martes, 19 de junio de 2012

DISCULPARSE

Mateo 5:23-24
“Por tanto, si […] te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, […] anda, reconcíliate primero con tu hermano…”

Marcos cometió un error. Llegó una hora tarde a un restaurante donde tenía que encontrarse con un amigo de la iglesia. El amigo ya se había ido. Como se sentía mal por el error, compró un cupón de regalo para comer en ese lugar y se detuvo en una librería para buscar una tarjeta que dijera que lamentaba lo sucedido. Entre cientos de tarjetas, se sorprendió al encontrar en un recóndito rincón de la tienda solo unas pocas que decían: «Lamento lo que hice». Compró una y se la dio a su amigo, el cual aceptó la disculpa.

Aunque las tarjetas para pedir disculpas no sean populares, asumir esta actitud suele ser algo necesario en nuestras relaciones interpersonales. Pedir perdón es una acción bíblica. Jesús les enseñó a sus seguidores a arreglar las cosas con aquellos a quienes habían ofendido (Mateo 5:23-24; 18:15-20). Y el apóstol Pablo dijo: «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» (Romanos 12:18). Vivir en paz quizá exija pedir disculpas.

Tal vez resulte difícil disculparse porque esta actitud requiere que tengamos un espíritu humilde para admitir nuestro error, lo cual no brota de nosotros naturalmente. Pero asumir la responsabilidad del daño que hicimos en una determinada situación puede sanar una relación y restaurarla.

¿Cometiste un error? Trágate el orgullo y da el primer paso… aunque no puedas encontrar una tarjeta que te ayude a decirlo.

Lectura: Mateo 5:21-26

La mejor manera de tener la última palabra es disculparse.

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

BENEFICIOS DEL APIO


El apio es diurético:

·      Los aceites esenciales del apio, llamados terpenos, tienen un efecto dilatador de los vasos renales, es decir, funciona como diurético natural, que evita la retención de líquidos.

·      El apio funciona como antibacteriano y antimicótico:

·      Otra de las virtudes de los aceites esenciales del apio es su capacidad para destruir las bacterias y hongos que se alojan en el intestino o estómago.

·      Por esta razón, el apio combate las infecciones del riñón.

·      El apio elimina el exceso del ácido úrico:

·      Comer apio te ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico, es decir, la concentración de sustancias tóxicas en el organismo.

·      Tener altas cantidades de ácido úrico en el cuerpo produce enfermedades como la gota.

·      El apio es auxiliar en padecimientos hepáticos:

·      El consumo de apio es muy importante para las personas que padecen enfermedades del hígado, porque contribuye a eliminar toxinas producidas por el exceso en la ingesta de grasa o alcohol.

·      El apio contiene dosis importantes de vitaminas A, B, C y E:

·      El apio es rico en vitaminas A, B1, B2, C, y E.

·      Lo cual quiere decir que si comes apio te beneficiarás de muchas formas, por ejemplo: es antioxidante, o dicho de otra manera, retarda los efectos del envejecimiento; beneficia el pelo, la piel, los huesos, la vista, el corazón, las arterias y fortalece el sistema inmunológico, así como el nervioso.

·      El apio es un regulador intestinal:

·      El apio contiene grandes cantidades de fibra, por lo cual, su consumo te auxilia en problemas de estreñimiento.

·      De igual forma combate los gases intestinales.

·      El apio disminuye el colesterol:

·      El colesterol es benéfico en nuestro cuerpo, sin embargo, en altas cantidades resulta dañino.

·      Comer apio te ayuda a disminuir los índices de colesterol y con ello, evitar las enfermedades cardiovasculares.

·      El apio favorece la cicatrización:

·      El apio es rico en zinc, por ello, regenera la piel y cura las heridas.

·      Además es antibiótico por lo que favorece la cicatrización.

·      El apio es un excelente afrodisíaco:

·      Si por alguna razón, la lista anterior no te motivo a comer apio, debes saber que el consume de esta hortaliza tiene propiedades afrodisíacas, es decir, estimula el deseo sexual porque posee un efecto sobre el aparato urinario.

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), ¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 corintios 6:19). Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer (Génesis 1:29).

“Gracia y Paz”

SU BATALLA ES DEL SEÑOR


2 Crónicas 20:14-15
“Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios”.

Una gran multitud vino contra el pueblo de Dios. El rey Josafat y su gente propusieron en sus corazones buscar a Dios y ayunar. El rey clamó a Dios con una oración que la mayoría de nosotros ha orado en nuestro caminar espiritual: “En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (2 Crónicas 20:12).

Isaías dio esta advertencia a todas las fuerzas satánicas: “¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz?... Contra el Santo de Israel” (Isaías 37:23).

Dios le dijo a su pueblo Israel, y él nos dice hoy día: “La batalla no es contra ustedes. Es la furia de Satanás contra mí, el Señor que habita en vosotros”. Dios le dijo a Satanás, “He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí” (37:28).

Yo le pregunto a usted: ¿Dónde está su batalla? ¿En su matrimonio? ¿En su negocio o en su trabajo? ¿En sus finanzas? ¿En su salud? ¿Se intensifica la batalla día tras día? Si usted tiene un corazón para Jesús y un deseo de aferrarse a él, usted enfrentará la rabia del infierno. Pero esa no es su batalla.

Usted puede terminar su batalla rápidamente si así lo decide – simplemente rindiéndose o entregándose a sus miedos y temores. Satanás no molestará a aquellos que pierden su confianza en el Señor.

Sí, la batalla es del Señor, pero nosotros tenemos una parte en ella – y es confiar y creer sus promesas cuando enfrentamos la desesperación y lo que parece ser imposible.  “¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?” (Isaías 40:27).

La fe demanda que yo entregue todos mis problemas – todas mis situaciones críticas, todos mis miedos, todas mis ansiedades – en las manos del Señor. Cuando he hecho todo lo que puedo hacer, y cuando sé que mi batalla va más allá de mi poder, yo debo someter todo en sus manos.

Nuestro Señor sabe de la furia de Satanás, y debemos verdaderamente creer que él actuará. Él nos ayudará a pasar por las muchas aguas y por los fuegos, y hará huir a todos nuestros enemigos espirituales. Esta es la Palabra de Dios acerca de lo que él hará: “Porque contra mí te airaste…y ha subido a mis oídos; pondré, pues mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste” (Isaías 37:29).

Si usted permanece agarrado de su fe – confiando en él, descansando en sus promesas, rechazando todas las mentiras de Satanás que vengan a su mente – entonces esté a la expectativa que Dios vendrá por su Espíritu a su situación, y pondrá un fin esperado a su batalla en particular. Él moverá cielos y tierra para librarlo y hacer un camino. El camino de salida es  ¡confiar, confiar, confiar!  Él es quien “hace cesar las guerras” (Salmo 46:9).

“Gracia y Paz”
(David Wilkerson) 

¿HAS MUERTO AL PECADO?


Romanos 6:11-14
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.

El apóstol Pablo escribe a la iglesia en Roma, y los exhorta a morir al pecado de manera que éste no reine en sus vidas. Morir al pecado significa que ya no escuchamos sus órdenes o sugerencias, de la misma manera que una persona que ha muerto no tiene la capacidad de escuchar órdenes, mucho menos de obedecerlas. Entonces el pecado ya no tiene autoridad sobre nosotros. Como el pecado es el obstáculo principal para que vivamos vidas santas consagradas a Dios, el resultado de morir al pecado es una vida de pureza y santidad ante el Señor.

En los bosques del norte de Europa y Asia vive un animalito llamado armiño, cuya piel es sumamente suave y muy valiosa. Durante el invierno el pelaje de este animalito cambia totalmente de color, volviéndose enteramente blanco como la nieve. El armiño protege instintivamente su blanco pelo contra cualquier cosa que pueda mancharlo. Los cazadores de pieles se aprovechan de esta insólita característica del armiño. No le tienden una trampa común y corriente para atraparlo, sino que averiguan donde vive, que es normalmente en una hendidura de una roca o en un agujero de un árbol. Entonces ensucian la entrada y el interior con tizne. Luego, los cazadores sueltan sus perros para que encuentren y persigan el armiño. El aterrorizado animal huye hacia su casa, pero al darse cuenta de la suciedad, se detiene y no entra por temor a ensuciar su blanco pelaje. Entonces queda atrapado por los perros y se deja capturar. Para el armiño preservar la pureza es más importante que su propia vida.

De esta manera Dios espera que sus hijos actúen con el fin de mantener su pureza y santidad. Dios quiere que seamos santos así como él es santo. El apóstol Pedro escribe en su primera carta: “No os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16). Claro que para lograr esto es necesario que, al igual que el armiño, estemos dispuestos a morir, a morir al pecado. Pablo entendió profundamente este concepto y lo puso en práctica en su vida. Por eso pudo declarar con toda autoridad en su carta a los Gálatas: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Al morir al pecado, permitimos que el Espíritu Santo reine y entonces la vida de Cristo se manifiesta plenamente en nosotros. Por nuestras propias fuerzas no podremos lograrlo jamás, pero si nos hacemos el firme propósito de rendir el control de nuestras vidas al Espíritu Santo, él nos ayudará a obedecer la palabra de Dios y a vivir la vida de santidad que el Señor desea ver en nosotros.

Dedica tiempo cada día de tu vida a leer la Biblia y a orar. Escudriña las Escrituras, medita en ellas. Envuélvete en un tiempo de comunión con el Señor diariamente, y de todo corazón ruega al Espíritu Santo que te ayude a morir al pecado y vivir una vida santa que agrade a Dios. Entonces experimentarás cambios profundos en tu vida, y no te resultará tan difícil rechazar las tentaciones que se presenten.

ORACIÓN:
Bendito Dios y Señor, es mi anhelo vivir una vida de santidad que te agrade a ti. Reconozco que soy muy débil para lograrlo por medio de mis propias fuerzas, por eso te pido que me ayudes a morir al pecado y que tu Santo Espíritu reine en mi vida para honrarte con mi testimonio en todo momento. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL LLAMADO A SERVIR


Gálatas 5:13
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

El Señor Jesús mandó que nos sirvamos unos a otros, pero obedecer esta orden con humildad no resulta fácil. Sí, hay momentos en que nos gusta ayudar a los demás. Pero el servicio que implica sacrificio, especialmente a alguien que consideramos indigno, es mucho más difícil de realizar.

¿Qué significa servir? Medite en el ejemplo de Cristo. Él renunció a todo para vivir entre nosotros, sometiéndose a la deshonra y a la fragilidad humana. Y amó incluso a quienes lo rechazaron. Piense en cómo se humilló a sí mismo al lavar los pies de los discípulos en la Pascua. Esta era una tarea baja y desagradable, y por eso se le asignaba a un esclavo, muy distante de lo que un rey debe hacer. Sabía incluso que estos hombres lo abandonarían pronto, pero Él les sirvió de todos modos.

Finalmente, Cristo dio su vida por nosotros (Ro 5.8). Servir a los demás era su estilo de vida, así que como seguidores suyos, debemos esforzarnos por ser como Él.

Por tanto, servir implica primero morir a nuestras actitudes y motivos egoístas. Solamente entonces podremos vivir para glorificar a Cristo. Jesús dijo que los mandamientos más grandes son amar a Dios con todo el corazón, y amar a los demás (Mateo 22:37-39). Irónicamente, es solo cuando servimos humildemente a los demás, que experimentamos la plenitud de Dios en nuestras vidas.

Muchos tratan de alcanzar la felicidad esforzándose por ver realizados sus deseos. ¿Cuál es el resultado? Personas cansadas e insatisfechas. El verdadero contentamiento se tiene solo cuando caminamos muy cerca de Jesús y Él nos enseña dónde podemos humillarnos para ocuparnos de los demás.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LA MUJER BÍBLICA ES LA AYUDA IDÓNEA DEL VARÓN BÍBLICO


Una ayuda idónea significa una ayuda adecuada. La palabra “ayuda” significa exactamente lo que dice y ocurre en muchas partes del Antiguo Testamento, como por ejemplo en el nombre Eben-ezer, el cual significa Piedra de Ayuda. Pero, ¿qué significa una ayuda “idónea” o “adecuada”?

La idea fundamental es de dos cosas que corresponden una a otra. Física y mentalmente, el hombre y la mujer son partes de una misma entidad, aunque pueden existir en forma separada.

Los colores del arco iris son distintos y poseen sus cualidades individuales, pero todos ellos son necesarios para producir la perfecta luz blanca de donde proceden. Así es el matrimonio: cada cónyuge encuentra en el otro aspectos de su ser que son una fuente de maravilla y deleite. Dios nos hizo así. Estos son los ingredientes fundamentales de la forma de compañerismo que llamamos el matrimonio.

La mayoría de las parejas se casan teniendo grandes expectativas para su matrimonio. Saben que muchos matrimonios han fracasado y un buen número de los que perduran no son felices. Sin embargo, creen que su matrimonio será diferente porque se aman de verdad. De modo que comienzan su matrimonio con grandes expectativas pero a menudo, en poco tiempo, estas se tornan en frustraciones. El matrimonio que ellos estaban tan seguros había sido hecho en el cielo cae estrepitosamente a tierra; las estrellas que tenían en sus ojos se transforman en arena; el encanto es ahora desilusión.

¿Qué ocurrió?
Ninguno de los dos había aprendido a conducir sus vidas personales o su matrimonio de acuerdo a la Palabra de Dios.

Dios ha provisto información y dirección específica sobre el propósito del matrimonio y las distintas pero complementarias responsabilidades de las personas que lo componen. Dios ha dado responsabilidades tanto a la esposa como al marido. Cuando dos personas conocen, aceptan, y cumplen las diferentes pero complementarias responsabilidades, se estimula la unidad en el matrimonio. Por el contrario, cuando el marido y la mujer no comprenden o no cumplen con las responsabilidades que Dios les ha dado se produce gran confusión y frustración.

Dios creó a la mujer para ser ayuda del hombre. Sin la mujer, el hombre aun en su perfección estaba incompleto.

Dios creó a la mujer para ser una ayuda idónea. Ninguno de los animales podían proveerle al hombre la ayuda que necesitaba. Sólo la mujer podía hacer eso. “El que haya esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” (Proverbios 18:22). “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias” (Proverbios 31:10-11).

Dios creó a la mujer para corresponder al hombre. Ella es similar al hombre pero algo diferente. Es el complemento del hombre, no su copia en carbón. Es para el hombre lo que una llave para un cerrojo y lo que una película para una máquina fotográfica, indispensable “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón” (1 Corintios 11:11).

De acuerdo con las Escrituras, la esposa fue creada para llenar las necesidades, las faltas, la incapacidad de su marido. Fue creada para ser la ayuda singular de su marido. Le ha de dar «bien y no mal todos los días de su vida» (Proverbios 31:12). Deberá ser como vid fructífera en la casa de su marido (Salmo 128:3). Debe ser “una carne” con su esposo y esto solo ocurrirá en la medida que acepte y cumpla con el rol que Dios dispuso para ella en el matrimonio.

“Gracia y Paz”
 (Zehny K. Pigott)

LA ROCA DE LA ETERNIDAD


2 Samuel 22:2
“Y dijo: Jehová es mi roca, y mi fortaleza, y mi libertador”.

En los primeros años de Israel, la gente a veces buscaba refugio de sus enemigos en las cuevas de las montañas; también construyeron fortalezas en aquellos lugares, como la de Masada. Aquí en la alabanza de David al Señor, el compara el amparo y la seguridad que tenemos en Dios a la protección de aquellas peñas inaccesibles.

A veces sí, el enemigo nos asalta, y quisiera destruirnos por el odio que él tiene a nuestro Señor. Pero miramos a Jesús. Estamos seguros en El. Afuera rugen las tempestades pero adentro tenemos abrigo y refugio en La Roca de la Eternidad.

Salmo 61:2-3
“Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día


lunes, 18 de junio de 2012

Salmo 31:7
“Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias”.

La fe y la oración, siempre deben ir juntas, porque la oración de fe es la oración que prevalece. El Salmista David entregó su alma a Dios en forma especial. Y con sus palabras: "En tu mano encomiendo mi espíritu", nuestro Señor Jesús dio su último aliento en la cruz, e hizo de su alma una ofrenda voluntaria por el pecado, entregando su vida como rescate. En el momento de este salmo el Rey David era un hombre confundido y con problemas.

Aun así tiene, gran cuidado por su alma, y por su espíritu. Muchos creyentes piensan que si están confundidos por sus asuntos mundanos y se multiplican sus preocupaciones, pueden ser excusados de culpa si descuidan su alma, pero debe ser todo lo contrario, debe estar más interesados por cuidar de su alma para que el hombre interior no sufra daño, aun cuando el hombre exterior se deshaga. Ya que la redención del alma es tan preciosa, que hubiera cesado para siempre, si Nuestro Señor Jesucristo no la hubiera emprendido.

Nadie es perfecto en sí mismo, pero los creyentes lo son en Cristo Jesús. La salvación del justo será obra del Señor. Él los ayudará a cumplir sus deberes, a llevar sus cargas, de igual manera les ayudará a soportar sus problemas, y lograr el bien a través de ellos, y en el tiempo debido, los librará de sus problemas. Entonces que los pecadores se alejen del mal y hagan el bien, que se arrepientan, abandonen el pecado, y confíen en la misericordia de Dios por medio de Jesucristo. Tomen ellos su yugo sobre sí y aprendan de Él, para que puedan habitar por siempre en el cielo.

Salmos 10:14 Tú lo has visto, porque has contemplado la malicia y la vejación, para hacer justicia con tu mano. A ti se acoge el desvalido; tú has sido amparo del huérfano.

“Gracia Y Paz”
(Siervas valientes de Dios)

CONTENTAMIENTO



Hechos 9:15
“Instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel”.

El contentamiento fue una gran prueba en la vida de Pablo. Después de todo, Dios había dicho que lo usaría grandemente. Cuando Pablo primero recibió su comisión, “Enseguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios” (Hechos 9:20).

Pablo no tenía prisa en ver que todo se cumpliese durante su vida. Él sabía que tenía una promesa inamovible de Dios, y él se aferró a ella. Por el momento presente, él estaba contento de ministrar donde estaba: testificando a un carcelero, a un marinero, a unas cuantas mujeres a la orilla de un río. Este hombre tenía una comisión mundial, pero aún se mantenía fiel de testificar uno a uno.

Tampoco Pablo estaba celoso de los hombres jóvenes que parecían pasarlo. Mientras estos viajaban por el mundo ganando a Judíos y a Gentiles para Cristo, Pablo estaba en prisión. Él tenía que escuchar reportes de grandes multitudes siendo convertidas por medio de hombres con los cuales había tenido que contender acerca del evangelio de la gracia. Pero Pablo no tenía envidia de aquellos hombres. Él sabía que un hombre rendido a Cristo sabe tanto de rebajarse como de abundar: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento…teniendo sustento y abrigo [ropa], estemos ya satisfechos” (1 Timoteo 6:6, 8).

El mundo hoy día podría haberle dicho a Pablo, “Tú estás al final de tu vida ahora. Y no tienes ahorros ni inversiones. Todo lo que tienes es una mudada de ropa”. Yo sé lo que la respuesta de Pablo hubiera sido: “Oh, pero he ganado a Cristo. Déjenme decirles, yo soy el ganador. He encontrado la perla de gran precio. Jesús me ha otorgado el poder de entregarlo todo, y tomarlo nuevamente. Bueno, lo he entregado todo, y ahora una corona me aguarda. Yo sólo tengo una meta en esta vida: ver a Jesús cara a cara. Todos los sufrimientos de este tiempo presente no se pueden comparar con el gozo que me aguarda”.

“Gracia y Paz”
(David Wilkerson)

TODOS SOMOS CREADOS POR DIOS, PERO NO TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS.



1 Timoteo 1:9
“conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina”.

“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” 1 Juan 3:8

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” Juan 8:44.

“Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye”. Juan 9:31.

“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” Santiago 4:4.

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” Romanos 5:14.

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” Hechos 3:19.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” 1 Corintios 6:9.

Solo los justos serán salvos, y ser justo es andar como Jesús anduvo aquí en la tierra, no en bailes ni en bebederas, ni en parrandas, sino nacidos de nuevo. Predicando su palabra y viviendo una vida de santidad, apartados de todos los deseos de este mundo. No puedes bailar con el diablo la semana entera y comer con Cristo el domingo en la Iglesia.

No te confundas, si todavía no le has entregado tu vida a Cristo, ¡¡aun eres propiedad de satanás!! “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27).

¡¡Date prisa…. Cristo viene!! Dios te Bendice.

“Gracia y Paz”

LA GLORIOSA DESCRIPCIÓN DEL CAMINO ANGOSTO QUE LLEVA A LA VIDA.



Salmo 23:1-6
“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

Angosto es el camino que lleva a la vida eterna, y es angosto porque todas las circunstancias que forman parte de su recorrido, están determinadas por la Divina providencia proveyendo todo lo necesario para que quienes han sido elegidos para transitar ese camino no se salgan de el, y cuando decimos todo lo necesario, nos estamos refiriendo a la disciplina, a las pruebas, a la adversidad que continuamente nos arroja en manos de nuestro Padre recordándonos en todo momento de cuan necesitados somos de su Gracia .

Este Camino angosto que lleva a la vida esta maravillosamente expresado en el salmo 23, pues se nos habla de una vara y de un cayado, la vara habla de disciplina para que andemos por sendas de justicia, es decir para que participemos de la santidad, y el cayado nos habla de la gracia suficiente que El Pastor de los pastores otorga, para que sus ovejas no se aparten del rebaño, es decir para preservarlos de la apostasía.

El valle de sombra de muerte nos habla de aquellas circunstancias que constantemente nos hacen buscar el rostro de nuestro Padre para así descubrir toda vez que lo hacemos que una mesa esta aparejada para que nuestra alma sea confortada y fortalecida.

Las ultimas palabras del Salmo, nos aseguran que a pesar de lo angosto de este camino el bien y la misericordia son nuestra retaguardia, y la seguridad de que finalmente llegaremos a nuestro hogar celestial, pues se nos termina asegurando que en la casa de Jehová moraremos por la largos días, es decir por toda la eternidad.

¡Solo a Dios sea la Gloria!

“Gracia y Paz”
(Daniel Nicolas Pastore)

¿CÓMO ES TU VIDA DE ORACIÓN?


Salmo 5:1-3
"Escucha, oh Señor, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré."

A través de toda la Biblia, hay una constante exhortación a buscar a Dios por medio de la oración. Por ejemplo, en 2 Crónicas 7:14, Dios le dice al rey Salomón: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Y en Jeremías 29:12 el Señor dice: "Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré". En el Nuevo Testamento, 1 Tesalonicenses 5:17 nos exhorta de la siguiente manera: "Orad sin cesar". En su carta a los efesios, el apóstol Pablo los anima a orar en todo tiempo. Dice Efesios 6:18: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos". Y en Colosenses 4:2, Pablo escribe: "Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias". Y hasta el mismo Jesús se levantaba muy temprano a orar. Dice Marcos 1:35: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, Jesús salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. Y así en infinidad de pasajes bíblicos leemos acerca de la invitación de Dios a comunicarnos con él por medio de la oración.

Descubrir los beneficios espirituales de la oración puede ayudarte a entender las grandes cosas que se pueden lograr al tener una comunicación íntima y frecuente con Dios. Veamos algunos de estos beneficios:

Primero, la oración profundiza nuestra relación con Dios y nos ayuda a conocer su carácter y el amor tan grande que siente por nosotros. Cuando lleguemos a disfrutar plenamente nuestro tiempo de oración, recibiremos muchas bendiciones. Dice el Salmo 37:4: "Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón."

Segundo, la oración purifica nuestras vidas. Al confesar nuestros pecados y traerlos a los pies del Señor, nuestra mente y corazón pueden ser liberados de culpas y ataduras del pasado que afectan nuestra vida presente.

Tercero, la oración nos ayuda a confiar en Dios como nuestro proveedor. Al igual que sólo confiamos las cosas verdaderamente importantes a aquellos amigos con los que tenemos una relación íntima y un trato frecuente y profundo, en el aspecto espiritual mientras más conocemos a Dios más confianza tendremos en él, y más creeremos en sus promesas, y más bendiciones recibiremos de él, como declara Mateo 21:22: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis".

Finalmente, la oración constante nos lleva a crecer y a madurar espiritualmente. Mientras más tiempo invertimos en relacionarnos con Dios, más preparados estamos para enfrentar las tormentas que azotan nuestras vidas y para ayudar a otros que no conocen la fuente de amor y de poder que es nuestro Señor.

Quizás tu primera conversación con Dios empezó cuando niño al orar junto a tu cama. Tal vez aprendiste el Padre Nuestro en la clase bíblica. O a través de tu vida, ya sea leyendo la Biblia o por medio de diferentes personas has escuchado acerca de la importancia de orar a Dios. Pero, ¿cómo te sientes realmente sobre tu vida de oración? ¿Tienes separado un tiempo todos los días para orar? ¿Es algo que haces apresuradamente o realmente disfrutas el conversar con tu Padre celestial?

Si tú reconoces en este momento que tu vida de oración es mediocre, pídele a Dios que ponga en tu corazón fervor y pasión por buscar su rostro diariamente y deleitarte en su presencia. Entonces haz tú el esfuerzo de separar un tiempo todos los días, preferiblemente temprano en la mañana, para leer la Biblia y orar. Pronto experimentarás el precioso beneficio espiritual de estar compartiendo en la intimidad con tu Padre celestial.

ORACIÓN:
Mi amante Padre que estás en los cielos, reconozco mi frialdad y mi indiferencia en mantener una comunicación frecuente contigo. Te ruego pongas en mí el deseo de buscar tu rostro cada día y de disfrutar plenamente ese tiempo en tu santa presencia. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL PODER DE LA GRACIA DE DIOS



Romanos 5:1-5
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

La gracia es uno de los regalos más preciados y estupendos de Dios. Ella nos da todo lo que necesitamos para vivir en libertad: el perdón de nuestros pecados, la sanidad de nuestros corazones, la compañía del Espíritu Santo morando en nosotros, y el acceso para cultivar libremente nuestra relación con Él. Trabajamos, adoramos y disfrutamos de la vida rodeados de su amor incondicional. Su gracia nos socorre, nos llena y nos sostiene.

Ya que somos un pueblo perdonado, el Señor nos responde, no como a enemigos, sino como a sus hijos (Romanos 8:15; Efesios 5:1).

El saber que vivimos al abrigo de la gracia de Dios nos da...

Seguridad en cuanto a nuestra posición: Nadie puede arrebatarnos de su mano (Juan 10:28).

Libertad para vivir para Cristo: Nada de lo que alguien diga o haga puede sacudir nuestra confianza en Él.

Paz para el presente, porque podemos confiar en su soberanía: El Señor está llevando a cabo su perfecta voluntad, y podemos estar seguros de que nada es capaz de frustrar sus planes.

Esperanza para el futuro. Esta vida es solamente el comienzo. Un día, veremos al Señor Jesús cara a cara, seremos perfeccionados para ser las personas que Dios quiso que fuéramos cuando nos creó, y viviremos con Él para siempre.

El Señor se ha comprometido a transformarnos, según su plan especial para nuestras vidas. Aun su disciplina es expresión de su favor misericordioso (Hebreos 12:10). Cuando flaqueamos o fallamos, podemos estar seguros de que su gracia maravillosa siempre nos rodea y ofrece redención.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

PERFECCIÓN: LA META DE DIOS EN NOSOTROS.


Gálatas 2:19
“Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios”.

La meta de Dios para nuestra conducta es perfección. No puede aceptar unas pocas mentiras, un poquito de odio, o un poco de pecado. La ley de Dios demanda nuestra obediencia completa, pero ya que somos rebeldes, extraviados, y pecaminosos, la ley solo puede enseñar nuestros defectos y condenarnos. Así es que por la ley, somos condenados. “Pero ya cumplido el tiempo, Dios mandó a su hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, parar redimir a los que estaban bajo la ley”, Gal.4:4. “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” Romanos 8:3.

Cristo es nuestro sustituto. En la cruz del Calvario, Dios colocó sobre él nuestros pecados, y colocó la justicia de Cristo sobre nosotros. Damos gracias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La eternidad no nos basta para cantarles alabanzas.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día