jueves, 13 de septiembre de 2012

SU PALABRA ES ETERNA


Salmo 119:89
“Para siempre, oh Jehová permanece tu Palabra...”,

El profeta Isaías declaró: “Secase la hierba, marchitase la flor; mas la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre”, Isaías 40:8.

Dios hecho hombre en la persona de nuestro Señor Jesucristo, dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, Mateo 24:35.

El apóstol Pedro, escribe: “La Palabra de Dios que vive y permanece para siempre... La hierba se seca, y la flor se cae; mas la Palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la Palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”, 1 Pedro 1:23-25.

¡La Palabra de Dios es simiente de vida eterna! Jesús dijo: “Las palabras que yo os hablo son espíritu y son vida”, Juan 6:63; “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna”, Juan 6:47.

La Palabra de Dios es fuente inagotable y eterna de energía, de vida creadora y sustentadora de todo lo creado. La Palabra de Dios es penetrante más que toda espada de dos filos, pues no existe en todo el universo, área, lugar, condición, circunstancia o corazón endurecido donde no puede penetrar. La Palabra de Dios penetra hasta donde se unen el alma y el espíritu, que es lo más íntimo y secreto que tiene el ser humano: al espíritu humano “muerto en delitos y pecados”, lo vivifica y le imparte vida eterna; al alma humana corrompida por el pecado, la limpia y la santifica; al cuerpo humano, penetra “hasta las coyunturas y tuétanos”, lo sana de toda clase de enfermedad, lo revitaliza, y le prolonga la vida física; a la mente humana la purifica en su lectura, meditación y estudio, y así “tenemos la mente de Cristo”(1 Corintios 2:16).

Amados, y así como Dios es eterno, su Palabra es eterna… ¡Gloria a Dios por su Palabra!

“Gracia Y Paz”
Impacto Evangelístico

MALAS PALABRAS


Efesios 4:29
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”

Hoy en día decir malas palabras se ha hecho una mala costumbre, la cual podemos adquirir al juntarnos con malas personas o en el ambiente que estemos y en el que hayamos crecido. Las palabras son un reflejo de nuestro corazón y se transmite por medio del habla.

Bien sabemos que al caminar con Cristo y con ayuda del Espíritu Santo, vamos corrigiendo nuestro actuar, nuestro decir y nuestro ser, por lo tanto, esa debilidad por decir malas palabras en un momento debe terminar. En el poder de Cristo, Él elimina nuestras debilidades. Un buen lenguaje es muy importante para los hijos del Señor, siendo reflejos de Él. En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

VOLAR SOLO


1 Corintios 3:16
“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

Los días 20 y 21 de mayo de 1927 marcaron un hito en la historia de la aviación, cuando Charles Lindbergh hizo el primer vuelo solo y sin escalas a través del Océano Atlántico. Ha habido muchos vuelos más que lo cruzaron, pero ninguno con un piloto que volara solo. Fue un logro histórico. Cuando Lindbergh aterrizó en Le Bourget Field, en París, una multitud de admiradores se agolpó para aplaudirlo por su proeza. Más tarde, cuando volvió a los Estados Unidos, lo honraron con desfiles y recompensas en reconocimiento a su valentía y espíritu individualista.

Aunque el vuelo a solas de Lindbergh fue peligroso, vivir en nuestro mundo caído puede ser mucho peor. Sin embargo, los seguidores de Cristo podemos sentirnos estimulados y consolados al saber que nunca tenemos que «volar solos». La noche antes de su crucifixión, Jesús prometió que no nos abandonaría, sino que enviaría su Espíritu para que morara en y con nosotros (Juan 14:16-17). Más adelante, el apóstol Pablo lo confirmó, diciendo: «¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?» (1 Corintios 3:16).

En un mundo colmado de dificultades y desesperanza, podemos cobrar ánimo. El Espíritu Santo vive en nuestro interior y nos brinda su paz y su consuelo (Juan 14:26-27). ¿Acaso no estás agradecido de no tener que volar solo?

El Espíritu en nuestro interior nos garantiza que nunca estamos solos.

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LEA: Juan 14:15-27
Biblia en un año: Ezequiel 31–33
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“Gracia Y Paz”
Nuestro Pan Diario

EL AMOR DE DIOS


1 Juan 4:16
"Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él".

Dios es santo, y no puede tolerar el pecado; esto me da preocupación. Dios es justo, y castigará a los pecadores; esto me da más preocupación. Pero el hecho de que Dios es amor, y envió a su Hijo para salvarnos; esto me da esperanza y regocijo. Es interesante que de todas las cosas que se pueden decir de Dios, Él ha escogido éstas tres breves palabras para decirnos como es Él: Dios es Amor. Démosle gracias y alabanzas que Él es como Él es; no es déspota, no es tirano, sino nuestro benévolo Padre celestial. ¿Y que tanto nos quiere Dios? ¿Se puede medir el amor de Dios? La Biblia nos da un indicio del grado de su amor. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16.

¡Que amor! “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” Hebreos 2:3

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

EL JUICIO


2 Corintios 5:9-10
“Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”.

Todo cristiano es responsable ante el Señor Jesús de cómo vivió. No comparecemos delante del gran trono blanco de Apocalipsis 20:11; allí es donde serán juzgados los incrédulos. En vez de eso, estaremos delante del tribunal de Cristo para dar cuenta de nosotros mismos.

Tal vez esto parezca una contradicción: los creyentes no serán juzgados, sino que estarán delante del tribunal de Cristo. La palabra griega que usa 2 Corintios para “tribunal” es bema, que significa “lugar de rendición de cuentas”. Por eso, quienes creemos en el Salvador no seremos condenados, sino que viviremos y le rendiremos cuentas.

No hay que confundir la responsabilidad con ofrecer una defensa. No defenderemos nuestras acciones sin valor —esas cosas que dijimos e hicimos, que no trajeron honra al Señor o que deshonraron su nombre. Dios asemeja nuestras obras egoístas a madera, heno y hojarasca, que son cosas que solo sirven para el fuego (1 Co 3:13). Las palabras, las acciones de valor y los pensamientos serán premiados en el cielo.

Lo que será juzgada es la calidad de nuestro trabajo. Dios ha dado a cada creyente un propósito específico, junto con la personalidad, los talentos y los dones espirituales necesarios para llevarlo a cabo. La pregunta que será respondida en el tribunal de Cristo será: ¿Viví en realidad mi decisión de honrar y glorificar a Dios?

Estar de pie ante el tribunal de Cristo es algo que anhelamos. No tenemos que temer, ya que somos amados coherederos con Cristo (Ro 8:17, 34). Por su sacrificio, tenemos derecho a los tesoros del cielo. Él está deseoso de repartirlos como recompensa por la fidelidad y la obediencia.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

miércoles, 12 de septiembre de 2012

BUENO Y ABUNDANTE


Salmo 16:2
“…Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti”.

Debo admitir que soy sumamente goloso. De todos los dulces que me encantan, los Good & Plenty [Bueno y abundante] están entre los primeros de la lista. ¡La vida es buena cuando tengo un puñado de esos exquisitos caramelos recubiertos de azúcar!

La vida está llena de cosas agradables; pero, tal como sucede con un festín de esos dulces, lo bueno se termina pronto. Aun lo mejor de las cosas buenas puede dejarnos una sensación de vacío e, incluso, de remordimiento. Por eso, me llama la atención cuando el salmista declara: «Oh alma mía, dijiste al Señor: tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti» (Salmo 16:2). Todos sabemos que Dios es bueno, pero ¿cuándo fue la última vez que nos aferramos a Él como el bien más preciado de la vida?

El salmista explica hasta qué punto el Señor es bueno: es nuestro guardador (v. 1), nuestro máximo benefactor (v. 2), nuestro consejero y maestro (v. 7), y el que nos muestra «la senda de la vida» y nos llena de gozo en su presencia (v. 11). ¡Esto sí es lo que yo llamo bueno!

Lamentablemente, con suma frecuencia permitimos que «bienes» menores eclipsen la aceptación de la bondad eterna de Dios en nuestra vida. La naturaleza efímera de los beneficios de menor importancia desaparecerá con el tiempo; no tengas dudas de que así será. ¡Solo Dios es verdaderamente bueno! Además, dispone en abundancia de todo lo que necesitas.

Solo Dios es bueno. No te conformes con menos.

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LEA: Salmo 16
Biblia en un año: Ezequiel 28–30
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

EL GOZO DE LA ETERNIDAD


Salmos 30:5
“Porque un momento será su furor; Mas en su voluntad está la vida: Por la tarde durará el lloró, Y á la mañana vendrá la alegría”.

Cuando Jonathon Edwards predicó el sermón de “Pecadores en las manos de un Dios enojado”,  habían algunos que se desmayaron; fue horrible el cuadro que el pintó. Pero el castigo que viene está reservado para AQUELLOS que rechazan a Cristo, y rehúsan inclinar sus rodillas ante Él.

Para los que se arrepientan de sus pecados y acepten a Cristo, y le sigan, Dios nos corrige como un Padre a sus hijos, para nuestro propio bien. A veces esa disciplina puede parecer dura, pero viene de nuestro Padre Celestial y es para que cambiemos nuestra manera de vivir. Es una aflicción leve y como indica el versículo de hoy, “Por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría” Salmos 30:5. Y este gozo durará por toda la eternidad! ¡Ven pronto Señor Jesucristo!

“Gracia y Paz”

martes, 11 de septiembre de 2012

VIVE UN DÍA A LA VEZ


Éxodo 16:4
"Y el Señor dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no".

A través de toda la Biblia, Dios nos exhorta a vivir un día a la vez y a disfrutar plenamente de las bendiciones que él tiene para nosotros ese día, sin que la preocupación por el próximo día afecte nuestra paz y nuestro gozo. En el pasaje de hoy, Dios le promete a Moisés que alimentará al pueblo de Israel que se encontraba cruzando el desierto hacia la tierra prometida, enviándole pan del cielo. Pero le advierte que cada día deben recoger la porción correspondiente a ese día y nada más. Más adelante (Éxodo 16:19) Moisés les recuerda que debían limitarse a recoger estrictamente lo que habrían de comer cada día y que no dejaran nada para el próximo día. "Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés" (Éxodo 16:20).

Hay una tendencia en el ser humano a actuar en contra de este concepto divino, quizás porque sentimos inseguridad por el mañana. Y entonces nos preocupamos excesivamente por el futuro en lugar de vivir tranquilamente el presente. Por eso Jesús, en el Sermón del monte, les dijo a todos: "Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal" (Mateo 6:34). No habla Jesús en contra de que seamos prudentes y tomemos las medidas necesarias para estar preparados con el fin de responder a distintas situaciones del futuro, sino que nos exhorta a no afanarnos, es decir a no angustiarnos por el mañana antes de saber qué nos traerá el mañana. Si Dios les dijo a los israelitas que recogieran solamente la porción de pan de ese día, fue porque él estaba seguro de que la porción del día siguiente no les faltaría. Desobedecer esta orden significaba falta de fe en el Señor, y por lo tanto traería malas consecuencias. Si Dios nos dice que no nos preocupemos por el mañana es porque él suplirá todas nuestras necesidades cuando llegue el momento.

Cuando Jesús enseñó a sus discípulos la oración modelo, les dijo que pidieran de la siguiente manera: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy" (Mateo 6:11). En realidad no se refiere simplemente al pan que se hace con harina. Esta petición incluye todas las cosas relacionadas con nuestras necesidades materiales y físicas. Al dirigimos a nuestro Padre celestial de esta manera estamos reconociendo que él es el suplidor de todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19), y al decirle “dánoslo hoy” estamos manifestando nuestra fe en él al no preocuparnos por el día de mañana.

Al levantarnos en la mañana debemos dar gracias a Dios por el nuevo día, pues sus misericordias son “nuevas cada mañana”, dice Lamentaciones 3:23. David solía levantarse muy temprano a tener un tiempo de comunión con el Señor. En el Salmo 63:1 él escribió: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela”. Cuando creamos el hábito de tener un tiempo de oración temprano en la mañana, y allí encomendamos al Señor el nuevo día, y nos ponemos bajo su dirección y su cuidado encontraremos que todo marchará bien para nosotros, y aún cuando encontremos dificultades sentiremos la mano de Dios ayudándonos. David también alababa a Dios cada día. El Salmo 145:2 dice: “Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre” Y al acostarse de nuevo acudía a Dios en oración: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado”, dice el Salmo 4:8.

David era un hombre conforme al corazón de Dios, que guardaba sus mandamientos y estatutos. Hazte el propósito de seguir la rutina diaria de David. Levántate temprano y pasa un tiempo de oración y lectura de la Biblia. Encomienda a Dios ese día antes de comenzar tus actividades diarias. Durante el día alaba al Señor, dale gracias por sus bendiciones y actúa tratando de agradarlo en todo. Al acostarte, ora dando gracias por el pasado día y pide al Señor que su paz te envuelva mientras duermes. Mientras tanto él estará preparando el día de mañana para ti.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego que me ayudes a vivir un día a la vez, Quita de mí toda preocupación por el pasado que ya pasó y por el futuro que pertenece a ti, y ayúdame a vivir el día de hoy disfrutando de tus bendiciones. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

CONFIAR Y OBEDECER


Josué 6:1-5
“Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia delante”.

Uno de mis himnos favoritos es “Para andar con Jesús”, porque resume el propósito de Dios para nuestras vidas. Cuando practicamos los mandatos de confiar y obedecer, se inicia un ciclo hermoso. Confiar en el Señor hace que la obediencia sea más fácil, y por tanto, ésta produce una confianza cada vez mayor. ¿Puede usted recordar el haber enfrentado un desafío difícil o desconcertante? Si es así, sabe lo importante que son estos dos mandamientos.

Cuando el Señor le llame a una tarea que no parezca razonable, tiene dos opciones: obedecerle a pesar de no entender lo que pasará después, o temer y tratar de encontrar una salida. Josué escogió la primera opción. Porque confiaba en el Señor, ignoró toda su experiencia militar y adoptó el extraño plan de batalla de Dios. Con los años, había aprendido que el Señor es fiel.

La manera como respondemos a las tareas difíciles de Dios, revela nuestro nivel de compromiso. Podemos sentir que estamos caminando bien con Él, hasta que propone un cambio de dirección. Es allí cuando entra en acción nuestra resistencia, y nos damos cuenta de que no estamos tan cerca de Dios como pensábamos. En ese momento, nuestra decisión revela si el Señor podrá usarnos como Él desea. Porque Josué nunca perdió de vista su compromiso con Dios, siguió sirviendo al Señor por el resto de su vida.

A veces, la obediencia es una lucha. En ese momento, su mente piensa en todas las razones por las que el plan del Señor no es lógico. El miedo le domina mientras que su voluntad lucha para obedecer. Pero la obediencia es siempre la mejor opción, porque el Señor es fiel y sabio.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

« S Í »



Su mundo fue un mundo de silencio. Desde el vientre materno estuvo privada del oído. Nació sorda, y vivió sin poder tampoco aprender a hablar. Los sonidos para ella no existían. Desde muy pequeña su único lenguaje era el de los signos. Así Sandra Smith, de Sudáfrica, vivió sin oír y sin hablar.

Un día el amor llamó a su puerta. Sandra se enamoró de Kenneth Conrad, compañero de estudios en la universidad. Como soñaba con el día en que Kenneth le propondría matrimonio, mentalmente ensayó decir con la voz y con los labios: «Sí». El día llegó. Kenneth, arrodillado, le preguntó por señas: «¿Quieres casarte conmigo?» Y Sandra, por primera vez en su vida al oído de otro, aunque no podía oírlo ella misma, pronunció un sonoro «sí».

Esta no es sólo una historia de romance. Es también una historia de tesón, de determinación, de esperanza, de fe. Es una historia del mágico poder que tiene el amor. Sandra, joven universitaria de veinte años de edad, sabía que era sordomuda. Pero se preparó mentalmente para el día en que pronunciaría, cuando menos, una sola palabra. Y cuando el hombre de sus sueños le propuso matrimonio, rompió el silencio de veinte años y habló para decir: «Sí».

Decir «sí» o «no» puede cambiar el destino completo de una persona. Si un joven le dice «no» a la primera invitación que se le hace a probar cocaína, y sigue diciendo firmemente «no» a toda otra invitación posterior, se librará del funesto vicio.

Si una adolescente aprende a decir «no» a cualquier requerimiento malsano que le hace el joven, se librará de la pérdida de la pureza y del embarazo fuera del matrimonio. El «sí» y el «no» pueden tener enormes repercusiones. El poder de un «no» puede salvarle la vida.

Hay otro «sí» y otro «no» que tienen consecuencias eternas. Son el «sí» o el «no» con que respondemos a la invitación divina. La invitación es esta: «Dame, hijo mío, tu corazón y no pierdas de vista mis caminos» (Proverbios 23:26). Responder con un «no» es negarnos eternamente la paz que Dios nos quiere dar. En cambio, responder con un «sí» es encontrar la razón de nuestra existencia, es encontrar la verdadera felicidad, es encontrar a Dios. Respondamos con un «sí» a la invitación divina. Es nuestra única salvación.

“Gracia y Paz”
Un Mensaje a la Conciencia

¿SE DEBE CREER EN EL HOMBRE?


Jeremías 17:5.
“Así ha dicho el Señor: Maldito el varón que confía en el hombre”.

Hechos 16:31
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”.

Varios artículos sobre el humanismo y la religión escritos recientemente por filósofos demuestran la tendencia moderna del hombre: creer en él mismo. Creer en el hombre es creer que es bueno, capaz de mejorarse y tender a un estado perfecto, o al menos satisfactorio. Es creer que es posible tener paz en la tierra mediante esfuerzos humanos, que la sociedad realmente está progresando. Pero si bien es cierto que el hombre puede hacer el bien, también debemos reconocer que es capaz de hacer el mal y de hacerlo con esmero. Del tirapiedras al arma nuclear, el hombre no ha evolucionado realmente; incluso es incapaz de abstenerse del mal en la vida cotidiana.

Desde hace miles de años el hombre trata de buscar por sí mismo una solución. Aspira al bien, al amor, a la paz, pero no puede alcanzarlo por sus propios medios. Por ello hay muchas personas que están desanimadas al medir la distancia entre sus ideales y la realidad.

Sin embargo, hay un hombre enviado por Dios que vino a arreglar el verdadero problema de la humanidad; en él podemos y debemos creer. Este hombre, el único que fue justo y perfecto, es Jesús. Él vino a liberar a los hombres de esa fuente de mal que Dios llama pecado, y que conduce a la muerte. Él, el Hijo de Dios, llevó sobre sí el castigo que merecían nuestros pecados, dio su vida por amor a nosotros. Resucitó y hoy ofrece gratuitamente la liberación a todos los que quieran creer en él, pues es el único camino a Dios.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

1 Tesalonicenses 5:18




1 Tesalonicenses 5:18.
“Den gracias a Dios por todo...”

¿Dar gracias también por las pruebas y los fracasos? Sé que no es fácil ver cuál es la bendición de que pierdas tu empleo, o que estés padeciendo de una grave enfermedad, sin embargo, Dios permite que en ocasiones experimentes pruebas y fracasos porque al final serán una bendición para tu vida.

Toma por ejemplo el caso del profeta Daniel. Cada prueba difícil que le tocó enfrentar al final resultó siendo una bendición. De hecho, quizás nunca habríamos sabido de Daniel si no hubiera sido llevado cautivo a Babilonia.

¿Puedes imaginar lo mal que se habrán sentido Daniel y sus tres amigos mientras eran llevados cautivos a tierra extraña? Por su mente no pasaba la idea de que Dios usaría esa circunstancia como el medio para bendecirlos.

Luego enfrentarían otra difícil prueba: comer los alimentos de la dieta babilónica y contaminarse, o rechazarlos y enfrentar la posibilidad de morir por desobedecer el mandato del rey. Ya sabemos que no se contaminaron. Pero esta prueba sirvió para que Nabucodonosor los conociera y para colocar en alto el nombre de Dios (ver Dan. 1:17-21).

En otra ocasión, cuando los sabios del reino no pudieron adivinar el sueño de Nabucodonosor, la vida de Daniel y sus amigos corrió peligro nuevamente, pero esta prueba también sirvió para que Daniel fuera nombrado para su elevada magistratura y, por supuesto, para glorificar a Dios (cap. 2). Algo similar ocurrió cuando Ananías, Misael y Azarías enfrentaron la prueba del horno de fuego (cap. 3); y cuando el mismo Daniel fue milagrosamente librado de una muerte segura en el foso de los leones (cap. 6).

¿Conclusión? Dios tiene poder para transformar nuestros fracasos en victorias, y para convertir nuestra tristezas en gozo.

Si has tenido un fracaso reciente, recuerda que Dios tiene poder para convertir la maldición en bendición. Si una puerta se cerró hoy, Dios abrirá otra mañana. Si hoy la pareja de tus sueños te dio la espalda, mañana Dios proveerá una mejor. Si por ser fiel a tus principios perdiste hoy algo valioso, mañana él te convertirá en triunfador. Esta es su promesa: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán” (Sal. 126:5).

Gracias, Señor, porque dispones todas las cosas para el bien de quienes te aman.

“Gracia y Paz”
Meditaciones Vespertinas

LOS HÁBITOS QUE SE DEBEN DESARROLLAR EN EL MATRIMONIO


Efesios 5:33
“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.

Un hábito es una costumbre que se forma con un esfuerzo inicial y se pule con el tiempo.

Todos los seres humanos necesitamos formar hábitos que nos permitan ser mejores personas, tener mejores matrimonios y tener vida saludable en todos los aspectos. Veamos tres hábitos fundamentales para establecer en tu matrimonio y una familia saludable.

1.- La unidad de un matrimonio desde la perspectiva del Creador debe establecerse sobre fundamentos espirituales. La unidad espiritual en un matrimonio genera un ambiente de estabilidad emocional a pesar de las circunstancias que rodeen la relación. Una buena unidad espiritual es el fundamento imprescindible de una buena relación emocional.

En otras palabras, cuando en un Matrimonio hay una unidad espiritual sólida, tendrán la capacidad de manejar los conflictos y las diferencias de una mejor manera; tendrán mayor tolerancia y serán capaces de perdonarse con más facilidad. Para lograr una buena unidad espiritual, es necesario que establezcan hábitos de vida espiritual como asistir juntos a la iglesia, orar juntos, leer la Biblia juntos, y compartir principios bíblicos de vida. Estos hábitos de vida espiritual, les permitirá manejar las circunstancias y los conflictos sin necesidad de enojarse ni ofenderse.

2.- El segundo hábito fundamental: comunicarse correctamente. Para eso deben crear el hábito de escucharse mutuamente con atención y paciencia. La mayoría de matrimonios no tienen este hábito. Pero es vital para tener una buena relación. Al escucharse con atención y paciencia, van a tener la oportunidad de expresar los sentimientos libre y sinceramente y eso los acercará y fortalecerá la relación emocional de la pareja. Tomar en cuenta la opinión y el criterio del cónyuge es un excelente hábito que les evitará muchas discusiones. Cambie entonces el hábito de gritar y de interrumpir a su cónyuge, por un hábito de escuchar con paciencia y tomar en cuenta sinceramente la opinión de su cónyuge.

3.- El tercer hábito de vida matrimonial: alimentar la relación. Es muy importante que como pareja tengan un tiempo a la semana para compartir juntos, en plan “cita”. Salir a cenar, caminar por la playa o un parque tomados de la mano, tomar un helado juntos, etc. Este tiempo deben aprovecharlo para conversar de sueños, proyectos de vida, arte, estudios, temas espirituales, pero sobretodo de sentimientos mutuos. No usen este tiempo para hablar de otros temas.

Cuando una pareja desarrolla estos tres hábitos de vida, la probabilidad de que tengan una relación saludable es muy alta. Podrán disfrutar de las cosas buenas de la vida y enfrentar las dificultades con más sabiduría. Como todo hábito requiere esfuerzo y perseverancia y en no pocas ocasiones requiere ayuda calificada. Habla con tu cónyuge hoy mismo, pídanse perdón primero y tomen la decisión de establecer nuevos hábitos de vida espiritual y emocional para fortalecer su relación sólidamente. Busquen ayuda capacitada que les enseñe a desarrollar estrategias para lograrlo.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro mas valioso que Dios te ha dado. Cuídalo!

Leer: Efesios 5:21-33.

“Gracia y Paz”
Noviazgo y Matrimonio

MUNICIONES MISIONERAS


Juan 1:48
"…Cuando estabas debajo de la higuera, te vi",

Adora siempre que tengas la oportunidad. Nosotros pensamos que estaríamos listos para la batalla, si enfrentáramos una gran crisis. Pero la crisis no construye algo dentro de nosotros, sino que revela de qué somos hechos. ¿Estás diciendo: "Si Dios me llama a la batalla, por supuesto que estaré a la altura de la ocasión"? Pero no lo estarás, a menos que te hayas ejercitado en el campo de entrenamiento de Dios. Si no estás realizando la tarea que tienes a la mano y que Dios dispuso para tu vida, cuando sobrevenga la crisis, en lugar de estar listo para la batalla serás un inepto. Las crisis siempre revelan el verdadero carácter de una persona.

Una relación privada de adoración a Dios es el acto más grande y esencial para poder ser idóneo espiritualmente. Llegará el tiempo, como lo experimentó Natanael en este pasaje, cuando ya no será posible la vida "bajo la higuera", porque todo estará al descubierto y el trabajo se expondrá a la luz. Pero te considerarás sin ningún valor en ese momento, si no has estado adorando a Dios en todas las oportunidades diarias que se presentan en tu hogar. Si tu adoración es correcta en tu relación privada con Dios, entonces Él te liberará y estarás preparado. Él es el único que ve que te has vuelto perfectamente apto y cuando viene la prueba, puede confiar en ti.

¿Estás diciendo: "Pero no se puede esperar que viva una vida santificada en las circunstancias actuales, pues no tengo tiempo para orar o para estudiar la Biblia. Además, aún no ha llegado mi oportunidad para la batalla, pero, cuando llegue, por supuesto que estaré listo”? No, no estarás. Si no has estado adorándolo en cada oportunidad diaria, cuando llegue el momento de entrar en la obra de Dios no sólo serás inútil, sino un gran estorbo para los que estén trabajando contigo.

El campo de entrenamiento divino, donde se encuentran las municiones misioneras, es la vida de adoración privada y personal del creyente.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida