Padre Santo, yo creo
en Jesús tu Hijo. Creo firmemente en que su sacrificio en la cruz del calvario
fue para redimirme de mi vida pecaminosa. Creo que solo Él tiene palabras de
vida eterna. Gracias porque por medio de Él tu has provisto los medios para que
yo salga victorioso ante la tentación y el pecado. Gracias por tu hermosa promesa
de la vida eterna. Libérame de todo aquello que aún me ata al pecado y dame la
fuerza que necesito para someterme a ti día con día y resistir los ataques del
enemigo. En el nombre de Jesús, Amén.
miércoles, 12 de febrero de 2014
¿SIENTES LA SEGURIDAD DE LA VIDA ETERNA?
1 Juan 1:5-8
“Este es el
mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en
tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como
él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su
Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos
a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”.
Este pasaje es
parte de una carta que el apóstol Juan escribió a las iglesias cercanas a la
ciudad de Éfeso. El motivo fundamental de la epístola fue dar seguridad sobre
la vida eterna a aquellos que se habían convertido al cristianismo. Había entre
ellos incertidumbre acerca de su condición espiritual, la cual tenía su origen
en falsas doctrinas que se estaban propagando en aquellos tiempos. Por eso les
dice un poco más adelante: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en
el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que
creáis en el nombre del Hijo de Dios” (v.13).
Juan les dice
que Dios “es luz, y no hay ningunas tinieblas en él”. Por lo tanto, para vivir
en comunión con Dios tenemos que andar en luz. Sin embargo, no podemos decir
que no tenemos pecado, pues “nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no
está en nosotros”. La Biblia
es muy clara al hablar de nuestra condición pecaminosa, la cual proviene de
aquel primer pecado en el jardín del Edén, el cual pasó de generación en
generación y llegó hasta nosotros (Romanos 5:12). Y en Romanos 3:23 dice: “Por
cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Esto significa
separación de Dios por toda la eternidad, es decir “muerte espiritual”. Lo
maravilloso es que Dios, en su infinita gracia y misericordia, envió a su Hijo
Jesucristo para que él pagara por nuestra culpa en la cruz del Calvario, y de
esta manera perdonarnos y justificarnos y darnos la entrada a su gloria.
Romanos 6:23 dice que “la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor
nuestro”. Y este es precisamente el fundamento, el corazón, el fin principal
del plan de salvación de Dios para la humanidad.
Cuando aceptamos
a Jesucristo como salvador, somos “sellados con el Espíritu Santo de la
promesa”, dice Efesios 1:13. Así que podemos tener la seguridad de que “ninguna
cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor
nuestro” (Romanos 8:39). Ahora bien, Satanás no descansa en su guerra
espiritual y persiste tratando de hacerte pecar, porque él quiere reducir tu
efectividad y tu testimonio cristiano, y es su fin afectar tu comunión con tu
Padre celestial. Tenemos que recordar que el pecado es tan poderoso que
requirió la muerte y la resurrección de Cristo para ser derrotado. Por lo tanto
somete tu vida a Dios y prepárate a resistir los ataques del enemigo. Así dice
Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.
Es cierto que
somos débiles y muchas veces no tenemos la fuerza para resistir. Pero en Dios
siempre tendrás el poder para lograr la victoria. Reconoce tu debilidad y clama
al Señor por ayuda, pues su poder “se perfecciona en la debilidad”, dice 2
Corintios 12:9. Y si algún día tropiezas y caes, ven delante del Señor con un
corazón contrito y humillado, y confiesa tu pecado. Juan, un hombre que había
experimentado una profunda experiencia espiritual a través de su vida, que
conoció personalmente al Mesías, nos dice que: “Si confesamos nuestros pecados,
él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”
(1 Juan 1:9).
Reflexiona en
esta enseñanza, ora y pide al Señor que la grabe en tu corazón. Así podrás
entender que el plan de Dios para nuestra salvación es perfecto. Él dio a su
Hijo unigénito para “que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna” (Juan 3:16). Si tú has creído en Jesucristo de corazón y lo has
confesado con tus labios, tienes la vida eterna, dice Romanos 10:9,10.
