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miércoles, 16 de diciembre de 2015

¡EL REGALO MÁS PRECIADO!




Estamos en las fechas en que todo el mundo se revoluciona con la llegada de la Navidad y el Año nuevo. Hoy en día, a los niños NO se les enseña el real significado de esta tradición y con dolor vemos que se ha perdido el sentido central de esta celebración que es el “Nacimiento de Cristo”. Es lamentable como se le roba la Gloria a Dios con el sustituto que representa al viejo vestido de rojo; cuya imagen ocupa la mente de los niños con el mensaje “regalos, regalos”. ¿Cómo se sentirá el Señor al ver que esta celebración navideña se prepara en su honor, y que él no esté invitado? Pero Dios en su bondad, nos dio el regalo más preciado: a su hijo Jesucristo. Nuestra navidad es Cristo. En el nombre de Jesús, Amén.

Mateo 1:23
“He aquí un virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es Dios con nosotros”.

¡Gracia y Paz!


lunes, 2 de marzo de 2015

¡TEN CUIDADO CON TUS CREENCIAS Y TRADICIONES!


En esta Escritura, el Señor nos previene de la práctica de doctrinas o dogmas que han llegado hasta nosotros a través de la tradición, de generación en generación, las cuales, muchas de ellas las hemos tomado de nuestros padres y presumimos que son correctas (pues no podemos esperar nada malo de ellos). Pero lo mismo pasó a nuestros padres cuando eran pequeños, y a sus padres y a los padres de sus padres, y así sucesivamente. Una vez que una tradición se convierte en una costumbre en nuestra vida a través de los años, es sumamente difícil reconocer su carácter de tradición, y aún más difícil dejar de practicarla.

Jesús predicó fuertemente en contra de las tradiciones que abundaban en el pueblo judío. Por ejemplo en el sermón del monte (Mateo capítulo 5), el Señor dice: “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra... Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen...” En otras palabras: “Ustedes han oído eso toda su vida, pero yo les digo que esta es la verdad que viene del corazón de Dios...”

El pasaje de hoy nos enseña que esas falsas doctrinas tradicionales no están de acuerdo a las enseñanzas de Cristo, a sus palabras, a la verdad absoluta que es el Verbo, a lo que nos dice la Palabra de Dios. Por lo tanto, debemos rechazarlas, aunque nos parezcan “buenas” y nos sintamos “cómodos” con ellas. Claro que la única manera de reconocer que algo no está de acuerdo a la Palabra de Dios, es conociendo la Palabra de Dios. Por eso debemos leer la Biblia cada día de nuestras vidas, escudriñarla, meditar en ella y pedir al Señor que nos de discernimiento para entenderla espiritualmente.

Hay algunas religiones y sectas que usan la Biblia como base doctrinal, pero incorporan algún otro libro escrito por alguien a quien, supuestamente, “Dios le habló” con el fin de “enriquecer” o “completar” las enseñanzas de la Biblia. Pero, ¿acaso debemos presumir que el omnisciente y omnipotente Dios, en su infinita perfección, olvidó algo al inspirar a todos aquellos hombres y mujeres, de manera que ahora requiera ser añadido a su Palabra con el fin de lograr su objetivo en la humanidad? Por supuesto que no. La Biblia dice en 2 Timoteo 3:16-17 que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Y Dios, a través del apóstol Pablo, nos dice en el pasaje de hoy: “...y vosotros estáis completos en él.” En Cristo, y solamente en Cristo tenemos la plenitud de Dios, porque él es Dios. En él y en su palabra estamos completos, y no necesitamos nada más.

Si tú quieres vivir una vida que agrade a Dios, asegúrate bien que tu comportamiento esté regido estrictamente por las enseñanzas de Su Palabra, y no por doctrinas tradicionales que aprendiste tiempo atrás y nunca te has preocupado por cuestionar. Medita en la lectura de la Biblia todos los días, pide al Espíritu Santo que te ayude a discernir su contenido, y hazte el firme propósito de rechazar todo aquello que no esté de acuerdo con estas enseñanzas, aunque lo hayas creído toda tu vida.

ORACIÓN:
Padre Eterno, yo quiero aprender cada vez más de tu Santa Palabra, para vivir de acuerdo a tus principios. Dame discernimiento para reconocer y echar fuera de mi vida toda doctrina basada en las tradiciones de los hombres. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

viernes, 7 de marzo de 2014

¡Dios no quiere una semana santa, Dios quiere una vida santa!



¡Dios no quiere una semana santa, Dios quiere una vida santa!

Apocalipsis 22:11-15
“el que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. he aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin, el primero y el último. bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira”.


“Gracia y Paz”

jueves, 6 de marzo de 2014

¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?



¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?

Porque la “semana santa” es un ritual y tradición de la Iglesia Católica. Según la religión católica es el periodo sagrado que abarca desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección (En este período, se vive intensamente el “cristianismo” Católico, ya que en estas fechas ellos conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo).

Dios no quiere una Semana Santa, las sagradas Escrituras nos enseñan a vivir una vida santa todas las semanas del año:

Lucas 1:74-75
“Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días”.

1 Pedro 1:15-16
“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: “Sed santos, porque yo soy santo”.

2 Pedro 3:11-12
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”

Estas palabras son del apóstol Pablo a los Gálatas: “Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíamos a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que muchos se vuelven de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales varios de ustedes se quieren volver a esclavizar? Guardas los días, los meses, los tiempos y los años. Temo por vosotros, que haya trabajado en vano” (Gálatas 4:8-11).

Nosotros los cristianos no festejamos ni Cuaresma ni Semana Santa, ya que esto es una tradición creada por las religiones. La Biblia no establece estos festejos, es parte de las costumbres y concepciones religiosas de los pueblos. Creemos que el sacrificio de Cristo nos trae gozo, redención y bendición a nuestra tierra, y sostenemos que la expiación de Jesús, por medio de su sacrificio en la Cruz del Calvario, entró la salvación para el ser humano; Jesús tenía un propósito muy claro en la Tierra, él conocía su misión en la Tierra. Para él no era ninguna tragedia mucho menos dolor alguno, sino por el contrario sabía que su sacrificio representa la salvación para la humanidad.

