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miércoles, 5 de octubre de 2016
sábado, 1 de octubre de 2016
viernes, 16 de septiembre de 2016
jueves, 4 de agosto de 2016
miércoles, 3 de agosto de 2016
Mateo 14:31
Muchas veces creemos que cuando un hermano o hermana está
pasando por algún problema, es que tal vez sea consecuencia de algún pecado y
que ahora está pagando lo que hizo; pero debemos tener en cuenta que no todos
los problemas son producto de un pecado o que vienen de Satanás como algunos
creen, si no que a veces son situaciones que Dios permite para crecer. Él desea
que crezcamos, que maduremos, que experimentemos cosas sobrenaturales en virtud
de que fuimos hechos a la imagen y semejanza de nuestro Padre Celestial.
En Mateo 14:28 podemos ver cómo actúa Pedro cuando dice que desea caminar sobre
las aguas y Jesús le dice que deje la quietud y experimente algo sobrenatural
con Él, Pedro duda y apenas pisa el agua siente hundirse, pero también
observamos que Jesús en ningún momento lo dejó cuando salió de la barca si no
que inmediatamente lo ayudó.
Pedro no logró experimentar lo sobrenatural que Jesús le ofrecía por temor, por
dudas, por falta de fe, etc. y probablemente nosotros también hacemos lo mismo,
NO dejamos que Dios nos haga crecer, que nos haga experimentar nuevos niveles,
nos conformamos con lo que ya sabemos, con lo que hacemos y no anhelamos
caminar sobre las aguas. Cada prueba que Dios está permitiendo en nuestra vida
es para que podamos crecer y vivir grandes bendiciones, pero por miedo o duda
no estamos obedeciendo y nos estamos conformando con la situación en la que estamos.
2 Pedro 3:18
“Antes bien, creced
en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea
gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.
Si Dios te está sacudiendo y te está moviendo de tu zona de confort, es tiempo de
que veas esta situación como una oportunidad, como algo bueno para tu vida, eso
que te hará crecer y experimentar lo sobrenatural; tal como Jesús estuvo con
Pedro, también estará contigo para sostenerte y caminar juntos.
¡Gracia y Paz!
Telma Céspedes
viernes, 22 de julio de 2016
EL ANTÍDOTO DE CUALQUIER CRISIS SE LLAMA JESÚS
El Rey David fue sometido a muchas pruebas y no fue
vencido. Escribió: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque
tú estarás conmigo” (Salmo 23:4). Al igual que a David nosotros tenemos
la promesa de la presencia de Dios, no importa lo que esté pasando a nuestro
alrededor.
Si ahora mismo Tú estás caminando en un “valle oscuro”,
debido a una crisis financiera, pérdida de un empleo, accidente, condición
médica grave, o a cualquier otra tragedia, párate sobre las inamovibles
promesas de Dios, y deja que Sus Palabras traigan seguridad a tu alma.
Estas cuatro promesas seguramente significaran muchísimo
para ti estos tiempos tan difíciles:
Nahúm 1:7
“El Señor es
bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían”.
“Dios es bueno,
todo el tiempo” Estas palabras se han convertido en un cliché religioso, pero
son una poderosa verdad, si la dejas que penetren en tu alma. Cuando
atravesamos tiempos oscuros, somos tentados a dudar de la bondad de Dios. No
dejes que el diablo te llene de dudas, ni que te diga que Dios ya te abandono;
corre a los brazos poderosos de Dios, y entrégate a Su fiel cuidado.
Juan 16:33
“Estas cosas os he hablado para que en mí
tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al
mundo”.
No importa por lo que estés pasando ni lo que el mundo te
depare. Jesús dijo que enfrentaríamos pruebas, pero esas palabras son seguidas
de una coma, no de un punto. Él nos llama a enfrentar nuestras dificultades con
fe. Él ya ha vencido al mundo y, sin lugar a dudas, vencerá cualquier problema
que pudiéramos enfrentar.
Filipenses 4:6-7
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de
gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.
Cuando enfrentamos una crisis, nuestra primera reacción
es preocuparnos. Pero el antídoto a la preocupación es la oración. Comparte tus
miedos y pensamientos ansiosos con Jesús, y deja que Su paz los invalide. Su
paz, te protegerá de la oscuridad de la desesperación.
Juan 11:25-26
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree
en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree
en mí, no morirá eternamente”.
Esta es la fuente máxima de todo nuestro gozo. Deja que
las promesas de Dios te guíen, como señales de luz a través del “oscuro valle”.
