miércoles, 28 de noviembre de 2012

CÓMO LA GRACIA LO CAMBIA TODO



1 Timoteo 1:12-17
“Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

Sin el Señor, nuestras vidas no tienen sentido. Por nuestra naturaleza imperfecta caminamos por sendas equivocadas a lo largo de nuestra existencia. El castigo por el pecado es la muerte y la separación eterna de Dios. Nadie está exento de esta verdad bíblica; y no hay nada que ninguno de nosotros pueda hacer para cambiarla. Pero entra en escena el favor inmerecido de Dios; su gracia. No podemos hacer nada para ganarla. Él nos bendice de acuerdo con su benevolencia, sin tener en cuenta nada que hayamos hecho.

Pensemos en Pablo, cuyo propósito original fue perseguir y destruir a cualquiera que invocara el nombre del Señor Jesús. El apóstol tuvo un papel importante en la brutal violencia dirigida contra los cristianos y, en sus propias palabras, era “el primero” de los pecadores (1 Timoteo 1:15). Nada de lo que él hizo merecía el amor de Dios.

Sin embargo, la gracia divina llevó al Todopoderoso a alcanzar y perdonar a este infame fanático que blasfemaba el nombre de Jesús. Dios lo convirtió tiernamente en un hombre que se dedicó a compartir el mensaje del evangelio. Pablo es un hermoso ejemplo de la gracia de Dios.

No podemos hacer suficientes buenas obras para ganar nuestra entrada al cielo. La salvación es posible solo por la gracia. Cristo murió en la cruz y solo Él merece todo el crédito de nuestra redención.

La muerte de Jesucristo cubrió los pecados de toda la humanidad. No hay transgresión que Él no pueda perdonar. No podemos añadir nada a su acto de expiación; lo único que podemos hacer es recibir este regalo. Si ponemos nuestra fe en Cristo, nos salvará, y nos hará sus hijos para siempre.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

RESCATADO MILAGROSAMENTE



Isaías 53:6
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros”.

Salmo 41:3.
“El Señor lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad”.  

Salmo 57:2
“Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece”.

(Testimonio de un creyente de Suramérica) «Aunque estaba recién casado, solía salir de fiesta con mis amigos por las noches. Cierto día, después de una noche de mucha diversión, totalmente borracho, tomé la vía férrea para regresar a casa… En semejante estado de embriaguez, tropecé, caí y me quedé dormido ahí, entre los rieles. El tren me pasó por encima, pero mi vida fue milagrosamente protegida. Sin embargo, una lesión en la columna vertebral me impidió volver a utilizar mis piernas. Después de largos meses de hospitalización, mi esposa me curó en casa con mucha abnegación.

Una mañana, mientras reflexionaba sobre el sentido de mi vida, la gracia de Dios ofrecida a todos los hombres era presentada en la radio, en una emisión cristiana. Este llamado me quebrantó. Lloré por mis pecados; el Señor Jesús se reveló a mí como mi Salvador y me dio la vida eterna. Carlos».

Hoy este creyente vive feliz en su hogar. Junto con su esposa y su hija, encuentra su gozo y su fuerza en la lectura de la Biblia y la oración. Aprendió varios idiomas y estableció contactos con creyentes de distintos países. A pesar de su discapacidad, consagra su tiempo al servicio del Señor.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

Un Versículo de la Biblia cada Día



Hechos 18:10
Porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

A veces estamos como el apóstol Pablo; “de fuera, cuestiones; de dentro, temores” (2 Corintios 7:5). Miramos alrededor y vemos crímenes, injusticia, problemas, sufrimientos y angustia.

Nuestro barquito ha navegado por muchas tempestades y tormentas. Miramos en la distancia y vemos grandes nubes negras y amenazadoras. Pero todavía está en su trono, y Jesús nos está preparando una eternidad de descanso, paz, y bendiciones, y cuando nuestro barquito llegue al fin, a su puerto sano y salvo, vamos a morar con Él y nuestros amados que ya están con Él para siempre en aquella “ciudad con fundamentos” (Hebreos 11:10). “Ya veo las luces de aquella ciudad, mi hogar, bello hogar”. Va ser hermosa. No la pierdas por las ilusiones y las vanidades de este presente campo de batalla, de temores, de lucha, de mentiras y engaños. Si de veras hemos tenido un encuentro con Jesús y lo conocemos como nuestro Salvador, vamos a ver “al Rey en su hermosura”, y oiremos las palabras, “Bien, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

martes, 27 de noviembre de 2012

MÁS Y MÁS



1 Tesalonicenses 3:12
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos…”

Un eslogan que suele oírse en la actualidad en este mundo económicamente inestable es «menos y menos». Se insta a los gobiernos a equilibrar sus presupuestos, y a la gente se le pide que disminuya el uso de energía eléctrica y de los limitados recursos. Todos deberíamos prestar atención a este buen consejo. Sin embargo, en la esfera de la fe, el amor, la gracia y la fortaleza no escasean. Por eso, como seguidores de Cristo, se nos exhorta a demostrar su amor cada vez más.

En la primera carta a los creyentes de Tesalónica, Pablo los insta a abundar «más y más» en las cualidades que le agradan a Dios, en el amor mutuo y en el fraternal (4:1, 10).

Esta clase de amor expansivo solo se logra porque proviene de los recursos ilimitados de Dios, no de un suministro que disminuye. Recuerde: Su amor no termina, su gracia no acaba; No hay limite para el poder de Jesús. Pues de sus inmensas riquezas en gloria, abundan sus dones, abunda su amor.

El apóstol Pablo expresó lo que deseaba para los creyentes: «Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros» (1 Tesalonicenses 3:12).

¿Cuánto debemos amar a Dios y a los demás? ¡Más y más!

Mis limitaciones no cambian el poder ilimitado de Dios para amar a través de mí.

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LEA: 1 Tesalonicenses 3:12–4:10

Biblia en un año: 2 Corintios 1–3
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA TUMBA VACÍA



Apocalipsis 1:18.
“(Jesús dijo:) …Estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte…”

La esperanza cristiana no sería nada si no fuésemos conscientes de que Cristo está vivo. Nuestra fe en Jesús no se limita a la apreciación de su ministerio de bondad, ni siquiera a sus sufrimientos y muerte en la cruz. Si el Señor Jesús no hubiese resucitado, nuestra fe sería vana (1ª Corintios 15:14).

Algunas mujeres fieles siguieron al Señor a lo largo de su ministerio. Incluso asistieron de lejos y con gran dolor a la escena de la crucifixión. Al atardecer de ese día pudieron ver dónde dos hombres ricos, José de Arimatea y Nicodemo, colocaban el cuerpo de Jesús. Después del sábado se dieron prisa para ir a la tumba y embalsamar el cuerpo de su Señor. Salieron de casa muy temprano, cuando aún era oscuro, y llegaron a la tumba cuando salía el sol. Pero otra luz, más brillante que la del sol, iba a iluminar todo su ser. La vida triunfó sobre la muerte, así como la luz triunfó sobre las tinieblas. La tumba estaba vacía, ¡Jesús había resucitado! Luego se apareció a sus discípulos y les mostró las heridas de la cruz. “¡Señor mío, y Dios mío!”, dijo Tomás al reconocerle (Juan 20:28).

Desde ese momento todo cambió para los discípulos: la tristeza se convirtió en gozo, el temor en valentía y la duda en seguridad. Un nuevo día había nacido para la humanidad: el día de la buena nueva, proclamada aún hoy. Jesús nos dice: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

CÓMO VENCER EL DESÁNIMO



Salmo 42:5-11
“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”.

Siempre que se sienta decaído, lo mejor que puede hacer es ir al libro de Salmos. En el pasaje de hoy, el escritor pregunta: “¿Por qué te abates, oh alma mía? (v. 5). Sorprendentemente, esta pregunta es el primer paso para vencer el desánimo.

Mire hacia adentro. Antes de enfrentar el desaliento, necesita saber qué lo está causando. Si no está seguro, pídale al Señor que le ayude a entender qué está pasando dentro de usted.

Mire hacia arriba. El paso siguiente es levantar sus ojos al Señor y poner su esperanza en Él. Recuerde que el desánimo es común para todos, en algún momento, pero no tiene que alojarse en nosotros. Después de un tiempo, volverá a alabar a Dios por la ayuda de su presencia (v. 5).

Mire hacia atrás. El desaliento es capaz de borrar de nuestra memoria todo lo bueno que el Señor ha sido con nosotros a lo largo de los años. Por eso, en vez de regodearnos en nuestro malestar presente, debemos hacer el esfuerzo de recordar el cuidado y la provisión de Dios en el pasado. Entonces, nuestra fe vencerá al desánimo (v. 6).

Mire hacia adelante. Los planes de Dios son buenos y podemos aguardar con esperanza lo que Él va a hacer en el futuro. Su misericordia nos ayudará en el día y traerá consuelo en la noche. Confíe en que Él hará que todo obre para nuestro bien (v. 8).

Si su enfoque es correcto, usted responderá bien al desánimo. Las circunstancias pueden hacerle pensar que Él se ha olvidado de usted (v. 9), pero su Palabra promete que Él le ayudará y vendrá en su auxilio en el valle del desánimo. Aunque se sienta solo, usted jamás está solo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

CRISTO, NUESTRA FORTALEZA Y ESPERANZA



2 Reyes 6:16
“Y él le dijo: No hayas miedo: porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.

El siervo de Eliseo veía a los ejércitos de los Siros y todos los hombres que le buscaban a Eliseo para matarlo; pero el siervo no podía ver a los ángeles protectores que Dios había mandado, y por eso tenía mucho miedo. “Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”.

Que nosotros no seamos como el siervo de Eliseo, que lo único que veamos sea el mundo físico, con sus problemas, guerras y conflictos, porque hay una realidad más profunda en medio de todo esto que no vemos. Porque cuando tengamos un verdadero encuentro con Jesús y le permitamos vivir en nuestro corazón, Él nos quitará la venda de los ojos y veremos la realidad espiritual y fundamental detrás del escenario de nuestra vida. De esa manera veremos que Dios si es verdadero y que le hemos ofendido con nuestra manera de vivir; y que nuestra culpabilidad nos empuja hacia abajo a una eternidad de vergüenza, desprecio, y castigo.

Gracias a Dios, porque Él nos enseña a nuestro Salvador Jesucristo, resucitado de los muertos y fuerte para salvarnos de nuestra condición de muerte. Así es que oremos como Eliseo: “Te ruego oh Jehová, que abras sus ojos para que vean”. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 25 de noviembre de 2012

JESÚS ES LA MÁXIMA AUTORIDAD



Juan 8:12.
“Jesús dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Juan 7:46
“¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!”.

«Estaba en Colombo, en Sri Lanka. Allí me encontré con dos ex monjes budistas que habían vivido mucho tiempo con la cabeza rapada y vestidos con unas largas túnicas anaranjadas. En el monasterio recibieron un Nuevo Testamento y se pusieron a estudiarlo. Rápidamente se sintieron atraídos por la persona de Jesús y quedaron impresionados por la autoridad que emana de sus enseñanzas.

Convencidos de que la autoridad de Jesús está ligada a su naturaleza divina, a su identidad de Hijo de Dios, lo recibieron en sus corazones como su Salvador. Prosiguieron su lectura para ver cómo deben conducirse los discípulos de Jesús. Estudiando los Hechos de los apóstoles llegaron a la conclusión de que debían bautizarse. Ahora esos dos hombres visitan a los monjes budistas para ayudarles a descubrir la persona y las enseñanzas de Jesús, el Maestro vivo».

Cuando Jesús enseñaba, sus auditores sabían que sus lecciones sobrepasaban infinitamente el razonamiento humano, porque venían de Dios. Hoy Jesús continúa hablando y enseñando por medio de la Biblia. Debemos seguirle, pues conduce a la “luz de la vida”. En ningún momento de nuestra vida podemos prescindir de su enseñanza. Sin él no podemos disfrutar lo más importante de la vida, es decir, el perdón de los pecados y una relación con Dios como Padre. Escuchemos cada día a Jesús, para que nos enseñe a vivir y a servirle.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

CUANDO ENTRA EL TEMOR



Salmo 56:3
“En el día que temo, yo en ti [Dios] confío”.

Cuando mi hija gritó: «¡Mamá, un bicho!», miré hacia donde señalaba y vi, fuera de una tienda de mascotas, la araña más grande que jamás había visto. Tanto la araña como yo sabíamos que no le permitiría entrar a la tienda, ni mucho menos acercarse a mi hija. Sin embargo, cuando la enfrenté, descubrí que no podía dar ni un paso para poner fin a la confrontación. Se me aceleró el pulso, tragué saliva y me dije algunas palabras de aliento. Aun así, el miedo hizo que no pudiera moverme ni un centímetro.

El temor es poderoso, y puede superar la lógica del pensamiento y generar una conducta irracional. Gracias a Dios, los creyentes no tienen por qué permitir que el miedo (a las personas, las situaciones o, incluso, las arañas) gobierne nuestras acciones. Podemos declarar: «En el día que temo, yo en ti [Dios] confío» (Salmo 56:3).

Adoptar esta postura contra el miedo es coherente con la instrucción bíblica que expresa: «Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia» (Proverbios 3:5). Nuestra perspectiva puede inducirnos a sobreestimar el objeto que nos asusta y a subestimar el poder de Dios. Cuando tenemos miedo, podemos depender de la perspectiva divina (Isaías 40:28) y confiar en que su amor por nosotros «echa fuera el temor» (1 Juan 4:18). La próxima vez que el miedo trepe a tu vida, no entres en pánico. Dios es confiable aun en la oscuridad.

Confiar en la fidelidad de Dios disipa nuestro temor.

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LEA: Salmo 56

Biblia en un año: 1 Corintios 9–12
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

SÍGANME, Y LES HARÉ PESCADORES DE HOMBRES



Mateo 4:19
“Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”.

Jesús andaba en la playa de La Mar de Galilea, cuando llamó a Pedro y Andrés que echaban la red en la mar; porque eran pescadores, y les dijo, “Síganme, y les haré pescadores de hombres”. En aquel momento, ellos no tenían ni una idea de como vivir por Cristo, y menos como ser “pescadores de hombres”. Qué bonito llegar a ser “pescadores de hombres”, e influenciar a la gente venir a Cristo! ¿Pero cómo? ¿Dónde empezar? La respuesta se encuentra en el versículo de hoy. No es algo que podemos hacer nosotros mismos; solamente lo podemos hacer cuando le SEGUIMOS A ÉL. De modo que la preparación principal para servir a Cristo y ser eficaces es SEGUIRLE A ÉL. Fija los ojos en Él; anda con Él; lee su palabra y conócelo como tu Salvador y precioso Señor, hasta que este mundo pierda su atracción y brillo. Aliméntate con su palabra, y anda en dulce compañerismo con Él. Si lo haces, prepárate para algunas sorpresas, porque…  Él te hará pescador de hombres. ¿quién sabe? Tal vez hasta desearás ir a una escuela donde enseñan la Biblia.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 24 de noviembre de 2012

¿NECESITAS NUEVAS FUERZAS?



Salmo 23
“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

Este mensaje es para aquellos que están agotados física o emocionalmente, que se sienten espiritualmente desanimados, que están en medio de una prueba, esos que están pasando por un “valle de sombra de muerte”. Muchas veces David cayó en este tipo de estado espiritual. Hubo momentos en los que se sintió angustiado, temeroso, desanimado, desesperado. Pero siempre estuvo conciente de que el Señor era su pastor, como lo declara en el pasaje de hoy. En una de las más terribles situaciones de su vida, mientras huía de su rebelde hijo Absalón, David clamó a Dios: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía” (Salmo 42:1). Y en el versículo 5 de este mismo Salmo dice: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío”. En momentos difíciles de su vida, su apoyo y su consuelo provenían del Dios todopoderoso.

Cuando un creyente cae en este estado, es como si una total deshidratación espiritual hubiese ocurrido en lo profundo del alma. Pero si Dios es tu Pastor él se llegará a ti y se reunirá contigo en el lugar exacto de tu necesidad espiritual. Y dice el Salmo 23 que “junto a aguas de reposo”, junto a aguas tranquilas y frescas, él te pastoreará, cuidará de ti y tu alma será reconfortada.

Hay dos razones fundamentales por las que en ocasiones nos sentimos espiritualmente abatidos: nuestro propio pecado y el medio ambiente en que vivimos. La combinación del mundo, la carne y nuestro enemigo común, el diablo, puede robarnos nuestra vitalidad espiritual. ¿Sientes que se te ha acabado tu “gasolina” espiritual? Quizás cuando tratas de orar no te salen las palabras, o tu mente está concentrada en otra cosa. Estás leyendo la Biblia, pero las palabras se confunden unas con las otras, y no te puedes concentrar, mucho menos disfrutar de la lectura. No sientes deseos de oír un sermón o escuchar una alabanza cristiana o una estación de radio cristiana. Miras a tu alrededor y te parece ver en todos hipocresía y falsedad. Ese es el tiempo ideal para permitir que el Pastor de pastores se haga cargo de la situación, y te lleve a aguas tranquilas para saciar tu sed espiritual, y renovar tus fuerzas. Recuerda las palabras de Jesús cuando le dijo a la mujer samaritana: “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14). Esta fuente de agua viva es la única que puede refrescar nuestra alma, renovar nuestras fuerzas y capacitarnos para vivir una vida de paz y gozo.

¿Te sientes agotado física, mental, emocional o espiritualmente? ¿Necesitas nuevas fuerzas? Al igual que David, tú también puedes encontrar la fortaleza, la protección y la provisión para tu vida en el único y verdadero pastor, nuestro Señor Jesucristo, el cual declaró: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11). Aférrate a la promesa de Jesús en Mateo 11:28-30 cuando dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga". Acércate al Señor confiadamente, con la seguridad de que él te ama y está esperando por ti, y deposita ante sus pies tus cargas, tu tristeza, tus preocupaciones. Entonces sentirás un profundo descanso en tu alma, y tus fuerzas físicas y espirituales serán renovadas.

ORACIÓN:
Bendito Dios, gracias por tu provisión de esa agua fresca que renueva mi espíritu. Gracias por Jesucristo. Te pido que eches fuera de mí todo espíritu de tristeza o angustia y que me fortalezcas por medio del poder de tu Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

BUSQUE AL SEÑOR CON FERVOR



Salmo 27:4-8
“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová”.

Mi vida fue influenciada radicalmente por mi abuelo, quien buscaba apasionadamente al Señor. Yo quería tener esa misma clase de relación con Dios, y sabía que la única manera de que fuera así, era si yo lo buscaba con fervor. Después de todos estos años, puedo decir sinceramente que lo más emocionante de mi vida es humillar mi rostro delante de Dios en una comunión íntima.

Pero esta clase de relación no sucederá por casualidad. Requiere la decisión deliberada de volver a poner en orden nuestras prioridades, para hacer espacio a la búsqueda de Dios. La intimidad con Él no es algo que uno puede adquirir en una inspiradora conferencia de un fin de semana, no se logra leyendo un capítulo o dos de la Biblia, ni orando durante diez minutos cada día. Buscar a Dios con fervor es un compromiso tenaz que dura toda una existencia, día tras día, y año tras año.

Demasiados creyentes están satisfechos con tener una relación superficial con el Señor. Buscarán respuestas a la oración en momentos de sufrimiento, pero no están dispuestos a sentarse tranquilamente por un buen tiempo, solo para llegar a conocer a Dios mediante la oración y su Palabra. Sin embargo, la ocupación más importante en la vida de un cristiano, es cimentar una relación con Dios. Renunciar a esta gran bendición, es una tragedia.

Dios no necesita nada de usted, pero Él desea tener su amorosa devoción y su comunión. ¿Es eso lo que usted quiere también? Buscar al Señor no es algo que usted puede hacer apresuradamente. Le costará tiempo y esfuerzo, pero las recompensas valdrán cualquier sacrificio.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LOS SUFRIMIENTOS DE CRISTO EN LA CRUZ



1 Pedro 3:18
"Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios”.  

Filipenses 2:8
“Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

El Salmo 22 comienza con el clamor de dolor que Jesús expresó en el momento en que concluía la obra de expiación de nuestros pecados ante Dios: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (v. 1; Mateo 27:46). Al dolor físico, al menosprecio y rechazo de los hombres, se añadían los sufrimientos insondables del abandono de su Dios. Él, el único hombre que nunca cometió pecado, fue abandonado por Dios. En cambio David había dicho: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado” (Salmo 37:25). Este fue un momento único en la historia del mundo: el justo clamó y Dios no respondió. Se rodeó de una nube para que la oración no pasase (Lamentaciones 3:44).

Nosotros que hemos creído en el Señor sabemos por qué Dios dio la espalda así a su amado Hijo. En ese momento Jesús asumió todos nuestros pecados como si fuesen suyos y aceptó soportar el juicio en nuestro lugar. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).

El recuerdo de esas terribles horas y del sufrimiento de nuestro Salvador es, para cada creyente, un tema eterno de agradecimiento y adoración. Hermanos… no seamos indiferentes ante la cruz. Nuestro futuro eterno depende de la actitud que tengamos respecto al sacrificio de Jesús.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

“EL DÍA DE PAGO”



Jeremías 16:17
Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.

La Biblia dice, “El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?” Salmos 94:9. Cada persona que hace el mal, que peca contra Dios, siente en su corazón que va tener PROVECHO, BENEFICIO, o GANANCIA, de su pecado. Es parte de la LOCURA del pecado, creer que uno saldrá impune, o que el pecado vale la pena del castigo. El hecho de que Dios nos mira cuando hacemos mal debe hacernos temblar. ¿Por qué? Porque Dios ama lo bueno, lo sincero, lo bondadoso y lo justo, y nos dice claramente que no dejará que el pecado salga sin castigo. Es por eso que Cristo murió en la cruz: sufrió el castigo que NUESTROS PECADOS merecían, de manera que si venimos a Él y abandonamos nuestro pecado, tenemos vida eterna por Él.

¿Dejarás que Jesús sea tu sustituto? ¿recibirás LA VIDA ETERNA por Él? R. G. Lee fue un gran ministro de los años pasados, y predicó un sermón con el título, “ DÍA DE PAGO”. Aquel día vendrá, tarde o temprano, y nosotros estaremos allí. Así es, EL DÍA DE PAGO VIENE. “Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos”.

Recuerda: Algún día vendrá: “EL DÍA DE PAGO”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día