miércoles, 4 de julio de 2012

¿ESTÁS VIVIENDO CON DEMASIADA PRISA?


Salmo 62:1-2
"En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho."

Cuando David escribió el Salmo 62, estaba en medio de fuertes pruebas que ponían sobre él grandes presiones mentales, emocionales y físicas, al punto que se sentía exhausto. Quizás intentó conseguir el tan deseado descanso de diferentes maneras, pero en el pasaje de hoy expresa con toda certeza la única y verdadera forma de obtener un descanso profundo y verdadero. "En Dios solamente está acallada mi alma”, declara David. En otras palabras: “Solamente en el Señor puedo encontrar verdadero sosiego.”

El mundo que nos rodea pone cada vez más énfasis en la importancia de obtener grandes logros, hacer más y ser mucho más. Con mucha facilidad caemos en un círculo interminable de actividades que consumen nuestro tiempo de tal manera que sin apenas darnos cuenta llega la noche, estamos sumamente cansados y en la mayoría de las ocasiones nos faltó tiempo para completar muchas de esas actividades. Así van pasando nuestros días, dejando en nosotros cargas, preocupaciones y tensiones que se van acumulando y llegan a producir agotamiento físico y mental.

Debemos aplicar la experiencia de David en nuestras vidas. Para ello tenemos que encontrar el tiempo para estar quietos delante del Señor y descansar en él. En una hermosa escena del evangelio según San Marcos, Jesús dijo a sus discípulos: "Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco" (Marcos 6:31). Ciertamente el Señor estaba conciente de la necesidad humana de hacer un alto en el corre corre, y tomar un tiempo para descansar física y mentalmente. Sin duda alguna pasar unos días de vacaciones en la playa o en la tranquilidad de un retiro montañoso resulta muy beneficioso para un cuerpo y una mente que necesitan descanso. Pero hay ocasiones en las que se requiere un descanso aún mayor y más profundo. Jesús también está conciente de esto. Por eso en Mateo 11:28 nos dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar". El descanso que Jesús nos ofrece es mucho más profundo y reparador que aquel que podemos obtener por nuestros propios medios. Por eso continúa diciendo: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga". Este es el descanso del que nos habla el pasaje de hoy, es un descanso para nuestras almas, bien profundo, y beneficia también el aspecto físico y mental. Pero requiere que aceptemos "el yugo" del Señor, es decir su dirección y autoridad sobre nuestras vidas.

Finalmente debemos preguntarnos: ¿Todas estas actividades en mi vida son realmente necesarias? Y lo que es más importante, ¿han sido diseñadas por Dios? En el Salmo 46:10 el Señor nos dice: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios." Esencialmente, nuestro Padre celestial desea que dejemos de afanarnos tratando de resolverlo todo por nosotros mismos y que confiemos en él. Con esta seguridad, podemos reemplazar nuestros esfuerzos y afanes con el descanso y la confianza.

Descansar en Dios es simplemente echarnos en sus brazos y permitirle que se haga cargo de nuestros problemas, de nuestras cargas, de nuestras preocupaciones. El mismo David nos da otro consejo en el Salmo 55:22: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará...” Cuando lo hacemos, entonces nuestro espíritu se renueva, nuestra mente apresurada se aquieta, una gran paz llena nuestros corazones, y sentimos nuevas fuerzas para continuar adelante.

ORACIÓN:
Padre mío, reconozco que he estado viviendo muy apresuradamente, y no he dado prioridad a pasar un tiempo tranquilo en tu compañía. Ayúdame a estar quieto y reconocer la necesidad de venir a ti cada día en busca de ese descanso que sólo tú puedes dar. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

LIBERTAD EN CRISTO


Juan 8:36
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”.

Durante este día, los estadounidenses estarán celebrando la libertad, y con razón. Es uno de los fundamentos esenciales de su nación. Pero uno pudiera preguntarse: De todos los que celebran la libertad, ¿cuántos, en realidad, la están experimentando?

Es verdad que muchos están viviendo el sueño americano. Tienen una profesión bien remunerada y una bella casa, gracias en parte a la libertad política, pero su “búsqueda de la felicidad” no ha sido satisfecha. Esto se debe a que muchas personas siguen siendo prisioneras internamente, a pesar de su éxito aparente. Están atadas por la ansiedad y la depresión, o por el temor de perder aquello por lo cual trabajaron. No importa qué tanta libertad parezca tenerse externamente, al final descubrimos que la libertad tiene que producirse por dentro. Pero, ¿cómo tenerla?

La respuesta es Jesucristo. Isaías 61:1 profetizó un aspecto clave del ministerio del Señor, que sigue vigente: “Vino para sanar a los quebrantados de corazón y dar libertad a los cautivos”. Cuando ponemos la fe en Él como Salvador, se rompen las cadenas que nos han privado del gozo. Somos libertados de las mentiras que han sido programadas en nuestras mentes, y comenzamos a ver las cosas desde la perspectiva divina. Entonces descubrimos que nuestras necesidades, deseos y bienestar, descansan seguros en los brazos de un Padre celestial que nos ama.

¿Está usted sintiendo el peso de la ansiedad o del enojo? Mire a Jesús, el autor y perfeccionador de su fe, y recuerde que “¡hoy es el día de salvación!” 2 Corintios 6:2. El día en que usted pone su fe en Jesucristo es el día en que Él le hace libre del temor, y abre sus ojos para que se vea tal como es realmente.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

GOZO INEFABLE Y GLORIOSO


Juan 15:19
“Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo”.

Tal vez te dirán “hipócrita,” o “Santito”, etc. Esto no es el “Evangelio de la Prosperidad” que es tan popular hoy en día, pero realmente es la verdad, y la experiencia y la historia da testimonio que los que viven por Cristo sufrirán persecución. Entre más obedeces las enseñanzas de Cristo, tanto más el mundo te aborrece. Pero todo esto entre aquellos que no conocen a Cristo. Entre los otros Cristianos puedes tener compañerismo hermoso, y en El Señor, “gozo inefable y glorioso.” 1 Pedro 1:8. Jesús dice que si sales de entre los del mundo para seguirle a él, “recibirás mucho más en este tiempo, y en el mundo venidero la vida eterna” Lucas 18:30.

¡Si tan solo supieras! Este Jesús que el mundo menosprecia es “la perla preciosa,” y el que es “de todo bello”. Pilato tuvo que escoger. Todos tenemos que escoger. ¿Qué vas a hacer con Cristo?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 2 de julio de 2012

ASOMBROSA PACIENCIA DE DIOS


Filipenses 1:18
“¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún”.

Un anciano predicador cuyo ministerio había ganado miles de personas para Cristo confesó que, muchas veces, su genuino amor al Señor estaba mezclado con egoísmo. Otro eficaz siervo cristiano expresó la misma inquietud y les pidió a algunas personas que oraran para que pudiera vencer el deseo de ser "el número uno" cuando predicaba en conferencias bíblicas. Yo también veo elementos de orgullo y de egocentrismo en mi vida.

Como permanecemos en lo que Pablo llamó "este cuerpo de muerte" (Romanos 7:24), donde todavía mora el pecado, toda nuestra adoración y servicio al Señor se ven manchados por imperfecciones. Quizá por esta razón tiendo a ser comprensivo con los predicadores que el apóstol describió en Filipenses 1:15-17. Aunque la envidia, la codicia y el orgullo estropearon el ministerio de aquellos hombres, Pablo daba gracias porque Cristo era proclamado. No lo habría hecho si los predicadores hubiesen sido hipócritas o falsos maestros.

Todo nuestro servicio a Cristo se ve de alguna manera afectado por las tendencias pecaminosas que permanecen en nosotros. William Beverage escribió: "No puedo orar sin pecar; no puedo predicar sin pecar [...]. Mi propio arrepentimiento exige retractación; y las lágrimas que derramo necesitan lavarse en la sangre de Cristo".

¡Alabado sea Dios por Su amor y paciencia asombrosos!

Lectura: Filipenses 1:12-26 (RV60).
“Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún. Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros”.

Reflexión: NUESTRO PECADO ES GRANDE. LA GRACIA DE DIOS ES MAYOR.


“Gracia Y Paz”
Nuestro Pan Diario

¿ALABAS A DIOS COMO ÉL MERECE?


Salmo 150
"Alabad a Dios en su santuario; alabadle en su majestuoso firmamento. Alabadle por sus hechos poderosos; alabadle según la excelencia de su grandeza. Alabadle con sonido de trompeta; alabadle con arpa y lira. Alabadle con pandero y danza; alabadle con instrumentos de cuerda y flauta. Alabadle con címbalos sonoros; alabadle con címbalos resonantes. Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!"

El Salmo 150 es el último capítulo del libro de los Salmos. No pudo existir un final más apropiado para un libro que comienza enseñándonos cuán bienaventurados son aquellos que meditan en la ley de Dios y la cumplen (Salmo 1), y continúa a través de los próximos 148 capítulos, describiendo todo tipo de situaciones imaginables en la vida de los hombres: sufrimientos, persecución, derrotas, victorias, enfermedades, gozo, tristeza, angustia, traiciones, tentaciones, pecados, arrepentimiento, perdón, gracia y misericordia divina, etc., etc. El pasaje de hoy enfatiza en lo que debe predominar en todo momento, cualesquiera sean las circunstancias en la vida de una persona: alabar a Dios. La alabanza es la expresión externa de la adoración a Dios. Hay cuatro aspectos que resaltan en este precioso Salmo:

1. ¿Dónde debemos alabar a Dios?
En “su santuario”, dice el v.1. En los tiempos del Antiguo Testamento, el santuario residía en el templo, es decir en un edificio específico al cual acudía el pueblo de Dios para adorarlo y alabarlo. Después de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo el término "santuario" o “templo” adquirió un significado mucho más amplio y profundo. Dice 1 Corintios 3:16 que nosotros somos “templo de Dios” y el Espíritu Santo habita en nosotros. También dice el pasaje de hoy que lo alabemos “en su majestuoso firmamento”. Es decir, debemos alabar a Dios dondequiera que estemos, ya sea en la iglesia, en el trabajo, en el supermercado, en la casa, en la calle, en el automóvil. Claro que debemos aplicar el sentido común, y adaptar nuestra alabanza al lugar donde nos encontremos.

2. ¿Por qué debemos alabar a Dios?
“Por sus hechos poderosos”, dice este Salmo. Por lo que él ha hecho en nuestras vidas. Por la salvación a través de Jesucristo. Simplemente por quien es él. Dice el Salmo 95:2: "Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos. Porque Jehová es Dios grande, y Rey grande sobre todos los dioses."

3. ¿Cómo debemos alabar a Dios?
El propósito fundamental de la alabanza es agradar al Señor, por lo tanto debemos alabarlo como a él le gusta que lo alabemos: de todo corazón, en espíritu y en verdad. Dios se lamentó de la alabanza hipócrita de los israelitas, cuando dijo en Isaías 29:13: "Este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí." El Salmo 9:1 declara: "Te alabaré, oh Señor, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas." Efesios 5:19 nos exhorta a alabar al Señor "con salmos, con himnos y cantos espirituales." El Salmo 134:2 dice: “Alzad vuestras manos al santuario y bendecid al Señor." El Salmo 47:1 nos anima diciendo: “Batid palmas, pueblos todos; aclamad a Dios con voz de júbilo." Y el pasaje de hoy nos dice que lo alabemos con danza y con instrumentos musicales de todo tipo. Cada vez que tengamos oportunidad debemos expresar nuestra alabanza al Rey de reyes y Señor de señores con gozo genuino que brote de nuestros corazones.

4. ¿Quienes deben alabar a Dios?
El salmista no admite la más mínima excepción, por eso simplemente afirma: "Todo lo que respira alabe al Señor". Todo el mundo debe alabar a Dios. Con mucha más razón los que hemos sido redimidos y salvados por el sacrificio de Cristo en la cruz. La adoración y la alabanza deben ser parte inseparable de tu relación diaria con el Señor, conjuntamente con la oración y la lectura de la Biblia. Cuando hagas de ello un hábito, la gloria de Dios se manifestará en tu vida poderosamente.

ORACIÓN:
Padre santo, pon en mí un espíritu de adoración y alabanza para agradarte con todo lo que yo haga, dondequiera que me encuentre. Hoy te alabo con todo mi corazón, y te doy honra, gloria y honor como solamente tú mereces. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

LA FÓRMULA PARA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL


Santiago 1:22
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

Crecer en Cristo implica mucho más que simplemente asistir a la iglesia, diezmar y escuchar una predicación. De hecho, muchos creyentes hacen esto, pero siguen estancados en su vida espiritual. Hay dos elementos necesarios para llegar a ser más como Cristo: la instrucción y la participación.

El primero, aprender la verdad es vital para caminar con Dios. Nuestro Salvador lo demostró al dedicar tiempo a la enseñanza. El apóstol Pablo es otro ejemplo, al escribir sus cartas para instruir a los cristianos.

¿Cómo podemos adquirir conocimiento y sabiduría? Una de las maneras más efectivas es por medio de la lectura de la Palabra de Dios. La Biblia nos dice que así como los recién nacidos anhelan la leche de sus madres, nosotros debemos también ansiar con vehemencia su Palabra para poder crecer.

Sin embargo, escuchar simplemente la verdad no significa que la hemos adquirido. Conozco a muchas personas a las que les encanta asistir a los estudios bíblicos, aunque no demuestran ningún cambio en sus vidas. Como enseña el pasaje de hoy, tenemos que aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida. Así también, el verdadero crecimiento exige más que simplemente llenarse de información; requiere acción. Santiago 2:26 dice: “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.

¿Somos oidores negligentes que creemos equivocadamente estar creciendo? ¿O estamos escuchando con atención y apoyándonos en la verdad? Si en realidad estamos madurando, nuestra vida será más como la de Cristo, y nuestros deseos se alinearán más con los del corazón de Dios.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

JESÚS ES NUESTRO FIADOR


Hebreos 7:22
“Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús”.

Jesús tomó nuestra culpabilidad, y como consecuencia él tuvo que pagar el precio de nuestra deuda de pecado. Alguien tenía que pagar.

Bajo el antiguo testamento, o pacto, todos somos responsables de obedecer la ley de Dios. Todo el mundo hemos fracasado y violado la ley de Dios, y por esto El nos hizo un nuevo pacto, o sea, un nuevo testamento. Jesús es nuestro fiador. Jesús se hizo cargo de toda nuestra responsabilidad al honrar y obedecer a Dios. Toda la deuda de nuestro pecado le cayó encima de El.

Si de veras te entregas a Cristo, El es tu fiador, El es tu Salvador que sufrió lo que tu merecías. “Al que no conoció pecado, fue hecho pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2a Corintios 5:21). Ahora, una advertencia: “¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:29).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 1 de julio de 2012

CÓMO VENCER EL DESÁNIMO


Nehemías 2:1-8
“Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo. Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí”.

El desánimo puede robar la paz, la alegría y el contentamiento. Pero le tengo una gran noticia si se siente desanimado: ¡usted no tiene que seguir así!

He conocido personas que parecían estar en una situación irremediable. Pero unos años más tarde, estaban en una situación excelente, ya fuera en términos de sus circunstancias o de sus emociones. ¿La razón? Nunca se dieron por vencidas. En vez de entregarse a la autocompasión, optaron por creerle a Dios, dar un paso de fe, y salir del foso emocional.

Nehemías es un buen ejemplo. Tenía todas las razones para sentirse derrotado, pues su gente estaba en aprietos. Después de recibir la noticia de que el muro de la ciudad estaba destruido, este varón de Dios se sintió profundamente triste y desanimado. Y aunque el dolor inundaba su alma, clamó a Dios buscando su dirección.

La tristeza en la presencia del rey se castigaba con la muerte. Pero el Señor contestó la oración de Nehemías con un poder grandioso, lo que llevó al rey a notar el semblante triste de su siervo, y a preguntarle después qué podía él hacer para ayudarlo. Este milagro dio lugar a la reconstrucción del muro y a la liberación del pueblo de Dios. El Señor puede tomar una situación irremediable, sea cual sea, y cambiarla de maneras mucho más maravillosas de lo que usted pueda imaginar.

¿Vive usted en una espera ansiosa de lo que el Señor hará? ¿O ha decidido permanecer en las profundidades de la desesperación? Al igual que Nehemías, convierta su desánimo en una petición de ayuda a Dios. Él puede renovar sus esperanzas y evitar que las emociones negativas dominen su vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿QUIERES SER LIBRE DEL PECADO?


Romanos 6:16-18
“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”.

La esclavitud implica sujeción, sometimiento total a alguien o a algo. No hay nada peor que ser esclavo de un pecado. Al igual que una cárcel se construye ladrillo a ladrillo, una prisión espiritual también puede ser construida pecado a pecado sin que la persona apenas lo note. Esta esclavitud se produce lentamente comenzando, generalmente, con un pensamiento. Si este pensamiento no es erradicado de la mente, con el tiempo se va haciendo más fuerte y su presencia cada vez más frecuente. Finalmente llega un momento en que se convierte en acción. A medida que este pecado se repite una y otra vez se va fortaleciendo hasta que logra conquistar la conciencia. Así llega un momento en que el diablo se apodera de la voluntad de esta persona, y ejerce total dominio sobre ella. Una vez este pecado se enseñorea de una persona, es prácticamente imposible escaparse de su efecto destructor.

Hay, sin embargo, una manera de evitar la esclavitud espiritual. El primer paso es reconocer dos verdades básicas: todo pecado puede esclavizar y la esclavitud comienza en la mente. No podemos mantener una buena relación con el Señor si permitimos el pecado en nuestras vidas. Cuando un pensamiento pecaminoso llega a nuestra mente, tenemos la opción de expulsarlo o de darle albergue. Por medio del poder del Espíritu Santo, todo creyente posee el poder de controlar su mente.

El segundo paso es preguntarnos a nosotros mismos, ¿acaso el placer que puedo recibir de este pecado amerita sufrir las consecuencias de la esclavitud? Con seguridad, la respuesta es no. ¿Puede un alcohólico comparar el disfrute del próximo trago con la angustia y el dolor de su impotencia frente a la botella?

Tercero, hagámonos el firme propósito de ordenar nuestras vidas de acuerdo a la Palabra de Dios. En el Salmo 119:133 el salmista clama a Dios: “Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.” Si elegimos buscar día a día una íntima comunión con Dios, encontraremos en él la verdadera libertad. Su palabra nos capacita para reconocer el pecado y nos enseña la manera de rechazarlo. La palabra de Dios es como un filtro para nuestros pensamientos y un antídoto para el pecado, y es poderosa para romper las cadenas espirituales. Jesús, dirigiéndose a un grupo de judíos que habían creído en él, les dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” (Juan 8:31-34).

El pecado no puede dominar a un creyente que se ha sumergido en la palabra de Dios, y permite ser guiado por ella. Tan pronto reconozcamos cualquier atadura espiritual en nuestras vidas, debemos confesarla, porque la negación bloquea la sanidad interior y la libertad que Dios nos ofrece. Cualquiera sea el tipo de pecado, su fundamento es siempre espiritual no una simple desviación moral o social. Un tratamiento psicológico puede aliviar el aspecto emocional o mental de la situación, pero no será totalmente efectivo hasta que reconozcamos y confesemos el aspecto espiritual del problema.

¿Quieres ser libre del pecado, y convertirte en siervo de la justicia? Dedica tiempo a orar pidiendo a Dios que te hable a través de la Biblia, y escucha atentamente lo que él te revela de tu vida. Entonces, hazte el propósito de seguir sus instrucciones al pie de la letra.

ORACIÓN:
Padre santo, yo deseo ser totalmente libre de pecado. Te ruego me des discernimiento para escucharte claramente a través de tu santa Palabra. Ayúdame a descubrir esas áreas que no están del todo limpias y que afectan mi relación contigo, y capacítame para eliminarlas de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

JESÚS LLORO


Juan 11:35
“Y lloró Jesús”.

El versículo más corto en la Biblia. ¿Qué habrá causado las lagrimas de Jesús? Tal vez la muerte de Lázaro le recordó de la caída trágica de toda la raza humana en pecado y rebelión contra Dios. Ante sus ojos estaba el resultado del pecado y la destrucción que traía como consecuencia. La segunda vez que la Biblia menciona que Jesús lloró fue cuando él descendía del Monte de Olivas poco antes de la traición de Judas y su crucifixión.

¡Qué ternura y lastima nos viene a la mente cuando leemos sus palabras, “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” Lucas 13:37.

Tal vez hay otra ocasión en la que Jesús llora, tal vez en esta ocasión llora por ti.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 30 de junio de 2012

EL PODER DE LA ORACIÓN COLECTIVA


2 Crónicas 20:14-30
“Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová estará con vosotros. Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén  se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros: Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres  muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho. Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy. Y todo Judá y los de Jerusalén , y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén  gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos. Y vinieron a Jerusalén  con salterios, arpas, y trompetas, a la casa de Jehová. Y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel. Y el reino de Josafat tuvo paz; porque su Dios le dio paz de todas partes”.


Cuando surgió la amenaza, lo primero que hizo Josafat fue dirigir su atención a Dios y proclamar un ayuno en toda Judá (2 Crónicas 20:3). De todas partes vino gente para apoyar a su rey en oración (v. 13).

A veces, somos demasiado orgullosos para pedir a otros que oren por nosotros. Josafat era un rey, pero no tan autosuficiente como para no admitir que su ejército era insignificante frente a las tres fuerzas unidas contra él.

Reconoció sus limitaciones y buscó la intervención divina. Aunque Josafat reinaba sobre sus súbditos, pidió que lo apoyaran en oración.

Una de las cosas más sabias que podemos hacer en medio de la dificultad, es buscar la ayuda de alguien que sepa cómo hablar con Dios. El cuerpo de Cristo depende de la cooperación. Cuando el pueblo de Judá comenzó a orar, Dios le dio una solución por medio de un profeta fiel. Josafat fue lo bastante humilde para escuchar, y lo bastante sabio para seguir sus instrucciones (vv. 14-17). Como resultado, su pueblo se salvó. Los ejércitos que avanzaban se enfrentaron entre sí y se destruyeron unos a otros por completo. Sin disparar una flecha o sacar una espada, las fuerzas de Judá no sufrieron ni una sola baja. Gracias a que su humilde rey escuchó, el pueblo fue testigo de la extraordinaria victoria del Señor (vv. 22-30).

Tenemos que afinar nuestros oídos a la voz de Dios para escucharlo. A veces, Él habla a través de personas que preferiríamos no seguir, y a menudo dice cosas que no esperamos escuchar. Pero Él nos dará la solución a nuestros problemas, si estamos dispuestos a escucharlo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL HIJO DE DIOS ES VIDA


1 Timoteo 6:6
“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (RV60).

¿Es posible estar contento en este mundo sin conocer al Señor? La Biblia dice que Esaú fue “una persona profana”. Sin embargo él dijo a su hermano Jacob, “Yo tengo suficiente” Génesis 33:11. Pero también es posible ser cristiano y vivir con justicia y honestidad, y a la vez estar descontento. Pero si llevas una vida dedicada a Dios, y a la misma vez tienes el contentamiento, eso sí es ganancia o bendición. En tal caso, lo tienes todo. Tienes contentamiento ahora y una eternidad de bendiciones que Jesús nos está preparando en el cielo. “Como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” 1 Corintios 2:9. La plenitud y el colmo de todas estas bendiciones se encuentra en Cristo.

“El que tiene al Hijo, tiene la vida: y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. 1 Juan 5:12.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

¿TE VESTISTE HOY CON LA ARMADURA DE DIOS?


Efesios 6:10-18
"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos."

Uno de los aspectos más importantes en toda guerra es conocer quién es el enemigo, cuan fuertemente está armado, dónde está situado, etc. Si el enemigo logra esconderse y pasar desapercibido, si logra desviar nuestra atención lejos de él, entonces puede actuar con impunidad y toma ventaja sobre nosotros. El pasaje de hoy nos habla de una lucha que tenemos contra un enemigo que no es de carne y hueso. No se trata de un enemigo que pueda ser localizado por medio de radares o sofisticados instrumentos electrónicos. Tampoco se pueden usar contra él las poderosas bombas o la moderna tecnología con que cuentan los ejércitos de las superpotencias.

Esta guerra es "contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes". Es una guerra que se desarrolla en el mundo espiritual. Es un enemigo al cual no podemos ver pero podemos sentir los efectos de sus acciones. Es un enemigo real cuyo objetivo principal es destruir nuestras vidas en todos los aspectos. En su primera carta, el apóstol Pedro nos habla de él y nos aconseja estar muy alertas. Dice 1 Pedro 5:8: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar".

Entonces si no vemos al adversario, si no sabemos dónde está ni cuándo va a atacarnos, ¿cómo podemos defendernos? En el pasaje de hoy, la palabra de Dios nos ofrece los medios de enfrentarnos a este enemigo y salir victoriosos. Lo primero que dice es: "Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza". Dios es nuestra fortaleza, y nos provee del poder para mantenernos firmes en medio del más fiero ataque. Habrá tiempos cuando seremos golpeados por el enemigo, pero Dios nos da la fuerza para resistir cada ataque, cada prueba que llegue a nuestras vidas y obtener la victoria.

Después nos exhorta a "vestirnos con la armadura de Dios" y nos muestra los diferentes componentes espirituales de la misma: la verdad y la justicia del Señor, la disposición para predicar el evangelio de la paz, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación, la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios y la constante oración. Ante una guerra espiritual, una protección espiritual. Esta armadura se establece en nuestras vidas por medio de la lectura diaria de la Biblia y la oración, buscando el rostro del Señor en cada momento y tratando de agradarle en todo. Nos confortará saber que no estamos solos. Dios va con nosotros ayudándonos a caminar por el terreno minado del enemigo. Si nos agarramos de él, no permitirá que seamos derrotados. El apóstol Pablo nos recuerda en su carta a los Romanos que no debemos temer a nada porque tenemos un Dios todopoderoso que cuida de nosotros. "¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Romanos 8:31).

No olvides cada día al levantarte, antes de comenzar la batalla diaria, vestirte con la armadura de Dios.

ORACION:
Padre santo, gracias te doy por la seguridad que tu palabra me ofrece de que puedo acudir a ti en busca de fortaleza para pelear esta batalla espiritual. Ayúdame a ser constante buscando tu rostro día tras día de manera que el poder de tu armadura espiritual se establezca y se manifieste en mí y así vivir una vida de victoria. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

viernes, 29 de junio de 2012

UNA ORACIÓN EQUILIBRADA

2 Crónicas 20:5-12
“Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿no está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos que hacer, y a ti volvemos nuestros ojos”.

Los cristianos de hoy podemos aprender buenas lecciones de las oraciones del Antiguo Testamento. Cuando Josafat suplicó a Dios su ayuda, buscó un término medio entre su petición en cuanto a su necesidad y la proclamación de su grandeza. De igual modo, debemos hacer nuestras peticiones reconociendo quién es Dios. De lo contrario, el enfoque de nuestra oración se convierte en necesidad, debilidad, fracaso o temor.

Josafat clamó a Dios por su terrible situación, pero también exaltó sus atributos, reconociendo las grandes cosas que Él había hecho. Cuando oramos así, nos volvemos más fuertes, sinceros y audaces. Por eso es tan importante conocer la Palabra de Dios. Cuando leemos acerca de cómo ha obrado el Señor en las vidas de los demás, entendemos su fuerza y su poder maravillosos. Podemos así ver a hombres y mujeres del Antiguo Testamento como un ejemplo, y comenzar a orar de manera parecida. El milagroso poder de Dios sigue estando disponible hoy, y Él quiere que sus hijos lo usen.

Al proclamar: "¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?", (v. 6), Josafat estaba alabando a Dios, y al mismo tiempo recordándose a sí mismo la grandeza del Señor. Cuando usted ore, háblele a Dios de su gracia y de su misericordia, y piense en su gran poder.

¿Quiere revolucionar su vida de oración? Si centra la misma atención en la proclamación de los atributos del Señor, como lo hace con sus peticiones, sus oraciones tendrán una nueva dimensión. Dejarán de estar centradas en usted mismo, para centrarse en Dios.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria