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jueves, 15 de diciembre de 2016

LO QUE NO DEJAS IR, LO CARGAS...


No es tan fácil perdonar a quien nos hizo daño. Pero es necesario aprender que no podemos seguir con esa carga sobre nuestros hombros y ese dolor que no nos permite perdonar. Entrega a Dios esa carga y veras como Él hará grandes cosas en tu corazón, solo ¡Entrégaselo!

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Marcos 3:29


La Biblia nos dice que todos necesitamos el perdón de Dios. Todos hemos cometido pecado. Eclesiastés 7:20 dice: “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”; 1 Juan 1:8 dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”. Todo pecado es a la larga un acto de rebelión en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos desesperadamente el perdón de Dios.

lunes, 10 de octubre de 2016

Mateo 6:14-15


¿CUANTAS VECES DEBO PERDONAR?



Es inevitable preguntarse cuántas veces se debe perdonar a alguien, en especial cuando esa persona nos ha fallado o nos ha herido en varias ocasiones. Esta misma pregunta se hizo Pedro: "Entonces se le acercó Pedro y le dijo: —Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: —No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete" (Mateo 18:21-22).

El número “siete” es el número de la perfección, por lo que Pedro consideraba que perdonar hasta siete veces era alcanzar el máximo de su espiritualidad. Pero Jesús le dijo: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”. Se podría decir, hasta que la persona alcance la perfección, en todas las ocasiones y todas las veces que se nos pida. "Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale" (Lucas 17:3-4).

No importa el número de veces que una persona te haya fallado, lastimado o hecho algo en tu contra, si te pide perdón, Dios te pide que lo perdones. Puedes reprenderla pero debes tratar al máximo de no generar un conflicto o división, sino todo lo contrario, tu objetivo es que si la persona se arrepiente y te pide perdón entonces procede a la reconciliación.

¿Hay alguien que te ha fallado constantemente? Es preciso que aprendas a perdonar como Cristo nos enseña, “hasta que sea perfecto”. Si estás cansado de hacerlo recuerda que Dios mismo te perdona y siempre te da una nueva oportunidad.

¡Es mejor obedecer a Dios antes que a nuestros propios sentimientos!


¡Gracia y Paz!


Shirley Chambi

domingo, 28 de agosto de 2016

¿TIENES TU ALGUNA RELACIÓN ROTA Y NO SABES COMO REPARARLA?


¿Tienes tu alguna relación rota y no sabes como repararLA?

2 Corintios 5.17-21
“Cuando el pecado entró en el mundo, muchos aspectos de la existencia fueron afectados negativamente, entre ellos las relaciones. Se creó una barrera entre Dios y la humanidad, y también entre las personas”.

Desde que Adán y Eva pecaron, todas las generaciones posteriores han tratado de ocultar su pecado, esconderse de Dios, y culpar a los demás. Por tanto, las familias se distancian, las amistades se acaban, y a quienes amamos una vez se convierten en nuestros enemigos.

Reparar las relaciones rotas no se hace con rapidez ni tampoco es fácil, pero como creyentes estamos llamados a vivir en armonía unos con otros. Porque sabemos que el pecado distanció a la humanidad de Dios, podemos aprender cómo arreglar las cosas considerando lo que hizo el Señor para reconciliarnos con Él.

TOMA LA INICIATIVA: El Señor se acercó a nosotros cuando éramos sus enemigos (Romanos 5:6-11), y Él nos llama a hacer lo mismo, ya sea que seamos el agraviante (Mateo 5:23-24) o el agraviado (Lucas 6:27-28).

PERDONA TODAS LAS OFENSAS: Se nos dice que perdonemos a los demás de la misma manera que Dios nos perdonó a nosotros (Colosenses 3:12-13). Esta renuncia incondicional a nuestro derecho de hacer a otros pagar sus agravios, no está limitada por el grado ni por las veces que nos ofendan.

ESFUÉRZATE POR RESTAURAR LA RELACIÓN: Dios nos reconcilió en Cristo, no tomando en cuenta nuestros pecados (2 Corintios 5:17-21.). Siguiendo su ejemplo, debemos reconciliarnos unos con otros con amor, sin aferrarnos a los agravios recibidos (1 Corintios 13:4-5).

ESPERA, Y CONFÍA EL RESULTADO A DIOS: El perdón es obligatorio, pero la reconciliación es una calle de dos vías. Así como muchas personas rechazan la oportunidad de reconciliarse con Dios por medio de Cristo, hay quienes pueden negarse a participar con nosotros en la reparación de una relación humana. Dios, quien desea que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), responde esperando con paciencia. Del mismo modo, debemos hacer esfuerzos por vivir en paz y vencer el mal con el bien. La manera de hacerlo es siendo benévolos y bendiciendo a quienes rechazan la restauración (Romanos 12:17-21; 1 Pedro 3:8-12).

Pregunta para reflexionar: ¿Qué te está impidiendo iniciar la reconciliación?

Si has intentado la restauración, pero la otra persona te ha rechazado, ¿de qué manera estás tú respondiendo? A pesar del distanciamiento, ¿qué puedes tu hacer para mostrar amor y amabilidad?



“Gracia y Paz”

lunes, 8 de agosto de 2016

LA FALTA DE PERDÓN LLEVARÁ A MUCHOS AL INFIERNO AUNQUE SE LLAMEN "CRISTIANOS"


LA FALTA DE PERDÓN LLEVARÁ A MUCHOS AL INFIERNO, aunque se llamen “cristianos". Porque pedirle a Dios que perdone nuestros pecados cuando nosotros no queremos perdonar aquellos que nos ofenden es pura hipocresía. Lo único que demostramos es lo vacíos que estamos del Espíritu Santo y lo muy llenos que estamos de orgullo y de soberbia, y es por eso que no nos damos cuenta lo tan mal que estamos. 

Pero eso sí… pensamos que todo mundo está mal, menos nosotros. Cada quien debiéramos examinar como esta nuestra vida delante de Dios y no caer en la falsa seguridad de que ya somos “salvos” por el simple hecho de decir que somos “cristianos” y que ya no estamos en obligación de vivir conforme a las escrituras. 

Generalmente muchos de los que piensan erróneamente que por como cristianos ya no hay obligaciones, ni condiciones, se asocia al gnosticismo y, al parecer, está presente también en el neo-gnosticismo de la Nueva Era y en otros sectarios. Ellos apelan a Romanos 7:6, pero sin tener en cuenta Romanos 3:8, 1 Corintios 6:9-19; 10:23-24; y Gálatas 5:1-13.

Todo esto me refiere entonces a la práctica (no bíblica) de vivir sin la debida consideración de la rectitud de Dios, emplear la gracia de Dios como si fuera una licencia para pecar y confiar en la gracia para ser limpios del pecado sin condiciones. En otras palabras, ya que la gracia es infinita y somos salvos por gracia, entonces, para este tipo de personas orgullosas, podemos pecar cuanto queramos y aún ser salvos. Y cuando les amonestamos sobre la gravedad de sus acciones pecaminosas nos callan diciéndonos que lo que buscamos es "salvarnos por obras". Pero sabemos que esa es una estrategia y cortina de humo tal como el "no me juzgues...solo Dios me puede juzgar" para así ellos seguir en su pecado.

Para nosotros que nos oponemos a estas ideas afirmamos que son erróneas porque, aunque como cristianos no estamos bajo la Ley (Mosaica) (Romanos 6:14), somos llamados a cumplir la ley del amor (Romanos 13:8,10; Gálatas 5:14,6:2). El cristiano debe amar a Dios con todo su corazón, alma, fuerza y mente, y a su prójimo como a sí mismo (Lucas 10:27) y eso incluye el perdonar nuestras ofensas los unos a los otros. Lo realmente triste será ver en aquel día, al sonar la trompeta, cuantos se quedarán por las raíces de amargura en su corazón al no expresar el amor de Cristo en sus vidas.

Precisamente en estos pasajes neo testamentarios radica el fundamento contrario a estos que piensan que ya como cristianos no estamos obligados a vivir en rectitud y una vida que agrada a Dios. El apóstol Pablo nos advierte precisamente contra esas interpretaciones erróneas, miremos lo que dice Romanos 6:1-2: "Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? "De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, cómo viviremos aún en él?". Lo que significa, para algunos creyentes cristianos, no usar la gracia de Dios como una excusa para pecar, sino para ser controlados por el amor de Dios y de esta forma traer el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-25).

De igual modo para otros, la muerte del pecado es literalmente la abolición del mismo, la salvación universal en la gracia y la integración absoluta de la creación en el proceso de redención, independientemente de sus actos.

Tengamos cuidado con esa actitud de que como “mi salvación no depende de mis actitudes pues hago lo que quiero”. Es cierto que la salvación es únicamente de Cristo y Él es el que salva, más eso no nos da derecho de vivir la vida loca y con esa actitud de que no perdonar a nadie, como si fuéramos niños caprichosos.

Estamos a tiempo, no debemos resistirnos a perdonarnos unos a los otros para ser perdonados por Dios. El anhela que vivamos en esta práctica que nos liberta.

Efesios 4:32
“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó en Cristo”.

Mateo 6:14
“Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial”.

Marcos 11:26
“Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”.

Salmos 86:5
“Tú, Señor, eres bueno y perdonador; grande es tu amor por todos los que te invocan”.

Miqueas 7:18
“¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad  y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar”.

2 Crónicas 7:14
“Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra”.

¡Gracia y Paz!

Tomado de: Marcos Sandoval Jr.
-Defensores de la San Doctrina


lunes, 1 de agosto de 2016

Efesios 4:31-32



Efesios 4:31-32
“Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.

El perdón debe ser la base de nuestra relación con nuestro prójimo, debe ser nuestra marca, lo que nos distingue como cristianos, el perdonarnos unos a otros tiene que estar presente en cada momento de nuestra vida. Esto es señal de madurez. El Perdón es un signo de la gracia de Dios en nuestras vidas y somos llamados a entregar esa gracia a toda persona que nos ofende. ¿Es fácil?, ¡NO! pero unidos a Cristo podemos pasar la prueba.

Empecemos hoy mismo a conceder perdón y gocémonos sintiendo cómo Dios se glorifica en nuestras vidas.

¡Gracia y Paz!


lunes, 4 de julio de 2016

Colosenses 3:13



Colosenses 3:13
“…soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. 

¿Cuántas veces has tenido que tratar con personas de mal carácter, gente que te ha lastimado, fallado y traicionado tu confianza? En muchos casos puede ser muy difícil perdonar y es posible que te hayan hecho cosas que humanamente no merecen perdón; pero nuestro Dios nos ha dejado un mandato que es para nuestro bien: soportar y perdonar, es la orden que nos da.

Si nosotros queremos experimentar el perdón de Dios en nuestras vidas, debemos hacer lo mismo con aquellas personas que nos han lastimado; esto es un acto de amor al prójimo.


¡Gracia y Paz!

jueves, 30 de junio de 2016

Mateo 18:21-22



El perdón no es más que una de las manifestaciones del amor y está en conexión directa con el amor al enemigo. Entre los seres humanos es impensable un verdadero amor que no lleve implícito el perdón. Dejaríamos de ser humanos si pudiéramos eliminar la posibilidad de fallar.

Mateo 18:21-22
“Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?  Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”

La frase "setenta veces siete", no debemos entenderla literalmente, como si dijera que hay que perdonar 490 veces. Quiere decir que hay que perdonar siempre. El perdón tiene que ser, no un acto, sino una actitud, que se mantiene durante toda la vida y ante cualquier ofensa.


¡Gracia y Paz!

viernes, 13 de mayo de 2016

¿QUIERES RECIBIR EL PERDÓN PARA TU VIDA Y PARA TU FAMILIA?



¿Quieres recibir el perdón para tu vida y para tu familia? Las Santas Escrituras nos enseñan que la manera de lograrlo es humillándonos delante de Dios con un arrepentimiento genuino y cuando esto pasa, Dios está dispuesto a sanar nuestra tierra. ¿Hay  áreas de tu vida que necesitan ser sanadas? entonces, ve delante de Dios en humildad y Él bendecirá tu vida.

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).


¡Gracia y Paz!

martes, 2 de febrero de 2016

martes, 30 de junio de 2015

SI NO PERDONAS...



Mateo 6:12
“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.


Mateo 18:33
“¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”

lunes, 8 de junio de 2015

¿TUS ACTITUDES CON LOS DEMÁS SON CORRECTAS?



¿TUS ACTITUDES CON LOS DEMÁS SON CORRECTAS?

Colosenses 3:13
"De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes".

Qué difícil es perdonar cuando nos hacen daño. Y que complicado es cuando no queremos olvidarlo y siempre buscamos una oportunidad para comentar a otros los hechos y de alguna manera encontrar nuestra propia justificación. El resultado es que con ello solo vamos a mantener la herida abierta y nunca sanaremos esa situación. Ejercer la sabiduría de La Palabra, hace que Jesucristo nos sane del recuerdo de aquellos momentos y podamos olvidar con amor.

Creo que por algo dicen por ahí que Dios nos diseñó con los ojos por delante para no mirar atrás, y con un cuello corto que no permite girar completamente la cabeza para ver detrás, solo una parte, para no olvidar y corregir el error cometido.

Las relaciones humanas fueron creadas para ser cultivadas y alimentadas por el amor. Si solo vamos a dedicarnos a satisfacer nuestra naturaleza humana, nunca podremos experimentar las relaciones plenas en el amor de Dios. Si las practicamos como Dios desea, nuestras relaciones no solo serán de bendición a nosotros mismos, sino a todos aquellos que nos conocen.


¡Gracia y Paz!

martes, 3 de marzo de 2015

¿POR QUÉ NO PERDONAS CÓMO DIOS PERDONA?


Miqueas 7:18-20
“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos”.

Generalmente a todos nos cuesta mucho trabajo perdonar a quienes nos han ofendido. Pero a medida que crecemos espiritualmente, y entendemos que para mantener una buena comunión con el Señor es necesario perdonar, entonces hacemos un esfuerzo y extendemos nuestro perdón al ofensor. Pero muchas veces lo hacemos a regañadientes y con el ceño fruncido. Incluso a veces decimos: “Bueno, yo perdono pero no olvido”. Ciertamente, esta no es la manera en la que Dios desea que perdonemos. Dios espera que nuestro perdón sea igual al perdón que él nos ha otorgado a través del sacrificio de Cristo. Cuando Jesús enseñó a sus discípulos a orar, los exhortó a que pidieran al Padre: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12). Para lograr esto, el pasaje de hoy nos enseña algunos puntos que debemos poner en práctica:

1. Dios se olvida del pecado de sus hijos. ¡Qué maravilloso es que el Señor quiere que lo conozcan no sólo porque es capaz de perdonar, sino también porque no se acordará nunca más de nuestros pecados, ni los mencionará jamás! Alguien dijo: “Dios tiene muy buena memoria. Él siempre recuerda olvidar”. En Jeremías 31:34, Dios dice: “Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Señor; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.

2. Dios se enoja ante la maldad y el pecado, pero vuelve a derramar su amor sobre nosotros tan pronto nos perdona. Cuando dejamos que el enojo permanezca en nuestros corazones, echa raíces y se crea un resentimiento que no nos permite perdonar genuinamente. Antes que termine el día tenemos que orar y pedir la ayuda del Espíritu Santo para que nos ayude a disipar cualquier enojo que se haya producido durante el día. “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26).

3. Dios se deleita en misericordia. La misericordia de Dios se manifiesta cuando no nos da lo que merecemos recibir. Y este pasaje dice que el Señor “se deleita en misericordia”. Esto es lo que más difícil nos resulta hacer a nosotros. Quizás podamos llegar a perdonar genuinamente, pero, ¿deleitarnos en tener misericordia con los demás? ¿Sentir deleite en perdonar? Esto está tan lejos del alcance de nuestra naturaleza humana, que realmente es imposible lograrlo sin el poder del Espíritu Santo obrando en nosotros. De esta manera Esteban, “lleno del Espíritu Santo”, pudo perdonar a un grupo de enfurecidos judíos que lo apedreaban hasta que lo mataron. Dice Hechos 7:60 que Esteban, “puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado”.

¡Qué preciosa expresión del profeta Miqueas cuando afirma en el pasaje de hoy que Dios “volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”! Alguien añadió lo siguiente: “Y entonces pondrá un letrero que dice: “PROHIBIDO PESCAR” ¡Qué tranquilidad tan grande se siente al saber que cuando nuestro Padre celestial nos perdona, lo hace de verdad y para siempre! Debemos tratar de perdonar de esta manera a aquellos que nos han hecho daño.

Para que podamos perdonar a alguien de la manera en que Dios quiere que perdonemos, es necesario en primer lugar, establecer una íntima y sincera comunión con Dios por medio de la lectura de su palabra y la oración diaria, para que su Santo Espíritu tome autoridad sobre nosotros y pueda llevar a cabo su obra transformadora en nuestras vidas. En segundo lugar debemos hacernos el firme propósito de perdonar y olvidarnos de las ofensas que nos han hecho. Entonces podremos perdonar de manera que agrademos a nuestro Padre celestial.

ORACIÓN:
Bendito Dios, gracias por tu perfecto perdón a través de la sangre de tu Hijo Jesucristo. Por favor capacítame de manera que yo pueda perdonar y amar a aquellos que me han herido, como tú lo has hecho. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

lunes, 1 de diciembre de 2014

PERDONATE A TI MISMO



Marcos 12:31
“…Amarás a tu prójimo como a ti mismo…”

¿Cómo puedes amar a tu prójimo, si primero no lo haces contigo mismo?

Para amarte a ti mismo es importante perdonarte por todos tus errores y equivocaciones. Que tengas la certeza de que si Dios ya perdonó tus pecados, los olvidó y los enterró en el fondo del mar (Miqueas 7:19) ¿Quién eres tú para no perdonarte a ti mismo(a)? Solo cuando te perdones a ti mismo(a), estarás sanando tu relación contigo mismo(a) y sentirás que te quitarán un gran peso de encima.

Ese proceso es muy doloroso, porque implica ser honesto(a) con uno mismo y eliminar el obstáculo más grande que tenemos: Nuestro propio EGO. Para combatir con ese gigante debemos humillarnos ante Dios, ponernos a cuentas con él, y tener la seguridad de que no importa que tan horribles sean nuestros pecados, si nos arrepentimos de corazón y se los confesamos, él los perdonará y jamás se volverá a acordar de ellos; no importa lo que haya sido, la sangre de Jesús y la misericordia de Dios tienen poder para perdonar, limpiar y olvidar toda nuestra maldad. Amén.

¡Gracia y Paz!

martes, 21 de octubre de 2014

¡EL PERDÓN NOS LIBERA, SEAMOS LIBRES!



¡EL PERDÓN NOS LIBERA, SEAMOS LIBRES!

Efesios 4:31-32
“Echad fuera de vosotros la amargura, las pasiones, el enojo, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Sed buenos y compasivos unos con otros, y perdonaos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo”.

Si perdonamos a los que nos ofenden, Dios nos perdonará nuestras ofensas.

En ocasiones andamos como “El Pípila” cargando la enorme piedra del rencor que nos llena de amargura y nos envenena el corazón pero también, literalmente, el cuerpo.

Quien se perjudica de la falta de perdón que sentimos hacia los que nos han hecho daño, somos nosotros mismos.

Muchas veces la otra persona ni sabe que nos lastimó, y otras, si acaso lo hizo con intención, la verdad, ni le importa.

Perdonemos a todos ellos, no por ellos, sino por amor, y obediencia, a Dios, y por amor a nosotros mismos.

¡Que tengan excelente día!

Editado por Carlos Martínez M.
kcshekinná P. Torres


sábado, 9 de agosto de 2014

¿TE RESULTA DIFÍCIL PERDONAR?



¿TE RESULTA DIFÍCIL PERDONAR?

Mateo 6:9-15
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”

Justo antes de este pasaje, Jesús estaba orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos” (Lucas 1:1). Entonces Jesús respondió con esta oración, la cual muchos conocen como “la oración modelo”. Aquí el Señor se refirió a varios aspectos a tener en cuenta cuando oramos. Nos habla de alabar y santificar el nombre de nuestro Padre que está en los cielos, de someternos a su voluntad, de pedir la manifestación de su reino, de pedirle nuestro diario sustento, pedirle que perdone nuestros pecados, y que nos libre de todo mal.

Es interesante notar que de todas las peticiones, la única que está sujeta a ciertas condiciones es la relativa al perdón. Dice así: “Perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” Es decir, si esperamos que nuestro Padre celestial perdone nuestras ofensas, nosotros debemos perdonar a aquellos que nos han ofendido. Después de terminar la oración, Jesús reafirma este principio diciendo: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.

Está bien claro en la Palabra que los cristianos debemos perdonar, pues es la voluntad de Dios. Pero una cosa es saberlo, y otra es llevarlo a la práctica. Cuando hemos sido heridos o cuando alguien que amamos ha sido maltratado, ¿cómo podemos perdonar? Por regla general, todos entablamos una lucha interna a la hora de perdonar. Y a veces, aún cuando pensamos que hemos perdonado, sentimos el sentimiento de rencor resurgir en algún momento. El perdonar no es un simple acto, sino un proceso continuo. Necesitamos perdonar la misma ofensa una y otra vez hasta que la amargura y el resentimiento desaparezcan totalmente de nuestro corazón. Nuestra meta debe ser que seamos capaces de perdonar profunda y completamente, como lo hizo el Señor con nosotros. Así nos dice el apóstol Pablo en Colosenses 3:13: “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. Si tú eres capaz de poner a un lado tu ira y tu odio en un acto decisivo de perdón, regocíjate porque tú has sido bendecido.

Debemos tomar la decisión de seguir practicando el perdón hasta que logremos alcanzar esa meta. Pero tenemos que estar conscientes de que no podremos lograrlo sin el poder del Espíritu Santo manifestándose plenamente en nuestras vidas. Cuando Esteban estaba siendo apedreado por un grupo de enfurecidos judíos, justo antes de morir, “puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hechos 7:60). Esto fue posible porque Esteban estaba “lleno del Espíritu Santo”, dice la Biblia en Hechos 7:55. Esta es la única manera de lograr que los resentimientos y las raíces de amargura dejen de existir en nuestros corazones, podamos perdonar a los que nos han herido y seamos totalmente libres.

Busca el rostro del Señor en oración cada día y pídele que limpie tu corazón de todo rencor y lo llene de su amor perdonador. Si de verdad lo deseas, el Espíritu Santo te ayudará a perdonar y te sentirás libre de una gran carga.

ORACIÓN:
Bendito Dios, te ruego que tu Santo Espíritu arranque las raíces de amargura y el resentimiento de mi corazón y las reemplace con tu amor y tu misericordia, de manera que yo pueda perdonar totalmente a los que me han herido. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla