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miércoles, 3 de agosto de 2016

Mateo 14:31



Muchas veces creemos que cuando un hermano o hermana está pasando por algún problema, es que tal vez sea consecuencia de algún pecado y que ahora está pagando lo que hizo; pero debemos tener en cuenta que no todos los problemas son producto de un pecado o que vienen de Satanás como algunos creen, si no que a veces son situaciones que Dios permite para crecer. Él desea que crezcamos, que maduremos, que experimentemos cosas sobrenaturales en virtud de que fuimos hechos a la imagen y semejanza de nuestro Padre Celestial.

En Mateo 14:28 podemos ver cómo actúa Pedro cuando dice que desea caminar sobre las aguas y Jesús le dice que deje la quietud y experimente algo sobrenatural con Él, Pedro duda y apenas pisa el agua siente hundirse, pero también observamos que Jesús en ningún momento lo dejó cuando salió de la barca si no que inmediatamente lo ayudó.


Pedro no logró experimentar lo sobrenatural que Jesús le ofrecía por temor, por dudas, por falta de fe, etc. y probablemente nosotros también hacemos lo mismo, NO dejamos que Dios nos haga crecer, que nos haga experimentar nuevos niveles, nos conformamos con lo que ya sabemos, con lo que hacemos y no anhelamos caminar sobre las aguas. Cada prueba que Dios está permitiendo en nuestra vida es para que podamos crecer y vivir grandes bendiciones, pero por miedo o duda no estamos obedeciendo y nos estamos conformando con la situación en la que estamos.


2 Pedro 3:18
“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

Si Dios te está sacudiendo y te está moviendo de tu zona de confort, es tiempo de que veas esta situación como una oportunidad, como algo bueno para tu vida, eso que te hará crecer y experimentar lo sobrenatural; tal como Jesús estuvo con Pedro, también estará contigo para sostenerte y caminar juntos.


¡Gracia y Paz!



Telma Céspedes

viernes, 22 de julio de 2016

EL ANTÍDOTO DE CUALQUIER CRISIS SE LLAMA JESÚS




El Rey David fue sometido a muchas pruebas y no fue vencido. Escribió: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4). Al igual que a David nosotros tenemos la promesa de la presencia de Dios, no importa lo que esté pasando a nuestro alrededor.

Si ahora mismo Tú estás caminando en un “valle oscuro”, debido a una crisis financiera, pérdida de un empleo, accidente, condición médica grave, o a cualquier otra tragedia, párate sobre las inamovibles promesas de Dios, y deja que Sus Palabras traigan seguridad a tu alma.

Estas cuatro promesas seguramente significaran muchísimo para ti estos tiempos tan difíciles:

Nahúm 1:7
El Señor es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían”.

“Dios es bueno, todo el tiempo” Estas palabras se han convertido en un cliché religioso, pero son una poderosa verdad, si la dejas que penetren en tu alma. Cuando atravesamos tiempos oscuros, somos tentados a dudar de la bondad de Dios. No dejes que el diablo te llene de dudas, ni que te diga que Dios ya te abandono; corre a los brazos poderosos de Dios, y entrégate a Su fiel cuidado.

Juan 16:33
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

No importa por lo que estés pasando ni lo que el mundo te depare. Jesús dijo que enfrentaríamos pruebas, pero esas palabras son seguidas de una coma, no de un punto. Él nos llama a enfrentar nuestras dificultades con fe. Él ya ha vencido al mundo y, sin lugar a dudas, vencerá cualquier problema que pudiéramos enfrentar.

Filipenses 4:6-7
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Cuando enfrentamos una crisis, nuestra primera reacción es preocuparnos. Pero el antídoto a la preocupación es la oración. Comparte tus miedos y pensamientos ansiosos con Jesús, y deja que Su paz los invalide. Su paz, te protegerá de la oscuridad de la desesperación.

Juan 11:25-26
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”.

Esta es la fuente máxima de todo nuestro gozo. Deja que las promesas de Dios te guíen, como señales de luz a través del “oscuro valle”. Nuestro futuro es brillante al otro lado.


¡Gracia y Paz!


Lee Grady

sábado, 2 de julio de 2016

Jeremías 29:11



Jeremías 29:11
“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”

Esta escritura nos dice que Dios nos conoce y tiene buenos planes para nosotros, que Él está soberanamente  dirigiendo nuestras vidas. Él nos recuerda que escucha nuestras oraciones y nos invita a buscarlo y conocerlo. En tiempos de incertidumbre, esta promesa es muy reconfortante. No podemos ver el futuro, pero este versículo nos da la promesa de que Dios tiene un futuro y una esperanza para cada uno de nosotros.

El plan de Dios no es que las cosas nos salgan como nosotros pensamos que van a ser.  El plan de Dios siempre será lo mejor, aun a pesar de que no lo entendamos en el momento. Sin embargo, debemos saber que, en todas las cosas, Dios trabaja en conjunto para el bien de los que le aman (Romanos 8:28). Sabemos que cuando Dios cierra una puerta, se abre otra. Sabemos que Dios está obrando a través de cada acontecimiento en nuestras vidas para hacernos más y más dependiente de Él para todo lo que necesitamos. Tenemos que darnos cuenta de que el plan de Dios no es siempre el más fácil desde nuestro punto de vista, pero siempre es lo mejor.

Dios ve nuestro futuro antes de que se conviertan en nuestro ‘hoy’. Él ve el comienzo y el final de nuestras vidas. Salmo 139:16 dice: “Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos”. 

Dios sabe los planes que Él tiene para nosotros. El profeta Jeremías dice que Dios tiene “planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darnos un futuro y una esperanza”.  Para el pueblo judío, significaba volver a la Tierra Prometida, para nosotros los cristianos significa estar con Él por la eternidad.

Si tú eres un creyente de Jesucristo, tú tienes una esperanza y un futuro que va mucho más allá de los parámetros de esta vida. Tú tienes una esperanza y un futuro en el que vivirás en la eternidad con Dios. Tú tienes la esperanza de “que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”  (Filipenses 1:6). Todo esto significa que los que hemos aceptado a Jesús como nuestro Salvador y lo hicimos el Señor de nuestras vidas ¡reinaremos con Cristo para siempre! ¡Qué gran esperanza tenemos en las promesas de Dios!


¡Gracia y Paz!

viernes, 1 de julio de 2016

Proverbios 3:5-6


Esperar en Dios es tener toda tu esperanza en Él. Dejar las cosas en sus Manos y no preocuparse mientras esperas. Quizás sea difícil y la espera parecer muy larga, pero de algo debes estar seguro(a) que Él te está escuchando. ÉL esta trabajando en tu problema, buscando la mejor solución y el momento preciso para darte la respuesta. No sientas frustración, no sientas enojo ni desesperación en la espera, simplemente descansa y CONFÍA. 

Proverbios 3:5-6 
Confía en el Señor con todo tu corazón , y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.

Isaías 40:31 
“Pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.


¡Gracia y Paz!

martes, 21 de junio de 2016

Proverbios 3:5-6



Proverbios 3:5-6

“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas”

jueves, 16 de junio de 2016

¡NO TEMAS, PORQUE DIOS PELEARÁ POR TI!





Éxodo 14:13-14
"Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que el Señor hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos".

Cuando leemos el Antiguo Testamento vemos una y otra vez a Dios defendiendo y protegiendo a su pueblo de todos sus enemigos y librándolos de situaciones humanamente imposibles de resolver. En el pasaje de hoy los israelitas, después de haber sido liberados de Egipto, se encontraban en una de estas situaciones. Frente a ellos la inmensidad del Mar Rojo y a sus espaldas los ejércitos del Faraón que se aproximaban en sus carros de guerra dispuestos a aniquilarlos. Fue entonces que Moisés, después de clamar a Dios, les habló alentándolos por medio de su declaración de fe en el Dios todopoderoso, el cual respondió abriendo en dos las aguas para que los israelitas pasaran al otro lado, y cuando los soldados egipcios intentaron seguirlos las aguas se juntaron y todos ellos murieron. De una situación sin esperanza humana a la victoria total por el poder y la misericordia de Dios.

En 2 Crónicas capítulo 20 la Biblia nos narra que Josafat, rey de Judá, recibió la noticia de que ejércitos muy poderosos se acercaban con el fin de destruir a su pueblo. Inmediatamente Josafat declaró ayuno y oración en todo Judá y comenzaron a clamar a Dios por ayuda. El Señor contestó a su pueblo por medio del profeta Jahaziel, el cual les dijo: “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15). Y a continuación les dio algunas instrucciones: Ellos debían salir al día siguiente, temprano en la mañana y caminar en dirección a los enemigos. Es decir, solamente tendrían que confiar en Dios, estar quietos y no temer, “porque el Señor estará con vosotros”, les dijo el profeta. Así hicieron los israelitas al día siguiente, y dice la Biblia que los soldados enemigos comenzaron a pelear entre sí, y “se mataron los unos a los otros” (v.22). Y de ellos no quedó ni uno solo. ¡Milagro de Dios! Y termina este capítulo de la siguiente manera: “Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes” (v.30).

Así como Dios defendió y trajo grandes victorias a su pueblo en el pasado, hoy también él quiere repetir esto en la vida de cada uno de sus hijos. Así prometió Jesús a sus discípulos al darles "La Gran Comisión" antes de ascender al cielo: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). El Señor se encuentra a nuestro lado como poderoso gigante dispuesto siempre a pelear por nosotros, si depositamos en él nuestra confianza. Sólo la fe en Dios nos provee esa calidad de vida espiritual que se traduce en paz y tranquilidad, independientemente de la situación en que nos encontremos. Hoy tú puedes comenzar en este día con la confianza de que si le entregas a Dios el mando para que pelee en favor tuyo él obtendrá la victoria para ti, pues nuestro Señor es especialista en ganar batallas. La mayor de todas las batallas la ganó Jesucristo en la cruz del Calvario, venciendo la muerte y derrotando a satanás y a todos sus demonios, los cuales ahora carecen de toda autoridad para hacer daño a un hijo de Dios.

Si tú has aceptado a Jesucristo como tu salvador esa victoria es tuya, pues él ocupó tu lugar en la cruz del Calvario. Así es que descansa tranquilamente, pues estás en las mejores manos. Simplemente echa sobre él tus preocupaciones, y deja que él se encargue del resto. Ahora bien, si no has dado el paso de fe aceptando a Jesucristo como tu Salvador, sólo tienes que creer en tu corazón que Jesús es el Señor, que murió en la cruz con el fin de pagar por tus pecados y que Dios le levantó de los muertos. Entonces lo confiesas con tus labios, y “serás salvo”, declara Romanos 10:9-10. Ahora mismo eleva al cielo una oración de arrepentimiento y entrega al Señor. Nunca te arrepentirás de haberlo hecho. Y podremos todos juntos decir con seguridad: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?", como dice Romanos 8:31.

ORACION:
Padre santo, ayúdame a apartarme yo y darte paso a ti para que tú tomes la dirección y te hagas cargo de mis batallas. En medio de mis tensiones dame la tranquilidad de tu Espíritu Santo y la seguridad de que tú estás peleando por mí. En el nombre de Jesús. Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 1 de junio de 2016

¡NO HAY PORQUÉ TEMER!



Deuteronomio 31:8 (NTV)
“No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonar”.

Generalmente, cuando nuestras circunstancias son adversas y experimentamos  el silencio de parte de Dios nos descontrolamos y bajamos la guardia, nos desanimamos y sólo esperamos a ver qué sucede sin ganas de hacer nada.

Sin embargo, Dios nunca ha estado alejado, Él permanece observándonos, viendo qué es lo que hacemos y cuánto confiamos en sus promesas. Él prometió estar con nosotros, no abandonarnos nunca, entonces, ¿Por qué temer o abandonar una batalla?

Demos pasos con fe, porque no se trata de lo que vemos sino de en quién confiamos. Debemos pelear con todas nuestras fuerzas, dando lo mejor de nosotros mismos y creyendo que Dios está en control, porque nunca nos ha desamparado ni se ha alejado, por el contrario, nos está observando esperando ver nuestro mejor desempeño.

¡Gracia y Paz!

Ana María Frege Issa

jueves, 19 de mayo de 2016

¡DEJA QUE DIOS ENTRE EN TU VIDA!


¡DEJA QUE DIOS ENTRE EN TU VIDA!

1 Crónicas 13:14
“Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todo lo que tenía”.

Las sagradas Escrituras nos hablan de la historia de Obed-edom, como el hombre que tuvo el privilegio de tener en su casa el arca del pacto. Sabemos que por esta causa Dios le prosperó en todo lo que tenía.

El arca es un símbolo de la presencia de Dios para nuestros días. Al igual que Obed-edom debemos tener una actitud parecida de abrir nuestra casa, para que el arca habite con nosotros.

Donde está la presencia de Dios, todo prospera, revive, toma nuevas fuerzas.
En su presencia hay plenitud de gozo, hallamos paz y solución a cuestiones que humanamente parecen imposibles.

Hay otro pasaje bíblico, donde podemos sacar una enseñanza similar.
“Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él” (2 Reyes 4:10). Esta mujer sunamita, estuvo atenta, y rápidamente cayó en cuenta, que el que pasaba a menudo por su casa en un varón de Dios. No solo se conformó con el trato habitual que pudieran tener de un saludo o compartir una comida, sino que le propuso a su esposo hacer un aposento para él, un lugar en el que pudiera quedarse.

Esta mujer, no quería que la bendición pasara, sino que se quedara en su casa y a causa de esto, al año siguiente dio a luz un hijo, siendo estéril y su marido de avanzada edad.

Cuando dejas entrar la presencia de Dios en tu casa, Él lo cambiará todo.
Pero para esto, es necesario estar dispuestos a que Él pueda cambiar nuestra vida, dejar de tener nosotros el control, para que Dios lo tenga.

Te animo en este día, a que lleves la presencia de Dios a tu vida, a tu casa, búscalo como nunca antes y al igual que Obed-edom, todo será bendecido por su presencia.
 
¡Gracia y Paz!

 Daniel Zangaro 


martes, 8 de marzo de 2016



¡No lo vemos, pero sabemos que él está allí! El mismo ángel del Señor que destruyó a los enemigos de Israel ahora está peleando para ganar la batalla espiritual que se libra alrededor de ti y de mí.

Oración: 
Amado Padre, aumenta mi fe, para creer que tus mensajeros celestiales me rodean y me defienden. Quiero entregarme a ti con gloria y gran gozo Señor. Gracias por tu protección, en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!


lunes, 5 de octubre de 2015

A VECES LA VIDA TE VA A PEGAR EN LA CABEZA CON UN LADRILLO. PERO NO PIERDAS LA FE



El único sobreviviente de un naufragio encontró refugio en una pequeña e inhabitada isla y cada día oraba fervientemente pidiendo a Dios que lo rescatara. Así, diariamente revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.

Cansado de esperar, se dedicó a construir una pequeña cabaña para protegerse a sí mismo y sus pocas posesiones. Pero un día, después de andar buscando comida, regresó y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo... Lo peor que había pasado, es que todo lo que tenía se había consumido entre las llamas.

El, confundido y enojado con Dios, en medio de lagrimas le preguntaba "¿Cómo pudiste hacerme esto? ¿Por qué permites esta desgracia?". Y se quedó dormido sobre la arena.

Al siguiente día, muy temprano, escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla... Finalmente venían a rescatarlo.

Cuando tuvo frente a sí a los marineros, les preguntó:

"¿Cómo sabían que yo estaba aquí?". Y sus rescatadores contestaron:

"Vimos las señales de humo que nos hiciste..."

Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder la paz en el corazón, porque Dios está preparando algo bueno para nuestras vidas, aún en medio de lo que reconocemos como penas y sufrimiento.

Recuerda, la próxima vez que tu pequeña “choza” se queme.... puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de DIOS.

Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos: DIOS SIEMPRE TIENE UNA RESPUESTA POSITIVA PARA ESTO.

¡Gracia y Paz!