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viernes, 26 de enero de 2018
viernes, 16 de diciembre de 2016
jueves, 15 de diciembre de 2016
LO QUE NO DEJAS IR, LO CARGAS...
No es tan fácil perdonar a quien nos hizo daño. Pero es
necesario aprender que no podemos seguir con esa carga sobre nuestros hombros y
ese dolor que no nos permite perdonar. Entrega a Dios esa carga y veras como Él
hará grandes cosas en tu corazón, solo ¡Entrégaselo!
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Marcos 3:29
La Biblia nos dice que todos
necesitamos el perdón de Dios. Todos hemos cometido pecado. Eclesiastés 7:20 dice:
“Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”;
1 Juan 1:8 dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros
mismos, y la verdad no está en nosotros”. Todo pecado es a la larga un acto de
rebelión en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos
desesperadamente el perdón de Dios.
lunes, 10 de octubre de 2016
¿CUANTAS VECES DEBO PERDONAR?
Es inevitable preguntarse
cuántas veces se debe perdonar a alguien, en especial cuando esa persona nos ha
fallado o nos ha herido en varias ocasiones. Esta misma pregunta se hizo Pedro:
"Entonces
se le acercó Pedro y le dijo: —Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que
peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: —No te digo hasta siete, sino aun
hasta setenta veces siete" (Mateo 18:21-22).
El número “siete” es el número
de la perfección, por lo que Pedro consideraba que perdonar hasta siete veces
era alcanzar el máximo de su espiritualidad. Pero Jesús le dijo: “No te digo
hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”. Se podría decir, hasta que la
persona alcance la perfección, en todas las ocasiones y todas las veces que se
nos pida. "Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti,
repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare
contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento;
perdónale" (Lucas 17:3-4).
No importa el número de veces que
una persona te haya fallado, lastimado o hecho algo en tu contra, si te pide perdón,
Dios te pide que lo perdones. Puedes reprenderla pero debes tratar al máximo de
no generar un conflicto o división, sino todo lo contrario, tu objetivo es que
si la persona se arrepiente y te pide perdón entonces procede a la
reconciliación.
¿Hay alguien que te ha fallado
constantemente? Es preciso que aprendas a perdonar como Cristo nos enseña,
“hasta que sea perfecto”. Si estás cansado de hacerlo recuerda que Dios mismo
te perdona y siempre te da una nueva oportunidad.
¡Es mejor obedecer a Dios
antes que a nuestros propios sentimientos!
¡Gracia y Paz!
Shirley Chambi
domingo, 28 de agosto de 2016
¿TIENES TU ALGUNA RELACIÓN ROTA Y NO SABES COMO REPARARLA?
¿Tienes tu alguna relación rota y no sabes como repararLA?
2 Corintios 5.17-21
“Cuando el pecado entró en el
mundo, muchos aspectos de la existencia fueron afectados negativamente, entre
ellos las relaciones. Se creó una barrera entre Dios y la humanidad, y también
entre las personas”.
Desde que Adán y Eva pecaron,
todas las generaciones posteriores han tratado de ocultar su pecado, esconderse
de Dios, y culpar a los demás. Por tanto, las familias se distancian, las
amistades se acaban, y a quienes amamos una vez se convierten en nuestros
enemigos.
Reparar las relaciones rotas
no se hace con rapidez ni tampoco es fácil, pero como creyentes estamos
llamados a vivir en armonía unos con otros. Porque sabemos que el pecado
distanció a la humanidad de Dios, podemos aprender cómo arreglar las cosas
considerando lo que hizo el Señor para reconciliarnos con Él.
TOMA LA INICIATIVA: El Señor
se acercó a nosotros cuando éramos sus enemigos (Romanos 5:6-11), y Él nos
llama a hacer lo mismo, ya sea que seamos el agraviante (Mateo 5:23-24) o el
agraviado (Lucas 6:27-28).
PERDONA TODAS LAS OFENSAS: Se
nos dice que perdonemos a los demás de la misma manera que Dios nos perdonó a
nosotros (Colosenses 3:12-13). Esta renuncia incondicional a nuestro derecho de
hacer a otros pagar sus agravios, no está limitada por el grado ni por las
veces que nos ofendan.
ESFUÉRZATE POR RESTAURAR LA
RELACIÓN: Dios nos reconcilió en Cristo, no tomando en cuenta nuestros pecados
(2 Corintios 5:17-21.). Siguiendo su ejemplo, debemos reconciliarnos unos con
otros con amor, sin aferrarnos a los agravios recibidos (1 Corintios 13:4-5).
