martes, 2 de octubre de 2012

ORACIÓN EN TIEMPOS DE INCOMPETENCIA


Nehemías 2:1-10
“Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo. Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí. Vine luego a los gobernadores del otro lado del río, y les di las cartas del rey. Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de a caballo. Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel”.

Después que Nehemías se enteró de la desesperada situación de los judíos que habían regresado del exilio a Jerusalén, su corazón estaba agobiado (Nehemías 1:3, 4). Al conseguir su atención de esta manera, el Señor pudo revelarle a Nehemías lo que Él quería que hiciera. La Escritura no detalla su reacción al darse cuenta de que iba a ser parte de la solución, pero podemos imaginar la sensación de incompetencia que lo envolvió. ¿Cómo podría él ser de ayuda? Ni siquiera estaba cerca de Jerusalén, y en su posición como servidor del rey, no tenía la libertad de hacer las maletas y marcharse.

Pero, cuando Dios pone una carga en nuestro corazón, Él abrirá una puerta para llevar a cabo su voluntad. En este caso, el Señor usó la expresión de tristeza y la desesperada oración de Nehemías para preparar a un rey pagano para que lo enviara en su misión.

¿Cómo responde usted cuando siente que el Señor le está llamando a una tarea que parece estar más allá de sus capacidades? ¿Hace una lista de todas las razones que tiene para no hacerla? Dios ya conoce todo sobre usted y la situación. No le está pidiendo su permiso para proceder, sino que le está llamando a avanzar con fe y obediencia. Él no cometió ningún error al escogerle para la tarea, pero usted cometerá un gran error si se niega a realizarla.

Dios le preparará para seguir su llamado. El Espíritu Santo mora en cada creyente, y hace que cumplamos con la misión del Señor. No deje que el  sentimiento de incompetencia le impida obedecer, mas bien póngase de rodillas para que pueda levantarse con una visión y un poder renovados.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ESTAR SATISFECHO

Filipenses 4:11

“…he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”.

Es difícil lograr contentamiento. Aun el apóstol Pablo, un héroe de la fe, tuvo que aprender a sentirse satisfecho. No era una característica natural de su personalidad.

Es verdaderamente asombroso que haya escrito que estaba contento en toda circunstancia. Cuando escribió esto, estaba preso en Roma. Acusado de sedición, traición y otros delitos graves, había apelado al tribunal supremo: César. Sin ningún otro recurso legal ni amigos en puestos influyentes, tuvo que esperar que atendieran su causa. Daba la impresión de tener derecho a ser una persona impaciente y desdichada. Sin embargo, les escribió a los filipenses para decirles que había aprendido a estar contento.

¿Cómo aprendió a estar así? Poco a poco, hasta que pudo estar satisfecho incluso en situaciones desagradables. Aprendió a aceptar todo lo que se le cruzaba en el camino (v. 12) y a recibir con gratitud toda la ayuda que pudieran darle los demás creyentes (vv. 14-18). Y lo más importante de todo: reconocía que Dios estaba supliendo todas sus necesidades (v. 19).

El contentamiento no es algo que le brote naturalmente a nadie. Nuestro espíritu competitivo nos impulsa a comparar, a quejarnos y a codiciar. Pocos se encuentran en apuros como los de Pablo, pero todos enfrentamos dificultades en las que podemos aprender a confiar en el Señor y a estar contentos y satisfechos.

EL CONTENTAMIENTO NO ES TENER DE TODO, SINO AGRADECER POR TODO LO QUE UNO TIENE.

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LEA: Filipenses 4:10-20

Biblia en un año: Miqueas 1–4
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

UN DIOS QUE PERDONA


Nehemías 9:17
“No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos… Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia”.

Cierta vez un joven le reprochó a un creyente anciano y experimentado: –¿Por qué considera usted el cristianismo como la verdad absoluta? Creo que a Dios no le importa que los que le honren sean musulmanes, budistas o cristianos.

El cristiano le repuso: –El profeta Miqueas respondió a su pregunta hace unos 3.000 años: “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad?… echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:18-19). Sepa, joven, que sólo en la Palabra de Dios se promete el perdón de los pecados. La Biblia dice que Jesucristo nos amó y nos limpió de nuestros pecados con su sangre. Si usted no necesita que sus pecados sean perdonados, entonces hágase musulmán, budista, o cualquier otra cosa. Por otro lado quisiera aconsejarle… El creyente no terminó su frase, porque repentinamente el joven quiso alejarse lo más pronto posible.

Nadie debería actuar así y dejar pasar la oportunidad de tomar la buena decisión. No se escape. Empiece a hablar al Señor Jesús en oración; Él lo escuchará. Tráigale todos sus pecados y confiéseselos. Él perdonará su culpa y le otorgará la vida eterna. ¡Cuántas personas pueden decir que han experimentado la misericordia de Dios! “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:46-47).

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

EL AMOR CRISTIANO


Juan 15:17
“Esto os mando: Que os améis los unos á los otros”.

Después de la ultima cena, Jesús dio su discurso final a sus discípulos, y el amor fraternal fue el tema principal. En versículo 9 de este capítulo, Jesús dijo, “Como el Padre me amó, también yo os he amado: continuad en mi amor”. Y luego el versículo 12, “Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado”.

Busquemos que se diga de nosotros como se decía de los primeros Cristianos: “Mira como se quieren estos Cristianos”. Que lo que nos una como Cristianos sea:

·     Que tenemos la misma culpabilidad.
·     La misma necesidad de un Salvador.
·  La misma experiencia a los pies de Jesús para recibir el perdón de nuestros pecados.
·     La misma lucha con el pecado y la tentación.
·     La misma victoria con nuestro Salvador.
·  El mismo gozo con el Espíritu Santo dentro de nosotros guiándonos en el camino.
·  La misma satisfacción cuando vemos que la obra cristiana prospera, mientras otros llegan a conocer nuestro Señor y Salvador.
·   Que lo que nos una como Cristianos es que tenemos el mismo Salvador que dijo, “Entrego mi vida por las ovejas”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 1 de octubre de 2012

¿RENUNCIAR?


1 Reyes 19:10
“Porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas, y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”.

¿Alguna vez has tenido ganas de abandonar todo? Elías sí. El Señor acababa de utilizarlo para mostrarle a la nación de Israel que Jehová es Dios (1 Reyes 18). Sin embargo, las amenazas de la reina Jezabel lo alarmaron tanto que huyó a Beerseba, 160 km. al sur (19:3). Después caminó 230 km. más en esa dirección, hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.

Dios le preguntó dos veces a Elías qué hacía ahí (vv. 9, 13) y, en ambas ocasiones, le respondió con las mismas palabras: “Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida” (vv. 10, 14). Estaba tan encerrado en sus miedos que se había olvidado de lo que Dios había hecho a través de él en el monte Carmelo. A pesar de su gran victoria, Elías se hundió en las profundidades del desánimo. ¡Qué fácil nos resulta hacer lo mismo!

Dios no aceptó la notificación de renuncia de Elías. En cambio, comisionó a su agotado siervo a llevar a cabo tres tareas importantes (vv. 15-17). Y, a propósito, Elías estaba equivocado cuando dijo que era el único fiel que quedaba. Dios tenía otras 7,000 personas que no se habían inclinado ante Baal (v. 18).

Quizá, al igual que Elías, estás desesperado por las circunstancias que atraviesas en tu vida. Deja que Dios te hable (v. 12). En lugar de permitirte renunciar, Él te mostrará lo que puedes hacer con Su fortaleza.

“Busqué a Jehová, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a Él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y le libró de todas sus angustias” (Salmo 34:4-6).

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico 

¿ESTÁS PRESTANDO ATENCIÓN A DIOS?


Génesis 3:1-7
"Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales".

Sabemos que tenemos un Dios amoroso que desea guiar a sus hijos hacia firmes y sabias decisiones. Sin embargo, muchas veces pedimos a Dios su dirección pero no siempre seguimos su consejo. ¿Qué podemos esperar cuando ignoramos sus instrucciones? En el pasaje de hoy encontramos a Eva enfrentando un conflicto entre lo que Dios le había dicho y lo que la serpiente le estaba asegurando. Tristemente, ella decidió basar su decisión en las palabras del tentador y como resultado la comunión que había entre ella y Adán con su Creador quedó interrumpida. Como consecuencia el pecado entró al mundo. Este error pone de manifiesto la trampa en la que caemos con frecuencia al tomar decisiones día a día, cuando escuchamos las voces equivocadas. Eva conocía perfectamente lo que Dios esperaba de ella, sin embargo cayó en la seducción de la oferta de Satanás. Ella valoró cada opción considerando los deseos de su propio corazón y desdichadamente escogió la que más le atraía en lugar de la que más le convenía. Aquel fruto “era agradable a los ojos”.

El pueblo de Israel también escuchó, a través de su líder Moisés, las instrucciones de Dios en relación a la tierra prometida: “Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la tomes en posesión, si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy” (Deuteronomio 15:4-5). Está absolutamente claro que las bendiciones de Dios dependían de que ellos obedecieran. Sin embargo, ellos decidieron hacer lo que estimaron conveniente. Por eso, a pesar de que fueron liberados de la esclavitud de Egipto, no pudieron disfrutar de la Tierra Prometida sino que murieron en el desierto. En Números 14:21-23 Dios declaró: “Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá”.

Cuando seguimos similares patrones en nuestra vida, en efecto estamos diciendo: "Señor, gracias por tu consejo, pero voy a hacer las cosas a mi manera". Y aunque no digamos estas palabras en voz alta, realmente nuestras acciones están comunicando este mensaje. Debemos ser muy cuidadosos al responder al llamado de Dios, pues la desobediencia siempre trae malas consecuencias. Dios se ha hecho a sí mismo accesible y disponible. Él desea que busquemos su consejo al momento de tomar decisiones, y una vez sabemos cual es su voluntad debemos seguirla fielmente, pues él conoce perfectamente todas las circunstancias que nos rodean, en el presente y en el futuro, y su deseo es bendecirnos abundantemente.

Lee la palabra de Dios cada día de tu vida, pon atención a sus mandamientos y obedece. Entonces el Señor te bendecirá abundantemente.

ORACIÓN:
Padre santo, te pido perdón por las tantas veces en que no he escuchado tu voz por estar poniendo atención a otras voces, o cuando, aún habiendo escuchado tus instrucciones, decidí en cambio seguir mis propios caminos. En este momento te ruego que eches fuera de mí todo espíritu de desobediencia y rebeldía, y que sea tu Santo Espíritu guiándome en cada una de las decisiones que yo tenga que tomar. En el nombre de Jesucristo, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

FUERTE Y FIRME POR LA ORACIÓN


Nehemías 1:5-6
“Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado”.

(Lea por favor Nehemías 1:1-11)

Nehemías era un hombre que vivía sobre sus rodillas. Cada vez que necesitaba orientación, fuerzas, ayuda o protección, su primera respuesta era la oración. Por su humilde dependencia de Dios, Él pudo usarlo poderosamente para llevar a cabo sus propósitos.
Este principio sigue siendo cierto para los creyentes hoy. El Señor puede usarnos de la manera más impresionante si lo buscamos y nos ponemos a su disposición.

Para seguir el ejemplo de Nehemías, de dependencia en la oración, debemos primero reconocer a Dios como el Soberano del universo (v.5). Aunque Él es nuestro Padre tierno y Amigo fiel, no debemos olvidar que es también nuestro sublime y exaltado Creador cuya santidad está más allá de nuestra comprensión. Nunca pensemos en Dios como “el de allá arriba”, ni vengamos a su presencia de una manera frívola.

Nehemías respetaba la avasallante santidad de Dios, y por eso se acercaba a Él con confesión, reconociendo su pecado, el de su padre y el de Israel (vv. 6, 7). No podemos ocultar, negar o recrearnos en el pecado, y esperar que el Señor escuche y responda nuestras oraciones. La pureza de corazón y el poder de Dios están unidos. Necesitamos la sensibilidad para reconocer cuándo nos hemos desviado, y la disposición para encarar de inmediato al pecado.

La razón por la que Nehemías se mantenía tan fuerte y tan firme, no se debía a sus capacidades naturales, sino a una relación de dependencia del Señor mediante la oración. No se apresure a enfrentar el día sin apartar tiempo para entrar en el trono de Dios para buscar su dirección.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

VIVIENDO PARA LA ETERNIDAD


Salmos 34:14
“Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela”.

¡Que raras han de parecer estas palabras a los que les encanta la “vida loca,” la fiesta y los placeres de su vida social. El mandamiento en este versículo es como si uno dijera a los lobos y los tigres que dejen de matar y de comer carne y sangre, y que empiecen a comer la grama o el zacate, la hierba o el pasto. Es contra su naturaleza.

Y antes de venir a Cristo y recibirle en tu corazón, es contra la tu naturaleza dejar la profanidad, la decepción, la vanidad, la suciedad, la mentira, y todas las otras disfunciones y perversiones que componen la vida en la sociedad de hoy. Es como decirle a algunas estrellas del cine y de Hollywood que dejen ya las drogas y el alcohol. Dirán, ¿Qué nos queda? La respuesta es: VIDA. Verdadera vida en el Hijo de Dios: una vida útil y con propósito y beneficio, realizando la razón de tu nacimiento aquí en este planeta, que es, para honrar a Dios, para conocerle y tener un propósito en la vida, y gozar de las cosas que Él nos tiene preparadas en la eternidad.

Te ruego y te animo a que atiendas este asunto sin demora. Tu bienestar aquí y tu felicidad en el futuro depende de esto. Entre más esperes para hacer esta decisión, más difícil será, y más probabilidad que la demores hasta que sea demasiado tarde.

La eternidad está a la vuelta de la esquina. “Busca la paz, y síguela.” En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

sábado, 29 de septiembre de 2012

¿TENEMOS SED?



Salmo 63:1
“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti”.

Isaías 44:3
“Derramaré aguas sobre el sequedal”.  

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37). Estas palabras fueron pronunciadas por Jesús ante una gran multitud durante una fiesta religiosa en Jerusalén. El Salvador del mundo llevaba entonces, como lo hace aún hoy, la buena nueva de salvación. Quizás usted sienta una sed que hasta ahora nada ha podido saciar… sed de paz, de amor, de seguridad. A usted precisamente se dirige este llamado de Jesús.

Una mujer, insatisfecha con su vida, dijo un día a Jesús: “Dame esa agua, para que no tenga yo sed” (Juan 4:15). Quería recibir el “don de Dios” ofrecido por aquel que acababa de decirle: “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”. Entonces, no pudiendo esconder nada a Jesús, quien conocía su vida, tuvo que reconocer la verdadera razón de su sed espiritual: ¡había pecado! Después de este encuentro, que transformó su vida, fue a decir a los habitantes de su ciudad: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho” (4:29).

Sí, acudir a Jesús para reconocer y confesar sus pecados es ir a la fuente del agua de la vida. Ir a él es creer en su sacrificio que borra los pecados y purifica la conciencia del creyente. A todos los que depositan su confianza en él, Jesucristo les da alegría y paz desde ahora. Leamos la Palabra de Dios, la Biblia, y así seremos alimentados, refrescados. “Mi alma tiene sed de ti… será saciada mi alma… Está mi alma apegada a ti” (Salmo 63:1, 5, 8).

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

DIOS QUIERE HABLARTE, ¿SABES PARA QUÉ?


Gálatas 1:11-17
"Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco".

A través de toda la Biblia vemos que Dios anhela comunicarse con la humanidad. Dios tiene planes para cada ser humano y su deseo es que los conozcamos para que lleguemos a la meta que él ha dispuesto para nosotros. El primer paso en este proceso es, por supuesto, la revelación en nuestras vidas de la voluntad de Dios. Esta puede llegarnos por medio de la Palabra de Dios, por medio de otras personas, a través de las circunstancias que nos rodean o de cualquier otra manera determinada por Dios. En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo nos cuenta su propia experiencia en este aspecto. Primeramente nos dice que Dios le mostró su voluntad “por revelación de Jesucristo”. Este fue el principio para que Pablo entendiera y aceptara la verdad. Su encuentro con Jesús en el camino a Damasco (Hechos capítulo 9) cambió su vida de una manera radical para siempre.

Antes de este encuentro, Pablo (entonces conocido como Saulo de Tarso) era enemigo acérrimo de los cristianos y, según él mismo dice, “perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba”. Esto no fue obstáculo para que el Señor lo llamara a servirle. También tenía él un profundo conocimiento del judaísmo y era sumamente celoso de las tradiciones de sus padres. Pero no lo llamó Dios por sus “méritos” sino, dice Pablo, “cuando le agradó a Dios, me llamó por su gracia”. Finalmente Pablo nos habla del propósito del llamado del Señor para él. Dice: “para que yo le predicase entre los gentiles”. Inmediatamente después de su revelación en el camino a Damasco, Jesús habló a un discípulo llamado Ananías y le informó acerca de los planes que él tenía para el apóstol Pablo. El Señor le dijo: “Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hechos 9:15). La historia nos muestra como este plan de Dios se llevó a cabo de una manera preciosa en aquel que llegó a ser uno de los más grandes evangelistas de todos los tiempos.

Generalmente podemos identificar tres objetivos claros que Dios tiene cuando nos habla. Su propósito es que nosotros:

• Entendamos y aceptemos su verdad.
• Seamos transformados conforme a esta verdad.
• Seamos capacitados para comunicar esta verdad a otros.

No siempre los propósitos de Dios son tan ambiciosos como los que tenía con Pablo, pero cualesquiera sean estos, son siempre importantes para el establecimiento de su reino. Este fue el caso de Ananías, al cual el Señor le encomendó la simple tarea de poner las manos encima de Saulo para que éste recuperara la vista (Hechos 9:11-12). En apariencia una encomienda insignificante, pero ¡qué trascendencia tan profunda tuvo el que aquel hombre pudiese ver de nuevo, y así dedicar el resto de su vida al servicio del Señor! En el caso de Ananías se cumplen también los tres puntos en el llamado de Dios: Primero él entendió y aceptó la verdad revelada por el Señor, después su concepto de Saulo fue transformado conforme a esta verdad, y por último fue capacitado por el Espíritu Santo para cumplir su misión.

No pienses que tú no mereces que Dios te hable. Él tiene un propósito determinado para tu vida y desea revelártelo. Pide al Señor que te dé discernimiento espiritual para entender y aceptar su verdad, sabiendo que este es el primer paso para llegar a ser un instrumento en sus planes.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo escuchar cuando me hablas, y así poder unirme a los planes que tienes para mi vida. Dame discernimiento espiritual para entender con claridad tus instrucciones, y aumenta mi fe para obedecerte en todo para que tú seas glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA OBEDIENCIA A MEDIAS ES DESOBEDIENCIA


1 Samuel 15:22-23
“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey”.

(Lea por favor 1 Samuel 15:1-23)

Cuando Dios le llama a hacer algo específico, ¿cómo responde usted? La mayoría de nosotros no le levantaría el puño y le gritaría: “¡No voy a hacerlo!” En vez de eso, luchamos con la idea durante algún tiempo. A veces discutimos, diciéndole todas las razones de por qué no surtirá efecto el plan de Él. Otras veces, empezaremos a dudar de que escuchamos bien, y luego negaremos que incluso nos llamó. O podríamos reaccionar como Jonás, y simplemente correr en la otra dirección (Juan 1:2-3).

Pero hay otra respuesta que muchas veces es tan sutil, que ni siquiera la reconocemos como desobediencia. Sustituir el plan de Dios por el nuestro es una manera de parecer obedientes, evitando así hacer lo que no nos gusta. Fue así como respondió Saúl a la orden del Señor. A sus ojos, reservarse algunos animales para ofrecerlos en sacrificio al Señor parecía una idea mejor que la de Dios.

El pecado de Saúl nos parece evidente, pero con frecuencia no estamos conscientes de la manera como reaccionamos a sustituciones similares.

Quizás Dios le está llamando a servir de una forma particular, pero, por temor, decide servir en un área menos difícil. O tal vez dedica mucho tiempo a su trabajo, para que el Señor no note que está descuidando a su familia. A veces, hemos mezclado tanto nuestros planes con los de Él, que ya no somos capaces de ver la diferencia.

Al ofrecer un “mejor” plan, estamos resistiendo callada y sutilmente el llamado de Dios de vivir plenamente dedicados a Él. No hay manera de que nuestro plan sea mejor que el que Dios tiene para nosotros. Quienes tratan de alterarlo tienen vidas sin poder, porque la obediencia a medias es desobediencia.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL ALIMENTO DEL ESPÍRITU


Romanos 10:17
Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.

Leemos en capítulo 11 de Hebreos de los héroes de la fe, y pensamos, “Me gustaría ser como ellos. Me gustaría vivir en la presencia de Dios, y andar en poder, amor, y la plenitud del Espíritu. ¿Pero cómo llego a ser una persona de mucha fe, y vivir en la presencia de Dios y gozar del compañerismo estrecho con nuestro Padre Celestial? En el versículo de hoy, tenemos la llave que abre la puerta de la fe.

No me acuerdo bien quien dijo: “Antes yo pedía a Dios, Señor, ayúdame a tener más fe, y andar en tu presencia (Creo que fue D. L. Moody), Entonces encontré este versículo que dice que “La fe viene por el oír; y el oír por la palabra de Dios”. Luego empecé a leer y estudiar con diligencia La Palabra, y desde entonces mi fe viene creciendo”. La Biblia es la palabra de Dios, y a la medida que la leemos, nuestra fe va creciendo, porque “La fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios”.

Del mismo modo que necesitamos alimentarnos para vivir, nosotros los cristianos, o cualquier persona que quiera tener fe, ha de alimentar su espíritu por medio de la Palabra de Dios plasmada en las Sagradas Escrituras.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

viernes, 28 de septiembre de 2012

JESÚS, LA FUENTE DE AGUA VIVA


Apocalipsis 21:6
"Y díjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente".

Este mundo es de mi Padre Celestial. El es Alpha y Omega. Nada estaba antes que Él, y nada después. El pecador lo pone todo al revés. El dice, “El asunto se trata de mí; yo soy el centro, y el importante”.

Hace mucho que algunos astrónomos pensaban que este mundo era el centro del universo, y que todo revolvía alrededor del mundo. ¿Qué pensarías de una persona que todavía cree esto? Es una locura. Pero aunque sea ridículo, es precisamente esto que hace el pecador en el mundo espiritual. Desafía a su Creador, y el interés propio es la regla de su conducta, y vive como si todo debería servir a sus propios intereses. La frustración es inevitable, y cuando viene la desilusión, el fin siempre es un desastre. A veces pasan sus días amargados, y a veces salen de esta vida en una explosión de violencia. Es precisamente esta idea de servirse a sí mismo sin que le importen las leyes y la Palabra de Dios, que hace de este mundo lo que es. Y todos hemos vivido así, como si fuéramos el rey del universo.

Pero ahora, LAS BUENA NUEVAS. Dios nos ama, y nos ofrece el perdón por nuestros pecados. Jesús murió para expiar nuestra culpabilidad; él pago el precio por nuestros pecados, y extiende sus brazos hacia nosotros y dice, “Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente”.

¡Bendito Salvador! El cambiará tu motivación y te dará UN CORAZON NUEVO. “Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 27 de septiembre de 2012

GUARDADOS PARA UN PROPÓSITO


David oró, “Guárdame, Dios, porque en ti he confiado” (Salmo 16:1). La palabra Hebrea que David usa para guardar en este verso, está llena de significado. Dice en esencia, “Pon un cerco alrededor mío, una pared de espinas que me protejan. Guárdame y cuídame. Observa todos mis movimientos, mis entrar y mis salir”.

David plenamente creyó que Dios guarda a los justos. Y las Escrituras dicen que David fue ayudado y cuidado en todos sus caminos. Este hombre bendecido manifesto, “Por cierto no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador, Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma” (Salmo 121:4-7).

La misma palabra Hebrea para guardar aparece en este pasaje también. Una vez más, David está hablando de un cerco divino de Dios, la pared de protección sobrenatural. Él nos está asegurando, “Dios tiene su ojo sobre ti dondequiera que vayas”.

Verdaderamente, el Señor está con nosotros en todo lugar: en el trabajo, en la iglesia, mientras estamos de compras. Él está con nosotros en nuestros carros, en los autobuses, en los trenes subterráneos. Y mientras hace eso, David dice, Dios nos guarda de todo mal. En corto, Dios está cuidando todo. Él ha prometido inutilizar cualquier arma que posiblemente se forme contra sus hijos.

Tiempo tras tiempo Dios ha probado que es un guardador de su pueblo. Pero, ¿para qué propósito? ¿Por qué está tan empeñado el Señor en guardarnos? Encontramos una idea en las palabras de Moisés: “Jehová nos mandó que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días y para que nos conserve la vida, como hasta hoy” (Deuteronomio 6:24). Moisés dice que Dios les dio los mandamientos con una razón: para guardarlos y cuidarlos. Pero, ¿para qué? Por la misma razón que Dios quiere salvarnos y protegernos a nosotros.

Piense en todas las maneras que Dios guardó a Israel, su pueblo escogido. Él los guardó de las diez plagas en Egipto. Él los libró del ejército de Faraón en el Mar Rojo. Él los sanó de las mordidas mortales de las serpientes en el desierto. Y las personas testificaron del poder guardador de Dios a sus hijos y a sus nietos. “El Señor nos libró de todos nuestros enemigos. Él nos dio comida y agua, y mantuvo nuestras ropas sin que se gastaran. Él guardó a Israel en todo”. 

¿Pero ese era todo el testimonio de Israel? ¿Fueron esas personas guardadas y protegidas para terminar muriéndose en el desierto? Moisés testificó, “Y nos sacó de allá para traernos y darnos la tierra que prometió a nuestros padres” (Deuteronomio 6:23). Moisés le estaba diciendo a Israel, “Miren a todas las maneras milagrosas que Dios usó para sacarlos de la esclavitud. ¿Por qué creen que hizo todo eso? ¿Por qué creen que él los eligió y les puso marca de especial desde la fundación del mundo? ¿Por qué él los libró de la esclavitud? ¿Por qué los bendijo cuando merecían ser abandonados?”.

El Señor lo ha preservado a usted para poder llevarlo a un lugar. Él quiere lograr algo en su vida que va más allá de los milagros. El Señor guardó a los Israelitas y les puso una muralla alrededor para un propósito específico: Para llevarlos a un lugar donde serían usados. Él los estaba guiando a la Tierra Prometida, un lugar de destino.

“Gracia y Paz”
(David Wilkerson)