ORACIÓN:
Padre Santo, yo creo
en Jesús tu Hijo. Creo firmemente en que su sacrificio en la cruz del calvario
fue para redimirme de mi vida pecaminosa. Creo que solo Él tiene palabras de
vida eterna. Gracias porque por medio de Él tu has provisto los medios para que
yo salga victorioso ante la tentación y el pecado. Gracias por tu hermosa promesa
de la vida eterna. Libérame de todo aquello que aún me ata al pecado y dame la
fuerza que necesito para someterme a ti día con día y resistir los ataques del
enemigo. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
ENGAÑOSA ES LA GRACIA
Proverbios 31:30
“Engañosa es la gracia, y vana la
hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será
alabada”.
“Gracia y Paz”
REDARGUYE, REPRENDE, EXHORTA
2 Timoteo 4:2-4
“…que prediques
la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque
vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de
oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y
apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.
“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina
martes, 11 de febrero de 2014
¿ERES TU ENGAÑADO POR SATANÁS?
2 Corintios 11:3
“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros
sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”.
El diablo tiene mucha experiencia en la empresa del engaño y para muestra
basta ver el siguiente video: http://youtu.be/sxcL1ini26A
“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina
¿CÓMO PUEDES ALABAR A DIOS?
¿Qué debes hacer
para que la alabanza sea una parte integral de tu vida? La alabanza puede ser
expresada en una canción, en verso (poesía), o en oración ¡y debe ser continua!
El Salmo 34:1 instruye: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará
de continuo en mi boca”. El Salmo 71:6 dice: “En ti he sido sustentado desde el
vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será
siempre mi alabanza”.
Debemos alabar a
Dios con nuestros pensamientos y con nuestras palabras. También debemos de expresarla a través de nuestras acciones
diarias, por medio de nuestro testimonio. La alabanza es un acto de adoración
cristiana.
Alaba a Dios: http://youtu.be/y8c7RfqLqoM
“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina
lunes, 10 de febrero de 2014
NO PROVOQUES A IRA A TUS HIJOS
Efesios 6:4
“Y vosotros,
padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y
amonestación del Señor”
Esta es una amonestación
muy seria para los que somos padres y que aún tenemos hijos pequeños. Dios es
muy claro en su precepto de no llevar a la ira a nuestros hijos, ya sea de
forma deliberada o de manera descuidada.
Son muchas las causas por las que un niño puede airarse sin que sus padres sean los responsables. Algunos factores podrían ser el propio egoísmo del niño, su inmadurez, o por una actitud negativa. Pero cuando el padre o la madre son los culpables de provocar la ira de su hijo o su hija, son ellos los que están pecando y a la vez provocando que sus hijos pequen. Cuidémonos de ser culpables de poner tropiezo delante de nuestros hijos para hacerlos pecar.
No hay un
ambiente más insano para un niño que unos padres que se dicen ser cristianos, pero
que descuidan proveer un ambiente de apropiada disciplina y amonestación del
Señor. “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” (Colosenses
3:21).
No se te olvide:
“…Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también
segará” (Gálatas 6:7).
“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina
¿EN QUIÉN TIENES PUESTA TU ESPERANZA?
1 Timoteo
6:17-19
“A los ricos de
este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las
riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en
abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos
en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este
modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida
verdadera.”
La mayoría de
las personas anhelan la felicidad de muchas maneras. Unos piensan que una casa
grande y cómoda los hará muy felices, otros anhelan el automóvil mas lujoso y
caro, o quizás unas largas vacaciones en un sitio lejano. Otros se enfocan en
una carrera universitaria, o tal vez en triunfar en los negocios, o en la
política. Muchos consideran que una buena suma de dinero sería suficiente para
ser felices. La lista es larga, pero generalmente la atención se dirige de una
manera u otra a los logros materiales, a la abundancia de bienes y riquezas.
En los últimos tiempos
estamos siendo testigos de esta inseguridad de las riquezas. En medio de los
problemas de tipo económico que sufre el mundo, hemos escuchado acerca de
muchas personas que han perdido millones de dólares “de la noche a la mañana”.
Capitales que fueron acumulados a través de muchos años han sido reducidos a la
nada, y lo peor de todo es que nadie puede garantizar que a muchos otros no les
pase lo mismo. Y también se conoce de miles y miles de personas que han perdido sus casas
porque no pudieron pagar la hipoteca al banco. ¡Qué terrible desilusión!
Y aún aquellos a
los que supuestamente les ha ido “bien” en el aspecto económico, no tienen
ninguna seguridad de que van a ser felices con sus riquezas. ¡Cuántas personas
se han ganado millones de dólares en la lotería y su vida se ha convertido en
una verdadera desgracia! Son muchos los testimonios de matrimonios terminados
en divorcio por esta causa, hijos y padres disgustados por la ambición del
dinero, y, en el peor de los casos, hasta asesinatos cometidos por causa de la
codicia y la avaricia producidas por los bienes materiales y económicos.
Jesús habló
sobre este tema en Lucas 12:16-21: “También les refirió una parábola, diciendo:
La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí,
diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto
haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos
mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados
para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio,
esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así
es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. No es por falta de
advertencias en la Biblia
que muchos cometen el grave error de concentrarse en la búsqueda de riquezas
materiales y se despreocupan totalmente de su relación espiritual con Dios.
Construyen sus propios tesoros, ponen en ellos toda su esperanza y después
sufren las consecuencias.
Pablo le
aconseja a Timoteo que les diga a los ricos “que sean ricos en buenas obras, y
generosos”. La generosidad es una cualidad que implica estar siempre dispuestos
a dar a los demás, no sólo en el aspecto económico sino en todo lo que
signifique ayudar a los que están en necesidad. A Dios le agrada que seamos
generosos. La Biblia
dice: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). También dice la Biblia que “todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7). Si queremos recibir en
abundancia debemos sembrar en abundancia. Cuando lo hacemos de corazón
agradamos a Dios, y él entonces “nos provee de todo en abundancia para que lo
disfrutemos”, dice el pasaje de hoy.
Pon tu esperanza
en Dios, pues es el único que puede proveernos de todo lo que necesitamos, y la
seguridad eterna. Si tú aplicas esta enseñanza en tu vida, y pones a Dios en
primer lugar vivirás en paz, con la seguridad de su protección en este mundo y
por la eternidad.
ORACIÓN:
Padre santo,
gracias porque tú me provees de todo en abundancia, y nada habrá de faltarme si
soy obediente a tu palabra. Te ruego me ayudes a profundizar en mi relación
contigo y a concentrar mi esperanza en tu amor y tu misericordia. En el nombre
de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
viernes, 7 de febrero de 2014
ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EVANGÉLICOS CONFUNDIDOS:
1) Si vas a declarar, que sean tus
impuestos (Lucas 20:25).
2) Si quieres prosperar, trabaja y se
diligente (Proverbios 6:6; 13:4).
3) Si te sientes enfermo y afligido ora y ve
al médico (1 Corintios 6:19).
4) Si vas a discutir sobre la Biblia , primero estudia y adquiere
sabiduría (Hechos 17:11).
5) Que tu confianza en Dios no se base en lo
que “declaras”, “confiesas”, “decretas”, “atas” o “desatas”, sino en orar a Él,
pidiendo conforme a su voluntad y reconociendo su soberanía
(1 Juan 5:14-15: 1 Tesalonicenses 5:17).
6) Y no culpes a Dios por tus errores,
fracasos, peleas y accidentes (Gálatas 6:7).
Haciendo estas pocas cosas, logrará tener
paz y seguridad en tu diario vivir.
“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina
¿EN QUIÉN ESTAS PONIENDO TU CONFIANZA?
Salmo 56:11
“En Dios he
confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?”
Mientras huía
del rey Saúl que lo quería matar, David fue a parar a la tierra de Gat. Allí,
al sentirse rodeado de filisteos por todas partes, él sintió mucho temor y
entonces escribió este Salmo, el cual se conoce como “La paloma entre extraños”
o “La paloma silenciosa en paraje muy distante”. Puesto que la paloma
representa la inocencia indefensa, es comprensible que David haya sido
comparado con ella. Sin embargo, aunque indefenso, David sabía que una fuerza
divina estaba obrando en su favor. Por eso pudo declarar: “En Dios he confiado;
no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?”
Etty Hillesum
era una joven judía que vivía en Amsterdam en 1942. En aquel tiempo, los nazis
estaban arrestando judíos y enviándolos como a ganado a los campos de
concentración. Mientras esperaba un arresto inevitable y sintiendo temor a lo
desconocido, empezó a leer la
Biblia , y conoció a Cristo. Simplemente puso su confianza en
Dios y encontró un valor que la dejó sorprendida. Entonces escribió en su
diario: “Desde todos los ángulos nos
viene la destrucción y pronto se cerrará el círculo y absolutamente nadie podrá
venir en nuestro auxilio. Pero no siento que estoy en las garras de nadie. Me
siento segura en los brazos de Dios. Y ya sea que esté sentada en mi viejo y
querido escritorio en el distrito judío, o en un campo de concentración bajo la
vigilancia de los guardias, me sentiré segura en los brazos de Dios. Porque una
vez has empezado a caminar con Dios, sólo necesitas seguir caminando con él, y
toda la vida se convierte en una larga y maravillosa caminata”.
Etty era una
imagen viva y genuina de la declaración del salmista: “En el día que temo, yo
en ti confío. ¿Que puede hacerme el hombre?” ¡Qué poderoso aliento para una
persona atacada por el temor! El apóstol Pablo, también producto de su propia
experiencia, muchos siglos después escribió en su carta a los Romanos: “¿Qué,
pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”
(Romanos 8:31).
Lamentablemente
en ocasiones nos olvidamos de Dios y ponemos nuestra confianza en alguna
persona, a la cual consideramos capacitada para ayudarnos a resolver nuestros
problemas. En este aspecto la
Biblia nos advierte de la siguiente manera: “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que
confía en el hombre, y su corazón se aparta de Jehová. Será como un arbusto en
el desierto, y no verá cuando viene el bien. Bendito el varón que confía en
Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a
las aguas” (Jeremías 17:5-8). Ciertamente el Señor puede usar a alguna
persona para que nos ayude en medio de una difícil situación, pero nuestra
confianza debe ser depositada totalmente en las manos de Dios. Él sabe
exactamente qué debe hacer y tiene el poder para hacer todo lo que sea
necesario para sacarnos de la prueba victoriosamente.
¿Acaso te
encuentras en una situación que te llena de temor? ¿Sientes que no puedes hacer
nada para defenderte? Medita en esta enseñanza y confía plenamente en el Dios
todopoderoso. Repite en voz baja, creyéndolo en tu corazón: “Esto sé, que Dios
está por mí” Él no le falló a David, ni al apóstol Pablo, ni a Etty Hillesum,
ni te va a fallar a ti si tú pones en él toda tu confianza.
ORACIÓN:
Bendito Padre
celestial, confieso que muchas veces me agobian las circunstancias que vivo,
tengo miedo y no sé que hacer. Por favor, aumenta mi fe para que yo pueda
confiar totalmente en ti, y tener la seguridad de que si tú eres por mí,
entonces no hay nada ni nadie que pueda estar contra mí. En el nombre de
Jesucristo, Amén.
[Lee: Salmo
56:1-11]
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
te invito a que visites la
Pagina :
jueves, 6 de febrero de 2014
¿QUIERES TU CONTROLAR EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO?
Hechos 1:6-8
"Entonces
los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el
reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los
tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis
poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la
tierra".
“Señor,
¿restaurarás el reino de Israel en este tiempo?” ¿Qué mueve a los discípulos a
hacer esta pregunta? ¿Sería acaso el temor a lo desconocido? ¿Qué va a pasar
ahora? ¿O sería un deseo personal de autoridad? Ciertamente Jesús había demostrado
su poder venciendo la muerte. Sin duda tenía poder para liberar a Israel del
yugo del imperio romano si él quería, y devolverle la independencia y la
autodeterminación como nación. En este caso ellos estarían en una posición
privilegiada.
Jesús no responde
a la pregunta de manera directa. No dice que sí ni dice no. Solamente les dice
que los tiempos están en la potestad del Padre, y que no corresponde a ellos
conocerlos. Entonces les promete que recibirían poder al venir sobre ellos el
Espíritu Santo. E inmediatamente les dice la razón por la cual ellos recibirían
ese poder: “Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta
lo último de la tierra”. Esta promesa del Señor se cumplió el día de
Pentecostés, donde el Espíritu Santo se manifestó con todo su poder. Dice la Biblia que “fueron todos
llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:4). Y desde ese momento aquellos hombres
comenzaron a predicar la palabra de Dios como nunca antes lo habían hecho, y
miles se convirtieron. Y así comenzó la iglesia de Cristo. Era necesario que
los apóstoles recibieran el poder que Jesús había prometido.
Este poder
espiritual es la fuerza divina que Dios desea expresar en y a través de
nosotros y la divina autoridad que se necesita para llevar a cabo el trabajo
que él nos ha llamado a realizar. Este poder no es solamente para predicadores,
evangelistas, o personas que trabajan en algún ministerio especial, sino que
está disponible para todo aquel que ha aceptado a Jesucristo como salvador y
que voluntariamente se rinde en sumisión y obediencia al Espíritu Santo.
Nosotros no podemos dirigir o controlar el poder del Espíritu Santo, ni podemos
obtener el poder del Espíritu Santo con el fin de usar a Dios para nuestro
propio beneficio. Todo lo contrario, experimentamos su poder cuando nos
rendimos para ser usados por él. Dios manifiesta su poder a través de nosotros
cuando caminamos en obediencia a él.
Si has aceptado
a Jesucristo como tu salvador, dentro de ti mora el Espíritu Santo. La Biblia dice que “habiendo oído
la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en
él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13-14).
Es decir su poder está en ti. Ahora es tu responsabilidad permitir que ese
poder se manifieste viviendo una vida agradable a Dios. El poder del Espíritu
Santo puede ser avivado (2 Timoteo 1:6), pero también puede ser apagado (1
Tesalonicenses 5:19). Cada uno de nosotros tiene la capacidad para avivar el
fuego del Espíritu Santo o para apagarlo, dependiendo de lo que hagamos o
dejemos de hacer. Dios quiere que ese fuego se mantenga vivo, pero depende de
nuestra manera de actuar que esa llama no se apague. Busca el rostro del Señor
en oración cada día, escudriña su palabra, medita en ella, obedécela, sírvele y
poco a poco el Espíritu Santo irá tomando el control de tu vida y podrás hacer
cosas que antes ni siquiera imaginabas que podrías hacer.
ORACIÓN:
Padre santo, es
mi anhelo servirte y glorificar tu nombre a través de mi testimonio. Por favor
dame sabiduría para ser obediente a tu Palabra. Manifiesta tu poder en mi vida y
la unción de tu Espíritu para tener la capacidad de llevar adelante tu obra en
este mundo. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
¡QUÉ HERMOSO ES VER A UNA PAREJA FELIZ!
· La alegría compartida es doble alegría y la tristeza
compartida, es media tristeza.
· El amor entre esposos es un verdadero bálsamo para
el alma en estos tiempos de presiones, desilusiones y fracasos.
“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda
idónea para él” (Génesis 2:18).
El objetivo de Dios para el Matrimonio es que entre el esposo y la esposa haya
compañía mas íntima que cualquier persona pueda tener en esta vida. El
matrimonio debe ser la fusión de caracteres, que lleguen a ser uno y que se ayuden mutuamente. La mujer se sentirá amada
y protegida por su esposo y el hombre se sentirá amado y respetado por su
esposa.
“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios conforme al Propósito de Dios.
miércoles, 5 de febrero de 2014
¿TE HAS ALEJADO DE LOS CAMINOS DE DIOS?
Deuteronomio
29:14-20
"Y no
solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, sino con los que
están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los
que no están aquí hoy con nosotros. Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la
tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por las
cuales habéis pasado; y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y
piedra, de plata y oro, que tienen consigo. No sea que haya entre vosotros
varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro
Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio
de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, y suceda que al oír las palabras
de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque
ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed.
No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su
celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este
libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo”.
En este pasaje,
por medio de Moisés, Dios le recuerda al pueblo de Israel el pacto que había
hecho con ellos y la encomienda de llevar su palabra a otros pueblos que no le
conocían, y les advierte acerca del peligro de desviarse del plan divino. A
pesar de las advertencias, este pueblo rebelde se desvió de los principios del
pacto y prefirieron adorar a ídolos y dioses falsos a los cuales podían ver y
tocar. Y como consecuencia de sus acciones toda una generación murió en el
desierto sin llegar a disfrutar de la tan ansiada tierra prometida.
En Mayo de 1998,
el mal funcionamiento de un procesador de control a bordo del satélite de
comunicaciones Galaxy IV hizo que éste rotara fuera de su órbita y se alejara
de la Tierra. En
un instante millones de receptores dejaron de captar las señales del satélite,
dando como resultado que miles de comercios y negocios, estaciones de radio y
televisión y muchas otras entidades se afectaran, todo porque un satélite se desvío
a una dirección equivocada.
Pocos de
nosotros nos damos cuenta de la influencia que podemos ejercer en las personas
que nos rodean, familiares, amistades, compañeros de trabajo, vecinos, hermanos
en la iglesia, etc. Cuando estamos cerca de Dios, el Espíritu Santo puede
utilizarnos para ministrar a esas personas a través de nuestro testimonio. Si
nos alejamos de Dios dejamos de ser los instrumentos que él puede usar para
llevar adelante sus planes para este mundo. Somos entonces como satélites fuera
de la órbita del amor y la misericordia de Dios. No sólo nos afectamos nosotros
mismos sino también muchos otros son afectados pues se pierden las bendiciones
de Dios.
Amado hermano y
hermana ¿Cómo te sientes tu hoy? ¿Estás fuera de órbita? ¿Estás viviendo
alejado o alejada de Dios? ¿La dirección que llevas te desvía cada vez más del
Señor? ¡¡Detente!! date hoy mismo una vuelta en U, y regresa a los brazos de
amor y misericordia de nuestro Padre celestial. Él espera por ti para darte un
abrazo como lo hizo aquel padre en la parábola del hijo pródigo (Lucas 15).
Quizás pienses que te has alejado demasiado, que has pecado
"demasiado", y que Dios no te va a perdonar. Escucha bien esto
hermano o hermana: ¡¡Nunca habremos pecado “demasiado” si nos arrepentimos de
corazón y venimos al Señor!! Dios nos habla en 1 Juan 1:9 que “si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad”.
Si hoy te
arrepientes de corazón y regresas a los caminos del Señor, si buscas su rostro
por medio de la oración, y la lectura de su Palabra, encontrarás sus brazos de
amor abiertos para ti. El Señor te recibirá, serás limpio en la preciosa sangre
de Jesús, y podrás vivir de nuevo en la esfera de sus bendiciones.
ORACIÓN:
Amante Padre, te
hoy te pido de todo corazón que me perdones por haberme alejado del amor y la
bondad que siempre me has ofrecido. Hoy vuelvo a ti arrepentido y deseoso de
permanecer junto a ti por siempre. Te suplico me recibas en tu amor y
misericordia. Escúchame en mis oraciones, háblame por medio de la hermosura de
tu Palabra, dame discernimiento para comprenderla, haz tu voluntad en mi vida
para que pueda yo ser de bendición a los que me rodean y te ruego me uses para
honra y gloria de tu santísimo nombre. En Cristo Jesús, te lo suplico, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
te invito a que visites la
Pagina :
martes, 4 de febrero de 2014
VIVIR EN EL PECADO ES UN POZO RESBALADIZO Y SIN FONDO.
Una vez que caes en el tiendes a
hundirte mas y mas en el fango. Vas camino de la destrucción eterna mientras te
inundas en una oscuridad profunda.
La única
esperanza que tienes es mirar hacia arriba y ver la luz de la presencia del
Señor alumbrándote. Aunque desde el fondo del pozo, tu perspectiva te indique que
estas mirando un rayo de luz débil, esos rayos de esperanza pueden alcanzarte...
no importa lo profundo que estés. Si mantienes tu mirada en el Señor podrás
empezar a salir del abismo de la desesperación en que te encuentres. Cuando
alcances su mano y te agarres de ella, Él te traerá nuevamente a su luz. Te
limpiará, te quitará toda la suciedad y te cubrirá con su manto de justicia y ambos,
el Señor y tu, echarán a caminar juntos por el camino de la vida.
“Gracia y Paz”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













