domingo, 29 de julio de 2012

LOS DOS OLIVOS - LA FE Y LOS MANDAMIENTOS


Tantas veces se hacen interpretaciones sobre los Mandamientos del Señor. Tantas veces, muchos se justifican en que los cumplen, otros se justifican en que no hay que cumplirlos, y entramos en la espiral de la auto justificación. El Señor cuando enseñaba al pueblo, con esas enseñanzas que son vigentes hoy y siempre, mostró con contundencia y claridad que Él buscaba y busca el corazón del hombre, que seamos limpios de corazón. El objetivo de Dios es que vivamos siendo piadosos, amorosos con respecto al prójimo, que Le amemos a Él y a los demás. Esto quedó patente cuando pidió que tirase la primera piedra aquel que estuviera libre de pecado, o cuando dijo hizo referencia a aquél que tan solo había mirado a otra mujer codiciándola en su corazón, para enseñar que ya había adulterado. Del corazón salen por lo tanto las buenas o las malas cosas del hombre.

Si hemos visto que el fin que busca el Señor es el amor desde nuestro corazón y para ello debemos recibir una unción de lo alto, para cambiarnos, en los dos olivos de la fe y los Mandamientos veremos que son herramientas para esculpir ese corazón de piedra y cambiarlo en uno de carne, que emane del Espíritu. La historia de Moisés y Elías nos llevará a ver como el Señor los ha enviado para preparar un pueblo bien dispuesto.


TEXTO BÍBLICO: EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: CAPÍTULO  9

LA TRANSFIGURACIÓN

2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.

El Señor escoge a sus más fieles discípulos y les da revelación de la esencia de la Deidad, de la región celestial de Dios.

3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.

Se muestra pues Cristo como es en la apariencia espiritual demostrándonos que Él está abierto a enseñarnos la intimidad de Dios, si le amamos de verdad.

4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

Aparecen Elías y Moisés. He aquí la clave de la composición espiritual del hombre de Dios y que Cristo quiere enseñarnos, y que durante el Evangelio nos pide con total claridad. Veamos: El espíritu de Elías (Léase ELÍAS) representa la revolución espiritual en el interior del hombre, ya que su mensaje es: No te salvarás por la religión, ni por las prácticas, sino por el oír con fe y por arrepentirte, o sea que cambiemos la mente por la de Cristo, como nos enseña Juan Bautista a quien Cristo identifica con Elías. Es por lo tanto Elías una unción del espíritu de Dios enviado para que podamos conseguir cambiar en nuestro interior y seguir a Cristo para hacernos sacerdotes de Dios y amigos de Dios.

Moisés por su parte es la unción del espíritu que representa la Ley. Estos son los dos pactos, los dos testamentos que hay en la Escritura y los que tenemos que asimilar en nosotros. Moisés queda por lo tanto como los mandamientos de Dios para nosotros, esos 10 mandamientos que el mismo Cristo nos pide que guardemos porque no son gravosos.  (Léase MOISÉS).

5 Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 6Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados. 7Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.

Pedro, el representante del hombre de fe, enseguida está dispuesto a batallar por el Reino de Dios, pero no comprende que esto es una batalla espiritual y no de aquí, sino que se libra en el Cielo. Aclara pues Dios que no se debe oír a espíritus, sino a Cristo que es su hijo amado. Estos espíritus nos dejan el legado de la enseñanza espiritual pero Cristo es nuestro maestro y es a Él a quien debemos seguir. Nos enseña pues el Padre a comparar toda enseñanza con las de Cristo para ver si son verdaderas. Por lo tanto "a Él oíd".

8 Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.

Confirmación ésta la de que Dios ya no envía a otros porque Jesús es el cumplimiento de la profecía de Dios para todo tiempo y persona.

9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.

Cuando Cristo resucita de los muertos es cuando los apóstoles comienzan a comprender, por el Espíritu de Dios, el significado de los acontecimientos y de la resurrección. Es entonces cuando se entiende la enseñanza de los ángeles o espíritus de Elías y Moisés que son los dos olivos de los que fluye el aceite de la unción de Dios para los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

10 Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.

11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

12 Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada?

13 Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.
  

REFERENCIAS BÍBLICAS SOBRE LA FE Y LOS MANDAMIENTOS:

...Y hago misericordia a los que me aman y guardan mis mandamientos. Éxodo 20:6.

...Los mandamientos de Yahweh son rectos, que alegran el corazón. Salmos 19:8 y Capítulo 119.

...Guarda mis mandamientos y vivirás. Proverbios 7:2.

...El sabio de corazón recibirá los mandamientos; Mas el necio de labios caerá. Proverbios 10:8.

...Mas el justo por la fe vivirá.  Habacuc 2:4.

...De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Mateo 5:19.

...Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Mateo 19:17.

...Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:15.

...El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Juan 14:21.

...Si guardáis mis mandamientos,  permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Juan 15:10.

...Mas el justo por la fe vivirá.  Romanos 1:17.

...Concluimos pues que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.  Romanos, 3:28.

...Esto quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el oír con fe? Gálatas 3:2.

...Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Gálatas 3:26.

...Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

...Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Santiago 2:14.

...Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. ...¿Mas quieres saber hombre vano que la fe sin obras es muerta? Santiago 18 y 20.

...Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 1Pedro 1:9.

...Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 1ª de Juan 2:3.

...Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de Él,  porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. 1ª de Juan 3:22.

...Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos.  Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. 2ª de Juan 6.
  

TEXTO BÍBLICO: APOCALIPSIS: CAPÍTULO 11

LOS DOS TESTIGOS

1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

Este patio de afuera representa que Cristo fue crucificado fuera del templo, en lugar de gentiles ya que los gentiles se salvan por la fe en Jesús al igual que los Judíos y Él es la simiente de Abraham.

42 meses entre 12 meses por año son 3,5 años. Ya hemos comenzado el tercer milenio después de Cristo, representa al amanecer del tercer día en que resucitó Cristo, y Él vendrá al tercer día, porque un día es como mil años y mil años como un día. El otro medio es el día y la hora que nadie sabe, solo mi Padre que está en los Cielos.

3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Daré a los dos testigos que son los mandamientos y la fe de Jesús que empieza con nuestro arrepentimiento.

1260 días son 42 meses de 30 días son otra vez tres años y medio. Hasta nuestra época, vestidos de cilicio, o sea con tribulación es el tiempo de su predicación, lo difícil que nos resulta que la gente del mundo o de la religión quieran seguir al Hijo de Dios en lugar de sus prácticas y creencias.

4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

Estos dos candeleros están encendidos para que esté viva la revelación de su mensaje a los hombres mientras predicamos el Evangelio.

5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.

Desde luego que por Moisés hizo Dios venir las plagas de Egipto (que representa el mundo). También Elías hizo señales en el tiempo de su peregrinación por la Tierra.

7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

La Sodoma es la religión que siempre está manchada por los mandamientos de los hombres y la tradiciones mundanas y todas las religiones han matado a Cristo. Egipto (es espiritualmente el mundo),  o sea fuera del templo de Jerusalén, donde el Señor fue Crucificado ya que en el mundo también matan a Jesús porque no le reciben.

9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.

Es como si estuviesen muertos, ya que el mundo ve sus cadáveres, para ellos está muerto el Evangelio. "Deja que los muertos entierren a sus muertos, y tu ven y sígueme" dijo Cristo.

Tres días y medio es tres años y medio que es 42 semanas en meses de 30 días. Se repite el mismo tiempo. Es el mismo mensaje, para prueba de que es verdadero.

10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

Desde luego, desgraciadamente a la humanidad no le agrada la Palabra de Dios, prefiere el hombre seguir empeñado en vivir si Dios.

11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

Es en el último tiempo cuando el Evangelio del Reino de Dios se proclama a todas las naciones de la Tierra, porque todos los que tengan fe, serán llamados hijos de Abraham, y la promesa que Dios le dio fue Cristo, que Él vendría y nos salvaría Él mismo, porque la humanidad se revela contra Dios por naturaleza. Es por lo tanto el cambio de mente, la aspiración de ser perfecto y volver a los padres de la fe, Abraham, Isaac e Israel, lo que quiere Dios que sintamos, aunque no consigamos ser perfectos, Él nos hace perfectos ante sus ojos, y nos limpia en Cristo con Su sangre derramada en la Cruz.

Los tres días y medio son otra vez los tres años y medio. Creo que ya es el tiempo para cambiar el mundo; es para Su gloria y salvación de las almas. Cambiemos las vidas de los que crean y se hagan amigos de Dios.

12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.

13 En aquélla hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.
  

CONCLUSIÓN

La perfección de Dios en su pueblo es para gloria Suya. Es de bendición para nosotros cumplir los Diez Mandamientos, pues no son gravosos y seguir la fe de Jesús, porque Él ya ha cumplido toda la Ley por nosotros. Es por amor a Él. Porque el fin de todo es el amor que viene de Dios.

...Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Juan 17:26

...y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 1 Corintios 13:2.

Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2 Pedro 1:5 al 8.

Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurado de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos,  porque sus obras con ellos siguen. Apocalipsis 14:12 y 13.

...Si me amáis, guardad mis mandamientos... Dijo el Señor. Por lo tanto el Señor nos muestra un Camino que incluye los dos olivos, la fe y el amor a Dios que incluye sus Mandamientos, porque no son gravosos. El mundo de hoy no tiene ni fe ni amor a los Mandamientos. Solo el pueblo de Dios ha recibido la fe en la obra redentora de Cristo y sabe que los Mandamientos son para la bendición del hombre en la tierra. Cuando venga lo perfecto, el Reino de Dios, el Señor gobernará y ya no habrá más maldición, ni enfermedad, ni hambre, ni tristeza, sino paz, amor, gozo, junto a Dios y Su justicia se habrá cumplido. A Él sea la gloria hasta el día de la eternidad. Gracias Señor por el don de la fe y por la bendición de Tu justicia, porque has hecho que nuestro corazón sea fuente de aguas vivas, de amor de Dios. Amén.

“Gracia y Paz”
(Jesucristo.net)

¿TE PARECE MUY GRANDE TU PROBLEMA?


1 Samuel 17:32-37
“Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.”

Este pasaje nos narra los momentos que precedieron a uno de los acontecimientos bíblicos más conocidos por todos: la pelea entre David, un jovencito judío, pastor de ovejas, cuyo armamento se limitaba a una simple honda y algunas piedras, y Goliat, un enorme gigante filisteo, experimentado guerrero, armado hasta los dientes. David había llegado al campamento del ejército de Israel con el fin de traer un encargo de su padre para sus hermanos mayores. Allí se enteró que este gigante filisteo estaba retando a que saliera un hombre de entre los israelitas para que peleara con él. Entonces David se ofreció como voluntario para pelear contra el gigante.

Sin duda, la situación a la que se enfrentó David era extremadamente difícil. Desde el punto de vista humano, las posibilidades de éxito eran prácticamente nulas. Muchas veces nos encontramos en medio de circunstancias tan difíciles que no vemos la más mínima solución. Quizás hoy tú te encuentres en una de esas situaciones, ya sea en el aspecto económico, o en lo relativo a la salud o a las relaciones familiares, o en cualquier otra área. Y probablemente el diablo te esté sugiriendo de alguna manera que no hay forma de que puedas resolver tu problema, así como Saúl trató de convencer a David de que era totalmente imposible que él pudiera vencer a Goliat.

Pero lo primero que hizo David fue recordar las maravillas que Dios había hecho en su vida y las veces que lo había librado de circunstancias sumamente difíciles. Y en esos recuerdos basaba su fe y su confianza en la victoria. Por eso declaró con absoluta seguridad: “Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.” Y se dispuso a enfrentarse al gigante Goliat. Dice el versículo 45 de este mismo capítulo: “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza.” Y a los pocos minutos, aquel gigante yacía muerto a los pies del joven pastor de ovejas. No por sus fuerzas, sino por la fuerza y el poder del Dios todopoderoso.

Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, en medio de las presiones y la incertidumbre del momento es muy fácil que nos olvidemos de todas las ocasiones en las que el Señor nos ha ayudado en el pasado, y comencemos a dudar de su amor por nosotros y de su poder para resolver nuestro problema. Piensa un momento en todo lo que Dios ha hecho en tu vida, en las situaciones de las cuales te ha librado en el pasado. ¿Crees que ahora el Señor te abandonará? ¡Por supuesto que no! Él ha prometido estar con sus hijos todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Y Hebreos 13:5 nos recuerda que él dijo: “No te desampararé, ni te dejaré.” Y continúa diciendo el autor de esta carta: “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.” (Hebreos 13:6).

No importa cuán grande te parezca tu problema, Dios es infinitamente más grande que él. Así como David se enfrentó al enorme gigante, enfréntate a ese problema sin temor, en el nombre del Señor. Y la victoria será tuya.

ORACIÓN:
Padre mío, hoy pongo delante de tu trono de gracia esta situación que para mí es imposible de resolver. Pero confío que tu poder es mayor que todos mis problemas y en el nombre de Jesús te pido victoria total y absoluta, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

NO ES UN MITO


1 Corintios 15:6
“Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen”.

Me fascina la historia; por eso, vi. entusiasmado un programa especial de televisión sobre el gran rey Arturo de Inglaterra. Se desencadenó una discusión cuando cada uno de los historiadores reconoció que no había testigos presenciales ni pruebas históricas para respaldar la historia del monarca inglés, ni de sus caballeros ni de la mesa redonda. Vez tras vez, se aludía al relato como una «leyenda» o un «mito». Aparentemente, dicha historia es una simple leyenda surgida de la combinación de fragmentos de otros relatos recopilados durante siglos.

Sin embargo, la buena noticia del evangelio no está arraigada en un mito ni en una leyenda, sino que es un hecho comprobado y la historia más grandiosa de todos los tiempos. Pablo escribió que el suceso más importante de la historia de la humanidad (la resurrección de Jesucristo) está respaldado por verdaderos testigos presenciales. Mientras enumeraba a los discípulos que habían visto a Cristo resucitado, el apóstol cerró la lista de aquellos testigos oculares, con estas palabras: «Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen» (1 Corintios 15:6). Cuando Pablo escribió esto, muchos de esos testigos todavía estaban vivos y dispuestos a ser interrogados.

La resurrección de Cristo no es un mito, sino el verdadero punto de inflexión de la historia.

«La resurrección de Jesucristo es el hecho mejor probado de la historia antigua».

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LEA: 1 Corintios 15:1-11
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Biblia en un año: Isaías 7–9
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“Gracia Y Paz”
Nuestro Pan Diario

OÍDOS ESPIRITUALES


Romanos 10:17
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

Este es uno de los versículos que más recomiendo a las personas con quienes hablo de Jesús, ya que es la base de mi conversión. Una vez que hemos decidido recibir a Jesús en nuestro corazón y declaramos que es nuestro Salvador, como hombres nuevos, debemos ser fortalecidos, lavados, restaurados con alimento puro y saludable para sanarnos del pecado que debilita, enferma y mata. 

Necesitamos comida espiritual. Nuestra comida consiste en la lectura diaria de La Palabra de Dios. Es pan del cielo. Si no leemos y meditamos sobre La Palabra cada día, nos volveremos ciegos y débiles ante la tentación y perderemos la comunión con Dios. Memoricemos La Palabra como lo hizo Jesús. A los doce años sabía más que los fariseos, los escribas y los expertos en la ley. Leamos La Biblia, “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender”. Efesios 3:17-18. En el Santo nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

¿ES USTED UNA AMENAZA PARA SATANÁS?


1 Juan 4:4-6
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error”

La Biblia registra dos ocasiones en las que Satanás pidió permiso a Dios para probar a un creyente. El diablo intentó destruir la fe de Job primero (1:6-12), y luego la de Pedro (Lucas 22:31-34). Jesús advirtió que Satanás quería “zarandear” al discípulo como a trigo, sacudiendo su fe de la misma manera que un agricultor separa los granos de la paja. El enemigo esperaba que Pedro cayera como la paja. Pero ambos ataques fracasaron, y los dos hombres salieron vencedores con una fe restaurada y fortalecidos por el Señor. Sin embargo, en el tiempo de la prueba, cada uno de ellos se vio atacado en lo más vulnerable de su corazón.

¿Está usted sirviendo a Dios de tal manera que Satanás se siente amenazado? Si no es así, usted no necesita un gran ataque para que su fe sufra mucho. En vez de estar alerta y de reconocer la batalla que está en juego, se dejará llevar por la inutilidad como la rana en agua que se calienta poco a poco hasta hervir.

Pero cuando crece espiritualmente —rechazando las mentiras y echando mano de la verdad que es suya en Cristo—, usted amenaza la obra del Maligno. El Señor le llama a ofrecer el amor de Él a personas específicas, porque usted tiene el conocimiento adecuado, las experiencias o el temperamento para alcanzarlas. Cuando lo hace, recupera para el reino de Dios un territorio que le había sido robado.

Usted puede pensar que no es importante, pero el Señor conoce su verdadero valor. Como su hijo amado, tiene un papel importante en su plan para la eternidad. Satanás le teme a usted cuando reconoce esta verdad. Resista y confíe en el Espíritu de Dios, ¡porque mayor es el que está en usted!

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

DEBEMOS HONRAR AL SEÑOR


Éxodo 23:2
“No seguirás á los muchos para mal hacer; ni responderás en litigio inclinándote á los más para hacer agravios”

Este verso nos enseña que no debemos seguir ni imitar la conducta o el proceder de un grupo o de una multitud para llevarnos bien con ellos. Cuanta gente dice, “Pero todos lo hacen”. “Van a pensar que yo soy muy raro.” Si los tatuajes le gustan al grupo, esto es lo que siguen, aunque la Biblia lo prohíbe, Levítico 19:28. Nosotros pertenecemos al Señor, y debemos honrarle a Él, y obedecer su palabra. 2ª Corintios 6:17 dice: “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo”.

Pero sí puedes seguir a las multitudes para hacer lo bueno: “Yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta” Salmo 42:4. Busca el compañerismo con la gente de Dios. Amén.

“Gracia y Paz”
 Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 25 de julio de 2012

RECORDAR LA RAZÓN POR LA QUE HACEMOS TODO

Marcos 10:45
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

José Morris sazona sus helados con ingredientes que van desde el chocolate y las frutillas hasta el té verde y los pimientos chipotle secos. Es uno de los tres fabricantes de helados de una exitosa compañía tejana conocida por su calidad, creatividad e innovación. Pero José no se ha olvidado de por qué lo hace.

Le contó al reportero Ricardo Gándara que uno de los antiguos empleados siempre les recordaba: «¿Por qué hacemos helados? Es un alimento delicioso. Estamos aquí para dar gusto a la gente». Y por eso, José Morris hace helados.

Sabemos que es sumamente importante recordar por qué hacemos las cosas como seguidores de Cristo. Si lo olvidamos, nos parecemos a los discípulos que se enojaron y se dividieron al discutir sobre quién era el más importante. Jesús les recordó que «el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:35-45).

Si nuestro objetivo es compartir con otros la buena noticia del amor de Dios, no perderemos de vista lo que buscamos ni seremos ásperos si alguien resiste nuestra invitación o se burla de ella. A medida que seguimos el sendero de nuestro Señor, caracterizado por un servicio entrañable y sacrificial, se nos recuerda que Él vino para servir y para salvar.

Este es el motivo de todo lo que hacemos.

Mantén la mirada en el Señor y no perderás de vista el propósito en la vida.

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LEA: Marcos 10:35-45
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Biblia en un año: Cantar de los Cantares 1–4
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

POR POCO…..

Jeremías 10:23.
“Conozco, Señor, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos”.
 
Salmo 37:23
“Por el Señor son ordenados los pasos del hombre. Él aprueba su camino”.
 
Isaías 40:31
Los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
 
 
El creyente no está libre de tener una caída moral. En el Antiguo Testamento vemos que David, quien estaba a punto de matar para vengarse por haber sido ofendido, fue detenido gracias a la intervención oportuna de una sabia mujer (1 Samuel 25). ¡Cuántas veces hemos estado a punto de alejarnos o de caer, y Dios, en su gracia, ha detenido nuestros pasos! Cuando comparezcamos ante el tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10), Dios nos mostrará todas las intervenciones de su gracia en el momento en que, seducidos por Satanás, íbamos a caer. ¿Quién no podría apropiarse de la confesión de Asaf y decir: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos”? (Salmo 73:2).

Con un corazón contrito y agradecido a la vez, digamos también: “Él… no permitió que nuestros pies resbalasen” (Salmo 66:9). Pero eso no nos autoriza a ser negligentes y a no velar. La exhortación sigue siendo actual: “El que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12). Para resistir a la tentación no debemos contar con nuestras propias fuerzas, sino acercarnos confiadamente al Señor, quien sabe “librar de tentación a los piadosos” (2 Pedro 2:9).

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

¿SIENTES MIEDO POR ALGO?

1 Samuel 21:10-15
“Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat. Y los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿no es éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: Hirió Saúl a sus miles, Y David a sus diez miles? Y David puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat. Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba. Y dijo Aquis a sus siervos: He aquí, veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis traído a mí? ¿Acaso me faltan locos, para que hayáis traído a éste que hiciese de loco delante de mí? ¿Había de entrar éste en mi casa?”
 
Todo ser humano siente miedo en algún momento de su vida. Es un sentimiento natural, producto de nuestra naturaleza pecaminosa. El miedo no proviene de Dios. La Biblia dice que "Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7). El miedo surgió después que Adán y Eva pecaron al comer de la fruta prohibida. Cuando ellos oyeron la voz de Dios, que se paseaba en el huerto, por primera vez se escondieron de su presencia, y cuando el Señor le llamó en voz alta, Adán respondió: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.” (Génesis 3:10). A partir de aquel momento, el miedo ha sido parte intrínseca de nuestra naturaleza. Desde pequeños empezamos a sentir temor por la oscuridad, o los animales, o la altura, o cualquier otra cosa y acudimos a nuestros padres en busca de protección y de consuelo.
 
Aun David, un “hombre conforme al corazón de Dios”, y siervo fiel del Señor, sintió miedo cuando el rey Saúl lo buscaba para matarlo, y huyó despavorido de su presencia. El pasaje de hoy nos cuenta que David se fue hasta Gat, nada menos que la tierra de sus enemigos, adonde fue reconocido inmediatamente y llevado delante del rey Aquis. La fama de David era conocida en todas partes, pues había matado a miles de filisteos. Ahí el rey Aquis tenía una oportunidad de vengarse. Entonces David, aterrorizado, "se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba." Aquis lo echó de allí con desprecio diciendo: “He aquí, veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis traído a mí?” Quebrantado y sumamente humillado, David huyó a Adulam en Judá. Había cerca una colina llena de cavernas. Y allí se metió en una de aquellas cuevas para esconderse de sus enemigos.
 
El miedo había llevado a David al punto más bajo de su vida. Entonces tuvo la oportunidad de reflexionar en lo que había hecho. Y comenzó a sentir la ternura y el fiel amor de Dios. Así lo expresó en el Salmo 56: “Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día. Apúranme mis enemigos cada día; porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo. En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hiciere”. Finalmente David reaccionó de la manera en que debió haberlo hecho desde el principio.
 
El espíritu de temor puede llevarte a la destrucción si no reaccionas rápidamente en contra de él. Cuando sientas miedo, inmediatamente acude a Dios en busca de su ayuda. ¿Sientes miedo por algo? ¿Alguna situación difícil, ya sea económica o emocional? ¿Alguna enfermedad? ¿Algo que crees te va a hacer daño, y no sabes cómo evitarlo? En este momento, arrodíllate y clama a Dios. Declara por fe, como David en el Salmo 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.” Supera tu desánimo y alaba al Señor con cánticos; reprende el espíritu de temor; y aférrate a la promesa de que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Con toda seguridad la paz y el gozo del Señor llenarán tu corazón, y todo temor desaparecerá de tu vida.
 
ORACION:
Padre celestial, un espíritu de temor está afectando mi vida, pero hoy yo declaro que tú eres mi Pastor, que cuidas de mí y que no tengo que temer a nada, pues si tú eres por mí nada ni nadie podrá contra mí. En el nombre de Jesús, Amén.
 
“Gracia y Paz”
Dios te Habla

CONSAGRADOS A DIOS

Salmo 62:1, 2
“En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho”.



Al ser salvos por la fe en Cristo, expresamos nuestro amor y gratitud mediante nuestra consagración a Él. El estudio regular de la Biblia y la oración serán parte integral de nuestra vida diaria. Además, nuestra consagración al Señor se evidenciará por nuestra pasión a obedecerlo, y nuestro espíritu de humildad y servicio.

1. OBEDIENCIA. David buscaba siempre obedecer a Dios. Siendo un joven pastor, se ocupaba fielmente de los animales de su padre. Siendo rey, puso de lado su deseo de construir el templo, y dejó que Salomón lo hiciera, tal como Dios lo había ordenado. Aunque David no vivió de manera perfecta, su deseo era hacer lo que el Señor le pidiera. Vemos por las palabras de Jesús en Juan 14.15, que la obediencia debe ser también nuestra prioridad más importante. Él dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”.

2. HUMILDAD. Después que David mató a Goliat, la multitud lo alabó a gritos. Sin embargo, no se volvió orgulloso, sino que siguió al servicio del rey Saúl y esperó que Dios lo convirtiera en el gobernante de Israel. Pero aun siendo rey, se mantuvo humilde. Sabía que lo que había logrado era por lo que había hecho el Señor, no él (2 S 7.18).

3. SERVICIO. Ya fuera como un humilde pastor o un poderoso rey, la meta de David fue obedecer a Dios y servirle.

Este hombre conforme al corazón de Dios estuvo consagrado a su Señor. Buscaba conocerlo, y anhelaba hacer su voluntad. Las acciones de David reflejaban su humilde actitud de siervo y su anhelo de complacer a su Padre celestial. Dé usted los pasos necesarios para vivir consagrado al Señor Jesús.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LA OBEDIENCIA A DIOS

Hechos 5:29
“Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es menester obedecer á Dios antes que á los hombres”.

Las autoridades prohibieron a los discípulos de Cristo enseñar las doctrinas del evangelio, y esto evocó la respuesta que encontramos en el versículo de hoy, “Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres”. La doctrina de Cristo Crucificado como la única manera de ser salvo y tener los pecados perdonados no es una enseñanza muy popular, y desde el principio han habido tentativas de callar a aquellos que enseñaban que Jesucristo es el único Salvador, y no hay salvación en ningún otro nombre.

Gracias a Dios por aquellos guerreros de la cruz que escogieron la persecución antes que desobedecer a Dios. Los cristianos debemos ser ciudadanos que obedecemos la ley, pero cuando hay un conflicto entre la ley de los hombres y la voluntad de Dios, nuestra respuesta tiene que ser la de los discípulos en el pasaje de hoy: “Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Dí

martes, 24 de julio de 2012

¿ESTÁS EN MEDIO DE UNA TORMENTA?

Salmo 46:10
"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios."

Recientemente compartimos acerca de la necesidad de reconocer nuestra debilidad y rendirnos incondicionalmente en los brazos del Señor, para que su poder “se perfeccione en nuestra debilidad.” (2 Corintios 12:9). Es decir, el poder de Dios no se va a manifestar en nuestras vidas plenamente mientras estemos luchando contra las circunstancias, tratando de cambiarlas a nuestro favor con el fin de obtener el triunfo. Es necesario que hagamos un alto, y reconozcamos que solos no podemos, que somos débiles e incapaces, y demos el control al Señor. Entonces su poder se perfeccionará en nuestra debilidad.

En el pasaje de hoy, esencialmente nuestro Padre celestial nos exhorta a que dejemos de afanarnos tratando de resolverlo todo por nosotros mismos y que confiemos en él. Entonces él se manifestará y nosotros llegaremos a conocerlo íntimamente. Pero ciertamente esto es algo que no podemos hacer por nosotros mismos. Imagínate que has caído por la borda de un barco al embravecido océano en medio de una tormenta. Tu habilidad como nadador es muy limitada. Pero comienzas a luchar desesperadamente tratando de mantenerte a flote y sobrevivir. El aire te falta y tú tratas por todos los medios de respirar en los segundos que tu cabeza está fuera del agua. En ese momento, alguien se acerca a ti nadando y te dice que él te va a ayudar, pero tienes que dejar de luchar y quedarte totalmente quieto. ¿Crees que te sería fácil seguir esas instrucciones? ¡Por supuesto que no! Es tu instinto de conservación el que está en absoluto control de la situación; por mucho que trates de no mover tus brazos y piernas, algo más fuerte que tú les ordena que se muevan con la mayor rapidez posible, de lo contrario morirías ahogado.

De manera similar la carne, nuestro YO, nos impulsa a tomar control de las situaciones difíciles que se nos presentan en la vida a pesar de nuestra inhabilidad para resolverlas. Dios nos dice que estemos quietos, pero no podemos. Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para quedarnos quietos y confiar en Dios. Sólo por medio de la constante oración y la lectura de la Biblia día tras día, podemos establecer una relación tal con Dios que cuando llegue la prueba su Espíritu Santo se sobreponga a nuestros impulsos carnales, y nos guíe a esa quietud que el Señor espera de nosotros, para manifestar su poder.

En Marcos capítulo 6, la Biblia nos narra acerca de una ocasión en la que los discípulos de Jesús se encontraban en medio del mar de Galilea, azotados por una fuerte tormenta que amenazaba con hundir su barca. Los discípulos llevaban horas remando y luchando contra los fuertes vientos y las enormes olas, pero la barca no avanzaba, sino que retrocedía, porque el viento era contrario. Las fuerzas ya les faltaban, y a pesar de la experiencia de algunos de ellos como pescadores conocedores del mar, la situación no mejoraba, sino más bien empeoraba cada minuto que pasaba. En ese momento se les acercó Jesús, caminando sobre el mar, y les dijo: "¡Confiad; yo soy, no temáis!" Cuando ellos hicieron un alto para escuchar al Señor, y confiaron en él, dice la Biblia que Jesús subió a la barca y “se calmó el viento.” (v.51).

Tenemos que vivir con la absoluta seguridad de que si Dios dice "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios", es porque él siempre suplirá la fuerza, el poder y la habilidad para que hagamos lo que tengamos que hacer. En medio de tu tormenta, haz un alto y escucha la voz de Jesús: "¡Confiad; yo soy, no temáis!" Confía, mantén tu calma, permite que el Señor tome el control de tu barca, y disfrutarás de esa maravillosa paz, que sobrepasa todo entendimiento.

ORACION:
Padre santo, te ruego que tu Santo Espíritu controle mi mente y mis impulsos carnales, para que yo pueda permanecer tranquilo y confiado, aún en pruebas difíciles de mi vida, y tú puedas manifestarte con todo poder para la honra y la gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.
 
“Gracia y Paz”
Dios te Habla

UN CORAZÓN PARA DIOS

Hechos 13:16-22
“Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd: El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto; y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”.
 
El rey David cometió varios errores graves en su vida. Pero fue llamado un varón conforme al corazón de Dios, y fue utilizado poderosamente por Él para liderar a los israelitas. Lo que distinguía a David era la prioridad que daba a su relación con Dios.
 
David se deleitaba en conocer al Señor, y lo buscaba fervientemente. Al escribir: “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida”, declaraba que la misericordia de Dios era mejor que la vida, y prometía alabarle durante toda su existencia (Salmo 63:1, 3, 4).
 
David veía al mundo desde una perspectiva centrada en Dios. Se maravillaba del poder creador del Señor en el mundo, confiaba en su protección y fortaleza, y proclamaba su fidelidad en sus escritos. También oraba fervorosamente y con frecuencia, haciendo peticiones en la mañana, esperando con ansiedad una respuesta. En las noches seguía buscando a Dios (Salmo 63:6).
 
Ambas acciones —orar y meditar en el carácter de Dios— alimentaban su confianza en el Señor. Su fe lo sostuvo a lo largo de su vida: como pastor de ovejas, protegiéndolo de los ataques de animales salvajes; como joven, derrotando al gigante Goliat; y como el líder ungido de la nación, librándole de los planes sanguinarios del rey Saúl. Cualquiera que fueran las circunstancias, buscaba al Señor y le daba prioridad a la relación que había entre ellos.
 
Los salmos recogen el deseo de David de conocer a Dios y de ser conocido por Él. Buscaba guía del Señor mediante la oración, y tenía un corazón para Él. El Señor Jesús nos invita a acercarnos y a dedicar tiempo para aprender de Él (Mt 11:28, 29).
 
¿Es el seguir a Cristo la prioridad de su vida?
 
“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NO TEMAS NI DESMAYES

Deuteronomio 1:21
“Mira, Jehová tu Dios ha dado delante de ti la tierra: sube y poséela, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes”.

Después de sus largas peregrinaciones en el desierto, los Israelitas estaban al punto de entrar a la tierra prometida. Dios les había dicho que entraran para poseerla, y que no tuvieran miedo, ni se desanimaran.

En tu propia vida tal vez has estado vagando en tu propio desierto de dudas, problemas, o miedos. Dios te dice: ¡Ya es hora! Levántate. ¡Sal de este desierto y entra a la tierra prometida! Dios te ha dado los medios necesarios y solo es cuestión de usar las herramientas de la fe, del trabajo, y de la oración. Dios te ha puesto la tierra delante. Anda a poseerla.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día