Nuestro futuro es brillante al otro lado.
¡Gracia y Paz!
Lee Grady
sábado, 2 de julio de 2016
Jeremías 29:11
Jeremías 29:11
“Porque yo sé muy bien los planes que tengo
para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de
darles un futuro y una esperanza”
Esta escritura
nos dice que Dios nos conoce y tiene buenos planes para nosotros, que Él está
soberanamente dirigiendo nuestras vidas. Él nos recuerda que escucha
nuestras oraciones y nos invita a buscarlo y conocerlo. En tiempos de incertidumbre,
esta promesa es muy reconfortante. No podemos ver el futuro, pero este
versículo nos da la promesa de que Dios tiene un futuro y una esperanza para
cada uno de nosotros.
El plan
de Dios no es que las cosas nos salgan como nosotros pensamos que van a
ser. El plan de Dios siempre será lo mejor, aun a pesar de que no lo
entendamos en el momento. Sin embargo, debemos saber que, en todas las cosas,
Dios trabaja en conjunto para el bien de los que le aman (Romanos 8:28).
Sabemos que cuando Dios cierra una puerta, se abre otra. Sabemos que Dios está
obrando a través de cada acontecimiento en nuestras vidas para hacernos más y
más dependiente de Él para todo lo que necesitamos. Tenemos que darnos cuenta
de que el plan de Dios no es siempre el más fácil desde nuestro punto de vista,
pero siempre es lo mejor.
Dios ve
nuestro futuro antes de que se conviertan en nuestro ‘hoy’. Él ve el comienzo y
el final de nuestras vidas. Salmo 139:16 dice: “Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se
escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo
de ellos”.
Dios
sabe los planes que Él tiene para nosotros. El profeta Jeremías dice que Dios
tiene “planes
de bienestar y no de calamidad, a fin de darnos un futuro y una esperanza”. Para el pueblo judío, significaba
volver a la Tierra Prometida, para nosotros los cristianos significa estar con
Él por la eternidad.
Si tú eres
un creyente de Jesucristo, tú tienes una esperanza y un futuro que va mucho más
allá de los parámetros de esta vida. Tú tienes una esperanza y un futuro en el
que vivirás en la eternidad con Dios. Tú tienes la esperanza de “que el
que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo
Jesús”
(Filipenses 1:6). Todo esto significa que los que hemos aceptado a Jesús como nuestro
Salvador y lo hicimos el Señor de nuestras vidas ¡reinaremos con Cristo para
siempre! ¡Qué gran esperanza tenemos en las promesas de Dios!
¡Gracia y Paz!
viernes, 1 de julio de 2016
Proverbios 3:5-6
Esperar en Dios es tener toda tu esperanza en Él. Dejar las cosas
en sus Manos y no preocuparse mientras esperas. Quizás sea difícil y la espera parecer
muy larga, pero de algo debes estar seguro(a) que Él te está escuchando. ÉL
esta trabajando en tu problema, buscando la mejor solución y el momento preciso
para darte la respuesta. No sientas frustración, no sientas enojo ni
desesperación en la espera, simplemente descansa y CONFÍA.
Proverbios 3:5-6
“Confía
en el Señor con todo tu corazón , y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo
en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.
Isaías 40:31
“Pero
los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las
águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.
¡Gracia y Paz!
martes, 21 de junio de 2016
Proverbios 3:5-6
Proverbios 3:5-6
“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio
entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas”
sábado, 18 de junio de 2016
jueves, 16 de junio de 2016
¡NO TEMAS, PORQUE DIOS PELEARÁ POR TI!
Éxodo 14:13-14
"Y Moisés dijo al pueblo: No
temáis; estad firmes, y ved la salvación que el Señor hará hoy con vosotros;
porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. El
Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos".
Cuando leemos el Antiguo
Testamento vemos una y otra vez a Dios defendiendo y protegiendo a su pueblo de
todos sus enemigos y librándolos de situaciones humanamente imposibles de
resolver. En el pasaje de hoy los israelitas, después de haber sido liberados
de Egipto, se encontraban en una de estas situaciones. Frente a ellos la
inmensidad del Mar Rojo y a sus espaldas los ejércitos del Faraón que se
aproximaban en sus carros de guerra dispuestos a aniquilarlos. Fue entonces que
Moisés, después de clamar a Dios, les habló alentándolos por medio de su
declaración de fe en el Dios todopoderoso, el cual respondió abriendo en dos
las aguas para que los israelitas pasaran al otro lado, y cuando los soldados
egipcios intentaron seguirlos las aguas se juntaron y todos ellos murieron. De
una situación sin esperanza humana a la victoria total por el poder y la
misericordia de Dios.
