Mi Eterno y Amado
Padre, cuánto anhelo vivir en constante comunión contigo. Por favor ayúdame a retirar
todo aquello que me impide dedicar un tiempo cada día a meditar y conversar
contigo, y capacítame para hacerlo con un corazón entregado a ti totalmente. En
el nombre de Jesús, Amén.
viernes, 26 de julio de 2013
¿CUÁL ES TU ACTITUD AL ORAR?
Mateo 6:5, 6
“Y cuando ores,
no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas
y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os
digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y
cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo
secreto te recompensará en público".
En este pasaje
Jesús nos muestra dos actitudes en la oración completamente opuestas. La
primera es la que asumen algunas personas cuyo fin es impresionar a la
audiencia, para aparentar que son muy consagrados cuando en realidad su corazón
está bien lejos de lo que dice su boca. De nada les vale pues “Dios no puede
ser burlado”, dice la Biblia
en Gálatas 6:7. Y en Isaías 29:13 dice Dios: “Porque este pueblo se acerca a mí
con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” .Los
que actúan de esta manera, afirma Jesús, son hipócritas y la única recompensa
que obtendrán será, en todo caso, el halago de los que los escuchan.
La otra actitud
es la que el Señor nos aconseja. Él dice que cuando oremos nos vayamos a
nuestra habitación y cerremos la puerta, o sea que nos retiremos a un lugar
tranquilo, donde nadie pueda interrumpir nuestra conversación con Dios, y allí
calladamente entremos en una profunda comunión con él. En este caso la
recompensa será, sin duda, completamente diferente a la que produce la primera
actitud. Colosenses 3:23-24 dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón,
como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la
recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”. Cuando nos
acercamos al Señor con un corazón agradecido y deseoso de adorarle, él se
complace en bendecirnos abundantemente.
Debemos hacer un
esfuerzo por encontrar un momento cada día para escapar de las demandas sobre
nuestras vidas, y concentrar toda nuestra atención en escuchar la voz de Dios.
Jesús estaba muy conciente de esta necesidad de aislamiento. Él mismo solía
retirarse a menudo a conversar con su Padre, pues sabía que era vital hacer una
pausa en las actividades diarias para tener una verdadera comunión con Dios. En
Mateo 14:23 dice: “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y
cuando llegó la noche, estaba allí solo”. Sobretodo en momentos en que
necesitaba tomar alguna decisión muy importante, Jesús buscaba la soledad para
escuchar con claridad la voz de Dios. Por ejemplo al escoger los doce
apóstoles. Dice Lucas 6:12-13: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó
la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió
a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles”.
Esta actitud de
entrega y búsqueda sincera del rostro del Señor podemos ponerla en práctica
también cuando estemos orando en un grupo. En Mateo 18:20, Jesús dice: “Porque
donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de
ellos”. Es decir, el Señor está presente de igual manera cuando oramos en la
soledad de nuestra habitación que cuando lo hacemos en un grupo. Lo importante
es la actitud de nuestro corazón. La
Biblia nos narra en Hechos capítulo 2 la poderosa
manifestación del Espíritu Santo el día de Pentecostés, la cual comenzó de esta
manera: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos...”
Aquel grupo de hombres y mujeres habían perseverado en oración mientras
esperaban confiados que se llevara a cabo lo que Jesús les había prometido
justo antes de ascender al cielo.
En algún momento
del día, apaga el televisor, el celular, la computadora, deja toda actividad y
vete a un lugar tranquilo donde puedas comunicarte con el Señor y escuchar
claramente su la voz. Quizás no te resulte fácil hacerlo, pero tienes que tomar
la decisión de apartar un tiempo diariamente para el Señor. De esto depende en
gran parte tu crecimiento espiritual.
ORACIÓN:
Mi Eterno y Amado
Padre, cuánto anhelo vivir en constante comunión contigo. Por favor ayúdame a retirar
todo aquello que me impide dedicar un tiempo cada día a meditar y conversar
contigo, y capacítame para hacerlo con un corazón entregado a ti totalmente. En
el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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¿TIENES FE?
Mateo 21:22
“Y todo lo que
pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
Esta promesa es
muy extensiva, pero después de todo, Él es el Señor, y con Él todo es posible.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que a Dios
se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos
11:6).
Jesús dijo: “Si
puedes creer, al que cree, todo le es posible” (Marcos 9:23).
