jueves, 10 de mayo de 2012


¿A QUIEN SERVIMOS?

Salmos 101:6
“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá”.

En el vértigo afanoso en el que vivimos muchas veces perdemos el rumbo de lo verdadero y podemos llegar a confundir lo que es auténticamente de Dios con lo que no lo es. Deberíamos establecer a quién servimos cuando trabajamos.

Podemos preguntarnos:
¿Trabajamos para hombres?
¿Trabajamos para nuestro ministerio personal?
¿Trabajamos para engrandecer socialmente la Iglesia?
¿Trabajamos para destacarnos en la congregación?
¿Trabajamos para distinguirnos ante nuestros líderes?
¿Trabajamos para ser honrados por nuestros hermanos?
¿Trabajamos por la satisfacción de sentirnos útiles?
¿Trabajamos por sentirnos superiores a otros hermanos?
¿Trabajamos porque simplemente nos gusta trabajar?
¿Trabajamos buscando la proyección ministerial?
¿Trabajamos para sentirnos importantes en algo?
¿Por qué y para quién trabajamos?

Es indudable que las respuestas son personales. Pero lo cierto es que todos deberíamos responder que trabajamos para servir a Dios y no a hombre ninguno. Por importante que sea o por importante que creamos que sea.

Gracia y paz

(Diego Acosta García)


Propiedades saciantes de la pera

Por sus propiedades nutricionales, las frutas son nuestras aliadas a la hora de realizar una dieta para adelgazar. Es el caso de la pera, que gracias a sus propiedades saciantes te aporta muchos beneficios para bajar de peso. Incorpora la pera a tu dieta, te ayudará a adelgazar en forma saludable.

Suele suceder que en algunos casos se subestiman las propiedades de las frutas, lo cual es un error, porque poseen distintas propiedades que no sólo te ayudan a complementar una dieta para adelgazar, sino también a mantenerte sano. En este caso hablaré de las propiedades saciantes y de los beneficios de la pera para bajar de peso.

Beneficios de la pera para bajar de peso:

Una de las características más importante de la pera es la propiedad saciante. Posee esta virtud gracias a su gran contenido en fibras, entre ellas la pectina y de agua; lo que permite que esta fruta permanezca más tiempo en el estómago para ser digerida en forma adecuada. Su mayor contenido en fibra y vitaminas se encuentra en la cáscara, así que si no sufres de gastritis aguda o de problemas intestinales (diverticulitis, colon irritable, diarrea aguda) consúmela entera con su piel incluida. Recuerda lavarla bien.

La pera es una excelente fruta desintoxicante, por su contenido en fibra y agua, estimula al intestino, aumentando la motilidad intestinal.

Ayuda a disminuir la concentración de colesterol y triglicéridos en sangre, gracias a su propiedad desintoxicante.

Es una fruta diurética, ya que estimula el trabajo del riñón, lo que ayuda también a bajar la tensión arterial.

Por su contenido en vitaminas del complejo B (riboflavina, tiamina, niacina, ácido fólico) protege el aparato cardiovascular, ayudando a evitar la ateroesclerosis, entre otras enfermedades.

Por su contenido en yodo es una fruta ideal para agregar a una dieta para hipotiroidismo.

Así es como actúa la pera dentro de tu organismo, aportando beneficios para bajar de peso y mantenerte sano. Pruébala, incorpórala en tu dieta habitual, ya sea entera con o sin cáscara, cocida en puré o al horno (ideal para aquellas personas que sufren de gastritis o problemas intestinales), en zumo solo o en combinación con otras frutas como la naranja, noni, etc.

Sería una buena comparación decir que las frutas en general y la pera en particular, son el envase ideal, que contiene las vitaminas y minerales necesarios, para adelgazar en forma saludable.

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; ¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del espíritu santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 corintios 6:19).

Gracia y Paz

Tomado de: Ana Estrada Rivera
La página información de salud.


¿Has establecido tus prioridades?

