viernes, 25 de enero de 2013

DESCRIPCIÓN DE UN ENCUENTRO G12



Este es la segunda parte del tema Mercaderes de la Fe. Le sugerimos a quien lo quiera estudiar que se tome el tiempo necesario para leerlo y meditarlo.

Lo primero que uno oye hablar es acerca de los Encuentros: ‘Encuentro con Dios’. Te dicen que es algo que nunca experimentaste; que lo necesitas, que te hará bien. Que no te pueden comentar qué es; pero que son tres días de mucha bendición, en donde Dios te va a hablar. Que tienes que prepararte para ello. Debes asistir al Pre-Encuentro. De últimas, si no has podido asistir al encuentro previo, lo más importante es que debes estar en oración, para que Dios esté preparando tu vida para esos tres días, en los cuales tu vida cambiará. Claro, uno se resiste al principio, porque parece una invitación a convertirse a Cristo. Pero te invitan a ti, que ya eres del Señor.

También te aclaran que allí van todos: creyentes e inconversos.  No puedes ir con tu propio automóvil, ni en tren, tampoco en bus. Tienes que aceptar viajar en los buses arrendados especialmente para la ocasión. Deberás abonar una suma, que no es ni mucho ni poco; es una cifra respetable: $ 50= o U$S 50= En todos los casos el Encuentro con Dios se realiza desde el viernes a la noche hasta el domingo a la tarde, en un lugar muy apartado. Cuando uno llega al lugar, se da cuenta que, aunque quisiera, no puede regresar por sus propios medios: estás en medio del campo, en una ruta alejada. Se experimenta un cierto temor, una cierta indefensión; pero ya es tarde.

Ingresas a un salón previamente dispuesto, con altoparlantes poderosos y música suave grabada, que se escucha constantemente incluso, cuando habla el orador, cuando se está desayunando, almorzando, merendando y cenando; y también muy tarde por las noches, cuando cada encuentrista se retira en silencio a descansar. La presentación es típica de una empresa piramidal, de aquellas que te ofrecen la venta de un producto sensacional, como ser, un champú que sirve para lavar el carro, los platos, el piso y aun el cabello.

También, sirve para lavar la ropa. “Cada veinte/treinta minutos Dios te va a sorprender” repite el presentador constantemente, con una voz fuerte y animosa, típica de un programa televisivo. “¿Cómo es el Encuentro?” (Y él mismo te enseña a responder) “¡Tremendo!”. Otra vez: “¡El Encuentro es Tremendo!” La voz del que habla es cada vez más fuerte; tanto, que algunos buscan sentarse más atrás, para estar lo más alejado posible de los altoparlantes.

Todos están expectantes, intimidados, asustados, tensos, con dudas. Te enseñan que debes tener una actitud humilde; aquí no valen los títulos ni los cargos; pastores y miembros son todos iguales; no hay ninguna consideración especial para nadie. Utilizan La Biblia y cierto Manual, por el cual se guían en todo lo que realizan. En realidad, no necesitan La Biblia, ya que los pasajes bíblicos están todos consignados por entero en el Manual, junto con las citas bíblicas. Al principio, las enseñanzas parecen todas bíblicas; con una tendencia claramente carismática. Pero esto se asume con cierta naturalidad. Además, quien ha decidido en último término asistir al Encuentro, eres tú mismo. Así que, te adaptas o te adaptas. Más te vale ‘demostrar’ que estás en la misma ‘onda’.

La enseñanza que comienza siendo bíblica va incluyendo, poco a poco, conceptos nuevos, que claramente contradicen La Palabra de Dios. Pero es tan sutil el procedimiento que, el que conoce poco Las Escrituras, es engañado con facilidad. Aquí habría que hacer un alto y relatar lo que ocurre antes de ascender al bus que te llevará al lugar en donde se realizará el Encuentro. ¡Hay un mundo de gente, bolsos de mano y buses esperando! La iglesia anfitriona reúne a creyentes de otras iglesias, con o sin autorización de sus pastores. Pero no va cualquiera; dado que cada uno es minuciosamente detallado y recomendado por otra persona de confianza. Es muy difícil que vaya alguno para ‘investigar’, para actuar como detective; a menos que mienta hábilmente. ¿Y qué creyente querrá mentir, nada menos que ante un Encuentro con Dios?

Una persona habla al grupo de aspirantes a encuentristas y les da una serie de advertencias, sin detallar lo que se realizará en el Encuentro. La sensación es que uno será llevado a la sala de operaciones. La tentación de escapar de este lío es muy grande; Hasta el último momento. Pero la presión de quienes te rodean, conocidos o no, también es grande. En el trayecto en bus, si se viaja con un conocido es mejor; pero aun así todos llegan a conocerse y a formar una amistad. Todos parecen contentos; pero están nerviosos. Comienzan a entonar algunas canciones nuevas, pero muy sencillas, acerca de que el diablo está vencido, la naturaleza carnal también.  Una vez llegados al lugar del Encuentro, ya es oscuro; quien desee huir no podrá, porque no hay una sola persona en todo el desolado lugar de campo. No hay ruta conocida. Uno siente que está preso o secuestrado. Pero, como todos estamos en la misma situación, nos animamos y consolamos los unos a los otros, disimulando el nudo en la garganta. “¿Dónde me metí?” “Pero bueno, ya estoy aquí; veré qué sucede”. Lamentablemente, no puedo afirmar que, “si no me gusta, me voy” ¿A dónde me iré? ¿Cuál es la ruta? ¿Con qué medios de transporte?

Retomamos el relato de lo que ocurre en el recinto de reuniones. Al poco rato de estar sentados nos avisan -nos ordenan- quitarnos los relojes, los celulares, grabadores, cámaras fotográficas, filmadoras, radios portátiles. Un inspector pasa por cada asiento y se lleva todo.  Recuerda que no puedes mentir; eres del Señor; serás confrontado nada menos que con Dios mismo. Seguramente, si mientes te caerá un rayo encima. Pero no es por el castigo divino; tú tienes ‘principios’  éticos y espirituales. Por esta razón has asistido al Encuentro: porque quieres más de Dios. Como decía, la enseñanza está salpicada de textos bíblicos: comienza siendo bíblica, pero va incluyendo, de a poco, conceptos nuevos, que claramente contradicen La Palabra de Dios. Es tan sutil el procedimiento que, el que conoce poco Las Escrituras, es envuelto fácilmente.

Te hablan de la Parábola del Hijo Pródigo. Su regreso al hogar. En vez de ajustarse al relato bíblico describen al hijo llegando a las puertas de la casa de su padre. Las puertas son enormes, altas y gruesas. El hijo cae de rodillas al suelo, clama, grita, llora, llama a su padre… ¡qué figura! ¡Cómo impacta! Parece más bonita que la figura pintada en Las Sagradas Escrituras. Porque una buena parte de la expectativa se rompe, cuando leemos que ya el padre lo estaba esperando y que, viéndolo de lejos, corre a recibirlo. Pero la figura que te pintan -ajena a La Escritura- contiene una fuerte carga emocional: el hijo ruega al padre, para que éste lo reciba nuevamente en casa; el padre no oye, porque los muros son altos y las puertas son gruesas. En realidad esto atrae, porque los méritos recaen en el hijo, que se esfuerza en lograr la atención de su padre. La realidad es muy distinta: es Dios que busca a la humanidad, es el Señor quien se esfuerza hasta la muerte, para labrar nuestra Salvación.

Los cambios sutiles se suceden uno detrás del otro. Ahora te dicen que debes ponerte de rodillas, con la frente en el suelo y clamar a Dios por tu vida, hasta que Él se digne a escucharte; si lloras, gimes, luchas como lo hizo Jacob en Peniel, hasta vencer a Dios y obtener la Bendición. Ahora eres un gusano y te arrastrarás por la tierra; no vales nada; eres un miserable pecador. Tus títulos y cargos no sirven, no eres nadie. No quiero que me laven el cerebro; hago como que tomo notas, utilizando la birome y un cuaderno que nos fueran entregados, y a escondidas anoto: “Esto no es cierto, la Palabra de Dios dice así y así; Esto tampoco acepto, lo rechazo, es contrario a Las Escrituras”. Cada frase sacrílega que afirman y repiten es rechazada por mí, con otra frase basada en La Santa Biblia. ¡Cómo agradezco el haber leído y estudiado concienzudamente Su Palabra! ¿Qué hubiera hecho, sin el conocimiento bíblico? ¿Con qué argumentos mi mente y mi corazón se hubieran defendido? “¡Bienvenido! Hombre de Valor” Ésta es la credencial que nos entregan al ingresar al Encuentro de Varones, ya que no es mixto. Uno tras otro se suceden los disertantes, y somos bombardeados con nuevas ideas, sin darnos tiempo para meditar y razonar, si estas cosas son así (Hechos 17:11). En un momento dado presentan al principal del Encuentro, el cual dará la disertación central. “Lo recibimos con un fuerte aplauso a Cristo” Todos tienen que aplaudirlo; se incentivan los aplausos afirmando (¡increíble!): “Usted está aplaudiendo al mismo Dios”, “Usted está aplaudiendo a Cristo”. “Ríete” te dicen; “mañana no serás el mismo”. Di a ti mismo: “Yo no seré el mismo”. “Mira a tu compañero de asiento y ríete; larga una carcajada y ríete; no vas a ser igual” “Es tiempo de Confrontación”. “Has tenido problemas con el faraón, para venir aquí” “Dios espera que dispongas tu corazón para 1) Tres días de confrontación. 2) Encuentro genuino con Jesucristo. 3) Comprender quién eres y para qué eres. 4) Un lugar de transformación. 5) Éxito: depende de ti el éxito de tu encuentro con Dios. 6) Atrévete a confiar”. “Él tratará contigo, aun cuando duermas”. (Anoto en mi cuaderno: Todo esto mismo se podría decir, sin gritar tanto). Viene la sorpresa: “Ya le entregaste tu reloj, tu celular, tu tiempo, tu familia; ahora Él quiere, pide, tus palabras”. “¿Te animas a entregarle a Dios tus palabras?”. “Vamos a hacer un pacto de silencio”. “No conversarás con tus hermanos en estos días, no desarrollarás ninguna conversación”. “Sólo puedes hablar con un colaborador”. “Sí puedes declarar tu alabanza o consignar afirmaciones por escrito”. “Di ahora: ‘Prometo no entrar en diálogo con mi hermano; ofrendo a Dios mis palabras”. El primer día es confrontación, Betel y una segunda oportunidad: Peniel. Así como Jacob reconoció que había perdido lo que había encontrado en Betel por gracia, ahora en esta segunda oportunidad –Peniel- la Bendición la habrá de obtener por luchar.

El segundo día es muerte y sepultura. “Hoy es el día más importante de tu vida” te dicen.  Anoto en mi cuaderno. ‘Al fin el encuentrista se adapta, se somete, porque vino para recibir más de Dios. Pero sucede como cuando uno va al restaurante y es mal servido por el mozo. Para no arruinar el momento de la comida y pasarla mal, uno se resigna a los malos tratos’.  “Ahora vas a vomitar tu pecado. Abre tus piernas”. Decenas de servilletas o pañuelos de papel son distribuidos. Algunos comienzan a vomitar y los asistentes pasan asiento por asiento limpiando el suelo. ¿Cómo pudo suceder esto? La presión sicológica es muy grande y uno asiste ya predispuesto a todo. Y si no venías predispuesto conocen ellos los mecanismos que tienen que accionar para tu quiebre. “Te vas a sentar en el suelo, en círculo. Tienes que cerrar tus ojos”. Una voz de mujer comienza a hablar y luego se escucha la voz de un varón. Te hacen descender año tras año, describiendo las generalidades de tu vida, imaginando los problemas que has tenido, hasta el feto mismo. La voz de la mujer puede representar a tu madre o abuela. La voz masculina puede significar a tu padre o abuelo (ya fallecidos o no) o a tu pastor. Te invitan a perdonarlos. Tienes que acercarte a esa mujer y a ese hombre, por turnos uno a uno y decirles que los perdonas, como si fueran ellos las personas a quienes tú perdonas. (En un ambiente de tanta emotividad y presión, si te dicen que perdones al diablo, lo harías).

Un joven comienza a reírse a carcajadas, se tira al suelo. El disertante, lejos de molestarse, lo celebra. Es una buena propaganda de lo que se está logrando. Otros comienzan a hacerlo también. ¿Qué hora es? Nadie lo sabe, pero debe ser muy, muy tarde. Ninguno puede hablar; es todo un silencio, lo mismo cuando vas a tu habitación. En los baños ya no hay papel higiénico; todo ha sido usado para secarse las lágrimas. Todos lloramos, ¡sí, yo también! Es que te presionan tanto, te dicen tantas cosas; te sientes una basura y recuerdas situaciones tristes de tu vida. Porque hay un elemento a favor de los disertantes: saben que todos somos pecadores; y aprovechan esa circunstancia. Te usan; ésa es la expresión más exacta. Pero, ¿no hacen lo mismo muchos pastores en sus cultos? Los pañuelos que has traído contigo están todos mojados; así que, recibes con agradecimiento los pañuelos de papel que distribuyen, los cuales son reemplazados continuamente. Todos lloran: en el recinto, en los baños, en el lugar de la frugal cena, en el sendero que te lleva a tu habitación, en las habitaciones, en cada cama. La música no para nunca. Pero yo burlé a la vigilancia; desconfiado, previamente escondí un reloj en la mochila que dejé en mi habitación. No mentí; en el salón no lo tenía. Disimuladamente miro la hora: dos y media de la madrugada. A las siete de la mañana estaremos nuevamente en pie… Todos desayunamos en silencio; mucha gente, pero nadie  conversa, nadie emite una sola palabra. Y la música… la música se escucha en tu habitación, en el salón de reuniones, en los baños, en el comedor, en los senderos: “Tus Ojos revelan que yo, nada puedo esconder… sé que es Tu fidelidad”. La canción se repite una y otra vez, sin fin.  Otra vez ocurren las mismas cosas en el salón de reuniones. Hay gente que ríe descontroladamente, que se tira al piso. Otros lloran todo el tiempo. Tienes que marcar con una X los pecados que has cometido en tu vida, perdonados o no, antes o después de tu conversión.  Bueno, tu conversión, tu bautismo y membresía y aun tus cargos no sirven para nada aquí. Porque te están predicando nuevamente; ya me convencí con horror que el mensaje que escuchamos no es para los ocasionales inconversos aquí presentes; es para los creyentes especialmente. Porque solamente la presentación que ellos hacen del Evangelio es lo que tiene valor; lo que te han predicado en tu iglesia no sirve para nada.

También, tienes que marcar con una X los pecados de tu madre, tu padre, tus abuelos, abuelas, bisabuelos, tatarabuelos y los ascendientes que recuerdes. No debes olvidarte de ninguno. Todo pecado no confesado no será perdonado. Debes levantar en alto las listas de pecados y renunciar a ellos. Por en medio de la nave central del salón aparece ¡un féretro! transportado por cuatro personas. Instintivamente, uno mira dentro del féretro, para ver si hay un cadáver allí dentro. Porque a esta altura de la reunión ¿o de la sesión? uno puede esperar cualquier cosa. Nos inclinamos para mirar… pero nos indican que el cadáver somos cada uno de nosotros, el ‘viejo hombre’. Dentro del féretro tiramos las listas de los pecados y acompañamos a la comitiva fúnebre, al ‘cementerio’.  En el ‘cementerio’ nos encontramos con una inmensa fogata. El féretro con los papeles dentro -que contienen las listas de pecados de todos los asistentes y de todos sus familiares- es tirado a la fogata. Una persona tira su chaqueta, otra tira un pulóver, algo personal. El fuego se eleva aún más. “El que no salta es un viejo, el que no salta es un viejo” Y todos saltan, saltamos. “Se murió, el viejo se murió, el viejo se murió, el viejo se murió. Se murió…”. Todos cantan enloquecidos; la presión a que hemos sido sometidos se desinfló. La gente está feliz… Confrontación, Betel, Peniel, Muerte (hoy sábado 21 de septiembre es Día de la Primavera) y mañana domingo, Resurrección. Regresamos al salón. Dividen a la multitud en dos bandos: los que tienen el Bautismo del Espíritu Santo con la evidencia del hablar en lenguas y los que no, en ambos extremos del salón, con las sillas apiladas aparte. 

Los que no han recibido el Bautismo mencionado tienen que cerrar sus ojos. Yo los cierro y entrelazo mis manos hacia adelante. Me corrigen: los brazos a ambos costados, libres. Mi única manifestación fue llorar y reírme un poco. Pero todo lo demás lo rechacé. Con tanta presión sicológica creí tener una visión: un montón de basura increíble y una Persona vestida de blanco que aparece, que me pareció era el Señor. Pero no permitiré que me quiebren. Conozco las técnicas de lavado de cerebro y quiebre mental. Leí mucho acerca de los cristianos perseguidos en los países en donde funciona la iglesia subterránea. Instruyen al otro grupo para que, al contar uno, dos, tres y ¡ya! Todos corran hacia el otro extremo del salón, en donde estamos nosotros. Con los ojos cerrados percibo como si una manada de cientos de búfalos arremetiera contra nosotros. También, me parece que son demonios, porque se abalanzan contra nosotros gritando enloquecidos, furiosos. Uno me grita en un oído, otra persona me grita en el otro oído. Un tercero me grita frente a mi rostro: ¡Recibe! ¡Recibe! ¡Recibe!

Me golpean en el pecho, me empujan haciendo presión en mi frente, para que caiga hacia atrás. Insisten, pero nada. Vienen refuerzos y uno a uno caen al suelo, menos yo. Estoy contento. Vencí a todos los demonios; no pudieron conmigo. ¡Gloria a Dios! Por primera y única vez hacen pasar a los pastores delante. No podía creer que hubieran hecho esta distinción; muchos sabrán ahora, que soy pastor de una congregación. Nos alineamos adelante, y el principal con su esposa (que también hablaron y representaron a los familiares en los círculos en el suelo) comienzan a ministrarnos, mientras la música es puesta a todo volumen y los asistentes gritan. Tal es la confusión, el ruido, la música y el griterío, que no me doy cuenta cuando me ponen aceite en mi frente.

Apenas escucho la oración que me están elevando. Como estoy con los ojos cerrados, siento que mis piernas se aflojan, me baja la presión sanguínea. Clamo al Señor: “No permitas que esta gente me venza; Tú sabes que todo esto es presión sicológica, humana; si caigo al suelo creerán que han tenido la victoria” Pero no caigo al suelo. Nadie, ni siquiera el principal pudo vencerme. Me siento victorioso, fortalecido. Sin embargo, no soy tan necio para creer que fue mi fortaleza. Fue el Señor que me dio la victoria. Ahora, estoy mejor preparado para cuando en un futuro tenga que ser sometido a una presión semejante, si llego a ser un cristiano perseguido como en otros países. Luego de esto, la alegría reina en el lugar. Todos (menos yo) comienzan a bailar, a danzar, a reír, a gritar. Nuevamente la música es puesta a todo volumen. Te dicen que, para recibir la Unción, debes tocar, abrazar al principal; ya que la Unción se transmite de persona a persona. Todos se desesperan por tocarlo, como los católicos hacen cuando quieren tocar y besar una imagen. Lo abrazan, lo tiran al suelo. La idolatría que veo es repulsiva. Jamás haré cosa semejante. Recuerdo cuando a Bernabé y a Pablo en Listra los llamaban dioses y trajeron guirnaldas y querían ofrecerles sacrificios. Pero ellos rasgaron sus ropas y dando voces les dijeron “Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros” (Hechos 14:11-15). No, ellos no aceptaron la gloria que sólo le pertenece al Señor. Ahora reina la alegría; todos están contentos. Hoy es día de Resurrección. El principal llena una vasija con vino tinto. Y comienza a tirar el vino por todo el salón, manchando las ropas de los asistentes (menos a mí, que me he alejado). “¡Reciban la Unción, reciban el Gozo!”  Increíble, te entregan un Certificado de Nacimiento: “En la Ciudad de… a los… días del mes de… del año… CERTIFICO el nacimiento de… Y para que así conste, firmo el presente”. ¡Tú mismo debes firmarlo! ¡Debes hacerte responsable! Pero, ¿acaso no he nacido de nuevo cuando entregué mi vida al Señor Jesucristo, a la edad de trece años? Si ahora certifico mi nacimiento (¿quién soy yo para certificarlo? es el Espíritu Santo el que da testimonio, Romanos 8:16) entonces debería ser también bautizado. Te reparten otro documento: “PACTO – Responsabilidad sin límites – Una entrega total” “Yo… me comprometo a firmar bajo un pacto:

- A ser parte de un equipo y trabajar en unidad, desechando todo individualismo.

- Tendré en cuenta al equipo, ante cualquier decisión.

- No buscaré el beneficio propio, sino el del equipo”.

Siguen otros compromisos, de consagración, perdón. Finaliza el documento: “Bajo esta declaración, y en forma voluntaria y responsable, firmo delante de Dios y de la iglesia, mi compromiso”. Te entregan una carta de parte del principal que, entre otras cosas, dice: “Sé que este tiempo fue un tiempo para parar de muchas rutinas diarias, para participar de este ENCUENTRO, lo cual lo podemos describir con estas palabras: que es TREMENDO… Esto sólo es el comienzo de algo TREMENDO y maravilloso. Y vemos detrás a multitudes llegando a los pies de CRISTO a través de tu vida y ministerio”.

Finaliza el pacto de silencio, ahora podemos hablar, conversar. Recibimos una sorpresa: la correspondencia de nuestra familia y de nuestra congregación y amistades, preparada de antemano. Se viene el regreso al salón de la iglesia anfitriona, la que recibió el dinero de cada uno de los participantes; que, descontando los costos les deja una ganancia del 60% de lo abonado. En el trayecto de regreso se entona: “Un minuto de silencio para el diablo, que está muerto” (Pero La Biblia dice que el diablo está como león rugiendo – 1 Pedro 5:8).

Allí nos esperan nuestros familiares, a puertas cerradas. Porque en un momento dado, las compuertas de la capilla se abren y entramos nosotros, los ‘hombres de valor’ los nuevos hombres, los santos, los llenos del Espíritu, los vencedores, los nuevos líderes, los espirituales.  Porque así como te humillaron en el Encuentro, también te exaltaron hasta lo sumo, para que en el nombre de… Y comienza el baile, todos bailan, danzan, hacen el trencito. Luego vendrá el Post-Encuentro. Pero nunca más me verán allí. En la iglesia que pastoreo me veré en un grave problema: los hombres de valor me citan para anunciarme que quieren conformar ellos una Junta pastoral y todo lo deberé consultar con ellos, los cuales tomarán las decisiones. Pero nuevamente tuve victoria en el Señor. Dios deshizo la obra del enemigo. Pero lamento en el alma que dos familias se retiraran de la congregación. Tuve la inmensa alegría de que el matrimonio de una de ellas viniera después de un año, a pedir perdón. Ellos se han mudado y viven muy lejos como para regresar a nuestra congregación. Con la otra familia, aunque no han vuelto, tenemos una excelente relación. Hoy solamente quedan algunos conceptos errados que, de a poco, voy corrigiendo.

Dije al principio que, lo primero que uno oye es acerca de los Encuentros. Con el tiempo uno aprende que detrás de todo esto está el Grupo G12, las reuniones en hoteles denominadas ‘Hombres de Valor’, los Congresos ministeriales en donde te ministra un apóstol. Mega iglesias, la Iglesia del Tercer Día, Maldiciones generacionales y tantos términos nuevos. Tuve que asistir también, porque sin avisarme y sin mi conocimiento empezaron a robarme uno a uno los miembros, para concurrir al Encuentro. Cuando me enteré de esto, corría el peligro de sufrir una disgregación en la congregación. Y, si no asistía, no tenía argumentos de primera mano.

Si bien es cierto que el Señor eligió a doce varones para que fuesen sus discípulos, no era un método; si así fuese, habría que admitir que le falló; ya que quedaron solamente once. Tampoco vemos a los discípulos enseñando cada uno de ellos a otros doce y éstos, a su vez, a otros doce. Qué extraño que en los Hechos de los Apóstoles y en las cartas y epístolas no se mencione en detalle tal método. Se habla de enseñar a hombres idóneos para que, a su vez, éstos enseñen a otros. Pero no se menciona el número doce. Tampoco Las Escrituras afirman que en cuarenta días tu vida va a cambiar.


“Gracia y Paz”
Marcos Andrés Nehoda

LISTA DE INVITADOS



Lucas 14:13-14
“Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado…”

Qumrán era una comunidad judía del siglo I que se había aislado de las influencias externas para prepararse para la llegada del Mesías. Estaba sumamente consagrada a una vida devocional, a los lavados ceremoniales y a un estricto cumplimiento de reglas de conducta. Según documentos encontrados, prohibía la entrada a los cojos, a los ciegos y a los paralíticos. Este principio se basaba en que todo aquel que tuviera una «marca» corporal estaba ceremonialmente contaminado. Durante sus comidas comunitarias, los discapacitados nunca aparecían en la lista de invitados.

Irónicamente, en esa misma época, el Mesías de Israel llevaba a cabo su ministerio en las ciudades y las aldeas de Judea y de Galilea. Jesús proclamaba el reino de su Padre, brindaba enseñanzas y consuelo, y hacía milagros extraordinarios. Para sorpresa de todos, declaró: «Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado…» (Lucas 14:13-14).

El contraste entre las palabras de Jesús y la lista de invitados de la «elite espiritual» de Qumrán nos deja una enseñanza. A menudo, nos gusta tener comunión con personas que lucen, piensan y actúan como nosotros, pero nuestro Señor nos exhorta a ser como Él y a abrirles la puerta de nuestro hogar a todos.

«El evangelio inclusivo no puede ser comunicado por personas excluyentes». —George Sweeting

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LEA: Lucas 14:7-14
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA FORTALEZA DE LOS PENSAMIENTOS



2 Corintios 10:4-5
“Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

Desde la Antigüedad el hombre ha construido fortalezas. En épocas pasadas construía lugares fortificados para refugiarse en caso de ataque, o también para meter a los presos. Hoy en día todavía se construyen fortalezas, pero subterráneas. Son los llamados búnkers.

El versículo de hoy habla de fortalezas que no están hechas de piedra, sin embargo son muy reales. Simplemente nos volvemos prisioneros de formas de razonar, de esquemas. So pretexto de la liberación, de la emancipación, de la independencia, la mente humana integra rápidamente a su vida esos pensamientos innovadores, atractivos, pero que están en completa contradicción con los pensamientos de Dios. Ahí comienza nuestra esclavitud, y la Biblia dice que el que no conoce los pensamientos de Dios permanece en las tinieblas.

No obstante, Dios desea sacarnos de esa cárcel. Si creemos en Jesús, Dios nos da una nueva vida y nuevos objetivos. Su Espíritu nos renueva y poco a poco nos libera de nuestras falsas ideas o pensamientos incrédulos. Permanezcamos humildes y atentos a lo que Dios nos dice en la Biblia. Dejémonos alcanzar y examinar por su Espíritu, pues siempre corremos el riesgo de adaptar el mensaje bíblico a nuestros pensamientos personales. Aprendamos más y más a fundar nuestra vida en la voluntad de Dios, para nuestra felicidad y para Su gloria.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

PRIMEROS AUXILIOS EN CASO DE DIFICULTAD RESPIRATORIA



Las dificultades respiratorias pueden ir desde sentir falta de aire o falta de aliento, ser incapaz de respirar profundamente, jadear para tomar aire o sentir que no está recibiendo suficiente aire.

Este artículo aborda los primeros auxilios para alguien que esté teniendo problemas para respirar.


Consideraciones

La dificultad para respirar casi siempre es una emergencia médica (distinto a sentirse ligeramente sin aliento por la actividad normal como el ejercicio).


Causas

La dificultad respiratoria tiene muchas causas diferentes. Las causas comunes abarcan:

·      Asma.
·      Estar a grandes alturas.
·      Coágulo de sangre en un pulmón.
·      Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
·      Atelectasia pulmonar.
·      Ataque cardíaco.
·      Cardiopatía o insuficiencia cardíaca.
·      Lesión en el cuello, pared torácica o pulmones.
·      Reacción alérgica potencialmente mortal.
·      Infecciones respiratorias como: neumonía, bronquitis aguda, tos convulsiva, crup o epiglotitis


Síntomas

Una persona con dificultad respiratoria puede tener:

·      Labios, dedos y uñas azulados.
·      Pecho que se mueve de manera inusual cuando la persona respira.
·      Dolor torácico.
·      Confusión, debilidad, mareos o somnolencia.
·      Tos.
·      Fiebre.
·      Gorgoteo, sibilancias o sonidos chillones.


Primeros auxilios

Si alguien está teniendo dificultad respiratoria:

·      Llame inmediatamente al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos).
·      Examine las vías respiratorias, la respiración y la circulación de la persona y, de ser necesario, comience RCP.
·      Afloje cualquier prenda de vestir ajustada.
·      Ayude a la persona a administrarse cualquier medicamento recetado (como un inhalador para el asma u oxígeno en el hogar).
·      Continúe vigilando la respiración y circulación de la persona hasta que llegue la asistencia médica. NO suponga que el estado de la persona está mejorando porque ya no se escuchan ruidos respiratorios anormales como sibilancias.
·      Si hay heridas abiertas en el cuello o pecho, deberán cerrarse inmediatamente aplicando un vendaje, sobre todo si hay burbujas de aire en la herida. Coloque un vendaje sobre las heridas inmediatamente.
·      Una herida en el pecho que "succiona" permite la entrada de aire a la cavidad torácica de la persona con cada respiración. Esto puede causar una atelectasia pulmonar. Coloque un vendaje en la herida utilizando un envoltorio plástico, una bolsa plástica o compresas de gasa cubiertas con vaselina, sellando la herida y dejando sólo una esquina abierta. Esto permite la salida del aire que está atrapado en el pecho, pero impide que el aire entre al tórax a través de la herida.


LO QUE No se debe HACER

·      NO le brinde a la persona comida ni bebida alguna.
·      NO mueva a la persona si ha habido una lesión en el pecho o en las vías respiratorias, a menos que sea absolutamente necesario.
·      NO coloque una almohada debajo de la cabeza de la persona, pues esto puede cerrar las vías respiratorias.
·      NO espere para ver si el estado de la persona mejora antes de conseguir ayuda médica. Consiga la ayuda de inmediato.
·      Cuándo contactar a un profesional médico

Llame al número local de emergencias (como el 911 en los Estados Unidos) si usted o alguien más presenta dificultad para respirar, especialmente si se presenta:

·      Labios, dedos de las manos y uñas azulados.
·      Dolor torácico.
·      Expectoración de grandes cantidades de sangre.
·      Vértigo o mareo.
·      Babeo excesivo.
·      Hinchazón de la cara, la lengua o de la garganta.
·      Sonidos chillones o sibilantes.
·      Urticaria.
·      Incapacidad para hablar.
·      Náuseas y vómitos.
·      Ritmo cardíaco irregular o rápido.
·      Sudoración.


Llame al médico de inmediato si:

·      La falta de aliento es producida por tos, especialmente tos productiva.
·      Si presenta una tos perruna.
·      Presenta fiebre, flema verde o amarillenta, sudores fríos, pérdida de peso, inapetencia o hinchazón de las piernas.
·      Está expectorando cantidades pequeñas de sangre.


Prevención

·      Lleve consigo una etiqueta de alerta médica en caso de tener una afección respiratoria preexistente, como asma.
·      Si tiene antecedentes de reacciones alérgicas severas, cargue un estuche de epinefrina (el médico le enseñará a utilizarlo) y lleve consigo una etiqueta de alerta médica.
·      Si tiene asma o alergias, elimine todos los desencadenantes caseros como ácaros del polvo o el moho.
·      No fume y evite el tabaquismo pasivo. No permita que se fume en la casa.
·      Si padece asma, remítase al artículo correspondiente sobre esta afección para aprender las formas de manejarla.
·      Asegúrese de que la persona reciba la vacuna contra la tos ferina (tos convulsiva).
·      Al viajar en avión, párese y camine de vez en cuando alrededor para evitar la formación de coágulos de sangre en las piernas, ya que se pueden desprender y alojarse en los pulmones. En caso de viajar en auto, pare y camine alrededor en forma regular.
·      Baje de peso, ya que hay mayor probabilidad de sentirse ahogado si tiene sobrepeso. Asimismo, también hay mayor riesgo de padecer cardiopatía y ataque cardíaco.


Referencias

Manno M. Pediatric respiratory emergencies: upper airway obstruction and infections. In: Marx J, ed. Rosen's Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier; 2009: chap 166.

Thomas SH, Brown DFM. Foreign bodies. In: Marx J, ed. Rosen's Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier; 2009: chap 57.

Wippold FJ II. Diagnostic imaging of the larynx. In: Cummings CW, Flint PW, Haughey BH, et al, eds. Otolaryngology: Head & Neck Surgery. 5th ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier; 2010:chap 106.

Versión en inglés revisada por: Jacob L. Heller, MD, MHA, Emergency Medicine, Virginia Mason Medical Center, Seattle, Washington. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.



SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“Gracia y Paz”
Fuente: medlineplus

EN MOMENTOS DE TENTACIÓN



1 Corintios 10:13
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.

Muchas personas confunden erróneamente la tentación con el pecado. Si queremos vivir en victoria, debemos aprender a distinguir una del otro.

Por ejemplo, es importante comprender que la tentación a pecar no significa necesariamente que el acto del pecado tiene que venir después. Más bien, la tentación implica un proceso por medio del cual nuestro corazón, nuestra mente y nuestro cuerpo se preparan para que se produzca la conducta pecaminosa. Interrumpir este proceso puede detener totalmente la tentación que está en desarrollo.

La evolución progresiva del pecado comienza con algo tan simple como una mirada. ¿No fue así como comenzó todo con el pecado de David con Betsabé, en 2 Samuel 11:1-5? La tentación se introdujo en su pensamiento por medio de sus ojos, y después comenzó a alimentar su deseo.

Después que la imagen está en nuestra mente, tomamos una decisión: ¿Voy a seguir o no con este deseo? Cuando estos pensamientos empiezan a rodar en nuestra cabeza, comenzamos a fantasear y después a desarrollar un deseo muy grande por lo que vimos.

Después vienen la decisión y la búsqueda, y hacemos lo que sea necesario para lograr nuestro objetivo. Por último, este proceso culmina con la acción pecaminosa.

El pecado no ocurre de inmediato; es el resultado de un proceso. Esto significa que usted tiene la capacidad de detener el impulso. Pídale al Señor discernimiento para percatarse de estos pasos cuando se produzcan, y así ponerle fin a la cadena pecaminosa, antes de que sea demasiado tarde. Amen!

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

DIOS SE COMPLACE SI ACUDIMOS A ÉL



Salmos 46:1
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

En las angustias y preocupaciones que tenemos en este mundo a veces parece que no hay una salida; que no hay una solución para los problemas. ¿No habrá alguien que nos preste ayuda, que mire nuestras circunstancias y dolores? Gracias a Dios que hay un amigo que nunca nos abandona y siempre está más cerca que un hermano. Nuestro Dios todopoderoso nos mira, y se da cuenta de todos nuestros problemas. Él desea ayudarnos y darnos socorro si tan solo nos quebrantamos ante él y le buscamos pidiéndole su ayuda. Dios se complace si acudimos a Él.

El presidente Lincoln dijo que muchas veces se puso de rodillas con la certidumbre que no había ningún otro lugar donde refugiarse. Dios es de veras nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 24 de enero de 2013

PROPIEDADES DE LOS RÁBANOS



Los rábanos constituyen el mayor remedio antiescorbútico, la razón se encuentra en la gran cantidad de vitamina C, que, como sabemos, constituye un antioxidante fundamental, encargado de eliminar los residuos que se acumulan en el organismo por ingestión de preparados envasados comercialmente, ricos en conservantes y colorantes que producen nitrosaminas muy perjudiciales para la salud. Necesaria también para la formación del colágeno, que es la base para los huesos, nervios o tendones, o la absorción del hierro y cuya deficiencia provoca problemas de cicatrización, mal estado de los dientes o falta de energía en general.

El jugo del rábano exprimido utilizado externamente ayuda a curar las heridas de la piel y favorece la cicatrización en casos de quemaduras o congelaciones. Junto con las cebollas y los ajos los rábanos parecen tener una importancia muy grande en la curación del cáncer o en la inhibición de la células cancerosas. La razón se encuentra en la presencia en todos ellos de componentes azufrados volátiles, que en el caso de los rábanos se denomina metanetiol. El uso de estos alimentos de una manera habitual en las comidas puede ayudar a evitar esta enfermedad. Se ha utilizado las semillas de esta planta para la elaboración de una tisana con propiedades anticancerígenas. Igualmente la pulpa de rábano machacada y aplicada sobre ulceraciones cancerosas parece ayudar en el tratamiento de esta enfermedad. Esta planta constituye una bendición para el aparato digestivo.

Por su capacidad para aumentar la flora intestinal resulta muy adecuado para aquellas personas con un intestino poco "trabajador" de manera que su ingestión favorecerá la digestión de alimentos incrementando aquellas bacterias que son necesarias en el tracto digestivo. Igualmente es capaz de neutralizar el resto de bacterias perjudiciales para la salud y cuya presencia en los intestinos es responsable de gases, podredumbres y pesadez intestinal en general. Resultará igualmente interesante en personas que presenten estreñimiento crónico como en otras con síntomas totalmente contrarios, como colitis o diarrea.

Por otra parte, además de las propiedades antibacterianas, hay que destacar su importancia como estimulante biliar por lo que ayudan a realizar la digestión y refuerzan el hígado. A todo ello hay que añadir su riqueza en fibras que arrastra residuos intestinales, previniendo infecciones y evitando el estreñimiento. Por su riqueza en fibras y su nivel bajo de calorías, unido todo ello a su riqueza en potasio, resulta muy interesante como diurético, ayudando a eliminar líquidos del cuerpo al aumentar la micción.

Les será muy beneficioso comer esta hortaliza a los obesos, artríticos, hipertensos y a los que necesiten eliminar piedras o arenilla de los riñones o de la vesícula. Un remedio fácil de realizar consiste en triturar un par de rábanos con la licuadora y beberlos directamente. Si nos bebemos un par de tazas de este líquido al día nos ayudarán a aumentar la orina y a deshacer las piedrecitas. Este mismo líquido aplicado externamente en forma de emplasto sobre una quemadura ayuda a cicatrizarla y elimina el dolor. Se ha utilizado este mismo líquido en forma de loción para combatir la ciática o los cólicos de riñón (Puede resultar contraproducente en ciertas personas sensibles a esta planta, por lo que se impone probar el remedio durante un breve tiempo. Nunca mantener en el sitio por más de 20 minutos).

Para impedir el olor de los pies o de las axilas el jugo de rábano constituye uno de los mejores desodorantes naturales. (Sacar el jugo de 1 kg. de rábanos y guardar en la nevera. Después de bañarse, mojar los pies o restregarse las axilas con un poco de jugo) Los rábanos, como la mayoría de los miembros de la familia de las crucíferas -coles, coles de Bruselas, repollos, coliflores, etc.- poseen isotiocianatos, unos componentes que ayudan a disminuir la producción de hormonas por parte de la tiroides, lo que puede utilizarse como un recurso natural para controlar el hipertiroidismo.

También se ha comprobado que la ingestión de este tipo de alimentos ayuda a prevenir algunos tipos de cánceres, como el cáncer de colon.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“…dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él,  sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza,  y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

“He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6),


“Gracia y Paz”
La Buena Salud

COMO JESÚS



1 Juan 2:6
“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”.

Durante una actividad para niños en la iglesia, la maestra habló sobre el primero de los Diez Mandamientos: «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éxodo 20:3). Sugirió cómo los niños pueden obedecer este mandato: «Nada debe ser más importante que Dios… ni los dulces, ni las tareas escolares ni los videojuegos». Les dijo que poner a Dios primero significaba que el tiempo para leer la Biblia y orar debía estar antes que cualquier otra cosa.

Una niña mayor del grupo respondió con una pregunta para reflexionar: preguntó si ser cristiano se trata de cumplir con reglas o si Dios desea formar parte de todas las áreas de nuestra vida.

A veces, cometemos el error de pensar que la Biblia es una lista de reglamentos. Sin duda, obedecer a Dios (Juan 14:21) y pasar tiempo con Él es importante, pero no porque debamos cumplir reglas. Jesús y el Padre tenían una relación basada en el amor. Cuando tenemos comunión con Dios, deseamos estar con Él y obedecerlo para parecernos más a Cristo. Juan declaró: «El que dice que permanece en [Jesús], debe andar como él anduvo» (1 Juan 2:6). Cristo es el ejemplo que podemos seguir.

Cuando queramos entender cómo amar, ser humildes, tener fe o establecer nuestras prioridades, podemos mirar a Jesús y seguir sus enseñanzas.

Jesús nos invita a seguirlo.

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LEA: 1 Juan 2:5-11
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

UN MOMENTO DE DEBILIDAD



2 Samuel 11:1-5
“Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta”.

Todos, en algún momento, tenemos que tomar decisiones cruciales que pueden acarrear consecuencias permanentes. El problema es: ¿Estaremos preparados para cuando llegue ese momento?

David no estaba preparado para tomar una decisión que se le presentó de repente. En una ocasión que estaba inquieto, aislado y preocupado, la tentación y el pecado lo tomaron desprevenido. Por tanto, debemos estar en guardia cuando observemos estas señales en nosotros:

Primera, nunca se permita estar demasiado hambriento. Cuando el cuerpo está debilitado por la falta de comida, es probable que tome malas decisiones. Cuide de su cuerpo, y déle el sostén que necesita.

Segunda, no se permita estar demasiado enojado. La ira puede oscurecer el buen juicio y llevar a decisiones lamentables.

Tercera, no esté demasiado aislado. Cuando usted se siente solo, puede hallarse dispuesto a hacer lo que sea para sentirse amado o aceptado.

Cuarta, no se permita estar demasiado cansado. El sueño es esencial para poder tomar decisiones prudentes. Cuando usted le niega a su cuerpo y a su mente un “tiempo de inactividad”, es probable que tome malas decisiones.

Ser prudente en estos cuatro aspectos podrá evitarle más tarde lamentarse de la decisión que haya tomado.

Comprométase a nunca tomar decisiones importantes cuando se sienta hambriento, enojado, aislado o cansado. Más bien, reconozca en esos momentos que no está preparado para razonar correctamente. Aplace la decisión hasta que pueda enfrentarla con oración, paciencia y sabiduría de lo alto.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LA DISCIPLINA DE DIOS



Salmos 30:5
“Porque un momento será su furor; Mas en su voluntad está la vida: Por la tarde durará el lloró, Y á la mañana vendrá la alegría”.

En cierta ocasión escuchaba a un Pastor predicando el sermón de “Pecadores en las manos de un Dios enojado”, muchos de los que lo estaban escuchando se desmayaron; fue horrible el cuadro que el pintó. “Pero el castigo que viene está reservado para AQUELLOS que rechazan a Cristo, y rehúsan inclinar la rodilla ante Él”.

Para los que se arrepientan de sus pecados y aceptan a Cristo, y le siguen a Él, Dios nos disciplina como un Padre a sus hijos, para nuestro propio bien. A veces esa disciplina puede parecer dura, pero viene de nuestro Padre Celestial y es para que cambiemos nuestra manera de vivir. Es una aflicción leve y como indica el versículo de hoy: “Por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría” (Salmos 30:5). Y este gozo durará por toda la eternidad! ¡Ven pronto Señor Jesucristo!, Amen.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 23 de enero de 2013

DIME LO QUE HACES, Y TE DIRÉ QUIEN ERES



1 Corintios 5:9-11
“En mi carta os escribí que no anduvierais en compañía de personas inmorales; no me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendríais que salir del mundo. Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis”.

Ya Pablo había escrito otra carta a los corintios advirtiéndoles que evitaran asociarse con hombres inmorales o de malas costumbres. Parece que algunos de los miembros de la iglesia interpretaron que tendrían que apartarse totalmente del mundo; sin embargo, la advertencia estaba relacionada únicamente con los miembros de la iglesia. Pablo quiso decir que los hermanos que practicaban ese comportamiento debían ser disciplinados apartándolos de la iglesia hasta que corrigieran su conducta. Ciertamente en una ciudad como Corinto, donde abundaba el pecado, hubiera sido imposible llevar una vida normal sin relacionarse con personas cuyo comportamiento era condenado por la iglesia.

Asimismo, en cualquier ciudad del mundo en la que tú vivas, te encontrarás muchas personas cuyos principios y actitudes son opuestos a lo establecido en la Palabra de Dios. ¿Quiere esto decir que debes apartarte de ellas? Depende de lo que hagas en esa relación. Hay un refrán que dice: “Dime con quien andas, y te diré quien eres”. Sin lugar a dudas, este es el resultado de un juicio a la ligera que muchas veces genera una conclusión incorrecta. Mucho más acertado sería decir: “Dime lo que haces, y te diré quien eres”.

Muchas veces Jesús fue injuriado y acusado porque lo vieron en compañía de hombres y mujeres pecadores, como publicanos y prostitutas. Por ejemplo, en Lucas 19:1-10, la Biblia nos habla de una ocasión en la que el Señor predicaba en la ciudad de Jericó, y estando rodeado de una gran multitud, notó que un hombre llamado Zaqueo se había subido a un árbol para verle, pues era de pequeña estatura. Al ver Jesús el interés de aquel hombre por escucharle le dijo: “Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa” (v.5). Y dice la Biblia que “entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso”.

Zaqueo era jefe de los publicanos. Los publicanos se dedicaban a recaudar los impuestos que imponía el gobierno romano, y por eso eran vistos como traidores. Muchos de ellos se aprovechaban y cobraban a los ciudadanos más de lo estipulado, y se quedaban con parte del dinero. Para muchos, estos hombres caían en la misma categoría que los ladrones y los asesinos. Por eso todos murmuraron diciendo que Jesús “había entrado a posar con un hombre pecador” (v.7). Sin embargo, allí Zaqueo se arrepintió del mal que había hecho y prometió dar la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuadruplicado a todos los que había defraudado. La genuina transformación de este hombre hizo que Jesús manifestara: “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. He aquí el centro, el corazón, el principio fundamental del evangelio: la salvación de los perdidos.

¿Quieres tú participar en este plan de salvación? Jesús dijo: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:14-16).

Para que una luz alumbre tiene que acercarse a la oscuridad. No podemos pretender que somos parte del plan de salvación de Dios si ignoramos a aquellos que viven en tinieblas. Debemos acercarnos a ellos con un propósito en nuestra mente: ser instrumentos del Señor para la salvación de sus almas. Que todos nos conozcan por lo que hacemos. Y que todo lo que hagamos honre al Señor.

ORACIÓN:
Padre santo, yo quiero ser un instrumento en tu plan de salvación para aquellos que están perdidos, aunque esto pueda traerme críticas negativas. Que todo lo que yo haga sea hecho de corazón, como para ti y no para los hombres. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

TENTACIÓN: ¿NOS PRUEBA DIOS CON EL MAL?



Comenzando con este artículo, me gustaría tratar el tema de la tentación, su procedencia y cómo enfrentarla. Por tentación aquí me refiero a las trampas e intrigas que tienen, de una u otra manera, el propósito de desarraigar a alguien de su fe u ocasionarle que se vuelva “inactivo” o infructífero. Por tanto, las pruebas a que este artículo se refiere tienen que ver con las intrigas contra la fe. Estas no son pruebas hechas con buenas intenciones para revisar o desarrollar a quien las recibe, al estilo de los maestros que se las aplican a sus alumnos y por los padres a sus hijos. Por el contrario, las tentaciones, las situaciones a las que nos referimos en este artículo, son trampas cuyo propósito es la destrucción de quien cae en ellas.

¿Por qué digo eso? ¡Porque son muchos los que lanzan en un mismo saco todas las pruebas (mal y bien intencionadas), atribuyéndoselas sin distinción alguna a Dios! Entonces, de acuerdo con este punto de vista: ¿Alguien tuvo un accidente automovilístico? ¡Una prueba del Señor! ¿Alguien es perseguido por su fe? Una prueba del Señor. ¿Alguien cayó en una trampa por sus deseos carnales? ¡De nuevo… es el Señor quien lo está probando al poner tal situación en su camino! Esta percepción es completamente antibíblica y por tanto, inaceptable. Incluso es una difamación en contra de quien se dice: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16) y en acusarle a Él por cualquier prueba y tentación que se atraviese en nuestro camino. ¿Quién va a querer tener realmente una relación con un Dios tan contradictorio, que, por una parte, da a Su Hijo por la gente pero que, por la otra, tienta con tantas cosas malévolas a la misma gente a quien supuestamente Él ama tanto? Contradictorios y bizarros son todos esos puntos de vista y no Dios, tal y como Él es revelado en la Biblia, que con toda claridad nos dice:

Santiago 1:13
“Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie”.

¿A cuántos ha tentado Dios con el mal? ¿Qué nos dice al respecto La Biblia, Su Palabra? ¡A NADIE!

¿Dios prueba a Su gente? Sí, pero no con el mal. En vez de eso, Él nos prueba de la misma forma como un maestro examina a sus alumnos y como los padres lo hacen con sus hijos. Veamos por ejemplo la siguiente prueba de Jesús a Felipe, uno de los 12:

“Cuando alzó Jesús los ojos y vio que había venido a él una gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? Pero esto decía para probarlo, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: --Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomara un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: --Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: --Haced recostar a la gente. Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como en número de cinco mil hombres” (Juan 6:5-10).

Jesús no le hizo la pregunta a Felipe porque Él no supiera la respuesta, sino para probarlo mediante esta pregunta. La palabra griega traducida aquí como “poner a prueba”, es la misma que casi en todos lados se traduce como “tentar”. Pero obviamente esto no fue una tentación como tal, sino que fue una prueba como la que un maestro, tal y como lo es Jesús, haría a sus discípulos. ¡Él les preguntaría cualquier cosa, no necesariamente porque Él no supiera la respuesta, sino porque Él quiere descubrir si ellos la conocen! Es una prueba hecha con buenas intenciones y no una tentativa con el propósito de dañar. Tales pruebas, como las del padre al hijo y del maestro al alumno, son las que Dios nos pone a nosotros. A propósito, como es obvio por las respuestas, Felipe y Andrés no pasaron la prueba.

“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas 

EL HOMBRE QUE TEME A DIOS, NO TEME NADA



Salmo 112:1-2
“Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita”.

Sin fe, la gente acude en todas partes en busca de seguridad, incluso en las direcciones más inútiles y patéticas.

La gente recurre incluso a las estrellas silenciosas, el estudio de los signos del zodiaco, en busca de signos de buena suerte, echando por ahí como náufragos en una roca sobre la que aferrarse.

Isaías observado todo esto hace casi 3.000 años, dijo: "Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? (Isaías 8:19).

El hombre que teme a Dios no teme nada. Esto es lo que el Señor dice: "No aprendáis el camino de las naciones, ni desmayéis por señales en el cielo, aunque sus naciones las teman" (Jeremías 10:2).

Reconocemos nuestro Dios en toda su grandeza impresionante y su poder para salvarnos, y nada tiene mayor poder. Lo amamos y confiamos en Él.

“Gracia y Paz”
Uno mas para Cristo