La mal llamada “Semana Santa”, merece cualquier calificativo menos el de semana santa, porque es la semana donde hay más accidentes, más tragedias. La gente aprovecha esta temporada para ir a la playa a beber y lo que menos hace es ir a la iglesia. Indudablemente Dios hizo los días, y todos los días son santos, y a Dios no se le busca por temporadas, si no todos los días y bíblicamente no hay nada establecido con esta semana.

Tengamos en cuenta las palabras de Jesucristo cuando dijo: “Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3). Vale la pena destacar que unas de las primeras y últimas palabras dichas públicamente por Cristo mientras estuvo en la tierra fueron acerca del arrepentimiento (Mateo 4:17; Lucas 24:47). Siendo que “el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4), sabemos que un pecado en el alma significa muerte eterna. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados...” (Hechos 3:19).

Cristo murió y resucitó a fin de “que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:47). Una vez que nos arrepentimos de nuestros pecados entonces Dios estará dispuesto a borrarlos (1 Juan 1:9).

La santidad es y debe ser resultado de la obediencia inicial a la salvación y no producto de practicar ritualismos como es el de darse fuete en el cuerpo y tratar de obtener la santidad por medio de promesas que solo conducen a la perdición del alma, etc.

La santidad se obtiene por gracia a través de la fe en Jesucristo, y no por las obras (Tito 3:5), pero la fe sin obras está muerta (Santiago 2:24-26). Definitivamente ningún ser humano podrá "ganar" su salvación por tratar de "vivir" el evangelio, sin OBEDECER primero la salvación que está ordenada para todos los hombres, debajo del cielo:

1 Pedro 1:15-19
"Siendo como aquel que os llamó es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosa corruptible como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación".

La santidad que vive el creyente se debe reflejar interior y exteriormente, pues todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, debe ser guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 5:23).

La verdadera doctrina, así como la santidad, caracterizan al verdadero pueblo de Dios:

1 Timoteo 4:16
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

La santidad del creyente está unida al acontecimiento maravilloso de la promesa del Señor Jesús, de que un día vendrá por su iglesia.

Hebreos 12:14
"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual, nadie verá al Señor..."

LA VERDADERA SANTIDAD… NO ES SOLO UNA SEMANA, ¡ES TODOS LOS DÍAS!


"Gracia y Paz"

miércoles, 5 de marzo de 2014

¿QUÉ ES EL MIÉRCOLES DE CENIZA?



¿QUÉ ES EL MIÉRCOLES DE CENIZA?

El “Miércoles de Ceniza” es el día que comienza la Cuaresma. Esto ocurre cuarenta días antes del Viernes Santo. El nombre oficial del Miércoles de Ceniza es el "Día de Cenizas." La razón por la que se conoce como Miércoles de Ceniza es que es de cuarenta y seis días antes del Domingo de Pascua, por lo que siempre cae en el día miércoles. La Biblia no menciona el Miércoles de Ceniza, ni tampoco la Cuaresma.

Desde el Miércoles de Cenizas hasta el Domingo de Resurrección, muchos solemnemente se marcan la frente con ceniza, “ayunando” (o absteniéndose de ciertas comidas o placeres físicos) por 40 días. Ellos hacen esto para imitar los 40 días de ayuno en el desierto por Jesucristo (Mateo 4:1-2). Algunos dejan de fumar. Otros dejan de masticar chicle. También otros dejan de comer demasiado o dejan de decir malas palabras. Las personas hacen promesas de dejar de hacer cualquier cosa, con tal de que eso los prepare para observar el Domingo de Resurrección.

Las personas que observan la Cuaresma pudiera ser que son muy religiosos, dedicados y sinceros —pero están sinceramente equivocados.

Según la tradición católica, el período de la Cuaresma está destinado a ser un tiempo de renuncia de todo tipo de actividades y hábitos pecaminosos. El Miércoles de Ceniza es el comienzo de este período de arrepentimiento. La Biblia contiene relatos de personas que utilizan el polvo y la ceniza como símbolos de arrepentimiento y/o duelo (Ester 4:1; Job 2:8; Daniel 9:3; Mateo 11:21). La tradición del símbolo de la cruz con ceniza, para quienes la practican, es como una “identificación” con Jesucristo, creyendo que así Dios perdonará sus pecados.

¿Debe el cristiano observar el Miércoles de Ceniza? El “Miércoles de Ceniza”, junto con la Cuaresma, la observan los católicos, la mayoría de denominaciones ortodoxas, y muy pocas denominaciones protestantes. La Biblia en ninguna parte manda esta práctica.

La Cuaresma nunca fue observada por Cristo o sus apóstoles. Él les dejo una orden precisa: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” (Mateo 28:19-20). Jesús nunca les ordenó observar “El Miércoles de ceniza”, la Cuaresma o el Domingo de Resurrección. Sin embargo, Él les ordenó a que observaran la Pascua y los Días de Panes sin Levadura. En realidad, en Su última Pascua en la tierra, Cristo dio instrucciones en detalle de como observar el servicio de la Pascua. Él también instituyó nuevos símbolos de la Pascua (Juan 13:1-17).

Es bueno y agradable a Dios arrepentirse de actividades pecaminosas, pero esto es algo que los cristianos DEBEMOS HACER TODOS LOS DÍAS, y no sólo durante la Cuaresma. Es buena cosa quererse “identificar” como cristiano, pero esto se deriva de nuestra obediencia a Dios y del testimonio de nuestras vidas como seguidores de Jesucristo.

No es bíblico creer que Dios automáticamente nos perdonará nuestros pecados y nos bendecirá sólo porque nos ponemos una cruz de ceniza en la frente. Dios está interesado en nuestros corazones y no en nuestra observación de rituales.

“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.

Preguntas y Respuestas

sábado, 30 de marzo de 2013

¿QUÉ DÍA FUE CRUCIFICADO Y SEPULTADO NUESTRO SALVADOR?



Como se interpretan los "tres días y tres noches" de la señal de Jonás con el esquema tradicional de la muerte de Jesús el viernes y su resurrección el domingo.

Esta es una pregunta común entre los lectores de la Biblia y la cual se ha prestado a varias interpretaciones. Antes de entrar en discusiones sobre el tema debemos aclarar que estamos de acuerdo que Jesucristo resucitó de entre los muertos tal como lo dice la Escritura. Sobre esa gran verdad estamos de acuerdo todos los cristianos que creemos que la Biblia es la Palabra de Dios y por ello le damos gloria en todo momento. Lo importante es que, sin duda alguna, en verdad Jesús resucitó de entre los muertos para nuestra justificación y eso es lo importante y que no debemos dudar jamás.

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana es también vuestra fe” 1 Corintios 15:14.

Ahora bien, para llegar a una conclusión de cuando Jesús fue crucificado es necesario hacer una cronología armonizada de los sucesos mencionados en los evangelios y las palabras de Jesús. Tal tarea no es fácil y muy buenos maestros bíblicos han llegado a conclusiones distintas por lo que pienso que quizás no debiéramos ser dogmáticos en cuanto a esto. Hay quienes piensan que Cristo murió un miércoles y otros dicen que fue en jueves, mientras que otros están convencidos que fue un viernes. ¿Quién tiene la razón?


ARGUMENTOS PARA LA CRUCIFIXIÓN EL MIÉRCOLES

Hay buenas defensas presentadas por aquellos que sostienen que la muerte de Cristo fue el día miércoles. En este punto de vista el día jueves, al ser la semana de la pascua, era un día de reposo especial, “de gran solemnidad” (Juan 19:31), luego el viernes era un día común el cual fue seguido por el sábado, día de reposo semanal conforme a la ley de los diez mandamientos. Este punto de vista trata de acomodar la declaración de Jesús que estaría “tres días y tres noches en el centro de la tierra” de manera que se requieren la noche y la mañana del miércoles a jueves (1), la noche y la mañana del jueves al viernes (2) y la noche y la mañana del viernes al sábado (3). Según este punto de vista la resurrección de Cristo no fue un domingo en la mañana sino sábado en la noche (justo después de las seis). Cuando las mujeres, que según este punto de vista pudieron comprar especias y prepararlas el día viernes, descansaron el sábado y fueron a la sepulcro temprano el domingo en la mañana, ya Jesús hacia 12 horas que había resucitado la noche anterior. Esta es la única interpretación que insiste en 72 horas exactas en el sepulcro.


ARGUMENTOS PARA LA CRUCIFIXIÓN EL JUEVES

Los que presentan defensa para la crucifixión de Cristo el día jueves lo ven como un acto que coincidió con el mismo momento cuando el cordero pascual era sacrificado. Ellos toman como base la declaración de Juan cuando dice "Entonces llevaron a Jesús de casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana. Y ellos no entraron al Pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua" (Juan 18:28). Se entiende entonces que Cristo murió a la hora cuando esto ocurría cumpliendo así el mandamiento ceremonial establecido en la ley y a la misma vez siendo "el cordero de Dios". Para estos intérpretes Jesús en verdad no comió la cena pascual con sus discípulos la noche anterior sino que la cena fue otra relacionada con la celebración de la fiesta de los panes sin levadura la cual duraba siete días. De estar vivo aquella noche, Jesús hubiese comido la cena con sus discípulos pero a esa hora ya estaba muerto y sepultado. El conteo entonces es de jueves a viernes (primer día), de viernes a sábado (segundo día) y de sábado a domingo por la mañana (tercer día). El problema con esta visión es que Jesús murió y fuel sepultado el día antes del día de reposo. Esto indicaría que habría dos días de reposos uno detrás del otro, el viernes (de gran solemnidad) y el sábado (día de reposo semanal) y no daría lugar para la frase que encontramos "pasado el día de reposo", etc. porque en realidad no habría pasado sino hasta dos días después. No sería entonces "el día de reposo" sino "los días de reposo". Otro problema es que Jesús dijo que comería la pascua con sus discípulos y no tenemos porque dudar que lo haya hecho. Además la fiesta de siete días de los panes sin levadura comienza después de la noche de la cena pascual y no antes.


ARGUMENTOS PARA LA CRUCIFIXIÓN EL VIERNES

Sin duda, cada cuadro cronológico presentado por los que sostienen estos puntos de vista mencionados son interesantes y dignos de consideración pero estamos inclinados a pensar que la muerte de Jesús fue un viernes como lo indica la mayor parte de la tradición cristiana. A continuación daremos varias razones bíblicas e históricas para nuestra creencia.

Hay varias cosas que debemos tener en mente cuando tratamos de entender este tema. Primeramente debemos ver como los judíos entendían “un día”. Para los judíos el día comienza con la caída del sol (como a las seis de la tarde) y termina a las seis de la tarde (la próxima caída del sol). Es de 6pm a 6pm, un total de 24 horas. Es decir, el día comienza con la noche o el atardecer y termina justo antes del atardecer:

“Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana un día” Génesis 1:5.

Aunque este relato es de miles años antes de Cristo, podemos entender que los judíos del tiempo de Jesús, como lo siguen haciendo los judíos aun hasta nuestros tiempos, contaban el comienzo del día a la seis de la tarde (el atardecer o anochecer). Sin embargo, los judíos contaban ‘parte’ de un día como un día. Un ejemplo de esto lo tenemos en el relato de Ester cuando pidió a los judíos que ayunaran por ella, que no comieran por tres días, ni de noche ni de día:

“Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca” Ester 4:16

Ester no esperó hasta después de que los tres días de ayuno fuesen completados para luego entrar a la presencia del rey sino que entró a su presencia el mismo tercer día, antes que este fuese terminado:

“Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento” Ester 5:1

En segundo lugar, en la Biblia tenemos las palabras de Jesús cuando dijo lo siguiente:

“Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”
Mateo 12:40

El problema que enfrentamos al tratar de entender este pasaje es que la resurrección de Cristo fue claramente un domingo temprano en la mañana. Leemos esta declaración del evangelista Lucas:

“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día” Lucas 24:1-7.

La resurrección de Cristo no fue exactamente “después de tres días” sino “al tercer día”. En la mente de los principales sacerdotes la frase “después de tres días” no significa el cuarto día, como lo entenderíamos nosotros hoy sino el mismo tercer día por lo que mandaron a guardar el sepulcro “hasta el tercer día” y no hasta el cuarto día:

“Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero” Mateo 27:62-64.

El día siguiente “después de la preparación” es el mismo día sábado, día de reposo. Era de gran solemnidad (Juan 19:31) porque a distinción de los otros sábados o días de reposo, este coincidía con la celebración de la fiesta de la pascua. De cualquier forma que se entienda (día de reposo de gran solemnidad como uno distinto al del reposo semanal) si el día de la preparación es el día antes de ese día (Marcos 15:42; Lucas 23:54), el que sigue es día de reposo. Obviamente los principales sacerdotes y fariseos no vieron a mal reunirse con Pilato aquel día de reposo, ya sea después de las seis de la tarde o en la siguiente mañana, para pedirle que sellara la tumba de Jesús y pusiera guardias para velar el sepulcro de Jesús hasta el domingo, el tercer día.

Lo que vemos es que “después de tres días” significa que Jesús podía resucitar en cualquier momento “dentro” del tercer día, ya sea al comienzo, a la mitad o a casi al final del tercer día. Más abajo en el pasaje de Lucas 24, en el relato de los caminantes de a Emaús, vemos otra referencia que nos confirma al domingo, el tercer día, como el día cuando Jesús resucitó:

“Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido. En el camino a Emaús
Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive” Lucas 24:12-23.

Ahora bien, si Cristo resucitó “al tercer día” como lo dijo el ángel a las mujeres o en “este es el tercer día”, como los caminantes a Emaús dijeron a Jesús en aquel domingo, entonces no tenemos razón alguna para entender las palabras de Jesús como que él iba a estar tres días sepultado y resucitar al cuarto. Las declaraciones del ángel, de los principales sacerdotes y la conversación de los discípulos con Jesús el día domingo impide cualquier idea de que Jesús haya resucitado “al cuarto día” o que el domingo sea el cuarto día y no el tercero como sería el caso si hubiese estado tres días y tres noches enteras en la tumba desde el jueves, o que el domingo fuese “el quinto día” si hubiese sido crucificado y sepultado el miércoles como lo creen algunos. Si hacemos una cuenta regresiva desde el domingo (el tercer día), que comenzó a las seis de la tarde de la noche anterior, entonces tenemos que el sábado (el día de reposo) es el segundo día y el viernes, el día cuando Jesús murió fue el primer día cuando Cristo “fue entregado a sentencia de muerte y crucificado.”


TRES DÍAS Y TRES NOCHES

En adición a lo dicho hay algo más que debemos tener en mente. En otro entendimiento del tema nuestra cuenta no debe comenzar el viernes sino el jueves en la noche. Anteriormente mencionamos que el día judío comienza a las seis de la tarde. Eso significa que el día viernes en realidad comenzó a las seis de la tarde de lo que para nosotros es el jueves.

• Primer día: Desde las 6pm del jueves a las 6pm del viernes. (fue la tarde y la mañana, un día)

• Segundo día: Desde las 6pm del viernes a las 6pm del sábado. (fue la tarde y la mañana, un día)

• Tercer día: Desde las 6pm del sábado a las 6pm del domingo. (fue la tarde y la mañana, un día)

¿Por qué incluimos la noche del jueves? La incluimos porque el sufrimiento de Jesús no comenzó en el amanecer del viernes sino que él ya estaba sufriendo en Getsemaní aquella misma noche cuando se dispuso a ser partícipe de aquella copa que el Padre le había dado que tomara. Nos cuenta el evangelista que en su sufrimiento y en su agonía Jesús sudaba gotas como de sangre:

“Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” Lucas 22:44.

Debemos entender que no fueron los soldados romanos quienes castigaron a Jesús sino el mismo Padre quien “quiso quebrantarlo” (Isaías 53). La frase “estar en el corazón de la tierra”, según algunos, no es una alusión al sepulcro sino al sufrimiento del infierno el cual Jesús sufrió en su propio espíritu y cuerpo. Eso significa que el sufrimiento verdadero de Cristo no fueron los latigazos, sino la separación infernal de la ira de Dios bajo la cual Jesús sufrió por nuestros pecados. Ya en Getsemaní Jesús estaba agonizando a causa ese sufrimiento por nuestra salvación. Aquella noche Jesús no durmió sino que fue prendido por los alguaciles del templo quienes lo sometieron a nada menos que cinco juicios en los cuales fue acusado y maltratado, primero por los judíos y luego por los gentiles. Cuando salió el sol fue puesto a manos de los romanos quienes se encargaron de crucificarle.


LA ÚLTIMA CENA

Un aspecto importante en esta cronología está relacionado a la cena final. Si Jesús hubiese muerto el día miércoles, ¿Cuándo entonces comió la última cena con sus discípulos como dijo que lo haría? Tal interpretación requeriría que Jesús comiese la pascua el día ‘martes’ en la tarde. Tal caso sería algo extraño ya que el día para comer la pascua seguía una cronología detallada en la ley de Moisés. Si Cristo no hubiese seguido al pie de la letra la ley, estuviese quebrantando el mandamiento y no pensamos que Jesús hiciera tal cosa. La pascua debía comerse el día 14 de Nisán, el primer día de la fiesta de los panes sin levadura. El día 14 de Nisán en el año de la muerte de Cristo cayó un jueves en el 30 DC y viernes en el 33 DC. Por lo tanto, nos inclinamos a creer que la muerte de Cristo fue en el año 30 DC.

Si Cristo comió el cordero pascual de acuerdo con la ley de Moisés el día 14 (jueves en la noche), debió haber sido crucificado el día viernes. La fiesta de la pascua tenía una duración de siete días, del 14-21 de Nisán. Por lo tanto, los líderes del templo evitarían matar a Jesús para poder celebrar el resto de la pascua y por eso lo entregan a los romanos para que se encarguen de su muerte.


¿COMIÓ JESÚS LA PASCUA?

Este es un tema separado pero pienso que debe ser aclarado con relación a lo expuesto en la sección anterior. Existe un debate sobre si Cristo comió o no comió la cena pascual con sus doce discípulos el día mandado o si comió un día antes de lo establecido o siguiendo un calendario distinto. Juan escribió:

“Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua” Juan 18:28.

Basado en esto algunos ha llegado a creer que en realidad Jesús no comió la pascua mandada por la ley de Moisés sino que se convirtió el mismo en la pascua cuando fue sacrificado por nuestros pecados. Una explicación de este verso es ofrecida por Thomas Lea en su libro:

A primera vista parece que Juan declara que los líderes de judíos comerían la Pascua en la noche después que Jesús y sus discípulos. Sin embargo, el término “Pascua” puede referirse a la fiesta que duraba una semana (Num. 28:16,17), que consistía en la Pascua y en los siete días de la fiesta de los panes sin levadura (ver Lucas 22:1). El propósito de Juan en 18:28 puede indicar que los judíos, aunque hubieran comido el cordero de la Pascua la noche antes, no querían convertirse en ritualmente impuros y no poder observar el resto de la fiesta (p. 234).


LA MUERTE DE LÁZARO

Antes de cerrar quiero presentar una evidencia que favorece una muerte el viernes y la cual, a mi entender, no ha sido considerada por muchos. Esto vino a mi mente mientras meditaba el tema para escribir este estudio y que considero que es de gran relevancia para determinar el día que Cristo murió. La Biblia dice que las mujeres se levantaron temprano de mañana el primer día de la semana (el domingo), tomaron perfumes y especias aromáticas que habían preparado y fueron al sepulcro donde estaba Jesús. Por el camino ellas se iban preguntando ¿Quién les removería la piedra para llegar al cadáver y así poder ungir el cuerpo del maestro? (Mateo 28:1; Marcos 16:1-3; Lucas 24:1).

Mientras meditamos en esto, pensemos también en la muerte de Lázaro el amigo de Jesús.

“Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días” Juan 11:38-39.

Cuando Jesús llegó frente al sepulcro donde habían puesto el cuerpo de Lázaro les pidió que quitaran la piedra. La respuesta de Marta fue “Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días”. Quizás usted ha olido un cuerpo humano en proceso de descomposición, le diré que no es el mejor de los olores y las mujeres sabían eso. De acuerdo a la ciencia que estudia la descomposición del cuerpo humano después de la muerte, un cadáver comienza este proceso al momento de la muerte cuando la sangre cesa de fluir por las venas. Veamos este resumen:

Desde el primer día hasta el tercero las bacterias comienzan a destruir los órganos interiores como los intestinos. Las enzimas digestivas se riegan por todo el cuerpo y contribuyen a la descomposición y la piel comienza a separarse del cuerpo. Desde el cuarto día hasta el décimo comienza lo que se conoce como putrefacción. Para este tiempo ya el cadáver se inflama, las bacterias comienzan a destruir las células y los tejidos y los gusanos hacen presencia. Ya para este tiempo los gases que son producidos por el cuerpo comienzan a heder a tal grado que no es posible estar cerca del muerto sin incomodarse. Los fluidos del cuerpo inflamado comienzan a salir de las células y la sangre a las cavidades del cuerpo.

Este es el proceso normal para todos los cuerpos muertos. Recordemos que Jesús fue hecho semejante a los hombres, lo que significa que aunque no tenía pecado, su cuerpo era un cuerpo igual al de cualquier otro ser humano. Si tomamos en cuenta que la tumba de Jesús estaba sellada, quizás este proceso pudo haber tardado un poco, pero con todo y eso, es naturalmente inevitable.

Si Jesús murió el miércoles o el jueves, ya para el día domingo habría cuatro o cinco días de su muerte y no es de esperarse que las mujeres fueran a ver a Jesús después de cuatro días o cinco días de muerto con la idea de que la piedra del sepulcro fuese removida para perfumar el cuerpo. Si Cristo murió el viernes en la tarde digamos (3pm), para el domingo (el tercer día) en la mañana habrían transcurrido solamente ‘36’ horas de su muerte (un día y medio) lo cual explicaría el porqué las mujeres todavía tenían esperanzas de ver el cuerpo de Jesús. La resurrección de Cristo “al tercer día” como lo declaran las Escrituras tiene mas sentido ante la conducta y esperanza de estas mujeres. Alguno objetará que Dios podía preservar el cuerpo de Jesús para que nos se descompusiera y eso es cierto, sin embargo, las mujeres no sabrían ese detalle y lo que es más importante aún, la Biblia no dice que Dios haría eso. Lo que sí la Biblia declara es que Dios no permitiría que el cuerpo de su hijo viese corrupción (Hechos 2:27) por lo cual, Cristo fue resucitado “al tercer día”, antes de la salida del sol el domingo, antes que su cuerpo se descompusiera.


CONCLUSIÓN

En fin, estas son las distintas interpretaciones en torno al día que murió Jesús y las evidencias presentadas para cada una. Aunque no dejamos de ver los puntos que otros proponen para defender sus creencias de una muerte el día miércoles o jueves, como mencionamos nos inclinamos a creer que la Biblia respalda la creencia de que Jesús murió un día viernes.

En resumen, las razones expuestas para una muerte en viernes y resurrección en domingo son las siguientes:

La declaración del ángel a las mujeres de que Jesús resucitaría “al tercer día”;

La declaración de los caminantes a Emaús en su conversación con el Jesús resucitado el mismo primer día de la semana (domingo) diciendo “este es el tercer día”;

Lo que entendieron los líderes religiosos, los fariseos, Pilatos y los soldados romanos por la frase “después del tercer día” indicando “hasta el tercer día”;

El día de la Pascua debía ser celebrada el día 14 del primer mes (Nisán), ese año cayó en Jueves y Jesús comió la pascua con sus doce discípulos;

El hecho que las mujeres querían que la piedra fuese removida para tener acceso al cuerpo muerto de Jesús, cosa que no sucedería si fuese ya de cuatro o más días y

La declaración de que Dios no permitiría de que “su santo vea corrupción”, pienso que son suficientemente fuertes como para sostener que Jesús murió un viernes y resucitó, tal como lo dijo “al tercer día”, el domingo.


"Gracia y Paz"
(Jorge L. Trujillo).

domingo, 24 de febrero de 2013

“LA SEMANA SANTA”



Mateo 15:8
"Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí"

La semana santa es otra de las herencias de la liturgia romanista. Es cierto que el padecimiento del Señor Jesucristo comenzó el 14 de nisan según el calendario lunar Judío (marzo/abril del calendario cristiano), sin embargo, toda la costumbre y tradición que encierra esta fecha, es un inventario establecido por los dogmas de la madre de las rameras: el catolicismo romano.


La Cuaresma y el viernes de ayuno

La observancia de la cuaresma y el ayuno el día viernes santo, fue institucionalizado dentro de la liturgia romanista, el año 988 dC. Dicha práctica ha trascendido de generación en generación hasta nuestros días, aún, cuando los teólogos católicos actuales y sacerdotes, niegan que comer carne el “viernes santo” sea pecado. No obstante, la gran masa de feligreses católico romanos consideran un sacrilegio el comer carne ese día.


La Biblia es categórica en desaprobar costumbres como estas:

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos...” (1 Timoteo 4:1-3).

El texto es suficientemente claro como para continuar el argumento, sin embargo, es necesario precisar algo mas. Roma ha institucionalizado guardar el día “viernes santo”, es decir el sexto día, que dicho sea de paso, es uno de los días predilectos del satanismo.

Es en esta fecha cuando las pescaderías aprovechan de vaciar sus stocks esperando un balance superior al del año anterior. Es en esta fecha cuando miles de personas intentan “recogerse”, tratan de ser mejores, se arriman al televisor para conmoverse con añejas películas de un “cristo” miniaturizado lejos de toda descripción bíblica, y anhelan que llegue el día lunes para continuar la rutina de vidas licenciosas. En otras palabras, dejan de comer carne un día y se comen el pecado todo el resto del año.

¿De que vale mantener esta tradición empapada de superstición, religiosidad, paganismo, ramitos santiguados y falso recogimiento, si en menos de una semana todo seguirá igual?

Tal vez lo mas importante es que tenemos un día viernes de descanso y que las radios se moderan un poco, y retiran de su programación sandunguera e indeseable.


Vía crucis

Este dogma que impulsa la liturgia romanista y que consiste en la observancia de ciertas estaciones (14) por las cuales habría pasado Cristo camino a la crucifixión, esta lleno de fantasías e ilusiones propias de la teología católica.

Esta liturgia es practicada por el romanismo durante siglos y su principal exponente fue el teólogo redentorista Alfonso Maria Ligorio. Cada año vemos por la televisión al papa de Roma efectuando aquel recorrido “cargando” una cruz y cumpliendo fielmente aquellas supuestas estaciones que el dogma establece.

Es importante precisar dos cosas: Primero, que es en esta liturgia donde se establece el concepto de calvario, que más tarde sería enquistado en el lenguaje evangélico. Es importante indicar que la Biblia jamás habla de “calvario”. El monte donde Cristo fue crucificado se llamaba “monte de la calavera o Gólgota”. Escena de la película "La Pasión" donde Gibson recrea una de las estaciones del Vía Crucis.

En segundo lugar, el dogma del Vía Crucis, se ve claramente reflejado en el guión de la película “La Pasión” del cineasta Mel Gibson, y que por descuido, muchos evangélicos se sintieron profundamente “tocados” con la película, aun cuando a los minutos de iniciada, se aprecia una fuerte tendencia mariana y una diferencia absoluta con los relatos bíblicos.

En resumen, vemos que las sutiles fantasías y mentiras del romanismo, se introducen asolapadamente en la iglesia evangélica, de ahí la necesidad de que existan hermanos que siempre nos estén informando y advirtiendo de estas cosas.


El testimonio de la iglesia primitiva

La iglesia primitiva, lejos de todo dogmatismo y de liturgias, jamás celebraba “semana santa”; por el contrario, acostumbraba a recordar el padecimiento del Señor Jesucristo, cada primer día de la semana, veamos: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente, y alargó el discurso hasta la medianoche” (Hechos 20: 7). Si bien, no existe un dogma al respecto, este sencillo relato de la costumbre de los creyentes en Troas con la participación del apóstol Pablo, nos entrega cierta claridad respecto a la frecuencia de la celebración. Cada primer día de la semana. La verdad es que no podría ser de otra forma, considerando que fue el domingo cuando el Señor resucitó y fue el primer día de la semana cuando el Señor se apareció a sus discípulos. Los creyentes de la iglesia primitiva acostumbraban a reunirse el domingo en la tarde para partir el pan, orar y estudiar las escrituras. La reunión era por la tarde, según entendemos en el relato señalado: “… y alargó el discurso hasta la medianoche” (Hechos 20: 7).

Lamentablemente con el paso del tiempo y hasta nuestros días, las cosas han cambiado. Todo se ha vuelto sofisticado, lleno de liturgias y tradiciones que sencillamente no aparecen en la Biblia, y todo, “gracias” al legado de la iglesia de Roma.


Para nadie es un misterio que muchas iglesias evangélicas se han sumado a las tradiciones y preceptos provenientes del romanismo. No solo lo vemos en las arquitecturas de sus locales de reunión, sino que cada vez mas se observa una estrecha afinidad entre ministros evangélicos y sacerdotes o teólogos católicos. La “semana santa” es una muestra de aquello.

Con este artículo, no se pretende desaprobar a hermanos sinceros que se suman a esta fecha. Nuestro interés es defender la veraz fuente de las santas escrituras, por sobre dogmas, tradiciones o liturgias legadas del catolicismo romano. Nuestro deber como cristianos es poner en alto la autoridad exclusiva de las Santa Biblia porque es la Palabra de Dios. Las tradiciones de hombres no nos deben interesar.

Recordar lo que nuestro amado Señor y Salvador hizo en la cruz del Gólgota por nosotros solo una vez al año, es insuficiente considerando lo frágil que es nuestra memoria. Es necesario recordar con frecuencia lo que Cristo hizo por amor a nosotros y que dicho memorial no sea parte de una liturgia tradicionalista motivada por una fecha institucionalizada, por supersticiones o por tal o cual película de Hollywood.

“Gracia y Paz”
Iglesia Apologética

lunes, 11 de febrero de 2013

¿14 DE FEBRERO, DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD?



Por todos lados, en diversos comercios, ya se ven los famosos cupidos y los corazones rojos, invitando, especialmente a los jóvenes, a regalar a sus novias y enamoradas en el día dedicado al “amor” conocido hoy como el DIA DE SAN VALENTÍN.

Hoy el mundo celebra fiestas por costumbre, o por que otros lo hacen. Son muy pocos los que se interesan en conocer y apreciar lo que celebran. Pareciera que a nadie le importara el origen de las fiestas que celebran. Ni aún a muchos cristianos les interesa si lo que observan tiene la aprobación de Dios o no la tiene. Lo único que les interesa es pasarla bien, divertirse y seguir y hacer lo que la mayoría hace.

Ya basta de paganismo, no permitamos más fiestas de estas en nuestras casas, familias e iglesias.

¿Te acuerdas del Primer Mandamiento?

Éxodo 20:3-4 “No tendrás dioses ajenos delante de mí; No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”.

Deuteronomio 5:7-8 “No tendrás dioses ajenos delante de mí; No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”.

El símbolo de Cupido, por muy gracioso que se vea, es una imagen de un dios de naciones paganas. ¿Recuerdan lo que Dios dice de las imágenes? Cupido es, en la mitología romana, el dios del amor. Equivale al Eros de la mitología griega, y a Kāmadeva en la mitología hindú. Su nombre latino significa «el deseo». Es hijo de Venus y de Marte. Se le adjudica la creación de amores y pasiones entre los mortales y suele ser representado por un niño alado (parecido a un ángel). Al ser hijo de los dioses de la guerra y del amor, Cupido resulta ser el dios de los enamorados, creando de esta manera un balance entre el amor y la tragedia.

En el año 496 después de Cristo, el papa Gelasio I estableció la fiesta de San Valentín el 14 de febrero. Anteriormente, desde los tiempos de Roma antigua, los novios guardaban la Lupercalia, o sea la fiesta de Luperco, dios de la fecundidad, el día 15 de febrero. También en Grecia antigua, el período a mediados de febrero se asociaba con el amor y la fecundidad. El mes griego llamado Gamelión, que terminaba a mediados de febrero, se asociaba con el matrimonio de los dioses Zeus y Hera.

El historiador Will Durant hizo este análisis: “El cristianismo no destruyó al paganismo sino que lo adoptó. La mente griega, moribunda, siguió viviendo transmigrada en la teología y liturgia de la iglesia; el idioma griego, habiendo reinado durante siglos sobre la filosofía, se convirtió en el vehículo de la literatura y el ritual cristiano; los misterios griegos se transmitieron al impresionante misterio de la misa. Otras culturas paganas contribuyeron al resultado sincrético (de mezcla). El cristianismo fue la última creación del antiguo mundo pagano (La historia de la civilización).

En la mitología griega, Eros (en griego antiguo Ἔρως) era el dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad. En algunos mitos era hijo de Afrodita y Ares, pero según El banquete de Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Esto explicaba los diferentes aspectos del amor.

Casi todas las fiestas, por no decir todas, son dedicadas a la frivolidad, glotonería, despilfarro y la ostentación. Si son llamadas “cristianas” a quien menos se recuerda es a Cristo. La gloria que se le debe dar se desvía de Él al hombre mortal.

Si tu eres cristiano, si conoces y respetas la palabra de Dios, debes de preocuparse de lo que el Señor espera de ti. En primer lugar debes saber que Dios de ningún modo, y bajo ninguna circunstancia, permitirá que se le adore o se le rinda un culto mezclado con paganismo. Podemos creer que en nuestras fiestas estamos celebrando u honrando su Nombre, pero si esa celebración tiene mezcla con paganismo el honor no lo recibe el Señor. Él nos da bastante conocimiento en su santa Palabra para distinguir la luz de las tinieblas.

En los días que los israelitas cansados de esperar a Moisés levantaron un becerro en el desierto (Éxodo 32) nadie negará que estaban celebrando una fiesta abominable y pagana en honor al Dios sol. Sin embargo ellos aseguraban que estaban celebrando su fiesta al Señor, el verdadero Dios. Aquí pues vemos una mezcla, un intento de unir ritos paganos en su adoración y llamarlos una fiesta al Señor. ¿Aprobó Dios esta adoración? Todos sabemos que no, porque cerca de tres mil personas murieron a causa de esta apostasía.

Otro ejemplo de mezcla de cristianismo con paganismo se encuentra en Ezequiel 8. A la entrada del templo del Señor, el pueblo levantó un ídolo. Dentro del templo de Dios incluso los ministros ofrecían incienso a los falsos dioses y adoraban a Tamuz hijo del dios sol. Aunque su culto era celebrado en el templo de Jehová y aunque ellos creían que adoraban al verdadero Dios, el Señor rechazó esta adoración.

En Jeremías 7, en Ezequiel 23, en Sofonias 1,4 y 5, en 2 Reyes 17, en Jueces 17 y 18, y en muchos pasajes más de la escritura, podemos encontrar al pueblo de Dios queriendo mezclar el verdadero culto al verdadero Dios con un culto pagano, y el rechazo de Dios frente a semejante adoración. Si Dios no aceptó ese culto en aquel entonces a pesar de que se lo dedicaran a Él, ¿cómo podemos suponer que él acepta hoy en día una adoración que de igual manera es una mezcla de paganismo con el cristianismo?

Satanás el enemigo de Dios sabia que para engañar al mundo tendría que hacerlo en forma oculta tras un disfraz, de modo que poco a poco suavemente y a lo largo de muchos años logró que el paganismo se estableciera en lo que termino llamándose la iglesia ataviada no con las vestiduras santas de Cristo, sino con las vestiduras que aparentan ser cristianas.

Como hijos del verdadero Dios debemos de cuidarnos de los que celebramos y guardarlos. El Señor Jesús mismo nos previno de falsos profetas con vestidos de ovejas más por dentro son lobos rapaces (Mateo 7:15).


LUPERCALIA O SAN VALENTÍN

¿Has escuchado alguna vez acerca de una fiesta llamada Lupercalia? Que nombre tan raro y curioso ¿verdad? Pero lo más curioso de todo y lo tu talvez no te imaginas y no sabes, es que la famosísima fiesta conocida hoy como “Valentin Day o Día de San Valentín o Día del amor y la amistad” se llamó hace mucho siglos atrás Lupercalia. Tal vez tu te preguntarás ¿como fue que Lupercalia pasó a llamarse Día de San Valentín? ¿Es porque su nombre no resultaba demasiado atractivo para los enamorados? ¿o es porque nada tiene que ver la Lupercalia con el amor? ¿o hay alguna otra razón importante que hizo que su nombre fuera cambiado?

Era costumbre en los pueblos paganos adorar y honrar en días especiales a sus diferentes dioses, para agradecerle por los beneficios que recibían de ellos durante todo el año. Así por muchísimos años la Roma pagana celebró una fiesta llamada Lupercalia, celebrada en honor a su dios llamado Lupercus. Según ellos Lupercus era el que los defendía de los lobos salvajes, animales que abundaban en las regiones de Roma, A quienes temían en sobremanera por los daños que les causaban. Los Romanos en honor a Lupercus “su protector” y “benefactor” celebraban a mediados de Febrero su gran festival la Lupercalia.

¿Cómo celebraban los antiguos romanos su fiesta la Lupercalia? Con danzas, bailes y juegos. El juego que más les gustaba a los romanos, especialmente a los jóvenes, era el baile para encontrar su novia o su pareja. Para ello, en la fiesta escogían un gran bolo y allí depositaban los nombres de niñas preferidas. Muchas veces las parejas se transformaban en novios. Aún se acostumbra hacer este juego en algunas fiestas.

¿Por qué el día 14 de febrero era llamado "Lupercalia" o "el día del lobo"? Porque éste era un día que era consagrado a los sacerdotes sexuales de la diosa Juno. Éste día también honraban a los dioses romanos, Lupercus y Faunus, también como los legendarios gemelos, que supuestamente fundaron a Roma, Remus y Rómulo. Éstos dos se dice que han sido amamantados por lobos en una cueva en el Monte Palatino en Roma. Ésta cueva fue llamada Lupercal y fue el centro de celebración de la víspera de Lupercalia o el 14 de febrero. En éste día, Lupercalia, que más tarde fue llamado el Día de San Valentín, el Luperci o sacerdores de Lupercus se vestían en pieles de cabra para una ceremonia sangrienta. Los sacerdotes de Lupercus, el dios lobo, sacrificaban cabras y un perro y después se manchaban con sangre. Éstos sacerdotes, manchados con la sangre del sacrificio, corrían alrededor del Monte Palatino en un frenesí salvaje mientras hacían una correa llamada un "februa". Las mujeres se sentaban alrededor del monte, mientras los sacerdotes sangrientos las azotaban con las correas de piel de cabra para hacerlas fértiles. Las mujeres jóvenes se reunían en la ciudad y sus nombres eran puestos en cajas. Entonces, éstas "notas de amor" eran llamados "billetes". Los hombres de Roma dibujaban un billete, y la mujer cuyo nombre estaba en él se convertía un su compañera sexual de lujuria con quién fornicaba hasta el próximo Luperculia o febrero 14.

Cuando Roma se convirtió de pagana a “semi-cristiana”, los líderes de la iglesia viendo que era imposible hacer olvidar los dioses y las amadas fiestas a sus nuevos conversos, los que entraban por miles sin un conocimiento de las Sagradas Escrituras a las filas del nuevo “cristianismo”, optó un método muy sencillo, práctico y eficaz: cambió el nombre de todos los dioses paganos y el nombre de todas sus fiestas por fiestas “cristianas”. La famosa Lupercalia y su dios Lupercus no escaparon a esta “maravilloso cambio”, Lupercus pasó a llamarse “San Valentín” y el día consagrado a su nombre pasó a llamarse Día de San Valentín y empezó a celebrarse el 14 de Febrero. Según la iglesia católica San Valentín fue un santo muy bueno, pero muy bueno, que vivió hace muchísimos años y murió el 14 de febrero. Hoy en día a nadie pareciera importarle quién fue San Valentín, ni menos quién fue el famoso Lupercus, ni si esta fiesta es de origen pagano o cristiano. Y es más… por si hubiera algún cristiano que se le ocurriera tener escrúpulos de celebrar esta famosa fiesta, algunos de los “modernos cristianos” han solucionado el problema y le han puesto a este día un nombre mas simpático: “Día del Amor y la Amistad”. Pero ante los ojos de Dios ésta sigue siendo una fiesta pagana llamada Lupercalia.

Deuteronomio 12:30-31
“…no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses…”

“Gracia y Paz”
Tradiciones Religiosas