viernes, 9 de agosto de 2013

¿DEVUELVE TU BIEN POR MAL?



“Devolver mal por bien, es actuar como Satanás, Devolver mal por mal, es actuar como las bestias, Devolver bien por bien, es actuar como los hombres, Devolver bien por mal, es actuar como un hijo de Dios”

Es preferible ser humillados y perder desde el punto de vista humano, pero complacer a nuestro Señor y disfrutar de Su victoria en nuestro corazón…

Romanos 12:14-21
“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.

Mateo 5:38-48
“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses”.

Mateo 5:43-48
“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.


“Gracia y Paz”


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ACCIÓN DE GRACIAS



En la Biblia encontramos incontables ocasiones en las que Dios nos invita a ser agradecidos con ÉL. He aquí solo algunos versículos relacionados con la Acción de Gracias. Le pido a nuestro Eterno Dios que éstos nos ayuden a reflexionar sobre las muchas razones por las que tenemos que darle gracias cada día.

Deuteronomio 8:10 
"Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado"

Salmo 100:4 
"Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre"

Salmo 107:22 
"Ofrezcan sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo"

Colosenses 1:12 
"...con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz..."

Colosenses 3:15 
"Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos"

1 Tesalonicenses 5:18 
"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús"



“Gracia y Paz”

¡¡SI ERES CRISTIANO, QUE SE TE NOTE!!



"Si alguien no puede ser un Cristiano en el lugar donde se encuentra, no puede ser un Cristiano en ninguno otro lugar". Esta cita es muy reflexiva, y muchos Cristianos la deberían de meditar.

Cuantas veces te has encontrado con compañeros de trabajo, de escuela o en cualquier lugar donde tu te desenvuelves en tu diario vivir y has visto personas que jamás pensaríamos que son Cristianos evangélicos y… ¡lo son! Pero tu nunca viste que se estuvieran comportando como tales en ese momento. Muchos Cristianos evangélicos se avergüenzan de serlo o les incomoda o les preocupa lo que la gente piense de ellos.

¿Cuantos jóvenes quieren estar a la moda y comportarse como sus amigos y amigas lo hacen en la calle, pero cuando están en casa, con Papá y Mamá, son "Cristianos"?

¿Cuantos hombres y mujeres actúan como una persona común para llamar la atención de una mujer o de un hombre que les agrada, pero cuando la persona que les agrada ya no esta en frente de ellos entonces vuelven a ser "Cristianos"?

¿Cuantas personas salen de sus empleos los viernes en las tardes y se van a convivir con sus amigos o amigas, a tomarse la cervecita, pero cuando llegan a su casa son nuevamente "Cristianos" y el domingo ya están listos para ir a la iglesia?

Los ejemplos son inagotables, pero es una realidad, desafortunadamente es el diario vivir de muchos “Cristianos”.

Como dice la cita al principio, debemos de ser Cristianos en todas partes, si no podemos serlo en un lugar determinado, no podremos serlo en ningún otro lugar. No permitamos, ni nos apartemos de la bendición de Dios simplemente por agradar a los demás. No vivamos con la gente, vivamos con Cristo y para Cristo. Que solo nos importe lo que Dios piense de nosotros y no la "gente" de nosotros. La salvación para nuestras almas y nuestras vidas nos la dará Dios y no "la gente".

Si eres Cristiano o Cristiana ¡¡que se te note!! con un buen comportamiento en todo momento y en todo lugar. No se trata de ser legalistas, ni de ver al diablo en todas partes, es solo cuestión de cuidar la moral y nuestro testimonio de vida Cristiana; cuidar nuestra conducta y vocabulario. Recordemos que estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Le pertenecemos solo a Dios porque fuimos comprados a precio de sangre por medio del sacrificio redentor de Jesucristo.

Puedes ser feliz y disfrutar la vida al máximo, puedes pasarla bien, pero todo con la mesura de un hijo o hija de Dios.

Como siempre me he preguntado: ¿Si Jesús regresara en este momento, le agradaría verme y encontrarme haciendo lo que estoy haciendo ahora mismo?

Proverbios 6:16-19
“Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, La lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, El que siembra discordia entre hermanos”.

Recuerda siempre: ¡¡Si eres Cristiano que se te note!!


“Gracia y Paz”




miércoles, 7 de agosto de 2013

¿TIENES TU EL VIRUS: MORBUS SABBATICUS?



MORBUS SABBATICUS es una enfermedad del alma muy común en los miembros de la Iglesia y ataca repentinamente el domingo por la mañana y los días que hay estudio bíblico por la tarde, el hermano o hermana no siente ningún síntoma, hace sus tareas, cumple con su trabajo, va al mercado a hacer sus compras, va de visita o de paseo, no importa si está lloviendo, come bien, duerme bien, pero cerca de la hora de ir a la Iglesia le ataca el virus, su ánimo decae, se siente mal, le duele el cuerpo, cree que tiene fiebre y que necesita descansar y continúa hasta que el servicio ha terminado o un poco antes. 

Cuando su familia regresa de la Iglesia ya le encuentran mejor. ¡Grande Milagro! Esto se repite cada semana, el paciente puede hacer de todo durante toda la semana, se siente en forma para hacer de todo, no siente ningún malestar, su espíritu se siente alegre, ríe, goza, disfruta de la vida, ve la televisión, lee el periódico o alguna revista, nada hace presagiar que esté enfermo. Pero cuando llega las 9.00 a.m. del Domingo o las 6.00 p.m. de los demás días, el virus empieza a atacar y el ciclo de la enfermedad se repite.


Características peculiares de esta enfermedad:

1.- Solo ataca a los miembros de la Iglesia.
2.- Nunca aparece en otros días de la semana.
3.- Los síntomas pueden variar en cada caso, pero no quitan el apetito ni el sueño.
4.- Nunca permanece por más de unas horas en esos días.
5.- Generalmente empieza a atacar al jefe de la familia o a la esposa y contagia a toda la familia si no se cura a tiempo.
6.- Ninguno llama a un médico para atender este caso.
7.- Es grave y fatal para el alma, todas sus víctimas están en el infierno.
8.- No hay remedio humano para este mal, lo único recomendado por Dios es un sincero arrepentimiento, confesar los pecados y humillarnos ante Dios. Suplicar su gracia.
9.- El nuevo nacimiento y el sacrificio de Cristo es el antídoto.
10.- Es una plaga peligrosa y barre con miles cada año, llevándoles prematuramente a la destrucción.


RECOMENDACIONES:

Si alguno padece esta grave enfermedad, que recurra inmediatamente a Jesucristo, él no permitirá que esta enfermedad le ataque y le destruya.


¡¡Prevenir es lamentar!!



“Gracia y Paz”

ORAD SIN CESAR



1 Tesalonicenses 5:17
“Orad sin cesar”

Esta porcion de la escritura podría ser muy confusa. Obviamente, este mandato no puede significar que debemos estar en una postura de cabeza inclinada y ojos cerrados durante todo el día. El apostol Pablo no se refiere a NOo dejar de hablar, sino a una actitud de conciencia de Dios, y rendición a Dios que llevemos con nosotros todo el tiempo. Cada momento despiertos, es para vivirse en la conciencia de que Dios está con nosotros y de que Él está activamente involucrado y comprometido con nuestros pensamientos y acciones.

Cuando nuestros pensamientos se vuelven hacia la preocupación, el temor, el desánimo y el enojo, debemos consciente y prontamente convertir cada pensamiento en oración y cada oración en acción de gracias. En su carta a los filipenses, Pablo nos ordena dejar de estar ansiosos y en su lugar, “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (4:6). Él enseñó a todos los creyentes en Colosas a “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.” (Colosenses 4:2). Pablo exhortó a los creyentes efesios a ver la oración como un arma para usarse en la lucha de batallas espirituales (Efesios 6:18). Un famoso predicador, describía la vida cristiana de oración, diciendo que es “Como los caballeros de antaño, siempre en guerra, que no siempre cabalgaban veloces sobre sus corceles, con sus lanzas en riestre para derribar al adversario; pero siempre con sus armas listas, para usarlas con prontitud… Esos formidables guerreros, con frecuencia dormían con su armadura puesta; de igual manera, cuando durmamos, hemos de mantener el espíritu de oración, para que si despertásemos por la noche, podamos todavía estar con Dios”.

A lo largo del día, la oración debe ser nuestra primera respuesta ante cada situación inquietante, ante cada pensamiento de ansiedad, ante cada tarea indeseable que Dios nos mande. La falta de oración ocasionará que dejemos de depender de la gracia de Dios y en su lugar dependamos de nosotros mismos. La oración continua es, en esencia, dependencia del Padre y comunión con Él.

Para los cristianos, la oración es como el respirar. No tienes que pensar en respirar, porque la atmósfera ejerce presión en tus pulmones y te fuerza a respirar. Es por ello que es más difícil sostener tu respiración que respirar. Similarmente, cuando nacemos en la familia de Dios, entramos a una atmósfera espiritual donde la presencia y la gracia de Dios ejercen presión o influencia en nuestras vidas. La oración es la respuesta normal a esa presión. Como creyentes, todos hemos entrado en la atmósfera divina para respirar el aire de la oración. Sólo entonces podemos sobrevivir a la oscuridad del mundo.

Desafortunadamente, muchos creyentes sostienen su respiración espiritual por largos períodos, pensando que unos breves momentos con Dios son suficientes para permitirles sobrevivir. Pero tal restricción de su consumo espiritual es causada por deseos pecaminosos. De hecho, cada creyente debe estar continuamente en la presencia de Dios, constantemente respirando Sus verdades, para funcionar plenamente.

Por ser la nuestra una sociedad libre y próspera, es más fácil para los cristianos sentirse seguros por suponer –en vez de depender de— la gracia de Dios. Muchos creyentes se muestran satisfechos con las bendiciones físicas y tienen pocos deseos de bendiciones espirituales. Habiéndose vuelto tan dependientes de sus recursos físicos, ellos sienten poca necesidad de recursos espirituales. Cuando los programas, métodos o dinero, producen resultados impresionantes, existe una inclinación a confundir los éxitos humanos con bendiciones divinas. De hecho los cristianos pueden comportarse como humanistas prácticos, viviendo como si Dios no fuera necesario. Cuando eso sucede, desaparece la añoranza apasionada por Dios y el anhelo por Su ayuda, así como Su fortalecimiento. Por este común y gran peligro, Pablo urge a los creyentes a “Orar sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17) y a “perseverar en la oración” (Colosenses 4:2). La oración continua, persistente, incesante, es una parte esencial de la vida cristiana y surge de la dependencia de Dios.



“Gracia y Paz”

¿ESTÁS USANDO EL PODER QUE HAY EN TI?


Mateo 5:13-16
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Hace varios años un fuego destruyó un edificio en cuyo interior había varias toneladas de hielo. Investigaciones posteriores concluyeron que, aunque el edificio contenía miles de galones de agua, en realidad no causó ningún efecto en el fuego, pues el agua no se encontraba en estado líquido. Muchos cristianos tienen un problema similar. No obstante de ser bendecidos con toneladas de recursos para testificar, y para servir y para enfrentarse a todo tipo de problemas, actúan como si estuvieran en estado de “congelación” y no pueden utilizar esos recursos.

En el pasaje de hoy, Jesús dice que nosotros somos sal y luz, pero nos advierte del peligro de que la sal puede desvanecerse y la luz puede apagarse o permanecer oculta. La sal como condimento no es útil a menos que esté en contacto con la comida y se mezcle con ella. Entonces dará sabor a los alimentos insípidos o realzará el sabor de aquellos que tienen poco sabor. Jesús nos llama a “condimentar” la sociedad en su nombre mezclándonos con aquellos que no han probado el “sabor” del evangelio. La luz se hizo para que fuese visible a todos. Los “Cristianos anónimos”, los “creyentes secretos”, como muchos, tienen que dejarse ver y deben resplandecer con la luz de Cristo entre aquellos que viven en tinieblas. Este es el corazón del evangelio de Cristo.

Justo antes de la ascensión a los cielos, Jesús comisionó a los discípulos para que predicaran el evangelio por todo el mundo. Con ese fin les dio autoridad y poder diciendo: “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17, 18). El poder para hacer todas estas cosas nos ha sido dado a los cristianos por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. Así les prometió Jesús a los apóstoles en Hechos 1:8: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Después de recibir esta promesa, los discípulos se retiraron a un lugar aparte, y allí “perseveraban unánimes en oración y ruego”, dice Hechos 1:14. Hasta que, habiendo permanecido juntos en ese mismo espíritu, por primera vez se manifestó el Espíritu Santo, llenando con su poder a todos los que allí se encontraban. A partir de ese momento, los apóstoles predicaron con denuedo la Palabra de Dios, sanaron enfermos, echaron fuera demonios e hicieron muchas señales que glorificaron el nombre de Dios.

Si tú has aceptado a Jesucristo como tu salvador, tienes dentro de ti ese poder maravilloso, dice Efesios 1:13-14. Depende de ti que esté “congelado” si vives una vida de indiferencia espiritual, o activado si te entregas con pasión a la búsqueda de una íntima comunión con el Señor por medio de la constante oración y la lectura de la Biblia cada día de tu vida. Entonces podrás utilizarlo para predicar el evangelio, para hablar a otros de la salvación a través del sacrificio de Cristo, para alumbrar a los incrédulos por medio de tu testimonio, para sanar enfermos y echar fuera demonios en el nombre de Jesús, para enfrentarte a los problemas de la vida y obtener la victoria, para que en todo lo que hagas sea glorificado el nombre del Señor.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por el poder que has depositado en mí. Te ruego me ayudes a desarrollarlo al máximo para que yo pueda usarlo cada día de mi vida para llevar adelante tus planes y que tu nombre sea honrado y glorificado. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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¿QUE HA PASADO CON EL CELO DE LA IGLESIA ACTUAL?

    
Apocalipsis 3:19
“...sé, pues, celoso, y arrepiéntete”

Cuando apreciamos la profundidad bíblica de la palabra “celo”, lejos de la definición egoísta y atrofiada de los hombres, descubrimos los ingredientes de un sentimiento santo, abnegado, diligente y con un alto concepto de fidelidad. Dios es celoso por naturaleza; así se expresa de sí mismo al momento cuando revela sus mandamientos en Éxodo 20:5.

Dios demanda exclusividad. El nos anhela celosamente (Santiago 4:5) y cuando su intimidad, su santidad o sus estatutos son traspasados, afrentados y transgredidos, su naturaleza celosa y santa, se levanta como el fuego.

Cristo, siendo Dios hecho carne, manifestó el furor de su celo santo en aquel memorable episodio cuando expulsó violentamente a los cambistas y sinvergüenzas que habían convertido el templo de Dios en cueva de ladrones: “dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume” (Juan 2:16-17).

Como vemos, el carácter santo de Dios, contempla aquel celo inherente, que se levanta y se manifiesta a veces estruendosamente. Es la impresión y aquel sello de santidad y exclusividad que Dios, también nos ha compartido por medio de su Santo Espíritu.

Pero ¿qué ha pasado con el celo de la iglesia actual? ¿Acaso no hemos estado contemporizando con el pecado y con el error? ¿Nos hemos hecho compañeros de la condescendencia, y cual avestruces hemos escondido la cabeza frente a la apostasía que furiosamente se ha levantado por todos estos años? Sin duda, es el pavor a pagar el precio de la verdad.

Así es amados hermanos. La iglesia actual esta adormecida. Ha perdido la capacidad de asombro, y lo mas grave, ha perdido el celo de Dios. A nadie le alertan las costumbres, ideas o filosofías extrañas que pululan en medio del pueblo de Dios. Hemos perdido el celo de Dios. Estamos conviviendo entre lo neutral, lo tibio y lo relativo. Pero el llamado y la demanda de Dios para este tiempo, es tan solemne y preciso; es tan elevado y absoluto, que no resiste análisis.

Amados, arrepintámonos y seamos celosos. El amor de Dios conlleva necesariamente el celo por lo amado, y de ninguna manera tiene como ingrediente aquel “amor” forjado en el corazón humano, lleno de levadura y miel, tan pregonado por la cristiandad actual.

“Gracia y Paz”

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PERDONAR, ES PONER UN PRISIONERO EN LIBERTAD, Y DESCUBRIR QUE EL PRISIONERO… ERAS TU…



Mateo 18:21-35
“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas”.


“Gracia y Paz”

martes, 6 de agosto de 2013

TUS ACCIONES DEMUESTRAN DE QUE ESTA HECHO TU CORAZÓN



Los cristianos seremos juzgados por nuestras obras, por lo que hagamos en la vida. No debemos pensar que podemos hacer todo lo que se nos de la gana hacer, sin tener presente que Dios está en todo. No debemos de enojarnos, debemos de estar contentos, y debemos apartarnos del mal, del pecado, de todo aquello que la naturaleza del pecado quiere que hagamos, obtengamos o presumamos. Cuidemos nuestras acciones y las intenciones de nuestro corazón.

Eclesiastés 12:13-14
“…Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”.

Eclesiastés 11:9c
“…pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgara Dios”.

2 Corintios 5:10
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”.


Filipenses 2:12-13
“...ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”.

Hebreos 12:14
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”.



“Gracia y Paz”

CONSEJOS BÍBLICOS PARA LOS PADRES



1.   Dirige a tus hijos en la elección de buenos amigos (Proverbios 13:20 y 17:17).
2.   Haz que reine entre ellos la alegría y la armonía (Proverbios 17:22).
3.   No consientas entre ellos las malas conversaciones (1 Corintios 15:33).
4.   Si eres consentidora, llegarás a avergonzarte de tu hijo (Proverbios 29:15; Romanos 1:32).
5.   Corrige a tu hijo y te dará descanso y deleite (Proverbios 29:17).
6.   No olvides que la mayor autoridad se ejerce mediante el buen ejemplo (Tito 2:7; 2 Corintios 9:2).
7.   Haz que sean diligentes desde su más temprana edad (Proverbios 12:24; 1 Timoteo 4:13; Proverbios 10:4, 5).
8.   Instrúyele a tiempo para que sea siempre feliz (Proverbios 22:6).
9.   Recuérdales que: “El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia” (Job 28:28).


“Gracia y Paz”
Vida y Familia

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LAS OBRAS DE LA CARNE Y EL FRUTO DEL ESPÍRITU



Gálatas 5:16-26
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.


“Gracia y Paz”
Vida Cristiana

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LOS TRES ENEMIGOS DEL CRISTIANO



Durante la segunda guerra mundial un avión de la armada norteamericana se perdió, no sabía como llegar a su base de operaciones, de repente vio en su radar señales de una flota de aviones que estaban cerca de su posición, inmediatamente comenzó a mandar señales de radio que fueron contestadas y se le ordenó a que se uniera a la flota lo más rápido posible. El avión obedeció, pero al estar cerca de ellos se dio cuenta de una   desagradable sorpresa, eran aviones enemigos que le habían puesto una trampa, fue tomado prisionero y llevado a un campo de concentración.

Nosotros los cristianos también tenemos enemigos que tratan de engañarnos de la misma forma, nos ponen trampas y tentaciones para atraparnos, y muchas veces inocentemente, como el piloto de la historia, caemos en sus artimañas.

Conozcamos a estos enemigos espirituales, sus armas de ataque y el plan que Dios nos ha dado para derrotarlos.


EL MUNDO

Estos tres enemigos buscan que el pecado reine en nosotros y de esa manera la muerte espiritual nos alcance (v.1), ese es su objetivo, arruinarnos espiritualmente.

El primero de estos tres enemigos es el mundo. La palabra mundo puede significar el planeta en que vivimos o la gente que habita el planeta, pero en la Biblia se usa mayormente esta palabra para significar el sistema de pensamiento, la filosofía, la forma de vida, los conceptos e ideas del hombre que luchan o están en contra de Dios. El mundo es pues la sociedad humana que actúa opuesta al creador (Ejemplo: el amor libre, el aborto, el materialismo, la homosexualidad como una opción de vida, etc.)

El arma del mundo es la corriente, ¿Qué es la corriente?, Es una fuerza que nos jala, nos atrae hacia algo (como las corrientes marinas en la playa), el mundo usa esa arma para atraparnos, crea modas atractivas, ideas convincentes, costumbres divertidas que nos empujan poco a poco a lo malo, lejos de Dios y su verdad. El mundo utiliza los medios de comunicación para bombardearnos con estas cosas. Para vencer al mundo debemos de guardar nuestra distancia de todo aquello que el mundo pregona y que está en contra de Dios (Santiago 4:4)

Cómo vencer al mundo:

1) Tener una firme personalidad para no seguir a la mayoría (Éxodo 23:2) y para no se moldear a la mentalidad de este mundo (Romanos 12:2).

2) Tener de hecho un encuentro con Dios (1 Juan 5:4).

3) Considerarse totalmente muerto para el mundo y viceversa (Gálatas 6:14).

4) Congregarse (Hebreos 10:25).


SATANÁS

El segundo enemigo que tenemos es satanás y sus demonios. El pasaje dice que es un príncipe, eso concuerda con Ezequiel 28:11-19 e Isaías 14:11-15 donde se muestra a satanás como un ángel que se reveló y pecó, además él arrebató al hombre en el huerto del Edén el principado sobre la tierra, por eso él se ha convertido en el príncipe de este mundo (Juan 16:11) y su reino es un reino de muerte (Hebreos 3:14). Pero es un príncipe espiritual caído, derrotado, humillado y despojado por el poder de Jesús (Colosenses 2:15). Este ser actúa y habita en el aire terráqueo, (ya no en el cielo pues ha sido arrojado de él), por eso le es fácil influenciar negativamente a los hombres.

Es un espíritu y posee poderes sobrenaturales que usa para destrucción, aunque sus poderes son poca cosa ante el poder de Dios (1 Juan 4:4). El mundo actúa conforme a satanás, él dirige el pensamiento del mundo pues está es su agencia.

El arma del diablo es la desobediencia, él trata de llevarnos a actuar en contra de Dios para de esa manera tener derechos sobre nosotros y así actuar en nosotros (Adán y Eva tuvieron que desobedecer para que satanás actuara en ellos). Para vencer al diablo debemos de vivir siempre sometidos a Dios, rendidos a su voluntad (Santiago 4:7).

Como vencer a satanás:

1) Pasar por un proceso de liberación espiritual;

2) Entregarse a Cristo totalmente (Lucas 24:25; 1 Samuel 7:3; 1 Reyes 18:21);

3) Cerrar las “brechas” por donde satanás entra (Efesios 4:27);

4) Armarse de la Palabra de Dios contra las dudas y sus asechanzas (Mateo 4:1-11; Santiago 4:7).


LA CARNE

La carne en la Biblia no se refiere al cuerpo físico sino a la inclinación interior que nos lleva hacia lo malo y que afecta nuestras emociones, deseos, voluntad y pensamiento y nos vuelve esclavos del pecado y por lo tanto nos pone bajo la ira y el castigo de Dios, pues Él no puede tolerar el pecado.

El arma de la carne es el deseo, por allí la carne comienza a actuar, luego afecta la mente y la voluntad. Para derrotar la carne debemos evitar alimentar esos deseos (Romanos 13:14) y debemos, con la ayuda de Jesús, desarrollar dominio propio.

Cómo vencer a la carne:

1) Una constante vida llena del Espíritu Santo (Gálatas 5:16; Efesios 5:18);

2) Mortificar a las obras de la carne (Romanos 8:13; 1 Corintios 9:27; Gálatas 5:24; Colosenses 3:5);

3) Cortar todo alimento carnal (Romanos 13:14);

4) Abortar todo impulso de la carne (Génesis 4:7; Mateo 16:23; Santiago 1:13-15);

5) La práctica de oración y abstinencia (ayuno).


Estos son los tres enemigos que tenemos y que debemos de enfrentar a diario y vencerlos con las armas espirituales. Hemos visto algunos consejos para poder vencer a estos enemigos, pero la principal arma para derrotarlos es el poder de Jesús, solo Él puede darnos la victoria total, pero para tener su poder en nosotros, debemos de estar rendidos a sus pies, totalmente entregados a su voluntad para que Él nos haga más que vencedores.


“Gracia y Paz”

Palabra Viva

LA FE QUE PREVALECE



Romanos 4:18-25
“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”.

Continuando el tema de ayer sobre la Fe Vencedora, veamos otros elementos de este tipo de confianza.

La confesión de la fe. David dijo: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos” (1 Samuel 17:45), y expresó su confianza en la salvación de Dios. Siempre que enfrentemos dificultades, debemos proclamar nuestra fe, dando gracias al Señor por ser Él quien es, por quienes somos nosotros en Cristo, y por lo que tenemos por medio de su Espíritu.

La confianza en el poder de Dios. David no afirmó ni una sola vez que iba a derrotar el enemigo, sino que señaló que la batalla era del Señor; que era por el poder del Todopoderoso que se lograría la victoria. En la mano de un siervo de Dios, una simple piedra fue más poderosa que las armas del ejército filisteo.

• La expectativa de la victoria. La fe que prevalece cree en la victoria antes de que comience la batalla. Cuando David miró a Goliat, lo vio como un adversario que ya había muerto.

¿Cómo se produce esta creencia? Primero, peleamos la “batalla antes de la batalla”. Por medio de la oración y la meditación en las Escrituras, superamos cualquier temor o incertidumbre. Reafirmamos en nuestro corazón que esta es la batalla del Señor, manifestamos que la victoria es suya, y lo hacemos a la manera de Él confiando en su presencia y su provisión.

¿En qué aspecto de su vida necesitas tu tener una fe que prevalezca? Acércate al trono de la gracia con fe, para recibir lo que necesitas (Hebreos 4:16).

“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

¿SOPORTAS LAS AFLICCIONES?



Isaías 48:10
“He aquí te he purificado, y no como á plata; hete escogido en horno de aflicción”.

En la eternidad veremos que los sufrimientos que pasamos aquí en la tierra eran para nuestro bien y para nuestra instrucción. Dios se da cuenta de lo que pasa en tu vida y te corrige por tu bien. Dios hace su voluntad soberana y nos dice en Lamentaciones 3:33, “Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres”. “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (Hebreos 12:7).

Esta corrección solo es para nuestro mejoramiento, y no debemos pensar que por la aflicción y las pruebas estamos añadiendo algo a la obra terminada de Jesús en la cruz de Calvario. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (Isaías 53:5,6).


“Gracia y Paz”

Un Versículo de la biblia cada Día