viernes, 18 de enero de 2013

CUIDADOS PARA ESTA ÉPOCA INVERNAL



En esta época invernal las enfermedades respiratorias son muy frecuentes, tenemos cuatro recomendaciones para que combatas la gripe.

1. Consume alimentos ricos en zinc como: carne, pescado, yema de huevo, cereales integrales, soya, entre otros.

2. Descansa lo suficiente para que el organismo recobre las defensas y energía que ha perdido.

3. Hidrátate correctamente, toma dos litros de agua al día.

4. Toma tés, especialmente el té verde, el de jengibre y el de salvia.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Medicamentos Accesibles

¿EN QUÉ TE BASAS AL TOMAR UNA DECISIÓN?



Deuteronomio 30:19
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”.

En este pasaje, Moisés presenta al pueblo de Israel dos opciones totalmente opuestas: la vida o la muerte. La bendición o la maldición. Y, desde luego, les exhorta a que escojan la vida. Pero en última instancia, ¿quién tomaría la decisión? El pueblo de Israel, por supuesto. Al crear al hombre, Dios le dio libre albedrío, es decir la capacidad de tomar sus propias decisiones. Eva primero y Adán después lo usaron para tomar una muy mala decisión. Por ello sufrieron las consecuencias de ser expulsados del Jardín del Edén, rompiendo su relación con Dios, y perdiendo todas las bendiciones que hasta ese momento estaban disfrutando.

Cuando llegó el momento de reemplazar a Moisés como líder del pueblo de Israel, Dios dio la inmensa responsabilidad de guiar a este pueblo hasta la tierra prometida a un joven judío llamado Josué. El nuevo líder se dirige a los israelitas y les dice: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:14-15). Josué los exhorta a temer a Dios y a servirle íntegramente, y les plantea la necesidad de que ellos tomen una decisión. Por último, les expresa claramente cual es su propia decisión. Como resultado de su decisión, Josué tuvo el privilegio de guiar a los israelitas a tomar posesión de la tierra prometida por Dios.

Tenemos que entender que una cosa es tener la capacidad de tomar decisiones, y otra cosa es tomarlas incorrectamente, guiados por nuestros impulsos o por nuestros propios análisis o nuestra “sabiduría”. ¿Qué haces tú cuando te enfrentas a una decisión crucial? Si tú dependes de tus propios cálculos para analizar una decisión importante en tu vida, no hay absolutamente ninguna garantía de que tus acciones reflejen los planes de Dios, y por lo tanto no hay ninguna seguridad de que los resultados serán buenos. Aunque seas capaz de hacer una elección inteligente, tu incapacidad para ver lo que está por delante limita tu capacidad de decisión. Pero Dios, que ve todas las cosas, ha planeado bendecirte y darte esperanza para tu futuro. Si se lo permites, él se asegurará de que escojas el camino correcto. Dice Proverbios 3:5-6: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Cree esto de todo corazón y aplícalo a tu vida en toda situación en que se requiera tomar una decisión.

El rey David tuvo que tomar decisiones muy importantes en su vida, de las cuales dependía no solamente su futuro sino el futuro de su pueblo. Conciente de su incapacidad para asegurar de manera absoluta el éxito, David acudía a Dios en busca de ayuda. En el Salmo 25:4-5 él escribió: "Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día".

Al mismo tiempo que Dios proveyó al ser humano con la capacidad para decidir, también le ofreció su ayuda para hacer una buena elección. Busca a Dios en oración antes de tomar cualquier decisión. Clama a él por su dirección, y entonces escucha atentamente, y espera pacientemente hasta que tengas la absoluta seguridad de que Dios te ha hablado. Entonces actúa.

ORACIÓN:
Padre santo, reconozco que muchas veces en mi vida he tenido fracasos y sufrimientos por causa de mis malas decisiones. Yo quiero darte a ti absoluto control de mis decisiones. Capacítame para ver claramente el camino que tú me muestras, y dame la fuerza para seguirlo aún en contra de mi voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

¿CÓMO ESCUCHA USTED LA PALABRA DE DIOS?



Mateo 13:1-9
“Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga”.

La Biblia contiene información importantísima para todos los seres humanos, pero las personas la interpretan de maneras muy diferentes. El pasaje de hoy identifica a cuatro tipos de personas: Los que tienen…

Una mente cerrada. Esto no se refiere exclusivamente a los incrédulos. Los cristianos, también, pueden escuchar de manera pasiva, sin la intención de poner en práctica lo que oyen. La semilla no puede germinar porque el terreno es muy duro. Esos creyentes son superficiales, hasta que deciden prestar atención a Dios y obedecer.

Una mente nublada. Están representados por el suelo rocoso; escuchan la Palabra y se emocionan. Pero después no dedican tiempo para estudiarla, echar raíces y permitir que la verdad de Dios penetre en sus corazones. Por tener poco fundamento espiritual o conocimiento de Dios, tienen dificultades para sobrellevar los rigores de la vida.

Una mente afanada. Los afanes de la vida son para el cristiano lo que son los espinos y la maleza para un jardín. Una mente intranquila tiene poco o ningún espacio para que la Palabra de Dios brote y florezca.

Una mente dedicada. Dios puede hacer grandes cosas por medio de alguien cuya mente sea como el suelo fértil. Solamente una persona dispuesta a escuchar y aprender puede ser transformada.

A todos nos gustaría tener la bendición mencionada en la lectura de hoy —una gran cosecha de lo sembrado. Pero, para que eso sea cierto en nuestra vida, necesitamos evaluar sinceramente si tenemos una actitud dispuesta a aprender. Como dijo Jesús: “El que tenga oídos para oír, oiga”.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL AMOR AL PRÓJIMO



Juan 13:34
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado…”.

Si amamos a una persona, no le mentimos, no le robamos ni lo maltratamos; al contrario, lo ayudamos. Por eso, Pablo dice en Romanos 13:10 que, “El amor no hace mal al prójimo: así que, el cumplimiento de la ley es el amor.” ¿Qué hace el amor cuando mira que alguien tiene hambre, que tiene sed, o no tiene ropa? Le ayuda a tal persona. En el principio, Dios miraba a este mundo de ignorancia, pecado y corrupción, completamente entregado al amor propio, a los malos deseos, el orgullo, y la envidia, y viviendo en las tinieblas y en el pecado. Así fue nuestro mundo en aquel entonces, y así es hasta la fecha. ¿Acaso Dios nos dejó en esta condición sin remedio? ¡De ninguna manera! El amor conduce a la acción. Dios hizo un plan para nuestra redención y salvación. Su plan fue mandar a su hijo a este planeta perdido para ser crucificado en nuestro lugar, así pagando con su muerte el precio de nuestros pecados, sufriendo en la crucifixión lo que nosotros merecíamos sufrir. El verdadero amor nos lleva a la acción. ¿Tendrás tú amor en tu corazón? ¿Y a cuales acciones te conduce este amor? El amor se demuestra por los hechos.

“Gracia y Paz”
Un Versiculo de la Biblia cada Dia

martes, 15 de enero de 2013

¿CUANTO VALES TU?




Isaías 60:1
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”.


Muchos creen que valen lo que la gente dice que valen y se lo creen.

Otros dicen “vales lo que tienes en el Banco”.

Otros dicen “vales mas muerto que vivo”.

Con frecuencia nos dejamos llevar por lo que la gente dice y aceptamos lo que es popular y sin consultar a Dios.

La formula mas segura para el fracaso es que tu vida gire alrededor de la opinión de la gente. Si necesitas el halago de la gente te harás dependiente de ello. Si te afecta la crítica serás derrumbado una y otra vez. Si te mueven los comentarios y opiniones sobre ti nunca tendrás estabilidad y siempre buscaras agradar a los hombres antes que a Dios e iras rumbo al fracaso y cada vez estarás degradándote a ti mismo al nivel donde el hombre te quiere tener.

Aquí en esta foto del Holocausto vemos lo que el pueblo Judío sufrió por no querer agradar al hombre y por no negar que creían en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

El Apóstol Pablo dijo “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

¿De que sirve estar vivo y ser esclavo del hombre?

El pueblo Judío prefirió morir antes que adorar a dioses ajenos y antes que postrarse ante un hombre malvado Como Adolfo Hitler, tipo de anticristo.

Todo este dolor pronto terminara! Cristo viene por Su iglesia “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:10-11).

¡Aleluya Gloria a Dios!

¿CUANTO VALES TU?
Vales la sangre de Cristo y si tenemos que morir por su causa pues gloria a Dios!!!


“Gracia y Paz”
Para Meditar y Compartir
Tomado de Marcos Sandoval Jr.

EL REGALO PERFECTO



Santiago 1:17
“Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.

El aire que respiramos, la comida que comemos y la vida que gozamos: todas estas cosas son, como dice la Biblia, Dones y Dadivas de Dios, y nos viene de su Gracia y su Amor. ¿Pero cual es el regalo más perfecto que nos ha dado? “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16 ).

¿Tu podrás pensar en un joya más brillante, o un regalo más espléndido que esto? ¿Qué se hace con un regalo? LO RECIBES, O LO RECHAZAS.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 14 de enero de 2013

LA MUJER BÍBLICA ES LA AYUDA IDÓNEA DEL VARÓN BÍBLICO




Génesis 2:18
"Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él".


Una ayuda idónea significa una ayuda adecuada. La palabra “ayuda” significa exactamente lo que dice y ocurre en muchas partes del Antiguo Testamento, como por ejemplo en el nombre Eben-ezer, el cual significa Piedra de Ayuda. Pero, ¿qué significa una ayuda “idónea” o “adecuada”?

La idea fundamental es de dos cosas que corresponden una a otra. Física y mentalmente, el hombre y la mujer son partes de una misma entidad, aunque pueden existir en forma separada.

Los colores del arco iris son distintos y poseen sus cualidades individuales, pero todos ellos son necesarios para producir la perfecta luz blanca de donde proceden. Así es el matrimonio: cada cónyuge encuentra en el otro aspectos de su ser que son una fuente de maravilla y deleite. Dios nos hizo así. Estos son los ingredientes fundamentales de la forma de compañerismo que llamamos el matrimonio.

La mayoría de las parejas se casan teniendo grandes expectativas para su matrimonio. Saben que muchos matrimonios han fracasado y un buen número de los que perduran no son felices. Sin embargo, creen que su matrimonio será diferente porque se aman de verdad. De modo que comienzan su matrimonio con grandes expectativas pero a menudo, en poco tiempo, estas se tornan en frustraciones. El matrimonio que ellos estaban tan seguros había sido hecho en el cielo cae estrepitosamente a tierra; las estrellas que tenían en sus ojos se transforman en arena; el encanto es ahora desilusión.

¿Qué ocurrió?
Ninguno de los dos había aprendido a conducir sus vidas personales o su matrimonio de acuerdo a la Palabra de Dios.

Dios ha provisto información y dirección específica sobre el propósito del matrimonio y las distintas pero complementarias responsabilidades de las personas que lo componen. Dios ha dado responsabilidades tanto a la esposa como al marido. Cuando dos personas conocen, aceptan, y cumplen las diferentes pero complementarias responsabilidades, se estimula la unidad en el matrimonio. Por el contrario, cuando el marido y la mujer no comprenden o no cumplen con las responsabilidades que Dios les ha dado se produce gran confusión y frustración.

Dios creó a la mujer para ser ayuda del hombre. Sin la mujer, el hombre aun en su perfección estaba incompleto.

Dios creó a la mujer para ser una ayuda idónea. Ninguno de los animales podían proveerle al hombre la ayuda que necesitaba. Sólo la mujer podía hacer eso. “El que haya esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” (Proverbios 18:22). “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias” (Proverbios 31:10-11).

Dios creó a la mujer para corresponder al hombre. Ella es similar al hombre pero algo diferente. Es el complemento del hombre, no su copia en carbón. Es para el hombre lo que una llave para un cerrojo y lo que una película para una máquina fotográfica, indispensable “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón” (1 Corintios 11:11).

De acuerdo con las Escrituras, la esposa fue creada para llenar las necesidades, las faltas, la incapacidad de su marido. Fue creada para ser la ayuda singular de su marido. Le ha de dar «bien y no mal todos los días de su vida» (Proverbios 31:12). Deberá ser como vid fructífera en la casa de su marido (Salmo 128:3). Debe ser “una carne” con su esposo y esto solo ocurrirá en la medida que acepte y cumpla con el rol que Dios dispuso para ella en el matrimonio.

“Gracia y Paz”
Tomado del Muro de Zehny Pigott

LA OBEDIENCIA A DIOS




Lucas 11:28
“Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”.

Una mujer en la multitud de los que seguían a Cristo había dicho: “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste”. Siempre ha habido los que se enfocan en la madre de Jesús y no en ÉL. Pero Jesús la corrigió diciendo, “Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. El énfasis siempre está en la obediencia a Dios. La Biblia nos dice que evitemos las obras de la carne que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, etc. Además, debemos producir el fruto del Espíritu: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”, etc. (Gálatas 5:19). Pero antes de producir el fruto del Espíritu, tenemos que nacer del Espíritu, cosa que sucede cuando tenemos un encuentro con Jesús. Esto pasará solo si nos arrepentimos de nuestros pecados, y recibimos a Jesús en nuestro corazón por la FE.

Jesús es la puerta. Primero, entra por la puerta. Luego, anda en obediencia a su palabra. Amen.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ACEITE DE OLIVA



¿Sabías que dos cucharaditas al día de aceite de oliva ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que aporta ácidos grasos insaturados y regula los niveles de colesterol en sangre? Además, este aceite eleva los niveles de colesterol HDL (bueno) y limpia al organismo del colesterol LDL (malo).

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Medicamentos Accesibles

domingo, 13 de enero de 2013

LA MUJER CRISTIANA Y EL MAQUILLAJE



Pintarse los ojos, o mejor dicho los párpados, es una práctica muy antigua conocida por los hebreos y por los egipcios miles de años antes de ellos… El pintarse los ojos sin duda fue copiado por los hebreos de sus vecinos egipcios, fenicios y mesopotámicos… El pintarse los ojos se menciona entre otras cosas, como algo que las mujeres pensaron para ganar admiración… Compara Jeremías 4:30 “…aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas…” y Ezequiel 23:40 “y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos”.

Hemos visto que Pablo usa el término pudor, al referirse a la manera en que se debe vestir la mujer cristiana. La palabra en el griego es aídos, que indica un sentido de vergüenza sobre todo con relación a otros. En vista de esto, podemos decir que la pintura y maquillaje no proyectan un sentido de vergüenza con relación a otros.

La palabra atavío, usada en 1 Timoteo 2:9, proviene de la palabra griega cosmético. Básicamente, Pablo relata que el cosmético (lo que la mujer hace para embellecerse exteriormente) no debe ser el del exterior, sino el del interior. El uso de maquillajes y pinturas que alteran el aspecto del rostro, radicalmente violan el sentido de pudor, modestia y santidad de la mujer cristiana.

Observe a una mujer que se esté maquillando en una tienda. Observe la gran transformación no sólo en su cara sino en su actitud. El maquillaje no sólo le da un sentido de auto estima por querer verse mejor, sino que la transforma en una mujer vana, más orgullosa, más estirada, más egocéntrica, llena de humos. Su cosmético cambio. Lo que está adentro salió. En ella no hay pudor, sencillez, modestia… en ella no hay un espíritu afable o apacible. El uso de maquillajes está vinculado directamente con la vanidad y el orgullo y atropella las normas de modestia indicadas por Pablo y Pedro que solo escribían bajo la dirección del Espiritu de Dios.


Dios aborrece la vanidad y el orgullo:

• Proverbios 6:16-17… Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente.

• Salmo 24:4… “El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.

La palabra vanidad en el hebreo, conlleva el sentido de “cosas inútiles, cosas que no aprovechan o cosas vacías”. El maquillaje es algo vano, es inútil, no aprovecha para nada y por supuesto es algo vacío presentando una imagen falsa.

En contraste a 1 Timoteo 2:9, donde Dios aconseja a la mujer a ataviarse de “ropa decorosa, con pudor y modestia”, las mujeres Israelitas se vestían demostrando su orgullo y desvergüenza. Su intento era atraer la atención de los hombres, porque dijo el profeta que cuando andaban, “van danzando, y haciendo son con los pies” (Isaías 3:16).

Andaban moviéndose de manera que el hombre fuera seducido. Dios esperaba otra conducta de sus hijas. La desolación y estado deplorable de la nación, se debieron en parte a la extravagancia, inmodestia y vanidad de las mujeres israelitas en conducta y vestimenta. Dios recriminó a la mujer israelita y le dijo que todo este lujo y extravagancia le sería quitado. La vanidad y la forma de vestirse de la mujer cristiana, puede afectar a la iglesia del Señor, al igual como la vanidad de estas mujeres israelitas afectó a toda la nación.

El uso de pinturas hoy, en su mayor parte tiene el mismo sentido. Las mujeres se pintan para parecer más atractivas, más seductivas. Muchas mujeres podrán decir que se pintan simplemente para verse mejor o para sentirse mejor así mismas. Pero, la razón por la que la gran mayoría se pintan es para atraer al sexo opuesto. La mayoría lo hacen porque vivimos en una cultura que establece el uso de pinturas como una norma para que una mujer se sienta aceptada por los demás. Las mujeres son peores que los hombres en este sentido. Presionan a las mujeres que no se pintan. Las tildan de anticuadas o feas si no se pintan.

La razón principal por la que la mujer altera su fisonomía con pinturas, es para ser aceptada por una sociedad que pone un énfasis indebido sobre la belleza superficial y sin lugar a dudas para ser más atractiva al sexo masculino. Las mujeres cristianas no reciben su belleza de cosméticos, sino del Espíritu Santo que vive en ellas. No se deben pintar para atraer a los hombres porque ya tienen a su esposo en casa y no tienen por qué estar atrayendo a otros.

Ahora, no creo que toda hermana que se ponga maquillaje lo haga con el propósito de seducir al hombre, pero tampoco la forma en que se pinta agrada a Dios. Muchas lo hacen inocentemente porque es lo aceptable ante los ojos de la sociedad y porque nunca han recibido enseñanza al respecto.

La mujer que no se pinta, el mundo la mira con ojos raros. Muchas mujeres confiesan que cuando se están poniendo maquillajes y cierta clase de ropas que exponen indebidamente el cuerpo, se sienten más “sexys”, se sienten más seductoras. Muchas confiesan que literalmente han sentido un espíritu que se apoderaba de ellas al pintarse o lucir ciertas ropas no decentes.

Juzgue usted hermana: ¿Es correcto usar ornamentos y pinturas cuyo único propósito es atraer la atención del hombre hacia su persona? ¿Las pinturas tienen otro motivo? ¿Cuál será? ¿Las prendas, aretes, collares, etc., tienen otro propósito? No he podido dar con otro motivo para el uso de estas cosas fuera de la vanidad y el deseo de atraer la atención del sexo opuesto. ¿Estos son buenos motivos para una hija de Dios?

Pedro nos dijo: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de gran estima delante de Dios”.

La Joyería es sensual; atrae atención sobre el cuerpo de la mujer y del hombre. Por ejemplo:

·      Aretes – atraen atención sobre las orejas.
·      Collares – atraen atención sobre el cuello.
·      Cadenas – atraen atención sobre el busto.
·   Pulseras – atraen atención sobre las muñecas, los tobillos o las piernas. (APARTE DE SER SÍMBOLOS DE ESCLAVITUD).

El atavío de la mujer no debe ser el externo, sino el interno. Peinados ostentosos (peinados con oro y plata entretejidos), adornos de oro y vestidos lujosos no deben caracterizar a la mujer cristiana, sino su espíritu afable y apacible. Este es el ornato de la mujer santa.

Por último sería bueno responder la pregunta que siempre nos hacen “¿Porqué no se pintan, ni usan joyería, ni usan pantalones las mujeres de tu iglesia?”. La respuesta es muy sencilla: “Porque representan a Cristo, su pureza y santidad”.

“Gracia y Paz”
Verdadera Vida Cristiana

LAS MATEMÁTICAS DIVINAS



Judas 1:2
“Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados”.

¿Te acuerdas de las matemáticas en la escuela? El multiplicando es el número que debe ser multiplicado. Aquí en este versículo tenemos tres cosas que deben ser multiplicadas para ti; La Misericordia, La Paz, y El Amor. El multiplicador es La Gracia de Dios que Él “derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador”, Tito 3:6. Espero que tú puedas participar en Las Matemáticas Divinas, y recibir La Misericordia de Dios, que “es más grande que los cielos”, La Paz de Dios, “que sobrepasa todo entendimiento”, Filipenses 4:7. Y finalmente, Su Amor que se explica en lo siguiente: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que Dió a su hijo unigénito”, Juan 3:16.

¡Que las bendiciones de Dios te sean multiplicadas mientras que te sometas a Él, y de veras obedezcas a Su Hijo Jesucristo. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 12 de enero de 2013

CUANDO NOS ALEJAMOS DE DIOS



Lucas 15:20-32
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.

Al igual que el padre del hijo pródigo, nuestro Padre celestial no nos obligará a permanecer con Él. Si no hacemos caso a la dirección de su Santo Espíritu e insistimos en seguir la senda del pecado, Él dejará que lo hagamos. Al examinar esta parábola, aprendemos lo que sucede cuando nos alejamos del plan de Dios.

Nuestro compañerismo con Dios es afectado seriamente. El hijo rebelde no tuvo más contacto con su padre; la relación entre ellos había dejado de ser importante para ese hijo. Si nos extraviamos y hacemos de nosotros mismos una prioridad mayor que la del Señor, también experimentaremos una desconexión con nuestro Padre celestial. Como cristianos, no podemos apartarnos de la senda sin cerrar primero nuestra mente y nuestro corazón a Dios.

Nuestros recursos —de tiempo, talentos y bienes— son dilapidados. El hijo derrochó su dinero en cosas frívolas, y terminó peor que los siervos de la casa de su padre. Dios nos ha dado dones espirituales y recursos materiales para construir su reino, y su Espíritu para guiarnos. Seguir nuestros propios planes malbarata lo que Él nos ha dado.

Nuestras necesidades más grandes no son satisfechas. Perseguir sueños que están fuera de los propósitos de Dios, conduce a la infelicidad. Solo en Cristo podemos encontrar verdadera satisfacción.

Si vivimos separados de Dios, nos vencerá el desaliento. Las malas decisiones pueden causar sentimientos de pesar para toda la vida, pero estos no tienen que dictar nuestro futuro. El Padre celestial nos dará la bienvenida con gran gozo y amor si nos arrepentimos y nos volvemos a Él.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿ESTÁS TÚ ESPERANDO EN EL SEÑOR?



Salmo 62:1-8
“En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle como pared desplomada y como cerca derribada? Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio”.

El ser humano es, por naturaleza, muy impaciente; especialmente en momentos de prueba y dificultad. Todo lo queremos resuelto inmediatamente, por lo tanto instintivamente rechazamos todo lo que esté relacionado con “esperar”. Pero esto es precisamente lo que nos dice el pasaje de hoy: “Esperad en él en todo tiempo”. Aun deseando seguir estas instrucciones de la Palabra de Dios, hay ocasiones en las que nos resulta prácticamente imposible luchar contra nuestros instintos y mantenernos inmóviles en medio de una tormenta, en lugar de actuar por nuestros propios medios. David tuvo que aprender a esperar en el Señor. Mientras su enemigo, el rey Saúl, lo buscaba para matarlo, David esperó durante casi quince años ocultándose en cavernas y muchas veces viviendo a la intemperie. Así, en medio de estas difíciles condiciones, él escribió el Salmo 62 del cual es parte el pasaje de hoy. Después de tantos siglos transcurridos, hoy nos lo muestra la Biblia como una instrucción maravillosa para nosotros.

En medio de tu problema, ¿esperas en el Señor, o actúas rápidamente con el fin de aliviar la presión? No importa cuan fuerte sea tu tormenta o cuan profunda sea tu aflicción, Dios está en control, y todo lo que él espera de ti es que seas paciente y esperes en él. En este Salmo 62, David muestra una actitud de espera en silencio pero en total confianza en su Dios. Dice el v.1: “En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación”. Pasaron los años, y Dios dirigió a David a través de aquellos tiempos tormentosos hasta un final feliz. Siendo un anciano, David escribió el Salmo 37, en el cual resume sus experiencias. “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”, dice el v.4. Y el v.7 dice: “Guarda silencio ante el Señor, y espera en él”.

Ciertamente no es fácil guardar silencio y esperar cuando estamos en medio de una prueba. Cuando la ansiedad o la desesperación nos envuelven, probablemente no queremos escuchar a nadie diciéndonos: “Ora”. Quizás nos parezca demasiado sencillo, y a veces hasta puede parecernos que no son sensibles a nuestro dolor. Sin embargo esto es exactamente lo que tenemos que hacer: orar y esperar confiadamente la respuesta de Dios. Cuando lo hacemos, sentimos su paz confortándonos. El apóstol Pablo fue otro siervo de Dios que experimentó pruebas muy duras en su vida. Y producto de su experiencia, estando preso en una cárcel romana, esperando ser ejecutado en cualquier momento, pudo escribir en su carta a los filipenses lo siguiente: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Esta seguridad, esta absoluta confianza en Dios sólo puede resultar de una íntima comunión con el Señor. Buscar su rostro en oración debe ser nuestra prioridad cada día de nuestras vidas. No una o dos veces a la semana, sino diariamente pasar un tiempo a solas con Dios. No a la carrera, sino tranquilamente meditando en su Palabra y orando en el Espíritu en busca de esa profunda paz que sólo nuestro Padre celestial puede darnos.

ORACIÓN:
Mi Padre amado, te ruego me des la fuerza para esperar en ti, aun cuando las circunstancias me ordenen a gritos que me apresure a actuar. Lléname de tu Espíritu para sentir esa paz inefable que sobrepasa todo entendimiento, aun en medio de situaciones terribles. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

RELIGIOSO, PERO PERDIDO



Juan 3:1-6
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”.

Nicodemo probablemente sería bienvenido en cualquier iglesia hoy. Parece ser el miembro ideal: con principios, bien informado, moralmente recto, cortés y humilde. Sin embargo, tenía dos grandes problemas, estaba ciego a la verdad y estaba muerto espiritualmente.

El hombre estaba perdido. Es decir, no tenía una relación con Dios por medio de Jesucristo. Como fariseo, Nicodemo era fiel a las estrictas regulaciones y leyes del judaísmo; por tanto, era realmente religioso. Pero el problema de la persona que está perdida no es las actitudes, la conducta o incluso el carácter. Podemos cambiar y controlar esas cosas a fuerza de voluntad, y muchas personas hacen eso. Pero lo que la gente necesita verdaderamente es un cambio de su naturaleza básica. Venimos a este mundo con la inclinación natural de alejarnos de Dios.

Jesús le dijo al ilustre rabí que toda su bondad exterior no podía borrar, sustituir o cambiar su naturaleza, sino que toda persona que desee ser aceptada por Dios debe nacer de nuevo. El Señor prometió que si Nicodemo lo recibía como Salvador, entonces empezaría a tener una vida completamente nueva. Su naturaleza pecaminosa sería transformada, para que pudiera tener una verdadera relación con Dios. En vez de tener la apariencia de ser un hombre religioso, Nicodemo sería un creyente verdadero.

Nadie entrará al cielo por sus buenas obras y su buena conducta. Cuando estemos delante de Dios, lo único que importará será si nuestra vieja naturaleza fue cambiada. Necesitaremos mostrar a Dios el Espíritu Santo que recibimos cuando Jesús vino a nuestra vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria