domingo, 31 de marzo de 2013

¡JESÚS HA RESUCITADO!



1 Corintios 15:20-23
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida”.

El Señor Jesús vive. Fue resucitado de los muertos y mora en el cielo, intercediendo por nosotros. Porque Él resucitó, podemos tener la confianza de que…

Nuestros pecados han sido perdonados. Jesús vino a este mundo para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28). Por su muerte en la cruz, la deuda por nuestros pecados ha sido pagada por completo. Los que le seguimos somos un pueblo perdonado.

El Señor está activamente involucrado en nuestras vidas. Jesús hizo muchas promesas a sus seguidores de todas las generaciones. Prometió que los que permanecen en Él y hacen su voluntad, darán mucho fruto para el reino de Dios, gozarán de bendiciones espirituales, y tendrán la guía del Espíritu Santo, quien mora en nosotros y que siempre está presente (Mateo 5:1-12; Juan 15:5).

Jesús habló varias veces sobre el poder de la oración para los que creen; por eso, tenemos la seguridad de que nuestras peticiones serán escuchadas y respondidas. Si nuestras súplicas están de acuerdo con la voluntad del Señor, recibiremos lo que hayamos pedido (1 Juan 5:14, 15).

Jesús prometió que prepararía un lugar para nosotros en el cielo, y que volvería un día para llevarnos a nuestro hogar eterno. Luego viviremos con Él para siempre. Podemos enfrentar cada día confiados, por conocer esta verdad.

Gracias a que el Señor ha hecho todo esto por nosotros, Él merece nuestra lealtad inquebrantable. Su vida y sus palabras deben servir de marco para nuestra visión del mundo. Debemos mantenernos firmes y honrar a nuestro Salvador resucitado, siguiéndole de todo corazón (1 Corintios 15:58).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

sábado, 30 de marzo de 2013

ORACIÓN



Padre celestial, gracias infinitas te doy por haber enviado a tu Hijo, a morir en la cruz por mí. Gracias por su resurrección. Ayúdame a corresponder con mi obediencia a ese acto magnánimo de amor y misericordia. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

¿QUÉ DÍA FUE CRUCIFICADO Y SEPULTADO NUESTRO SALVADOR?



Como se interpretan los "tres días y tres noches" de la señal de Jonás con el esquema tradicional de la muerte de Jesús el viernes y su resurrección el domingo.

Esta es una pregunta común entre los lectores de la Biblia y la cual se ha prestado a varias interpretaciones. Antes de entrar en discusiones sobre el tema debemos aclarar que estamos de acuerdo que Jesucristo resucitó de entre los muertos tal como lo dice la Escritura. Sobre esa gran verdad estamos de acuerdo todos los cristianos que creemos que la Biblia es la Palabra de Dios y por ello le damos gloria en todo momento. Lo importante es que, sin duda alguna, en verdad Jesús resucitó de entre los muertos para nuestra justificación y eso es lo importante y que no debemos dudar jamás.

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana es también vuestra fe” 1 Corintios 15:14.

Ahora bien, para llegar a una conclusión de cuando Jesús fue crucificado es necesario hacer una cronología armonizada de los sucesos mencionados en los evangelios y las palabras de Jesús. Tal tarea no es fácil y muy buenos maestros bíblicos han llegado a conclusiones distintas por lo que pienso que quizás no debiéramos ser dogmáticos en cuanto a esto. Hay quienes piensan que Cristo murió un miércoles y otros dicen que fue en jueves, mientras que otros están convencidos que fue un viernes. ¿Quién tiene la razón?


ARGUMENTOS PARA LA CRUCIFIXIÓN EL MIÉRCOLES

Hay buenas defensas presentadas por aquellos que sostienen que la muerte de Cristo fue el día miércoles. En este punto de vista el día jueves, al ser la semana de la pascua, era un día de reposo especial, “de gran solemnidad” (Juan 19:31), luego el viernes era un día común el cual fue seguido por el sábado, día de reposo semanal conforme a la ley de los diez mandamientos. Este punto de vista trata de acomodar la declaración de Jesús que estaría “tres días y tres noches en el centro de la tierra” de manera que se requieren la noche y la mañana del miércoles a jueves (1), la noche y la mañana del jueves al viernes (2) y la noche y la mañana del viernes al sábado (3). Según este punto de vista la resurrección de Cristo no fue un domingo en la mañana sino sábado en la noche (justo después de las seis). Cuando las mujeres, que según este punto de vista pudieron comprar especias y prepararlas el día viernes, descansaron el sábado y fueron a la sepulcro temprano el domingo en la mañana, ya Jesús hacia 12 horas que había resucitado la noche anterior. Esta es la única interpretación que insiste en 72 horas exactas en el sepulcro.


ARGUMENTOS PARA LA CRUCIFIXIÓN EL JUEVES

Los que presentan defensa para la crucifixión de Cristo el día jueves lo ven como un acto que coincidió con el mismo momento cuando el cordero pascual era sacrificado. Ellos toman como base la declaración de Juan cuando dice "Entonces llevaron a Jesús de casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana. Y ellos no entraron al Pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua" (Juan 18:28). Se entiende entonces que Cristo murió a la hora cuando esto ocurría cumpliendo así el mandamiento ceremonial establecido en la ley y a la misma vez siendo "el cordero de Dios". Para estos intérpretes Jesús en verdad no comió la cena pascual con sus discípulos la noche anterior sino que la cena fue otra relacionada con la celebración de la fiesta de los panes sin levadura la cual duraba siete días. De estar vivo aquella noche, Jesús hubiese comido la cena con sus discípulos pero a esa hora ya estaba muerto y sepultado. El conteo entonces es de jueves a viernes (primer día), de viernes a sábado (segundo día) y de sábado a domingo por la mañana (tercer día). El problema con esta visión es que Jesús murió y fuel sepultado el día antes del día de reposo. Esto indicaría que habría dos días de reposos uno detrás del otro, el viernes (de gran solemnidad) y el sábado (día de reposo semanal) y no daría lugar para la frase que encontramos "pasado el día de reposo", etc. porque en realidad no habría pasado sino hasta dos días después. No sería entonces "el día de reposo" sino "los días de reposo". Otro problema es que Jesús dijo que comería la pascua con sus discípulos y no tenemos porque dudar que lo haya hecho. Además la fiesta de siete días de los panes sin levadura comienza después de la noche de la cena pascual y no antes.


ARGUMENTOS PARA LA CRUCIFIXIÓN EL VIERNES

Sin duda, cada cuadro cronológico presentado por los que sostienen estos puntos de vista mencionados son interesantes y dignos de consideración pero estamos inclinados a pensar que la muerte de Jesús fue un viernes como lo indica la mayor parte de la tradición cristiana. A continuación daremos varias razones bíblicas e históricas para nuestra creencia.

Hay varias cosas que debemos tener en mente cuando tratamos de entender este tema. Primeramente debemos ver como los judíos entendían “un día”. Para los judíos el día comienza con la caída del sol (como a las seis de la tarde) y termina a las seis de la tarde (la próxima caída del sol). Es de 6pm a 6pm, un total de 24 horas. Es decir, el día comienza con la noche o el atardecer y termina justo antes del atardecer:

“Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana un día” Génesis 1:5.

Aunque este relato es de miles años antes de Cristo, podemos entender que los judíos del tiempo de Jesús, como lo siguen haciendo los judíos aun hasta nuestros tiempos, contaban el comienzo del día a la seis de la tarde (el atardecer o anochecer). Sin embargo, los judíos contaban ‘parte’ de un día como un día. Un ejemplo de esto lo tenemos en el relato de Ester cuando pidió a los judíos que ayunaran por ella, que no comieran por tres días, ni de noche ni de día:

“Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca” Ester 4:16

Ester no esperó hasta después de que los tres días de ayuno fuesen completados para luego entrar a la presencia del rey sino que entró a su presencia el mismo tercer día, antes que este fuese terminado:

“Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento” Ester 5:1

En segundo lugar, en la Biblia tenemos las palabras de Jesús cuando dijo lo siguiente:

“Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”
Mateo 12:40

El problema que enfrentamos al tratar de entender este pasaje es que la resurrección de Cristo fue claramente un domingo temprano en la mañana. Leemos esta declaración del evangelista Lucas:

“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día” Lucas 24:1-7.

La resurrección de Cristo no fue exactamente “después de tres días” sino “al tercer día”. En la mente de los principales sacerdotes la frase “después de tres días” no significa el cuarto día, como lo entenderíamos nosotros hoy sino el mismo tercer día por lo que mandaron a guardar el sepulcro “hasta el tercer día” y no hasta el cuarto día:

“Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero” Mateo 27:62-64.

El día siguiente “después de la preparación” es el mismo día sábado, día de reposo. Era de gran solemnidad (Juan 19:31) porque a distinción de los otros sábados o días de reposo, este coincidía con la celebración de la fiesta de la pascua. De cualquier forma que se entienda (día de reposo de gran solemnidad como uno distinto al del reposo semanal) si el día de la preparación es el día antes de ese día (Marcos 15:42; Lucas 23:54), el que sigue es día de reposo. Obviamente los principales sacerdotes y fariseos no vieron a mal reunirse con Pilato aquel día de reposo, ya sea después de las seis de la tarde o en la siguiente mañana, para pedirle que sellara la tumba de Jesús y pusiera guardias para velar el sepulcro de Jesús hasta el domingo, el tercer día.

Lo que vemos es que “después de tres días” significa que Jesús podía resucitar en cualquier momento “dentro” del tercer día, ya sea al comienzo, a la mitad o a casi al final del tercer día. Más abajo en el pasaje de Lucas 24, en el relato de los caminantes de a Emaús, vemos otra referencia que nos confirma al domingo, el tercer día, como el día cuando Jesús resucitó:

“Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido. En el camino a Emaús
Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive” Lucas 24:12-23.

Ahora bien, si Cristo resucitó “al tercer día” como lo dijo el ángel a las mujeres o en “este es el tercer día”, como los caminantes a Emaús dijeron a Jesús en aquel domingo, entonces no tenemos razón alguna para entender las palabras de Jesús como que él iba a estar tres días sepultado y resucitar al cuarto. Las declaraciones del ángel, de los principales sacerdotes y la conversación de los discípulos con Jesús el día domingo impide cualquier idea de que Jesús haya resucitado “al cuarto día” o que el domingo sea el cuarto día y no el tercero como sería el caso si hubiese estado tres días y tres noches enteras en la tumba desde el jueves, o que el domingo fuese “el quinto día” si hubiese sido crucificado y sepultado el miércoles como lo creen algunos. Si hacemos una cuenta regresiva desde el domingo (el tercer día), que comenzó a las seis de la tarde de la noche anterior, entonces tenemos que el sábado (el día de reposo) es el segundo día y el viernes, el día cuando Jesús murió fue el primer día cuando Cristo “fue entregado a sentencia de muerte y crucificado.”


TRES DÍAS Y TRES NOCHES

En adición a lo dicho hay algo más que debemos tener en mente. En otro entendimiento del tema nuestra cuenta no debe comenzar el viernes sino el jueves en la noche. Anteriormente mencionamos que el día judío comienza a las seis de la tarde. Eso significa que el día viernes en realidad comenzó a las seis de la tarde de lo que para nosotros es el jueves.

• Primer día: Desde las 6pm del jueves a las 6pm del viernes. (fue la tarde y la mañana, un día)

• Segundo día: Desde las 6pm del viernes a las 6pm del sábado. (fue la tarde y la mañana, un día)

• Tercer día: Desde las 6pm del sábado a las 6pm del domingo. (fue la tarde y la mañana, un día)

¿Por qué incluimos la noche del jueves? La incluimos porque el sufrimiento de Jesús no comenzó en el amanecer del viernes sino que él ya estaba sufriendo en Getsemaní aquella misma noche cuando se dispuso a ser partícipe de aquella copa que el Padre le había dado que tomara. Nos cuenta el evangelista que en su sufrimiento y en su agonía Jesús sudaba gotas como de sangre:

“Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” Lucas 22:44.

Debemos entender que no fueron los soldados romanos quienes castigaron a Jesús sino el mismo Padre quien “quiso quebrantarlo” (Isaías 53). La frase “estar en el corazón de la tierra”, según algunos, no es una alusión al sepulcro sino al sufrimiento del infierno el cual Jesús sufrió en su propio espíritu y cuerpo. Eso significa que el sufrimiento verdadero de Cristo no fueron los latigazos, sino la separación infernal de la ira de Dios bajo la cual Jesús sufrió por nuestros pecados. Ya en Getsemaní Jesús estaba agonizando a causa ese sufrimiento por nuestra salvación. Aquella noche Jesús no durmió sino que fue prendido por los alguaciles del templo quienes lo sometieron a nada menos que cinco juicios en los cuales fue acusado y maltratado, primero por los judíos y luego por los gentiles. Cuando salió el sol fue puesto a manos de los romanos quienes se encargaron de crucificarle.


LA ÚLTIMA CENA

Un aspecto importante en esta cronología está relacionado a la cena final. Si Jesús hubiese muerto el día miércoles, ¿Cuándo entonces comió la última cena con sus discípulos como dijo que lo haría? Tal interpretación requeriría que Jesús comiese la pascua el día ‘martes’ en la tarde. Tal caso sería algo extraño ya que el día para comer la pascua seguía una cronología detallada en la ley de Moisés. Si Cristo no hubiese seguido al pie de la letra la ley, estuviese quebrantando el mandamiento y no pensamos que Jesús hiciera tal cosa. La pascua debía comerse el día 14 de Nisán, el primer día de la fiesta de los panes sin levadura. El día 14 de Nisán en el año de la muerte de Cristo cayó un jueves en el 30 DC y viernes en el 33 DC. Por lo tanto, nos inclinamos a creer que la muerte de Cristo fue en el año 30 DC.

Si Cristo comió el cordero pascual de acuerdo con la ley de Moisés el día 14 (jueves en la noche), debió haber sido crucificado el día viernes. La fiesta de la pascua tenía una duración de siete días, del 14-21 de Nisán. Por lo tanto, los líderes del templo evitarían matar a Jesús para poder celebrar el resto de la pascua y por eso lo entregan a los romanos para que se encarguen de su muerte.


¿COMIÓ JESÚS LA PASCUA?

Este es un tema separado pero pienso que debe ser aclarado con relación a lo expuesto en la sección anterior. Existe un debate sobre si Cristo comió o no comió la cena pascual con sus doce discípulos el día mandado o si comió un día antes de lo establecido o siguiendo un calendario distinto. Juan escribió:

“Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua” Juan 18:28.

Basado en esto algunos ha llegado a creer que en realidad Jesús no comió la pascua mandada por la ley de Moisés sino que se convirtió el mismo en la pascua cuando fue sacrificado por nuestros pecados. Una explicación de este verso es ofrecida por Thomas Lea en su libro:

A primera vista parece que Juan declara que los líderes de judíos comerían la Pascua en la noche después que Jesús y sus discípulos. Sin embargo, el término “Pascua” puede referirse a la fiesta que duraba una semana (Num. 28:16,17), que consistía en la Pascua y en los siete días de la fiesta de los panes sin levadura (ver Lucas 22:1). El propósito de Juan en 18:28 puede indicar que los judíos, aunque hubieran comido el cordero de la Pascua la noche antes, no querían convertirse en ritualmente impuros y no poder observar el resto de la fiesta (p. 234).


LA MUERTE DE LÁZARO

Antes de cerrar quiero presentar una evidencia que favorece una muerte el viernes y la cual, a mi entender, no ha sido considerada por muchos. Esto vino a mi mente mientras meditaba el tema para escribir este estudio y que considero que es de gran relevancia para determinar el día que Cristo murió. La Biblia dice que las mujeres se levantaron temprano de mañana el primer día de la semana (el domingo), tomaron perfumes y especias aromáticas que habían preparado y fueron al sepulcro donde estaba Jesús. Por el camino ellas se iban preguntando ¿Quién les removería la piedra para llegar al cadáver y así poder ungir el cuerpo del maestro? (Mateo 28:1; Marcos 16:1-3; Lucas 24:1).

Mientras meditamos en esto, pensemos también en la muerte de Lázaro el amigo de Jesús.

“Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días” Juan 11:38-39.

Cuando Jesús llegó frente al sepulcro donde habían puesto el cuerpo de Lázaro les pidió que quitaran la piedra. La respuesta de Marta fue “Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días”. Quizás usted ha olido un cuerpo humano en proceso de descomposición, le diré que no es el mejor de los olores y las mujeres sabían eso. De acuerdo a la ciencia que estudia la descomposición del cuerpo humano después de la muerte, un cadáver comienza este proceso al momento de la muerte cuando la sangre cesa de fluir por las venas. Veamos este resumen:

Desde el primer día hasta el tercero las bacterias comienzan a destruir los órganos interiores como los intestinos. Las enzimas digestivas se riegan por todo el cuerpo y contribuyen a la descomposición y la piel comienza a separarse del cuerpo. Desde el cuarto día hasta el décimo comienza lo que se conoce como putrefacción. Para este tiempo ya el cadáver se inflama, las bacterias comienzan a destruir las células y los tejidos y los gusanos hacen presencia. Ya para este tiempo los gases que son producidos por el cuerpo comienzan a heder a tal grado que no es posible estar cerca del muerto sin incomodarse. Los fluidos del cuerpo inflamado comienzan a salir de las células y la sangre a las cavidades del cuerpo.

Este es el proceso normal para todos los cuerpos muertos. Recordemos que Jesús fue hecho semejante a los hombres, lo que significa que aunque no tenía pecado, su cuerpo era un cuerpo igual al de cualquier otro ser humano. Si tomamos en cuenta que la tumba de Jesús estaba sellada, quizás este proceso pudo haber tardado un poco, pero con todo y eso, es naturalmente inevitable.

Si Jesús murió el miércoles o el jueves, ya para el día domingo habría cuatro o cinco días de su muerte y no es de esperarse que las mujeres fueran a ver a Jesús después de cuatro días o cinco días de muerto con la idea de que la piedra del sepulcro fuese removida para perfumar el cuerpo. Si Cristo murió el viernes en la tarde digamos (3pm), para el domingo (el tercer día) en la mañana habrían transcurrido solamente ‘36’ horas de su muerte (un día y medio) lo cual explicaría el porqué las mujeres todavía tenían esperanzas de ver el cuerpo de Jesús. La resurrección de Cristo “al tercer día” como lo declaran las Escrituras tiene mas sentido ante la conducta y esperanza de estas mujeres. Alguno objetará que Dios podía preservar el cuerpo de Jesús para que nos se descompusiera y eso es cierto, sin embargo, las mujeres no sabrían ese detalle y lo que es más importante aún, la Biblia no dice que Dios haría eso. Lo que sí la Biblia declara es que Dios no permitiría que el cuerpo de su hijo viese corrupción (Hechos 2:27) por lo cual, Cristo fue resucitado “al tercer día”, antes de la salida del sol el domingo, antes que su cuerpo se descompusiera.


CONCLUSIÓN

En fin, estas son las distintas interpretaciones en torno al día que murió Jesús y las evidencias presentadas para cada una. Aunque no dejamos de ver los puntos que otros proponen para defender sus creencias de una muerte el día miércoles o jueves, como mencionamos nos inclinamos a creer que la Biblia respalda la creencia de que Jesús murió un día viernes.

En resumen, las razones expuestas para una muerte en viernes y resurrección en domingo son las siguientes:

La declaración del ángel a las mujeres de que Jesús resucitaría “al tercer día”;

La declaración de los caminantes a Emaús en su conversación con el Jesús resucitado el mismo primer día de la semana (domingo) diciendo “este es el tercer día”;

Lo que entendieron los líderes religiosos, los fariseos, Pilatos y los soldados romanos por la frase “después del tercer día” indicando “hasta el tercer día”;

El día de la Pascua debía ser celebrada el día 14 del primer mes (Nisán), ese año cayó en Jueves y Jesús comió la pascua con sus doce discípulos;

El hecho que las mujeres querían que la piedra fuese removida para tener acceso al cuerpo muerto de Jesús, cosa que no sucedería si fuese ya de cuatro o más días y

La declaración de que Dios no permitiría de que “su santo vea corrupción”, pienso que son suficientemente fuertes como para sostener que Jesús murió un viernes y resucitó, tal como lo dijo “al tercer día”, el domingo.


"Gracia y Paz"
(Jorge L. Trujillo).

viernes, 29 de marzo de 2013

ORACIÓN



Padre santo, gracias por haber provisto para nuestra salvación por medio del sacrificio de Cristo. Reconozco mi incapacidad para salvarme a mí mismo por mis propios esfuerzos, y me entrego a ti, confesando mis pecados y aceptando a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor. Amén.

“Gracia y Paz”

DESTINADOS A LA CRUZ



Romanos 6:8-11
“Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

Cuando tu viste el título de la meditación de hoy, imagino que pensaste que se refería a Jesús. Si es así, acertaste a medias. La cruz es siempre acerca de Jesús, pero los creyentes también estamos destinados para el sacrificio y la muerte.

“La muerte al yo” ocurre en el momento de la salvación, al ser crucificados con Cristo (Romanos 6:6). El viejo YO muere, y recibimos una nueva naturaleza cuando el Espíritu Santo viene a morar en nosotros (Juan 14:17). A veces, se tarda un poco más en llegar el momento en que entregamos a Dios todo lo que amamos y valoramos.

Pero Dios no se detiene en la salvación; su propósito es conformar a los creyentes a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29). Por eso, nos convierte en hombres y mujeres que experimentamos la libertad, porque el Señor Jesús ha triunfado sobre el pecado. Sin embargo, para vivir como Dios quiere, tenemos que estar dispuestos a dar a Cristo la posición central en nuestras vidas. Por consiguiente, el Señor nos llama a la cruz todos los días, para que renunciemos a las cosas que puedan distraernos de nuestro objetivo de servirle y obedecerle.

No entiendas mal lo que significa estar destinados a la cruz. Dios no nos va a quitar todo, dejándonos como unos solos y tristes indigentes. Poner nuestras cosas de valor en la cruz ­ya sean bienes, personas o sueños­ nos libera de lo que nos ata a este mundo.

Cuando somos libres de las cosas del mundo, nuestra autoestima no depende de lo que tenemos o de la aceptación de la gente, porque estamos completos en el Señor. Para disfrutar de una vida nueva en Cristo bien vale la pena hacer un viaje diario a la Cruz.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

“A ÉL SEA LA BENDICIÓN, Y LA HONRA, Y LA GLORIA, Y EL PODER”



1 Crónicas 29:11
“Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza”.

El mensaje del versículo de hoy es semejante a la oración que Jesús nos enseñó. Nos da una idea de la majestad de nuestro Dios. Nosotros estamos propensos a pensar que nosotros somos muy importantes, y que todo tiene que ver con nosotros. Criaturas del momento, rebeldes y pecadores, exageramos nuestra propia importancia, como si todo tuviera que ver con nosotros. Para poner las cosas en perspectiva, La Biblia nos dice que mientras que pase una larga, sin fin, eternidad, un coro de ángeles sin número, juntamente con todos los redimidos de la tierra de todas las edades, estarán alrededor del trono de Dios diciendo, “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza. Y oí a toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás” (Apocalipsis 5:12,13). La escena en el cielo será en contraste horrible con la condición de los que nunca se han sometido a Dios, pues “serán echados a las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:12).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 28 de marzo de 2013

¿TE SIENTES DESFALLECER?



Salmo 107:4-7
“Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho, para que viniesen a ciudad habitable”.

La vida espiritual de millones de personas en este mundo se puede describir de manera similar a la situación de la que nos habla este pasaje. Muchos están perdidos, caminan solos, como por un desierto en el que no hallan sosiego ni descanso para sus almas. Tienen hambre y sed espirituales y no saben qué hacer para saciarlas. Afortunadamente la Biblia nos enseña lo que debemos hacer para conseguir la ayuda que necesitamos en esas circunstancias. Los israelitas clamaron a Dios, y él “los libró de sus aflicciones”, y los guió a un lugar donde pudieron descansar y saciar el hambre y la sed. ¡Qué alivio, qué paz tan grande debieron haber sentido! Esta es la paz de Dios, que está disponible para todos aquellos que claman a él de corazón.

La Biblia está llena de exhortaciones e invitaciones de Dios a venir a él en busca de paz y descanso. En Jeremías 33:3, Dios dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. El Señor nos promete que si clamamos a él, nos responderá y nos mostrará soluciones que nuestra mente no es capaz de imaginar. En Isaías 55:1, el Señor nos hace una invitación por medio del profeta: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche”. No existe excusa alguna para no aceptar esta invitación; podemos saciar nuestra sed y hambre espirituales completamente gratis. No hay requisitos que tengas que llenar. Solamente creer y aceptar la invitación.

Jesús hace una invitación similar en Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Aquí Jesús se dirige a aquellos que están fatigados, que llevan cargas pesadas sobre sus espaldas, a los que les faltan las fuerzas, quienes están llenos de ansiedad y angustia, y les promete que si vienen a él les dará descanso, no solamente físico, sino un descanso mucho más profundo y duradero, descanso para el alma. E igualmente sin condiciones de ningún tipo, sólo confiar que él puede cumplir esa promesa y aceptar la invitación.

Dios tiene grandes planes para la vida de sus hijos, y si confiamos en el poder, el amor y la misericordia de nuestro Padre celestial debemos estar seguros de que él va a llevar a cabo sus planes, aunque en ocasiones nos parezca imposible. Jeremías 29:11 dice: “Porque yo se muy bien los planes que tengo para ustedes, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. Y más adelante por medio del mismo profeta Jeremías, Dios nos dice: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” (Jeremías 32:27).

El apóstol Pablo creyó las promesas de Dios de todo corazón, y con absoluta autoridad dijo que, aun en medio de difíciles pruebas, “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Es decir, la victoria ya es nuestra porque Cristo la obtuvo en la cruz del Calvario, ocupando nuestro lugar. Lo único que tenemos que hacer es creerlo y manifestarlo en el nombre de Jesucristo.

Si hoy te sientes sin fuerzas, si tu estado de ánimo está “por el suelo”, si las cargas “te aplastan”, recuerda que delante de ti tienes una invitación del Dios todopoderoso, quien te ama y desea enderezar tu camino y guiarte a un lugar de descanso, de paz y tranquilidad espiritual. Sólo tienes que confiar y clamar a él. Niégate con todas tus fuerzas a aceptar las razones que el enemigo ponga delante de ti. Recházalas en voz alta en el nombre poderoso de Jesucristo. Ten la absoluta seguridad que él te responderá y tu vida cambiará radicalmente.

ORACIÓN:
Amoroso Padre celestial, Dios de amor y de misericordia, hoy clamo a ti en busca de fuerzas, de paz, de descanso para mi alma confiando en que tú eres el único que puede responderme y darme todo lo que yo necesito en este momento de prueba. Te lo pido en el nombre de Jesucristo, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA ORACIÓN QUE CAUSÓ CONTROVERSIA EN EL SENADO DE KANSAS




Oración de apertura en el senado de Kansas.

Tal vez quieran leer esta oración que fue hecha en Kansas en la sesión de inauguración de la “Kansas House of Representatives” (Cámara de Diputados, Kansas).

Parece que esta oración molestó a algunas personas...

Cuando se le pidió al pastor Joe Wright que hiciera la oración de apertura en el senado de Kansas, todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero esto fue lo que ellos escucharon:

-Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir Tu dirección.
-Sabemos que Tu Palabra dice: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”  y es exactamente lo que hemos hecho..
-Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores.
-Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso “suerte”.
-Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado: "ayuda social".
-Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado: “la libre elección”
-Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado: “desarrollar su autoestima”.
-Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: “política”
-Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado: “tener ambición”
-Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado “'libertad de expresión”
-Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado “obsoleto y pasado”.
-Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados. En el nombre de Jesús, Amén.

La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como: 'un mensaje de intolerancia'.

Durante las seis semanas siguientes, la iglesia “Central Christian Church” donde predica el pastor Wright recibió más de 5000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables.

Esta iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India, África, Asia para que el pastor Wright ore por ellos.

El comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su emisión de radio “The Rest of the Story” (El Resto de la Historia) y ha recibido una acogida mucho más favorable por esta emisión, que por cualquier otra.

Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo aquí, en América Latina, y en el resto del mundo y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una "nación bajo la mirada de Dios".

Si no tenemos el valor de mantenernos firmes en nuestras convicciones, entonces caeremos delante de cualquier otro argumento, enemigo, bajo el sistema que se impone.

“Gracia y Paz”
Reflexiones Cristianas

LECCIONES QUE APRENDEMOS EN GETSEMANÍ



Mateo 26:36-46
“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega”.

Cuando tu estás sufriendo, ¿acudes a la Palabra de Dios? Ella es la única fuente con la que podemos contar para recibir vida, esperanza y promesa en situaciones que, de lo contrario, serían desesperantes. Los preceptos bíblicos ilustran cómo lidiar con las pruebas, y cómo no hacerlo. Cuando respondemos como el Señor quiere, la dificultad que amenazaba con causarnos daño, realmente enriquece nuestro carácter y nos permite hacer grandes cosas para Él.

Creo que el sufrimiento más intenso fue el de Jesús en el huerto de Getsemaní. Cristo sabía que, al cargar con nuestro pecado, iba a sufrir no sólo una crucifixión espantosa, sino también toda la ira de Dios. Pero más terrible aun, es que estaría separado de su Padre por primera y única vez. Eso es algo que ningún otro hijo de Dios tendrá jamás que soportar, porque la agonía de Jesús logró la redención de la humanidad. Por eso, sabemos que en cualquier prueba que enfrentemos, Dios estará a nuestro lado, apoyándonos en medio de ella.

Que la experiencia de Jesús en Getsemaní te sirva de ejemplo en tiempos de dificultad. Nuestro Salvador confió plenamente en su Padre, y aceptó su voluntad. Recuerda que Dios tiene el control, y Él le pone un límite a la duración y a la intensidad del dolor. Y, aunque al Señor le duele ver sufrir a sus hijos, nos ama lo suficiente como para permitir las dificultades.

¿Qué prueba estás tu enfrentando? ¿Confías en que Dios tiene el control? Nuestro Padre celestial permite el dolor porque nos ama y sabe los cambios necesarios que el dolor producirá en nuestra vida. Y Él no escatimará ninguna experiencia, esfuerzo o dolor para conformarnos a la imagen de su Hijo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿QUE CLASE DE BESO OFRECES A JESÚS?



Lucas 22:48
“Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?”

Judas es la figura más trágica en la historia del mundo; más que Hitler, Mussolini, o Stalin. Como uno de los doce apóstoles originales, él tenía el privilegio de servirle a Jesús, de escuchar sus enseñanzas y de observar su vida. Él fue testigo de los milagros, y del carácter de Jesús, y tenía la posibilidad de grandeza. Pero con todas éstas ventajas, él vive en la historia como un ladrón y traidor; alguien que actuó un papel principal en los eventos que condujeron a la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Fíjate como lo hizo: no con mala cara o maldición, sino con un beso. A veces una cara sonriente oculta la verdad.

¿Acaso fingimos honrarle a Jesús mientras vivimos en el pecado y nos servimos solamente a nosotros mismos? Esto es el beso de la muerte. Tú tienes la posibilidad de hacer grandes cosas, si tan solo te entregas a Cristo y dejas que el viva en ti una vida digna de honra y llena de propósito; una vida que terminará en la vida eterna. ¿Hoy no? ¿Tal vez mañana? ¿No será esto como un beso que ofreces a Jesús? ¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN



Amoroso Padre celestial, Dios de amor y de misericordia, hoy clamo a ti en busca de fuerzas, de paz, de descanso para mi alma confiando en que tú eres el único que puede responderme y darme todo lo que yo necesito en este momento de prueba. Te lo pido en el nombre de Jesucristo, Amén.

“Gracia y Paz”

miércoles, 27 de marzo de 2013

NO SUBESTIMES EL PELIGRO DEL PECADO



Santiago 1:12-15
“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte".

Sally era una serpiente pitón de Birmania, que había sido la mascota de la familia Romero durante ocho años. Cuando por primera vez llevaron a Sally a la casa medía sólo unas 12 pulgadas (unos 30 centímetros), pero creció y creció hasta que llegó a tener una longitud de cerca de 11 pies (3.35 metros) y un peso de unas 80 libras (36 kilos). Un día Sally atacó a Luisito, un joven de 15 años, al cual tomó totalmente por sorpresa. Se enroscó en su cuello, y lo estranguló hasta que el joven murió asfixiado. Uno de los policías a cargo de investigar el suceso, dijo que la serpiente estaba “muy agresiva, silbando y reaccionando violentamente” cuando ellos llegaron.

El pecado es como esa serpiente. Cuando un pecado entra por primera vez en nuestras vidas, pensamos que es inofensivo, a veces gracioso. Sin embargo no se queda pequeño, sino que crece. Pensamos que podemos manejarlo, pero luego empieza a manejarnos a nosotros. Y el resultado final es siempre la muerte, a veces la muerte física, otras veces la muerte emocional; y en ocasiones conduce a la muerte de una relación. Y puede ser aún peor, si el pecado no se confiesa y se aparta a un lado produce la muerte espiritual. Por eso el apóstol Santiago nos advierte en el pasaje de hoy que “el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”. Su propósito al decirnos esto, no es estropearnos la diversión, sino preservar el gozo, la paz y las bendiciones de Dios en nuestras vidas.

En Proverbios 5:22 la Biblia nos muestra una advertencia sumamente importante. Dice así: “De sus propias iniquidades será presa el impío, y en los lazos de su pecado quedará atrapado”. En el mundo hay millones de personas adictas a las drogas, o al alcohol o a la pornografía que empezaron jugando con un cigarrillo de marihuana, o una cervecita o visitando por “sólo unos minutos” un sitio pornográfico en el Internet. Y al cabo de un tiempo, sin apenas darse cuenta, se encontraron atrapados en las redes de un vicio que los tiene totalmente controlados, y en muchos casos ha destruido sus vidas y la vida de los que les rodean. La palabra de Dios trae libertad a quien la guarda en su corazón. Así dijo Jesús: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Por el contrario, quien ignora los principios divinos, corre el riesgo de caer en las trampas del enemigo. De esta manera lo expresa Proverbios 11:6: “La justicia de los rectos los librará; mas los pecadores serán atrapados en su pecado”.

Si en estos momentos en tu vida hay algún pecado “mascota” con el que estás jugando, la palabra de Dios te advierte que tengas mucho cuidado, pues es un asunto de vida o muerte. Confiesa ese pecado, ponlo ahora mismo en las manos del Señor, y pídele de todo corazón que te dé las fuerzas para alejarlo de tu vida.

ORACIÓN
Padre santo, una vez más te doy gracias por tu palabra, que es viva y eficaz, y penetra hasta lo más profundo enseñándonos y preparándonos para la lucha de este mundo. Te ruego que fortalezcas mi espíritu para echar de mí todo pecado por inofensivo y simple que me parezca. Ayúdame a rechazar de inmediato todo aquello que no glorifica tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA EXCELENCIA DE LA HUMILDAD



1 Pedro 5:5-7
“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

La vida de Jesús fue un ejemplo de humildad. Él no hizo valer sus derechos divinos en la Tierra, sino que dejó atrás la gloria y la autoridad que le pertenecían. Se revistió de humanidad para ser un siervo obediente a su Padre celestial (Filipenses 2:5-8).

El ejemplo de nuestro Salvador fue y sigue siendo contracultural. Este mundo no aprecia una actitud o un estilo de vida de humildad; por el contrario, aplaude los grandes éxitos, la belleza exterior, las posiciones elevadas y las habilidades excepcionales. Pero Dios nos asegura que si elegimos la mansedumbre, es decir, una vida de sumisión a Jesús como el Señor de nuestras vidas, Él nos recompensará tanto en esta vida como en la venidera (Mateo 5:5).

En los versículos de hoy, Pedro habla de las alternativas que tenemos. Está la promesa de bendiciones espirituales si elegimos el camino de Dios para la humildad. Pero si le damos la espalda a este camino, tendremos la oposición del Señor porque estaremos obrando arrogantemente. Mientras que al rendirnos humildemente a su autoridad, con el deseo de obedecerle, Él será nuestra fuente de fortaleza y confianza.

Hay algo más que considerar: ya que, a veces, aceptamos la importancia que da la sociedad a la gratificación instantánea, tendemos a querer el reconocimiento ahora mismo. Pero Dios nos honra de acuerdo con su manera y su tiempo perfectos.

La decisión es tuya: ¿te humillarás y vivirás para la gloria de Dios, en vez de la tuya? ¿O trazarás tu propio camino y decidirás oponerte arrogantemente a Dios? Si tu eres sabio, la decisión no te resultará difícil. Pídele a Dios que te indique cualquier aspecto de tu vida que esté guiada por el orgullo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ORACIÓN



Padre santo, una vez más te doy gracias por tu palabra, que es viva y eficaz, y penetra hasta lo más profundo enseñándonos y preparándonos para la lucha de este mundo. Te ruego que fortalezcas mi espíritu para echar de mí todo pecado por inofensivo y simple que me parezca. Ayúdame a rechazar de inmediato todo aquello que no glorifica tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

"Gracia y Paz"