martes, 5 de marzo de 2013

¿CÓMO MUESTRAS TÚ LA MISERICORDIA DE DIOS?



Jonás 3:10-4:4
“Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró al Señor y dijo: Ahora, oh Señor, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora pues, oh Señor, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. Y el Señor le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?”

En el primer capítulo de este libro, Dios había hablado a Jonás y le había ordenado: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí” (Jonás 1:1-2). Después de un fallido intento por evadir el mandato de Dios, Jonás finalmente llega a Nínive y allí “predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4). Los habitantes de Nínive, habiendo escuchado el mensaje, se arrepintieron, y declararon ayuno, y clamaron al Señor, y cambiaron su actitud. Y dice el pasaje de hoy que Dios, al ver lo que hicieron, cambió de opinión y no los castigó como había dicho que haría. Entonces Jonás “se apesadumbró en extremo, y se enojó”. Y el Señor le dijo: “¿Haces tú bien en enojarte tanto?”

Jonás pensaba que el pueblo de Nínive merecía castigo y la manifestación de la misericordia de Dios hizo que él se enojara. Le dijo a Dios que ya él había temido que eso sucediera, y que por eso se había negado a obedecerle originalmente. Ahora le dice: “Sabía yo que tú eres un Dios clemente y compasivo… y que te arrepientes del mal con que amenazas". Dios termina su conversación con Jonás, diciéndole: “¿Cómo no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” (Jonás 4:11). Sobretodo después que aquel pueblo se arrepintió de sus pecados y mostraron un cambio en su actitud. Esto es precisamente lo que Dios anhela: que el mundo se arrepienta y acepte el perdón que él ha ofrecido a través de Jesucristo. Así dice 2 Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. En vez de enojarnos cuando Dios muestre su misericordia con alguien, debemos sentir gozo en nuestros corazones, pues el nombre del Señor ha sido glorificado.

Ciertamente una de las características fundamentales de Dios es su infinita misericordia. Después de cometer adulterio y homicidio, el rey David se arrepintió de su pecado de todo corazón y fue perdonado. En el Salmo 51:1 David clama: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones”. Tiempo después, en el Salmo 108:4, David dice: “Porque más grande que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad”. Jonás, sin embargo, se olvidó totalmente de la misericordia de Dios manifestada en su vida.

Dios muestra su Gracia y Misericordia cuando no nos da lo que merecemos. ¿Acaso no ha sido Dios misericordioso contigo? ¿Acaso no ha derramado su gracia sobre ti? La maravillosa gracia de Dios es mayor que todo nuestro pecado. Por su gracia y su misericordia para con nosotros, debemos ser “más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios nos perdonó en Cristo” (Efesios 4:32).

¿Cómo reaccionas cuando Dios muestra su misericordia hacia personas que tú crees merecen su castigo? Si sientes resentimiento, eso es una indicación de que has olvidado cuanto te ha perdonado el Señor. Si es así, debes orar pidiendo que el Espíritu Santo arranque toda raíz de amargura y resentimiento de tu corazón, y las reemplace con la gracia y el amor de Dios.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, gracias por tu amor y tu misericordia que has manifestado tantas veces en mi vida. Por favor, ayúdame a sentir esa misma misericordia por aquellos que me han hecho daño, y a gozarme cuando tu misericordia se manifiesta sobre ellos. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

¿ESTÁS TRISTE? BUSCA EL GOZO DEL SEÑOR



1 Pedro 1:8, 9
“A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas”.

Este pasaje es parte de la primera carta del apóstol Pedro, el cual les escribe a sus lectores acerca del Señor Jesucristo “a quien amáis sin haberle visto”. Según Pedro, estos se alegran con una alegría tan grande que no pueden expresarla con palabras, “obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas”. En el Nuevo Testamento la palabra griega que se traduce como “gozo” describe la felicidad que proviene de una fuente espiritual, como el Espíritu Santo, y no de circunstancias favorables que se desarrollen a nuestro alrededor.

El gozo puede existir en todas las circunstancias. En 1 Tesalonicenses 1:6 dice: "Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la Palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo". Los creyentes de la iglesia de Tesalónica estaban en medio de gran tribulación. Estaban sufriendo mucho, estaban pasando por una tremenda prueba, pero aún así pudieron sentir el gozo del Espíritu Santo. Aún en medio de la prueba estaban gozosos, pero ese gozo no era de ellos, sino que provenía del Espíritu Santo.

En el Antiguo Testamento leemos también que Dios es la fuente de gozo. Nehemías 8:10 dice: “No os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fuerza”. Es decir, el gozo proviene del Señor y es, además, nuestra fortaleza. El gozo del Espíritu Santo está íntimamente relacionado con la fortaleza espiritual. Por el contrario la falta de gozo equivale a debilidad espiritual. Cuando estamos tristes, es señal de que estamos débiles espiritualmente y somos víctimas fáciles del enemigo, el cual quiere vernos destruidos. El gozo que proviene de Dios elimina la tristeza. Si estás triste, busca el gozo del Señor.

Jesús también sintió tristeza en ocasiones. En Getsemaní, a pocas horas de su muerte en la cruz, les dijo a sus discípulos: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo” (Mateo 26:38). Pero Jesús conocía la fuente de gozo y de fortaleza, y allí mismo se postró y clamó al Padre tres veces, sometiendo a él su voluntad, y Dios envió un ángel para fortalecerlo, dice Lucas 22:43. Poco después Jesús se puso de pie, fortalecido y listo para enfrentarse a la terrible prueba. Entonces les dijo a sus discípulos: “He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores” (Mateo 26:45). Las circunstancias no cambiaron desde que Jesús dijo: “Mi alma está muy triste” hasta el momento en que se puso de pie. La voluntad del Padre era que él muriera en la cruz del Gólgota y no hubo cambio alguno en su plan. Pero sin duda algo sucedió que eliminó esa tristeza y le dio la fortaleza que él necesitaba. La respuesta está en Hebreos 12:2 donde leemos que Jesús, “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz". Él pudo soportar el dolor y el sufrimiento de la cruz porque sabía que después de la prueba le esperaba el gozo de estar de nuevo disfrutando junto a su Padre en el reino de los cielos.

Es la fe, sin lugar a dudas, el factor principal en una vida de victoria. Jesús les dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Aquel que confía plenamente en las promesas del Señor va caminando por este mundo reflejando paz y gozo constantemente, independientemente de las pruebas y sufrimientos que se atraviesen en su camino. No es la ausencia de pruebas y sufrimientos lo que diferencia al creyente del no creyente. Es la manera en que el creyente pasa a través de esas pruebas cuando ha madurado al punto que su primer objetivo es imitar a Jesús en todo. Cuando te sientas triste y sin ánimo, arrodíllate y clama al Señor, de la manera en que él lo hizo en Getsemaní. Alábalo y rinde a él tu voluntad. Confía que él te ama y está en control de todas las circunstancias. Entonces sentirás una paz y un gozo inefables y tendrás fuerzas para seguir adelante en victoria.

ORACIÓN:
Padre santo, me postro delante de tu trono de gracia trayendo ante ti mi tristeza y mi desaliento. Te pido que hagas tu voluntad en mi vida, aún en contra de mis deseos, para que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

CÓMO RECONOCER LA VOZ DE DIOS


Cómo reconocer la voz de Dios

Mateo 16:21-25
“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”.

Desde muy temprana edad, un bebé comienza a identificar las voces de sus padres y a distinguir sus voces de las de otras personas. Del mismo modo, Dios nos ha dado la capacidad de reconocer su voz. Con el tiempo, podemos aprender a discernir cuando Él nos habla por medio de su Palabra, sus respuestas a nuestras oraciones, y a identificar a los verdaderos creyentes.

Para identificar la voz de Dios, hazte estas preguntas:

¿El mensaje es coherente con la Palabra de Dios? Al examinar la Sagrada Escritura, sabremos cómo rechazar la voz que nos dice que estamos condenados (Romanos 8:1), y aceptar la verdad de que el Señor nos perdona.

• ¿Lo que escuchamos contradice la lógica humana? Si es así, eso puede venir del Señor. Él nos dice que debemos poner la otra mejilla, amar a nuestros enemigos, y que los últimos serán los primeros.

• ¿Las palabras de Dios discrepan de nuestros deseos carnales? Él quiere que tengamos un gozo santo, y por eso se niega a complacer nuestros deseos terrenales que están fuera de su plan.

• ¿Sus palabras desafían nuestra fe? Dios quiere crear en nosotros una fe que profundice la relación que tenemos con Él.

¿Requiere de valentía para obedecer a Dios? Cuando Él habla, normalmente es necesario que tomemos una decisión que exige un sacrificio o un cambio de dirección.

Jesús es el Buen Pastor (Juan 10:11), y Él promete que seremos capaces de distinguir su voz, para que podamos seguirlo. Él no quiere que escuchemos a “extraños”, porque entonces seríamos fácilmente extraviados (vv. 4, 5). ¿No quisieras tu dedicar tiempo a la Palabra de Dios, para que puedas conocer su voz?

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ESCUCHAR A DIOS



2 Samuel 7:8-22
“Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David. Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí? Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová? ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová. Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo. Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos”.

De todos los héroes de la Biblia, de pocos se habla con tanto respeto como del rey David. ¿Qué lo hizo tan especial? David se preguntó lo mismo (2 Samuel 7:18). La mejor respuesta es, simplemente, que él era un hombre que escuchaba a Dios.

La rectitud no es posible, a menos que escuchemos al Padre celestial. Cuando lo hacemos, recibimos de Él guía, dirección, disciplina y aliento. Esto fue muy cierto en cuanto al pastor y rey David (Salmo 63:1-8).

En los Salmos tenemos un hermoso cuadro de la vida de oración de David. Notemos cuatro cosas que él hacía cuando meditaba en Dios:

1. Examinaba su pasado. Aunque David había cometido pecados graves, esos tiempos difíciles le enseñaron a ser humilde. Mirar hacia atrás lo ayudaba a recordar la fidelidad de Dios.

2. Reflexionaba acerca del carácter del Señor. Cuando nos enfocamos en los atributos de Dios, crecemos en nuestra comprensión de quién es Él. Esto daba como resultado una relación más personal e interactiva.

3. David recordaba las promesas de Dios. Sabía que el Señor siempre había dirigido sus pasos con gran éxito.

4. Hacía peticiones a su Padre celestial. Dios nunca tuvo en mente que nos defendiéramos en la vida solos. Él siempre está listo para actuar en beneficio nuestro.

Detente un momento y piensa en cómo conversas tu con Dios. Si tu eres el único que habla cuando oras, necesitas hacer algunos ajustes. Así como el Señor le hablaba a David, Él tiene también muchas cosas que decirte a ti, si simplemente le escuchas.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

PRÍNCIPE DE LA PAZ



Isaías 26:3
“Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado”.

Vivimos en tiempos de prensión, problemas, y preocupaciones que resultan en la venta de una gran cantidad de drogas, tranquilizadores, y píldoras para dormir. ¿y cómo vamos a estar tranquilos y tener paz, si no conocemos al Príncipe de la Paz, nuestro Señor Jesucristo? ¿O si decimos que le conocemos pero vivimos como la gente del mundo, buscando febrilmente el dinero, los placeres y las cosas mundanales? Jesús dijo a sus apurados discípulos, “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer” (Marcos 6:31).

Debes reservar tiempo para estar a solas con Dios, leer su palabra, meditarla, y hablar con él. Debes pasar tiempo en la presencia del Príncipe de la Paz. Solo así vas a tener “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento”.

Que Dios te bendiga mientras vas conociendo al “Príncipe de la Paz,” nuestro Señor Jesucristo. Amen.

“Gracia y Paz”
Un versículo de la Biblia cada Día

ALBARICOQUE


ALBARICOQUE

Prunus armeniaca, el Albaricoquero (en España y Venezuela), Albaricoque (Perú), Damasco (en el Cono Sur, Cuba, Canarias y Andalucía), Pavía (en Galicia) o Chabacano (en gran parte de México), es un árbol frutal originario de Armenia, China (donde fue hallada la variedad originaria salvaje), y Siria.

Uno de los frutos más deliciosos al paladar y saludables para la alimentación es el albaricoque. Que no les engañe su tamaño, porque esta pequeña fruta contiene muchos nutrientes en su interior. Por eso resulta muy necesaria cuando se trata de seguir dietas balanceadas.

Sus múltiples propiedades ayudan a tratar trastornos cutáneos, problemas estomacales, infecciones auditivas, entre otros males. Es un alimento rico en vitaminas pero también en azúcares naturales, ofreciendo al organismo altos niveles de calorías. Su pulpa puede consumirse directamente, así como preparando sabrosos jugos.

Es un alimento rico en hiero y potasio al igual que el plátano. Es ideal para las dietas de las mujeres que se encuentran en edad menopáusica y solo contiene 50 calorías en una ración de tres albarcoques. Es muy pobre en sodio que lo hace ideal para las personas que requieren una dieta baja en sal y no contiene grasa.

Tiene un alto contenido de vitamina A lo que ayuda a la prevención del cáncer de pulmón, vesícula, estomago, esófago y garganta. Son deliciosos para consumir con yogur.


Anemia

El albaricoque es muy rico en hierro, cualidad que favorece la lucha contra la anemia. Asimismo contiene cobre, facilitando la absorción de hierro por el cuerpo. Si lo consumimos por tiempo prolongado, estaremos aumentando nuestra hemoglobina. Se recomienda especialmente a las mujeres con flujos menstruales muy intensos.


Constipados

Al tener celulosa y pectina, esta fruta funciona a modo de laxante para combatir los constipados. La celulosa es una fibra soluble muy beneficiosa para promover los movimientos intestinales.


Digestión

Se recomienda consumir diariamente antes de cualquier comida un albaricoque. Ello prepara al estómago para que los alimentos tengan una digestión favorable debido a su reacción alcalina que neutraliza los ácidos.


Fiebre

La fiebre puede disminuirse si ingerimos albaricoque. Es recomendable tomarlo licuado o mezclado con miel y agua mineral. Alivia la sed, limpia el sistema, baja la fiebre corporal y nutre el organismo con vitaminas y minerales que le servirán como defensa.


Aceite de albaricoque

Se extrae de la semilla de albaricoque y es usado frecuentemente para masajes del cuerpo. Aplicado directamente en la piel, permite que esta se mantenga saludable y brillante, al tiempo que cura cualquier posible enfermedad como eczema, sarna o escozores.

Si no eras adicto a esta fruta empieza a sumarla a tu menú semanal de modo que recibas los beneficios de sus numerosas propiedades. Anímate a utilizarlo también como un producto de belleza, creando tu propio desmaquillante natural.



SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“…dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

“He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).

“Gracia y Paz”
La Salud al alcance de todos
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Otra Medicina.

¿TE OFENDE QUE SE HABLE DEL “PAPA”? …Entonces debes leer esto.



A raíz de algunas publicaciones que he hecho acerca de los papas y del catolicismo romano, muchos estimados amigos católicos me han dicho que respete “su religión”.

Bueno, a decir verdad, nunca les he faltado al respeto. Simplemente he dicho la verdad histórica de la cual pocos son testigos por su ignorancia sobre el tema, y los que conocen la historia, no tienen interés de hablar de ella.

Como muchos de ustedes, yo fui católico desde nacimiento, pero empecé a estudiar responsablemente la Biblia y ahora soy cristiano. Simultáneamente estudio historia, y esta me muestra las atrocidades que la iglesia católica hizo con los cristianos hace apenas unas décadas.

¿Recuerdan la inquisición?  Si no saben que es, acá les resumo.

Desde el año 1184 hasta el año 1965 (hace apenas unos 60 años), la Iglesia Católica se dedicó a acusar, detener, juzgar y condenar a tortura y muerte a millones de personas que no compartían su extraña fe NO BÍBLICA.

Se inventaron una organización conocida como “la inquisición o el santo oficio”, ideada por los más retorcidos sádicos y criminales de la época dirigida por el papa de turno.

Actualmente la inquisición tiene el nombre diplomático de “congregación para la doctrina de la fe”, la cual era liderada por el ex-juventud hitleriano Josep Ratzinger, el saliente Papa, Benedicto XVI.

Algunos métodos de tortura y/o muerte utilizados en la inquisición de hace algunos años eran estos:

• La dama de hierro
• La mordaza o barbero de hierro
• El agarracuellos
• El cepo
• Las pinzas testiculares
• El potro
• El horno de pie
• La rueda de la verdad
• La jaula colgante
• La pera vaginal
• El violón
• El corta lenguas
• El saca uñas

En fin… látigos, collares, púas, cuerdas y un sin número de horrorosos instrumentos destinados a un solo propósito: torturar y matar a todo aquél que no fuera católico.

De todas estas horrendas maneras de causar sufrimiento, quiero hablar de una en particular (aunque todas son causa de terror):

• El Empalamiento (foto a la derecha)
Una enorme estaca perforaba y atravesaba el cuerpo “del perro” (como Roma le llamaba a los no católicos) de un extremo al otro, se solía perforar al sentenciado por el ano hasta que la estaca salía por la boca. Finalmente, se clavaba la estaca en la tierra, haciendo que se hundiera en la víctima poco a poco.

Normalmente en este proceso se solía morir inmediatamente pero se daban casos en los que se sobrevivía al sufrimiento durante casi un día.

El empalamiento siempre se realizaba a la luz del día y como un acto público. Después de "empalar" a la persona, se solía dejar el cadáver a la intemperie para alimentar a los animales carroñeros y servir como escarmiento para el resto de la población que no se sometiera “a hacerse católico”.

¿Cómo te pareció esta particular forma de “evangelizar”? …Para mi es Horrorosa.

Es paradójico que aún así, muchos estimados católicos exigen respeto de su “religión” (y sin duda que se lo damos, amamos a nuestros amigos católicos, quienes desafortunadamente desconocen la historia de su religión familiar).

Me surge una pregunta: ¿es falta de respeto “desempolvar” la verdad acontecida detrás del catolicismo?

“Gracia y Paz”
Desenmascarando al Romanismo

LA META DE LA PERFECCIÓN



Mateo 5:48
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.

La meta para nosotros es la perfección; perfección en el pensamiento, en la palabra, y en los hechos. El único que cumplió con este mandamiento fue Jesucristo. Si él no fuera perfecto, no hubiera sido un sacrificio aceptable por nuestros pecados, porque Dios requiere la perfección. Pero gracias a Dios, Jesús obedeció toda la ley, vivió una vida perfecta, y por lo tanto su sacrificio por nuestros pecados fue pago completo y aceptable, y nuestra deuda fue cancelada completamente.

Ahora bien, encontramos este versículo asombroso: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:14). ¿Cuántas ofrendas? Una. ¿Perfectos hasta cuándo? para siempre. Aleluya! Gracias a Dios y nuestro Salvador Jesucristo. De modo que nuestra posición es una de perfección en Cristo, y conviene que luchemos hacia la meta de la perfección personal, para que nuestra vida actual sea como la vida posicional que tenemos en Cristo. Pero tenemos que decir como Pablo, “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo...” (Filipenses 3:12). En otras palabras, perfección fue la meta de Pablo, y debe ser de nosotros también.

“Gracia y Paz”
Un versículo de la Biblia cada Día

domingo, 3 de marzo de 2013

JUSTIFICACIÓN VERDADERA



Romanos 3:23-26
“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”.

La muerte de Jesús fue fundamental para el plan de salvación de Dios. La Biblia nos dice que el Hijo del Hombre tuvo que ser levantado en una cruz, para que todos los que pongan su fe en Él como su Salvador personal, puedan ser salvos (Juan 3:14, 16) La cruz fue esencial para que fuéramos redimidos y tuviéramos una relación personal con Él por toda la eternidad.

Cada uno de nosotros ha violado la ley de Dios, y la justicia exige que suframos el castigo. Cuando trabajamos para el Señor y le servimos fielmente, queremos que Él sea justo recompensándonos. Pero ¿qué pasa cuando pecamos contra Él? Tenemos una deuda de pecado que hay que pagar, y porque Dios es perfecto y justo, Él no puede simplemente pasar por alto las transgresiones —hay que hacer expiación por ellas.

Para que podamos tener una relación personal con Dios, tiene que haber una manera para que el hombre, imperfecto y manchado por el pecado, pueda acercarse al Creador santo, perfecto. Por eso, el Padre celestial proveyó un sustituto: ­a su Hijo Jesucristo­ quien tomó sobre sí mismo nuestro castigo. Si aceptamos ese pago hecho a nuestro favor, Dios nos declara inocentes, reconciliándonos así con Él, para que podamos disfrutar de una relación correcta con el Señor para siempre (Romanos 8:6, 10). No hay justificación aparte de la sangre de Jesucristo.

Ser justificado significa ser declarado “no más culpable”. Con su muerte en la cruz, Jesús pagó el precio por nuestra reconciliación. Por medio de su sangre, ahora somos santificados. Si aceptamos este regalo, disfrutaremos de la comunión con el Todopoderoso, ahora y por la eternidad.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿ESTÁS PECANDO CONCIENTEMENTE?



Lucas 12:42-48
“Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”.

Todo padre o madre que ha criado hijos entiende que enseñar disciplina y obediencia a los niños es una difícil y constante batalla. Sabemos que nuestros hijos o nietos prueban nuestras reglas, y con frecuencia nos desafían. Ellos saben que no deben mirar ciertos programas de televisión, ni quedarse despiertos hasta muy tarde, ni usar un tono de voz irrespetuoso, ni pelear con sus hermanos, ni decir mentiras. Pero lo hacen. Muchas veces nosotros actuamos de igual manera con nuestro Padre celestial. Sabemos lo que es bueno y lo que es malo. Hemos leído la Biblia. Hemos sentido en nuestro corazón la convicción del Espíritu Santo. Sabemos que “eso” está mal, y por lo tanto no debemos hacerlo. Pero lo hacemos. Así actuaron Adán y Eva en el paraíso. ¿Acaso no sabían ellos que no debían comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal? Claro que lo sabían. Pero lo hicieron.

El rey David sabía que no debía desear una mujer casada, mucho menos cometer adulterio al acostarse con ella. Pero lo hizo. Aun más, él sabia perfectamente que matar es pecado, pero cometió homicidio con el esposo de esa mujer. Tiempo después, David fue confrontado por el profeta Natán. Entonces reconoció su pecado y se arrepintió de todo corazón. Fiel a su palabra, Dios lo perdonó, pero David tuvo que pagar las consecuencias de su caída, pues el hijo producto de su adulterio enfermó gravemente, y a los siete días murió (2 Samuel 12:14).

Una cosa está clara en la Biblia: todo pecado tiene malas consecuencias. El pasaje de hoy nos dice que “aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Adán y Eva pecaron concientemente, y fueron echados del huerto del Edén, y se perdieron todas las bendiciones que recibían diariamente de Dios. De igual manera David, además de sufrir por la muerte de su hijo, se perdió bendiciones que Dios tenía preparadas para él. Natán le enumeró a David todo lo que el Señor le había dado, y entonces le dice: “Y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más” (2 Samuel 12:8). ¡Dios tenía planeado bendecirle mucho más! Seguidamente el profeta le ratifica a David la causa de sus desdichas: “¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?”

El pasaje de hoy dice también que “el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco”. Aquel que sin conocer la voluntad de Dios comete pecado, también recibirá castigo aunque menor. Es decir, no hay excusas para el que peca. De una manera u otra el pecado nos aleja de Dios y sus bendiciones. Conocer la voluntad de Dios debe ser una prioridad en todo creyente que desea agradar a su Padre celestial. Esto sólo se consigue por medio de la lectura de la Biblia diariamente. Y una vez conocemos su voluntad debemos orar pidiendo las fuerzas para llevarla a cabo en nuestro diario vivir.

En algún momento nuestra naturaleza humana nos hará caer en pecado. Pero la Biblia dice que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Y Dios cumple su promesa cuando nos arrepentimos de todo corazón. Hagamos todo lo posible por ser como “aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”. Entonces disfrutaremos de muchas bendiciones.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me capacites para conocer tu voluntad y ayúdame a llevarla a cabo cada día de mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

¿PUEDES TÚ AMAR COMO DIOS TE AMA?



Tito 3:4-7
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”.

¿Cómo y cuándo se manifestó la bondad y el amor de Dios? Cuando envió a su hijo Jesucristo para que muriese en la cruz en lugar de cada uno de nosotros. Y ese amor de Dios manifestado en la entrega de su único hijo por la redención de cada uno de nosotros, es tan infinito, tan imposible de describir con palabras, que el apóstol Juan simplemente pudo escribir: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). ¿Cómo describir el amor de un padre que sacrifica a su único hijo por salvar a aquellos que lo rechazaron desde un principio?

Y de esta manera Dios nos exhorta a amar a los demás. En el Sermón del Monte, Jesús dice a sus discípulos: “Oísteis que fué dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:43-44). Es muy fácil que amemos a nuestros hijos, o a los que han sido buenos con nosotros. Pero, ¿amar a los que nos han herido? Jesús nos exhorta a amar de esta manera porque primero él dio el ejemplo. En los momentos más difíciles y dolorosos de su vida, mientras sufría el indescriptible dolor de la crucifixión, Jesús clamó al cielo, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Este es el verdadero amor, aquel que hace que nos olvidemos de nosotros mismos y pensemos primero en los demás.

Ahora bien, el verdadero amor no se limita a expresarlo con palabras solamente, sino que implica acción. Debemos amar como amó el buen samaritano (Lucas 10:25-37), que es el amor en acción elevado a su máxima potencia. Es un amor que abarca a todos, al cónyuge, a los hijos, vecinos, compañeros de trabajo. Incluye a quienes resulta fácil amar y a quienes resulta difícil amar. Y alcanza aún a las personas que nos han ofendido, que nos han herido, que nos han calumniado, que nos han hecho daño de cualquier forma imaginable. Si queremos ser como Jesús, debemos amar como él amó. Jesús miró a las multitudes y se compadeció, y sintió amor por cada uno. Su amor abarcó al mundo entero, a toda la raza humana, desde el comienzo de los tiempos hasta el final de los mismos. Su amor no conoció ni términos ni límites y nadie fue excluido. Del más bajo pordiosero al más encumbrado monarca, desde el más despiadado pecador hasta el más puro santo, su amor los incluyó a todos en un gran abrazo.

La Biblia nos habla de un hombre de mucha fe llamado Esteban el cual, siendo apedreado por una turba de judíos enfurecidos, en medio del terrible dolor de las pedradas, “lleno del Espíritu Santo”, de rodillas, muriendo, clamó a gran voz diciendo: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hechos 7:54-60). Palabras similares a las expresadas por Jesús en la cruz del Calvario. ¿Cómo es posible sentir tanto amor como para desearles el bien a aquellos que nos están causando dolor? Solamente el Espíritu de Dios obrando en nuestras vidas puede producir semejante fruto.

Llegar a amar a alguien como Dios nos ama, sobretodo si nos ha herido, es imposible para nosotros, pues nuestra miserable y egoísta naturaleza carnal nos lo impide. Pero si nos hacemos el propósito de obedecer a Dios, y amarlo y servirle como nos dice su palabra, entonces el Espíritu Santo producirá en nosotros su fruto, y seremos capaces de amar más allá de nuestras fuerzas. Para ello es necesario que busquemos el rostro del Señor en oración cada día de nuestras vidas, y leamos su Palabra y meditemos en ella, y la apliquemos a nuestras vidas.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, reconozco que por mis propias fuerzas nunca podré amar a los demás como tú deseas que los ame. Lléname de tu Santo Espíritu, y que en mí se manifieste su fruto para que yo pueda amar aún a aquellos que me han herido u ofendido. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

“BIEN, BUEN SIERVO Y FIEL; ENTRA EN EL GOZO DE TU SEÑOR”



Marcos 8:36
“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?”

A veces cuando un hombre rico se muere, la gente se hace la pregunta: ¿Qué tanto dejo? ¿Medio millón? ¿cinco millones?, Etc. Y la respuesta absoluta es: “LO DEJO TODO.’’ Y así es. ¿Qué tanto vamos a dejar tu y yo cuando dejemos esta vida? Tenemos unos pocos años en este mundo y luchamos, sudamos, planeamos en tener dinero y placeres y luego… Nos vamos. ¿Pero a dónde? ¿Y qué tanto vamos a dejar? ¿Y qué es el provecho de todo nuestro sudor, trabajo, y preocupaciones? Ahora tenemos que presentarnos ante el trono de Dios y darle cuenta de cómo gastamos nuestra vida y tiempo en la tierra. No importa si fuéramos ricos, o pobres, si teníamos la fama, los placeres, etc. Lo único que importará en ese evento es ¿que hicimos con la vida? y ¿si tuvimos a Cristo como nuestro Señor y Salvador? Porque ¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

Recibe a Cristo, vive por él y para él y para el día del juicio puedes anticipar estas palabras: “Bien, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu señor.”

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

CONOCIENDO AL PADRE



Job 22:21
"Amístate ahora con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien".

Cuando no conocemos a una persona tenemos una opinión, y después de conocerla tenemos otra opinión. Así es con los que no conocen a Dios. Algunos creen que Él no es razonable. Él dice, “Ven, déjanos razonar” (Isaías 1:18). Algunos creen que Dios demanda demasiado.

¿Qué pide Jehová Dios de ti?: “…solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8). Que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma”. Algunos creen que Él esta ansioso por castigarnos. “Dios guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado” (Éxodo 34:7). Algunos creen que nunca los castigara. “de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:7). Pero en realidad, ¿cómo es Dios? Para contestar eso, solo tienes que mirar a Jesús. Él dice, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Tienes que llegar al Padre por medio de Jesús. Cuando te arrepientes de tus pecados y recibes a Cristo como tu Señor y Salvador, entonces también vas a conocer al Padre.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 2 de marzo de 2013

ORACIÓN



Amante Padre celestial, reconozco que por mis propias fuerzas nunca podré amar a los demás como tú deseas que los ame. Lléname de tu Santo Espíritu, y que en mí se manifieste su fruto para que yo pueda amar aún a aquellos que me han herido u ofendido. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”