viernes, 24 de mayo de 2013

50 MANERAS DE AMAR A SU PAREJA



1 Corintios 13:4-8
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser….”

1. Ámese cada uno a sí mismo.
2. Empiecen el día abrazándose.
3. Desayunen en la cama.
4. Díganse te amo cada vez que se separen.
5. Elógiense en forma espontánea y sincera.
6. Reconozcan y festejen sus diferencias.
7. Vivan cada día como si fuera el último.
8. Escríbanse cartas de amor inesperadas.
9. Planten una semilla juntos y cuídenla hasta su madurez.
10. Salgan juntos una vez por semana.
11. Envíe flores sin razón alguna.
12. Acepte y ame a los amigos y la familia del otro.
13. Escríbanse notas que digan te amo y colóquenlas por toda la casa.
14. Deténganse e inhalen el aroma de las rosas.
15. Bésense sorpresivamente.
16. Disfruten hermosas puestas de sol juntos.
17. Sean sinceros al disculparse.
18. Sean indulgentes.
19. Recuerden el día en que se enamoraron, y reconstrúyanlo.
20. Tómense de las manos.
21. Díganse te amo con los ojos.
22. Permita que ella llore en sus brazos.
23. Exprésele que lo comprende.
24. Brinden por su amor y compromiso.
25. Hagan algo que los anime.
26. Permítale que ello lo dirija cuando esté perdido.
27. Ríanse de sus chistes.
28. Aprecien su belleza interior.
29. Hagan las tareas de la otra persona por un día.
30. Alienten sueños maravillosos.
31. Exprésense muestras de afecto en público.
32. Dense masajes amorosos sin restricciones.
33. Escriban un diario de su amor y registren momentos especiales.
34. Tranquilice los temores del otro.
35. Caminen descalzos juntos por la playa.
36. Pídale a ella que se case de nuevo con usted.
37. Responda con un sí.
38. Respétense el uno al otro.
39. Sea el mayor admirador de su pareja.
40. Dé el amor que su pareja desea recibir.
41. Dé el amor que usted desea recibir.
42. Muestre interés en el trabajo del otro.
43. Trabajen juntos en un proyecto.
44. Constrúyanse una fortaleza con mantas.
45. Colúmpiense tan alto como puedan en un columpio a la luz de la luna.
46. Hagan un día de campo dentro de casa en un día lluvioso.
47. Nunca se acuesten enojados.
48. Ponga a su pareja primero en sus oraciones.
49. Dense un beso de buenas noches.
50. Duerman muy juntos.

Efesios 5:33
“…cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.


“Gracia y paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios


LA MAYOR NECESIDAD DEL ESPOSO: EL RESPETO



Efesios 5:33
“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.

La clave para tener un esposo feliz: EL RESPETO.

Según el diccionario el respeto es: “Considerar, reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades de una persona, que se acompaña de obediencia y una especie de admiración profunda hacia ella”.

El respeto es una de las mayores necesidades del varón y toda esposa debe satisfacerla si quiere tener a su lado un esposo feliz. El respeto comienza cuando una esposa honra el liderazgo y la autoridad de su esposo, no porque él sea superior, si no porque es la persona a quien Dios vistió de autoridad para el hogar. En otras palabras, el respeto no está dirigido al hombre sino a la autoridad que hay en él. Cuando una esposa entiende esto, respetará y se sujetará a su esposo de buen agrado, porque su mirada está puesta en Dios y no en su esposo.


Practicar el respeto

Puede que poner en práctica el respeto varíe de una persona a otra, pero he aquí algunos ejemplos. Léalos y añada otros de acuerdo con la personalidad de su esposo:

·      Apoye, levante y fomente la autoridad y el liderazgo de su esposo con palabras y acciones.

·      Respalde su autoridad delante de sus hijos, respetando sus decisiones; Sea una aliada de su esposo.

·      Valore y resalte sus capacidades, talentos y dones; Aliéntelo constantemente para que las pueda desarrollar.

·      Acepte sus decisiones y sugerencias, siempre y cuando estén de acuerdo a la palabra de Dios; Pero deje claro su punto de vista.

·      Acéptelo como es, aprecie lo bueno y ore por su debilidad; No lo critique ni quiera controlar todo lo que hace.

·      Muestre Interés por sus proyectos y ayúdelo a realizarlos.

·      Acompáñelo para que haga lo que le gusta.

·      Trátelo con la mayor cortesía y delicadeza.

·      Escuche con atención sus inquietudes y aconséjelo de acuerdo con la palabra de Dios.

·      Compréndalo en momentos de debilidad, angustia o tristeza.

·      Atienda sus necesidades sexuales, emocionales y físicas.

·      Perdónelo.

·      Admírelo, para que él sienta que es su héroe.


Aunque es una corta lista, muchas veces no es fácil hacer todas estas cosas porque no existe el esposo perfecto, es por eso que debe tomar la decisión de obedecer a Dios y hacerlo aunque su esposo no lo merezca; se requerirá una buena dosis de oración para adquirir sabiduría y buena voluntad. La Biblia habla de que si una esposa adopta una “conducta integra y respetuosa” atraerá a su esposo hacia Dios.

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos;  para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa” (1 Pedro 3:1-2).

Son muchas las ventajas que se logran, cuando en un hogar hay un esposo respetado, la más importante es que se establece el orden de Dios y esto traerá bendición a la familia. Si la esposa practica el respeto, sus hijos también lo harán. El estará complacido y podrá ser un mejor esposo, padre y hombre, habrá un ambiente de buena convivencia, protección, seguridad y confianza.


Reflexión:

El respeto incondicional debe ser una decisión de toda esposa. Para lograrlo hay que buscar y recibir el amor de Dios Padre, porque en Él encontrará la dirección y la fuerza para hacerlo con docilidad y lealtad.

En un hogar reina el orden y la armonía cuando lo lidera un esposo respetado, amado y feliz.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios conforme el propósito de Dios.




¿RECONOCEN LOS DEMÁS QUE ANDAS CON CRISTO?



Hechos 4:5-13
“Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.

El camaleón es un pequeño animalito que tiene una gran capacidad para cambiar el color de su piel de acuerdo al lugar donde se encuentre. Esto hace que se confunda tanto con el medio ambiente que le rodea, que resulta prácticamente imposible diferenciarlo de sus alrededores. Las personas a menudo también adoptan el “color” de su medio ambiente. Pueden llegar a ser como aquellos con quienes se relacionan, y adoptar sus hábitos y costumbres, ya sean éstas buenas o malas. De ahí el dicho popular, “Dime con quien andas y te diré quien eres”.

En el pasaje de hoy, los líderes religiosos judíos, viendo la manera de actuar y de hablar de Pedro y Juan, observando la firmeza y la autoridad con que defendían ante sus acusadores el acto de haber sanado a un hombre enfermo, tuvieron que reconocer que estos hombres, a pesar de carecer de educación e instrucción, realmente estaban impactando al pueblo de la misma manera que su Maestro lo había hecho. Dice que Pedro, “lleno del Espíritu Santo”, se dirigió a los gobernantes y los ancianos del pueblo exponiéndoles las razones por las que el hombre fue sanado, y a la vez les predicó el evangelio de Jesucristo. Entonces ellos, “viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.

Recordemos ahora la ocasión, justo antes de la crucifixión de Jesús, en la que Pedro fue reconocido como uno de los seguidores del Maestro (Mateo 26:69-73). Allí le dijeron: “Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre”. Pero en aquella ocasión, Pedro actuó de manera contraria a la que nos cuenta el pasaje de hoy, pues negó a su Señor. Después de la resurrección de Jesús, su ascensión al cielo, y la manifestación del Espíritu Santo en Pentecostés (Hechos 2), Pedro se convirtió en un hombre totalmente diferente, que no solamente se parecía a su Maestro en su manera de hablar, sino que con sus acciones manifestaba plenamente el carácter de su Señor.

Los discípulos habían llegado a ser como Cristo porque habían pasado mucho tiempo con él, lo habían escuchado enseñar, habían experimentado su amor y su compasión por los necesitados, habían compartido íntimamente con él, y habían seguido su ejemplo. Finalmente, cuando fueron llenos del poder del Espíritu Santo, pudieron ser testigos ejemplares del Señor, tal y como él les prometiera (Hechos 1:8). Nosotros también adoptaremos el carácter de Cristo cuando pasemos tiempo en comunión con él cada día de nuestras vidas, meditando en su Palabra, orando, y poniendo en práctica sus enseñanzas. A medida que el Espíritu Santo vaya tomando control de las diferentes áreas de nuestras vidas, más nos pareceremos a nuestro Señor Jesucristo.

Reflexiona en esta enseñanza y contesta esta pregunta: En tu centro de trabajo, en tu vecindario, en el mercado, dondequiera que te encuentres, ¿reconocen los demás que tú andas con Cristo? ¿O crees que es necesario que hagas algún cambio en tu manera de actuar?

ORACIÓN:
Mi bendito Padre y Señor, te ruego me ayudes a ser un testimonio que glorifique tu nombre, y que, a través de mis actos, todos puedan ver en mí el carácter de tu Hijo Jesucristo. En su santo nombre yo te lo pido, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla




jueves, 23 de mayo de 2013

LA MAYOR NECESIDAD DE LA ESPOSA: EL AMOR



Efesios 5:33
“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.

La clave para tener una esposa feliz: el amor

“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” (Efesios 5:28-29).


¿Cómo te amas tu?

Si estás cansado duermes, si tienes hambre comes, si sientes frio te cubres, si necesitas ropa la compras… en fin, todo hombre siempre cubre las necesidades que su cuerpo le demanda. La Biblia habla de que en esa misma manera todo esposo debe amar a su esposa. La mejor manera de agradarla o hacerla feliz es sirviéndola, cuidándola y atendiendo sus necesidades todo el tiempo. En resumen, el amor de un esposo debe ser un acto de servicio permanente hacia su esposa.

La necesidad primordial de una mujer es sentirse y saberse amada y esa es una responsabilidad que tenemos todo esposo. El amor hacia su esposa debe ser sacrificado, algunos dejan a su esposa en último lugar, por ejemplo: Les dan el tiempo que queda después de hacer todo lo que les gusta, el dinero que queda después de satisfacer sus necesidades, caricias y halagos solo cuando quieren sexo, entretenimiento cuando no tienen nada más que hacer… El verdadero amor se muestra cuando se da algo que en verdad cuesta y esta es una forma de sacrificarse por ella.


Practicar el amor

Puede que muchos esposos sean unos expertos en cuestión de demostrar el amor a su esposa, pero estas son unas buenas sugerencias a la hora de practicarlo.

·      Provee todo lo que ella necesita y trata de cumplir sus deseos.
·      Admírala y consiéntela, hazla sentir muy importante en tu vida.
·      Cuéntale todos tus proyectos e inclúyela en ellos siempre que sea posible.
·      Escucha sus consejos y sugerencias.
·      Comunícate con ella durante el día.
·      Dile “te amo”.
·      Entérala de lo que pasa en tu vida.
·      Anímala para emprender proyectos y resalta sus capacidades.
·      Enséñale con respeto cuando se equivoque.
·      Controla sus malas reacciones como ira, mal humor o desánimo.
·      Se tierno, abrázala, trátala con delicadeza y palabras afectuosas.
·      Se paciente y reconoce sus fortalezas y debilidades.
·      Está pendiente de sus cambios emocionales y háblele de ellos: Si está triste, alegre, preocupada, emocionada y anímala a expresar todo lo que ella siente.
·      Esfuérzate por ser más romántico y pasar más tiempo juntos.
·      Cuídala, hazle el trabajo pesado, ayúdala en sus tareas varias y proporciónale pequeños descansos.
·      Hazla disfrutar de la intimidad sexual, tu serás el más beneficiado.
·      Busca la reconciliación cuando haya disgustos.

Si haces todo lo que está en tus manos para que tu esposa se sienta feliz, aun la mujer con carácter más difícil sucumbirá ante uno que la entiende y le da toda su atención. Persevera y pon todo el empeño en mejorar la comunicación con tu esposa para conocerla cada día más.

Tener un matrimonio de éxito es posible, solamente hay que cumplir con las responsabilidades que Dios nos dio en su Palabra. Da a tu esposa el amor que necesita y espera el respaldo de nuestro Padre Celestial. ¡Hazlo con gozo y podrás experimentar que el más beneficiado serás tu!


Reflexión:

El amor incondicional debe ser una decisión de todo esposo, para ello necesitas un corazón de siervo y la única manera de lograrlo es buscando e imitando a Jesucristo, siervo por excelencia.

En un hogar reina la fidelidad y la paz, cuando hay una esposa que se siente amada y valorada.

“Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas” (Colosenses 3:19).


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios

¿POR QUÉ NO ENTENDEMOS EL PLAN DE DIOS?



1 Juan 5:13-15
“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.

El Señor nos ha dado a sus hijos su Santo Espíritu para enseñarnos a conocer su voluntad para nuestras vidas (Juan 14:26). ¿Por qué, entonces, tenemos dificultades para entender cuál es el plan de Dios para nuestras vidas?

Porque…

Tomamos decisiones basadas en las emociones. Cuando nos sentimos presionados, nuestro instinto es alejarnos de la causa del estrés o el dolor. En esos momentos, nuestra necesidad de eliminar las dificultades y la confusión de nuestra vida puede tener prioridad sobre el plan del Señor. Pensamos que no es posible que Él quiera que nos sintamos así, por lo que actuamos con la esperanza de que estamos haciendo su voluntad. Nuestro énfasis está en nosotros mismos, no en los propósitos de Dios.

Porque…

Nos enfocamos solo en lo inmediato. Muchas veces, venimos al Señor inquietos por lo que nosotros o nuestros seres queridos estamos enfrentando. No vemos cómo puede ser su voluntad tal situación. Nuestro enfoque a corto plazo nos impide ver los propósitos de Dios.

Porque…

Buscamos superficialmente. En nuestro deseo por obtener una respuesta, podemos tratar de conocer el plan de Dios haciendo cosas como: leer la Biblia, orar, ayunar, servir, adorar y ofrendar. Luego, satisfechos con lo que hemos hecho, presionamos al Señor por una respuesta inmediata, sin dedicarle el tiempo y la quietud que necesitamos para conocer su voluntad (Salmo 46:10). Pasar tiempo con nuestro Creador es una necesidad, no un lujo, y escucharle sin distracciones es esencial.

¿Cuánto estudio de la Biblia, oración o tiempo de espera necesito para descubrir la voluntad de Dios? El que sea necesario. ¿Estaré dispuesto a esperar?

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿ERES AYUDADOR Y MISERICORDIOSO?



Mateo 5:7
“Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia”.

¡Que gran deuda Dios nos ha perdonado! Cuando nos rendimos a los pies de Cristo y le pedimos que entrara a nuestro corazón, él demostró que “su misericordia es más grande que los cielos” (Salmos 108:4). Después de una larga carrera de pecado, engaño, e inmundicia, los que de verdad hemos recibido a Cristo en nuestro corazón hemos sido perdonados de esa montaña de culpa que nos pesaba y nos empujaba hacia el infierno. ¿Cómo podremos menos que amarle a él, y simpatizarnos y ser misericordiosos con aquellos que aun sufren o están “destituidos de la gloria de Dios”, así como nosotros lo estuvimos? (Romanos 3:23).

Al que no le importan los problemas ni el sufrir de otros, y no extiende ayuda y misericordia, demuestra que él mismo nunca ha experimentado el perdón de Dios. Por todo esto, nuestro Amado Padre nos exhorta: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia, junto con toda maldad. Más bien, sed bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31-32).


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

¿CÓMO SE ORIGINÓ LA VIDA?



Salmo 19:1
“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos".

En la sección “La vida científica”, de un importante periódico apareció la siguiente declaración: “La ciencia permanece impotente ante un misterio que obsesiona al hombre desde los tiempos más remotos. ¿De dónde viene la vida? ¿Es un proceso evolutivo químico, natural, en el que los “ladrillos” de la vida se juntaron poco a poco, o proviene de una intervención divina? Nadie ha podido dar una respuesta científica”.

Ciertamente tal conclusión es frustrante: la ciencia explora el espacio y hace prodigiosos descubrimientos en todas las esferas de su competencia. Llevó al hombre a la luna y explora las fronteras de nuestro sistema solar, descifra la luz que nos llega de galaxias infinitamente lejanas, puede modificar el código genético de las células, ha logrado progresar de manera extraordinaria en la tecnología de las computadoras y las comunicaciones. Sin embargo, nos deja sin respuesta frente a las sencillas y lógicas preguntas que se formula todo ser humano: ¿Por qué estoy en la tierra? ¿Cuál es el verdadero origen de todo lo que existe?

La ciencia ha tratado de encontrar una explicación, y de ese intento surgió la famosa “Teoría de la Evolución” de Charles Darwin, la cual no ha pasado nunca de ser simplemente esto: una teoría que nunca ha podido ser demostrada, y que según otros estudios científicos no tiene una fuerte base de credibilidad. Ciertamente Dios puede hablar a todos estos científicos de la misma manera con que convenció a Job de su ignorancia: "¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios? ¿Quién encerró con puertas el mar, cuando se derramaba saliéndose de su seno, cuando puse yo nubes por vestidura suya, y por su faja oscuridad, y establecí sobre él mi decreto, le puse puertas y cerrojo, y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, y ahí parará el orgullo de tus olas?" (Job 38:4-11)

La Biblia nos dice concretamente en el libro de Génesis, capítulo 1, versículo 1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Una afirmación corta pero extremadamente profunda y poderosa. Define el origen de la vida producto de la mano de Dios. Si creemos de corazón la palabra escrita en este primer versículo de la Biblia, no tendremos ningún problema en creer todo lo que el resto de la Biblia nos dice, pues no puede existir alguna duda de Aquel que tuvo el poder de crear de la nada todo lo que existe. Dice Deuteronomio 3:24: "Señor Dios, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?”

La ciencia explora el cosmos, la Biblia nos revela su Creador. También nos revela nuestro origen y destino. Al leerla, descubrimos el magnífico plan del Dios Todopoderoso, quien ama a cada una de sus criaturas al punto de haber dado a su Hijo para salvarlas de la condenación eterna. Entonces nos damos cuenta que Dios nos creó con el fin de amarnos y vivir en comunión con nosotros. Cuando tenemos esta seguridad en nuestro corazón, podemos vivir tranquilos y confiados en la protección, provisión y cuidado de nuestro Creador. Y podemos afirmar categóricamente: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”, como escribiese el apóstol Pablo en su carta a los Romanos.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios”, afirma el salmista en el pasaje de hoy, y finaliza este Salmo con estas palabras: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Señor, roca mía, y redentor mío”.

La ciencia tiene límites. La sabiduría y el poder de Dios son ilimitados. Disfrutemos de la creación, y alabemos al Creador con palabras de alabanza que salgan de nuestras bocas cada día de nuestras vidas.

ORACIÓN:
Bendito Dios, Creador del cielo y de la tierra, te alabo de todo corazón por tu grandeza y magnificencia. Ayúdame a bendecirte cada día y agradecerte porque me permites disfrutar de las maravillas de tu creación. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

miércoles, 22 de mayo de 2013

EL QUE QUITA LA VERGÜENZA



2 Samuel 4:4
“…Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán; su nodriza lo tomó y huyó, pero mientras huía apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset”.

Mefiboset significa “el que quita la vergüenza”. Para empezar diremos que Mefiboset nos tipifica a todos los cristianos. Solo que hay que ver en qué etapa. Se marcan dos etapas: Primero la del Mefiboset lisiado, luego la del Mefiboset restaurado.

Este hombre llegó a quedar lisiado. De igual manera nuestras vidas llegaron a estar atrofiadas cuando estábamos sin Cristo. La Biblia habla de una “viejo hombre” (Efesios 4:22), cuando señala la manera vacía de vivir que teníamos en su condición de pecadores, pero era la única vida que teníamos. Así como la vida de aquel hombre que lo dejó caer la nodriza y golpeándose los pies llegó a una condición de vida que podríamos llamar “desgraciada”, de igual manera tanta caída, tanta frustración, tanta derrota de una vida normal-natural nos dañó, y nos dejó también a nosotros de alguna manera lisiados. Estoy hablando de nuestra condición delante de Dios. La vida de un hombre puede estar tan bien físicamente, pero tan mal espiritualmente. De igual forma podría darse el caso de alguien que esté físicamente torcido, pero con un alma tan linda delante de Dios. Si el ser físico verdaderamente manifestara la condición real del hombre, creo que quedaríamos asombrados. Llegará el momento en que eso llegue a suceder, pero todavía no. Eso será en el desenlace final de los tiempos.

Mefiboset no lo sabía, pero Dios tenía un propósito para él. Cuando Jonatán, su padre, le pone nombre, quizá él no lo sabía, pero ya le estaba dando un propósito definido en la vida. Cuando lo nombró estaba diciendo acerca del él que se convertiría en aquel que “quita la vergüenza”. Dios también tiene propósito para tu vida, amado hermano. Para Mefiboset, Dios tenía un destino ya trazado. Dios quería que Mefiboset llegara a ser a la manera de un “redentor” para la casa en medio de la cual estaba naciendo. De igual forma, aunque tu mismo no lo sabías, Dios también ha determinado que tu seas a la manera de un “redentor” también en medio de tu casa, de tu familia, de tu trabajo, del círculo social en el cual te desenvuelves. Tu has sido elegido por Dios para “quitar la vergüenza” en cada una de esas esferas.

Nadie escoge en qué familia nacer, en qué lugar nacer, qué padres tener. Dios eligió por todos y cada uno de nosotros, Él sabe por qué y para qué, nacimos en el tiempo, lugar y familia en que nacimos. Nadie eligió llevar el apellido que lleva, o los rasgos físicos con que nació debido a la herencia genética. Nadie escogió su casa paterna. Dios tenía un propósito para con la casa en donde se nos permitió nacer. Quizá sea una familia muy religiosa, quizá sea una familia muy problemática o llena de vicios, de pecado, una familia no muy buena. Pero Dios nos mandó allí porque habría de llamarnos, levantarnos, redimirnos y usarnos para salvación de todos ellos, así como para la gloria suya. Si tu eres el primer “cristiano” en tu familia, es porque Dios tenía ya tenia ese propósito para ti, Dios quiso levantarte como luminar en medio de las tinieblas en que esa familia se encontraba. Dios quiere cambiar la historia de esa familia, quiere cambiar el destino eterno de sus integrantes, Dios quiere salvar a cada uno de sus miembros.

Si tu fuiste el primer creyente, pues allí está el propósito de Dios al hacerte nacer allí en donde naciste. Por alguien empieza Dios a salvar esa familia. Si tu fuiste el primero gózate, pues como Mefiboset, también tu fuiste llamado y elegido por Dios para que seas el que “quite la vergüenza”. Quizá por tu medio Dios alcance a padre, madre, hermanos, hermanas, el tío, la tía, el sobrino, el primo… y lleguen a reconocer a Cristo como Salvador y todo empezó por ti. Aleluya. Bendita misericordia de Dios. Porque Dios te vio a ti y determinó que tu llegaras a ser el instrumento por medio del cual se quitara el oprobio familiar delante de Dios. Aquella trayectoria de “parranderos y jugadores” que cada descendiente tenía, contigo se quebranta. Quizá aquella trayectoria de mujeriegos, quizá de prostitución, quizá de ladrones, quizá de brujos… esas “maldiciones” que la familia está arrastrando, allí contigo la historia cambia, y Dios te levantó para este fin. ¡Qué noble Su llamado, qué perfecta es Su obra!

La Palabra de Dios nos dice: “Cree en el Señor Jesucristo y será salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). Claro que no es automático, pero ya señala el hermoso propósito de Dios. Y todo empieza con uno. Por medio de uno, Dios comienza a hacer una obra en medio de la familia. Al tiempo ya son dos, luego tres, cuatro, cinco… hasta que toda la casa sea alcanzada. Pero Dios, se hace primero de un instrumento, seas tu el instrumento en las manos de Dios, para que su propósito de salvación se cumpla en la familia a la cual te envió. Seas un Mefiboset en medio de tu casa y tu familia. Seas el vaso a través del cual, Dios “quitará la vergüenza” de  oprobio que por tanto tiempo tu familia ha arrastrado.

Déjate usar por Dios, créele a Dios y seguramente verás el cumplimiento de lo que hoy aquí te compartimos.


“Gracia y Paz”
Palabra de Miel

¿ENTIENDES TU EL PLAN DE DIOS?



Salmo 119:17-24
“Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra. Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley. Forastero soy yo en la tierra; No encubras de mí tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo. Reprendiste a los soberbios, los malditos, Que se desvían de tus mandamientos. Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, Porque tus testimonios he guardado. Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; Mas tu siervo meditaba en tus estatutos, Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros”.

¿Cómo describiría usted la voluntad de Dios? ¿La llamaría…

·      Fantasía (“No creo que Dios tenga un plan para áreas específicas de mi vida”)?
·      Misterio (“Dios tiene un plan, pero es tan difícil de entenderlo”)?
·      Biografía (“Sé que la Biblia dice quién es Dios y cuáles son sus planes, pero a veces me siento confundido”)?

Veamos algunas de las causas que pueden impedir que entendamos sus planes.

El manejo incorrecto de la Palabra de Dios. Cuando nuestros días están repletos de compromisos y actividades, nos resulta difícil alimentarnos regularmente de la Biblia. Si no dedicamos suficiente tiempo a la Palabra de Dios, tendemos a olvidar lo que le importa a Él, mezclar las mentiras del mundo con la verdad del Padre, utilizar incorrectamente las Escrituras para reforzar las decisiones que ya hayamos tomado. O bien, rechazarla y hacer las cosas a nuestra manera.

Escoger consejeros equivocados. A la hora de tomar decisiones, a veces confiamos demasiado en las opiniones de otras personas. Creemos que la manera más fácil y rápida de obtener respuestas, es pedirlas a amigos cristianos o a no creyentes que parecen ser “sabios”. Es decir, utilizamos el estilo de vida de nuestros amigos como una medida para discernir la voluntad de Dios: decidimos que si ellos pueden actuar de una manera determinada, nosotros también podremos hacerlo.

La mejor manera de no errar en cuanto a la voluntad de Dios, es hacer de la Biblia nuestra compañera diaria. Alístese para dedicar tiempo a su lectura, y para escuchar lo que le enseñe el Espíritu Santo sobre la voluntad de Dios para su vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿PORQUÉ DUDAS?



Mateo 14:28-31
“Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

La Biblia nos relata que en una ocasión una gran tormenta sorprendió a los discípulos en medio del mar. Los vientos eran tan fuertes que amenazaban con hundir la barca. En ese momento “Jesús vino a ellos andando sobre el mar”, y les habló con el fin de animarlos. En la oscuridad de la noche, los discípulos no reconocieron a Jesús. Fue entonces que el impetuoso Pedro le respondió al Señor de la manera que nos cuenta el pasaje de hoy. Cuando Jesús le dijo: “Ven”, Pedro descendió de la barca y “andaba sobre las aguas para ir a Jesús”. Pero tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces el Señor le dijo: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

Mientras Pedro mantuvo su mirada fija en Jesús pudo caminar perfectamente sobre las aguas. Pero tan pronto dudó y apartó su mirada del Maestro, comenzó a hundirse. Eso es exactamente lo que nos pasa a nosotros en muchas ocasiones; apartamos la mirada del Señor, nuestra fe flaquea, dudamos y nos hundimos en la desesperación. La duda es un sentimiento destructivo. Nos llena de incertidumbre, hace que actuemos con inseguridad, y afecta nuestra capacidad de acercarnos a Dios y recibir su sabiduría y su poder para actuar en circunstancias difíciles. ¿Cómo, pues, podemos eliminar las dudas? Las dudas desaparecen de nuestras vidas cuando creemos de todo corazón las siguientes verdades:

Primera: Dios nos ama siempre, en todas las circunstancias. Nos resulta fácil creer esto cuando pensamos que nos estamos “portando bien”, pero no cuando estamos concientes de que hemos sido desobedientes. Sin embargo, debemos estar seguros que el amor de Dios es incondicional, pues aun cuando estábamos muertos en nuestros pecados, Cristo dio su vida por nosotros. Esto afirma Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Segunda: Los que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro salvador, hemos recibido “la adopción de hijos de Dios”, dice Gálatas 4:5. ¡Qué maravilloso que el Dios de todo poder nos considere sus hijos y que podamos contar con su infinito amor siempre! Así continúa diciendo Romanos 5:9: “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira”. Dios ha perdonado nuestra desobediencia. El sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario nos justificó y nos reconcilió con nuestro Padre celestial. Y aun cuando fallamos y caemos, “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”, dice 1 Juan 1:9.

Tercera: Mientras estemos en este mundo Cristo es el intermediario perfecto para llevar todas nuestras cargas y necesidades al único que puede suplirlas plenamente. Si él sufrió horriblemente en la cruz al dar su vida por nosotros, no debemos tener la más mínima duda de que cuando nos llegamos a él humildemente, nos recibirá y suplirá nuestras necesidades de todo tipo, y llenará nuestra alma de esa preciosa paz “que sobrepasa todo entendimiento”. Hebreos 4:15-16 nos anima de la siguiente manera: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Por todo esto debemos tener la completa seguridad de que podemos llegarnos a nuestro Padre celestial con toda confianza, sin temor, sin dudas de ningún tipo y clamar a él por su ayuda en medio de nuestra necesidad. Jesús advirtió a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). No podemos evitar los problemas y las aflicciones, pero si confiamos en el Señor, él nos ayudará a salir victoriosos. Tengamos siempre presente lo que dice su Palabra: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7).

Hazte el propósito de leer la Biblia todos los días, medita en ella, ora. Rechaza toda duda. Mantén tus ojos fijos en el Señor y recuerda siempre que él estará contigo todos los días hasta el fin del mundo.

ORACIÓN:
Bendito Dios, te ruego aumentes mi fe, y me ayudes a echar de mí toda duda que intente robarme la paz y la seguridad de que tú estás en control. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

“EL QUE NO AMA A SU HERMANO, PERMANECE EN MUERTE”



Juan 13:35
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

1 Juan 4:8
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”.

Juan 3:16
“De tal manera amó Dios al mundo, que dió a su Hijo para morir en la cruz por nuestros pecados”.

Juan 13:1
“…Sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

La verdadera marca y sello de un cristiano es el amor, y cuando un verdadero cristiano encuentra a otro, siempre hay amor fraternal. Si parece que esto no es el caso con nosotros, debemos examinarnos para ver si en verdad somos salvos. Y si en verdad nos amos uno a otros, “sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

martes, 21 de mayo de 2013

¿UN GRAN INGENIERO?



Génesis 1:1
“…Creó Dios los cielos y la tierra”.  

Hebreos 11:3.
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.

Desde la primera página la Biblia afirma que Dios creó los cielos, la tierra y todo lo que contiene. La ciencia nunca ha podido contradecir esta afirmación.

«Sobre el origen de la vida, no nos queda otro remedio que reconocer que no sabemos nada». Esta declaración del científico Jean Rostand sigue siendo válida hasta hoy.

Cada descubrimiento plantea más problemas de los que resuelve. Las hipótesis de los científicos nos dejan en la duda. La Biblia dice claramente que no somos el producto de la casualidad, sino de la divina y sabia voluntad.

La ciencia llega a conclusiones inciertas e inestables. El biólogo Rémy Chauvain explica que la teoría de la evolución, tan valiosa para Darwin, tuvo mucha aceptación porque era la única solución para sustituir la idea de Dios, que molesta la conciencia de mucha gente. Junto con muchos otros sabios de los más sobresalientes, físicos, biólogos, astrónomos, se pregunta: –¿No habría un gran Ingeniero?

En un lenguaje sencillo, que puede ser comprendido por los hombres de todos los tiempos, la Escritura revela cuál es el origen del hombre y del universo. Ella no nos ha engañado. En cambio, la ciencia evoluciona sin cesar, y las teorías que ayer eran presentadas como certezas, poco a poco son abandonadas.

Volvamos, pues, al Libro de Dios para descubrir en él no sólo nuestro origen, sino las promesas de Dios, quien quiere salvarnos.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

¿EN TIEMPOS DE PRUEBA, ESPERAS EN EL SEÑOR?



Salmos 27:14
Aguarda á Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón: Sí, espera á Jehová.

En cualquier circunstancia, tiempos de prueba, dificultades o problemas, debemos mirar a Dios y esperar en él. Debemos esperar usando los medios que se nos enseñan en las Sagradas Escrituras:

·      Asistir a la iglesia,
·      Participar en la Santa Cena,
·      Leer la palabra de Dios y meditarla,
·      Orar sin cesar,
·      Convivir y compartir con otros cristianos.

Todo esto nos traerá sin lugar a dudas una comunión intima con nuestro Padre Celestial. Nadie que le busque así dejará de recibir fuerza y bendición. “Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová” (27:14).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

¿ERES UN VERDADERO AMIGO?



Proverbios 17:17
“En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia”.

Proverbios 18:24
El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano”.

Las amistades son unos de los tesoros más valiosos. Mantener a nuestro lado amigos de verdad —esos que reirán con nosotros en los tiempos buenos y que se mantendrán a nuestro lado en las pruebas— requiere un compromiso compartido y una inversión de tiempo y energía. Las buenas relaciones florecen con…

Transparencia. Debemos ser sinceros con los amigos y animarlos a ser veraces con nosotros. Para preservar un vínculo fuerte, no podemos ocultar las heridas que pueden habernos causado. La transparencia puede ayudar a que las personas sean mejores. Una relación sólida permite a cada parte señalar con delicadeza los errores en la vida de la otra persona y ofrecer una amorosa rectificación.

Tiempo y comunicación. La amistad genuina requiere tiempo para desarrollarse. Tenemos que estar dispuestos a dejar de lado otras obligaciones y priorizar el pasar tiempo juntos para compartir nuestras opiniones y deseos, y para hacer preguntas que estimulen a nuestros amigos a hablar de lo que hay en sus mentes y corazones.

Gratitud. A todos nos gusta sentirnos apreciados. Expresar gratitud cuando los amigos son útiles, les permite saber que estamos agradecidos de tenerlos en nuestra vida. Además, confirmamos que les amamos cuando les decimos lo mucho que disfrutamos de cierto aspecto de su personalidad, o recordamos una ocasión que es especial para ellos.

Ser un buen amigo es una manera de servir a Dios. Él nos creó para relacionarnos con los demás, y por eso debemos dar lo mejor de nosotros a cada amigo que Él haya puesto en nuestra vida.

Eclesiastés 4:9-10
“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”.


“Gracia y Paz”
Meditación Diaria