jueves, 26 de marzo de 2015

Efesios 5:8


2 Crónicas 7:14


¡CUÍDATE DE HACER ORACIONES EGOÍSTAS!




¿Qué significa orar egoístamente? La oración egoísta es la que hace quien solo quiere impresionarse así mismo, diciendo cosas que solamente él las cree para justificarse, y esta actitud lo convierte en un "Fariseo"

Cristo Jesús lo describe de la manera siguiente:

Lucas 18:10-14
"Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano". Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".

El fariseo mientras -oraba consigo mismo-, también estaba pendiente, de las palabras que decía el otro hombre, (el publicano). Indudablemente que el fariseo al salir de allí, le contó a alguien más, lo que escuchó del publicano. Por esa razón Jesucristo dice que nuestras oraciones personales deben de ser en SECRETO, sin más testigos, solamente entre nosotros y nuestro Padre Celestial.

Algo importante para preguntarnos: ¿De qué le valió al fariseo ayunar dos veces a la semana, y dar los diezmos de todo lo que ganaba?, si Jesucristo dijo bien claro que "el publicano" descendió a su casa justificado antes que el otro; "porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido".


¡Gracia y Paz!


By Juan F. Roa

¡LA ORACIÓN CONSTANTE TRAE PAZ Y SOSIEGO A NUESTRAS ALMAS!



1 Tesalonicenses 5:17
"Orad sin cesar".

¿Es posible orar “sin cesar”? ¿Veinticuatro horas diarias, siete días a la semana? Si pensamos que para orar necesitamos estar en una postura de cabeza inclinada y ojos cerrados, tenemos que decir que no, que no es posible “orar sin cesar”. Pero evidentemente el apóstol Pablo no quiso decir esto cuando escribió esta carta a los tesalonicenses. Pablo les estaba enseñando que se puede vivir en un estado permanente de conciencia de la presencia de Dios. Esto es orar. Orar no es solamente pedir, es también escuchar a Dios. Orar es conectarnos espiritualmente con el Señor y mantener una comunión constante con él, de manera que cada pensamiento esté accesible a la presencia de Dios. Si cuando llega a nuestra mente un pensamiento pecaminoso, lo rechazamos inmediatamente, y pensamos, por ejemplo, en un versículo bíblico que niegue ese concepto pecaminoso, estamos orando. Y esto es posible hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar, ya sea en el trabajo, o mientras conducimos el automóvil, haciendo compras, etc.

Un célebre pianista, quien practicaba en su instrumento varias horas por día, acostumbraba decir: "Si un día descuido mi práctica de piano me doy cuenta enseguida; si lo descuido dos días seguidos, mis amigos lo notan; y si lo descuido tres días, el público es quien se da cuenta". Tal era la experiencia de ese artista. En efecto, solamente mediante un ejercicio ininterrumpido le era posible conservar la ligereza y la habilidad en sus dedos, manteniendo el nivel adquirido con paciencia y perseverancia. Este concepto se aplica también a la oración. El creyente que la descuida, aunque sea por corto tiempo, experimentará una sensible pérdida que afectará su vida espiritual. Si la descuida por un poco más de tiempo, sus amigos cristianos percibirán en su lenguaje o su conducta notas disonantes, inconsecuencias, una falta de delicadeza a las que no están acostumbrados. Finalmente, si descuida por mucho tiempo la oración diaria, su comportamiento cambiará lo suficiente como para que cada uno de los que están a su alrededor se dé cuenta de ello.

Un verdadero cristiano no puede prescindir de la oración como tampoco un músico puede descuidar impunemente el ejercicio de su arte. Una vida sin oración, interrumpe el fluir del Espíritu Santo y las bendiciones que provienen de una íntima relación con Dios. El carácter se amarga, la paciencia desaparece y no hay gozo ni paz en el alma. La oración constante, por el contrario, trae paz y sosiego a nuestras almas. Cuando venimos a Dios en oración trayendo a él nuestras cargas y preocupaciones, su paz llena nuestros corazones. El apóstol Pablo, en su carta a los Filipenses, escribió: "Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6-7).

En una ocasión, un joven le preguntó a su pastor cuánto tiempo debía dedicar a la oración. El pastor le contestó: “Debes orar tres veces al día, y todo el tiempo en el medio también”. Probablemente no fue este un número pensado al azar, sino basado en el ejemplo de Daniel, el cual, aun arriesgando su vida, solía orar de rodillas tres veces al día (Daniel 6:10). Realmente el pastor estaba tratando de enseñar al joven la importancia de dedicar tiempo a la oración, sin que las circunstancias que nos rodean lo impidan. Muchos cristianos citan con bastante frecuencia la falta de tiempo y el cansancio de un largo día de trabajo como obstáculos para mantener una vida de constante oración. Pero si tú te sobrepones a esto, y perseveras en la oración, el Espíritu Santo se manifestará con libertad y producirá su fruto en tu vida.

No descuides tu vida de oración. Hazte el firme propósito de dedicar cada día un tiempo para leer la Biblia y orar, y no permitas que el enemigo te sugiera excusas para dejar de orar un solo día. Si eres constante en esta práctica recibirás grandes bendiciones en todos los aspectos de tu vida.

ORACIÓN:
Bendito Dios, yo quiero vivir en constante comunión contigo disfrutando de tu presencia en mi vida. Pon en mi corazón una sed de ti que se traduzca en ansias de buscar tu rostro en oración, cada mañana, cada medio día, cada noche, día tras día, cualesquiera que sean las circunstancias que este yo viviendo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 25 de marzo de 2015

Gálatas 5:14



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¿QUÉ BENDICIONES NOS DA LA PALABRA DE DIOS?


Romanos 15:4 dice que todo lo que está escrito en la Biblia es para nuestra enseñanza, y el resultado que Dios espera de nuestro aprendizaje es que “tengamos esperanza”. Según el diccionario la palabra “esperanza” significa “Confianza en que ocurrirá o se logrará lo que se desea”. También dice el pasaje que esto se logra “por medio de la paciencia”. Es decir, a veces puede parecernos que Dios “se tardando mucho” en resolver nuestro problema, pero lo cierto es que él siempre está trabajando, y si nos mantenemos firmes y somos pacientes, la tan esperada solución llegará en el tiempo del Señor. Esta debe ser siempre nuestra esperanza.

2 Timoteo 3:16-17 dice que “toda la Escritura es inspirada por Dios… a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra". La palabra “perfecto” en este versículo realmente significa “maduro”. La persona madura espiritualmente es aquella que ha entendido la importancia de establecer una íntima comunión con Dios. Esta madurez espiritual, desde luego, requiere un proceso más o menos largo en el cual el Espíritu Santo hace su obra en la vida del creyente. A medida que se lleva a cabo este proceso tendremos que enfrentarnos a situaciones difíciles que pondrán a prueba nuestra fe. Dios usa estas situaciones con el fin de madurarnos espiritualmente, pero el resultado depende de la manera en que nosotros reaccionamos ante esas pruebas.

En la Biblia se han escrito historias reales de hombres y mujeres, que, habiendo pasado por pruebas muy grandes, pusieron su confianza en Dios y al final resultaron victoriosos. Por ejemplo, en Génesis 37 comienza la historia de un joven judío llamado José, el cual, por envidia y celos, fue vendido por sus hermanos como esclavo. Fue llevado a Egipto donde un oficial del ejército de Faraón lo compró para que le sirviera. Como José actuaba de forma que agradaba a Dios, el Señor lo prosperó, y al cabo de un tiempo su amo lo nombró mayordomo de todos sus bienes. La esposa del oficial se enamoró de José e intentó seducirlo, pero él se negó a acceder a sus deseos, diciéndole: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9). Ella entonces, por despecho, lo acusó de que había intentado violarla, y el joven fue echado a la cárcel. En medio de tanta injusticia y sufrimientos, José permaneció fiel al Señor en todo momento, y su esperanza estuvo siempre puesta en el Todopoderoso.

Llegado Su tiempo, Dios movió las circunstancias favorablemente para José, y este fue liberado de la cárcel y llevado ante Faraón, el cual había tenido un sueño que nadie en Egipto había podido interpretar. Por la gracia de Dios José pudo interpretarlo, quedando Faraón tan impresionado que lo nombró el segundo hombre más poderoso de todo Egipto, y le dijo: “Solamente en el trono seré yo mayor que tú” (Génesis 41:40). Entonces hubo un hambre muy grande en todo el mundo, y en su posición de poder, José pudo alimentar a su padre y sus hermanos que estaban muriendo de hambre en su tierra. Esta es una historia larga (Génesis capítulo 37 al 50), pero cuando la leemos vemos claramente el propósito para el cual fue escrita, como nos dice el pasaje de hoy: confiemos, esperemos pacientemente, pongamos nuestra esperanza en Dios y él obrará en nuestro favor.

Cuando pasamos tiempo diariamente leyendo la Biblia y orando, el poder de la palabra de Dios se hace realidad en nuestras vidas, y nos fortalece, y nos da paciencia y esto resulta en esperanza aun en medio de las pruebas. Si estás atravesando por una situación difícil, ya sea porque has sido víctima de alguna injusticia o por cualquier otro motivo, recuerda la historia de José, y actúa de la manera que él lo hizo. Si te mantienes firme en el Señor, y basas tu esperanza en su amor y en su palabra él te recompensará como hizo con José y con tantos otros que confiaron en él.

ORACIÓN:
Padre Celestial, gracias por tu poderosa palabra que me alienta, me fortalece y me da esperanza en medio de las aflicciones de este mundo. Te pido que pongas en mi corazón un deseo ferviente de pasar tiempo cada día leyendo tu santa Palabra y orando. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

Deuteronomio 30:20


El amor y la obediencia constituyen el gran tema del libro de Deuteronomio. Si este asunto fue de tanta importancia para los Israelitas, ¡cuánto más importante es para ti y para mí en este día de la Gracia, en el que hemos recibido tanta más luz, más conocimiento. Siendo que se nos ha dado tanto más, nuestra responsabilidad es aún mayor el día de hoy.


¡Gracia y Paz! 

NO DIGAS QUE DIOS NO TE HABLA SI TU BIBLIA ESTÁ CERRADA


PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS


PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS

Mantén siempre puestos tus ojos en el autor y consumador de la Fe, Nuestro Señor Jesucristo, porque vivimos por Él y para Él. Dejemos de afanarnos en buscar honra y gloria, pues son cosas que pertenecen a Él.

Nuestra ocupación constante debe de ser el hacer el bien a los demás y dar un buen testimonio para que el incrédulo no tenga excusas y pueda creer; pues si decimos que amamos al Señor y no hacemos lo que Él dice, ¿quién podrá creernos, y a quién vamos a convencer?

Nuestro testimonio debe de ser limpio y aceptable delante de los ojos de Dios y de los hombres, creo que es la mejor manera de taparle la boca a nuestro adversario el diablo.

"Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque LOS DÍAS SON MALOS. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien "sed llenos del Espíritu", hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (Efesios 5:15-20).

¡Gracia y Paz!


Juan F. Roa

martes, 24 de marzo de 2015

Proverbios 23:22



Proverbios 23:22

"Presta atención a tus padres, pues ellos te dieron la vida; y cuando lleguen a viejos, no los abandones".

SI EL HIJO LOS LIBERA, SERÁN USTEDES VERDADERAMENTE LIBRES



Estoy aprendiendo lo peligroso que es ser esclavos de un pecado. El Señor me recuerda constantemente que es muy fácil ser esclavo sin siquiera notar que lo soy. Yo pensaba que este versículo (Juan 8:36) se aplicaba para los que tienen “grandes pecados”, pero finalmente se que no hay tamaños de pecado, pues si fallo en uno es como si fallara en todos: “Porque el que cumple con toda la ley pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda” (Santiago 2:10).

Sin embargo, Dios en su bondad nos recuerda tanto en este pasaje, como en tantos otros que se encuentran en su Palabra, que podemos dominar el pecado, no en nuestras fuerzas, sino en Sus fuerzas, con Su poder y Su gracia. “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Cristo, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo” (Hebreos 12:1-3).


¡Gracia y Paz!

¿QUÉ TAN FIRME ES TU FE?



¿QUÉ TAN FIRME ES TU FE?

Salmo 125:1
“Los que confían en el Señor son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre”.

La escritura de hoy dice que aquel que ha puesto su confianza en Dios es tan firme como ese monte. Él está afianzado en la Palabra de Dios y tiene seguridad absoluta en el amor que Dios tiene para él. La Biblia dice que absolutamente nada en este mundo “nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39). El creer esto de todo corazón es uno de los factores que determinan la firmeza de un creyente.

Pero algo muy importante que debemos tener en cuenta siempre es que nuestras propias fuerzas no son suficientes para mantenernos firmes en todas las circunstancias y resistir los ataques del diablo. Quizás en algún momento pensemos que estamos suficientemente firmes para resistir cualquier ataque del enemigo, pero si nos descuidamos en nuestra comunión con el Señor podemos debilitarnos espiritualmente y sin apenas darnos cuenta caer en alguna tentación. Y tendremos que sufrir las consecuencias de nuestra caída. Por eso Pablo advirtió a los cristianos de Corinto en su primera carta: “El que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12). En otras palabras, “No se descuiden; manténganse en constante contacto con el Señor”. La verdadera firmeza proviene del poder de Dios, y únicamente en él debemos fortalecernos. Solamente cuando nos vestimos de la poderosa armadura de Dios, podemos tener la seguridad de que permaneceremos firmes contra las trampas y los engaños de Satanás. Dice Efesios 6:10-11: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.

A medida que escudriñemos la Palabra de Dios, y meditemos en ella y seamos obedientes, iremos creando un fundamento espiritual que nos hará permanecer firmes en las circunstancias más difíciles que se nos presenten. Seremos como aquel hombre prudente que edificó su casa sobre la roca, y cuando vinieron las lluvias, y los vientos, y los ríos crecieron, aquella casa no cayó, sino que permaneció firme (Mateo 7:24-25). Las pruebas son parte de la vida, todos hemos pasado o pasaremos a través de ellas. El enemigo está constantemente tratando de hacernos caer, y tanto en las pruebas como en las tentaciones, es nuestra fe lo que nos va a mantener firmes para resistir sus ataques. El apóstol Pedro nos da esta advertencia en su primera carta: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe” (1 Pedro 5:8-9).

¿Estás enfrentando una prueba en estos momentos? Ya sabes lo que tienes que hacer para mantenerte firme. Confía en Dios. Busca la fortaleza en su Palabra. Arrodíllate a orar. Alguien dijo: “Vivir de rodillas nos mantiene de pie”. Si te aprendes de esta enseñanza, y la pones en práctica, por fuerte que sea la tormenta que llegue a tu vida permanecerás firme como el monte de Sion.

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, te ruego me ayudes a obedecer tu Palabra, y a buscar en ti la fortaleza que necesito para mantenerme firme en medio de la prueba, con la seguridad de que tú me darás la victoria. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

¿SABES CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?


¿SABES CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?

Mateo 6:6
"Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".

Nuestro amado Salvador Jesucristo dice que nuestra forma de orar no debe de ser como lo hacen los hipócritas, con palabras "grandilocuentes", ni como lo hacen los egoístas que oran para ellos mismos, auto alabándose; y tampoco debe de ser con repeticiones interminables ni palabrerías creyendo que de esa forma Dios nos oye.

Recuerdo que una vez un pastor me pidió que lo apoyara en la ministración de la música y para tal fin me nombró "ministro de alabanza"; uno de tantos títulos que en las organizaciones nos dan para que sintamos que somos importantes.

El problema fue que, al sustituir al director que estaba antes a cargo de la banda, este se volcó en contra mía, pues no se conformaba con ser un músico más del grupo musical; porque muchos son los que, si no tienen un rango, un cargo o una posición dentro de la congregación, no les gusta servir.

Este, ex-ministro de alabanza, no podía ocultar su envidia y resentimiento y trató de hacerme la vida de cuadritos. Una de sus estrategias fue decirle al pastor que <yo no oraba> con la banda como lo hacía él.

La verdad era que <yo nunca oraba para que ellos me vieran>; y llegó el momento que el pastor me llamó la atención diciéndome: – Hermano Juan, muchos hermanos de la congregación, (esto lo dijo para no echar de cabeza al ex-ministro de alabanza), se quejan de que usted "no es espiritual", pues NO ORA como los demás y la verdad es que yo tampoco lo he visto orar –

Yo ya sabía de dónde venía el asunto, por lo que le respondí (al pastor): – ¿Y usted y los supuestos hermanos que le han chismeado este asunto, cómo saben que yo no oro? ¿Duermen conmigo, se levantan conmigo, desayunan conmigo, almuerzan conmigo, cenan conmigo, caminan todo el tiempo conmigo? –

– Yo no necesito venir a orar aquí para que todos me vean, pues ya en "secreto” lo he hecho ante mi Padre Celestial, y esto es lo que no hacen muchos religiosos de esta congregación, que vienen a orar aquí para que la gente los vea y no para ser oídos por Dios –.

El hermano pastor me contestó: – Hermano, a usted nada le cuesta hacerlo, hágalo aunque sea para complacerlos y que cesen de decir esas cosas contra usted –. O sea que… ¿tenía que agradar primero al “respetable” público, antes que a Dios?.

Cristo dice que NO hagamos las cosas como la hacen ellos, porque nuestro Padre sabe de qué cosas tenemos necesidad, antes de que nosotros le pidamos.

Jesús quiere que cuando conversemos con nuestro Padre Celestial, hagamos lo siguiente: Él quiere que cada uno de nosotros, (cuando oremos), lo hagamos en <privado>, entrando a nuestro aposento y, cerrando la puerta, conversemos <secretamente> con nuestro Padre Celestial y él nos dará la respuesta recompensándonos en público.

¿Por qué debemos de orar en secreto? Porque allí desnudamos nuestras almas, ante la presencia de nuestro Creador. Porque allí en lo secreto podemos decirle TODO lo que no podemos, lo que no nos atrevemos o no debemos decirlo en público.

Porque así no damos lugar al diablo para que por medio de algunos hermanos chismosos se divulgue el secreto de "la pata de la cual cojeamos”. Cristo dice que tu izquierda no sepa lo que hace tu derecha.

¡Gracia y Paz!

Juan F. Roa

ORACION DE LA MAÑANA


Nuestro primer anhelo por la mañana debe ser acudir a la presencia del Señor, el Altísimo. Cuando despertamos necesitamos de su luz, de su espíritu y de su dirección, para hacer siempre lo correcto y para consagrar nuestro caminar y entregar a sus pies nuestras acciones.

Después de nuestra oración, nuestro Pan Diario debe ser la Palabra del Señor. Esas son las primeras tareas de la mañana, para obtener firmeza en nuestra fe y desarrollar nuestra comunión con nuestro Padre Celestial.

Nuestra oración debe ser: "Señor… úsame hoy para tu servicio y mora en mi, para ser ejemplo de tu humildad en toda buena obra que sea hecha en ti, en el nombre de Jesús, Amen".

Pero tengamos en cuenta que El Señor no toma en cuenta las palabras solamente, sino también las intenciones de nuestro corazón.

¡Gracia y Paz!

Pan de Vida