En 2 Crónicas capítulo 20 la
Biblia nos narra que Josafat, rey de Judá, recibió la noticia de que ejércitos
muy poderosos se acercaban con el fin de destruir a su pueblo. Inmediatamente
Josafat declaró ayuno y oración en todo Judá y comenzaron a clamar a Dios por
ayuda. El Señor contestó a su pueblo por medio del profeta Jahaziel, el cual
les dijo: “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande,
porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15). Y a
continuación les dio algunas instrucciones: Ellos debían salir al día
siguiente, temprano en la mañana y caminar en dirección a los enemigos. Es
decir, solamente tendrían que confiar en Dios, estar quietos y no temer, “porque
el Señor estará con vosotros”, les dijo el profeta. Así hicieron los
israelitas al día siguiente, y dice la Biblia que los soldados enemigos
comenzaron a pelear entre sí, y “se mataron los unos a los otros” (v.22).
Y de ellos no quedó ni uno solo. ¡Milagro de Dios! Y termina este capítulo de
la siguiente manera: “Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su
Dios le dio paz por todas partes” (v.30).
Así como Dios defendió y trajo
grandes victorias a su pueblo en el pasado, hoy también él quiere repetir esto
en la vida de cada uno de sus hijos. Así prometió Jesús a sus discípulos al
darles "La Gran Comisión" antes de ascender al cielo: “He
aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo
28:20). El Señor se encuentra a nuestro lado como poderoso gigante
dispuesto siempre a pelear por nosotros, si depositamos en él nuestra
confianza. Sólo la fe en Dios nos provee esa calidad de vida espiritual que se
traduce en paz y tranquilidad, independientemente de la situación en que nos
encontremos. Hoy tú puedes comenzar en este día con la confianza de que si le
entregas a Dios el mando para que pelee en favor tuyo él obtendrá la victoria
para ti, pues nuestro Señor es especialista en ganar batallas. La mayor de
todas las batallas la ganó Jesucristo en la cruz del Calvario, venciendo la
muerte y derrotando a satanás y a todos sus demonios, los cuales ahora carecen
de toda autoridad para hacer daño a un hijo de Dios.
Si tú has aceptado a Jesucristo
como tu salvador esa victoria es tuya, pues él ocupó tu lugar en la cruz del
Calvario. Así es que descansa tranquilamente, pues estás en las mejores manos.
Simplemente echa sobre él tus preocupaciones, y deja que él se encargue del
resto. Ahora bien, si no has dado el paso de fe aceptando a Jesucristo como tu
Salvador, sólo tienes que creer en tu corazón que Jesús es el Señor, que murió
en la cruz con el fin de pagar por tus pecados y que Dios le levantó de los
muertos. Entonces lo confiesas con tus labios, y “serás salvo”, declara Romanos
10:9-10. Ahora mismo eleva al cielo una oración de arrepentimiento y entrega al
Señor. Nunca te arrepentirás de haberlo hecho. Y podremos todos juntos decir
con seguridad: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?",
como dice Romanos 8:31.
ORACION:
Padre santo, ayúdame a
apartarme yo y darte paso a ti para que tú tomes la dirección y te hagas cargo
de mis batallas. En medio de mis tensiones dame la tranquilidad de tu Espíritu
Santo y la seguridad de que tú estás peleando por mí. En el nombre de Jesús.
Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
miércoles, 1 de junio de 2016
¡NO HAY PORQUÉ TEMER!
Deuteronomio 31:8 (NTV)
“No temas ni te desalientes,
porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni
te abandonar”.
Generalmente, cuando nuestras circunstancias
son adversas y experimentamos el
silencio de parte de Dios nos descontrolamos y bajamos la guardia, nos
desanimamos y sólo esperamos a ver qué sucede sin ganas de hacer nada.
Sin embargo, Dios nunca ha
estado alejado, Él permanece observándonos, viendo qué es lo que hacemos y
cuánto confiamos en sus promesas. Él prometió estar con nosotros, no
abandonarnos nunca, entonces, ¿Por qué temer o abandonar una batalla?
Demos pasos con fe, porque no
se trata de lo que vemos sino de en quién confiamos. Debemos pelear con todas nuestras
fuerzas, dando lo mejor de nosotros mismos y creyendo que Dios está en control,
porque nunca nos ha desamparado ni se ha alejado, por el contrario, nos está
observando esperando ver nuestro mejor desempeño.
¡Gracia y Paz!
Ana María Frege
Issa
jueves, 19 de mayo de 2016
¡DEJA QUE DIOS ENTRE EN TU VIDA!
¡DEJA QUE DIOS ENTRE EN TU
VIDA!
1 Crónicas 13:14
“Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-edom, en
su casa, tres meses; y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todo lo que tenía”.
Las sagradas Escrituras nos hablan de la historia de Obed-edom, como el hombre que tuvo el privilegio de tener en su casa el arca del pacto. Sabemos que por esta causa Dios le prosperó en todo lo que tenía.
El arca es un símbolo de la presencia de Dios para nuestros días. Al igual que Obed-edom debemos tener una actitud parecida de abrir nuestra casa, para que el arca habite con nosotros.
Donde está la presencia de Dios, todo prospera, revive, toma nuevas fuerzas.
En su presencia hay plenitud de gozo, hallamos paz y solución a cuestiones que humanamente parecen imposibles.
Hay otro pasaje bíblico, donde podemos sacar una enseñanza similar.
“Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él” (2 Reyes 4:10). Esta mujer sunamita, estuvo atenta, y rápidamente cayó en cuenta, que el que pasaba a menudo por su casa en un varón de Dios. No solo se conformó con el trato habitual que pudieran tener de un saludo o compartir una comida, sino que le propuso a su esposo hacer un aposento para él, un lugar en el que pudiera quedarse.
Esta mujer, no quería que la bendición pasara, sino que se quedara en su casa y a causa de esto, al año siguiente dio a luz un hijo, siendo estéril y su marido de avanzada edad.
Cuando dejas entrar la presencia de Dios en tu casa, Él lo cambiará todo.
Pero para esto, es necesario estar dispuestos a que Él pueda cambiar nuestra vida, dejar de tener nosotros el control, para que Dios lo tenga.
Te animo en este día, a que lleves la presencia de Dios a tu vida, a tu casa, búscalo como nunca antes y al igual que Obed-edom, todo será bendecido por su presencia.
¡Gracia y Paz!
Daniel Zangaro
martes, 19 de abril de 2016
martes, 8 de marzo de 2016
¡No lo vemos, pero sabemos que él está allí! El mismo
ángel del Señor que destruyó a los enemigos de Israel ahora está peleando para
ganar la batalla espiritual que se libra alrededor de ti y de mí.
Oración:
Amado Padre, aumenta mi fe, para creer que tus mensajeros
celestiales me rodean y me defienden. Quiero entregarme a ti con gloria y gran
gozo Señor. Gracias por tu protección, en el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
miércoles, 17 de febrero de 2016
lunes, 9 de noviembre de 2015
domingo, 1 de noviembre de 2015
lunes, 26 de octubre de 2015
lunes, 5 de octubre de 2015
A VECES LA VIDA TE VA A PEGAR EN LA CABEZA CON UN LADRILLO. PERO NO PIERDAS LA FE
El único sobreviviente de un naufragio encontró refugio
en una pequeña e inhabitada isla y cada día oraba fervientemente pidiendo a
Dios que lo rescatara. Así, diariamente revisaba el horizonte buscando ayuda,
pero ésta nunca llegaba.
Cansado de esperar, se dedicó a construir una pequeña
cabaña para protegerse a sí mismo y sus pocas posesiones. Pero un día, después
de andar buscando comida, regresó y encontró la pequeña choza en llamas, el
humo subía hacia el cielo... Lo peor que había pasado, es que todo lo que tenía
se había consumido entre las llamas.
El, confundido y enojado con Dios, en medio de lagrimas
le preguntaba "¿Cómo pudiste hacerme esto? ¿Por qué permites esta
desgracia?". Y se quedó dormido sobre la arena.
Al siguiente día, muy temprano, escuchó asombrado el
sonido de un barco que se acercaba a la isla... Finalmente venían a rescatarlo.
Cuando tuvo frente a sí a los marineros, les preguntó:
"¿Cómo sabían que yo estaba aquí?". Y sus
rescatadores contestaron:
"Vimos las señales de humo que nos hiciste..."
Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no
debemos perder la paz en el corazón, porque Dios está preparando algo bueno
para nuestras vidas, aún en medio de lo que reconocemos como penas y
sufrimiento.
Recuerda, la próxima vez que tu pequeña “choza” se
queme.... puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de
DIOS.
Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos
decirnos a nosotros mismos: DIOS SIEMPRE TIENE UNA RESPUESTA POSITIVA PARA
ESTO.
¡Gracia y Paz!
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