¡Anímate! Dios
tiene muchas bendiciones para ti y todas las puedes recibir con la mano de la
fe. Prepara tu corazón, extiende tu brazo y abre tu mano. Amén.
“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día
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¿SABES QUE ES LA GRACIA Y EL CONOCIMIENTO?
2 Pedro 3:18
“Antes bien,
creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A
él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”
Que importante y
necesario es mantener en nuestra vida Cristiana el balance de estos dos
aspectos. El mandamiento esta dirigido a crecer en la gracia y el conocimiento
de Jesucristo.
Tampoco podemos
crecer solo con el conocimiento, nos transformaríamos en doctos, pero no
expertos; seriamos como aquel Nicodemo que sabía que Jesús era el Hijo de Dios,
pero no había experimentado el nuevo nacimiento.
Cuando separamos
La gracia del conocimiento, nuestro crecimiento es anormal. La gracia nos
permite mantener la cordura y a no tener mas alto el concepto de sí que el que
debamos tener (Romanos 12:3). Es la que nos impulsa solo a glorificar a Cristo
y su obra en nosotros. El solo conocimiento nos puede envanecer y nos puede transformar
en especialistas de púlpitos, pero nulos en cuanto a vivir lo que enseñamos.
Amados, pidamos
siempre al Señor que nos ayude a crecer en estos dos aspectos sin separarlos.
Cuando esta unidad pierde su equilibrio, los resultados siempre son desastrosos.
La sola gracia no alimenta y el solo conocimiento viene a ser como pasto seco.
Pero cuando estos dos benditos ingredientes se mantienen juntos, el pasto verde
y nutritivo se hace abundante para las ovejas y la gloria será para Cristo.
“Gracia y Paz”
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jueves, 25 de julio de 2013
¿AUN ERES ESCLAVO DEL PECADO?
Para vivir en libertad espiritual, en salud emocional, en limpieza, en
pureza, en plenitud, necesitas dejar algunas cosas o incluso personas que te
están haciendo daño, pero no puedes. Aquí vamos a analizarlo con esta
reflexión.
En la Biblia
hay una interesante historia acerca de la esclavitud del pueblo de Israel, en
el país extranjero de Egipto. En un principio fueron bienvenidos porque José,
un israelita, era gobernante de Egipto, pero luego se multiplicaron y el faraón
de ese entonces los esclavizó.
Para liberar a Israel, Dios envió a Moisés al Faraón para que hiciera la
petición de que dejara salir a los israelitas, y por 9 veces el Faraón se negó
a dejarlos ir aún cuando eso significaba recibir plagas. Una de esas plagas
fueron las ranas. Había ranas hasta en el palacio, por todos los ríos, las
casas, las cocinas. Moisés le preguntó al Faraón que ¿cuando quería que se fueran
las ranas?, ya que lo había llamado porque no aguantaba más esa plaga, a lo que el
Faraón respondió: -"Mañana"-.
¿Puedes creerlo? "Mañana", dijo el Faraón. Esas asquerosas ranas estaban hasta en la
comida, ¿cómo podía desearlas un segundo más? Esas ranas representan las cosas
malas, el pecado, aquello que nos hace daño sin embargo no estamos listos para
dejarlo ir.
Cuando Dios viene a nuestras vidas y su Espíritu Santo nos pide que dejemos
eso, en lugar de decirle: -Sí, por favor, límpiame ya, no quiero seguir con
este pecado-, le decimos: Espérate un tantito hasta mañana y me limpias, es que
es placentero... Sabes que está mal, pero te has vuelto esclavo de eso y no es
tan fácil deshacerse de él.
Como un buen padre, Dios permite que vivamos las consecuencias cuando
pecamos, aún cuando nos perdona. Si dejamos de hacer lo malo, las consecuencias
serán menores, pero si nos empeñamos en el mal, cosecharemos mal. La Biblia dice que el hedor
era insoportable de las ranas que murieron y que la gente se apilaba
desesperada. Las consecuencias de las cosas hechas sin cuidado pueden alcanzar
a otros que nosotros no queríamos que las sufrieran, tal vez algún familiar,
personas en el trabajo, los hermanos de la Congregación , etc.
Dios nos ayude a vivir en libertad espiritual, que nos perdone de nuestros
pecados y nos limpie. Cuanto antes será mejor para nosotros. Tú puedes hacerlo
con la fuerza que Jesús te da, pídele ayuda y Él te la dará.
“Gracia y Paz”
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miércoles, 24 de julio de 2013
LOS ESPOSOS DEBEN SER LOS MEJORES JARDINEROS DE SU AMOR
Los esposos deben ser los mejores jardineros
de su amor,
deben aprender a cuidar su jardín cada día.
Dios nos llama
cada día a replantar, con entrega, sacrificio, perdón y comprensión; pero antes
se deben de arrancar de raíz las malas hierbas, para evitar la asfixia de la semilla
buena.
Debemos de cambiar
todas las plantas resecas y marchitas por las inclemencias del tiempo. Juntos debemos
sembrar un fuerte y bello jardín que resista tanto el exceso de lluvia, como de
sequía.
Evitemos toda
aspereza, palabras hirientes y sarcasmos. Fertilicemos y abonemos para crear un
jardín exitoso.
Trabajando siempre
junto a Dios, para no tener tantos problemas en tener el terreno adecuado y mantenerlo
hermoso.
La mejor
ubicación para cultivar, es en el corazón de nuestro ser amado, pues estará
protegido de los vientos extremos.
Recordemos:
"A MEDIDA QUE EL JARDÍN CRECE... CRECERÁN LOS JARDINEROS".
Algunos
jardineros disfrutan de cuidar el jardín, ese amor que los unió un día en
matrimonio y a cambio de ese amor y cuidado tienen un jardín hermoso.
Para muchos otros
esto es una pesadilla: cortar el césped, recortar los arbustos, arrancar malas
hierbas.
Se puede ser
jardinero siguiendo las instrucciones de los libros, pero el mejor y buen
jardinero… un jardinero excepcional… solo será bajo los pies y la dirección del
Señor.
“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito
de Dios.
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¿PUEDES TÚ VER AL SEÑOR?
Juan 21:1-7
“Después de
esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y
se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el
Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de
sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos
nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no
pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas
los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de
comer? Le respondieron: No. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca,
y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad
de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el
Señor!”
Existe un poema
que se canta en la lengua de los indios cherokees de los Estados Unidos y que
dice así: “Un hombre susurró: “Dios, habla conmigo”. Y un ruiseñor comenzó a
cantar, pero el hombre no oyó. El hombre miró alrededor y dijo: “Dios, déjame
verte”. Y una estrella brilló en el cielo. Pero el hombre no la vio. El hombre
comenzó a gritar: “Dios, muéstrame un milagro”. Y un niño nació. Pero el hombre
no sintió el latir de la vida. Entonces el hombre comenzó a llorar y a desesperarse:
“¡Dios, tócame y déjame saber que estás aquí conmigo!” Y una mariposa se posó
suavemente en su hombro. El hombre espantó la mariposa con la mano y,
desilusionado, continuó su camino, triste, solo y con miedo”. Lamentablemente
esta historia se hace realidad en la vida de millones de seres humanos que
caminan por este mundo buscando a Dios, pero sin darse cuenta que el Señor está
a su lado, en medio de las circunstancias, deseando entablar una relación con
ellos.
Hay ocasiones en
las que se requiere un milagro para que reconozcamos la presencia del Señor
entre nosotros, para que podamos “verlo” con nuestros ojos espirituales. Sin
embargo, aquellos que hemos aceptado a Jesucristo como salvador, tenemos la
promesa que él hizo a estos mismos discípulos después de su resurrección cuando
les encomendó que predicaran el evangelio e hicieran discípulos por todo el
mundo, y entonces les dijo “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta
el fin del mundo” (Mateo 28:19-20). Mientras ellos estuviesen ocupados en
seguir sus instrucciones, el Señor estaría con ellos, bendiciéndolos,
fortaleciéndolos, protegiéndolos y capacitándolos para llevarla a cabo.
Unos catorce
siglos antes, Dios habló a Josué de manera similar diciéndole: “Mira que te
mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu
Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9). Como nuevo líder del
pueblo de Israel, el joven Josué debía llevar a los israelitas hasta la tierra
prometida y tomar posesión de ella. Mientras él se esforzara en cumplir el
mandato, Dios estaría con él en todo momento.