ESPERA, Y CONFÍA EL RESULTADO
A DIOS: El perdón es obligatorio, pero la reconciliación es una calle de dos
vías. Así como muchas personas rechazan la oportunidad de reconciliarse con
Dios por medio de Cristo, hay quienes pueden negarse a participar con nosotros
en la reparación de una relación humana. Dios, quien desea que todos procedan
al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), responde esperando con paciencia. Del mismo
modo, debemos hacer esfuerzos por vivir en paz y vencer el mal con el bien. La
manera de hacerlo es siendo benévolos y bendiciendo a quienes rechazan la
restauración (Romanos 12:17-21; 1 Pedro 3:8-12).
Pregunta para reflexionar: ¿Qué
te está impidiendo iniciar la reconciliación?
Si has intentado la
restauración, pero la otra persona te ha rechazado, ¿de qué manera estás tú
respondiendo? A pesar del distanciamiento, ¿qué puedes tu hacer para mostrar
amor y amabilidad?
“Gracia y Paz”
lunes, 8 de agosto de 2016
LA FALTA DE PERDÓN LLEVARÁ A MUCHOS AL INFIERNO AUNQUE SE LLAMEN "CRISTIANOS"
LA FALTA DE PERDÓN LLEVARÁ A MUCHOS AL INFIERNO,
aunque se llamen “cristianos". Porque pedirle a Dios que perdone nuestros
pecados cuando nosotros no queremos perdonar aquellos que nos ofenden es pura
hipocresía. Lo único que demostramos es lo vacíos que estamos del Espíritu
Santo y lo muy llenos que estamos de orgullo y de soberbia, y es por eso que no
nos damos cuenta lo tan mal que estamos.
Pero eso sí… pensamos que todo mundo está mal, menos nosotros. Cada quien debiéramos examinar como esta nuestra vida delante de Dios y no caer en la falsa seguridad de que ya somos “salvos” por el simple hecho de decir que somos “cristianos” y que ya no estamos en obligación de vivir conforme a las escrituras.
Generalmente muchos de los que piensan erróneamente que por como cristianos ya no hay obligaciones, ni condiciones, se asocia al gnosticismo y, al parecer, está presente también en el neo-gnosticismo de la Nueva Era y en otros sectarios. Ellos apelan a Romanos 7:6, pero sin tener en cuenta Romanos 3:8, 1 Corintios 6:9-19; 10:23-24; y Gálatas 5:1-13.
Pero eso sí… pensamos que todo mundo está mal, menos nosotros. Cada quien debiéramos examinar como esta nuestra vida delante de Dios y no caer en la falsa seguridad de que ya somos “salvos” por el simple hecho de decir que somos “cristianos” y que ya no estamos en obligación de vivir conforme a las escrituras.
Generalmente muchos de los que piensan erróneamente que por como cristianos ya no hay obligaciones, ni condiciones, se asocia al gnosticismo y, al parecer, está presente también en el neo-gnosticismo de la Nueva Era y en otros sectarios. Ellos apelan a Romanos 7:6, pero sin tener en cuenta Romanos 3:8, 1 Corintios 6:9-19; 10:23-24; y Gálatas 5:1-13.
Todo esto me refiere entonces a la
práctica (no bíblica) de vivir sin la debida consideración de la rectitud de
Dios, emplear la gracia de Dios como si fuera una licencia para pecar y confiar
en la gracia para ser limpios del pecado sin condiciones. En otras palabras, ya
que la gracia es infinita y somos salvos por gracia, entonces, para este tipo de
personas orgullosas, podemos pecar cuanto queramos y aún ser salvos. Y cuando
les amonestamos sobre la gravedad de sus acciones pecaminosas nos callan diciéndonos que lo que buscamos es "salvarnos por obras". Pero
sabemos que esa es una estrategia y cortina de humo tal como el "no me
juzgues...solo Dios me puede juzgar" para así ellos seguir en su pecado.
Para nosotros que nos oponemos
a estas ideas afirmamos que son erróneas porque, aunque como cristianos no
estamos bajo la Ley (Mosaica) (Romanos 6:14), somos llamados a cumplir la ley
del amor (Romanos 13:8,10; Gálatas 5:14,6:2). El cristiano debe amar a Dios con
todo su corazón, alma, fuerza y mente, y a su prójimo como a sí mismo (Lucas
10:27) y eso incluye el perdonar nuestras ofensas los unos a los otros. Lo realmente triste será ver en aquel día, al sonar la trompeta, cuantos se quedarán por las raíces de
amargura en su corazón al no expresar el amor de Cristo en sus vidas.
Precisamente en estos pasajes neo
testamentarios radica el fundamento contrario a estos que piensan que ya como cristianos
no estamos obligados a vivir en rectitud y una vida que agrada a Dios. El apóstol
Pablo nos advierte precisamente contra esas interpretaciones erróneas, miremos
lo que dice Romanos 6:1-2: "Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el
pecado para que la gracia abunde? "De ninguna manera! Porque los que hemos
muerto al pecado, cómo viviremos aún en él?". Lo que significa, para
algunos creyentes cristianos, no usar la gracia de Dios como una excusa para
pecar, sino para ser controlados por el amor de Dios y de esta forma traer el
fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-25).
De igual modo para otros, la
muerte del pecado es literalmente la abolición del mismo, la salvación
universal en la gracia y la integración absoluta de la creación en el proceso
de redención, independientemente de sus actos.
Tengamos cuidado con esa actitud de que como “mi salvación no depende de mis actitudes pues hago lo que quiero”. Es cierto que la salvación es únicamente de Cristo y Él es el que salva, más eso no nos da derecho de vivir la vida loca y con esa actitud de que no perdonar a nadie, como si fuéramos niños caprichosos.
Estamos a tiempo, no debemos
resistirnos a perdonarnos unos a los otros para ser perdonados por Dios. El anhela
que vivamos en esta práctica que nos liberta.
Efesios 4:32
“Más bien, sean bondadosos y
compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó en
Cristo”.
Mateo 6:14
“Porque si perdonan a otros sus
ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial”.
Marcos 11:26
“Porque si vosotros no perdonáis,
tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”.
Salmos 86:5
“Tú, Señor, eres bueno y
perdonador; grande es tu amor por todos los que te invocan”.
Miqueas 7:18
“¿Qué Dios hay como tú, que
perdone la maldad y pase por alto el
delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer
es amar”.
2 Crónicas 7:14
“Si mi pueblo, que lleva mi
nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo
escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra”.
¡Gracia y Paz!
Tomado de: Marcos Sandoval Jr.
-Defensores de la San Doctrina
lunes, 1 de agosto de 2016
Efesios 4:31-32
Efesios 4:31-32
“Abandonen toda
amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien,
sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como
Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.
El perdón debe
ser la base de nuestra relación con nuestro prójimo, debe ser nuestra marca, lo
que nos distingue como cristianos, el perdonarnos unos a otros tiene que estar
presente en cada momento de nuestra vida. Esto es señal de madurez. El Perdón
es un signo de la gracia de Dios en nuestras vidas y somos llamados a entregar
esa gracia a toda persona que nos ofende. ¿Es fácil?, ¡NO! pero unidos a
Cristo podemos pasar la prueba.
Empecemos hoy
mismo a conceder perdón y gocémonos sintiendo cómo Dios se glorifica en
nuestras vidas.
¡Gracia y Paz!
martes, 26 de julio de 2016
lunes, 4 de julio de 2016
Colosenses 3:13
Colosenses 3:13
“…soportándoos unos a otros, y perdonándoos
unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os
perdonó, así también hacedlo vosotros”.
¿Cuántas veces has tenido que tratar con personas de mal
carácter, gente que te ha lastimado, fallado y traicionado tu confianza? En
muchos casos puede ser muy difícil perdonar y es posible que te hayan hecho
cosas que humanamente no merecen perdón; pero nuestro Dios nos ha dejado un
mandato que es para nuestro bien: soportar
y perdonar, es la orden que nos
da.
Si nosotros queremos experimentar el perdón de Dios en
nuestras vidas, debemos hacer lo mismo con aquellas personas que nos han
lastimado; esto es un acto de amor al prójimo.
¡Gracia y Paz!
jueves, 30 de junio de 2016
Mateo 18:21-22
El perdón no es más que una de las manifestaciones del
amor y está en conexión directa con el amor al enemigo. Entre los seres humanos
es impensable un verdadero amor que no lleve implícito el perdón. Dejaríamos de
ser humanos si pudiéramos eliminar la posibilidad de fallar.
Mateo 18:21-22
“Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi
hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo
hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”
La frase "setenta veces siete", no debemos entenderla
literalmente, como si dijera que hay que perdonar 490 veces. Quiere decir que
hay que perdonar siempre. El
perdón tiene que ser, no un acto, sino una actitud, que se mantiene durante toda
la vida y ante cualquier ofensa.
¡Gracia y Paz!
viernes, 13 de mayo de 2016
¿QUIERES RECIBIR EL PERDÓN PARA TU VIDA Y PARA TU FAMILIA?
¿Quieres recibir el perdón para tu vida y para tu familia? Las
Santas Escrituras nos enseñan que la manera de lograrlo es humillándonos
delante de Dios con un arrepentimiento genuino y cuando esto pasa, Dios está
dispuesto a sanar nuestra tierra. ¿Hay áreas de tu vida que necesitan ser
sanadas? entonces, ve delante de Dios en humildad y Él bendecirá tu vida.
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y
oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces
yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).
¡Gracia y Paz!
martes, 2 de febrero de 2016
EL PERDÓN NO ES PARA LA OTRA PERSONA...
Mateo 6:14
“Porque si perdonan a otros sus ofensas, también
los perdonará a ustedes su Padre Celestial”.
martes, 30 de junio de 2015
SI NO PERDONAS...
Mateo 6:12
“Y perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Mateo 18:33
“¿No deberías tú también haberte compadecido
de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”
lunes, 8 de junio de 2015
¿TUS ACTITUDES CON LOS DEMÁS SON CORRECTAS?
¿TUS ACTITUDES CON LOS DEMÁS SON CORRECTAS?
Colosenses 3:13
"De modo que se toleren unos a otros y
se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó,
perdonen también ustedes".
Qué difícil es perdonar cuando nos hacen daño. Y que
complicado es cuando no queremos olvidarlo y siempre buscamos una oportunidad para
comentar a otros los hechos y de alguna manera encontrar nuestra propia justificación.
El resultado es que con ello solo vamos a mantener la herida abierta y nunca
sanaremos esa situación. Ejercer la sabiduría de La Palabra, hace que
Jesucristo nos sane del recuerdo de aquellos momentos y podamos olvidar con
amor.
Creo que por algo dicen por ahí que Dios nos diseñó con
los ojos por delante para no mirar atrás, y con un cuello corto que no permite
girar completamente la cabeza para ver detrás, solo una parte, para no olvidar
y corregir el error cometido.
Las relaciones humanas fueron creadas para ser cultivadas
y alimentadas por el amor. Si solo vamos a dedicarnos a satisfacer nuestra
naturaleza humana, nunca podremos experimentar las relaciones plenas en el amor
de Dios. Si las practicamos como Dios desea, nuestras relaciones no solo serán
de bendición a nosotros mismos, sino a todos aquellos que nos conocen.
¡Gracia y Paz!
martes, 3 de marzo de 2015
¿POR QUÉ NO PERDONAS CÓMO DIOS PERDONA?
Miqueas 7:18-20
“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y
olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo,
porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros;
sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros
pecados. Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste
a nuestros padres desde tiempos antiguos”.
Generalmente a todos nos cuesta mucho trabajo perdonar a quienes
nos han ofendido. Pero a medida que crecemos espiritualmente, y entendemos que
para mantener una buena comunión con el Señor es necesario perdonar, entonces
hacemos un esfuerzo y extendemos nuestro perdón al ofensor. Pero muchas veces
lo hacemos a regañadientes y con el ceño fruncido. Incluso a veces decimos:
“Bueno, yo perdono pero no olvido”. Ciertamente, esta no es la manera en la que
Dios desea que perdonemos. Dios espera que nuestro perdón sea igual al perdón
que él nos ha otorgado a través del sacrificio de Cristo. Cuando Jesús enseñó a
sus discípulos a orar, los exhortó a que pidieran al Padre: “Perdónanos
nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo
6:12). Para lograr esto, el pasaje de hoy nos enseña algunos puntos que debemos
poner en práctica:
1. Dios se olvida
del pecado de sus hijos. ¡Qué maravilloso es que el Señor quiere que lo
conozcan no sólo porque es capaz de perdonar, sino también porque no se
acordará nunca más de nuestros pecados, ni los mencionará jamás! Alguien dijo:
“Dios tiene muy buena memoria. Él siempre recuerda olvidar”. En Jeremías 31:34,
Dios dice: “Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de
ellos hasta el más grande, dice el Señor; porque perdonaré la maldad de ellos,
y no me acordaré más de su pecado”.
2. Dios se enoja
ante la maldad y el pecado, pero vuelve a derramar su amor sobre nosotros tan
pronto nos perdona. Cuando dejamos que el enojo permanezca en nuestros
corazones, echa raíces y se crea un resentimiento que no nos permite perdonar
genuinamente. Antes que termine el día tenemos que orar y pedir la ayuda del
Espíritu Santo para que nos ayude a disipar cualquier enojo que se haya
producido durante el día. “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre
vuestro enojo” (Efesios 4:26).
3. Dios se deleita
en misericordia. La misericordia de Dios se manifiesta cuando no nos da
lo que merecemos recibir. Y este pasaje dice que el Señor “se deleita en
misericordia”. Esto es lo que más difícil nos resulta hacer a nosotros. Quizás
podamos llegar a perdonar genuinamente, pero, ¿deleitarnos en tener
misericordia con los demás? ¿Sentir deleite en perdonar? Esto está tan lejos
del alcance de nuestra naturaleza humana, que realmente es imposible lograrlo
sin el poder del Espíritu Santo obrando en nosotros. De esta manera Esteban,
“lleno del Espíritu Santo”, pudo perdonar a un grupo de enfurecidos judíos que
lo apedreaban hasta que lo mataron. Dice Hechos 7:60 que Esteban, “puesto de
rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado”.
¡Qué preciosa expresión del profeta Miqueas cuando afirma
en el pasaje de hoy que Dios “volverá a tener misericordia de nosotros;
sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros
pecados”! Alguien añadió lo siguiente: “Y entonces pondrá un letrero que dice:
“PROHIBIDO PESCAR” ¡Qué tranquilidad tan grande se siente al saber que cuando
nuestro Padre celestial nos perdona, lo hace de verdad y para siempre! Debemos
tratar de perdonar de esta manera a aquellos que nos han hecho daño.
Para que podamos perdonar a alguien de la manera en que
Dios quiere que perdonemos, es necesario en primer lugar, establecer una íntima
y sincera comunión con Dios por medio de la lectura de su palabra y la oración
diaria, para que su Santo Espíritu tome autoridad sobre nosotros y pueda llevar
a cabo su obra transformadora en nuestras vidas. En segundo lugar debemos
hacernos el firme propósito de perdonar y olvidarnos de las ofensas que nos han
hecho. Entonces podremos perdonar de manera que agrademos a nuestro Padre
celestial.
ORACIÓN:
Bendito Dios, gracias por tu perfecto perdón a través de
la sangre de tu Hijo Jesucristo. Por favor capacítame de manera que yo pueda
perdonar y amar a aquellos que me han herido, como tú lo has hecho. Te lo pido
en el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
lunes, 1 de diciembre de 2014
PERDONATE A TI MISMO
Marcos 12:31
“…Amarás a tu prójimo como a ti mismo…”
¿Cómo puedes amar a tu prójimo, si primero no lo haces
contigo mismo?
Para amarte a ti mismo es importante perdonarte por todos
tus errores y equivocaciones. Que tengas la certeza de que si Dios ya perdonó tus
pecados, los olvidó y los enterró en el fondo del mar (Miqueas 7:19) ¿Quién eres
tú para no perdonarte a ti mismo(a)? Solo cuando te perdones a ti mismo(a),
estarás sanando tu relación contigo mismo(a) y sentirás que te quitarán un gran
peso de encima.
Ese proceso es muy doloroso, porque implica ser honesto(a)
con uno mismo y eliminar el obstáculo más grande que tenemos: Nuestro propio
EGO. Para combatir con ese gigante debemos humillarnos ante Dios, ponernos a cuentas
con él, y tener la seguridad de que no importa que tan horribles sean nuestros pecados,
si nos arrepentimos de corazón y se los confesamos, él los perdonará y jamás se
volverá a acordar de ellos; no importa lo que haya sido, la sangre de Jesús y
la misericordia de Dios tienen poder para perdonar, limpiar y olvidar toda
nuestra maldad. Amén.
¡Gracia y Paz!
martes, 21 de octubre de 2014
¡EL PERDÓN NOS LIBERA, SEAMOS LIBRES!
¡EL PERDÓN NOS LIBERA, SEAMOS LIBRES!
Efesios 4:31-32
“Echad fuera de vosotros la amargura, las
pasiones, el enojo, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Sed buenos
y compasivos unos con otros, y perdonaos unos a otros como Dios os perdonó en
Cristo”.
Si perdonamos a los que nos ofenden, Dios nos perdonará
nuestras ofensas.
En ocasiones andamos como “El Pípila” cargando la enorme
piedra del rencor que nos llena de amargura y nos envenena el corazón pero
también, literalmente, el cuerpo.
Quien se perjudica de la falta de perdón que sentimos
hacia los que nos han hecho daño, somos nosotros mismos.
Muchas veces la otra persona ni sabe que nos lastimó, y
otras, si acaso lo hizo con intención, la verdad, ni le importa.
Perdonemos a todos ellos, no por ellos, sino por amor, y
obediencia, a Dios, y por amor a nosotros mismos.
¡Que tengan excelente día!
Editado por Carlos Martínez M.
kcshekinná P. Torres
sábado, 9 de agosto de 2014
¿TE RESULTA DIFÍCIL PERDONAR?
¿TE RESULTA DIFÍCIL PERDONAR?
Mateo 6:9-15
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro
que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu
voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada
día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del
mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.
Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a
vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus
ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”
Justo antes de este pasaje, Jesús estaba orando en un
lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a
orar, como también Juan enseñó a sus discípulos” (Lucas 1:1). Entonces Jesús
respondió con esta oración, la cual muchos conocen como “la oración modelo”.
Aquí el Señor se refirió a varios aspectos a tener en cuenta cuando oramos. Nos
habla de alabar y santificar el nombre de nuestro Padre que está en los cielos,
de someternos a su voluntad, de pedir la manifestación de su reino, de pedirle
nuestro diario sustento, pedirle que perdone nuestros pecados, y que nos libre
de todo mal.
Es interesante notar que de todas las peticiones, la
única que está sujeta a ciertas condiciones es la relativa al perdón. Dice así:
“Perdónanos nuestras deudas como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores” Es decir, si esperamos que
nuestro Padre celestial perdone nuestras ofensas, nosotros debemos perdonar a
aquellos que nos han ofendido. Después de terminar la oración, Jesús reafirma
este principio diciendo: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os
perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los
hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.
Está bien claro en la Palabra que los cristianos debemos
perdonar, pues es la voluntad de Dios. Pero una cosa es saberlo, y otra es
llevarlo a la práctica. Cuando hemos sido heridos o cuando alguien que amamos
ha sido maltratado, ¿cómo podemos perdonar? Por regla general, todos entablamos
una lucha interna a la hora de perdonar. Y a veces, aún cuando pensamos que
hemos perdonado, sentimos el sentimiento de rencor resurgir en algún momento.
El perdonar no es un simple acto, sino un proceso continuo. Necesitamos
perdonar la misma ofensa una y otra vez hasta que la amargura y el
resentimiento desaparezcan totalmente de nuestro corazón. Nuestra meta debe ser
que seamos capaces de perdonar profunda y completamente, como lo hizo el Señor
con nosotros. Así nos dice el apóstol Pablo en Colosenses 3:13: “De la manera
que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. Si tú eres capaz de poner
a un lado tu ira y tu odio en un acto decisivo de perdón, regocíjate porque tú
has sido bendecido.
Debemos tomar la decisión de seguir practicando el perdón
hasta que logremos alcanzar esa meta. Pero tenemos que estar conscientes de que
no podremos lograrlo sin el poder del Espíritu Santo manifestándose plenamente
en nuestras vidas. Cuando Esteban estaba siendo apedreado por un grupo de
enfurecidos judíos, justo antes de morir, “puesto de rodillas, clamó a gran
voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hechos 7:60). Esto fue posible
porque Esteban estaba “lleno del Espíritu Santo”, dice la Biblia en Hechos
7:55. Esta es la única manera de lograr que los resentimientos y las raíces de
amargura dejen de existir en nuestros corazones, podamos perdonar a los que nos
han herido y seamos totalmente libres.
Busca el rostro del Señor en oración cada día y pídele
que limpie tu corazón de todo rencor y lo llene de su amor perdonador. Si de
verdad lo deseas, el Espíritu Santo te ayudará a perdonar y te sentirás libre de
una gran carga.
ORACIÓN:
Bendito Dios, te ruego que tu Santo Espíritu arranque las
raíces de amargura y el resentimiento de mi corazón y las reemplace con tu amor
y tu misericordia, de manera que yo pueda perdonar totalmente a los que me han
herido. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
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