lunes, 10 de marzo de 2014

¿Y TU, CÓMO PREDICAS EL REINO DE DIOS?



Lucas 9:60
“Jesús le dijo: deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”.

¿Y TU, CÓMO PREDICAS EL REINO DE DIOS?

Jesús se estaba topado con un hombre que buscaba su beneplácito para seguirle a todas partes (Lucas 9:57), pero antes quería ir y atender el sepelio de su padre. Pero Jesús le contesta: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. 

Aquí Jesús pone una disyuntiva entre atender los asuntos temporales y predicar el reino de Dios, y lo que Jesús resalta es la importancia de predicar el reino de Dios por sobre todas las cosas que parecen importantes. Esto significa también que la frase “seguir a Jesús” equivale a propagar el mensaje del reino de Dios, ya que Jesús le dice al hombre que vaya y anuncie el evangelio del reino por su cuenta. De esta forma el joven estaría siguiendo a Jesús en su misión evangelizadora.

Aquí no termina la historia. En los versos siguientes, leemos: Entonces también dijo otro: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:61,62). En esta ocasión Jesús enseña que aquel que pospone la tarea de predicar el reino de Dios por otros asuntos sin mucha importancia, no es apto para el reino de Dios. Y eso es lo que desafortunadamente está ocurriendo hoy entre muchos cristianos. La mayoría opta por posponer la predicación del mensaje por tareas que deberían ocupar un segundo lugar.

Para Jesús, el mirar hacia adelante, hacia el supremo llamamiento, equivale a mirar hacia el reino. Antes él había enseñado a sus discípulos: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Desafortunadamente existen muchos que dicen ser cristianos que le dan más importancia al dinero y a lo material que a la predicación del Evangelio; ellos no entienden la urgencia de predicar la Palabra o el mensaje del reino venidero de Cristo (Mateo 24:14). El reino para esta clase de personas es el reino del poder y las riquezas. Para ellos el reino escatológico es sólo para los ancianos o jubilados, pero no para ellos que se sienten llenos de vida y de ambiciones materiales.

Cabe definir que “El Reino” es sinónimo de las frases “El Evangelio”,  “La Palabra”, “La Gracia”, “El consejo”.

Jesús quiere seguidores que lo prediquen a él y su reino, pues éste es el único y verdadero mensaje de esperanza para el mundo convulsionado y desesperado por justicia y paz.

Cuando la iglesia primitiva fue perseguida, los creyentes fueron esparcidos por Judea y Samaria: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan” (Hechos 8:4-5; 12, 14). En Hechos 20:24-25 leemos: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”. Y en el verso 27 se dice además: “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. Así pues, si nos guiamos por los versos anteriores, tenemos que:

a). Predicar el evangelio es predicar a Cristo.
b). Predicar a Cristo, es predicar el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo.
c). Predicar el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo es predicar la palabra.

Predicar la palabra es predicar la gracia de Dios, y predicar la gracia es predicar el reino de Dios, y predicar el reino de Dios es predicar el consejo de Dios.

Estamos llamados a predicar el reino de Dios y todo lo relacionado con el  nombre o persona de Jesucristo (Su Ministerio; Su muerte, sepultura y resurrección al tercer día). Esto es lo que la Biblia llama “el evangelio” o “el mensaje”, “la gracia”, y “el consejo” de Dios. Esto es lo que la iglesia debiera estar predicando y no evangelios espurios, ni doctrinas de hechura humana o diabólica. El reino de Dios es el centro de toda la predicación de Jesús, y ése fue todo ministerio (Marcos 1:1, 4, 15; Hechos 1:3, 6-7).


“Gracia y Paz”
Editado por Carlos Martínez M.
Mario A Olcese.


ORACIÓN



ORACIÓN:

Bendito Dios, te pido perdón por mis actitudes egoístas, porque aún, en muchas cosas, yo quiero seguir siendo el primero. Dame un espíritu de gratitud para ponerte en primer lugar en mi vida, por encima de todo lo que ahora resulta más importante para mí. Y también pon humildad y servidumbre en mí espíritu para que yo pueda tratar a los demás como superiores a mí mismo. En el nombre de Jesús, Amén.

¿TRATAS A LOS DEMÁS COMO SUPERIORES A TI?



¿Tratas a los demás como superiores a ti?

Filipenses 2:3-4
“No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien con humildad, considerando a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”.

En este pasaje el Señor nos exhorta a tener una buena relación con los que nos rodean y nos da una clave para lograrlo: “Trátalos como si fueran superiores a ti”. Por regla general nos resulta fácil tratar con respeto a nuestros superiores en rango ya sea en el trabajo, en la escuela, en la iglesia, en el campo militar o en cualquier otra área en la que esté claramente definido el “nivel” de cada uno. Sin embargo hay una tendencia a no ser tan respetuosos y amables con aquellos que son considerados “inferiores” ya sea en educación, cultura, posición social o económica, etc. En estas situaciones debemos manifestar humildad y darles a ellos un lugar preferente. Esto no es fácil, pero si hacemos el esfuerzo y actuamos de esta manera veremos una gran mejoría en nuestras relaciones con los demás.

Generalmente pensamos en nosotros mismos primero y ponemos a todos los demás en segundo lugar. Esto se llama "egoísmo". El egoísmo es la raíz de los males de este mundo. Si Adán y Eva hubieran pensado en agradar y obedecer a Dios antes que satisfacer sus propios deseos, la historia de la humanidad se hubiera escrito de una manera completamente distinta.

Cuando estudiamos Gramática en la escuela, aprendimos a conjugar los verbos siguiendo este orden: Yo, tú, él, etc. Esta secuencia es un reflejo de la manera en que actuamos en la vida. La Biblia nos enseña una Gramática totalmente diferente. Primero está “él” (Dios), en segundo lugar "tú" (el prójimo) y por último "yo". Si empezamos a aplicar esta Gramática celestial en nuestras vidas y conjugamos los verbos, es decir, si actuamos siguiendo estas reglas nuestras prioridades cambiarán y empezaremos a obtener frutos y bendiciones que antes no veíamos. Jesús nos dice en Marcos 10:31, que “muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros”. Cuando hacemos un esfuerzo por actuar humildemente y nos situamos detrás de los demás, muchas veces el Señor se encargará de movernos a los primeros lugares.

Cuando un fariseo intérprete de la ley, tratando de tentar a Jesús le preguntó: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?” (Mateo 22:36), el Señor le contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento”. Y continuó Jesús: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Primero Dios, después tu prójimo, y por último tú. Esta es la enseñanza que Jesús dio a los fariseos. De ella debemos aprender nosotros.

Cuando ponemos a Dios en primer lugar en nuestras vidas estamos renunciando a la manera fácil que nos dicta nuestra naturaleza pecaminosa; es decir estamos negándonos a nosotros mismos, muriendo a los deseos de la carne. Dice Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Una vez el Señor ocupe el primer lugar en nuestros corazones, no solamente esta promesa será una realidad en nuestras vidas y él suplirá todas nuestras necesidades, sino que el amor y la paz de Dios harán que nos resulte mucho más fácil amar y respetar a nuestro prójimo.

Recordemos siempre y pongamos en práctica la Gramática celestial: Él, tú y yo. Consideremos a los demás como superiores a nosotros, y el nombre de Dios será glorificado a través de nuestro testimonio, y como resultado seremos abundantemente bendecidos.

ORACIÓN:
Bendito Dios, te pido perdón por mis actitudes egoístas, porque aún, en muchas cosas, yo quiero seguir siendo el primero. Dame un espíritu de gratitud para ponerte en primer lugar en mi vida, por encima de todo lo que ahora resulta más importante para mí. Y también pon humildad y servidumbre en mí espíritu para que yo pueda tratar a los demás como superiores a mí mismo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

domingo, 9 de marzo de 2014

¿QUIÉN SOY EN CRISTO?


¿Quién soy en Cristo?

Vamos a tomar como ejemplo a un diamante: ¿Qué belleza tienen un diamante? en sí mismo, un diamante no tiene ninguna belleza a menos que sea traído a la luz. Colocado en ciertas posiciones, reflejará la belleza del sol. De otra forma, en el no hay belleza alguna.

El diamante que es llevado a la oscura galería o a la profunda mina subterránea no muestra ninguna belleza. ¿Qué es el sino un pedazo de carbón, un poco de carbono común, a menos que el se convierta en un medio para reflejar la luz? Así sucede también con las otras piedras preciosas.

Sus variados tonos no son nada sin la luz. Cuantos más lados tengan, reflejan más luz y exhiben más belleza. Si tomamos un diamante en bruto, veremos que no hay brillo en él. En su estado natural él no refleja luz alguna.

Así somos nosotros en un estado natural, de ninguna utilidad, hasta que Cristo comienza a brillar sobre nosotros. La luz que existe en un diamante no es su propia posesión: es la belleza del sol.

¿Qué belleza existe en un hijo de Dios? Solamente la belleza de Jesús. Nosotros somos su pueblo especial, escogido para manifestar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

¿Qué podamos reflejar hoy?: ¡Su luz y Su amor!

Salmos 97:11
"Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón."

Salmos 27:1
"Jesús es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? El es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?"

Proverbios 4:18
"Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto."


“Gracia y Paz”

¿TU SIGUES A JESÚS?



¿TU SIGUES A JESÚS?

Juan 10:27
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”

– Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen –. Nota que Jesús dijo: “me siguen”. Seguirle a Él es escuchar su voz y obedecer las enseñanzas y mandatos que Tu le oyes decir desde el interior de tu corazón. Esto es negar tu voluntad, y hacer la voluntad de él. La realidad de "hágase tu voluntad" — lo que tu has orado miles de veces. Si tu sigues a Jesús, (obedeces lo que él te manda hacer), entonces tu te estás negando a sí mismo y levantando tu cruz cada día (Mateo 16:24). Jesús dijo: "Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada" — sentarse a los pies de Jesús y escuchar su palabra (Lucas 10:39-42).

Jesús dijo: “Yo las conozco”. Y si tu no oyes su voz y le sigues, él no te conoce. Y si él no te conoce, él cerrará la puerta del cielo, rehusando a abrirla, diciendo: "De cierto, no os conozco ni de adonde sóis" y en el día del juicio él te dirá: "Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí todos los que hacéis iniquidad [pecado, infracción de la ley o de maldad]!" (Mateo 25:11-12, Lucas 13:24-27, Mateo 7:21-23).

Jesús lo dijo de otra forma: “Todo aquel que es de la verdad oye mi voz” (Juan 18:37). ¿Oyes tu su voz? Si no lo haces, entonces tu no estás en la verdad. Si tu no oyes su voz, tu no conoces la verdad. Y si tu no conoces la verdad, entonces no conoces a Jesús porque él es la verdad. Tu puedes memorizar la Biblia entera, y tu no conocerás la verdad porque la Biblia sólo testifica acerca de la verdad; la Biblia no es la verdad, Jesús es la verdad, y al Biblia no es Jesús. Es cierto que la Biblia es el libro Sagrado de Dios, la Palabra Inspirada, pero si tu no oyes su voz la Biblia sólo tendrá un significado literal para ti, y todavía estas perdido en tus pecados; pero si tu oyes y obedeces la voz de la verdad, tu alma está purificada por la obediencia a la verdad (1 Pedro 1:22).

Además: “las ovejas oyen su voz”. “A sus ovejas las llama por nombre y las saca” (Juan 10:3) las saca de sus pecados (Juan 8:32), fuera de la oscuridad hacia la luz (Juan 8:12). Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. “Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Juan 10:14).

Tal vez ahora tu puedes ver que “oír su voz y seguirle” (obedecerle) es algo muy difícil y crítico para tu futuro, pero, indudablemente es más crítico no obtener la vida (Juan 6:33). Las promesas que tu tienes son: si tu oyes y obedeces al Espíritu Santo, él te enseñará todas las cosas, él te guiará hacia toda la verdad, él te dirá de las cosas que están por venir, y tu conocerás todas las cosas.

“Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que en la tierra rechazaron al que advertía, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos del que advierte desde los cielos” (Hebreos 12:25).


“Gracia y Paz”


te invito a que visites las siguientes Paginas:


LA BIBLIA… UN LIBRO LLENO DE LUZ



A BIBLIA… UN LIBRO LLENO DE LUZ

Juan 5:39
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

La Biblia es mucho mas que una recopilación de libros inspirados, la Biblia es un libro vivo, que siempre nos hablará en presente, es capaz de golpearnos muy fuerte cuando nos confronta con nuestro pecado, pero también de darle caricias a nuestra alma cuando lo necesitamos.

Es nuestra guía para alcanzar bendiciones y la salvación eterna, por medio de este libro hermoso podemos conocer a Dios en plenitud y podemos conocernos a nosotros mismos, de donde venimos y hacia donde vamos.

La Biblia nos muestra la esencia de Dios (el Amor), pero también nos revela su Justicia

Tanto que aprender y tanto que compartir y lo mejor es para todo el mundo, pues aunque nos falte entendimiento solo basta con pedirlo al Padre y el Espíritu Santo nos revela su voluntad

Si duda alguna estamos frente a un libro vivo, que nos llena de vida y nos enseña a vivir.

El único requisito es escudriñarlo y ponerlo en practica, si no… pues no funciona.



“Gracia y Paz”

SEÑOR SÁCIANOS CADA MAÑANA CON TU AMOR



Salmos 90:14-15
“De mañana sácianos de tu misericordia,
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
Y los años en que vimos el mal.



“Gracia y Paz”

sábado, 8 de marzo de 2014

Mujer...



MUJER...

Acéptate como eres. Que la mente distorsionada de un hombre no te menosprecie por tu cuerpo, si eres alta, bajita, delgada, gordita, blanca o morena, etc.

No te rebajes a la mente de un hombre ciego y sin cerebro. No eres una muñeca dentro del escaparate de un almacén. Solo una mente tonta desea lo que no tiene vida. Lo de afuera. Lo superfluo. Es como querer la botella de un perfume caro solo porque por fuera se mira sofisticada, impresionante, pero por dentro esta llena de hediondez.

¡Tu eres una hermosa flor en el Jardín de Dios! ¡Tu eres la ayuda idónea que Dios hizo a los varones! Si alguien no te ve así, pues entonces que se golpee con la piedra de su ceguera. ¡Ponte de pie como una Reina! ¡Dios no se equivoco con tu diseño. ¡Eres una Hija de Dios hecha a la perfección! ¡Tu eres la niña de sus ojos!


Carlos Martínez M.

El Diezmo - 36 Razones biblicas para no diezmar


El Diezmo - 36 Razones biblicas para no diezmar


"Gracia y Paz"

ORACIÓN


ORACIÓN:

Bendito Padre celestial, ayúdame a confiar en ti plenamente. Por favor quita toda duda y temor de mi mente y hazme ver claramente que tú puedes abrir caminos donde parece que ha llegado el final. Entrego en tus manos mis necesidades, mis problemas y mis cargas y espero en ti. En el nombre de Jesús, Amén.

¿ESTÁS ESPERANDO UN MILAGRO?



¿Estás esperando un milagro?

Génesis 1:1-5
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”.

¿Has pensado alguna vez mientras contemplas un precioso día soleado con un cielo azul sin una sola nube, que hubo un tiempo en el que sólo existía un inmenso espacio vacío y sin forma,  que había desorden total y profundas tinieblas que lo cubrían todo?

Cuando ves un árbol frondoso y lleno de deliciosas frutas, ¿acaso viene a tu mente que todo comenzó de una pequeña semilla que estaba inerte enterrada en la tierra? ¿Has pensado en ese bebé que surge a la vida después de nueve meses en la oscuridad del vientre materno? Y por encima de todas estas maravillas, el más grande milagro de la historia de la humanidad: la resurrección de Jesús, a quien Dios levantó de la fría y oscura tumba para traer al mundo su luz redentora, como dice Hebreos 13:20: “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno”.

Cuando el rey Nabucodonosor mandó que los tres jóvenes judíos (Sadrac, Mesac y Abed-nego) fueran echados al horno de fuego ardiendo por no adorar la estatua de oro (Daniel capítulo 3), no había desde el punto de vista humano, la más minima esperanza de que sobrevivieran. Sin embargo, el ángel de Jehová entró junto con ellos al horno y los sacó completamente ilesos, y “ni siquiera olor de fuego tenían”, dice Daniel 3:27. Cuando Daniel, injustamente, fue echado al foso de los leones, todo parecía indicar que ese sería el final de su vida. Pero al día siguiente, cuando el rey Darío se acercó al foso, y llamó a voces a Daniel, éste pudo contestarle: “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Daniel 6:22).

La Biblia está llena de historias como éstas de hombres y mujeres que, habiéndose encontrado en situaciones extremadamente difíciles, humanamente imposibles de resolver, pusieron su confianza en Dios y al final salieron triunfantes. Dios ha prometido estar con sus hijos siempre, cualesquiera fuesen las circunstancias. Y él es fiel para cumplir lo que prometió, dice Hebreos 10:23. Y en Josué 21:45 la Biblia dice: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió”.

¿Estás en medio de una situación que parece no tener solución? ¿Te han dicho los médicos que tu enfermedad o la enfermedad de un ser querido es incurable? Si es así, ¿estas esperando que Dios haga un milagro? ¿Crees tú de todo corazón que Dios puede cambiar las circunstancias negativas que te rodean y convertirlas en bendición para tu vida?

Si Dios pudo crear el universo entero de la nada, él puede tomar los espacios vacíos de tu vida y crear algo maravilloso. Si el Señor pudo sanar leprosos, paralíticos, ciegos y todo tipo de enfermos en aquellos tiempos, hoy puede sanar cualquier enfermedad aunque para la ciencia no sea posible. Si Dios pudo levantar a su Hijo de los muertos, puede también resolver la situación más difícil en la que puedas encontrarte, “porque nada hay imposible para Dios”, dice Lucas 1:37.

Mantente en una actitud de fe confiando plenamente en el poder y el amor de Dios. Descansa en sus promesas, cree en ellas de todo corazón y espera en el Señor. Sigue el consejo de David en el Salmo 37:5: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, ayúdame a confiar en ti plenamente. Por favor quita toda duda y temor de mi mente y hazme ver claramente que tú puedes abrir caminos donde parece que ha llegado el final. Entrego en tus manos mis necesidades, mis problemas y mis cargas y espero en ti. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

te invito a que visites la Pagina:

viernes, 7 de marzo de 2014

TRES COSAS QUE TODO FIEL CRISTIANO DEBE OBSERVAR



Tres Cosas QUE TODO FIEL CRISTIANO DEBE OBSERVAR


Hay tres cosas en la vida que una vez que pasan, nunca regresan:

1. El tiempo...
2. Las palabras...
3. Las oportunidades...

Hay tres cosas en la vida que pueden destruir a una persona:

1. La ira...  
2. El orgullo...
3. No perdonar...

Hay tres cosas en la vida que tu nunca debes perder:

1. La esperanza...
2. La paz...
3. La honestidad...

Hay tres cosas en la vida de mayor valor:

1. El amor...
2. La bondad...
3. La familia y los amigos...

Hay tres cosas en la vida que no son seguras:

1. La fortuna...
2. El éxito...
3. Los sueños...

Hay tres cosas en la vida que forman a una persona:

1. El compromiso...
2. La sinceridad...
3. La ética...

Hay tres cosas que una persona no debes dejar de tener:

1. El amor de Dios en su corazón...
2. La paz del Señor en su vida...
3. Y el deseo de servir a los demás...

Todo esto sirve para formar tu carácter, se útil en la mano del Señor



“Gracia y Paz”


Diana Patricia Rodríguez

LA HUMILDAD DE JUAN EL BAUTISTA



LA HUMILDAD DE JUAN EL BAUTISTA

Es imposible saber con certeza qué hubiesen hecho algunos personajes bíblicos de haber vivido en nuestra época, pero al menos podemos tener una idea aproximada de cómo hubiesen reaccionado a algunas de los recursos con que contamos hoy, por el carácter que se muestra de ellos en las Escrituras.

Pensemos por un momento en Juan el Bautista y el uso del Facebook, a la luz del cuadro que se pinta de él en:

Juan 1:19-27.
“Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? El dijo: Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR”, como dijo el profeta Isaías. Los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”.

En un post anterior dijimos que uno de los peligros del Facebook es que promueve la cultura del narcisismo. Decía en aquella ocasión:

El Diccionario de la Real Academia define el narcisismo como: “Excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras”. Otra acepción es: “Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo”.

Yo no estoy diciendo que todo el que hace uso del Facebook es un narcisista, pero es indudable que se trata de un instrumento que puede convertirse fácilmente en un vehículo de auto promoción.

Y si hay algo claro en este pasaje con respecto a Juan el Bautista, es que evitó a toda costa promoverse a sí mismo. Cuando le preguntaron quién era él, de inmediato llevó el pensamiento de ellos a la persona de Cristo: “Confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo”.

Luego le preguntaron si él era Elías o el profeta, y simplemente respondió: ¡No!. Finalmente le preguntaron directamente: “¿Quién eres?… ¿Qué dices de ti mismo?” Esa pregunta les fascinaría a muchos usuarios de Facebook, sobre todo si tuvieran tantas cosas extraordinarias que decir de sí mismos, como era el caso de Juan.

Su nacimiento fue sobrenatural (su papá era un anciano y su madre era estéril), su nombre fue revelado a sus padres por el ángel Gabriel, fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre (Lucas 1:15), fue el precursor del Mesías, vivió en el desierto comiendo langostas y miel silvestre.

Pero nuevamente volvió a dirigir la mirada de sus interlocutores a la persona de Cristo:

El dijo: Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR”, como dijo el profeta Isaías.

Y cuando insistieron en preguntarle por qué bautizaba si él no era el Cristo, ni Elías ni el profeta, su respuesta fue la misma: “Miren a Cristo”:

“Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”.

Me pregunto qué diferencia habría si los usuarios de Facebook, que profesan ser creyentes, imitaran a Juan el Bautista en esto. Creo que habría menos narcisismo en la red y más de Cristo.


“Gracia y Paz”

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

LA PREPOTENCIA