Desde el momento
en que fuimos salvos, y por tanto adoptados como hijos por Dios, podemos estar
seguros de su presencia en nuestras vidas por medio de su Espíritu Santo. Pero
sólo podremos experimentar su poder y sus bendiciones abundantemente cuando
vivimos una vida de obediencia a su Palabra. ¿Quieres tú ver al Señor obrando
en tu vida? Busca una comunión íntima con él por medio de la lectura de la Biblia y la oración
diariamente; medita en su Palabra y aplícala a tu vida.
ORACIÓN:
Bendito Padre
celestial, te ruego me capacites para vivir una vida de íntima comunión
contigo. Por favor aumenta mi fe y dame la fuerza y el valor para obedecerte y
servirte. Por Cristo Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
martes, 23 de julio de 2013
DIOS PERDONA Y RESTAURA, ÉL TE DA UNA NUEVA OPORTUNIDAD
Jonás era una persona como tú y como yo, con la diferencia que él era un
profeta y Dios le había ordenado que fuera a la ciudad de Nínive a decirle a la
población que se arrepintiera de sus pecados delante de Dios, porque si no lo
hacían serían destruidos en 40 días. Jonás no hizo caso y tomó un barco a rumbo
a Tarsis y allí se lo tragó el pez sin provocarle daño.
Como todos sabemos, la obediencia trae bendición y la desobediencia trae
consecuencias. Jonás con su actitud rebelde casi provoca que mueran muchas
personas en el barco, porque hubo una tempestad que amenazaba con voltearlo, perdiendo
alimentos y demás cosas para aligerar la carga y no morir. Finalmente la tripulación
del barco tiró a quien les estaba causando el problema: a Jonás. Cuando somos
desobedientes no solo sufrimos las consecuencias nosotros, sino también nuestra
familia y nuestro trabajo.
Estar 3 días dentro de un pez no debe ser nada agradable, baba por todos
lados, humedad, hambre, miedo a morir, mareos, ser lanzado de un lado a otro al
moverse el pez, etc. Cuando no obedecemos lo que Dios nos manda sucede lo
mismo: sentimos miedo, vamos de un problema a otro sin solución, las
condiciones que sufrimos siempre serán difíciles; pero Dios no quiere que
perezcamos, lo que quiere es enseñarnos a vivir.
Después de 3 días que Jonás estuvo dentro del Gran Pez y habiéndose arrepentido,
el pez lo expulso cerca de la playa y fue así como Jonás, ahora sí, luego de
darse un buen baño, salió a Nínive a hacer lo que Dios le había encomendado. La Palabra de Dios dice que
si permanecemos cumpliendo su Palabra, podremos pedir todo lo que queramos y
será hecho conforme a su voluntad.
Tu tal vez has hecho muchas peticiones y aún no han sido contestadas, pero Dios
siempre va a contestar en el tiempo perfecto de Él, siempre y cuando hayas sido
obediente en guardar sus mandamientos y vivir una vida íntegra y limpia.
Si Jonás tuvo una segunda oportunidad de vivir y cumplir el propósito de
Dios, tú también la tienes, no importa lo que hayas hecho ni por cuánto tiempo.
Confiésale tus pecados a Dios y pídele perdón. Dile que quieres comenzar de
nuevo, que te de otra oportunidad. La
Biblia dice que sus misericordias son nuevas cada mañana.
El fin de la historia de Jonás fue que Dios perdonó a la gente de esa
ciudad porque se arrepintieron, y no los destruyó.
Hoy tienes una segunda oportunidad, Dios te perdona y te restaura. Ser
obediente.
“Gracia y Paz”
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Pagina :
¿QUÉ NOS ENSEÑA JONÁS?
Salmo 139:1-10
“Oh Jehová, tú
me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has
entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y
todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y
he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí
pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no
lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu
presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi
estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el
extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra”.
Cuando
consideramos la omnisciencia y la omnipresencia de Dios, es fácil sorprendernos
de que haya cristianos que traten de huir de Él. Jonás demostró, sin duda, que
eso no puede hacerse, pero muchos siguen intentándolo. ¿Por qué?
A veces, las
personas que tratan de huir de Dios están actuando por pura soberbia —parece
que creemos saber lo que es mejor para nosotros, sin importar lo que Dios
piense o diga. A veces, nos negamos rotundamente a obedecer por temor: nos da
miedo fracasar; nos preocupa que los demás puedan criticar nuestros esfuerzos;
o quizás tememos que la obediencia pueda ser demasiado costosa. Pero, no
importa la razón, muchas veces no somos capaces de reconocer lo costoso que
resulta rechazar al Señor y tratar de huir de Él.
Jonás pagó un
alto precio por su rebeldía. No solo experimentó la vergüenza, el terror y el
sentimiento de culpabilidad, sino que además puso en peligro la vida de hombres
inocentes. No se puede huir del Señor sin provocar un duro castigo a personas
inocentes.
Cuántos padres y
cuántas madres abandonan a sus hijos, y dicen: “Puedo hacer lo que yo quiera.
Es mi vida”. No, no es así. No se puede dejar a los hijos sin padre o madre, y
no cosechar dolor y sufrimiento durante toda la vida. Ni tampoco se puede pecar
contra el Señor sin pagar un precio terrible y herir a otros al hacerlo.
Gálatas 6:7
“No os engañéis;
Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también
segará”.
“Gracia y Paz”
Meditación Diaria
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“Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero”
1 Juan 4:19
“Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero”.
En nuestro estado original, antes de haber sido rescatados, vivíamos conforme
nos dictaba el mundo, no queríamos amar a Dios, simplemente porque nosotros queríamos
manejar nuestras vidas a nuestro parecer, y hacer lo que se nos pegara en gana,
sin leyes, sin consejos, sin restricciones de ninguna clase. Vivíamos conforme
al credo del mundo.
Esta norma o costumbre de amor
propio es la raíz de todos los pecados, lo que trae como consecuencia el
sufrimiento y todos los problemas que padece la humanidad. En éste estado,
asidos a nuestros ídolos y pecados, Dios, en su infinito amor, nos envió a su
Hijo Jesucristo para rescatarnos de semejante condición de miseria y de sus
consecuencias eternas. Fue Él, quien primeramente nos amó, y nos buscó, para
sacarnos de tal estado miserable.
¿Cómo no vamos a ser conmovidos por el amor que Jesús manifestó en la cruz
de Calvario? ¿Cómo no podremos adorar,
honrar, y amar al que nos amó y se entregó por nosotros?
“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia
cada Día
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¿TE LIMITAS A OIR SOLAMENTE?
Santiago 1:22-25
“Sed hacedores
de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es
semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se
considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira
atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no
siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en
lo que hace”.
Todos estamos
muy concientes de la importancia que tiene el que nos escuchen bien cuando
queremos dar una orden o transmitir alguna instrucción. Lo vemos, por ejemplo,
en la relación entre una madre y su hijo adolescente. Frecuentemente se
escuchan estas exclamaciones: “¿Me estás escuchando?” “¿No oíste lo que te
dije?” “¿Estás entendiendo bien?” En lo más profundo de nuestro ser sentimos la
necesidad de que nos escuchen atentamente. Los padres, en particular, acentuamos
esta importancia. También los maestros, los médicos, los pastores y en general
cualquier persona que tiene la responsabilidad de enseñar o dirigir.
La razón es
sencilla: si no nos oyen, nuestras instrucciones no pueden ser seguidas. O sea,
el primer paso para ejecutar una orden es oírla. Para poner en práctica una
enseñanza es imprescindible haberla escuchado antes y haberla entendido. En más
de una ocasión, al dirigirse a la multitud, Jesús advirtió: “El que tiene oídos
para oír, oiga”. Es decir: “Todo el que puede oír, escuche atentamente”.
Lamentablemente muchas veces, no obstante de que oímos las instrucciones o las
advertencias, no somos capaces de prestar atención a lo que realmente se nos
dice. Nuestros propios intereses nos alejan de esas instrucciones hacia
nuestros deseos, e inconcientemente creamos una pared mental que nos impide
recibir el mensaje con claridad.
Pero hay algo
más. Aún cuando logremos escuchar y entender las instrucciones, muchas veces
nos detenemos en ese punto. Hay, en ocasiones, un abismo inmenso entre el oír y
el hacer. Cualquiera sea la razón, tenemos que estar concientes de que para
Dios es tan importante que escuchemos sus instrucciones como que las llevemos a
la práctica. Por ejemplo, en Mateo 21:28-31, Jesús cuenta esta parábola: “Pero
¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo:
Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero
después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y
respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la
voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero”. Esta parábola nos enseña la
importancia de hacer la voluntad del Padre, aunque al principio hayamos pensado
hacer lo contrario. Esto es mucho mejor ante los ojos de Dios que mostrar
disposición a obedecer, pero finalmente llevar a cabo nuestra propia voluntad.
No te limites a
oír la Palabra
de Dios, sino también haz lo que ella dice. Busca discernimiento espiritual
para oír bien las instrucciones y entenderlas, y fortalece tu fe para llevarlas
a cabo leyendo diariamente la
Biblia , meditando en sus enseñanzas y dedicando un tiempo a
la oración.
ORACIÓN:
Padre santo,
alabado y glorificado sea tu nombre. Te ruego, Señor, que afines mi oído
espiritual para poder escuchar y entender con claridad tus instrucciones, y
dame la fuerza y el valor para llevarlas a la práctica de manera que tu nombre
sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesucristo, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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viernes, 19 de julio de 2013
¿PUEDE LA MUJER USAR PANTALONES? ¿QUÉ DICE LA BIBLIA?
1 Timoteo 2:9
“Asimismo que las mujeres se
atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia…”
La pregunta de que si la mujer debe o no vestir pantalones ha
causado divisiones entre las iglesias cristianas. Esta contienda está basada en
lo que dice la escritura en Deuteronomio 22:4 “No vestirá la mujer traje de
hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu
Dios cualquiera que esto hace”.
Esta porción Bíblica habla acerca
de la vestidura de manera general. En el tiempo en que se escribió esta
escritura, la vestidura general del hombre y de la mujer se diferenciaba
principalmente por un cinto que usaba la vestidura del hombre. La vestidura que
usaba el hombre desde tiempos antiguo es lo que hoy podemos llamar un vestido
ancho y holgado. Si queremos mantener en la actualidad la vestidura anterior,
entonces los hombre deberían de usar vestidos con calzoncillos interiores y
cintos y la mujer vestidos sin cintos.
El llevar el cinto mostraba una
autoridad y responsabilidad especial que Dios había dado al hombre (y que todavía
la tiene), la cual la mujer no poseía. Por esta causa el hombre no podía
hacerse pasar por una mujer ni la mujer podía lucir como si fuera un hombre,
esto es abominación y aún lo es en la actualidad. Los homosexuales y la lesbianas
practican esta abominación constantemente.
La primera vez que encontramos un
versículo bíblico con un término que se pudiera traducir como pantalón, es en
Éxodo 28:42, donde dice: “Y les harás calzoncillos de lino para cubrir su
desnudez; serán desde los lomos hasta los muslos”. En este versículo se habla
de una vestidura especial preparada para los sacerdotes que iban a ministrar en
el tabernáculo. Este calzoncillo es diferente a lo que hoy le llamamos
calzoncillos o pantaloncillos. Éste era desde los lomos, o sea, desde la
espalda y se extendía hasta los muslos, antes de la rodilla. Quizás tenia
algunos tirantes para sostener la prenda, o se pegaba a otra prenda de vestir.
En los tiempos de Jesús, aún el
hombre usaba esa vestidura y con cinto. En la actualidad hay países y tribus
que serían mal juzgados si aplicáramos estos versículos textualmente. En África
hay mujeres que no usan blusas.
La revelación de Dios dada a
través de Pablo subraya más las intensiones del corazón en el momento de vestir,
que la forma de la prenda de vestir. Encontramos en 1 Corintios 10:23 que todo
nos es lícito (o permitido, legal), pero no todo conviene. También hay otros
versículos que hablan de que la libertad está limitada a los hermanos débiles
en la iglesia. Entonces lo ideal sería que las mujeres vistan de una manera que
no cause tropiezo a los demás. Los pantalones en si no están prohibidos para
una mujer, pero si vemos que esto es causa de tropiezo a un hermano, mejor es
que no lo usen, por aquello de no causar tropiezo al otro.
Mateo 18:6
“Y cualquiera que haga tropezar a
alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al
cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del
mar”.
Dios te siga bendiciendo hermana y
evita ser tropiezo para tus hermanos de la Fe.
“Gracia y Paz”
Aprendiendo La Sana Doctrina
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SOMOS TEMPLO DEL DIOS VIVIENTE
2 Corintios 6:14-16
“No os unáis en yugo desigual con
los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?
¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?
¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo
de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente”.
No hay que investigar mucho para
saber que si ese novio o novia que tienes te aleja de Dios, por más ayuno y oración
que hagas, la verdad sigue siendo la misma, NO VIENE DE DIOS.
Amos 3:3
¿Andarán dos juntos, si no
estuvieren de acuerdo?
“Gracia y Paz”
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jueves, 18 de julio de 2013
¿CUÁL ES LA BASE DE UNA FAMILIA EJEMPLAR?
Colosenses 3:18-21
“Casadas, estad sujetas a
vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres,
y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque
esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se
desalienten”.
Habían surgido problemas en las
familias de la iglesia de Colosas. En esta carta, el apóstol Pablo les escribe
una enseñanza acerca de las responsabilidades de cada miembro del hogar, “como
conviene en el Señor”. Han pasado muchos siglos, pero esta enseñanza todavía
puede y debe ser aplicada en los tiempos actuales. Vivimos en un mundo en el
que existe un grave problema que se está multiplicando cada vez más: una gran
mayoría de los jóvenes están envueltos en el uso de las drogas y el alcohol,
practicando el sexo y todo tipo de aberraciones indiscriminadamente y siendo
rebeldes a todo lo que tenga que ver con reglas y principios morales.
La mayor parte de los expertos
coinciden en que la razón principal de esta actitud es la falta de un hogar en
el que ambos padres se hayan mantenido unidos en la educación de los hijos,
enseñándoles buenos principios y dándoles un ejemplo de buena moral.
Lamentablemente el estilo de vida que prevalece actualmente es uno de una constante
competencia por superar a los demás en el aspecto económico. Esto requiere, por
regla general, que ambos cónyuges trabajen, por lo que normalmente salen muy
temprano de la casa y regresan al anochecer. Como consecuencia, apenas tienen
contacto con los hijos, los cuales tienen que permanecer en la escuela hasta
tarde o, en muchos casos, solos en la casa hasta que llegan sus padres. Por lo
tanto el carácter de estos jóvenes se construye con toda la basura que les
llega a través de la televisión, el Internet y de malas compañías.
En el pasaje de hoy, el apóstol
Pablo les da buenos consejos tanto a la madre como al padre como a los hijos.
También en su carta a los efesios, Pablo escribe: “El marido es cabeza de la
mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo” (Efesios
5:23). De aquí entendemos que el padre es cabeza del hogar. El Señor lo ha
puesto en esa posición para que él sea el guía y mentor de sus hijos en el
aspecto espiritual. Más adelante, Efesios 6:1 dice: “Hijos, obedeced en el
Señor a vuestros padres, porque esto es justo”. Y Proverbios 4:1 advierte:
“Oíd, hijos, la instrucción de un padre, y prestad atención para que ganéis
entendimiento”. El padre es, ciertamente, el sacerdote de la casa y debe
cumplir su función al pie de la letra haciéndolo todo en el nombre del Señor.
Desde los tiempos del Antiguo
Testamento Dios dio al pueblo de Israel el siguiente mandamiento: “Por tanto,
pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis
como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las
enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa,
cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes”
(Deuteronomio 11:18-19). Este es un compromiso del cual todo padre debe estar
conciente. Lamentablemente en nuestros tiempos no es fácil encontrar padres
dispuestos a cumplirlo cabalmente.
Un padre que ama y obedece al
Señor entiende quien es la verdadera autoridad. Al educar a sus hijos, él transfiere
un sentido de responsabilidad de sí mismo hacia el Señor y les enseña a sus
niños que él es la cabeza del hogar de, y que si ellos eligen ser desobedientes
tendrán que responder ante su Padre celestial. Esto ayuda a los niños a reconocer
su responsabilidad ante el Señor, y aun cuando el padre no esté cerca en un
momento determinado, ellos tomarán buenas decisiones debido a la presencia de
Dios. La mayor protección que un padre puede dar a sus hijos es inculcar en
ellos un fuerte sentido de responsabilidad hacia Dios. Esto no es una lección
de un día o dos. Es un proceso que se extiende a través de los años de la
niñez. La madre tiene también un papel importante en este proceso, el cual fue
establecido por Dios desde el principio cuando dijo: “No es bueno que el hombre
esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Es una tarea que ambos
deben realizar unidos, en el nombre del Señor.
ORACIÓN:
Bendito Dios, te ruego bendigas a
toda mi familia y muevas a cada miembro a buscarte de corazón y a obedecer tu
palabra como a cada uno corresponde. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
Conforme al propósito de Dios
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