martes, 19 de febrero de 2013

CÓMO ALCANZAR UN MATRIMONIO SALUDABLE



Hebreos 12:15
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.


Un matrimonio saludable no es un matrimonio perfecto,
es uno que sabe manejar los conflictos.

Todos los matrimonios del mundo tienen conflictos. Eso es totalmente normal. Algunos tienen más conflictos que otros y algunos tienen conflictos más fuertes que otros, pero todos tenemos conflictos. Un matrimonio acabado no es uno que tenga conflictos, ¡un matrimonio acabado es uno que se rinde! La diferencia entre los matrimonios saludables y los que terminan en una corte de divorcio, es que los matrimonios saludables tienen las herramientas para manejar los conflictos con éxito, aunque algunas veces no sea tan fácil.

El sentimiento del amor muchas veces no es suficiente para sostener un matrimonio si no saben manejar los conflictos.


¡Muchas parejas han terminado su matrimonio amándose!

José y Ana era una pareja que tenía todo para ser feliz, se amaban mucho, eran miembros de una Iglesia saludable, conocían del Señor y su palabra, tenían muy buena estabilidad financiera, tenían buenas amistades y una familia que les amaba mucho. Sin embargo, no sabían manejar sus conflictos y frecuentemente terminaban lastimándose mutuamente y desgastándose en su relación. Varias veces hablaron de divorcio como la única salida. El caso de José y Ana es lamentablemente muy común hoy en día, con condiciones más o menos parecidas. Cuando los matrimonios no logran resolver los conflictos satisfactoriamente, la relación se va deteriorando y experimentan una sensación de cansancio emocional que les puede inducir a tomar muy malas decisiones.

Josue 1:8-9
"Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas".

La solución a todos los conflictos personales está en la palabra de Dios, pero la verdad real demostrada es que aun conociendo la palabra, muchas personas no logran identificar la revelación del mensaje divino de quien nos diseñó y nos creó para resolver los conflictos; o no tienen la fuerza y la convicción suficiente para obedecer el mandamiento del Señor.

Frecuentemente hay raíces de amargura que hasta desconocemos conscientemente y nos limitan en nuestra vida cristiana o nos perturban y nos impiden alcanzar la gracia de Dios y la revelación de su palabra. Entonces necesitamos ser guiados por siervos de Dios que tienen el conocimiento y la experiencia y lo han demostrado con su propio ejemplo, en su propio hogar. Mentores que tienen la capacidad para ayudarnos a lidiar con raíces de amargura, votos internos, sanidad interior y conceptos erróneos en nuestro sistema de creencias. Además necesitamos decidir contundentemente obedecer a las instrucciones bíblicas sin condiciones ni excusas.

Si tu matrimonio está pasando dificultades y sientes que hay conflictos difíciles de resolver, no esperes más. Busca ayuda de inmediato con un Mentor de matrimonios calificado y dispónganse a obedecer las instrucciones que reciban. Muchos matrimonios no han tomado la decisión de buscar ayuda a tiempo y esperan hasta cuando ya está muy deteriorada la relación para buscar esa ayuda y muchas veces ya es muy tarde!

¡NO ESPERES! Y si sientes que tu matrimonio está bien, procura fortalecerlo con más conocimiento y vida espiritual juntos para mantener su relación protegida de cualquier ataque o circunstancia que pueda aparecer en la vida.

Tu matrimonio y tu familia es el regalo mas preciado que Dios te ha dado. ¡Cuídalo!

“Gracia y Paz”
Noviazgo y Matrimonio

SOLO EN EL TENEMOS PAZ



Juan 16:33
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Entender la Paz que da Jesucristo, como tantas cosas en el Señor no son solo palabras bonitas que se dicen, y aunque se pueda explicar con palabras, solo se puede comprender cuando Cristo llena esos grandes vacíos que hay en nuestro corazón con su presencia, y es allí, aún en medio de situaciones difíciles que podemos sentir esa paz que solo Dios da.

Paz que satisface nuestros corazones y nuestras almas, y que no es comparable con nada que el mundo ofrezca, porque este solo ofrece copias baratas y de mala calidad de lo que es verdadero, y para tener lo verdadero hay que tener a Jesucristo, el verdadero Dios y la vida eterna. Necesitamos llenarnos cada vez más de Cristo. El mundo solo ofrece aflicción y sin sabores, pero Dios ofrece todo lo que el ser humano necesita. El nos hizo y sabe de que tenemos necesidad, solo confiemos en Él, y obtendremos la victoria.

“Gracia y Paz”
Pensamientos Diarios

¿CUÁNTO VALORAS LA PALABRA DE DIOS?



Salmo 119:9-16
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras".

La mayoría de nosotros no ignoraría un dólar que viéramos en el piso. Con gusto lo recogeríamos y lo pondríamos en el bolsillo. Sin embargo, muchas veces ignoramos la Biblia, un cofre cuyo contenido tiene un valor incalculable. En el Salmo 119, David describió su propia experiencia acerca de las ricas bendiciones que recibió mientras estudiaba la Palabra de Dios. En el pasaje de hoy se dirige a Dios diciendo: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. En otra versión bíblica se expresa de esta manera: “En mi corazón he atesorado tu palabra...” Atesorar significa “guardar cosas de valor”. David atesoró en su corazón la palabra de Dios y meditaba en sus mandamientos, reflexionaba en sus caminos, y se deleitaba en las enseñanzas adquiridas. Por eso podía afirmar: “No me olvidaré de tus palabras”. Ciertamente no olvidamos fácilmente lo que atesoramos en el corazón.

No es fácil describir el poder de la palabra de Dios. El apóstol Pablo escribió en 2 Timoteo 3:16-17: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Y el autor de la carta a los Hebreos nos dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Al leer la palabra de Dios y meditar en ella, ésta penetra hasta lo profundo de nuestras vidas y produce cambios internos que se reflejan en nuestro comportamiento exterior.

Uno de los cambios más importantes es la liberación de los falsos conceptos y ataduras provenientes de tradiciones. Jesús les habla de esto a un grupo de judíos que habían creído en él, y entonces les dice: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:31-32). La única manera de conocer la verdad es permaneciendo en la Santa Palabra. Entonces seremos libres; libres del pecado, de todo temor, de la duda, de la confusión, de falsas doctrinas, de la tristeza, de la depresión. La palabra de Dios rompe todas estas cadenas y nos permite disfrutar de verdadera libertad espiritual.

En el Salmo 1, David también expresa las bendiciones que provienen de la Palabra de Dios, cuando dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”.

El apóstol Santiago también nos habla de la Palabra de Dios en Santiago 1:21, 22: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. Es necesario leer la Biblia diariamente, meditando en ella, memorizando versículos, y sobre todo aplicando la palabra de Dios a nuestras vidas. Esto es fundamental en nuestro crecimiento espiritual; no hacemos nada con leer la Palabra de Dios si no la ponemos en práctica. Si seguimos estos pasos, vamos a disfrutar plenamente de la vida abundante que Jesús nos prometió.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por tu palabra, porque a través de ella puedo conocer la verdad y ser totalmente libre. Por favor, dame discernimiento espiritual para entenderla y fuerzas para ponerla en práctica. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

SOLUCIÓN DE PROBLEMAS MEDIANTE LA ORACIÓN



2 Crónicas 20:1-13
“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿no está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos que hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres, y sus hijos”.

El énfasis cultural en el “yo” personal ha generado una crisis en cuanto a la oración. Muchos creyentes se enfocan en un problema o en lo que creen que puede ser su solución, en vez de hacer de Dios el centro de su atención. Segunda de Crónicas 20 nos enseña una manera mejor de actuar.

El rey Josafat enfrentaba una grave situación: “una gran multitud” se acercaba rápidamente para destronarlo. Si él se hubiera puesto a retorcerse nerviosamente las manos y a llorar con desesperación en vez de concentrarse en Dios y su ayuda, Jerusalén hubiera sido destruida como era el propósito de los moabitas y los amonitas.

Por medio de las palabras de su poderoso ruego, Josafat reveló su firme convicción de que ningún problema —ni siquiera los devastadores ejércitos que se acercaban velozmente— era mayor que el Señor del universo. El ejército israelita no podía hacer nada contra esa violenta arremetida, pero el rey se negó a sucumbir a su temor y desesperación iniciales. “A ti volvemos nuestros ojos”, afirmó. En otras palabras: “Sabemos que tienes un plan, y estamos esperando ver lo que harás”. Buscar la voluntad del Señor y su manera de hacer las cosas, que es la mejor, es una prioridad para quienes quieran resolver los problemas por medio de la oración.

Dios no quiere que oremos esporádicamente, diciéndole: “Señor, te ruego que resuelvas mi problema. ¡Amén!”, para después ocuparnos de los asuntos del día. Si el Señor va a resolver alguno de nuestros problemas, debemos tener abiertos nuestros oídos, mentes y corazones para obedecer a su respuesta.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

HAGAMOS BIEN A TODOS



1 Juan 4:21
“Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame también á su hermano”.

El versículo previo explica “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”. Hay compasión y sentimiento en este amor, pero también hay acción. Quiere decir el deseo de buscar el bienestar de tu hermano; desearles salud, prosperidad y tranquilidad; Pero también quiere decir acción. Este amor se demuestra en los hechos.

En otro lugar La Palabra dice que el amor es el cumplimiento de la ley, de modo que todos los mandamientos y todas la leyes se cumplen en este mandamiento que amemos unos a otros.

Pablo dice, “hagamos bien a todos” (Gálatas 6:10). ¿Podrás imaginar qué clase de mundo tendríamos si todos nosotros obedeciéramos este mandamiento de amar unos a otros? Algún día no tendremos que usar la imaginación, ¡porque así será en el cielo! Jesús dice: ¡“Ciertamente, vengo en breve”! ¡El día se acerca! “Amén, así sea. Ven Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN


Padre santo, te doy gracias por tu palabra, porque a través de ella puedo conocer la verdad y ser totalmente libre. Por favor, dame discernimiento espiritual para entenderla y fuerzas para ponerla en práctica. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

lunes, 18 de febrero de 2013

¿ERES CAPAZ DE PERSISTIR HASTA LA META?



Filipenses 3:12-14
“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Alguien dijo: “Los sueños y la perseverancia son una poderosa combinación”. Ciertamente lo son si se mantienen unidos. Sin embargo muchas veces, cuando encontramos obstáculos en nuestro camino, desistimos en nuestro empeño de llegar a la meta que deseábamos alcanzar. En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo expresa exactamente lo contrario cuando dice: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Esto es precisamente lo que Dios quiere que hagamos, que prosigamos, que nos mantengamos firmes, que no desmayemos, que seamos persistentes en la búsqueda de la meta que él nos ha trazado. “Persistencia” es insistencia, firmeza, empeño en la ejecución de algo. Es posible que en el camino encontremos fracasos, pero si somos persistentes alcanzaremos la meta, con la ayuda de Dios.

Hay una gran diferencia entre ser un fracasado y experimentar fracasos en la vida. En primer lugar, una vez que confiamos en Jesucristo como nuestro Salvador somos una nueva creación, y debemos olvidarnos de nuestros fracasos del pasado. Así lo expresa Pablo en este pasaje: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás…” De ahí en adelante, cualquier error que cometamos o cualquier fracaso en el que caigamos, debe ser visto como una caída transitoria. A Pablo no le importó cuantas veces fue echado fuera de los pueblos, o cuántas veces fue apedreado o encarcelado. Nunca se consideró un fracasado. Se vio a sí mismo como un pecador perdonado con la misión de parte del Señor de llevar el evangelio a los gentiles, y a ella se entregó de todo corazón.

Tenemos que entender que cuando encontramos dificultades y pruebas no significa que automáticamente tenemos que cambiar de dirección. Tal vez nos retrasen en el propósito de alcanzar nuestras metas, pero no son calles sin salida. Acepta las pruebas como oportunidades que pueden ayudarte a crecer espiritualmente. Durante los momentos de caídas, Dios quiere enseñarnos algo que nos ayude a triunfar más adelante. Jesús dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Confía, acude al Señor en oración cuando estés en medio de una prueba, y él te enseñará y te ayudará a seguir adelante.

Pablo no tomó los trágicos eventos de su vida como una señal de detenerse o de cambiar de rumbo. El sabía para lo que Dios le había llamado y al persistir en su fe, encontró el poder para transformar su carácter y fortalecer su esperanza. Por eso escribió a los romanos: “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” (Romanos 5:3-4). La palabra griega que se utiliza aquí para definir “paciencia” significa persistencia firme. Se trata, pues, de una paciencia activa, dominante, que soporta todo pero no se detiene, sino que marcha adelante con firmeza, hacia la meta, con absoluta certeza en la victoria. Es la misma palabra que se menciona en Hebreos 12:1-2: “Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe...” Esta debe ser nuestra actitud en la vida, marchar adelante con persistencia firme y con los ojos puestos en Jesús.

¿Sientes en estos momentos una tendencia a desistir en tu empeño? ¿Crees que no puedes continuar esperando la solución de tu problema? No desmayes, continúa hacia adelante, persiste en el nombre del Señor. Si crees que no puedes por tus propias fuerzas, no olvides que siempre puedes contar con la ayuda del Señor, y por fe declarar: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

ORACIÓN:
Padre santo, gracias por la esperanza y el poder que me ofreces en Cristo Jesús. Te pido me capacites para persistir con firmeza hasta alcanzar la meta que has establecido en mi vida. Aumenta mi fe y dame la fuerza y el valor para continuar adelante sin desmayar. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

ORACIÓN


Padre santo, gracias por la esperanza y el poder que me ofreces en Cristo Jesús. Te pido me capacites para persistir con firmeza hasta alcanzar la meta que has establecido en mi vida. Aumenta mi fe y dame la fuerza y el valor para continuar adelante sin desmayar. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

CÓMO APRENDER A ESPERAR



Salmo 25:20, 21
“Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado”.

¿Qué debemos pensar cuando Dios no da respuesta a una oración? Lo más probable es que nos hayamos preguntado eso en algún momento. Como seres humanos limitados por el tiempo, podemos encontrar muy frustrante el tic-tac del reloj.

Debemos entender que Dios no nos ve simplemente en el aquí y el ahora; Él considera todo el panorama al mismo tiempo: dónde hemos estado, dónde estamos ahora, y hacia dónde nos estamos dirigiendo. Sabe exactamente qué efecto tendrán en nuestras vidas cada pequeña decisión, acción o bendición.

¿Piensas tu que Dios quiere darte algo que pueda destruirte? ¡Por supuesto que no! Él sabe que lo que puede ser para ti una bendición más tarde, puede parecer que arruina totalmente tu vida ahora. Por esta razón, Él se demora, con el fin de darte el tiempo de prepararte para recibir esa bendición.

Aprender a esperar en Dios exige por lo menos tres cosas de nosotros: primero, ser sensibles a Él y alimentar nuestra relación con el Padre para que podamos escucharlo; segundo, confiar en su juicio y sabiduría; tercero, ser obedientes al Señor. Si tratamos de hacer que algo suceda por nosotros mismos después de que Dios nos ha dicho que esperemos, nos estaremos dirigiendo al desastre. El Señor bendice la espera obediente.

Dios trabaja de acuerdo con su omnisciencia, su omnipotencia y su amor. Nunca olvides que el Señor está activamente a tu lado, aun cuando te niegue una petición. No significa que Él no está prestando atención a tus necesidades; significa que está especialmente pendiente de ti.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

GUARDAMOS SU PALABRA PORQUE YA SOMOS SALVOS Y NO PARA SER SALVOS



1 Juan 2:5
“Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él”.

Vivimos en una época en que muchos creen que la salvación consiste en nociones o ideas en la mente, o en los sentimientos. Es fácil de tener sentimientos buenos al oír una canción o al oír un sermón; es fácil aprobar la verdad de Dios, sin obedecer la palabra de Dios. Pero no debemos confundirnos creyendo que la salvación consiste en estas cosas. La salvación consiste en entregarse a Cristo por la fe. Cuando hacemos esto, Dios hace un cambio total en nosotros que se llama nacer del Espíritu. Jesús dice que es necesario nacer de nuevo. Si nacimos del Espíritu, vivimos por él.

Ahora bien, los frutos del Espíritu son amor, gozo, paz, paciencia, etc. Ahora tenemos el versículo de hoy: “Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado”. ¿Ves la idea? No es aquel que aprueba la verdad el que se salva, sino aquel que guarda su palabra. Por esto sabemos que estamos en él (1 Juan 2:5). De modo que guardamos su palabra porque ya somos salvos y no para ser salvos. Gracias Padre Celestial por una salvación amplia y gratis que Jesús compró en la cruz. Amen.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 17 de febrero de 2013

¿PUEDES GUARDAR SILENCIO DELANTE DE DIOS?



Salmo 37:7
"Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades".

“¡No te quedes ahí parado, haz algo!” Este es un llamado a la acción muy común en este mundo en que vivimos. Sin embargo, existe un peligro muy grande cuando tratamos de aplicar esta manera de pensar en una difícil situación cuya solución deseamos. Con mucha frecuencia los creyentes actuamos, aunque no lo reconozcamos, como si Dios necesitara de nuestra asistencia. Oramos, le pedimos su ayuda e inmediatamente comenzamos a obrar como si estuviésemos seguros de conocer lo que Dios quiere que hagamos. Y muchas veces discutimos y hasta entablamos una lucha con él tratando de obtener un poco más de control sobre la solución del problema.

En algún lugar de nuestras mentes tenemos alojado este dicho popular: “Dios dice: ayúdate que yo te ayudaré”. De hecho, muchos cristianos creen que este consejo está en la Biblia, pero lo cierto es que no está. Sin duda Dios espera que nos esforcemos. Recordemos cuando le dijo varias veces a Josué: “Esfuérzate y sé valiente...” (Josué capitulo 1). Aquella era una situación muy especial y difícil para el joven Josué, pues Dios le estaba entregando la responsabilidad de ocupar el lugar de Moisés como líder del pueblo de Israel, a quien debía guiar hasta la tierra prometida y tomar posesión de ella. El esfuerzo de Josué debía estar centrado en la obediencia “a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó”, le dijo el Señor. Y concluyó: “No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas”.

Nuestro Padre celestial sabe que no estamos capacitados para vencer en esta vida por nuestros propios esfuerzos, sino que tenemos que depender de él para vivir una vida de victoria. Por eso envió a su Hijo para que muriese en la cruz, porque nosotros éramos totalmente incapaces de salvarnos y de salir de nuestra condición de pecadores. Sobre esto escribió el apóstol Pablo en su carta a los efesios: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). Y mientras predicaba el evangelio en el tiempo que estuvo aquí en la tierra, Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Nuestros esfuerzos, al igual que hizo Josué, deben estar concentrados en conocer la voluntad de Dios, y en obedecerla. Así que cuando estemos en una situación muy difícil, lo mejor que hacemos es recordar el consejo de Dios el cual nos dice en el Salmo 46:10: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. El pasaje de hoy también nos exhorta a guardar silencio y a esperar en el Señor. Cuando asumimos esta actitud de quietud y dependencia, podemos escuchar y aprender todo lo que nuestro Padre celestial quiere enseñarnos. Entonces nos sometemos a su dirección en el camino que él ha trazado.

¿Te sientes demasiado cargado y abrumado tratando de resolver tus problemas? No te dejes guiar por los impulsos de la carne que te mueven a actuar inmediatamente. Haz un alto, ora, y deja las cosas en manos de Dios. Reconoce tu incapacidad y tu debilidad, guarda silencio y estate quieto. Permite al Señor tomar el control y descubrirás las maravillas que él tiene reservadas para ti. Él te demostrará que él es más que suficiente para resolver todos tus problemas. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9), cuando reconocemos que separados de él nada podemos hacer.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me des discernimiento para entender en lo más profundo de mi espíritu, lo que tú quieres que yo haga cuando me dices que esté quieto y que guarde silencio. Ayúdame a descansar en ti, a confiar más en ti y a esperar tranquilamente en ti. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla 

LA GRACIA PARA ESPERAR



Salmo 62:1, 2
“En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho”.

No hay duda de que una de las cosas que menos nos gustan es esperar en fila. Llegamos a la cita del médico a tiempo o un poco antes, para no tener que esperar. Vamos al supermercado para comprar apenas unas cosas, y nos quedamos anclados en una fila interminable en la caja. Y todos hemos tenido la experiencia de esperar en el vehículo para usar un cajero automático del banco.

Cuando llevamos algo al Señor en oración, también traemos con nosotros nuestra impaciencia. Normalmente hacemos una petición, y esperamos la respuesta al instante. Si Dios no se pone en acción de inmediato, muchas personas comienzan a pensar: Bien, traté de orar, pero el Señor simplemente no hizo nada. En realidad, la oración no funciona.

¡Qué trágico! Comparemos esa actitud con la del rey David. Cuando él tenía apenas 16 años de edad, Dios envió al profeta Samuel a ungirlo como el rey. Pasarían dieciséis años más para que esa promesa se cumpliera. ¿Qué hizo David durante ese tiempo? ¿Se quejaba exigiéndole su reino? De ningún modo. David entendía que Dios era fiel. También sabía que su Padre celestial no solo era el Dios del quién y el qué, sino también del cuándo y el cómo. David quería tener el reinado solamente cuando el Señor estuviera dispuesto a dárselo. Por tanto, esperó.

¿Hay algo en tu vida por lo cual te resulta difícil mantenerte paciente? ¿Esperarás en el Señor como uno espera en el banco, o al igual que el rey David confiarás en el tiempo de Dios? El Padre celestial conoce cada faceta de tu situación, y su “demora” es, porque Él quiere, en realidad, lo mejor para ti.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

DIOS ESTARÁ CONTIGO



Isaías 43:2
“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.
 
Dios ha prometido su ayuda para con nosotros, para todos aquellos que están necesitados y afligidos, abatidos por los problemas, desechados por la misma sociedad que los formó. Cuando hacemos nuestras las promesas de Dios, no importa lo que se nos ponga en frente, si Él es con nosotros ¿Quién contra nosotros?.

El enemigo es experto en disfraces, en engaños. En ocasiones se tienen problemas tan grandes que para algunas personas es más fácil pensar que la única solución es la muerte, pero es solo una ilusión, no hay problema que Cristo no pueda solucionar, incluso hasta la muerte tiene solución. Él promete que las muchas aguas de los problemas no nos ahogarán, que el fuego encendido del enemigo no nos tocará, porque con Jesús vamos de victoria en victoria, ¡ánimo! Estamos al final de la carrera, un esfuerzo más y habremos terminado la buena carrera, ¡Cristo está en la meta, esperándote con tu galardón, no desfallezcas!

“Gracia y Paz”
Pensamiento Diario

EL QUE NO AMA, NO HA CONOCIDO A DIOS; PORQUE DIOS ES AMOR



1 Tesalonicenses 3:12
“Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros”

El apóstol Juan nos da un resumen de las cualidades de Dios cuando dice: “Dios en Amor.” ¿Cómo sabemos que Dios nos ama? Juan dice, “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Al pensar en este tema, Juan llega a una conclusión. Dice: “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros,” de modo que si tú verdaderamente perteneces a Cristo, tendrás un afecto genuino a sus hermanos en Cristo y tendrás un amor cordial y verdadero hacia ellos.

De no ser así, debes dudar que perteneces a Cristo y que hayas pasado de la muerte a la vida en él. 1 Juan 4:8 “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” ¿Tendrás verdadero gozo en tu corazón cuando ves a tus hermanos cristianos andando en la luz, y sirviendo a Cristo de corazón? El versículo 12 dice: “si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros".

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día