jueves, 22 de noviembre de 2012

UN HOMBRE ENVIADO DE DIOS



Juan 1:6-8
“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz”.

Dios llamó y sigue llamando a hombres y mujeres que estén dispuestos a obedecer ese llamado. Juan respondió a ese llamado sin mediar palabras, él dijo, relacionado a ese llamado, que obedecía sin ni siquiera conocer a Aquel a quien estaría anunciando, Juan dijo: “Y yo no le conocía” (Juan 1:31).

Muchos pretenden hacer las cosas a su modo y no al modo de Dios. Dios llamó a Juan y le dio algunas señales, leemos: “Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre Él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo” (Juan 1:33).

Juan fue ese hombre sometido a Dios en todo, fue ese misionero que no preguntó nada y se sometió todo. Juan nos recuerda con su vida aquellas cosas que aún en nuestros días siguen rugiendo, aquellas cosas que quizás puedan ser objeto de rechazo para algunos, pero para Juan fueron sencillamente las glorias de su ministerio.

Juan vino por testimonio, para dar testimonio de la luz. Su misión fue grande, este sería el precursor del Mesías, al igual hoy hay muchos hombres que presiden su llegada al levantar a un pueblo, hombres que al igual que Juan son testimonios vivos, señalando la forma y manera de llegar a Dios, Juan preparó el camino el Señor, allanó y exhortó al pueblo a someterse a las palabras proféticas que hablaban de él, leemos: “…Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Todo valle se rellenará, y se bajará todo monte y collado; los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados” (Lucas 3:4, 5). Dios ha querido usar a su pueblo para preparar todo lo relacionado con su Hijo Jesús, Dios ha querido siempre preparar un pueblo recipiente de su Palabra y preparado para toda buena obra.

Vino por testimonio; el testimonio y la vida de Juan era una digna de admirar, Juan vivió para Dios desde su niñez: fue llamado desde antes de nacer y aun cuando podía olvidarlo todo y seguir su propia vida, escogió mejor someterse a aquello en lo cual había sido instruido.

Dios sigue buscando hombres con testimonio limpio. Juan fue llamado por testimonio, para que diese testimonio de la luz a fin de que todos creyesen por él.

Hoy todos miramos la vida de Juan y podemos notar que Dios le honró por su vida de búsqueda y sometimiento a Dios y a su Palabra. A fin de que todos creyesen por él. El propósito de Dios ha sido que todo aquel que quiera tomar su Palabra para anunciarla tendrá que tener una vida de buen testimonio, una vida llena de sometimiento, una vida llena de ese testimonio que caracterizó a Juan.

Juan no le conocía, Juan no conocía a Jesús pero aun así, llego al Jordán, comenzó a predicar; a bautizar y cuando llegó aquel gran día esperado, bajó a las aguas para bautizar al Autor de la vida. Dios le dio a Juan el gran privilegio de ser el bautizador de Jesús. Juan le vio y dio testimonio de Él diciendo: “He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Y Jesús dio testimonio de la vida y del ministerio de Juan el bautista cuando presentó como ejemplo a las gentes que le seguían diciendo: “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él” (Mateo 11:11).

“Gracia y Paz”
 Gracia y Misericordia

ES BUENO DAR GRACIAS A DIOS



Salmo 92:1-5
“Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche, En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa. Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo. ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos”.

¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué nos dice la Biblia, una y otra vez, que demos gracias al Señor? La razón principal es porque Él se lo merece. Todo lo que usted y yo somos y tenemos viene de Dios. Él le creó, y es quien mantiene su corazón latiendo. Reclamar su vida como suya y hacer lo que le viene en gana, es la ingratitud más grande. Dios le creó a usted para que lo ame, e hizo un gran sacrificio para librarle del pecado y convertirle en su hijo. Dar gracias al Señor es una manera de honrarlo, reconociendo todo lo que Él ha hecho.

La mayoría de nosotros probablemente tendríamos que reconocer que nuestras oraciones tienden a ser más bien egocéntricas. Venimos con nuestra lista de peticiones, ¿pero cuánto tiempo pasamos dando gracias a Dios por lo que Él ha hecho? El salmista nos dice que comencemos cada mañana enfocándonos en su misericordia para el día que tenemos por delante, confiándole todas nuestras preocupaciones. Después, en la noche, debemos darle gracias por su fidelidad, y fijarnos en las maneras como Él proveyó para nuestras necesidades y guió nuestros pasos.

Aunque hayamos tenido alguna ansiedad o dificultad en el día, aun así podemos dar gracias a Dios por su presencia y por su promesa de hacer que todas las cosas ayuden a nuestro bien.

Aparte tiempo esta semana para recordar lo que Dios ha hecho por usted, y déle gracias. Sea creativo, y piense en todas las maneras como puede mostrarle gratitud, y después cante, alábelo y adórelo con júbilo. Al mantener su enfoque en Dios, usted puede tener una actitud de agradecimiento todo el día.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ESPERA EN JEHOVÁ, Y HAZ BIEN



Salmos 37:3
Espera en Jehová, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.

¡Ves que bueno es el Señor que servimos! Él no requiere nada difícil, sensacional, ni fuera del alcance; pero sencillamente que le honremos, y que andemos humildemente con Él, y que hagamos bien. Junto a la demanda hay una promesa; viviremos en paz y en seguridad, y Él suplirá todas nuestras necesidades. Cuando hay destrozos, alborotos, y problemas en la tierra es porque no seguimos las instrucciones sencillas de este versículo; o sea que NO hacemos el bien, y NO andamos con Él. Jesús dice, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar” Mateo 11:28.

"Gracia y Paz"
Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOS BENEFICIOS DE LA GRATITUD



Salmo 105:1-6
Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos. Cantadle, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas. Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro. Acordaos de las maravillas que él ha hecho, De sus prodigios y de los juicios de su boca, Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos”.

Expresar gratitud a Dios lo glorifica y enaltece, ¿pero sabía usted que hacer esto también nos beneficia? El Señor no necesita nuestras gracias, pero necesitamos darlas para que podamos llegar a ser lo que Él quiere que seamos: generosos, animados y confiados.

Dar gracias…

Vuelve a enfocar nuestra atención: La vida está llena de situaciones y distracciones que nos impiden ver todo lo que Dios ha hecho por nosotros. En vez de levantarse con el peso del mundo sobre sus hombros, trate de enfocarse en el Señor dándole gracias por su provisión, guía y fidelidad en el pasado.

Alivia la ansiedad: Puesto que la sociedad ejerce mucha presión, y nos carga de responsabilidades, muchos vivimos en una ansiedad constante. Cuando traemos nuestras preocupaciones al Señor con acciones de gracias, la carga se traslada a Él, y nos llega su paz (Filipenses 4:6-7).

Renueva nuestra relación: La gratitud nos evita pensar que la vida cristiana gira en torno a nosotros y a nuestras necesidades. Nuestra comunión con Dios se engrandece porque nos enfocamos en Él.

Fortalece nuestra fe: Cuando damos gracias a Dios por su fidelidad, nuestra confianza aumenta.

Regocija nuestro espíritu: La acción de gracias es la mejor manera de salir de la depresión del desánimo.

Aunque la gratitud es siempre beneficiosa, no siempre es fácil. Cuando usted está desalentado o agobiado, probablemente no está de ánimo para dar gracias a Dios. Pero dar gracias al Señor por todo lo que Él ha hecho, es la manera más rápida de cambiar nuestra actitud, y revitalizarnos.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿MUESTRAS TÚ A LOS DEMÁS EL AMOR DE CRISTO?



Mateo 22:36-39
"Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

Cuando un intérprete de la ley le preguntó a Jesús cuál era el principal mandamiento en la ley, él le respondió que amar a Dios por sobre todas las cosas, e inmediatamente después le dijo que el segundo mandamiento era semejante, es decir tan importante como el primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Para Dios es de suma importancia que nos amemos los unos a los otros. Tan importante como que le amemos a él. De hecho, el fundamento básico de la vida cristiana consiste en amar a Dios y al prójimo. Si no actuamos de esta manera algo anda mal, y la Biblia nos llama mentirosos. En 1 Juan 4:20 dice: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”

El Espíritu Santo pone el amor de Dios en nuestros corazones. El apóstol Pablo dice en su carta a los Romanos: “Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5). Una vez que este amor ha sido derramado en nuestros corazones, deliberadamente comenzamos a identificarnos con los intereses y propósitos de Jesucristo en las vidas de otros. El resultado obvio de este proceso es sentir el deseo de obedecer los mandatos de Jesús. Y el Señor nos manda que nos amemos: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34-35).

Pablo fue un hombre entregado totalmente al servicio del Señor, y por donde quiera que iba compartía con todos el amor que Dios había puesto en su corazón. En su carta a los Efesios, por ejemplo, los exhortó a que mostraran el amor de Dios “soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:2-3). Los cristianos deberíamos siempre seguir su ejemplo, pero muchas veces nos concentramos sólo en nuestras propias metas, por lo que los demás no pueden ver reflejado en nosotros el amor de Dios, y el Señor no puede usarnos de la manera que él desea.

Tenemos que luchar contra la tendencia humana que nos impulsa a buscar las cosas cuyos beneficios son estrictamente materiales, y enfocarnos en las cosas espirituales que agradan al Señor. La comunión con Jesús implica más que ir los domingos a la iglesia o pasar un tiempo a solas con él. Es necesario que como resultado de este tiempo devocional, en nuestros corazones se produzca el deseo de mostrar la luz, la paz y el amor de Jesucristo al mundo que nos rodea, que tan necesitado está de la gracia de Dios.
A nuestro alrededor hay personas con necesidades de todo tipo. También en la televisión vemos casi a diario noticias de tragedias que ocurren alrededor de todo el mundo. Infelices víctimas de guerras, o terremotos, o grandes incendios, o inundaciones. Nuestro corazón se oprime ante tanta desgracia y sentimos lástima por ellos, pero, ¿hemos hecho algo por mostrarles el amor del Señor? No solamente debemos orar pidiendo a Dios que los ayude, sino también debemos mostrarle el amor de Cristo ayudándolos de alguna manera. Para aquellos que están lejos, podemos contribuir con ayuda material a través de las diferentes organizaciones que se encargan de llevarles un poco de alivio en medio de su dolor y sufrimiento. No importa si no puedes hacer una donación grande. Pero hazte el propósito de donar algo aunque te resulte un sacrificio hacerlo. Hazlo en el nombre del Señor, pues él no lo va a pasar por alto. Así dice la Biblia en Colosenses 3:23-24: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.

ORACIÓN:
Padre celestial, te doy gracias por el amor que has derramado en mi corazón por medio de tu Santo Espíritu. Por favor ayúdame a mostrarlo con hechos a aquellos que están en necesidad en estos momentos, para que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

martes, 20 de noviembre de 2012

OBSTÁCULOS A LA OBEDIENCIA



2 Reyes 5:11-17
“Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? El entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio. Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo. Mas él dijo: Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso. Entonces Naamán dijo: Te ruego, pues, ¿de esta tierra no se dará a tu siervo la carga de un par de mulas? Porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni ofrecerá sacrificio a otros dioses, sino a Jehová”.

La obediencia es una acción poderosa que puede desencadenar la gloria de Dios de maneras que están más allá de nuestra imaginación. Pero obedecer es usualmente difícil porque nuestros deseos son probados. Nos asusta hacer lo que Él dice, por temor a perder lo que es importante para nosotros. No obedecer puede, impedirnos recibir lo que más deseamos.

Al comienzo, tres obstáculos impidieron a Naamán obedecer las instrucciones de Dios, y eso casi lo privó de experimentar una curación milagrosa.

El orgullo. Como oficial de alto rango, Naamán temía perder su dignidad si obedecía. Sus siervos tuvieron sabiduría para ver cómo el orgullo le estaba robando la vida. ¿Cuántas veces desconfiamos de Dios, por temor a parecer unos tontos?

Las expectativas egocéntricas. Naamán se puso furioso cuando sus expectativas específicas no fueron satisfechas. Nosotros, también, muchas veces nos enojamos con el Señor cuando Él no complace nuestras exigencias. Pero si realmente queremos hacer su voluntad, debemos dejar que Él haga.

La incredulidad. La fe de Naamán solo llegaba hasta la visión que tenía de cómo sería curado. Fue necesaria la fe de sus siervos para ayudarle a ver la verdad: que la obediencia era clave para que Dios respondiera a su gran necesidad.

El llamado a obedecer, muchas veces pone al descubierto ataduras de las cuales el Señor quiere librarnos. Cuando decidimos responder con fe, Dios se revela a sí mismo de una manera nueva que fortalece nuestra confianza en Él; porque a la larga nuestra mayor necesidad es conocer mejor al Señor.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

CÓMO VIVIR UNA VIDA LLENA DE PAZ



Isaías 26:3
"Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado".

Todo el mundo desea vivir en paz. Sin embargo todos los días leemos en los periódicos o vemos en la televisión noticias de asesinatos, violaciones, robos a mano armada, guerras por dondequiera. Vivimos en un mundo que parece estar encontrando su mejor expresión en el odio, la violencia, la guerra. Se han escrito libros, se han dado cursos, se han invertido vidas tratando de encontrar la paz. En las Naciones Unidas se reúnen todos los años representantes de todos los países del mundo con el fin de llegar a acuerdos que "garanticen" la paz mundial. La pregunta es: ¿Y hay paz? No, no la hay. ¿Por qué no hay paz? El problema es que no se puede legislar la paz. No puede crearse la paz por medio de leyes. La paz viene de Dios y se manifiesta dentro de cada persona. Veamos tres cosas que la Biblia nos dice acerca de la paz:

La primera se encuentra en Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Lo primero que nos enseña la Biblia sobre la paz, es que la paz viene a nuestras vidas como individuos cuando arreglamos nuestras cuentas con Aquel que es nuestro Dios, nuestro Creador. Cuando pensamos en que Dios creó el mundo, en que Dios nos hizo, como dice su Palabra, es lógico que pensemos que si Dios nos creó es porque él tiene un propósito para la vida de cada uno de nosotros. La Biblia dice que “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Hay tanto amor en Dios que él quiso compartir ese amor con alguien. Su propósito al crearnos fue manifestar ese amor en nosotros. Y mientras el hombre estuvo bajo esa "sombrilla" de amor de Dios, todo marchaba a las mil maravillas, disfrutaba de una paz indescriptible hasta que se rompió la relación por causa del pecado. Después, en lugar de esa paz quedó un profundo vacío en el alma del hombre. Ese vacío sólo puede ser llenado por Dios. Ciertamente no habrá paz en el ser humano hasta que arregle sus cuentas con Dios.

Una segunda cosa que nos enseña la Palabra de Dios acerca de la paz se encuentra en Colosenses 1:19, 20: “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. Viendo Dios como esta creación de él, estaba destruyéndose a sí misma, movido por su inmenso amor y su misericordia estableció ese puente que es Cristo Jesús. Y a través de Jesucristo, y de su sangre derramada en la cruz del Calvario lavar nuestros pecados, que nos habían separado de él y hacer posible la reconciliación entre nosotros y él, adoptándonos como sus hijos. La única manera de arreglar las cuentas con Dios es a través de su Hijo Jesucristo.

Lo tercero que menciona la Biblia sobre la paz se encuentra en Filipenses 4:6, 7: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Este versículo tiene una palabra muy significativa porque no habla de la paz con Dios, sino de la paz de Dios. Esa paz que recibimos de él a través de la presencia de su Santo Espíritu en nuestras vidas, esa paz que no es producto de las circunstancias, que no depende de que la salud esté bien o que la cuenta del banco esté abundante, o que la familia esté bien o que el trabajo esté bien, sino que aun en medio de circunstancias difíciles, de manera inexplicable nace de adentro hacia afuera.

La paz que el mundo nos ofrece es una paz incompleta, que no satisface plenamente y es además una paz temporal, que desaparece tan pronto las circunstancias favorables dejan de existir. Por el contrario, la paz que Dios nos da, nos llena totalmente y podemos sentirla en las buenas y en las malas porque no depende de las circunstancias. Y esa paz inefable sólo se manifiesta en nuestras vidas cuando hemos llegado a tener una íntima relación con nuestro Padre celestial, por medio de la lectura de la Biblia y de la oración cada día de nuestras vidas.

ORACIÓN:
Padre bendito, yo quiero sentir esa profunda paz que tú ofreces. Pon en mi corazón un sincero deseo de buscarte cada día para llegar a tener una íntima relación contigo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

¿ES CORRECTO JUZGAR DE ACUERDO A LA BIBLIA?



Delatar Errores, Decir Nombres, Denunciar Falsas Doctrinas, Muchos hoy en día creen que es incorrecto delatar el error y decir nombres. Los liberales siempre han parecido creer esto, pero en tiempos recientes ha sido expuesto ampliamente por evangélicos y carismáticos. Ahora estamos viendo ese error fatal siendo declarado por esos que profesan ser fundamentales bíblicos. Esos que creen fielmente en exponer o delatar el error de acuerdo a la Biblia, ahora están siendo ampliamente denunciados y acusados de ser descorteses y faltos de amor. Nuestro objetivo en este escrito es presentar la enseñanza que la Biblia guarda en este tema de vital importancia.


I. Es Correcto Practicar El Juicio Bíblico.

Uno de los versículos malamente usados de la Biblia es: "No juzguéis, para que no seáis juzgados" (Mateo 7:1). Cada versículo de la Escritura debe ser leído en su contexto, si vamos a entender propiamente su significado. En los versículos 2-5 del mismo capítulo es evidente que el versículo 1 se refiere a juicio hipócrita. El hermano que tiene una viga en su propio ojo no debe juzgar a otro que tiene una paja en el suyo. La enseñanza es clara, usted no puede juzgar a otro de su pecado si usted es culpable del mismo pecado. Esos que se aferran a "No juzguéis, para que no seáis juzgado", al condenar a esos que delatan el error, deberían leer el capítulo entero.

Jesús dijo: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas..." (v. 15). ¿Cómo podemos conocer a los falsos profetas si no los juzgamos de acuerdo a la Palabra de Dios? Si conocemos a los falsos profetas, ¿cómo podemos desprevenir a las ovejas de esos "lobos rapaces?". A través de toda la Biblia encontramos la enseñanza de que debemos identificarlos y delatarlos. "Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos" (Mateo 7:16-17). ¿Dijo acaso el Señor que no podíamos juzgar al árbol (persona), por el fruto de su vida y su doctrina? Ciertamente no, porque no pudiéramos saber sin juzgar. Todo juicio debe hacerse en las bases de la enseñanza bíblica, y no acuerdo a caprichos ni prejuicios. "No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio" (Juan 7:24). Aquí el Señor nos manda que "juzguemos con justo juicio" el cual es únicamente basado en la Palabra de Dios. Si el juicio se realiza bajo alguna otra base, no siendo la Palabra de Dios, es una transgresión de Mateo 7:1. El diccionario dice que un juez es "uno que declara la ley". El cristiano fiel debe discernir o juzgar de acuerdo a las bases de la inspirada ley de Dios, la Biblia.

En 1 Corintios 5:1-13, Pablo "juzgó" la fornicación (versículo 3) a pesar de que él estaba ausente, y dijo a la iglesia de Corinto que deberían "juzgar" (versículo 12) a los que estaban dentro. La palabra griega para "juzgar" es la misma en Mateo 7:1. Pablo no faltó a "no juzguéis, para que no seáis juzgado" al juzgar a quienes estaban en fornicación, ni en instruir a la iglesia a juzgar también. Todo este juicio fue de acuerdo a la Palabra de Dios.

Una persona que es capaz de discernir entre el bien y mal, tiene por lo menos uno de los mayores signos de madurez espiritual. "Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:14). W.E. Vine, dice acerca del significado de "discernir", "una distinción, una clara diferenciación, discernimiento, juicio; se traduce 'discernir' en 1 Corintios 12:10 discernimiento de espíritus, juzgando por evidencias si es que son de Dios o son del maligno". Strong también está de acuerdo en que significa juzgar. Esos que no desean o son incapaces de discernir o juzgar entre lo bueno y lo malo, están de esa forma revelando ya sea su desobediencia o su inmadurez.


II. Es Correcto Denunciar a Los Falsos Maestros.

Los falsos maestros son libres para esparcir sus venenosas doctrinas hoy en día, debido a que hay una conspiración de silencio entre muchos creyentes de la Biblia. A estos lobos con vestidos de ovejas se les facilita saquear al rebaño, y así, destruir a muchos. Juan el Bautista llamó a los fariseos y saduceos (los lideres religiosos de ese día) "generación de víboras" (Mateo 3:7). Hoy en día, podríamos ser acusados de ser faltos de amor, descorteses y anticristianos. Jesús dijo a los fariseos religiosos: "¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34). Para muchos evangélicos y otros profesantes cristianos, este sería un lenguaje inaceptable en nuestros días, pero es el lenguaje bíblico y viene de la boca de Jesucristo. Parado frente a frente con esos falsos maestros, Jesús les llamó "hipócritas", "guías ciegos", "sepulcros blanqueados", "serpientes", y "generación de víboras" (Mateo 23:23-34). Sin embargo, se nos dice que debemos tener compañerismo con esos cuyas doctrinas son justo tan anti-bíblicas como las de esos fariseos.

Algunos que dicen ser cristianos creyentes de la Biblia insisten en trabajar con católicos romanos y otras asociaciones heréticas. Y nosotros, ¿que haremos?: “señalarlos o no señalarlos por esa actividad”. "Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado" (Juan 2:13-16).

A nuestro Salvador se le presenta hoy en día como alguien manso, humilde y amoroso aún con los falsos maestros, lo cual es completamente incorrecto. Cuando Él trató con los falsos maestros y profetas, sus palabras fueron ásperas y sus acciones claras. Cerca del final de su ministerio público, Cristo encontró la necesidad de limpiar el templo una vez más. La denuncia de las falsas doctrinas es un trabajo interminable. Al mismo tiempo Él dijo: "Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones" (Marcos 11:17). ¿Hay alguna diferencia hoy? Los ladrones entran a la casa de Dios y roban al pueblo de Dios, usan la Biblia y ponen sus perversas traducciones en su lugar. Al tiempo este grupo de ladrones roban a la gente su doctrina de separación y de santificación, razón por la que se hace difícil distinguir la diferencia entre la gente de Dios y el mundo.

Con toda honestidad, ¿No deberíamos delatar a esos ladrones y falsos maestros? En nuestros días, estos falsos maestros han entrado a las iglesias con sus libros, música, “Rock Cristiano”,  literatura, películas, psicología y seminarios, y han cambiado la casa de Dios en una cueva de ladrones. Es tiempo de que los hombres de Dios se levanten y expongan esos errores para que todos los conozcan. La Biblia nos Exhorta a exponer el error. Debemos PROBARLES. "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1 Juan 4:1). Toda doctrina y maestros deben de ser probados de acuerdo a la Palabra de Dios. "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:20). Cada mensaje, mensajero y método debe ser juzgado de acuerdo a la Palabra de Dios. La iglesia de Efeso fue aprobada porque habían "…probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos" (Apocalipsis 2:2). La iglesia de Pérgamo fue reprendida porque toleraba a los que tenían "la doctrina de Balaam" y "la doctrina de los Nicolaítas, la que yo aborrezco" (Apocalipsis 2:14-15). No es correcto tolerar falsos maestros, pero deben ser probados con la Palabra de Dios, y denunciados.

Por supuesto, los que quieren desobedecer la Palabra de Dios, buscarán por todos los medios de evitar esta enseñanza. Debemos MARCARLOS y APARTARNOS de ellos. "Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos" (Romanos 16:17). Esos cuya conducta y enseñanza contradicen la Palabra de Dios deben de ser señalados y evitados. Esto requiere discernimiento y juicio a la luz de la Biblia. Los ecuménicos, nuevos evangélicos y otros fundamentalistas comprometidos resistirán cualquier esfuerzo por obedecer esta Escritura. Solamente de acuerdo a la Palabra de Dios deben ser marcados y evitados. Debemos REPRENDERLES. "Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe" (Tito 1:13). Esto fue escrito a Tito, porque había algunos yendo de casa en casa trastornando con sus falsas doctrinas (Tito 1:10-16).

Muchos falsos ministros, Pastores, Evangelistas, “profetas”, “Apóstoles”, y otros, están trastornando casas enteras con sus falsas doctrinas hoy en día. ¿Debemos sentarnos silenciosos, mientras lo hacen, sin reprenderlos y amonestarlos por sus falsas enseñanzas? ¡Claro que debemos reprenderlos y separarnos de ellos! El fiel siervo del Señor debe aprender de la Biblia y ser "retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen" (Tito 1:9). Debemos de NO TENER COMPAÑERISMO con ellos. "Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas" (Efesios 5:11). Reprender significa "censurar, condenar, encontrar faltas, reprender, y refutar". ¿Cómo podemos obedecer esta Escritura sino hasta que les probamos de acuerdo a la Palabra de Dios? Debemos de ALEJARNOS de ellos. "Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros" (2 Tesalonicenses 3:6). Debemos de alejarnos de “esos” cuya doctrina y conducta no se conforma a la Palabra de Dios.

El contexto claramente muestra que la obediencia a la sana doctrina es lo que Pablo tuvo en mente, por lo que dijo: "Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano" (2 Tesalonicenses 3:14-15). Pablo amonestó a Timoteo para "que se alejara" de esos que "no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad" (1 Timoteo 6:3-5). Debemos EVITARLOS.

Refiriéndose a estos últimos días, dice que algunos vendrán y "que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita" (2 Timoteo 3:5). Como podríamos alejarnos de ellos si no los identificamos, y esto requiere que su mensaje sea comparado a la Palabra de Dios. Este es el trabajo del verdadero predicador: "Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina" (2 Timoteo 4:2). Este es usualmente una impopular e ingrata tarea pero es el deber de el hombre llamado de Dios. NO debemos RECIBIRLOS en nuestras casas. "Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras" (2 Juan 10-11). No hay duda de que Juan está hablando de "cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo..." (versículo 9).

Por radio, TV, música y literatura, los falsos profetas son traídos a los hogares de muchos cristianos hoy en día. ¡Esto no debe de ser así! Debemos RECHAZAR A ESOS HEREJES. "Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo" (Tito 3:10). Debemos rechazar a esos que niegan la redención por la sangre de Cristo. Hay muchos que niegan esta y otras doctrinas de la Palabra de Dios. Si no responden a la exhortación, deben de ser desechados. Debemos tener cuidado de esos que predican otro evangelio. Pablo advirtió acerca de esos que predicaban "a otro Jesús ...otro espíritu ...otro evangelio" (2 Corintios 11:4). ¿Cómo podemos conocerlos si no juzgamos su Jesús, su espíritu y su evangelio por la Palabra de Dios? Pablo llamó a dichos predicadores: "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo" (2 Corintios 11:13). Pablo explica en los versículos siguientes 14-15 que estos predicadores son ministros de Satanás. El hombre llamado de Dios debe ser fiel hoy en día en delatar a estos ministros de Satanás.

Pablo advirtió a los Gálatas acerca de esos que quieren "pervertir el evangelio de Cristo". Dijo también: "Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema" (Gálatas 1:6-9). Multitudes el día de hoy están predicando un evangelio pervertido. Esos que predican salvación por bautismo, o por obras, están enseñando un evangelio pervertido. Los carismáticos, católicos, muchos evangélicos, y muchos "fundamentalistas" están predicando un evangelio pervertido. Y peor aún, se supone que debemos cooperar con ellos en evangelismo y trabajo cristiano, de acuerdo con muchos. Si no exponemos y delatamos a estos falsos profetas, entonces estamos traicionando a Jesucristo y su evangelio. Debemos SEPARARNOS de ellos. "Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré" (2 Corintios 6:17). Esto lo aclara todo. El pueblo de Dios, debe salir de entre la apostasía y el error religioso. ¿Cómo puede un creyente de la Biblia pertenecer al Concilio Nacional o Concilio Mundial de Iglesias? ¿Cómo pueden pertenecer los supuestos evangélicos y fundamentalistas, a no ser por su rebelión a la Biblia?

III. Es Correcto Mencionar Nombres

Muchos erróneamente creen que es equivocado delatar el error y nombrar al maestro culpable; pero se equivocan de acuerdo a la Biblia. Pablo nombró a Pedro públicamente. Pedro era culpable de prácticas no escritúrales. "Pero cuando Pedro vino a Antioquia, le resistí cara a cara, porque era de condenar... Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?" (Gálatas 2:11-14). Si la pureza e integridad del evangelio está en peligro, no tenemos otra opción más que delatar el error y nombrar al culpable. Pablo nombró a Demas por amar el mundo. "...Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica...." (2 Timoteo 4:10). Esos que traicionan la causa de Cristo por una vida mundana y de placeres deben de ser nombrados y delatados.

Pablo nombró a Himeneo y Alejandro: Pablo dijo a Timoteo "Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar" (1 Timoteo 1:18-20). Los verdaderos sirvientes de Dios deben militar la buena milicia, y nombrar a esos quienes se han apartado de la fe que fue una vez dada a los santos. Pablo no esta aquí discutiendo la fe de la salvación sino la fe como un sistema de doctrina. Estos hombres habían naufragado en esto y Pablo los denunció y mencionó sus nombres.

Pablo nombró a Himeneo y Fileto: Dijo a Timoteo que "estudiara" para poder usar "bien" la "palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos." (2 Timoteo 2:15-18). Las falsas doctrinas trastornan la fe de algunos, por lo cual esos que las proclaman deben de ser denunciados.

Pablo nombró a Alejandro el calderero: "Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras" (2 Timoteo 4:14-15). Es claro que esto no es un problema personal, sino un problema doctrinal. Alejando había opuesto a la doctrina y palabras de Pablo. Era un enemigo de la verdad.

Los ministros de Dios tienen el mismo problema cada día. Predican la verdad, luego los miembros se van a la casa y escuchan esa fe disputada por el radio y predicadores de televisión. A menudo estos falsos profetas están mandando sus publicaciones a las casas de los miembros de iglesias fundamentales. Luego el hombre de Dios se supone que debe tener su boca cerrada, de acuerdo a lo que muchos creen. Sólo un cobarde puede guardar silencio mientras la verdad de la Biblia es atacada.

Juan nombró a Diótrefes: "Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe" (3 Juan 9). Juan relató cómo este hombre parloteaba contra ellos con "palabras malignas" (v. 10). Dice más adelante: "Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios" (v. 11).

No es incorrecto nombrar a esos cuya doctrina y prácticas son contrarias a la Palabra de Dios. De hecho, la Biblia completa abunda en ejemplos de falsos profetas siendo nombrados y denunciados. En estos días sólo se habla de amor, usándolo como excusa para no delatar el error, -"no es realmente amor bíblico, sino es un sentimentalismo satánico".

Moisés nombró a Balaam: Vea Números 22-25.

Pedro nombró a Balaam: "el camino de Balaam ... el cual amó el premio de la maldad" (2 Pedro 2:15). Balaam era un profeta que estaba en la obra por dinero, justo como muchos de los profetas de TV de nuestros días. Ruegan por dinero y viven como reyes, mientras multitudes de gente inocente les manda su dinero. Están siempre edificando colegios, hospitales, redes de televisión, y parques de diversión que tienen un resbaladero de agua para Jesús. ¿Luego se supone que debemos mantener nuestra boca cerrada acerca de estos charlatanes religiosos? ¿Cómo podemos estar en silencio y permanecer en la verdad de Dios?

Judas expuso "el error de Balaam": (Judas 11).

Juan mencionó A Balaam: "la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación" (Apocalipsis 2:14).

Esto llega precisamente al corazón del asunto, concerniente a la doctrina de la separación. Balaam nunca maldijo a Israel aún cuando quería la recompensa que se le había ofrecido. Los hombres de Israel comenzaron a "fornicar con las hijas de Moab. Invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses" (Números 25:1-2). ¿Por qué hicieron esto? Porque Balaam enseñó a Balac como romper la barrera de separación entre los moabitas y los israelitas. Sabemos esto porque está rectamente establecido en Apocalipsis 2:14 y en Números 31:16. Esto dio como resultado la muerte de 24,000 hombres bajo el juicio de Dios (Otro buen ejemplo de Rock Cristiano). Los falsos maestros están rompiendo la barrera de separación entre la gente de Dios y la falsa religión. Hay muy poca predicación y enseñanza en la doctrina de separación. Balaam rompió la barrera de separación al causar que los hombres de Israel cometieran fornicación con las mujeres de Moab. Rompió la doctrina de separación eclesiástica causando a los hombres de Israel inclinarse a Baal. Esto trajo maldición sobre Israel.

Hasta que regresemos a enseñar la verdad acerca de la separación personal y eclesiástica, podríamos detener la destrucción que estamos viviendo hoy. Tal parece que existe la creencia de que toda esta gente es muy poderosa como para ser denunciada o nombrada. Hombres en altos lugares, pastores de iglesias gigantes y esos con grandes audiencias en radio y televisión creen que están por encima de toda crítica. Cualquier cosa que digan o hagan, no importa que tan contraria de la Biblia sea, ellos suponen que es correcta. Nada debe estar arriba de la verdad.

Natán identificó a David: Había un hombre en un lugar muy alto que era un adultero secreto. Seguramente este hombre, quién tenía el puesto de oficial más grande del reino, no podía ser reprendido por un simple e impopular profeta. Natán fue a la presencia de David, reveló el pecado en forma de parábola, luego dijo al enfurecido David, "Tu eres aquel hombre..." (2 Samuel 12:7).

Jehú hijo de Hanani nombró al rey Josafat: En varias formas Josafat fue un buen rey, pero equivocadamente olvidó practicar la separación. Causó que su hijo se casara con la hija del rey Acab (Vea 2 Crónicas 18:1; 21:1-6). Hizo una alianza con Acab y fue a la batalla contra Ramot de Galaad con él (2 Crónicas 18). Jehú hijo de Hanani dijo al rey Josafat: "¿Al impío das ayuda y amas a los que aborrecen a al Señor?" (2 Crónicas 19:2).

Aquí hay una pregunta para los no separados: "¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a al Señor?" Sí, es correcto delatar el error y nombrar a esos que están en error. Es correcto "contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Judas 3).

Hermanos… cuidemos al rebaño, señalemos y denunciemos a los "falsos maestros... que introducirán encubiertamente doctrinas destructoras" (2 Pedro 2:1).

Los mensajeros fieles advertirán a las ovejas acerca de estas herejías, y les identificarán por su nombre. No es suficiente hacer alusión sutilmente hacia ellos, si no los corderos jóvenes no entenderán y como consecuencia serán destruidos por los lobos.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

lunes, 19 de noviembre de 2012

ESCLAVITUD, ASENTAMIENTO Y GLORIA



Génesis 37:2
“José, siendo de edad de diecisiete años... informaba José a su padre de la mala fama de ellos”.

Génesis 41:46
“Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto...”.

Génesis 50:22
“Y habitó José en Egipto... y vivió José ciento diez años”.

Estos versos tienen algo en común, en que todos inician con un dato cronológico: la edad de José en tres etapas distintas de su existencia (diecisiete, treinta y ciento diez años).

1.- Esclavitud

El hogar donde creció José no era un modelo bíblico por excelencia. Su padre había engendrado doce hijos con cuatro mujeres distintas, y aunque el joven disfrutaba de un profundo amor paternal, sufría el odio y el rechazo de sus hermanos. Durante esta etapa de la juventud, Dios empezó a tratar con José a través de los sueños; mas estos tratos divinos no hicieron sino acrecentar los celos de sus hermanos.

Además de sus cualidades espirituales, José estaba dotado de virtudes morales tales como el amor por el trabajo, la diligencia, la paciencia, y un profundo sentido de la responsabilidad. El joven había adquirido estas cualidades apacentando las ovejas de su padre, y éstas se reflejaron en su comportamiento, cuando su padre lo mandó a buscar noticias de sus hermanos.

El sentido de responsabilidad es una característica que ha de poseer todo hombre que Dios quiere usar. José también era un joven que no conocía el rencor. A pesar de que sus hermanos le daban apodos o sobrenombres, él los seguía llamando sus hermanos (Génesis 37:16). ¿Sabía usted que Dios permite que nos odien y nos traicionen las personas más cercanas a nosotros para que aprendamos a desarrollar la templanza? Los hermanos de José lo vendieron como esclavo, por apenas veinte piezas de plata. El esclavo no era comprado por sus cualidades intelectuales, sino físicas; no era considerado como persona, sino como un animal o una máquina de producción.

En esta etapa de su vida José sufrió una traición familiar, una degradación social y el exilio a un país lejano y desconocido. Todo esto, siendo inocente y una persona ejemplar a los ojos de Dios. Sin embargo, desde una perspectiva divina, las tragedias siempre redundan en bendición.

Las cosas más amargas que podemos experimentar son tornadas en bendición. Amados lectores, hay cosas que Dios hace y que nos sorprenden, pero debemos tener la seguridad de que Él tiene el control de todo.

José tuvo que aprender una lección en este proceso, la cual un día u otro tendremos que sentarnos a aprender. Potifar lo compró en el mercado de esclavos, y lo puso a administrar su casa, o sea, desde una perspectiva personal la situación de José había mejorado. Sin embargo, la esposa de Potifar puso sus ojos sobre él y empezó a seducirlo. El joven se negó a entrar en ese juego diabólico por amor a Dios, y por el sentido de responsabilidad ante la confianza que su amo tenía en él.

Las Escrituras precisan que la esposa de Potifar lo acosaba día tras día, un eufemismo para indicarnos que intentaba seducirlo mediante sus actitudes y el lenguaje corporal. Esta situación duró aproximadamente tres años consecutivos. ¿Cuánto tiempo hubiese soportado usted? Por desgracia, Satanás ha destruido cantidad de ministros y ministerios por medio de este tipo de mujeres. Obreros de Dios y hermanos en Cristo, ¡cuídense!

Esta experiencia permitió que José demostrara lo que valía en el ámbito moral; y tuvo que huir de aquella mujer. Mas ella usó la ropa que él había abandonado para hacerle creer a su esposo que José había intentado violarla. Estas circunstancias llevaron a José a otra degradación social: de esclavo a preso.

Muchas veces, en nuestra vida cristiana nos encontramos en situaciones muy intrincadas; y rogamos a Dios que nos extienda su mano, y en vez de mejorar las cosas, éstas se empeoran y se tornan más difíciles. El deterioro de alguna circunstancia nunca significa que Dios ha dejado de llevar el rumbo de nuestra barca. El Señor siempre tiene un plan predeterminado, y nos lleva de la mano hacia lo que ha designado para nosotros.

En la esclavitud José aprendió la obediencia, a huir de las tentaciones y del peligro moral. La cárcel le enseñó a ser administrador de una institución estatal. Como se sabe, las interrelaciones con reclusos siempre son difíciles, dado el perfil psicológico complejo de estas personas; y José aprendió también a lidiar con relaciones humanas difíciles. Asimismo, en el área espiritual, Dios lo usó en la interpretación de los sueños de otros prisioneros, como eran el copero y el panadero del rey.

Sin embargo, a pesar de ser un instrumento útil en el sitio donde se hallaba, José se encontraba sumido en un estado de incomprensión y de desesperación, como demuestra la petición que hizo al copero del rey: “Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón...” (Génesis 40:14,15). Mas el copero se olvidó de él, y José permaneció encarcelado injustamente durante dos años adicionales.

2.- Asentamiento y gloria

Hay dos cosas acerca de las cuales debemos concienciarnos. La primera es que Dios siempre tiene un día y una hora en las cuales decide entrar en acción; y la segunda, estriba en que el tiempo de Dios no es nuestro tiempo. Nuestro único deber es hacer la obra que Dios nos encomienda, y el resto la completará el Señor.

También debemos saber que en ocasiones Dios nos esconde sus propósitos porque, de saberlo de antemano, los echaríamos a perder. Nunca podemos adentrarnos en los procesos que Él no nos ha abierto, porque a veces malogramos los planes divinos por precipitarnos en algo. Por lo tanto, no importa cuál asignatura de sufrimiento le esté tocando cursar en la escuela de Dios, confíe en Él y déjele completar su ciclo en usted.

José estuvo encarcelado diez años, y tras este período, Dios entró en acción. Faraón tuvo dos sueños que lo estremecieron, y en aquel trance, el copero del rey se acordó de él. Después de trece años de sufrimientos, José fue presentado a Faraón y experimentó un ascenso vertiginoso: pasó de ser preso y clandestino a ser virrey de Egipto.

Los sufrimientos de aquel joven permitieron que adquiriera experiencia para poder dirigir el país durante el tiempo de hambruna. José fue pulido por Dios en el ámbito espiritual, moral, familiar, profesional, interrelacional, etc. También aprendió a ser firme y a mantener la cabeza fría ante la vanagloria de la vida.

Cuando se encontró en posición de fuerza frente a sus hermanos que vinieron a comprar trigo en el tiempo de la hambruna; José usó otra de las cualidades que había adquirido en la cárcel: la facultad de saber analizar a las personas. Retuvo prisionero a Benjamín, su hermano menor, para comprobar que a través de los años sus hermanos habían desarrollado la sensibilidad y el sentido de responsabilidad hacia su padre.

Y es que las experiencias amargas nos enseñan a conocernos y que los demás puedan reconocer en nosotros la presencia de la gracia del Señor. La gloria que alcanzó no fue un arma de venganza para José, sino que supo perdonar a sus hermanos, los abrazó y supo cómo hablar a sus corazones. Hermanos… a veces, cuando alcanzamos la gloria, nos negamos a iniciar un proceso de restauración en los que nos hirieron. Nos ponemos en lugar de Dios para repartir juicios y castigos, y nos dedicamos a herir así como nos hirieron a nosotros también.

Sin embargo, aquel hombre sufrido había entendido que Dios usó la maldad misma de sus hermanos para preparar un camino de salvación para su familia y para todo un pueblo. “Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón” (Génesis 50:19-21).

En conclusión, amados hermanos, Dios tiene siempre un propósito específico en todas las situaciones que nos tocan vivir. Sus planes y sus designios son perfectos, y mientras no nos soltemos de su divina mano, llegaremos a una meta que Él ha preestablecido. No importa que no entendamos ahora lo que Él viene realizando y por qué guarda silencio ante nuestras quejas. Así como José, lo comprenderemos más adelante.

Haga usted también provisión espiritual para poder repartir aquellas cosas que Dios le ha dado, y supla la hambruna espiritual de otros. Sobre todo, que nunca se agoten nuestras reservas espirituales de trigo y de aceite.

No estamos aquí por casualidad, Dios nos llamó para una misión específica. Tenemos la responsabilidad de conservar la vida espiritual de un pueblo que perece por falta de Palabra y de Enseñanza Doctrinal.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

¿TIENES ALGO DE LO QUE TE JACTAS?



Filipenses 3:4-8
"Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo".

¿Sientes orgullo por algún don o virtud que posees? Quizás tienes mucha facilidad para la música, o la pintura, o la enseñanza, o la mecánica, o la oratoria, o tienes cualquier otra cualidad que te hace sobresalir en un grupo, y por lo tanto recibir muchos halagos de aquellos que te rodean. ¿Cómo reaccionas ante los halagos? ¿Cuál es tu actitud?

En su carta a los filipenses, el apóstol Pablo declara una lista de cosas de las cuales perfectamente podría jactarse. Pero la razón que él tiene para mencionarlas no es jactancia, sino todo lo contrario. Pablo les asegura que todas esas cosas en un tiempo eran para él “ganancia”, es decir cosas que daban valor a su persona y lo elevaban a niveles sociales superiores en aquellos tiempos. Su linaje, sus conocimientos, sus títulos... Pero ahora todas esas cosas, dice Pablo, “las he estimado como pérdida.” ¿Por qué? “Por amor de Cristo.” Renunciar a privilegios que traen beneficios y bienestar a nuestras vidas no es fácil, y si lo hacemos, con toda seguridad tiene que haber una razón muy poderosa. La experiencia de Saulo de Tarso en el camino a Damasco, su encuentro personal con Jesucristo y su posterior transformación en uno de los más grandes evangelistas de todos los tiempos produjeron en él una razón tan poderosa que Pablo declaró: “Ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor”.

Atenágoras era un filósofo que vivía en Atenas en la segunda mitad del siglo II, el cual se propuso escribir en contra de los cristianos y con ese motivo comenzó a leer sus escritos. Mediante esa lectura, Dios le abrió los ojos y el filósofo se convirtió en un cristiano. Entonces, en lugar de atacar a los discípulos de Jesús, los defendió, y en el año 177 presentó al emperador romano Marco Aurelio, filósofo él también, un escrito a favor del cristianismo. Atenágoras se jactaba de sus conocimientos filosóficos, y esto era para él lo principal en su vida. Hasta que conoció a Jesucristo a través de los escritos cristianos. Entonces su vida y sus prioridades cambiaron. Y lo que antes atacaba se convirtió en objeto de su defensa, mientras que lo que consideraba de valor, al igual que el apóstol Pablo, llegó a considerarlo “como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús”.

Si no has tenido una experiencia similar a la de estos hombres, comienza a escudriñar las Escrituras. Cada día dedica un tiempo a leer la Biblia y a orar. Poco a poco irás conociendo al Señor, y una fuerza interior muy poderosa, su Santo Espíritu, irá cambiando tus prioridades y llegarás a deleitarte en el conocimiento del Dios todopoderoso. En Jeremías 9:23-24, a través del profeta, Dios dice: “No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco.” Si de algo debemos gloriarnos o jactarnos es de entender y conocer profundamente a Dios. De nada más.

ORACIÓN:
Bendito Padre, gracias por tu santa palabra, por medio de la cual puedo conocerte. Ayúdame a meditar en ella cada día de mi vida y a dejar a un lado todo aquello que verdaderamente no tiene valor. Dame discernimiento espiritual para conocerte y entenderte cada vez más. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

SU NECESIDAD: LA OPORTUNIDAD DE DIOS



2 Reyes 5:1-10
“Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra. Entrando Naamán a su señor, le relató diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. Y le dijo el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré cartas al rey de Israel. Salió, pues, él, llevando consigo diez talentos de plata,  y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos. Tomó también cartas para el rey de Israel, que decían así: Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra. Luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe a mí a que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí. Cuando Eliseo el varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá que hay profeta en Israel. Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio”.


Cada vez que seguimos la dirección de Dios, nuestra obediencia le abre la puerta para que Él pueda hacer grandes cosas en nuestras vidas. Pero a menudo nos resistimos a obedecerle, porque sus instrucciones no parecen prácticas, mas bien descabelladas; por tanto, dudamos de sus intenciones para con nosotros.

Naamán no podía entender por qué le diría el Señor que se lavara siete veces en el río Jordán. Pensaba que ya había ejercido fe al venir a ver al profeta Eliseo. Esperaba la curación sobrenatural de su enfermedad, no ser enviado a lo que le parecía una misión ilógica y estúpida. Después de todo, el gran comandante sirio no había visto a nadie que al sumergirse en las turbias aguas hubiera sido sanado. Pero las instrucciones de Dios eran específicamente para él.

Si usted decide no seguir lo que Dios le dice que haga, se perderá de lo mejor que Él tiene para usted. Supongamos que Naamán hubiera decidido que no podía hacer algo que parecía tan absurdo. Habría muerto leproso. Del mismo modo, si usted decide no obedecerle, nunca sabrá lo que Él habría hecho de haber confiado.

Las necesidades son oportunidades para que Dios transforme las vidas de sus hijos. Para que lleguemos a ser todo lo que Él quiso que seamos, debemos aprender a creer en su fidelidad, y obedecer.

Cuando enfrente un reto, usted tiene dos alternativas. Puede concentrarse en lo que le falta, y en cómo Dios no parece estar respondiendo. O, reconocer que su necesidad indica el deseo de Él de enseñarle algo… y regocijarse por todo lo que Él tiene previsto para que usted logre.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NO ALCANZÓ



Romanos 3:23
“Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios”.

Una de las modas de la década de los 70’s en los Estados Unidos eran los saltos en motocicleta. Esta tendencia llegó a su punto máximo (y mínimo) el 8 de septiembre de 1974. Miles de espectadores se reunieron en el Cañón del Río Snake, en Idaho, para ver si Evel Knievel podía saltar el abismo en una «motocicleta del cielo» especialmente diseñada. Sin embargo, fracasó. Knievel solo había recorrido parte del trayecto cuando su paracaídas se abrió y lo depositó en el fondo del cañón. Algunos espectadores preguntaban: «¿Hasta qué distancia llegó?». Pero esa no era la idea. La realidad es que no llegó hasta el otro lado; es decir, no alcanzó su objetivo.

Esta escena es una buena ilustración del pecado. La Biblia habla de esto en Romanos 3:23, donde Pablo declaró: «Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios». Mediante el esfuerzo personal, nadie es capaz de cruzar el abismo que nos separa de Dios. Pero Cristo cumplió a la perfección las normas divinas y, después, dio su vida en la cruz para pagar por nuestras faltas y transgresiones. Donde nuestro mejor esfuerzo no alcanzaba, la obra de amor de Cristo logró todo lo que necesitábamos. Nuestra respuesta debe ser confiar en Él y recibir este inigualable regalo de la salvación.

La cruz de Cristo salva la distancia que nunca podríamos franquear solos.

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LEA: Romanos 3:19-28

Biblia en un año: Romanos 1–4
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

ÉL HIZO EL CIELO Y LA TIERRA



Salmos 124:8
Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

¿Qué es el remedio? ¿Quién nos sacará del enredo y del desorden en que nos encontramos?  ¿...de los excesos del gobierno y de tantas regulaciones? ¿...de la crisis monetaria? Fíjate: “Nuestro socorro está en el nombre de Jehová”. ¿Cuál nombre? El nombre de Jehová y de su hijo Jesucristo. Filipenses 2:9 dice: “Por lo cual Dios también le ensalzó a lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra”.

Nuestro versículo de hoy nos habla de Dios, y luego nos dice CUAL Dios;…..Él que hizo el cielo y la tierra. EL HIZO EL CIELO Y LA TIERRA. ¡Sépalo! Juan 1:3 dice: “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que es hecho, fue hecho”. Aquí no se menciona nada de átomos ni de plasma que se calentaron en extremo ni que se expandieron ni que (contrario a la segunda ley de la termodinámica) el orden y la organización vinieron de lo que fue el desorden y el caos. Para creer esta teoria, uno ha de tener un agenda, un motivo ulterior… el de deshacerse de Dios. “Dijo el necio en su corazón: no hay Dios” Salmo 14:1. De manera que “Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra” (Salmos 124:8).

“Gracia y Paz”
Salmos

domingo, 18 de noviembre de 2012

PUERTAS GRANDES



1 Corintios 16:9
“Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”.

En la Biblia, la palabra “puerta” se usa en forma muy prolija y abundante, encierra un significado simbólico. Por ejemplo, cuando algo es inminente, decimos: “Está a la puerta”.

En el tiempo antiguo, había puertas cerradas para el pueblo de Israel. Faraón, cerrando las puertas de la libertad, no permitió que Israel saliera de Egipto. La Biblia dice que: “Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto” (Éxodo 5:1). El Faraón desafiante respondió: “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel” (Éxodo 5:2). El final de esta historia ya la conocemos, Dios abrió las puertas de la libertad para Su pueblo.

Israel cruzó el río Jordán y se encontró con una ciudad inexpugnable: Jericó; con puertas cerradas, bien cerradas. Dice la Escritura: “Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía” (Josué 6:1). Pero Dios había decidido abrirlas para que el pueblo pase. Él puede abrir puertas en un país, porque es el Soberano de las naciones y éstas le pertenecen. Dios le dio a Josué la estrategia, no era una estrategia humana; consistía en caminar alrededor, clamar e invocar al Señor en el momento que se indicara y ¿sabe qué pasó con las puertas cerradas? ¡Cayeron los muros, se derrumbaron y el pueblo de Dios heredó en victoria!; parecía un plan ridículo, pero contaba con un elemento poderosísimo llamado Fe; y la Fe, mueve montañas.

La influencia benefactora de la Iglesia es evidente a través de los siglos. A pesar que ha habido gobiernos e imperios que se han concentrado en un ataque sistemático y abierto contra la Iglesia del Señor, han fracasado en su intento.

En el imperio babilónico, que el rey Nabucodonosor dominó; Daniel y sus tres amigos, gente que servía a un Dios de grandes puertas, se pusieron en sus manos en situaciones difíciles. Nabucodonosor, avanzando los años, expresó: “Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo” (Daniel 4:2). ¡La Iglesia puede poner a los reyes a testificar del poder de Cristo!

Podríamos decir lo mismo del imperio medo-persa y del imperio romano; de aquellos quedan ruinas, pero la Iglesia marcha triunfante; el enemigo no ha podido, ni podrá cantar el coro de victoria; no han podido, ni podrán derrotarnos; porque Dios abre puertas eficaces.

LA IGLESIA DEL SEÑOR SE MUEVE EN LA PERSPECTIVA DE TRES IMPORTANTES PUERTAS

1) LA PRIMERA PUERTA

La puerta de la salvación de Cristo. Jesús dijo en Juan 10:9, leemos: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo”. Cristo es una puerta grande, la primera que se abrió; pero el entrar por ella representa conflictos, pruebas; porque ser cristiano no es como vivir en el mundo, es agradar a Dios en todo.

2) LA SEGUNDA PUERTA

Cuando Cristo preguntó a sus discípulos: “¿Quién decís que soy yo?”; Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”; entonces Jesús declaró: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro y sobre esta roca (entiéndase: sobre esta revelación, sobre esta verdad, que van a decir y creer millones, después de ti) edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades (infierno) no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:13-20).

Prevalecer implica luchar, algunas de esas puertas se levantarán: la puerta de la drogadicción, la puerta del alcoholismo, la puerta de la corrupción - que en la actualidad alcanza a todos los estratos sociales en el mundo - se levanta retadora e inexpugnable la puerta de la idolatría, la puerta de la  inmoralidad, por la cual ingresa la mayoría y cuando se cierra, aprisiona a los que por ella entraron. Se levantan amenazantes, pero ya el Señor ha dicho: “Las puertas del infierno no prevalecerán”. ¡Tenemos poder de Dios para golpear esas puertas! ¡Y tendrán que caer! Porque el Señor dijo: “No prevalecerán”.

3) LA TERCERA PUERTA

Aquella que menciona Apocalipsis 4:1-2, Juan escucha una voz como de trompeta y cuando se vuelve para mirar quien hablaba, la voz le dijo: “Sube acá” y cuando mira “he aquí una puerta abierta en el cielo” y si alguien quiere saber, ¡esa puerta es grande, hacia allí nos movemos; nada, ni nadie nos puede impedir llegar y alcanzar esta puerta, abierta para nosotros!

CUANDO JESÚS MURIÓ EN LA CRUZ, SUCEDIERON ALGUNAS COSAS EN EL ÁMBITO INVISIBLE

Lo visible era su cuerpo lacerado, ensangrentado; alrededor la gente veía todo el drama, pero habían cosas que ocurrían en el ámbito espiritual, pero eran parte del plan de Dios; por tanto, podemos decir que la cruz fue una gran puerta de victoria, especialmente, sobre Satanás.

Dice la Biblia en Colosenses 2:14-15, “…anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, despojando a los principados y las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Él era el emperador de la muerte y el infierno, pero Cristo, al morir, le arrebató las llaves del infierno y la muerte. Así que el diablo no tiene ningún poder sobre usted; dice la Biblia: “Los exhibió, públicamente (los avergonzó), triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15); es por eso que cuando Jesús dijo: “Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Marcos 15:37-38). La puerta se abrió de par en par”.

Cristo no tenía que añadir nada, ganó como hombre, ¡todo un triunfador!, pero no añadió en sí ningún brillo más a su Majestad. ¿Por quién lo hizo? ¡Por nosotros! Por eso dijo: “En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18). “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

SE ME HA ABIERTO PUERTA GRANDE Y EFICAZ

En Éfeso, el apóstol Pablo dijo: “Se me ha abierto puerta grande y eficaz”. Eficaz quiere decir: “Que produce efecto”, que el objetivo propuesto se cumple.

Éfeso, una ciudad impía, centro de idolatría, donde custodiaban aquella maravilla del mundo antiguo: El templo de Diana. Era un edificio majestuoso, sostenido por cien columnas de mármol, cada una donada por un príncipe oriental, una obra de arte, un lugar donde se reunían a adorar. Diana era una representación de diosa de la fertilidad. Toda la ciudad la adoraba, era tan famosa que, a lo largo del imperio romano, se hablaba de ese ídolo; había mucha superstición: Letras mágicas que otorgaban protección a la gente que las usaban.

En la época de su tercer viaje, Pablo estuvo trabajando en Éfeso por lo menos 2 años y 3 meses. Dejó la ciudad después del motín provocado por Demetrio, el platero fabricante de templecillos de plata, que vio disminuir sus beneficios debido a la predicación del apóstol (Hechos 19).

Pablo no pensaba quedarse mucho tiempo, tenía otro itinerario, incluso envió a algunos ayudantes que se fueran delante y se quedó en Éfeso predicando en las escuelas. “Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos…” (Hechos 19:9). Pablo dijo a sus ayudantes que todavía no se iría, porque entendió la visión: “Se me ha abierto puerta grande y eficaz”.

Cuando Pablo predicaba, ellos pensaban que había llegado otro talismán, porque Pablo sanaba a toda la gente en el nombre de Cristo. Y las personas atormentadas por el diablo venían al Señor. Pero algunos llegaron a reprender: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo” (Hechos 19:13); a lo que respondieron los demonios: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?” (Hechos 19:15); es que hay que estar autorizados y el que autoriza está arriba, en los Cielos; el endemoniado les cayó encima y huyeron desnudos y con las marcas del elemento violento (Hechos 19:16).

Cuando Pablo llegó, comenzó a predicar en la sinagoga y en las escuelas; la gente empezó a convertirse, incluso quemaron sus libros de magia. “Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la Palabra del Señor” (Hechos 19:18-20). Los que adoraban a Diana, empezaron a adorar a Jesús; entonces la central sindical de artífices empezó a temblar, ¿se da cuenta que cuando Dios abre puertas a la iglesia, las ciudades tiemblan?

Los adversarios comenzaron a surgir; uno de ellos, llamado Demetrio, dijo: “Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero” (Hechos 19:25-27). A él no le importaba Diana, sino el dinero.

“Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios!” (Hechos 19:28). La gente se congregó en el anfiteatro y por dos horas gritaron: ¡Grande es Diana de los efesios!, buscaron a Pablo para matarlo pero no lo encontraron, pues se quedó oculto, arrastraron a algunos de sus compañeros y hubo un ambiente revoltoso y hostil; el apóstol Pablo con respecto a la Obra llegó a decir:“Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”.

En la actualidad, Éfeso es un pantano pestilente; no queda rastro de la ciudad, lo único que suena son las ranas, no se oye nada; pero los cristianos podemos decir: ¡Grande es nuestro Dios! ¡Y la iglesia sigue adelante porque Dios nos ha abierto puertas grandes!

Está cerca el instante en que se oiga una Palabra poderosa, como la dicha en el libro de los Salmos 24:7-10, leemos: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria”. A coro, el cielo pregunta: “¿Quién es este Rey de Gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla”; pero no entrará solo, entraremos con Él; porque somos uno, somos el fruto de lo que Cristo hizo en la cruz del Calvario.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina