jueves, 21 de junio de 2012

HIJOS DEL REY DE REYES

Salmo 2:7-8
“Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra”

Los hijos de los famosos se creen muy importantes, pero jamás un hijo puede ser tan importante, por mucho dinero que tenga, mientras no sea hijo del Rey de reyes y Señor de señores. ¿Te has dado cuenta de lo que significa ser hijo de Dios?, seguramente sabes muy bien que lo eres, pero no estas actuando como tal.

Un hijo tiene la confianza plena en su padre, yo veo a mi hijo Uziel y cuando lo tengo en mis brazos el puede saltar, moverse o estirarse porque sabe que mientras este en mis brazos no lo soltare, pero no hace lo mismo cuando esta sentado el solo, mucho menos cuando esta parado sosteniéndose de algo, pues tiene temor de soltarse y caer, no se porque sucede esto, pero es tan lindo ver como el esta seguro mientras yo este con el, pero no es lo mismo cuando el esta solo.

Así mismo deberíamos ser nosotros, amado hermano, ¡Tenemos un Poderoso Padre!, alguien que no nos quiere soltar, alguien que quiere tenernos entre sus brazos siempre. Si por el camino te golpeas es porque te has soltado de El, es porque no has permitido que te lleve entre sus brazos, sino más bien has querido hacer tu voluntad y no la de El.

Un hijo conoce muy bien a su Padre, y su Padre lo conoce muy bien a su hijo, muchos decimos ser hijos de Dios, pero no conocemos muy bien a nuestro Padre, y es porque no edificamos un habito diario de lectura de su Palabra, amado hermano, ¿Cómo conoceremos a nuestro Padre si no intimamos con El?, para conocer a Dios además de leer su Palabra tenemos que pasar por situaciones difíciles, pues ¿De que otra forma conoceríamos al Dios Sanador?, ¿Cómo conoceríamos al Dios proveedor?, ¿Cómo conoceríamos al Dios de Paz?, ó ¿Al Dios de Milagros?, ¿Al Dios de justicia?, ó ¿Al Dios Soberano?, amado, tenemos que pasar por muchas cosas para poder conocerlo a perfección, así que no te quejes cuando estés pasando situaciones difíciles, pues dichas situaciones solo será una oportunidad mas para seguir conociendo al Dios que te ama con amor eterno y quien tiene TODO bajo control.

Que lindas palabras las que leemos en el Salmo que leímos al principio: “Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy”. Esto es un símbolo de posesión:”Mi hijo eres tú”. Dios sabe muy bien que eres su hijo, pero quiere que actúes delante de el como tal.

“Pídeme, y te daré por herencia las naciones”, definitivamente un Padre anhela dar lo mejor a su hijo, pero para que esto ocurra el hijo debe tener la suficiente confianza como para pedirle. ¿Por qué muchas veces no recibimos?, simple, porque NO PEDIMOS, la Biblia dice: “El que pide, recibe”, Dios quiere darte muchas cosas, pero es necesario Pedir y esto tiene que ver con oración y la oración con mantener un hábito diario de búsqueda de la presencia de Dios. ¿Cómo recibirás, sino oras?, es necesario orar, no que vayas a pasar todo el día orando, aunque si lo puedes hacer Gloria a Dios, pero sino, aprovecha tu poco tiempo delante de Dios y que lejos de ser grandes cantidades de tiempo desaprovechados, que sea calidad de tiempo aprovechado delante de El.

Dios quiere que nos demos cuenta de que no somos cualquier cosa, que no somos del montón, sino que somos hijos suyos y por lo tanto tenemos los mayores derechos sobre la faz de la tierra. Derecho de ser felices, derecho de tener provisión, derecho de tener salud, derecho de respaldo de Dios, y toda clase de derechos que un hijo de un Rey de reyes y Señor de señores pueda tener. Pero ¿Qué se necesita para obtener todos estos derechos?, simplemente actuar como hijos de Dios y tener claro lo que esto significa.

Dios quiere bendecirte en gran manera, pues eres su hijo, es hora de darnos cuenta de lo que esto significa y comenzar a actuar como tales, un hijo que agrada a su Padre, tendrá más beneficios que el que lo desagrade.

Dios es tu Padre, búscalo, agrádalo y pídele, pues El te dará

"Gracia y Paz"
(Haydee Norma Scorziello)

DE DOBLE ÁNIMO

Santiago 4:8
“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.

Dos días antes de la Pascua, Jesús fue el invitado de honor en una cena en casa de Simón el leproso. Jesús había sanado a Simón y este, para mostrar su gratitud, preparó una concurrida fiesta. Simón era tío de María, Marta y Lázaro, los amigos íntimos de Jesús. No obstante que creía que Jesús era el Mesías, nunca se había convertido y no había recibido un corazón nuevo. De hecho, Simón fue quien arrastró a su sobrina María a la vida de pecado de la cual Jesús la había liberado.

Hay personas que son malas hasta la médula. Saben qué es lo mejor, pero prefieren hacer lo malo. Jamás tienen palabras de disculpa o excusa, jamás son amables y consideradas (a no ser que ello les reporte algún beneficio o contribuya a conseguir algún fin, y entonces es puro fingimiento). Jamás se las ve por la iglesia, nunca leen la Biblia y no tienen idea de qué es orar. Hay otras que parecen buenas de pies a cabeza. Son corteses, amables, reflexivas, mansas y espirituales. Asisten fielmente a la iglesia, son amantes miembros de la familia y buenos ciudadanos. Jamás tienen problemas y parece que les encanta ayudar a los demás.

Y luego están quienes llevan una doble vida. Son muy religiosos. Devuelven el diezmo, dan ofrendas, visitan a los enfermos, socorren a los pobres, estudian la lección de la Congregación, nunca faltan a la iglesia y hasta pueden llegar a ser directores de algún departamento. Sin embargo, en casa siempre están de mal humor y son bruscos, desconsiderados y egoístas con los demás miembros de la familia. Exigen hacer las cosas a su manera, se divierten con actividades inadecuadas y contaminan a los demás con su influencia. Simón era un ejemplo perfecto de alguien que lleva una doble vida.

En Apocalipsis 3:16 Jesús dijo que prefiere que seamos calientes o fríos. Esto no significa que quiere que seamos malos. Significa que, para nuestro propio bien, no debemos llevar una doble vida. La conversión es más probable en una persona realmente mala que en aquella que, siendo mala, pretende ser buena. Esa persona no siente la necesidad de convertirse. Señor, haz que mi vida sea tuya al cien por cien.

(Basado en Mateo 26:6-13)

“Gracia y Paz”
(Richard O´Ffill)

¿DESESPERACIÓN O CONSUELO?

Jeremías 29:11.
“Sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

1 Tesalonicenses 4:13
“No os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza”.

Los creyentes de Tesalónica le habían contado al apóstol Pablo sus inquietudes respecto a la muerte de sus familiares. Se preguntaban qué sucedería con ellos cuando Cristo viniese a buscar a los suyos. El apóstol los tranquilizó revelándoles de parte del Señor que todos los rescatados de Cristo, muertos o vivos, oirán el llamado del Señor e irán a su encuentro (cap. 4:13-18). Y concluye diciendo: “Alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Por otro lado les habló de los que pierden a uno de los suyos y “que no tienen esperanza”. Si no hay esperanza respecto a los que se fueron, no hay consolación posible. Por eso permanecen sumidos en la tristeza, haciéndose miles de preguntas: ¿Dónde están? ¿Desaparecieron en la nada? ¿Están en una especie de descanso? ¿Están sufriendo en los tormentos? ¿Se han reencarnado? ¡Cuántas preguntas sin respuesta carcomen a los que no quieren creer lo que Dios dice!

Dios no deja al hombre en la duda. Efectivamente, no hay ninguna esperanza para los que mueren en sus pecados (Juan 8:21, 24), es decir, sin haber creído en Jesucristo, sino “una horrenda expectación de juicio” (Hebreos 10:27). Pero para los que han depositado su confianza en el Hijo de Dios, quien murió por ellos en la cruz del Gólgota, no se trata sólo de esperanza, sino que tienen una seguridad: “estar con Cristo” por toda la eternidad, “lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23).

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

¿AFLIGE DIOS A SUS HIJOS?


Salmo 66:10-12
“Porque tú nos probaste, oh Dios; Nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red; Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; Pasamos por el fuego y por el agua, Y nos sacaste a abundancia”.

¿Dios aflige a sus propios hijos? El salmista está diciendo: "Señor, ¡Tú me pusiste en aguas tan altas por encima de mi cabeza que pensé que iba a ahogarme. Me pusiste en el fuego, me trataste como se purifica a la plata. Me llevaste a una red, trajiste aflicciones a mi, pues permitiste a los hombres derrotarme!"

¿Por qué permite Dios tales aflicciones? Debido a que estaba llevando a su amado hijo a un "lugar de riqueza". En el original hebreo esta frase significa "un lugar de abundantes frutos". Dios está diciendo: "Te voy a llevar a través de todos estos lugares duros para que seas fructífero para mi Reino".

Sin embargo, no todos los males provienen de la mano de Dios. Muchos problemas vienen del diablo, directamente desde los abismos del infierno. "Porque él [Dios] no aflige ni entristece a los hijos de los hombres" (Lamentaciones 3:33). Dios dice: "No encuentro ningún gozo afligiendo a mis hijos. Ese no es mi objetivo al permitir los problemas". No, el Señor permite nuestras aflicciones sólo para sus propósitos eternos, para llevarnos a un "lugar de riqueza".

Me estremezco con asombro al recordar todos los dolores, las pruebas, las aguas profundas, los ardientes fuegos y las poderosas aflicciones que he visto en los últimos años. Y por lo general cuando las aflicciones vinieron, no llegaron de una en una, ¡llegaron juntas! Muchas veces pensé, "No hay manera de que pueda lograrlo". Incluso los recuerdos de las aflicciones son dolorosos, recordar la difamación, los castigos del Señor, las pruebas del ministerio, los embates personales, los problemas familiares, los dolores corporales y los achaques. Sin embargo, al recordar esos años de sufrimiento, puedo decir con seguridad, "la Palabra de Dios es verdad. ¡Él me sacó de toda aflicción que vino sobre mí y le alabo!"

“Gracia y Paz”
(David Wilkerson)

¿ESTÁS USANDO EL PODER DE LA PALABRA?


Mateo 4:1-11
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti; y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.”

Una de las armas preferidas del diablo es atacar nuestras mentes con pensamientos de condenación que vienen como dardos envenenados, tratando de interferir en el proceso de santificación del Espíritu Santo en nuestras vidas. Esta batalla se gana aferrándose a la poderosa Palabra de Dios y declarándola con autoridad. Nunca debemos entrar en "conversaciones" con el enemigo. ¡El Señor ha hablado y ya no necesitamos escuchar ninguna otra voz! Esta fue precisamente la causa de que Eva cayera en pecado, su disposición a escuchar al enemigo y entrar en "razonamientos" con él. La actitud que debemos imitar es la de Jesús en el pasaje de hoy. Allí el Señor se enfrentó a Satanás con la Palabra de Dios, y ante cada tentación puesta delante de él por el enemigo simplemente respondió diciendo: "Escrito está", y el diablo tuvo que irse sin lograr sus propósitos. Cada acusación de Satanás y cada tentación que él nos presente tienen una respuesta poderosa y decisiva en la Palabra de Dios.

Si el enemigo ataca tu mente con pensamientos de condenación, simplemente di en voz alta: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" (Romanos 8:1).

Si te recuerda algún pecado cometido, y quiere hacerte sentir culpable, declara sin temor: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). Si el Señor nos promete esto, ¿quién es el enemigo para decir otra cosa?

Si se presenta la tentación de un placer sexual ilegítimo, responde inmediatamente: "Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón" (Salmo 37:4).

Si llevas mucho tiempo esperando y el diablo quiere llenarte de ansiedad, dile: "Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas y levantarán alas como las águilas" (Isaías 40:31).

Si estás en medio de una prueba tras otra, y comienzas a desanimarte, declara con autoridad: "Yo sé que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien" (Romanos 8:28).

Si te sientes débil y piensas que no puedes seguir adelante, proclama a toda voz: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13).

La Biblia está llena de respuestas como estas para cada situación de la vida. Por eso es tan importante escudriñarla cada día en busca de ese conocimiento con el cual podemos enfrentarnos a Satanás y a todas sus mentiras y obtener la victoria. No podremos ser verdaderamente libres hasta que conozcamos profundamente la Palabra de Dios. Así lo declaró Jesús a un grupo de judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-31).

Hazte el propósito de pasar tiempo diariamente orando y leyendo la Biblia. Conoce la verdad, y aplícala a todas las situaciones y circunstancias de tu vida.

ORACIÓN:
Gracias Señor porque tu Palabra tiene el poder y la autoridad para rechazar y destruir todo intento del diablo de afectar mi relación contigo. Yo decido a partir de este momento escudriñar cada día tu Palabra en busca del conocimiento de la verdad, la cual me libera y me da la victoria. En el nombre de Jesús, Amén.

LAS RECOMPENSAS DE UN SERVIDOR


Hebreos 6:10
“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”.

Por su gracia, Dios da la salvación gratuitamente a quienes ponen su fe en Jesús. No podemos ganarnos este regalo, y tampoco lo merecemos. Pero nuestro Padre celestial sí observa nuestras buenas obras, y promete recompensarnos según lo que hagamos para Él y su reino.

El servicio tiene lugar cuando dejamos que el Señor obre por medio de nosotros, para su honra y gloria; cuando los recursos divinos satisfacen las necesidades humanas mediante nosotros.

Apocalipsis 22:12 nos estimula: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra". Ya sea grande o pequeño, todo servicio hecho en el nombre de Jesús será bendecido. Pero debemos asegurarnos de que nuestras acciones sean para la gloria de Cristo. Si la motivación es nuestra propia gloria, la única recompensa que recibiremos (si acaso) será la alabanza de las personas que nos rodean. Y sabemos que la aprobación de los hombres no satisface ni es duradera.

Si bien algunas recompensas serán dadas en el cielo, otras pueden tenerse ahora. Por ejemplo, la alegría que sentimos al permitir que Dios bendiga a otros por medio de nosotros, y agradar a Cristo. Además, hay un profundo sentido de satisfacción cuando conducimos a una persona a Jesús y le enseñamos a andar por fe.

Servir a los demás es una gran bendición y una responsabilidad. Debemos considerar sinceramente cuál es nuestra motivación, para estar seguros de que nuestro propósito es única y exclusivamente glorificar a Cristo. Solo así recibiremos las recompensas que nos serán dadas no solo en la eternidad, sino también en la Tierra.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

JEHOVÁ ES DIOS, Y NO HAY OTRO


1 Reyes 8:60
"A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro".

Al dedicar el gran templo de Salomón en Jerusalén, Salomón pide la bendición de Dios sobre el pueblo de Israel y el templo, y concluye su oración con estas palabras: “A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro”. No hay otro Dios sino Jehová. Todo viene de Él, y regresan a Él, y nuestro futuro, y nuestro eterno bienestar dependen de Él, quien al conocerlo nos da la vida eterna, como dice Jesús en su oración al Padre, “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” Juan 17:3.

Sale el sol, y se pone. Pasan los días y conducen a la tragedia más grande que hay: pasar la brevedad de todos los días aquí en la tierra sin conocerle a él, quien nos da la vida eterna.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 20 de junio de 2012

NUESTROS DONES PARA SU REINO



1 Corintios 12:4-7
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”.

Muchos escuchan la palabra "servir" y sienten que no tienen las cualidades necesarias para marcar una diferencia en las vidas de otros. Esto es verdad sin la ayuda de Dios. Pero Él nos ha dotado de maneras especiales, con un propósito en mente. Su plan implica que usemos estos talentos para servirle haciendo bien a los demás.

Satanás quiere hacernos creer lo contrario. Nuestro enemigo quiere que nos fijemos en lo que están haciendo otros, para que luego nos sintamos inferiores. Por ejemplo, he escuchado a algunas mujeres decir: "Yo soy solo un ama de casa". Ven a otras personas predicando y cantando en el coro, y desearían poder hacer algo muy grande para Dios. Amigas, no puede haber nada más lejos de la verdad. Sobre quienes instruyen a sus hijos en la verdad de Dios descansa una gran responsabilidad.

En realidad, el Espíritu Santo le ha dado a cada creyente una tarea específica en el reino de Dios. La Biblia explica esta idea comparándola con el cuerpo humano: cada persona tiene dones y propósitos que hacen que todo el sistema funcione bien. Pero si el talón quiere tener el papel del ojo, todo el cuerpo perderá el equilibrio.

Cada parte es importante, aunque algunas son menos evidentes que otras. La verdad es que, las personas que parecen poseer menos talentos, tienen una ventaja porque son menos propensas al orgullo.

Notemos cómo se definía Pedro a sí mismo: "Siervo y apóstol de Jesucristo" (2 P 1:1). Después que decidió seguir a Jesús, se veía a sí mismo como un siervo de Dios. Nosotros, también, somos llamados a servir al Rey de Reyes con las capacidades que nos han sido dadas.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EN NINGÚN OTRO HAY SALVACIÓN


Efesios 4:5
“Un Señor, una fe, un bautismo”.

Entre los cristianos puede haber mucha diferencia de raza, de edad, de educación, etc., pero hay solo un Señor.

Es posible creerse muy liberal, muy tolerante, y hablar de muchos caminos al cielo, pero el apóstol Pedro hablando de Jesús dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” Hechos 4:12. Jesús es el único cordero sacrificial que murió por nuestros pecados.

No hay senderos múltiples que llevan al cielo. Hay un Bautismo. El bajarnos en el agua es un símbolo de nuestra muerte al pecado y nuestra sepultura, y el levantarnos del agua es símbolo de nuestra resurrección de los muertos para andar en una nueva vida de obediencia al Señor. Hay solo un camino hacia el cielo. Jesús dijo, “YO SOY EL CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA; NADIE VIENE AL PADRE, SINO POR MI. Juan 14:6.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día


martes, 19 de junio de 2012

DISCULPARSE

Mateo 5:23-24
“Por tanto, si […] te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, […] anda, reconcíliate primero con tu hermano…”

Marcos cometió un error. Llegó una hora tarde a un restaurante donde tenía que encontrarse con un amigo de la iglesia. El amigo ya se había ido. Como se sentía mal por el error, compró un cupón de regalo para comer en ese lugar y se detuvo en una librería para buscar una tarjeta que dijera que lamentaba lo sucedido. Entre cientos de tarjetas, se sorprendió al encontrar en un recóndito rincón de la tienda solo unas pocas que decían: «Lamento lo que hice». Compró una y se la dio a su amigo, el cual aceptó la disculpa.

Aunque las tarjetas para pedir disculpas no sean populares, asumir esta actitud suele ser algo necesario en nuestras relaciones interpersonales. Pedir perdón es una acción bíblica. Jesús les enseñó a sus seguidores a arreglar las cosas con aquellos a quienes habían ofendido (Mateo 5:23-24; 18:15-20). Y el apóstol Pablo dijo: «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» (Romanos 12:18). Vivir en paz quizá exija pedir disculpas.

Tal vez resulte difícil disculparse porque esta actitud requiere que tengamos un espíritu humilde para admitir nuestro error, lo cual no brota de nosotros naturalmente. Pero asumir la responsabilidad del daño que hicimos en una determinada situación puede sanar una relación y restaurarla.

¿Cometiste un error? Trágate el orgullo y da el primer paso… aunque no puedas encontrar una tarjeta que te ayude a decirlo.

Lectura: Mateo 5:21-26

La mejor manera de tener la última palabra es disculparse.

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

BENEFICIOS DEL APIO


El apio es diurético:

·      Los aceites esenciales del apio, llamados terpenos, tienen un efecto dilatador de los vasos renales, es decir, funciona como diurético natural, que evita la retención de líquidos.

·      El apio funciona como antibacteriano y antimicótico:

·      Otra de las virtudes de los aceites esenciales del apio es su capacidad para destruir las bacterias y hongos que se alojan en el intestino o estómago.

·      Por esta razón, el apio combate las infecciones del riñón.

·      El apio elimina el exceso del ácido úrico:

·      Comer apio te ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico, es decir, la concentración de sustancias tóxicas en el organismo.

·      Tener altas cantidades de ácido úrico en el cuerpo produce enfermedades como la gota.

·      El apio es auxiliar en padecimientos hepáticos:

·      El consumo de apio es muy importante para las personas que padecen enfermedades del hígado, porque contribuye a eliminar toxinas producidas por el exceso en la ingesta de grasa o alcohol.

·      El apio contiene dosis importantes de vitaminas A, B, C y E:

·      El apio es rico en vitaminas A, B1, B2, C, y E.

·      Lo cual quiere decir que si comes apio te beneficiarás de muchas formas, por ejemplo: es antioxidante, o dicho de otra manera, retarda los efectos del envejecimiento; beneficia el pelo, la piel, los huesos, la vista, el corazón, las arterias y fortalece el sistema inmunológico, así como el nervioso.

·      El apio es un regulador intestinal:

·      El apio contiene grandes cantidades de fibra, por lo cual, su consumo te auxilia en problemas de estreñimiento.

·      De igual forma combate los gases intestinales.

·      El apio disminuye el colesterol:

·      El colesterol es benéfico en nuestro cuerpo, sin embargo, en altas cantidades resulta dañino.

·      Comer apio te ayuda a disminuir los índices de colesterol y con ello, evitar las enfermedades cardiovasculares.

·      El apio favorece la cicatrización:

·      El apio es rico en zinc, por ello, regenera la piel y cura las heridas.

·      Además es antibiótico por lo que favorece la cicatrización.

·      El apio es un excelente afrodisíaco:

·      Si por alguna razón, la lista anterior no te motivo a comer apio, debes saber que el consume de esta hortaliza tiene propiedades afrodisíacas, es decir, estimula el deseo sexual porque posee un efecto sobre el aparato urinario.

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), ¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 corintios 6:19). Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer (Génesis 1:29).

“Gracia y Paz”

SU BATALLA ES DEL SEÑOR


2 Crónicas 20:14-15
“Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios”.

Una gran multitud vino contra el pueblo de Dios. El rey Josafat y su gente propusieron en sus corazones buscar a Dios y ayunar. El rey clamó a Dios con una oración que la mayoría de nosotros ha orado en nuestro caminar espiritual: “En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (2 Crónicas 20:12).

Isaías dio esta advertencia a todas las fuerzas satánicas: “¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz?... Contra el Santo de Israel” (Isaías 37:23).

Dios le dijo a su pueblo Israel, y él nos dice hoy día: “La batalla no es contra ustedes. Es la furia de Satanás contra mí, el Señor que habita en vosotros”. Dios le dijo a Satanás, “He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí” (37:28).

Yo le pregunto a usted: ¿Dónde está su batalla? ¿En su matrimonio? ¿En su negocio o en su trabajo? ¿En sus finanzas? ¿En su salud? ¿Se intensifica la batalla día tras día? Si usted tiene un corazón para Jesús y un deseo de aferrarse a él, usted enfrentará la rabia del infierno. Pero esa no es su batalla.

Usted puede terminar su batalla rápidamente si así lo decide – simplemente rindiéndose o entregándose a sus miedos y temores. Satanás no molestará a aquellos que pierden su confianza en el Señor.

Sí, la batalla es del Señor, pero nosotros tenemos una parte en ella – y es confiar y creer sus promesas cuando enfrentamos la desesperación y lo que parece ser imposible.  “¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?” (Isaías 40:27).

La fe demanda que yo entregue todos mis problemas – todas mis situaciones críticas, todos mis miedos, todas mis ansiedades – en las manos del Señor. Cuando he hecho todo lo que puedo hacer, y cuando sé que mi batalla va más allá de mi poder, yo debo someter todo en sus manos.

Nuestro Señor sabe de la furia de Satanás, y debemos verdaderamente creer que él actuará. Él nos ayudará a pasar por las muchas aguas y por los fuegos, y hará huir a todos nuestros enemigos espirituales. Esta es la Palabra de Dios acerca de lo que él hará: “Porque contra mí te airaste…y ha subido a mis oídos; pondré, pues mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste” (Isaías 37:29).

Si usted permanece agarrado de su fe – confiando en él, descansando en sus promesas, rechazando todas las mentiras de Satanás que vengan a su mente – entonces esté a la expectativa que Dios vendrá por su Espíritu a su situación, y pondrá un fin esperado a su batalla en particular. Él moverá cielos y tierra para librarlo y hacer un camino. El camino de salida es  ¡confiar, confiar, confiar!  Él es quien “hace cesar las guerras” (Salmo 46:9).

“Gracia y Paz”
(David Wilkerson) 

¿HAS MUERTO AL PECADO?


Romanos 6:11-14
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.

El apóstol Pablo escribe a la iglesia en Roma, y los exhorta a morir al pecado de manera que éste no reine en sus vidas. Morir al pecado significa que ya no escuchamos sus órdenes o sugerencias, de la misma manera que una persona que ha muerto no tiene la capacidad de escuchar órdenes, mucho menos de obedecerlas. Entonces el pecado ya no tiene autoridad sobre nosotros. Como el pecado es el obstáculo principal para que vivamos vidas santas consagradas a Dios, el resultado de morir al pecado es una vida de pureza y santidad ante el Señor.

En los bosques del norte de Europa y Asia vive un animalito llamado armiño, cuya piel es sumamente suave y muy valiosa. Durante el invierno el pelaje de este animalito cambia totalmente de color, volviéndose enteramente blanco como la nieve. El armiño protege instintivamente su blanco pelo contra cualquier cosa que pueda mancharlo. Los cazadores de pieles se aprovechan de esta insólita característica del armiño. No le tienden una trampa común y corriente para atraparlo, sino que averiguan donde vive, que es normalmente en una hendidura de una roca o en un agujero de un árbol. Entonces ensucian la entrada y el interior con tizne. Luego, los cazadores sueltan sus perros para que encuentren y persigan el armiño. El aterrorizado animal huye hacia su casa, pero al darse cuenta de la suciedad, se detiene y no entra por temor a ensuciar su blanco pelaje. Entonces queda atrapado por los perros y se deja capturar. Para el armiño preservar la pureza es más importante que su propia vida.

De esta manera Dios espera que sus hijos actúen con el fin de mantener su pureza y santidad. Dios quiere que seamos santos así como él es santo. El apóstol Pedro escribe en su primera carta: “No os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16). Claro que para lograr esto es necesario que, al igual que el armiño, estemos dispuestos a morir, a morir al pecado. Pablo entendió profundamente este concepto y lo puso en práctica en su vida. Por eso pudo declarar con toda autoridad en su carta a los Gálatas: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Al morir al pecado, permitimos que el Espíritu Santo reine y entonces la vida de Cristo se manifiesta plenamente en nosotros. Por nuestras propias fuerzas no podremos lograrlo jamás, pero si nos hacemos el firme propósito de rendir el control de nuestras vidas al Espíritu Santo, él nos ayudará a obedecer la palabra de Dios y a vivir la vida de santidad que el Señor desea ver en nosotros.

Dedica tiempo cada día de tu vida a leer la Biblia y a orar. Escudriña las Escrituras, medita en ellas. Envuélvete en un tiempo de comunión con el Señor diariamente, y de todo corazón ruega al Espíritu Santo que te ayude a morir al pecado y vivir una vida santa que agrade a Dios. Entonces experimentarás cambios profundos en tu vida, y no te resultará tan difícil rechazar las tentaciones que se presenten.

ORACIÓN:
Bendito Dios y Señor, es mi anhelo vivir una vida de santidad que te agrade a ti. Reconozco que soy muy débil para lograrlo por medio de mis propias fuerzas, por eso te pido que me ayudes a morir al pecado y que tu Santo Espíritu reine en mi vida para honrarte con mi testimonio en todo momento. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL LLAMADO A SERVIR


Gálatas 5:13
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

El Señor Jesús mandó que nos sirvamos unos a otros, pero obedecer esta orden con humildad no resulta fácil. Sí, hay momentos en que nos gusta ayudar a los demás. Pero el servicio que implica sacrificio, especialmente a alguien que consideramos indigno, es mucho más difícil de realizar.

¿Qué significa servir? Medite en el ejemplo de Cristo. Él renunció a todo para vivir entre nosotros, sometiéndose a la deshonra y a la fragilidad humana. Y amó incluso a quienes lo rechazaron. Piense en cómo se humilló a sí mismo al lavar los pies de los discípulos en la Pascua. Esta era una tarea baja y desagradable, y por eso se le asignaba a un esclavo, muy distante de lo que un rey debe hacer. Sabía incluso que estos hombres lo abandonarían pronto, pero Él les sirvió de todos modos.

Finalmente, Cristo dio su vida por nosotros (Ro 5.8). Servir a los demás era su estilo de vida, así que como seguidores suyos, debemos esforzarnos por ser como Él.

Por tanto, servir implica primero morir a nuestras actitudes y motivos egoístas. Solamente entonces podremos vivir para glorificar a Cristo. Jesús dijo que los mandamientos más grandes son amar a Dios con todo el corazón, y amar a los demás (Mateo 22:37-39). Irónicamente, es solo cuando servimos humildemente a los demás, que experimentamos la plenitud de Dios en nuestras vidas.

Muchos tratan de alcanzar la felicidad esforzándose por ver realizados sus deseos. ¿Cuál es el resultado? Personas cansadas e insatisfechas. El verdadero contentamiento se tiene solo cuando caminamos muy cerca de Jesús y Él nos enseña dónde podemos humillarnos para ocuparnos de los demás.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria