fe pues solamente así verás su mano poderosa obrar a tu favor. Recuerda que la fe necesita de acciones:

     - Si estás buscando trabajo entonces no te canses de tocar puertas porque en su momento Dios te abrirá la oportunidad que necesitas.

    - Si estás enfrentando una enfermedad, dobla rodillas y busca un tratamiento pues Dios también hace milagros a través de la ciencia y la medicina.

     - Si quieres que tu familia sea salva, no te canses de demostrar la obra de Dios a través de tu vida.

Un solo movimiento de fe puede darte la oportunidad de ver los milagros de Dios, no te quedes sentado(a) esperando que todo suceda, muévete y que tu corazón y tu mente estén llenos de FE.

“…Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible” (Mateo 17:20).


¡Gracia y Paz!
         

Judith Quisbert

lunes, 10 de octubre de 2016

miércoles, 5 de octubre de 2016

¿SABES COMO AUMENTAR TU FE?


¿SABES COMO AUMENTAR TU FE?

La única manera más acertada de cómo podemos aumentar la Fe nos la dice Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Esta es la mejor fórmula, la Fe viene y se aumenta  por oír de nuestro Señor Jesucristo, por medio de Su Palabra. Esto es por medio de leer y escudriñar las Escrituras y también por medio de escuchar predicaciones de pastores que hablen la sana doctrina.


¡Gracia y Paz!

martes, 1 de marzo de 2016

RAHAB, ¡UNA MUJER CON VALOR Y FE!


En el "Salón de la Fama de la Fe" de Hebreos 11, solo se mencionan dos mujeres por su nombre: Sara, la esposa de Abraham (v. 11), y Rahab, la ramera de Jericó (v. 31). Sara fue una mujer piadosa, la esposa del fundador de la raza hebrea; y Dios utilizó su cuerpo consagrado para traer al mundo a Isaac. En cambio, Rahab era una gentil impía que adoraba dioses paganos y vendía su cuerpo por dinero. Humanamente hablando, Sara y Rahab no tenían nada en común. Pero desde el punto de vista divino, Sara y Rahab compartían la cosa más importante de la vida: ambas ejercieron una fe salvadora en el Dios vivo y verdadero. La Biblia no solo asocia a Rahab con Sara, sino que en Santiago 2:21-26 también está asociada con Abraham. Santiago usó los ejemplos de Abraham y Rahab para ilustrar el hecho que la verdadera fe para salvación siempre se demuestra con buenas obras. Pero todavía hay más: ¡La Biblia asocia a Rahab con el Mesías! Cuando usted lee la genealogía del Señor Jesucristo en Mateo 1, encuentra en la lista el nombre de Rahab (v. 5), aliado de Jacob, David, y de otros miembros famosos del linaje mesiánico. ¡Sin duda fue un gran avance, desde haber sido una prostituta pagana hasta convertirse en antepasada del Mesías! "Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia" (Romanos 5:20). Pero recuerde que lo más importante acerca de Rahab era su fe. Esa es la cosa más importante en cuanto a cualquier persona, ya que "sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6). No todo lo que se denomina "fe" es, en realidad, fe verdadera, la clase de fe que se describe en la Biblia. ¿Qué clase de fe tuvo Rahab? Una fe valiente (Josué 2:1-7).

Tanto Hebreos 11:31 como Santiago 2:25 indican que Rahab había puesto su fe en Yahweh Dios antes de que los espías llegaran por primera vez a Jericó. Al igual que la gente de Tesalónica, ella se había convertido "de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero" (1 Tesalonicenses 1:9). No fue como la gente de Samaria siglos después, que "temían a Yahweh, y [al mismo tiempo] honraban a sus dioses" (2 Reyes 17:33). Jericó era una de muchas "ciudades-estado" de Canaán, cada una de las cuales era gobernada por un rey (véase Josué 12:9-24).

La ciudad abarcaba unas tres o cuatro hectáreas, y hay evidencias arqueológicas que estaba protegida por murallas dobles de unos cinco metros de altura. La casa de Rahab estaba en el muro de la ciudad (Josué 2:15).

Mientras tanto, Jericó era una ciudad estratégica en los planes de Josué para la conquista de Canaán. Después de tomar Jericó, Josué podía atravesar todo el territorio para dividirlo; de esa manera sería mucho más fácil derrotar a las ciudades del sur para seguir después con las del norte.

Cuarenta años atrás, Moisés había enviado doce espías a Canaán; solamente dos de ellos habían dado un informe alentador (Números 13). Josué envió a dos hombres a espiar el territorio y especialmente para obtener información acerca de Jericó. Josué quería saber cómo habían reaccionado los habitantes de la ciudad ante la llegada del pueblo de Israel. Como Josué sabía que Dios ya le había entregado la tierra y la gente, el hecho de enviar espías no fue un acto de incredulidad (véase 1:11, 15). Un buen general quiere saber todo lo que pueda acerca del enemigo antes de ir a la batalla. ¿Cómo lograron los espías llegar a la ciudad sin ser reconocidos de inmediato como extranjeros? ¿Cómo se encontraron con Rahab? Ciertamente debemos creer en la providencia de Dios al ver cómo se desenvuelve este drama. Rahab era la única persona en Jericó que creía en el Dios de Israel, y Dios condujo a los espías directamente a ella.

Hablemos un poco sobre Rahab. La palabra hebrea traducida como "ramera" también puede significar "persona que atiende una posada". Si todo lo que tuviéramos fuera el texto del Antiguo Testamento, podríamos eximir de inmoralidad a Rahab llamándola "propietaria de una posada". Pero no hay escape, ya que en Santiago 2:25 y Hebreos 11:31, los escritores emplean la palabra griega que significa definitivamente "una prostituta".

Es extraordinario cómo Dios, en su gracia, utiliza a personas de quienes nosotros jamás pensaríamos que pudieran ser sus servidoras. Pablo nos recuerda: "Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin que nadie se jacte en su presencia" (1 Corintios 1:27-29). Jesús era "amigo de publicanos y de pecadores" (Mateo 11:19), ¡Y Él no se avergonzó de tener en su árbol genealógico a una mujer que había sido una prostituta!

Rahab puso su vida en peligro cuando albergó y escondió a los espías, pero esa fue en sí misma una prueba de su fe en el Señor. La verdadera fe para salvación no puede esconderse mucho tiempo. Puesto que estos dos hombres eran representantes del pueblo de Dios, ella no tuvo temor de colaborar en su causa. Si el rey se hubiera enterado del engaño, seguramente la habría matado por traidora.

Rahab ya era creyente en ese momento, y debemos preguntarnos ¿cómo justificamos sus mentiras? Por una parte, ella demostró su fe en el Señor al arriesgar su vida para proteger a los espías; pero, por la otra, actuó como cualquier pagano de la ciudad cuando mintió acerca de sus huéspedes. Quizá esperamos demasiado de un nuevo creyente, cuyo conocimiento de Dios era suficiente para su salvación, aunque ciertamente limitado en lo tocante a cosas prácticas de la vida. Si creyentes de muchos años como Abraham e Isaac recurrieron al engaño (Génesis 12:10-20; 20; 26:6-11), y también lo hizo David (1 Samuel 21:2), mejor sería que no fuéramos demasiado duros con Rahab. Pero esto no constituye ninguna excusa o incentivo para mentir; simplemente nos invita a considerar las circunstancias en que ella se encontraba para que no la condenemos tan severamente. Mentir es malo (Proverbios 12:22), y el hecho que Dios permitiera que las mentiras de Rahab quedaran registradas en las Escrituras no es ninguna prueba que Él las apruebe. Sin embargo, debemos confesar que la mayoría de nosotros también vacilaría en decir la verdad si se tratara realmente de una cuestión de vida o muerte. Una cosa es que yo diga la verdad acerca de mí mismo y sufra por ello; pero, ¿acaso tengo yo el derecho de ocasionar la muerte de otros, especialmente de los que han llegado a mi casa en busca de protección? Muchas personas han sido condecoradas por haber engañado al enemigo en tiempos de guerra, salvando así vidas inocentes. ¡Y estos eran tiempos de guerra! Suponiendo que esto nos permitiera ver a Rahab como una "guerrillera por la causa de la libertad", ¿cambiaría el cuadro siquiera algo? Dejando a un lado las cuestiones éticas, la lección más importante aquí es que la fe de Rahab era evidente, y ella lo demostró al recibir a los espías y arriesgar su vida para protegerlos. Santiago vio sus acciones como prueba que era una creyente en verdad (Santiago 2:25). La fe de Rahab no fue una fe oculta; los espías pudieron decir que ella era, sin duda, una creyente que poseía además una fe valiente.


¡Gracia y Paz!

domingo, 4 de enero de 2015

¿TIENES TÚ ESA FE QUE NOS HABLA LA BIBLIA?


2 Corintios 5:7
"porque por fe andamos, no por vista".

La esencia del cristianismo bíblico es la fe. En Hebreos 11:1 dice la Palabra de Dios que: "la fe es la convicción de lo que no se ve".

La Fe Bíblica siempre debe de ir acompañada de un buen testimonio, de una vida santa. Si no es así, sería una fe falsa, estéril y muerta.

La fe genuina, por ser un fruto del Espíritu Santo, no le permitirá al creyente vivir con un testimonio que no destaque en los círculos donde se desenvuelva. Su brillo debe verse, especialmente cuando se encuentra fuera de la iglesia, en su trabajo, en el vecindario donde vive y primordialmente en su hogar.

La fe Bíblica nos impone no solamente la necesidad de dar un buen testimonio, sino el deseo natural de hacer cosas para el Señor. "Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca" (Hebreos 11:7).

Por ser la convicción de lo que no se ve, Moisés "Se sostuvo como viendo al Invisible" (Hebreos 11:27). Es lo que menciona el Salmo 23:4 "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento".

Jesús dijo "bienaventurados los que no vieron y creyeron" (Juan 20:29). Hoy, con toda la alquimia religiosa que se ha desarrollado, encontramos un "cristianismo" cuyo principal componente no es la fe, sino aquello que pueden ver, olvidándose de esa bienaventuranza para los que no vieron y creyeron.

Hoy en día existe un emocionalismo que ha reemplazado la verdadera Fe cristiana, para substituirla por "experiencias" y "milagros" que muchos "sopladores" realizan como parte de su show. Y todos aquellos que andan por vista y no por fe, se impresionan grandemente con esta clase de espectáculos. Son multitudes los que llenan esos lugares, sin haber tenido jamás la experiencia de un nuevo nacimiento, pero permanecen allí, porque ellos mismos dicen: "Yo no me muevo de este lugar, porque aquí he visto...". Sí, han visto y se sienten muy a gusto, porque nunca han tenido fe. Lo que se ve, no es fe (Romanos 8:24).

Quienes están por lo que ellos han visto, a diferencia del cristiano que anda por fe y no por vista, significaría, en forma evidente, que nunca han sido salvos.

La Fe es el único canal por donde descienden todas las bendiciones de Dios al creyente (Creyente es el que tiene fe, no el que anda por vista):

Efesios 2:8 "por gracia sois salvos por medio de la fe".

Gálatas 3:26 "pues todos vosotros sois hijos de Dios por la fe".

Gálatas 3:14 "por la fe recibiésemos la promesa".

Hebreos 11:39 "alcanzaron buen testimonio mediante la fe".

Hebreos 10:38 "el justo por la fe vivirá".

Romanos 5:1 "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios".

Romanos 5:2 "tenemos entrada por la fe a esta gracia".

Romanos 3:25 "como propiciación por medio de la fe".

Hebreos 11:6 "sin fe es imposible agradar a Dios".

Romanos 14:23 "todo lo que no proviene de fe, es pecado".

Si tú eres de los que andan por vista, y no por fe, te recomiendo con mucho amor, por la salvación eterna de tu alma, que repases el fundamento de tus creencias. Ten en cuenta que sin fe es imposible agradar a Dios, porque somos salvos por medio de la fe. Recuerda: “todo lo que no proviene de la fe, es pecado”.

Indudablemente que los que se han conformado con ver “milagros” y se han regocijado con esas "experiencias" no entrarán en el reino de los cielos, y, obviamente, los que incentivan y motivan esa clase de religión, irán a la cabeza de ese desfile que conduce al infierno, porque si un ciego sigue a otro ciego, ambos caerán al hoyo.

Mateo 7:22-23 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

El verdadero hijo de Dios anda por fe, no por vista. Porque sin fe es imposible agradar a Dios, y la fe es aquello que no se ve. ¿Tienes tú esa fe que nos habla la Biblia? Recuerda: la salvación es por medio de la fe.

¡Gracia y Paz!

 Jack Fleming

viernes, 2 de enero de 2015

¿QUÉ TAN FIRME ES TU FE?


¿Qué TAN firme ES tu fe?

Daniel 6:1-10
“Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios. Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: ¡Rey Darío, para siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”.

Esta escritura nos cuenta acerca de la conspiración de unos malvados hombres que pretendían eliminar a Daniel. También nos habla de la actitud de Daniel después de haber sido promulgada la ley. Daniel conocía bien a su Dios; él sabía en quien había confiado, y por eso continuaba adorándolo y orando tres veces al día como acostumbraba antes de firmarse el edicto. Por esa razón “el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones” (Daniel 6:16). Así pasó Daniel la noche en aquel foso rodeado de leones hambrientos. Pero a la mañana siguiente, cuando el rey se acercó al foso Daniel pudo decirle: “Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Daniel 6:22).

Una pequeña historia cuenta que una mujer cristiana estaba pasando por serias dificultades en su vida. Recientemente su esposo la había abandonado. Después perdió su empleo, y como si esto fuera poco también estaba sufriendo problemas de salud. Por eso se sentía muy deprimida. Una ancianita de su iglesia se enteró, y la invitó a cenar a su casa. Esa noche, mientras conversaban después de la cena, la anciana le señaló a un cuadro de Daniel en el foso de los leones que tenía en la pared del comedor, y le preguntó:

-- ¿Qué te parece ese cuadro?
-- ¡Muy bonito! – contestó la mujer.
-- ¿Qué ves en él? – preguntó de nuevo la anciana.
-- Veo a Daniel, unos leones alrededor de él y unos destellos de luz al fondo – dijo la mujer.
-- ¿Nada más? –
-- ¡Nada más! –

Entonces la ancianita le dijo: “Has omitido lo más importante. ¿Ves los ojos de Daniel? Los tiene fijos en el cielo. No está mirando los leones”. Aquella mujer meditó por unos instantes mientras miraba el cuadro. Y entendió el mensaje de la anciana. ¡Y su actitud cambió!

Daniel estaba totalmente incapacitado para defenderse de aquellos leones hambrientos. Su única alternativa era confiar en el Dios Todopoderoso a quien había servido fielmente. Sus ojos estuvieron fijos en “aquel que es poderoso para guardaros sin caída” (Judas 24). Siempre que fijamos nuestra mirada en el Señor, cuando ponemos en él toda nuestra confianza, cuando no dudamos de su poder y su amor por nosotros, él nos saca sanos y salvos de cualquier foso en el que nos encontremos por profundo que éste sea, y por grande sea el peligro que nos rodea.

Si en estos momentos te rodean circunstancias muy difíciles, acuérdate de Daniel, y al igual que él fija tu mirada y tu fe en Dios. Él te dará la victoria.

Oración:
Gracias Padre Santo, por la seguridad que me da tu Palabra de que puedo esperar de ti protección y socorro en las pruebas de mi vida. Ayúdame a poner mis ojos en ti y no en las circunstancias que me rodean. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

viernes, 7 de noviembre de 2014

SI CREES VERAS LA GLORIA DE DIOS...


¿Cuántas veces los cristianos aceptamos un problema o situación, como si ya no fuera posible hacer nada más? Nos damos por vencidos y dejamos de luchar o de orar, y nos rendimos, porque vemos el problema tan grande ante nuestros ojos, que nos sentimos impotentes y desarmados para hacerle frente.

Lo vemos como una muralla tan in escalable, que asumimos que nada podemos hacer ante ella. Y esto lo hacemos con cosas mucho menos importantes que la muerte. Y ¿Por qué digo esto? Recordemos las impresionantes palabras que Jesús le dijo a Marta: ¿NO TE HE DICHO QUE SI CREES, VERÁS LA GLORIA DE DIOS?

¿Cuántas veces dejamos de ver la gloria de Dios en nuestras vidas por la falta de Fe? Nos falta creer en el poder absoluto de Dios ante cualquier situación o problema, por irreversible que parezca.

Que duros de entendimiento somos. Sabemos intelectualmente que Dios es todopoderoso, que no hay problema que Él no pueda resolver. Sabemos que Cristo venció a la muerte, levantándose de los muertos, después de tres días y aún así, no somos capaces de creer que Él puede solucionar cualquier problema.

Pidamos perdón a Dios por no reconocer su poder. Apartemos las dudas de nuestra mente y confiemos plenamente en aquél, que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantes de lo que pedimos o entendemos.

¡A Él sea la gloria por los siglos de los siglos, Amen!


¡Gracia y Paz!

jueves, 9 de octubre de 2014

¡LA FE SIN PRUEBAS... NO ES GENUINA!



1 Pedro 4:12
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo”

La fe sin pruebas, sin lugar a dudas, es una fe débil, y probablemente mientras esté sin pruebas ha de permanecer enana.

La fe solo prospera cuando todas las cosas le son contrarias: las tormentas son sus entrenadores y los relámpagos son sus iluminadores.

Cuando en el mar reina calma, puedes extender las velas como quieras, pero tu nave no navegara hacia su puerto, pues en un mar dormido la quilla duerme también. Es necesario que los vientos soplen furiosamente y que las aguas se agiten, pues es así como el barco te podrá llevar al puerto deseado, aunque se balancee de un lado al otro, y aunque su cubierta se lave con las olas, y el mástil cruja bajo la presión de las infladas velas.

Ninguna flor tiene un azul tan hermoso como las que crecen al pie de los helados ventisqueros.

Ninguna estrella brilla más que las que fulguran en el cielo polar.

Ninguna agua tiene un gusto más agradable que la que corre por el desierto de arena.

Ninguna fe es tan preciosa como la que vive y triunfa en la adversidad.

La fe cuanto más se ejercita en la tribulación, más crece en firmeza, en seguridad y en intensidad.

La fe es preciosa, y su prueba es preciosa también.

La fe probada trae experiencia. Si no hubieses estado obligado a pasar por los ríos, no habrías creído en tu debilidad; si no hubieses sido sostenido en medio de las aguas, nunca habrías conocido el poder de Dios.

Zacarías 13:9
“…y los refinaré como se refina la plata, Y los probaré como se prueba el oro. Invocarán Mi nombre, Y Yo les responderé; Diré: 'Ellos son Mi pueblo,' Y ellos dirán: 'El SEÑOR es mi Dios”.

¡Gracia y Paz!


sábado, 12 de abril de 2014

FE


Hebreos 11:1
"Es pues la FE la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve"

FE es la habilidad Divina dada a los hombres para rebasar el ámbito natural y acceder al sobrenatural, a esa dimensión donde el razonamiento llega al límite y la mente humana alcanza su límite establecido. La FE comienza donde la razón termina.



“Gracia y Paz”

martes, 4 de febrero de 2014

¿TU FE ES… VERDADERA?


Daniel 3:13-18
“Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”.

El rey Nabucodonosor había mandado a construir una enorme estatua de oro con el fin de que todo el pueblo la adorara. Y todo aquel que no la adorara sería “echado dentro de un horno de fuego ardiendo”, dice el versículo 6 de este capítulo. Había tres jóvenes judíos, fieles servidores de Dios, que se negaron a adorar la estatua, los cuales fueron acusados y el rey los mandó a buscar. Sin duda una situación extremadamente difícil para aquellos jóvenes. Pero ¿cómo respondieron ellos a las amenazas del rey Nabucodonosor?

Mostrando un valor extraordinario le dijeron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. En otras palabras: “Sabemos que nuestro Dios tiene el poder para librarnos de tu mano, pero si no lo hiciera sería porque tiene mejores planes para nosotros. Por lo tanto le seremos fieles a él, y no adoraremos tu estatua”. Sadrac, Mesac y Abed-nego creían de todo corazón que Dios podía librarlos del horno de fuego, si era esa su voluntad, y si no, algo mejor tendría para ellos. Por eso depositaron en él toda su confianza y se enfrentaron a la terrible amenaza sin temor. Y cuenta la Biblia que el rey “ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado”. Y seguidamente los jóvenes fueron atados y echados dentro del horno. Es imposible siquiera pensar que esto no fuera el final de las vidas de aquellos jóvenes. Sin embargo algo absolutamente sobrenatural ocurrió. Cuando el rey y sus oficiales se asomaron al horno, en lugar de tres varones vieron a cuatro, “y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”, dijo Nabucodonosor. Muchos comentaristas bíblicos están de acuerdo en que era verdaderamente el Hijo de Dios. Y aquellos jóvenes judíos salieron ilesos del horno. “El fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían” (v.27).

El primer paso de todo creyente hacia una vida de victoria es creer de todo corazón que nuestro Dios es todopoderoso, que todo lo puede, aún aquello que para nosotros es totalmente imposible. Y que nos ama tanto que o nos libra de las tribulaciones, o está con nosotros cuando las atravesamos. La fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego fue más allá de la seguridad de que Dios tenía el poder de librarlos del horno de fuego. Ellos sabían que el Señor podía tener otros planes para sus vidas, y estaban dispuestos a aceptarlos.

Esta es la verdadera fe, la que espera que se haga la voluntad de Dios sabiendo que es lo mejor que puede pasar aunque no lo entendamos. Así escribió el apóstol Pablo en Efesios 3:20-21: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego que aumentes mi fe, para que en momentos difíciles de mi vida yo pueda echar fuera toda duda y creer de todo corazón que para ti nada es imposible, y que tú puedes resolver mi problema conforme a tu perfecta voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

viernes, 18 de octubre de 2013

¡A DIOS LE IMPORTA LO QUE TE ESTÁ PASANDO¡



Marcos 4:35-41
“Ese mismo día, al caer la noche, Jesús les dijo a sus discípulos: Pasemos al otro lado. Despidió a la multitud, y partieron con él en la barca donde estaba. También otras barcas lo acompañaron. Pero se levantó una gran tempestad con vientos, y de tal manera las olas azotaban la barca, que ésta estaba por inundarse. Jesús estaba en la popa, y dormía sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: ¡Maestro! ¿Acaso no te importa que estamos por naufragar? Jesús se levantó y reprendió al viento, y dijo a las aguas: ¡Silencio! ¡A callar! Y el viento se calmó, y todo quedó en completa calma. A sus discípulos les dijo: ¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe? Ellos estaban muy asustados, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que hasta el viento y las aguas lo obedecen?”.

Este pasaje nos habla acerca de una difícil situación que se presentó inesperadamente en la vida de los discípulos de Jesús. Navegaban ellos por el mar de Galilea cuando de repente se levantó una gran tempestad de manera que las olas amenazaban con hundir la barca. Mientras tanto Jesús se había retirado a un extremo de la barca, y dormía plácidamente. Los discípulos, aparentemente muy atemorizados, despertaron al Señor y le dijeron: “¡Maestro! ¿Acaso no te importa que estamos por naufragar?”.

Lucas nos cuenta de otra ocasión en la que Jesús había llegado a visitar a dos hermanas (Marta y María), a las cuales el Señor amaba de una manera especial. María se sentó a los pies de Jesús y oía su palabra. Pero Marta, “que estaba ocupada con muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje trabajar sola? ¡Dile que me ayude!” (Lucas 10:40).

Dos situaciones muy diferentes, pero tanto en una como en la otra la pregunta implica duda, desconfianza, inseguridad en el amor y el cuidado de Jesús hacia ellos, y hasta un cierto reproche. Ambas preguntas fueron hechas por personas que conocían a Jesús, que lo habían visto hacer milagros, que amaban al Señor y que sabían que él también les amaba. Todos ellos estaban esperando que Jesús interviniese para suplir sus necesidades, o resolver sus problemas, o aliviar sus ansiedades. Cuando les pareció que él estaba ignorando su situación añadieron un elemento de exasperación: “¿No te importa…?”

En ambos casos, Jesús respondió amablemente y con amor, y sobretodo con una enseñanza. En el primero, mandó al viento a que se calmara, y después animó a sus discípulos diciéndoles: “¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?” Si el Señor estaba con ellos, ¿por qué temían? Sólo tenían que confiar en él. ¿Acaso él no les había dicho: “Pasemos al otro lado”?. Y a la afanosa Marta la calmó diciéndole: “Marta, Marta, estás preocupada y aturdida con muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará” (Lucas 10:41-42). “La mejor parte” es precisamente buscar una comunión con él en todo momento. Todo lo demás debe ocupar un lugar secundario en nuestras vidas.

Cuando estamos pasando por una prueba y nos sentimos abrumados por las circunstancias, a menudo pensamos que a Dios no le importa nuestra situación, o que quizás no le ha dado la importancia que “en realidad” tiene, y por eso está “tardando tanto” en resolver nuestro problema. Pero, piensa en lo siguiente: ¿Crees que aquel que nos ama de tal manera que entregó a su único Hijo por nuestra salvación, quien nos ha enseñado a llamarle Padre, quien siempre nos protege de todo mal, aquel que es nuestro constante proveedor, no va a importarle nuestra situación?. Con seguridad, él está trabajando para fortalecer tu fe, o para cambiar algo que no está bien en tu vida. Y al final vas a disfrutar de una linda victoria.

Ciertamente Dios tiene cuidado de sus hijos. Acércate a él confiadamente, echa sobre él toda tu ansiedad, y espera en él. A su debido tiempo te llegará su respuesta. El apóstol Pedro lo entendió por experiencia propia. Por eso escribió: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:6-7).

ORACIÓN:
Padre santo, te pido perdón porque muchas veces he pensado que mis problemas no te importan. Ahora entiendo que verdaderamente cuidas de mí a pesar de que no lo merezco. Ayúdame a confiar y a esperar en ti siempre. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

martes, 1 de octubre de 2013

¿HAS TENIDO ALGUNA DESILUSIÓN?



Juan 11:1-6
"Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos). Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba".

Cuando María y Marta le enviaron un mensaje a Jesús para notificarle que Lázaro estaba enfermo, ellas estaban seguras de que el Señor vendría a su casa inmediatamente y sanaría a Lázaro. Este pasaje dice que Jesús amaba a esta familia. Ciertamente Jesús había demostrado a muchos su amor, pero había en él un amor especial por ellos. Era, pues, de esperar que el Señor se apresurara con el fin de sanar a su amigo. Al menos esto pensaban Marta y María. Por eso cuando pasaron varios días y Jesús no llegaba la desilusión se apoderó de ambas hermanas, y la esperanza de ver a su hermano sano desapareció totalmente al momento de su muerte. Cuando finalmente Jesús llegó a Betania ya hacía cuatro días que Lázaro había muerto. Marta salió a su encuentro y le dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21). Casi podemos sentir el tono de frustración y hasta cierto reproche en estas palabras de Marta. Ciertamente aprovechó el momento para expresar su desilusión.

Cuando las desilusiones llegan a nuestras vidas, es normal que sintamos tristeza y una sensación de fracaso. La desilusión es, por regla general, una respuesta emocional a la imposibilidad de lograr un deseo, una esperanza, un sueño o una meta. Esto puede llevarnos a perder la confianza en alguien de quien estábamos dependiendo, incluso alguien a quien amamos. Marta estaba desilusionada porque Jesús no vino rápidamente a sanar a Lázaro, sino que permitió que muriera. Para ella era imposible ver el propósito que había detrás de lo sucedido.

Dios siempre tiene un propósito en cada una de las desilusiones de nuestra vida. Él puede prevenirlas, pero muchas veces las usa con el fin de probar nuestra fe. Él quiere que confiemos aún en medio de las malas circunstancias. El pasaje de hoy dice que cuando Jesús escuchó la noticia de la enfermedad de Lázaro no salió inmediatamente con rumbo a Betania, sino que dijo a sus discípulos: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Nuestra meta debe ser imitar a Jesús en todo. A medida que vamos creciendo en el aspecto espiritual podemos llegar a un punto en el que podamos decir con esta misma certeza que por encima de la desilusión por la que estamos pasando se cumplirá el propósito de Dios en nuestras vidas y su nombre será glorificado.

Cuando Jesús caminó hasta la cueva donde habían sepultado a Lázaro vio que en la entrada habían puesto una gran piedra, y les dijo a los judíos que estaban allí: “Quitad la piedra” (Juan 11:39). Entonces Marta le dijo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”. Jesús le contestó: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Y dice el versículo 43 que Jesús “clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!” Y el que estaba muerto salió de la tumba caminando. Entonces muchos judíos creyeron en el Señor, el gozo de todos (incluyendo a Marta y María) fue indescriptible, y el nombre de Dios fue glorificado.

Nunca olvides que Dios te ama y siempre desea tu bienestar. Cuando llegue ante ti una desilusión confía en el Señor de todo corazón y espera en él. Su propósito y sus bendiciones serán una realidad en tu vida.

ORACIÓN:
Señor, hay ocasiones en que mis circunstancias son tan abrumadoras, que mi ánimo decae y está como muerto. Por favor renueva en mí la esperanza, y aumenta mi fe para que yo pueda ver tu propósito detrás de las desilusiones que vivo y pueda esperar en ti de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

martes, 6 de agosto de 2013

LA FE QUE PREVALECE



Romanos 4:18-25
“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”.

Continuando el tema de ayer sobre la Fe Vencedora, veamos otros elementos de este tipo de confianza.

La confesión de la fe. David dijo: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos” (1 Samuel 17:45), y expresó su confianza en la salvación de Dios. Siempre que enfrentemos dificultades, debemos proclamar nuestra fe, dando gracias al Señor por ser Él quien es, por quienes somos nosotros en Cristo, y por lo que tenemos por medio de su Espíritu.

La confianza en el poder de Dios. David no afirmó ni una sola vez que iba a derrotar el enemigo, sino que señaló que la batalla era del Señor; que era por el poder del Todopoderoso que se lograría la victoria. En la mano de un siervo de Dios, una simple piedra fue más poderosa que las armas del ejército filisteo.

• La expectativa de la victoria. La fe que prevalece cree en la victoria antes de que comience la batalla. Cuando David miró a Goliat, lo vio como un adversario que ya había muerto.

¿Cómo se produce esta creencia? Primero, peleamos la “batalla antes de la batalla”. Por medio de la oración y la meditación en las Escrituras, superamos cualquier temor o incertidumbre. Reafirmamos en nuestro corazón que esta es la batalla del Señor, manifestamos que la victoria es suya, y lo hacemos a la manera de Él confiando en su presencia y su provisión.

¿En qué aspecto de su vida necesitas tu tener una fe que prevalezca? Acércate al trono de la gracia con fe, para recibir lo que necesitas (Hebreos 4:16).

“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

lunes, 5 de agosto de 2013

¿CUÁL “GOLIAT” TIENES DELANTE DE TI?



1 Samuel 17:28-37
“Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido.
17:29 David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar? Y apartándose de él hacia otros, preguntó de igual manera; y le dio el pueblo la misma respuesta de antes. Fueron oídas las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; y él lo hizo venir. Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo”.

(Estudia y medita 1 Samuel 17:1-37)


David, el joven pastor de ovejas, se enfrentó a Goliat, el gigante filisteo. Por confiar en el poder de Dios para salvarlo, David venció a su adversario.

Al igual que David, nosotros, también enfrentaremos pruebas más grandes que nosotros. Pero el Señor quiere que tengamos una fe vencedora como la de David, y que podamos triunfar.

¿Cuáles son los componentes de esta fe?

Una motivación piadosa. El deseo de David era defender a su pueblo y al nombre de Dios. Nosotros debemos examinar nuestros motivos, para asegurarnos de que están centrados en Cristo, no en nosotros mismos.

El reconocimiento del tipo de batalla. Para los creyentes, toda incidencia es un asunto espiritual. La lucha de David en el ámbito físico era contra Goliat, pero la verdadera batalla era espiritual (Efesios 6:12).

• El recuerdo de las victorias anteriores. La confianza de David no se basaba en lo que estaba sucediendo en ese momento, sino en la manera en que Dios lo ayudó al enfrentarse a leones y osos en el pasado. Imagínese una película que destaque todos los momentos en que Dios le proveyó a usted de fuerzas y resistencia. Véala una y otra vez hasta que esté listo para la pelea.

• El rechazo del mal consejo. David estaba seguro del propósito de Dios para él, y por eso se negó a escuchar la acusación de su hermano acerca de sus supuestos motivos impuros. También rechazó la opinión del rey Saúl, de que era muy joven. Más bien, el joven pastor inclinó su oído para escuchar al Señor. ¿Cuál “Goliat” tienes delante de ti? Recuerda que en Cristo podemos ser vencedores (1 Juan 5:4).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

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viernes, 26 de julio de 2013

¿TIENES FE?



Mateo 21:22
“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

Esta promesa es muy extensiva, pero después de todo, Él es el Señor, y con Él todo es posible. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

La fe es la llave que abre la puerta de las bendiciones que Dios tiene para nosotros. ¡Cuántas batallas se han ganado por la Fe, cuantos problemas resueltos, y cuantas bendiciones recibidas por la oración de Fe!

Jesús dijo: “Si puedes creer, al que cree, todo le es posible” (Marcos 9:23).

¡Anímate! Dios tiene muchas bendiciones para ti y todas las puedes recibir con la mano de la fe. Prepara tu corazón, extiende tu brazo y abre tu mano. Amén.


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día



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