jueves, 28 de junio de 2012

NUESTRO PADRE TIERNO Y PODEROSO


2 Crónicas 20:1-4
“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová”.

Todos tenemos problemas en la vida. Ya sean económicos, profesionales, interpersonales, pero podemos tener la seguridad de que servimos a un Dios que está interesado en nuestros problemas, y con poder para ocuparse de ellos.

Cuando surgen las dificultades, la oración es siempre un buen primer paso a tomar. Pero el tener una base sobre la cual cimentar nuestras oraciones, cambia la naturaleza de la situación. Josafat, el rey de Judá, enfrentaba un enorme reto. Tres tribus diferentes --amonitas, moabitas y meunitas-- libraban juntas una guerra contra él. La mayoría de los líderes se habrían derrumbado bajo tal presión, o al menos habrían tomado medidas drásticas, pero Josafat era un rey sabio. Aunque estaba atemorizado, no arremetió contra sus enemigos. Más bien, porque sabía que Dios estaba interesado en su problema, "humilló su rostro para consultar a Jehová" y proclamó un ayuno en toda el país (2 Crónicas 20:1-3).

Josafat también sabía que Dios, que era más grande que cualquier problema, había hecho cosas milagrosas para Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David. Ese mismo Dios le ayudaría, también, en su hora de necesidad. Nunca hay que desestimar el interés del Señor en nuestros asuntos. Él ayudó a nuestros antepasados en la Biblia, y puede y quiere ayudar a sus hijos hoy.

Es fácil pensar que nuestros problemas no son importantes a los ojos de Dios, pero ese no es el sentir del Señor en lo absoluto. Lo que nos concierne a nosotros le concierne a Él. Si nosotros, como Josafat, acudimos a Dios y proclamamos su poder, Él intervendrá.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

DIOS ES FIEL


2 Tesalonicenses 3:3
“Mas fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del mal”.


Debes memorizar este verso. Este versículo tiene todo lo que el corazón puede desear:


1. Dios te confirmará. La palabra quiere decir, poner a uno en cierta dirección, confirmarte y preservarte en el camino correcto.

2. Te guardará del mal. Esto no quiere decir que no tendremos problemas, enfermedades, y dificultades, que todos tenemos en este mundo. Pero te guardará del Malévolo, es decir, de Satanás, quién te llevaría a la peor maldad, la de caer de la fe y renunciar a Cristo. Dios te guardará de esto.

Aquí viene una noticia mucho mejor. DIOS ES FIEL. No te va abandonar. No va decir que no vales la pena. El nunca empezó un proyecto que no llevó al cabo. El no empieza a construir y luego abandona el proyecto. Si de veras perteneces a Cristo y lo has recibido en tu corazón como tu Salvador, y luego si tratas de vivir en pecado y aparte de El, te traerá toda clase de problemas, sufrimientos y dificultades hasta que te vuelvas a El. Y si a pesar de todo eso tú sigues porfiadamente en las cosas de este mundo y fuera de compañerismo con El, serás “entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”. 1 Corintios 5:5 “DIOS ES FIEL, Y TE CONFIRMARA HASTA EL FIN”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 27 de junio de 2012

LO QUE FORMA UNA BARRERA

Isaías 59:1-2
“He aquí que no se ha acortado la mano del Señor para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.

Parece ser que nunca se había consultado tanto a sicólogos y consejeros familiares como en nuestra época, pues aspiramos a que nuestras relaciones con los demás sean más auténticas, afectuosas y profundas. Pero a menudo olvidamos que la barrera más grande entre dos personas es la envidia, la infidelidad, la maldad y la mentira… es decir, el mal. Cuando le hago daño a mi prójimo, interiormente se crea una distancia entre esa persona y yo. Por ejemplo, si hablo mal de él, se forma una barrera, aunque él no tenga ni idea de lo que he dicho.

Lo mismo sucede con respecto al Dios Santo. Nuestra desobediencia, nuestros pensamientos impuros, nuestro estado de rebelión contra él constituyen un obstáculo insuperable. ¿Quién hubiera podido tomar la iniciativa de eliminar este obstáculo? Dios mismo, porque también es amor. “Porque de tal manera amó Dios al mundo (a usted y a mí), que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). En la cruz Jesús, el Hijo de Dios, cargó con los pecados de todo el que desea recibir la gracia divina. Jesús pagó por él; el obstáculo de sus pecados fue quitado y él recibe la vida eterna.

Pero aunque el creyente tenga una relación viva, segura y eterna con su Dios, a veces un pecado viene a romper esa comunión. Entonces es necesario confesarle ese pecado. “Él es fiel y justo para perdonarnos” (1 Juan 1:9).

“Gracia y Paz”
La Buena semilla

¿CÓMO TE VA EN TU BATALLA?


Romanos 7:15-23
“Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.”

Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, y ahora ya no es solamente una fuerza la que controla nuestras acciones, sino que ahora existe otra fuerza que se opone a los deseos de la carne, y por lo tanto se establece una guerra por el poder. Según el diccionario, “guerra” es “el conflicto que ocurre cuando una parte intenta obtener por la fuerza algo que la otra no quiere conceder voluntariamente, o cuando ambas partes desean poseer algo que no pueden compartir”. La guerra espiritual es la batalla continua entre la naturaleza carnal apoyada por las fuerzas del diablo, y el hombre interior respaldado por los ejércitos de Dios.

En el pasaje de hoy, las palabras del apóstol Pablo describen una verdadera batalla dentro de él. Por un lado, el hombre interior que se deleita obedeciendo la palabra de Dios; por otro lado la naturaleza carnal pecaminosa que lo empuja hacia el pecado. Y no se trata solamente de “pecado sexual”, como muchos piensan, sino que puede ser cualquier pecado, como hacerle daño a una persona, mentir, sentir envidia o ira, o comer una comida que sabemos no nos conviene, o también lo contrario, es decir no hacer algo que debíamos hacer por obediencia al Señor. El que esta lucha se incline a un lado o a otro depende de la voluntad humana, de nuestra decisión de aceptar o rechazar el poder de Dios, de creer o rechazar la gracia divina. La Biblia nos dice que en la cruz del Calvario Jesús triunfó sobre Satanás, dejando establecida la superioridad de su poder, y poniéndola a disposición de todos los que creen en él y le siguen (Colosenses 2:15). Es, por lo tanto, responsabilidad nuestra usar ese extraordinario poder que está a nuestra disposición por medio del Espíritu Santo.

Un punto muy importante en esta guerra, al igual que en cualquier guerra, es estar alertas de manera que el enemigo no nos sorprenda con sus ataques. En 1 Pedro 5:8 dice: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” Y en Mateo 26:41, Jesús les aconseja a sus discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Debemos estar concientes de que la intención de nuestro enemigo el diablo es destruirnos; y para ello usa los deseos de la carne. Él conoce nuestras debilidades, y pone tentaciones delante de nosotros. Este es el momento en el que debemos acudir a la ayuda de nuestro Padre celestial y postrarnos en oración, clamando por su fortaleza y sometiéndonos a la dirección de su Santo Espíritu. Entonces el diablo no tiene otra alternativa que huir. Así dice Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

¿Quieres ganar esta batalla espiritual y vivir una vida de santidad? Dedica un tiempo diariamente a orar y a leer la Biblia. Medita en ella, reflexiona y aplícala a tu vida diaria. De esta manera adquieres conocimiento de la Palabra de Dios, lo cual es sumamente importante en la guerra espiritual. Dios dice en Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.” Este tiempo diario de comunión fortalece tu fe y te acerca más al Señor, a su protección y al cuidado y la dirección de su Santo Espíritu.

ORACIÓN:
Padre santo, en medio de esta guerra espiritual clamo a ti en busca de tu poder. Por favor ayúdame a someterme totalmente a la autoridad de tu Santo Espíritu, para que tú pelees por mí y yo pueda vivir en santidad, como es tu voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

FORTALEZA EN LA ESPERA


Isaías 40:28-31
“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

Dios tiene un propósito y un plan para usted, y su tiempo es perfecto. A veces, Él responde nuestras oraciones con "sí" o "no". Pero, en otras ocasiones, dice: "todavía no"; cuando sucede esto último, podemos beneficiarnos de las ricas recompensas que se reciben por esperar.

Una bendición muy práctica es que Dios nos fortalece cuando nos apoyamos en Él durante los periodos de espera. Isaías 40:31 nos dice que "los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas". Se nos da la metáfora de un águila con el viento por debajo de sus alas. Es interesante notar que las palabras "viento" y "espíritu" tienen la misma raíz griega --pneuma. El espíritu de Dios nos levanta, y su energía y fuerza nos sostienen cuando permanecemos en Él.

Cuando enfrentemos una decisión difícil, la clave efectiva es aprender a esperar. No hay ningún versículo de la Biblia que nos diga que tomemos el control y libremos nuestras propias batallas. Dios es quien las libra en favor nuestro (2 Crónicas 20:15).

Cuando David enfrentaba sus más grandes batallas, esperaba en el Señor. Dios lo libraba de ser destruido, y ponía sus pies en terreno firme (Salmo 40:1-3). Él hará lo mismo con usted. Si permanece en Él, Dios le dará poder sobrenatural para realizar las cosas que Él requiere de usted, pues su Espíritu hace por nosotros, lo que no podemos hacer por nosotros mismos.

Al leer la Palabra, vemos que cada vez que uno de los santos de Dios logró una victoria, es porque estuvo esperando y confiando en el Señor. Usted también puede experimentar la victoria en su vida. Cuando se tiene al Creador omnipotente del universo actuando a su favor, no se puede perder.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL PERDÓN DE DIOS


2 Crónicas 30:20
“Y oyó Jehová á Ezequías, y sanó al pueblo”.

El Rey Ezequías había llamado a todo Israel para celebrar la Pascua que por muchos años no se observaba. Muchos eran ritualmente inmundos y no aptos, pero tomaban parte a pesar de eso, lo que hubiera traído castigo por su servicio incorrecto, pero el Rey Ezequías pidió perdón de Dios por el pueblo. “Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo”.

Esto es una buena ilustración de nuestros fracasos y nuestro servicio imperfecto al Señor que nos perdona por su hijo Jesús, y acepta nuestro servicio incompleto, y nuestra obediencia imperfecta. Si caminamos con Cristo tendremos compañerismo estrecho con él, y experimentaremos “los días del cielo en la tierra”, pero si tropezamos y fracasamos, y de nuevo clamamos a él; él nos perdona, y nos restaura al compañerismo. ¡Qué bueno es el Señor! En las palabras de esa canción antigua, ¡”Que amigo tenemos en Cristo, que lleva toda nuestra angustia todos nuestros pecados! ¡Que privilegio llevarle todo a él en oración!” ¡Que bondadoso y que misericordioso es nuestro Padre Celestial.

Debemos decidir leer su palabra, pasar tiempo en su presencia en la oración y obedecerle de todo corazón.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

martes, 26 de junio de 2012

¿Estás buscando una segunda opinión?


Mateo 9:18-26
“Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré sana; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús, volviéndose y mirándola, le dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra”.

Una pequeña historia cuenta que un viejo médico de campo examinó detenidamente a su paciente, se rascó la cabeza perplejo, y le preguntó: “¿Ha tenido esto antes?” El paciente contestó que sí. Entonces, el médico frunció el ceño y le dijo: “Bueno, pues lo tiene otra vez”. Obviamente no tenía la más mínima idea de cuál era el problema. No hay nada más frustrante que un problema para el cual no se encuentra un diagnóstico. ¡Qué alivio es encontrar un médico calificado que pueda decir confiadamente: “Este es su problema y este tratamiento le va a ayudar”!

Jesús siempre identificó correctamente la condición de todo aquel que acudió a él en busca de ayuda. Cualquiera fuese su problema, independientemente de todas las opiniones previas, su diagnóstico siempre fue acertado y los resultados de su intervención perfectos. Vemos la mujer del flujo de sangre y la hija del principal de la sinagoga de las que nos habla el pasaje de hoy. Marcos capítulo 10 nos relata la sanidad de Bartimeo, quien era físicamente ciego, y en Juan capítulo 3 leemos acerca de Nicodemo, el cual era espiritualmente ciego. En Lucas capítulo 7 Jesús sana al siervo de un centurión, y también resucitó al hijo de la viuda de Naín. Tenemos la historia del endemoniado gadareno (Marcos 5), y de muchos leprosos, paralíticos y tantos otros enfermos a los que el Señor sanó.

Jesucristo es el Gran Sanador. Cualquiera que sea tu problema o tu necesidad, sea física, emocional o espiritual, él te invita a que lo busques, confíes en su diagnóstico, y te coloques bajo su sabio y amante cuidado. ¿Confiarás tu vida al Médico Divino, al único que puede sanarte de cualquier enfermedad, resolver cualquier problema, y, aun más importante, salvarte de la condenación eterna?

ORACIÓN:
Mi bendito Padre celestial, gracias por tu Hijo, quien vino a sanar, y a liberar, y a dar vida en abundancia a todos los que en él creen. Hoy yo pongo mi vida en tus manos, y me someto totalmente a tu dirección y tu cuidado. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

REQUISITOS DE LA ESPERA


Salmo 25:3-5
“Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día”.

Esperar el tiempo de Dios no es algo pasivo ni ocioso; supone disciplina y compromiso. Hay cuatro requisitos básicos para la espera exitosa:

Fe.
Los caminos y el tiempo del Señor no son como los nuestros (Isaías 55:8-9). Desde un punto de vista humano, Él usualmente hace las cosas de una manera totalmente diferente de lo que esperamos. Pero a medida que confiemos más en Él, descubriremos que su forma de actuar no es tan extraña después de todo. Y cuando vivimos en armonía con su voluntad, su tiempo comienza a tener sentido.

Humildad.
Para esperar en el Señor, hay que estar convencidos de nuestra necesidad de Él. El sometimiento a su divina voluntad exige humildad; usted no puede seguir adelante con sus propios planes, y al mismo tiempo entregarse completamente a Dios.

Paciencia.
¿Tiene usted la disposición de mantenerse en su situación actual, hasta que reciba una clara dirección divina? Hacer una pausa para recibir claridad de Dios es una decisión deliberada que requiere paciencia.

Valor.
Para esperar en Dios se necesita valor, y especialmente cuando hay presión para actuar. Si se descuida, usted podría dejar de escuchar al Señor y seguir los consejos de otros. Por eso, mantenga su oído en sintonía con la voz del Todopoderoso, y no se equivocará.

Esperar en el Señor es una de las decisiones más sabias e importantes de la vida. Y, contrariamente a la creencia popular, es una tarea que requiere fe, humildad, paciencia y valor. Cuando uno confía en Dios y espera su tiempo perfecto, todos los aspectos de la vida se arreglan.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

UN CAMBIO DE VIDA


Lucas 9:23
“Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame”.

Antes de ser salvos por Jesús, somos esclavos de la carne. Hacemos LO QUE QUEREMOS HACER; lo que nos da consuelo o placer. Pero La Biblia dice que los verdaderos discípulos de Cristo han crucificado la carne y sus deseos. Hay un CAMBIO en nuestra vida cuando venimos a Cristo, o más bien dicho, tenemos UNA NUEVA VIDA; “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

SIN UN CAMBIO, NO HAY SALVACIÓN. Si quieres venir a Cristo, tienes que negarte a ti mismo, tomar tu cruz, y seguirle a Él. Así, CUANDO EL VUELVA y nos recoja para encontrarle en el aire, empezará una eternidad de bendición y gozo.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 25 de junio de 2012

Número de Judíos creyentes en Jesús asciende a un millón

Joel Chernoff, director general de “Messianic Jewish Alliance of America” [Alianza Mesiánica Judía de América], en una entrevista reciente con The Jewish Journal, dijo que hoy en día hay cerca de 800 congregaciones mesiánicas judías en el mundo. Mientras que en 1967 no había ninguna duda es un crecimiento impresionante.
“El judaísmo mesiánico es el que más rápido crecimiento desde 1967″, dice Joel.

Se estima que hay más de un millón de judíos mesiánicos: “Lo Judíos se están convirtiendo en creyentes de Yeshua” – dijo, refiriéndose a Jesús y basándose en el censo realizado por la población judía. 

Chernoff, explicó que “la corriente principal de la controversia entre los líderes judíos, es el Judaísmo Mesiánico que no es parte del judaísmo… Según el rabino presidente de la Unión del Judaísmo Reformista, el Judaísmo Mesiánico “se basa en una mentira”. 

Sin embargo, el director general dijo: “Incluso si la línea entre los evangélicos y los judíos mesiánicos pueden ser diferentes en otros países, en Israel se ha debilitado ya que el país se esfuerza por lograr algún apoyo político que pueda unir las congregaciones mesiánicas que se componen en su gran mayoría Judíos de todas las ramas del judaísmo tradicional, pero también hay personas de diferentes denominaciones”.
 
Por lo tanto, algunas congregaciones se componen de judíos y gentiles que adoraran juntos en una mezcla de iglesia y sinagoga. Esta aproximación y crecimiento, de acuerdo con el movimiento mesiánico se prevé “la reciente conversión de muchos Judíos que creen en el Mesías Jesús, es más, es un signo de que las promesas de Adonai para su pueblo se están cumpliendo en estos días. El Señor ha prometido que muchos retornarán a él, formando el “remanente” de que el Mesías vendrá muy pronto”.
 
Chernoff, explicó que las congregaciones mesiánicas ayudan a Israel. En los últimos 10 años, la Alianza Mesiánica Judía, estima que ya ha contribuido con 100 millones de dólares para diferentes proyectos. Sin embargo, señala, que a los Judíos mesiánicos no se les permite compartir su fe con los israelíes, aunque el gobierno alienta y agradece ese apoyo.
 
En la vista de lo mesiánico, el mundo se enfrenta a su cuarta guerra mundial, que se produce sin estridencias. Se trata de un conflicto religioso entre el mundo libre del fundamentalismo islámico que cree que deber ejercer la dominación del mundo por medio de la jihad [guerra santa].
 
El líder de la Alianza Mesiánica Judía, considera que el enfoque es cada vez más corriente entre el cristianismo y el judaísmo, después de casi 2.000 años de enemistad aun así, hay una gran resistencia de los grupos de cristianos ortodoxos, temen el intento de utilizar este acercamiento para convertir a los Judíos o forzarlos a una unidad teológica entre judaísmo y cristianismo. Sin embargo, los líderes del movimiento mesiánico, señalan que en “estos tiempos proféticos se observa cada vez una ola sin precedentes de la caridad cristiana para el pueblo judío”.
 
“Gracia y Paz”
Fuente: Noticiacristiana.com

¿Puedes reconocer la voz del Señor?

Juan 10:1-6
"De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía".
¿Alguna vez has visto un niño que se ha extraviado de su madre en medio de una multitud? Aunque ella esté fuera de su vista, si el pequeño puede oír su voz la reconoce inmediatamente. Es como si fuera un radar interior que examina los sonidos a su alrededor, eliminando los desconocidos y detectando aquella voz familiar. En los tiempos de Jesús, los pastores llegaban a tener tal relación con sus ovejas que las llamaban por nombre y éstas entendían. Las ovejas eran capaces de reconocer la voz de su pastor por encima de las voces de otros pastores cuyos rebaños apacentaban en los alrededores.

En el pasaje de hoy, Jesús se dirige a un grupo de judíos y les cuenta una parábola en la cual expone la diferencia entre el verdadero pastor de ovejas y aquel que finge serlo, una clara alusión al marcado contraste entre él y los fariseos, los cuales afirmaban ser los pastores legítimos del pueblo de Israel. Aquí vemos que sólo el verdadero pastor puede acercarse al rebaño sin causar alarma alguna "porque conocen su voz", y las ovejas le siguen. Al igual que un niño reconoce a su madre por la voz, las ovejas inmediatamente reconocen a su pastor por su voz. Y el pastor también conoce a sus ovejas y las llama por sus nombres. Ahora bien, si un extraño se acerca a las ovejas, estas de inmediato presienten el peligro y huyen de él, porque no conocen su voz. “Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía", termina diciendo este pasaje.

Más adelante, Jesús abunda más en esta analogía refiriéndose al aspecto espiritual, y se llama a sí mismo el pastor de todos aquellos que han creído en él como el Mesías prometido, el Salvador de sus almas. Dice el Señor: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11). Entonces establece una gran diferencia entre él y otros que se llaman falsamente “pastores”, cuando dice: “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa” (Juan 10:12). Por último, Jesús se refiere a aquellos que han llegado a tener una relación tan íntima con él como las ovejas con su pastor. Dice en Juan 10:27-28: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".

¡Qué maravillosa seguridad y qué preciosas promesas para las ovejas del buen pastor! Para aquellos que buscan su rostro en oración y escudriñan su palabra día tras día, de modo que llegan a reconocer con facilidad su voz y se dejan guiar por él. ¿Te resulta difícil reconocer la voz del Señor? Si es así, busca una relación íntima con él. Dedica tiempo a meditar en su palabra y a orar cada día de tu vida. ¡No hay otra manera! Verás como poco a poco tu oído espiritual se irá afinando y te resultará fácil escuchar y reconocer la voz de tu pastor. Cuando tú escuches esa voz que habla a tu corazón, y obedezcas las instrucciones fielmente, entonces recibirás todas las bendiciones que él promete.

ORACION:
Mi Padre amado, te doy gracias por Jesucristo, tu Hijo, quien a través de su muerte y resurrección se convirtió en el Gran Pastor de ovejas. Yo anhelo ser una oveja que reconozca su voz por encima de todas las demás voces de este mundo, y quiero seguirle adonde quiera que él me guíe. Afina mi oído, Señor, y dame la fuerza y el poder de tu Espíritu no sólo para escuchar sino también para obedecer la voz de mi Pastor. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

¿DÓNDE VAN LAS ORACIONES DEL MURO DE LOS LAMENTOS?

Orar y poner peticiones escritas a Dios en el muro occidental de Jerusalén es una tradición de miles de años.

Millones de peregrinos colocan cada año oraciones escritas en las grietas del muro occidental, también conocido como el Muro de los Lamentos o de las Lamentaciones, en Jerusalén.

Sólo en 2011 fueron 10 millones las personas que visitaron el muro occidental y muchos de ellos colocaron sus peticiones entre las piedras, sin preguntarse qué sucede cuando las grietas del muro se van llenando con esos papeles.

Pues bien, dos veces al año se quitan los papelitos de entre las rocas y, según explica el rabino Samuel Rabinovich, nadie los lee “porque son notas entre el hombre y su creador”.

Los obreros que hacen esta labor sacan las notas escritas sin leerlas, las ponen en bolsas, y luego las entierran en el cementerio del Monte de los Olivos.

De acuerdo a la práctica religiosa judía, está prohibido destruir cualquier objeto con el nombre de Dios escrito. Es por ello que esos papeles con oraciones son tratados casi con el mismo respeto que los rollos de la Torá o los libros religiosos.

PETICIONES POR CORREO

Refiriéndose al muro de la Plaza del Segundo Templo hay un testimonio que lo experimenta desde una perspectiva diferente a la habitual. Es la de Avi Hochman, del Servicio Postal de Israel.

Hochman cuenta: “Este muro es muy famoso, pues los judíos vienen, oran y ponen peticiones escritas a Dios, esta es una tradición de miles de años”. Cuando el Rey Salomón dedicó el primer templo, Dios dijo que sus ojos y su corazón siempre estarían ahí.

“Por eso tradicionalmente los judíos y personas de otros credos ponen sus oraciones en el muro. Si no pueden hacer el viaje, envían peticiones por correo”, explica.   

“Gracia y Paz”
(Protestante digital)

LA RAZÓN POR LA QUE SERVIMOS

Colosenses 3:23-24
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.
Dios nos manda en su Palabra a servir a los demás. Sin embargo, habrán personas que les será difícil cumplir esta orden.

Afortunadamente, una definición bíblica sobre el servicio puede ayudarnos a obedecer la orden del Señor, no importa quién pueda ser el beneficiado. La razón es que es Dios a quien servimos realmente.

Si tenemos esta motivación en todo lo que hacemos, eso repercutirá en la calidad de nuestro trabajo y evitará que nos desanimemos. Entonces, cualquiera que sea nuestra tarea --dirigir un negocio, enseñar niños, o hacer algo que parece poco atractivo-- si nuestro propósito es glorificar a Dios, daremos lo mejor de nosotros con su poder. Y esperaremos confiadamente en que Él nos utilizará para sus propósitos, aunque la tarea que hagamos nos parezca sin fruto a nosotros o los demás.

Cuando yo era niño, tenía que despertarme antes del amanecer para repartir periódicos. Aun bajo lluvia o nieve, tenía que hacer el trabajo, y eso era duro para mí. Entonces el Señor puso en mi corazón que yo no estaba simplemente llevando periódicos a gente de mi ciudad, sino que estaba sirviéndole a Él. Al entender más esta verdad, despertarme y trabajar era algo que podía hacer con un propósito. En verdad, no siempre tenía ganas de enfrentar el trabajo, pero mis sentimientos ya no eran importantes. Estaba sirviendo a mi Creador.

No importa lo que Dios nos pida que hagamos, podemos obedecer con gozo si lo hacemos para el Señor Jesús. Si esta es nuestra motivación, no necesitaremos la aprobación del mundo. Solo necesitaremos saber que Dios está complacido, y que promete recompensar a quienes le sirven (Hebreos 11:6).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

BUSCANDO A DIOS

1 Crónicas 16:11
“Buscad á Jehová y su fortaleza; Buscad su rostro continuamente”.

Este verso nos enseña que debemos buscar a Dios y buscar su cara continuamente; este es un deber que no es pesado ni fatigoso sino da gozo y bendición. ¿Pero cómo debemos buscar a Dios? Nos dice en Juan 14:6. Jesús dijo, “Nadie viene al Padre, sino por mí”. Jesús es nuestro sumo sacerdote, Hebreos 8:1 y 9:11. Al principio nos acercamos al Padre por el sacrificio de Jesús en la cruz, y después por Jesús nuestro mediador y sumo sacerdote. El es el UNICO mediador entre Dios y nosotros, 1a Timoteo 2:5. En el Padre hay depósitos de bendiciones y manantiales refrescantes para aquellos que toman el tiempo para clamar a él y que han aprendido el gozo y la bendición del compañerismo con él.

Padre, danos la paz y el consuelo de tu presencia mientras que caminamos por este valle de pruebas y lagrimas, te lo pedimos en el nombre de Jesús nuestro Salvador. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día