miércoles, 12 de marzo de 2014

ORACIÓN


ORACIÓN:

Amado Padre, gracias por mostrarme tu rostro cada día, gracias por la hermosura de tu Palabra, gracias porque me permites escudriñarla y deleitarme en tu Presencia. Te ruego me des discernimiento para entender el verdadero significado de las palabras de Jesús acerca de la vida eterna que él me ofrece, y ayúdame a disfrutar plenamente de una vida abundante aquí en la tierra, dando siempre testimonio de que tu Santo Espíritu vive en mi, cualesquiera que fuesen las circunstancias que me rodeen. En el nombre de Jesús, Amén.

¿ESTÁS GOZANDO DE LA VIDA CON JESÚS?



¿Estás gozando de la vida con Jesús?

Juan 10:7-11
“Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”.

Un alpinista veterano estaba compartiendo sus experiencias con un grupo de novatos que se preparaba para su primera escalada importante. Él había conquistado muchas de las cimas más difíciles del mundo, así que contaba con la autoridad para darles consejos. "Recuerden esto –les dijo– vuestra meta es experimentar la alegría de la escalada y el gozo de llegar a la cima. Si vuestro propósito al escalar es solamente evitar la muerte, vuestra experiencia será insignificante".

En esta historia podemos ver una aplicación a la experiencia cristiana. Jesús entregó su vida en la cruz del Calvario con el fin de librarnos de la condenación del infierno y que disfrutemos de vida eterna en el cielo, pero no fue éste el único propósito. La vida eterna que él nos ofrece a través de su sacrificio comienza aquí en este mundo lleno de sufrimientos, enfermedades, ansiedades, temores, amenazas de guerras y de ataques terroristas. Aún en medio de todas estas circunstancias y aun en otras peores podemos disfrutar de una vida llena de paz y gozo si confiamos totalmente en el Señor. Cuando ponemos en él nuestra confianza podremos vivir una vida plena y rebosante, “vida en abundancia” como dice el pasaje de hoy. Jesús dijo a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Esto quiere decir que si confiamos en el Señor, aun en medio de las pruebas podemos estar tranquilos disfrutando de la paz de Dios. No tenemos que limitarnos a una vida mediocre controlada por las circunstancias.

En la escritura de hoy Jesús nos dice: “Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. A través de él y sólo a través de él podemos llegarnos a Dios y disfrutar de su santa presencia. En su carta a los efesios, el apóstol Pablo les aseguró: “Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18).

David, hombre conforme al corazón de Dios, pudo disfrutar de la paz y el gozo de la presencia del Señor porque se esforzó en seguir la senda trazada por él. Hubo ocasiones en las que falló y cometió pecado, pero se arrepintió de corazón y clamó a Dios por su perdón. El Señor lo perdonó y lo restauró. Por eso David dijo en el Salmo 16:11: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”. Esas delicias, ese gozo indescriptible, esa suprema calidad de vida están a tu disposición y podrás disfrutarla plenamente si sigues la senda que Dios te ha trazado.

No es fácil seguir el camino señalado por Dios, pero él ha prometido una vida de paz y gozo a los que lo sigan, dejando el camino de los placeres del mundo. Así lo enseñó Jesús en el Sermón del Monte: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14).

Acércate al buen pastor, sométete a su cuidado de manera incondicional como oveja mansa y obediente en todo, y esa vida abundante se manifestará en ti. Busca el rostro del Señor cada día en oración, deléitate en su presencia, escudriña su Palabra, haz la voluntad de Dios, sírvele en algún ministerio. Sólo así sacarás el máximo provecho de tu vida.

ORACIÓN:
Amado Padre, gracias por mostrarme tu rostro cada día, gracias por la hermosura de tu Palabra, gracias porque me permites escudriñarla y deleitarme en tu Presencia. Te ruego me des discernimiento para entender el verdadero significado de las palabras de Jesús acerca de la vida eterna que él me ofrece, y ayúdame a disfrutar plenamente de una vida abundante aquí en la tierra, dando siempre testimonio de que tu Santo Espíritu vive en mi, cualesquiera que fuesen las circunstancias que me rodeen. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

martes, 11 de marzo de 2014

¿SABIAS QUE NO TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS?



¿Sabias que no todos somos Hijos de Dios?

La Palabra de Dios nos dice que Él es el Creador del Universo y que todo lo hizo por la Palabra de su Poder. En tal sentido todo lo que existe es creación de Dios y toda la humanidad es creación de Dios. Pero no todos somos hijos de Dios. Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. (Leer Génesis 1:21-27).

La pregunta que cabe aquí es la siguiente ¿Quiénes son entonces los hijos de Dios?

Esta es una pregunta que no podemos responderla por medio de nuestro propio razonamiento, si no con lo que Dios mismo dice en Su Palabra. La Biblia nos habla claro al respecto y nos dice en:

Juan 1:11-13
“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

Dios nos engendra espiritualmente cuando creemos en Jesús y confiamos en lo que hizo en la Cruz por nosotros.

El apóstol Pablo nos da evidencia de esta Gran Verdad. Léelo y verás las bendiciones que recaen sobre los que han sido por la Fe adoptados como hijos de Dios en:

Romanos 8:14-17
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.

Gálatas 4:5-7
“para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.

Acepta a Jesucristo y conviértase en Hijo de Dios ¡ahora mismo!

“Gracia y Paz”
Editado por: Carlos Martínez M.
Cristo Vida

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LA BENDICIÓN SACERDOTAL



La bendición sacerdotal

Números 6:22-23
Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

Números 6:24-26
“Jehová te bendiga, y te guarde;
Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz”.

Números 6:27
“Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”.

La Palabra de Dios nos instruye por medio de estos versículos sobre la Bendición Sacerdotal. Esta oración se hacia en los servicios ministeriales que realizaban los sacerdotes en el Antiguo Testamento. Ellos recibían el mandato solemne de bendecir al pueblo en el nombre de Jehová. Como lideres espirituales ellos imploraban que Dios bendijera sus vidas en una manera especial. El deseo de Dios era que el pueblo lograre experimentar su bendición y su favor sobre sus vidas. El pueblo de Dios comprendía que cuando el rostro de Dios resplandeciere sobre sus vidas, ¡ellos experimentarían sus bendiciones!

Debemos de ser sinceros y preguntarnos el día de hoy, ¿en verdad deseamos las Bendiciones de Dios? ¿Deseamos que esta oración sea una realidad en nuestras vidas?

El Salmo 80:3, nos dice: “Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”. ¡Dios nos ha prometido bendición, protección, favor, misericordia, paz y muchas otras bendiciones! No tenemos porque vivir sin esperanza o en un estado de frustración por las situaciones que nos están sucediendo.

Debemos orar el día de hoy porque todo lo se expresa en estos versículos se convierta realidad en nuestras vidas. Dios nos dice por medio de su Palabra que si lo buscamos él hará que su rostro resplandezca sobre nosotros. En Ezequiel 39:29, le dice a su pueblo: “ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor”.

Dios anhela resplandecer su rostro sobre ti, sobre mi, sobre todos sus hijos, pero es necesario que le busquemos y le adoremos en Espíritu y en verdad.

¡Hoy es un gran día para buscar su rostro!



“Gracia y Paz”

ORACIÓN


ORACIÓN:

Padre Santo, perdóname mi falta de capacidad, mi debilidad y mi falta de perseverancia en los proyectos que inicio y no termino. Por favor, ayúdame, dame determinación y fortaleza para ser constante en todas las cosas que hago. Te ruego me capacites para superar todas mis pruebas sabiendo que todo lo que tú permites en mi vida tiene siempre un buen propósito. Ayúdame en mi caminar espiritual a mantenerme firme para que yo pueda madurar como tú lo deseas. Te lo pido en nombre de Jesús, Amén.

¿Te hace falta paciencia y perseverancia?



¿Te hace falta paciencia y perseverancia?

Santiago 1:2-4
"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna".

¿Has escuchado alguna vez la expresión "golpearse contra la pared?" ¿Suena doloroso, no es cierto? Esta expresión la usan algunas personas a veces para describir cómo se sienten cuando llegan al agotamiento poco después de haber iniciado una caminata o carrera por el parque. Los síntomas incluyen aceleramiento del ritmo del corazón, abundante sudoración, y una respiración agitada y dificultosa, mientras los pulmones se mantienen luchando por aire. Para estos nuevos "atletas" éste es el punto en el cual tienen que detenerse pues simplemente no pueden dar un paso más. Cuando experimentan estas sensaciones, muchas personas se rinden y abandonan su propósito de correr. ¡Increíble! Después de todo se supone que el ejercicio debía hacerles sentir bien, ¿no es así?

El problema es que estos nuevos atletas todavía no han alcanzado la resistencia física que los capacita para continuar creciendo en fortaleza y poder correr una mayor distancia cada día. Esta resistencia es el resultado de la constancia, la disciplina y la disposición a sufrir con el fin de obtener buenos resultados. Esto se aplica tanto al aspecto físico como a la vida espiritual. En ambos casos se requiere determinación para seguir adelante aun en medio de las dificultades que puedan aparecer.

Una pequeña historia nos ilustra este proceso. Dice que en una ocasión un niño estaba mirando como un gusano de seda, a punto de convertirse en una mariposa, luchaba por salir del capullo en donde se había desarrollado. Sintiendo compasión por el insecto, el niño decidió ayudarle terminando de romper el capullo y permitiendo que saliera al exterior. Sin embargo poco tiempo después la mariposa murió, pues al interrumpirse el proceso natural de la metamorfosis, sus alas no pudieron fortalecerse lo suficiente para permitirle volar y desarrollar su vida normalmente.

El pasaje de hoy nos muestra el progreso del vigor espiritual. En primer lugar nos afirma que en este mundo vamos a encontrar pruebas con toda seguridad. No dice “Si os halláis en pruebas”, sino “Cuando os halléis en diversas pruebas.” También nos enseña que, si mantenemos nuestra fe, las pruebas producen "paciencia", esto es resistencia. La paciencia, una vez adquirida, nos permite continuar hasta el final del proceso de santificación cuyo resultado es madurez espiritual o "perfección". Si cuando estamos en medio de una prueba, consideramos el resultado que Dios quiere ver en nosotros y ponemos en él nuestra confianza, aunque parezca imposible podemos sentir gozo aún en medio del dolor y la aflicción. Y los resultados serán de bendición para nuestras vidas, pues llegaremos a crecer espiritualmente al punto que seremos maduros y cabales, es decir, completos y sin que nos falte “cosa alguna”.

Si estás en medio de una prueba en estos momentos, concentra tu atención en tu Padre celestial. Piensa que él está totalmente conciente de lo que estás pasando. Él conoce tus dolores, tu incomodidad, las molestias que te afectan. Y le duelen tanto o más que a ti, pero, en su infinita sabiduría, él sabe también que es algo pasajero y que todo será para tu bien. Así lo dice Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Esta promesa es para aquellos que amamos al Señor, y le buscamos diariamente y obedecemos sus preceptos. Estos son “los que aman a Dios”, dice Jesús en Juan 14:21.

Confía en el Señor y pídele que te ayude a crear en ti las condiciones espirituales para resistir, sentir gozo y triunfar en medio de las pruebas. Lee la Biblia todos los días y pasa tiempo en oración buscando una comunión más íntima con Dios. Sin duda encontrarás obstáculos que te dificulten lograr este objetivo, pero mantente firme. Te sorprenderá cuando sientas la paz y la tranquilidad que llegará a tu vida.

ORACIÓN:
Padre Santo, perdóname mi falta de capacidad, mi debilidad y mi falta de perseverancia en los proyectos que inicio y no termino. Por favor, ayúdame, dame determinación y fortaleza para ser constante en todas las cosas que hago. Te ruego me capacites para superar todas mis pruebas sabiendo que todo lo que tú permites en mi vida tiene siempre un buen propósito. Ayúdame en mi caminar espiritual a mantenerme firme para que yo pueda madurar como tú lo deseas. Te lo pido en nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla


lunes, 10 de marzo de 2014

¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LA ORACIÓN?



¿Qué dice la Biblia sobre la oración?

Dios quiere que nuestra relación con Él sea como la relación entre un padre y su hijo.
Pero también quiere, entre otras cosas, que no seamos autosuficientes y que sólo cuando las cosas nos salen mal nos acordemos de Él, pidiéndole ayuda.

Pero, ¿Como será esa conversación que Dios quiere de nosotros? ¿A quién debemos orar? ¿Qué hace la oración? ¿Como debemos orar? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo debemos confiar? ¿Cuál será la respuesta de Dios?

Mejor dejemos que Dios mismo, a través de su Palabra, nos responda todas estas preguntas y de esa manera podamos realizar correctamente esta maravillosa y sobrenatural conversación con nuestro Padre Celestial.


¿A quién orar? ¿Al Padre, al Hijo o al Espíritu Santo?

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:13-14).


¿Qué HACE LA ORACIÓN?

“Orarás a él, y él te oirá…” (Job 22:27).

“Y Dios dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éxodo 33:14).

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lucas 11:9-10).

“…La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia con todos los que te invocan” (Salmos 86:5).


¿CÓMO DEBEMOS DE ORAR?

“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” (Marcos 11:25).

“Entrad por su puertas con acción de gracias, por su atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre” (Salmos 100:4).

“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:5-6).

“…Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, Oh Dios” (Salmos 51:17).

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).

“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Lucas 11:9).

“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).

“Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración” (Romanos 12:12).

“Perseverad en oración, velando en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2).

“Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).


¿Cuándo DEBEMOS ORAR?

“Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré” (Salmo 63:1).

“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré” (Salmos 5:3).

“Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y Él oirá mi voz” (Salmo 55:17).

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios…” (Santiago 1:5).



¿CÓMO DEBEMOS CONFIAR?

“…Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Marcos 11:24).

“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22).

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

“Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (Éxodo 14:14).

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1).

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (Salmos 37:5).

“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían” (Nahúm 1:7).


¿CÓMO SERÁ LA RESPUESTA DE DIOS?

“…Jehová oirá cuando yo a él clamare” (Salmos 4:3).

“…los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien” (Salmo 34:10).

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

“Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo” (Salmos 55:22).

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

“Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121:2).

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4).

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3).

“…si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye” (Juan 9:31).

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).

“Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos...” (1 Juan 3:22).



“Gracia y Paz”

¿Y TU, CÓMO PREDICAS EL REINO DE DIOS?



Lucas 9:60
“Jesús le dijo: deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”.

¿Y TU, CÓMO PREDICAS EL REINO DE DIOS?

Jesús se estaba topado con un hombre que buscaba su beneplácito para seguirle a todas partes (Lucas 9:57), pero antes quería ir y atender el sepelio de su padre. Pero Jesús le contesta: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. 

Aquí Jesús pone una disyuntiva entre atender los asuntos temporales y predicar el reino de Dios, y lo que Jesús resalta es la importancia de predicar el reino de Dios por sobre todas las cosas que parecen importantes. Esto significa también que la frase “seguir a Jesús” equivale a propagar el mensaje del reino de Dios, ya que Jesús le dice al hombre que vaya y anuncie el evangelio del reino por su cuenta. De esta forma el joven estaría siguiendo a Jesús en su misión evangelizadora.

Aquí no termina la historia. En los versos siguientes, leemos: Entonces también dijo otro: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:61,62). En esta ocasión Jesús enseña que aquel que pospone la tarea de predicar el reino de Dios por otros asuntos sin mucha importancia, no es apto para el reino de Dios. Y eso es lo que desafortunadamente está ocurriendo hoy entre muchos cristianos. La mayoría opta por posponer la predicación del mensaje por tareas que deberían ocupar un segundo lugar.

Para Jesús, el mirar hacia adelante, hacia el supremo llamamiento, equivale a mirar hacia el reino. Antes él había enseñado a sus discípulos: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Desafortunadamente existen muchos que dicen ser cristianos que le dan más importancia al dinero y a lo material que a la predicación del Evangelio; ellos no entienden la urgencia de predicar la Palabra o el mensaje del reino venidero de Cristo (Mateo 24:14). El reino para esta clase de personas es el reino del poder y las riquezas. Para ellos el reino escatológico es sólo para los ancianos o jubilados, pero no para ellos que se sienten llenos de vida y de ambiciones materiales.

Cabe definir que “El Reino” es sinónimo de las frases “El Evangelio”,  “La Palabra”, “La Gracia”, “El consejo”.

Jesús quiere seguidores que lo prediquen a él y su reino, pues éste es el único y verdadero mensaje de esperanza para el mundo convulsionado y desesperado por justicia y paz.

Cuando la iglesia primitiva fue perseguida, los creyentes fueron esparcidos por Judea y Samaria: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan” (Hechos 8:4-5; 12, 14). En Hechos 20:24-25 leemos: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”. Y en el verso 27 se dice además: “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. Así pues, si nos guiamos por los versos anteriores, tenemos que:

a). Predicar el evangelio es predicar a Cristo.
b). Predicar a Cristo, es predicar el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo.
c). Predicar el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo es predicar la palabra.

Predicar la palabra es predicar la gracia de Dios, y predicar la gracia es predicar el reino de Dios, y predicar el reino de Dios es predicar el consejo de Dios.

Estamos llamados a predicar el reino de Dios y todo lo relacionado con el  nombre o persona de Jesucristo (Su Ministerio; Su muerte, sepultura y resurrección al tercer día). Esto es lo que la Biblia llama “el evangelio” o “el mensaje”, “la gracia”, y “el consejo” de Dios. Esto es lo que la iglesia debiera estar predicando y no evangelios espurios, ni doctrinas de hechura humana o diabólica. El reino de Dios es el centro de toda la predicación de Jesús, y ése fue todo ministerio (Marcos 1:1, 4, 15; Hechos 1:3, 6-7).


“Gracia y Paz”
Editado por Carlos Martínez M.
Mario A Olcese.


ORACIÓN



ORACIÓN:

Bendito Dios, te pido perdón por mis actitudes egoístas, porque aún, en muchas cosas, yo quiero seguir siendo el primero. Dame un espíritu de gratitud para ponerte en primer lugar en mi vida, por encima de todo lo que ahora resulta más importante para mí. Y también pon humildad y servidumbre en mí espíritu para que yo pueda tratar a los demás como superiores a mí mismo. En el nombre de Jesús, Amén.

¿TRATAS A LOS DEMÁS COMO SUPERIORES A TI?



¿Tratas a los demás como superiores a ti?

Filipenses 2:3-4
“No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien con humildad, considerando a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”.

En este pasaje el Señor nos exhorta a tener una buena relación con los que nos rodean y nos da una clave para lograrlo: “Trátalos como si fueran superiores a ti”. Por regla general nos resulta fácil tratar con respeto a nuestros superiores en rango ya sea en el trabajo, en la escuela, en la iglesia, en el campo militar o en cualquier otra área en la que esté claramente definido el “nivel” de cada uno. Sin embargo hay una tendencia a no ser tan respetuosos y amables con aquellos que son considerados “inferiores” ya sea en educación, cultura, posición social o económica, etc. En estas situaciones debemos manifestar humildad y darles a ellos un lugar preferente. Esto no es fácil, pero si hacemos el esfuerzo y actuamos de esta manera veremos una gran mejoría en nuestras relaciones con los demás.

Generalmente pensamos en nosotros mismos primero y ponemos a todos los demás en segundo lugar. Esto se llama "egoísmo". El egoísmo es la raíz de los males de este mundo. Si Adán y Eva hubieran pensado en agradar y obedecer a Dios antes que satisfacer sus propios deseos, la historia de la humanidad se hubiera escrito de una manera completamente distinta.

Cuando estudiamos Gramática en la escuela, aprendimos a conjugar los verbos siguiendo este orden: Yo, tú, él, etc. Esta secuencia es un reflejo de la manera en que actuamos en la vida. La Biblia nos enseña una Gramática totalmente diferente. Primero está “él” (Dios), en segundo lugar "tú" (el prójimo) y por último "yo". Si empezamos a aplicar esta Gramática celestial en nuestras vidas y conjugamos los verbos, es decir, si actuamos siguiendo estas reglas nuestras prioridades cambiarán y empezaremos a obtener frutos y bendiciones que antes no veíamos. Jesús nos dice en Marcos 10:31, que “muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros”. Cuando hacemos un esfuerzo por actuar humildemente y nos situamos detrás de los demás, muchas veces el Señor se encargará de movernos a los primeros lugares.

Cuando un fariseo intérprete de la ley, tratando de tentar a Jesús le preguntó: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?” (Mateo 22:36), el Señor le contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento”. Y continuó Jesús: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Primero Dios, después tu prójimo, y por último tú. Esta es la enseñanza que Jesús dio a los fariseos. De ella debemos aprender nosotros.

Cuando ponemos a Dios en primer lugar en nuestras vidas estamos renunciando a la manera fácil que nos dicta nuestra naturaleza pecaminosa; es decir estamos negándonos a nosotros mismos, muriendo a los deseos de la carne. Dice Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Una vez el Señor ocupe el primer lugar en nuestros corazones, no solamente esta promesa será una realidad en nuestras vidas y él suplirá todas nuestras necesidades, sino que el amor y la paz de Dios harán que nos resulte mucho más fácil amar y respetar a nuestro prójimo.

Recordemos siempre y pongamos en práctica la Gramática celestial: Él, tú y yo. Consideremos a los demás como superiores a nosotros, y el nombre de Dios será glorificado a través de nuestro testimonio, y como resultado seremos abundantemente bendecidos.

ORACIÓN:
Bendito Dios, te pido perdón por mis actitudes egoístas, porque aún, en muchas cosas, yo quiero seguir siendo el primero. Dame un espíritu de gratitud para ponerte en primer lugar en mi vida, por encima de todo lo que ahora resulta más importante para mí. Y también pon humildad y servidumbre en mí espíritu para que yo pueda tratar a los demás como superiores a mí mismo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

domingo, 9 de marzo de 2014

¿QUIÉN SOY EN CRISTO?


¿Quién soy en Cristo?

Vamos a tomar como ejemplo a un diamante: ¿Qué belleza tienen un diamante? en sí mismo, un diamante no tiene ninguna belleza a menos que sea traído a la luz. Colocado en ciertas posiciones, reflejará la belleza del sol. De otra forma, en el no hay belleza alguna.

El diamante que es llevado a la oscura galería o a la profunda mina subterránea no muestra ninguna belleza. ¿Qué es el sino un pedazo de carbón, un poco de carbono común, a menos que el se convierta en un medio para reflejar la luz? Así sucede también con las otras piedras preciosas.

Sus variados tonos no son nada sin la luz. Cuantos más lados tengan, reflejan más luz y exhiben más belleza. Si tomamos un diamante en bruto, veremos que no hay brillo en él. En su estado natural él no refleja luz alguna.

Así somos nosotros en un estado natural, de ninguna utilidad, hasta que Cristo comienza a brillar sobre nosotros. La luz que existe en un diamante no es su propia posesión: es la belleza del sol.

¿Qué belleza existe en un hijo de Dios? Solamente la belleza de Jesús. Nosotros somos su pueblo especial, escogido para manifestar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

¿Qué podamos reflejar hoy?: ¡Su luz y Su amor!

Salmos 97:11
"Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón."

Salmos 27:1
"Jesús es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? El es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?"

Proverbios 4:18
"Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto."


“Gracia y Paz”

¿TU SIGUES A JESÚS?



¿TU SIGUES A JESÚS?

Juan 10:27
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”

– Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen –. Nota que Jesús dijo: “me siguen”. Seguirle a Él es escuchar su voz y obedecer las enseñanzas y mandatos que Tu le oyes decir desde el interior de tu corazón. Esto es negar tu voluntad, y hacer la voluntad de él. La realidad de "hágase tu voluntad" — lo que tu has orado miles de veces. Si tu sigues a Jesús, (obedeces lo que él te manda hacer), entonces tu te estás negando a sí mismo y levantando tu cruz cada día (Mateo 16:24). Jesús dijo: "Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada" — sentarse a los pies de Jesús y escuchar su palabra (Lucas 10:39-42).

Jesús dijo: “Yo las conozco”. Y si tu no oyes su voz y le sigues, él no te conoce. Y si él no te conoce, él cerrará la puerta del cielo, rehusando a abrirla, diciendo: "De cierto, no os conozco ni de adonde sóis" y en el día del juicio él te dirá: "Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí todos los que hacéis iniquidad [pecado, infracción de la ley o de maldad]!" (Mateo 25:11-12, Lucas 13:24-27, Mateo 7:21-23).

Jesús lo dijo de otra forma: “Todo aquel que es de la verdad oye mi voz” (Juan 18:37). ¿Oyes tu su voz? Si no lo haces, entonces tu no estás en la verdad. Si tu no oyes su voz, tu no conoces la verdad. Y si tu no conoces la verdad, entonces no conoces a Jesús porque él es la verdad. Tu puedes memorizar la Biblia entera, y tu no conocerás la verdad porque la Biblia sólo testifica acerca de la verdad; la Biblia no es la verdad, Jesús es la verdad, y al Biblia no es Jesús. Es cierto que la Biblia es el libro Sagrado de Dios, la Palabra Inspirada, pero si tu no oyes su voz la Biblia sólo tendrá un significado literal para ti, y todavía estas perdido en tus pecados; pero si tu oyes y obedeces la voz de la verdad, tu alma está purificada por la obediencia a la verdad (1 Pedro 1:22).

Además: “las ovejas oyen su voz”. “A sus ovejas las llama por nombre y las saca” (Juan 10:3) las saca de sus pecados (Juan 8:32), fuera de la oscuridad hacia la luz (Juan 8:12). Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. “Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Juan 10:14).

Tal vez ahora tu puedes ver que “oír su voz y seguirle” (obedecerle) es algo muy difícil y crítico para tu futuro, pero, indudablemente es más crítico no obtener la vida (Juan 6:33). Las promesas que tu tienes son: si tu oyes y obedeces al Espíritu Santo, él te enseñará todas las cosas, él te guiará hacia toda la verdad, él te dirá de las cosas que están por venir, y tu conocerás todas las cosas.

“Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que en la tierra rechazaron al que advertía, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos del que advierte desde los cielos” (Hebreos 12:25).


“Gracia y Paz”


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LA BIBLIA… UN LIBRO LLENO DE LUZ



A BIBLIA… UN LIBRO LLENO DE LUZ

Juan 5:39
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

La Biblia es mucho mas que una recopilación de libros inspirados, la Biblia es un libro vivo, que siempre nos hablará en presente, es capaz de golpearnos muy fuerte cuando nos confronta con nuestro pecado, pero también de darle caricias a nuestra alma cuando lo necesitamos.

Es nuestra guía para alcanzar bendiciones y la salvación eterna, por medio de este libro hermoso podemos conocer a Dios en plenitud y podemos conocernos a nosotros mismos, de donde venimos y hacia donde vamos.

La Biblia nos muestra la esencia de Dios (el Amor), pero también nos revela su Justicia

Tanto que aprender y tanto que compartir y lo mejor es para todo el mundo, pues aunque nos falte entendimiento solo basta con pedirlo al Padre y el Espíritu Santo nos revela su voluntad

Si duda alguna estamos frente a un libro vivo, que nos llena de vida y nos enseña a vivir.

El único requisito es escudriñarlo y ponerlo en practica, si no… pues no funciona.



“Gracia y Paz”

SEÑOR SÁCIANOS CADA MAÑANA CON TU AMOR



Salmos 90:14-15
“De mañana sácianos de tu misericordia,
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
Y los años en que vimos el mal.



“Gracia y Paz”