Filipenses 2:12
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor”

Este pasaje dice enfáticamente que debemos ocuparnos de nuestra salvación "con temor y temblor." Esta expresión no expresa temor a perder la salvación (como algunos piensan), sino que muestra el extremo cuidado que debemos tener en conservar y cultivar el maravilloso regalo que hemos recibido. La prioridad del cristiano debe ser siempre la vida espiritual pues el éxito o el fracaso aquí en la tierra depende de cuanto la cuidemos o descuidemos.

Nuestros días se llenan de muchas actividades y ocupaciones, y muchas veces el tiempo no nos alcanza para llevarlas a cabo. Estas ocupaciones pueden ser obligatorias o voluntarias, buenas o malas, productivas o poco productivas, pero cada una de ellas requiere un tiempo en nuestra agenda. Por regla general la agenda diaria de muchos cristianos incluye muchas actividades menos la espiritual. Realmente les cuesta mucho trabajo cultivar su vida espiritual. Claro que esto no es extraño, pues una de las tácticas del enemigo de nuestras almas, el diablo, es precisamente ocuparnos lo más posible con cosas terrenales para que descuidemos las espirituales. El enemigo bien sabe que un cristiano que se ocupa diligentemente en su vida espiritual es un cristiano lleno del Espíritu Santo, que resulta inmune a sus ataques.

Jesús enseñó a sus discípulos el orden correcto al preparar su agenda diaria. En Mateo 6:33 les dice: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” "Estas cosas" son las cosas que normalmente ocupan el primer lugar en nuestro calendario: la comida, la bebida, el vestido, el transporte, las finanzas... cosas materiales cuya búsqueda requiere una gran cantidad de tiempo en nuestras vidas. El Señor les asegura que van a tener "todas esas cosas", que no les va a faltar nada que sea imprescindible si dan prioridad a buscar el rostro de Dios y a cultivar una relación íntima con él. El rey David, “varón conforme al corazón de Dios”, fiel siervo del Señor, pudo declarar con autoridad en el Salmo 23: “Jehová es mi pastor; nada me faltará.” Y el apóstol Pablo en su carta a la iglesia de Filipos alaba la obra que ellos estaban haciendo y la generosidad que mostraron en momentos difíciles por los que Pablo estuvo pasando. Por eso les dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:10-19). Vemos claramente que cuando ponemos en primer lugar a Dios, él se encarga de suplir todas nuestras necesidades, tanto materiales como espirituales.

Es también parte del plan de Dios que nos ocupemos de nuestra familia. Así lo expresa el apóstol Pablo en su carta a los Efesios (capítulos 5 y 6). El matrimonio debe separar tiempo para ellos solos. También es sumamente importante compartir tiempo de calidad con los hijos mientras están en la casa, pues el tiempo vuela y cuando menos lo imaginamos parten para hacer sus propias vidas. En nuestro trabajo, el tiempo debe ser aprovechado al máximo para llevar a cabo nuestras responsabilidades de manera eficiente. Y no debemos olvidar dedicar tiempo a desarrollar un ministerio en la iglesia, donde sirvamos al Señor usando los dones y talentos que Dios ha dado a cada uno de nosotros.

Si estableces estas prioridades en tu agenda diaria, con seguridad vas a disfrutar de una vida bendecida. Hazte el propósito de dedicar más tiempo a la lectura de la Biblia y la oración diariamente. Una íntima comunión con el Señor te capacitará para organizar tu vida de manera tal que tus prioridades estén perfectamente en línea con la voluntad de Dios.

ORACION:
Padre Santo, te ruego que dirijas por medio de tu Espíritu Santo mi agenda diaria a fin de ocuparme en tus cosas en primer lugar, y ayúdame a poner mis otras responsabilidades en el orden correcto, de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. Por Cristo Jesús, Amén.

Gracia y paz
(Dios te Habla)

LA PUERTA ESTRECHA





Mateo 7:13-14
Nuestro Señor lo afirmó una vez y para siempre en el Sermón del Monte: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” 

¿Vemos lo que está diciendo? Nos dice: Mira el camino ancho, ve cuan maravilloso parece. Puedes ir con la multitud y hacer lo que hacen los demás; todos ríen y hacen bromas. La puerta y el camino son anchos y espaciosos. Todo parece maravilloso allí y este otro camino parece ser tan miserable: “angosta es la puerta”. Un paso a la vez, una decisión personal, luchando con uno mismo, tomando la cruz.

“Estrecha es la puerta, y angosto el camino”. Y es porque miran sólo el comienzo que muchos están en el camino ancho. ¿Qué es lo que les sucede? No miran el fin. “Ancha es la puerta, y espacioso el camino, que lleva a la perdición”. “Estrecha es la puerta, y angosto el camino”, pero —y éste es el fin— “lleva a la vida”. El fin de uno es destrucción, el del otro, vida.

El problema en esta vida es que las personas  miran  sólo  el  comienzo.  Al  parecer  sus  vidas  son  lo  que  nosotros  llamamos  “de película”. Llaman la atención constantemente, y los que la viven dan la apariencia de pasarlo maravillosamente bien. ¡Ah de los jóvenes que han sido criados pensando que la vida es así, y que vivir de este modo es la suprema felicidad! Miremos el fin de ellos. Miremos cómo entran y salen  de  los  juicios  de  divorcio,  convirtiendo  el  matrimonio  en  una  aceptada  prostitución, indignos de tener hijos a causa de sus egoísmos y porque no saben educarlos. Las personas son atraídas por las apariencias. Miran sólo la superficie; miran sólo el comienzo. No miran el fin de este tipo de vida; no piensan, en ningún instante, en el resultado final. De todos modos, es cierto hoy en día, como lo fue siempre, y la Biblia lo dice constantemente, que el fin de estas cosas es “destrucción”.

Martyn Lloyd Jones

“Gracia y paz”
La decisión de creer

Juan 3:5
“…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

La fe no es algo que podemos adquirir por haber nacido de padres creyentes, o por vivir en un país cristiano. Tampoco podemos tenerla por asistir a la iglesia, aunque he oído con frecuencia tales afirmaciones incorrectas. En vez de eso, en los creyentes verdaderos se da lo siguiente:

Un claro entendimiento del evangelio es esencial para que una persona crea y reciba la buena nueva de Jesucristo. Su muerte en la cruz fue el único sacrificio requerido para quitar nuestros pecados. Dios ofrece su gracia como un regalo para cualquier persona que quiera recibirlo.

Un símbolo visible de lo que sucede cuando alguien recibe el Salvador --es decir, el bautismo--ilustra lo que es morir a la vida vieja, y resucitar a una vida en Jesucristo. Los creyentes deben dar este paso como una manera pública de identificarse con Él (Mateo 28:19).

El hombre o la mujer de fe que deciden entregarse a Cristo, abrazan la Palabra de Dios y viven plenamente para el Señor. Los creyentes verdaderos ya no se enredan con las prácticas de la religión por costumbre, sino que adoran y se regocijan en una vibrante relación personal con el Señor.

(Leer: Juan 3:1-21)

“Gracia y Paz”
(encontacto.org)


¿VERDADERAMENTE DESEA OIR LO QUE DIOS ESTÁ DICIENDO? 
(parte 4) David Wilkerson

¡Muchos gimen y claman por una palabra pura – pero es todo una farsa para encubrir la idolatría escondida en su corazón!

Cuando leí esas cartas lastimosas de los cristianos que dicen: “Necesitamos una palabra fuerte y pura que venga del corazón del Señor,” yo oré: “Oh, Dios, ¿dónde están nuestros Jeremías modernos? ¿Dónde están los pastores que no tienen temor de predicar santidad?

Pero me sorprendí y me chocó cuando el Señor me contestó. Me dijo: “David, muchos dicen que desean oír mi palabra – y hay un remanente santo que gime y lloran por la maldad de la tierra. Ellos anhelan la verdad y me obedecen. ¡Pero hay multitudes que no quieren oír la verdad cuando se trae a la luz! ¡Rechazarán cualquier mensaje que toque sus pecados o sus ídolos!"

¡Cuan claro es esto ilustrado en Jeremías 42! Sólo un remanente fue dejado, y Johanán era ahora el líder. Decidieron correr hacia Egipto – así que acamparon en Belén y llamaron a Jeremías para que tratara de conseguir una palabra del Señor.

“...y dijeron al profeta Jeremías: Acepta ahora nuestro ruego delante de ti y ruega por nosotros a Jehová tu Dios por todo este resto (pues de muchos hemos quedado unos pocos, como nos ven tus ojos) para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por donde vayamos y lo que hemos de hacer. ...Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciéremos conforme a todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te enviare a nosotros. Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos,...” (Jeremías 42:1-6)

¿Has oído de gente que sonaba más seria acerca de escuchar la palabra verdadera de Dios? Ellos dijeron: “¡Queremos la verdad! ¡Lo que sea que nos digas, lo obedeceremos – nos guste o no!"

Así que Jeremías se encerró con Dios por diez días. Debió haber orado: “Señor, tu oíste como ellos lloraron por recibir una palabra pura. ¡Dame una palabra de tu propio corazón!"

Pero el Señor le contestó: “¡Están mintiendo! Ellos no desean mi palabra. Están llenos de idolatría. ¡Ellos sólo dicen que desean la verdad – pero ya decidieron hacer lo que desean!"

Jeremías fue a ellos con la palabra de Dios: “Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré y no os destruiré; no temáis de la presencia del rey de Babilonia,...porque con vosotros estoy yo para salvarlos y librarlos de su mano...”

“Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra,...sino que entraremos en la tierra de Egipto...sucederá que la espada que teméis, os alcanzara allí en la tierra de Egipto...y allí moriréis. (Jeremías 42:10-16)

Los líderes acusaron a Jeremías de hablar falsamente – y así como Dios le había dicho a Jeremías, ellos decidieron ir por su propio camino. Ellos dijeron: “Entraremos en la tierra de Egipto en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre.” (Jeremías 42:14)

Ellos rechazaron la palabra de Dios porque estaban cansados del sonido de la trompeta – ¡cansados de la guerra espiritual!

Los líderes del remanente decían: “Es muy grande la lucha aquí. Estamos cansados de escuchar todas esas trompetas y los truenos.” Así que se fueron por su propio terco camino – y murieron a espada, tal como Dios había dicho, excepto por un número bien pequeño.

Este es el cuadro de muchos cristianos de estos últimos días. Están cansados de escuchar trompetas proféticas anunciando juicios que vienen, cansados de guerra espiritual y de las luchas que trae la vida. Ellos dicen: “¡Por favor, déjame ya! No mas reuniones de convicción o sermones que me desconciertan. Deseo sólo un lugar tranquilo y agradable para adorar.”

¿Estás cansado de oírlo todo? Te has cansado tanto que piensas: “Yo sólo deseo paz – no puedo existir bajo este tipo de tensión!” ¿O deseas escuchar la verdad directamente? ¿Deseas que un profeta de Dios te señale con el dedo a tu corazón y diga: “Tú no eres diligente en buscar a Dios – tu corazón se está enfriando? ¡Y no podrás recibir palabra de Él hasta que enfrentes tu idolatría!”

He tenido que enfrentar esta pregunta honestamente también: ¿Realmente deseo oír lo que Dios está diciendo? Mi respuesta honesta es: “No, Señor, realmente no sé si deseo escuchar todo lo que tengas que decir. Yo no sé si deseo que tu indagues tan profundo como tu deseas – porque no sé si puedo con todo eso. No sé si deseo escuchar mucho más de tus juicios terribles que están cayendo sobre todo el Mundo. ¡He oído tanto que sólo tu gracia me sostiene!"

Un joven pastor me preguntó recientemente: “¿Por qué tenemos que saber lo que vendrá? ¿No podemos dejarlo en las manos de Dios y seguir nuestro camino regocijándonos?”

¡Amados, el Señor nos amonesta para prepararnos! Veras, él viene por una novia preparada – y sabiendo que fuego ha de bajar del cielo, él nos amonesta de antemano en amor: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11). No debemos llenarnos de pánico cuando el juicio cae – ¡debemos estar preparados y listos!

“Gracia y paz”
Carlos Martínez M.

Lucas 5:32
“No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento”.

Los soberbios y los que se creen justos no vendrán a Cristo. No tomarás el remedio por el veneno hasta que te des cuenta que has tomado veneno. No necesitas a un médico, si no estás enfermo, y no vendrás al Salvador hasta que te des cuenta que estás arruinado por el pecado y que no tienes esperanza para toda la eternidad sin él que es EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.

Es por eso que a veces la gente más perdida viene al Señor antes que los que llevan una vida que el mundo llamaría más o menos respetable; es que ellos no se dan cuenta de su pecado, de su ruina, y su destino sin esperanza.

Abandonado o respetable, todos estamos perdidos, y tenemos necesidad del Salvador Jesucristo. Jesús dice, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de La Biblia cada Día

miércoles, 9 de mayo de 2012


¿CUÁN BUENAS SON TUS OBRAS?

Marcos 14:1-9
“Dos días después era la pascua, y la fiesta de los panes sin levadura; y buscaban los principales sacerdotes y los escribas cómo prenderle por engaño y matarle. Y decían: No durante la fiesta para que no se haga alboroto del pueblo. Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. Ésta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”

Este pasaje nos cuenta que una mujer (cuyo nombre era María) de la aldea de Betania, derramó un frasco de perfume muy caro sobre Jesús, porque sintió en su corazón honrar al Maestro con lo más valioso que ella tenía. Probablemente María nunca se imaginó que la recordarían por un acto que inicialmente criticaron algunos por considerarlo un desperdicio y algo inapropiado. Pero Jesús silenció las críticas contra ella diciendo: “Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho.” Y después profetizó algo que con seguridad dejó a todos boquiabiertos: “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”

Cuando el famoso escultor Frank Eliscu tenía 22 años de edad terminó el primer encargo que se le hizo: una pequeña estatua que se puede agarrar con una mano. Esta estatua se otorga todos los años al jugador universitario de fútbol norteamericano más destacado de los Estados Unidos. El pequeño trofeo, conocido como Trofeo Heisman, es la pieza de arte más codiciada de este escultor. Nunca pudo haber pensado Eliscu que esta sería su obra principal, en lugar, por ejemplo, de “La cascada de libros” que hay afuera del Congreso de los Estados Unidos, o “El Aguila Presidencial” en la Casa Blanca. “No es una de mis mejores obras de arte – declaró el escultor – pero terminó siendo como la Estatua de la Libertad: no hermosa, pero muy querida por la gente.”

Marcos 12:41-44 nos cuenta que “estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.” La acción de aquella pobre viuda impactó profundamente el corazón de Jesús. Ciertamente no es el valor material o el tamaño de nuestras obras lo más importante para Dios, sino la disposición de nuestro corazón al llevarlas a cabo.

Nuestras obras verdaderamente inmortales serán como la de María de Betania y la viuda pobre: actos sencillos de amor por el Señor Jesús, aceptados y alabados por él. Estas obras mostrarán al mundo la calidad de nuestra fe y nuestro amor por Dios, mucho más que todo lo que podamos expresar con palabras. El apóstol Santiago lo expresó de esta manera: “Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” (Santiago 2:18b). Cuando Cristo mora en nuestros corazones, y le amamos, y queremos agradarle de todo corazón, estas obras surgen de manera espontánea cada vez que se presenta una oportunidad en nuestras vidas. ¿Has pensado cuáles han sido tus obras últimamente?

ORACION:
Padre amado, yo deseo agradarte con todas mis obras. Ayúdame a valorar lo que es importante para ti, y que todo lo que yo haga salga de un corazón deseoso de rendirte el honor y la gloria que tú mereces. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

LÍDERES IMPERFECTOS


2 Corintios 3:5
"no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios"

Los caminos de Dios no son nuestros caminos. Nosotros tendemos a equiparar el liderazgo con el señorío; Él lo iguala con la capacidad de servicio. Queremos fortaleza para ayudar al Señor en Su obra; Él nos hace débiles para demostrar Su poder. Presentamos nuestras credenciales para que los demás puedan estar más seguros de nosotros; Él permite que fracasemos para que la gente vea que separados de Dios no somos casi nada.

Tendemos a centrarnos en personalidades, a impresionarnos con el intelecto, la educación y la fuerza de voluntad de un dirigente. Los seguidores empiezan a creer que un líder en particular no puede hacer nada malo. Sin embargo, esa adulación no es más que humanismo: convertir a un ser humano en la medida de todo. Y peor aún, esto es idolatría: centrar nuestra devoción en alguien que no es Dios.

Así que, el Señor deja que los líderes caigan de su pedestal. El fracaso, la indecisión y el bajo rendimiento los hacen ver su propia insuficiencia y, de paso, aprenden a ser humildes. También puede hacer que los seguidores pierdan sus expectativas y su excesiva dependencia de tales líderes. Es un buen recordatorio de que todos, líderes y seguidores por igual, andamos por la vida con "pies de barro". A la larga, lo único bueno de cada persona es la bondad de Dios. Por esta razón, necesitamos reconocer que "nuestra competencia proviene de Dios" (2 Corintios 3:5).

Lectura: 2 Corintios 3:1-5.
3:1 ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? 3:2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 3:3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 3:4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; 3:5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.

Reflexión: PODEMOS RECURRIR A LA FORTALEZA DE DIOS SÓLO CUANDO VEMOS NUESTRA DEBILIDAD.

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario


¿VERDADERAMENTE DESEA OIR LO QUE DIOS ESTÁ DICIENDO? (parte 3)
David Wilkerson

¡Otros dicen en privado que desean oír lo que Dios está diciendo - pero su orgullo les impide oír!

El Rey Sedequías ilustra mejor este tipo de persona. Él era un hombre de gran poder, influencia y autoridad. Su padre, Josías, fue un hombre piadoso – así que sabemos que Sedequías tenia un trasfondo en santidad y en las cosas de Dios. Aun así, cuando este hombre heredó el trono, no tuvo tiempo para el Señor – ¡esto es, hasta que le llegó una crisis!

Jerusalén fue sitiada de repente – ¡rodeada por el ejército cruel de los caldeos, fuertes y poderosos! Eventualmente hubo escasez de pan y agua. Sedequías llamó al profeta Jeremías, implorándole a él, “Ruega por nosotros a Jehová nuestro Dios” (Jeremías 37:3). Así como muchos que enfrentan tiempos difíciles, Sedequías pareció desear la verdad. ¡Sonaba tan sincero – llamando la nación a orar!

Pero Jeremías profetizó destrucción al rey. Cerca de ese tiempo, vino palabra a los caldeos que el Faraón se acercaba por el oeste con su gran ejército. El pánico vino sobre los caldeos y huyeron: “Y cuando el ejército del Faraón había salido de Egipto y llegaron noticias de ello a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de Jerusalén.” (verso 5).

¡Imagínese el júbilo en Jerusalén cuando los israelitas vieron a su enemigo huir! Se pueden oír a los líderes, jueces y magistrados: “Nuestras paredes no se cayeron – nuestra ciudad no está en llamas. ¡Jeremías y sus mensajes de fuego y azufre! ¡Jeremías se equivocó!”

Creo que el vino fluyó y había comida abundante esa noche mientras abrían las puertas anunciando una semana de celebración oficial: “¡La crisis terminó – vamos a celebrar!” Según como es la naturaleza humana, todos pusieron la crisis fuera de sus mentes y volvieron a su rutina diaria. El Rey Sedequías tiene que haberse avergonzado por su llamado a la oración pensando: “¿Cómo pude sentirme alarmado e intimidado por ese profeta?”

Ahora, ¿quién crees que fue el hombre mas ridiculizado y burlado en la ciudad esa noche? ¡El que profetizó destrucción! Mientras Jeremías observaba desde un techo solitario, él tiene que haber pensado: “Señor, tu me dijiste que profetizara juicio – pero mira lo que ha pasado. Los caldeos se fueron, la crisis económica terminó. Me dijiste que les avisara que nuestras mujeres y niños serían asesinados y que la ciudad sería quemada. Pero no ha habido derramamiento de sangre y tampoco una escasez. ¿Me imaginé todo esto?”

De repente, la Escritura dice: “La Palabra del Señor vino a Jeremías” – ¡otra vez! Fue instruido a ir al rey Sedequías y profetizara que los caldeos regresarían – ¡y que terminarían de hacer el trabajo!

Jeremías debe haber gemido: “No Señor – ¡otra vez no! ¿Quién ha de creerme ahora? Pero se fue al patio del rey y le gritó: ¡Sedequías! ¡Los caldeos regresarán – y van a quemar a Jerusalén!”

Sedequías debe haber movido su cabeza en incredulidad – ¡ya él había escuchado esto antes! Así que sencillamente le dio la espalda a Jeremías y siguió festejando con los demás. Pero no mucho tiempo después, un informante llegó con las noticias: “¡Los caldeos han vuelto! El asedio continuó – ¡y esta vez los caldeos no se fueron!

Sedequías envió por Jeremías otra vez – esta vez en secreto – y le preguntó: “¿Hay alguna palabra de parte del Señor?” (Jeremías 37:17). En otras palabras: “Realmente, deseo saber lo que el Señor está diciendo.”

Jeremías le contestó: “Si, hay palabra. ¡Serás capturado por el rey de Babilonia!". Pero Sedequías todavía no quiso recibirla. ¡Tan solo se endureció – porque no era lo que él deseaba escuchar!

Eventualmente, las condiciones en la ciudad capturada empeoraron. Las madres hambrientas hervían y se comían a sus bebés. No quedaba nada – y el fin estaba a la vista. Mientras el rey caminaba por la pared en cilicio, él miraba toda la depravación – y llamó a Jeremías una última vez. Llevó al profeta a su recámara a través de una entrada secreta. “Y le dijo el rey a Jeremías, te pediré una cosa; no me ocultes nada.” (Jeremías 38:14) En otras palabras, “Dime la verdad aunque sea dura, sin palabras suaves. ¡Quiero oír lo que Dios esta diciendo esta vez!”

Amados, hay tantos que dicen, “¡Yo quiero oír la Palabra de Dios! Yo quiero la verdad recta, inflexible y pura.” ¡Pero puede estar seguro, estos jamás van a recibir lo que Dios dice porque el orgullo les impide que oigan cuando la vedad viene!

Jeremías le dijo al rey que se entregara a los caldeos – y que él y su familia y su pueblo vivirían. Hasta la misma ciudad sería liberada. Pero si él no se entregaba, sería todo destruido – ¡y él moriría!

Sedequías le contestó: “Yo no puedo hacer eso – temo a los judíos que ya se han rendido. Se burlarán de mí, me avergonzarán – me harán pedazos.” Así que rechazó la palabra de Dios para él. ¡Aunque todos morían y la ciudad quedaba en ruinas, su orgullo permaneció intacto!

Sedequías terminó tratando de escapar a la media noche, pero fue capturado. ¡Sus hijos fueron asesinados delante de sus ojos, sus esposas fueron saqueadas y sus ojos fueron quemados – todo por el orgullo!

“Gracia, Misericordia y Paz”



VUELA ALTO CON JESÚS

Job 25:4-6.
“¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano, Y el hijo de hombre, también gusano?

En nuestra aventura de hoy hemos encontrado algo que es sencillamente asqueroso: un animal muerto. ¡Mira! Hay unos pequeños gusanos comiéndoselo. A estos gusanos se los conoce como larvas, y en otra etapa de su vida se convertirán en moscas. ¡Qué asco! ¿Por qué Dios habla de estas cosas en su Palabra? Deben de ser importantes por alguna razón. Veamos si podemos averiguar por qué.

En los versículos de hoy Job dice que nadie es lo suficientemente bueno como para presentarse delante de Dios. Eso significa que ni tú ni yo podemos ir al cielo sin la ayuda divina. Job dice que nosotros somos como gusanos. Sin duda Dios nos hizo especiales, pero Job nos recuerda que necesitamos depender de Dios completamente para poder ser salvos. Podremos vivir para siempre solo si aceptamos su perdón y la muerte de Cristo en la cruz.

Obviamente tú eres mucho más especial que un asqueroso gusano que algún día volará como mosca. Pero no lo olvides: solo a través de Jesús podrás algún día «volar» al cielo.

“Gracia, Misericordia y Paz”
Jim Feldbush

LA FUENTE DE LA VERDADERA FELICIDAD




“Todos quisiéramos ser felices, pero no nos es fácil lograrlo. El problema es que creemos que solo obteniendo más de lo que este mundo nos ofrece, podemos tener la felicidad. El apóstol Pablo tenía una actitud muy diferente. Pablo escribió: “He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia: En todo y por todo estoy enseñado…” (Filipenses 4:11-12).

El apóstol había aprendido el secreto del contentamiento, cualquiera que fuera su lugar o circunstancia. Dios es la única fuente de la felicidad verdadera. Dios no necesita nada ni a nadie para hacerle feliz; aún antes de que el mundo fuese, las tres personas de la Trinidad estaban en completa felicidad. Dios hace que los creyentes sean felices, tal como Él lo está. Esto es necesario porque los creyentes no son lo suficientemente fuertes y buenos para hacerse felices a sí mismos. Dios les da todo lo que necesitan como Juan escribió: “de su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia” (Juan 1:16). Entonces los creyentes pueden estar siempre felices, porque aún y cuando tengan muy poco de lo que este mundo ofrece, tienen las bendiciones espirituales de parte de Dios. En Cristo tienen todas las cosas que necesitan”.

“Gracia y paz”
Jeremiah Burroughs

La equivocación en cuanto a la iglesia

Mateo 5:14-15
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa”.

Cada domingo, innumerables personas en todo el mundo van a las iglesias con un falso sentido de seguridad. Asumen que su moralidad, su membresía, o el bautismo, les merecerán un lugar en el cielo. Aunque muchas de estas personas están sinceramente deseosas de agradar a Dios, están equivocadas en cuanto a qué es la vida cristiana. Piensan en términos de hacer en vez de ser. Por tanto, imitan las acciones de los buenos cristianos: asisten a un servicio semanal, oran, leen la Biblia, y tratan de ser personas decentes.

Sin embargo, la salvación no es el producto de las buenas obras. Venimos al mundo con una naturaleza corrupta, y toda maldad proviene de un corazón apartado del Señor. Pecamos porque somos pecadores. Es así de simple. La buena noticia es que en la experiencia de la salvación se nos da una naturaleza nueva (2 Corintios 5:17). Nuestro pecado es borrado, porque Jesucristo sacrificó su vida por nosotros. Desde el momento en que pusimos nuestra fe en Él, el Espíritu Santo mora en nuestro corazón para que podamos vivir rectamente.

El mundo valora la acción, pero Dios da prioridad a la relación, específicamente a una buena relación con Él. Las personas que van por allí haciendo alarde de religiosidad, están desaprovechando la relación profundamente satisfactoria y gozosa que hay entre un creyente y el Señor.

Podemos ayudar a otros a convertir en una victoria su equivocación, cuando estamos dispuestos a explicarles por qué tenemos esperanza (1 Pedro 3:15). Hable de la relación con Cristo que es posible cuando la persona reconoce su necesidad y pone su fe en Él. Si su luz brilla, ella se reflejará en la iglesia.

“Gracia, Misericordia y Paz”
(encontacto.org)


Salmos 18:3
“Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos”.

David estaba resuelto a clamar a Dios en oración. Hagamos lo mismo. Algunos no oran a Dios porque son pecadores; pero Jesús murió precisamente por los pecadores. Otros piensan que su caso es demasiado desesperado; pero Jesús dijo que los sanos no tienen necesidad de un médico, sino los enfermos. Y otros no claman a Dios porque ellos han fracasado en la vida; pero en Dios somos vencedores. Hay otros que no claman a Dios porque todo anda bien. Este caso es el más peligroso de todos, cuando puedes vivir en el pecado y parece que Dios te ignora. Tu caso es muy desesperado, y te aconsejo entrar a la presencia de Dios por la oración y que continúes hasta que alcances la paz que viene por su hijo Jesucristo. Finalmente, Cristiano; que privilegio tenemos que podemos ir al trono de la gracia y clamar a nuestro padre celestial. Como lo hizo David, hagámoslo; temprano y con frecuencia.

Comentario por Francis L. Harris
(versaday)