domingo, 2 de marzo de 2014

¿QUÉ OCURRE DESPUÉS DE LA MUERTE?



Es un hecho que todos moriremos algún día. La muerte es una parte tan importante de la vida como lo es el vivir. Entonces, ¿por qué tenemos tanto miedo a la muerte? La mayoría de los seres humanos tienen miedo a lo desconocido y es porque lo que sucede después de la muerte es un misterio.

¿Por qué buena razón censuró Jesús a los Saduceos y maestros de Su época?

"Entonces, respondiendo Jesús, les dijo: Estáis en un error, por no saber las Escrituras ni el poder de Dios" (Mateo 22:29).

¿Entonces, si nosotros queremos saber la verdad sobre el tema de la muerte, a qué fuente de seguridad debemos dirigirnos?

"Y cuando os digan: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran y bisbisean, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:19-20).

Según la Biblia, ¿qué le ocurre a el hombre cuando muere?

"Y el polvo vuelva a la tierra de donde procede, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio" (Eclesiastés 12:7).

Esta simple declaración de las Sagradas Escrituras está completamente de acuerdo con el relato del Génesis. En la creación del hombre, ¿cuáles fueron los dos elementos que Dios unió para que el hombre fuese un ser viviente?

"Entonces Jehová Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7).

Nota: Aquí se encuentran los mismos dos elementos mencionados en Eclesiastés 12:7. La "arcilla del suelo" es el cuerpo, y el "aliento de vida" es el "espíritu" que viene de Dios. ¡Dios no puso un ser viviente dentro de Adán! Adán se convirtió en un ser viviente después que Dios sopló en su nariz aliento de vida. Una lámpara no se enciende sin electricidad. La luz se enciende solamente cuando la lámpara y la electricidad se unen. Cuando la electricidad se apaga, la luz deja de existir. De acuerdo a la Biblia, cuando el aliento parte del cuerpo, el alma deja de existir. Aquí está una sencilla ecuación:

polvo + espíritu = ser viviente
polvo - espíritu = ser muerto

¿Podemos estar seguros de que las expresiones bíblicas "aliento de vida" y "espíritu" quieren decir lo mismo?

"Mientras siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis narices" (Job 27:3 Nueva Biblia de Jerusalén).

Nota: Aquí está la ecuación de nuevo:

polvo + aliento (espíritu) = ser viviente
polvo - aliento (espíritu) = ser muerto


Lo que dice la Biblia sobre la condición del hombre después de la muerte

No tiene pensamientos:
"Pues expira, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus proyectos" (Salmo 146:4).

No sabe nada:
"Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido" (Eclesiastés 9:5).

No tiene emociones:
"También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol" (Eclesiastés 9:6).

No hay actividad:
"Todo lo que esté al alcance de tu mano, esmérate en hacerlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría" (Eclesiastés 9:10).

No alaba a Dios.
"No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio" (Salmos 115:17).
"Porque en la muerte no queda recuerdo de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?" (Salmo 6:5).

¿Cómo explicó Jesús "la muerte" a Sus discípulos?

"Nuestro amigo Lázaro se ha quedado dormido; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si está dormido, sanará. Pero Jesús se había referido a la muerte de Lázaro; y a ellos les pareció que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo abiertamente: Lázaro ha muerto" (Juan 11:11-14).

¿Cuándo pensaba Marta que su hermano Lázaro volvería a vivir?

"Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día (Juan 11:23-24).

Nota: Marta era una buena amiga y discípula de Jesús. Ella había oído atentamente a lo que Él había enseñado acerca de la muerte, y creía que los muertos serían resucitados en la Resurrección en el último día como Cristo había prometido".

¿Cuándo podemos esperar la resurrección de todos aquellos que han muerto creyendo en Jesús?

"Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, los que son de Cristo, en su venida" (1 Corintios 15:22-23).

De acuerdo a la Biblia, ¿qué voz oirán los muertos antes de ser resucitados?

"No os asombréis de esto; porque va a llegar la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28-29).

De acuerdo al apóstol Pablo, ¿cuándo serán resucitados los santos y llevados al cielo?

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para salir al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:16-17).

En la resurrección, ¿cómo cambiarán nuestros cuerpos?

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transfigurará el cuerpo de nuestro estado de humillación, conformándolo al cuerpo de la gloria suya, en virtud del poder que tiene también para someter a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).

Después de Su resurrección Jesús apareció ante Sus discípulos. ¿Tenía, como muchos suponen, un "cuerpo de espíritu?"

"Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y se suscitan en vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo" (Lucas 24:36-39).

Nota: Aunque el cuerpo resucitado de Jesús era de "carne y huesos," los discípulos todavía no creían en Él. "Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió a la vista de ellos" (Lucas 24:41-43).

Medita:
"Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que estoy vivo por los siglos de los siglos, [amén]. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades" (Apocalipsis 1:18).


“Gracia y Paz”


Ben Abraham

ABECEDARIO DEL CRISTIANO



Alaba a Dios en cada circunstancia de la vida

Busca la excelencia, no la perfección

Cuenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas

Devuelve todo lo que tomes prestado

Encomienda a tu familia cada día

Fíate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia

Gózate con los que gozan y llora con los que lloran

Has nuevos amigos pero aprecia los que ya tienes

Invita a Jesús a ser tu Señor y Salvador

Jamás pierdas una oportunidad de expresar amor

Lee tu Biblia y ora cada día

Mantente alerta de las necesidades de tu prójimo

No culpes a los demás de tus infortunios

Olvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona

Promete todo lo que quieras, pero cumple todo lo que prometes

Que se te conozca como una persona en quien se puede confiar

Reconoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores

Sé la persona más amable y entusiasta que conoces

Trata a todos como quisieras que te traten

Únete al ejercito de los agradecidos

Vístete de misericordia, humildad y paciencia

Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan

Záfate de las garras seductoras de Satanás.



“Gracia y Paz”

¿TIENES SERENIDAD?


Cuando oremos seamos como niños ante el padre, llenos de confianza compartiendo con él nuestros deseos y esperanzas, lo que nos pasa y lo que no nos deja avanzar, lo que nos hace reír y no que nos hace llorar, sin olvidar expresarle lo mucho que lo amamos y lo importante que es Él en nuestra vida.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).
  

“Gracia y Paz”

"DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS"



1 Pedro 5:5-6

“Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.

viernes, 28 de febrero de 2014

¿OBEDECES A DIOS?



Hebreos 11:6
“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”

El concepto de ser recompensados por vivir una vida de fe y obediencia a Dios resulta difícil de entender para muchos cristianos. Algunos piensan que nuestra retribución está reservada para cuando lleguemos al cielo. Ciertamente nuestra naturaleza pecaminosa no es merecedora de recompensas, pero por la infinita misericordia de Dios tenemos la promesa de que recibiremos recompensa no solamente en el cielo, sino también aquí en la tierra. Así dijo Jesús en Juan 10:10: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”0 Claro que para ello es necesario que escuchemos sus instrucciones y las obedezcamos fielmente. Dice Deuteronomio 28:1-2: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.

Cuando obedecemos a Dios somos bendecidos abundantemente. No existe la alternativa opuesta, es decir obedecer y no ser bendecidos. Dios no obra de esta manera. La obediencia siempre precede a las bendiciones. Cuando confiamos en Dios y le obedecemos, le estamos dando a él la oportunidad de mostrar su amor y su poder en nuestras vidas. Entonces, ¿debemos ser obedientes sólo con el fin de obtener una recompensa? Por supuesto que no. Debemos obedecer a Dios por quien él es. Debemos amarle y honrarle porque él nos amó primero de tal manera que “ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Nuestro agradecimiento y nuestro amor deben dar lugar a nuestra obediencia. Jesús dijo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Cuando tú le obedeces, el Señor siempre se manifestará en tu vida y te bendecirá.

En Malaquías capítulo 3, Dios amonesta al pueblo de Israel por su desobediencia. Allí les dice: “Os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos” (v.7). Ciertamente podemos ver en este pasaje la relación directa entre la obediencia a Dios y la recompensa divina. Sin embargo, aun sabiendo esto, muchas veces desobedecemos la palabra de Dios. ¿Por qué? Primeramente por nuestra naturaleza carnal en la cual reside la semilla de la desobediencia desde el pecado original de Adán y Eva. Otras veces preferimos no hacer el esfuerzo que requiere obedecer. Y en ocasiones sentimos temor de dar un paso al frente para seguir las instrucciones del Señor.

En Lucas capítulo 5 leemos que Simón Pedro y sus compañeros habían pasado toda la noche pescando sin haber pescado un solo pez. Entonces Jesús se les acercó y le dijo a Simón: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar” (v.4). Él le respondió: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”. Y tan pronto ellos obedecieron, pescaron tantos peces que “su red se rompía” (v.6). Al ver este milagro, sintieron gran temor. “Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.

¿Acaso sientes temor de dar un paso de obediencia al Señor? El temor es opuesto a la fe. Cuando confiamos en Dios, el temor desaparece. Al igual que aquellos pescadores confiaron en la palabra de Jesús y obedecieron, nosotros debemos confiar plenamente en él y obedecer sus instrucciones. Las bendiciones vendrán después a nuestras vidas.

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, te ruego aumentes mi fe para confiar en ti y obedecerte sabiendo que tú puedes guiarme a la victoria que me has prometido. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

POR EL PLACER DE AYUDAR Y SERVIR



Un anciano vio como un alacrán se estaba ahogando, y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo el alacrán lo picó. Por la reacción del dolor, el anciano lo soltó y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El anciano intentó sacarlo otra vez y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al anciano y le dijo:
"Perdone, ¡¡¡pero es usted terco!!!.. ¿no entiende que cada vez que intente sacarlo del agua, el alacrán lo picará..?"

El anciano respondió:

"La naturaleza del alacrán es picar, el no va a cambiar su naturaleza y eso no va a hacer cambiar la mía, que es ayudar y servir".

Y entonces ayudándose de una hoja, el anciano sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No dejes de ayudar y servir a tu prójimo. No permitas que la conducta de otras personas condicionen la tuya.


“Gracia y Paz”


¿LE HAS HECHO CONCESIONES AL ENEMIGO?



1 Reyes 11:1-6
“Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre”.

La situación de que nos habla este pasaje es muy triste, pues se trata de la última etapa en la caída del rey Salomón. Dice el v.6: “E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová”. Cuando la Biblia usa esta expresión, ciertamente nos muestra la tristeza y la desilusión de Dios ante la actitud de un siervo suyo, el cual se ha alejado de sus preceptos y reglamentos. Al principio la actitud de Salomón fue muy diferente. Cuando originalmente el Señor se acercó a Salomón y le dijo: “Pide lo que quieras que yo te dé” (1 Reyes 3:5), el rey le pidió sabiduría para gobernar al pueblo y dice la Biblia que “le agradó al Señor que Salomón pidiese esto”. Y en 1 Reyes 3:3, la Biblia afirma: “Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos”. Sin duda, inicialmente existía una dependencia de Dios en la vida de Salomón. Su actitud mostraba sumisión y obediencia, y como resultado disfrutaba de la paz y las bendiciones del Señor. Por eso dijo: “Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer” (1 Reyes 5:4). ¿Cómo, entonces llegó Salomón a hacer “lo malo ante los ojos de Jehová”?

Todo se originó cuando él comenzó a darse a sí mismo ciertas concesiones que no estaban de acuerdo a los mandamientos de Dios. Primero, empezó a tener relaciones con naciones idólatras, no obstante las advertencias de Dios. Traía caballos y carros de Egipto (1 Reyes 10:28), lo cual parece algo inocente pero es realmente una concesión. También Dios les había dicho a los israelitas que no se acercaran a las mujeres de esas naciones, pero Salomón se casó con la hija de Faraón. Luego se comprometió más hasta llegar a tener cientos de esposas y concubinas. Después permitió que otros adoraran ídolos, y pronto él se involucró también en la práctica. Finalmente se rebajó tanto que construyó un lugar de adoración a Moloc donde se sacrificaba a niños pequeños.

Esta es una horrible demostración de cómo funcionan las concesiones. Realmente no caemos de repente en una vida de pecado, más bien nos deslizamos hacia ella a través de las concesiones. Poco a poco permitimos cosas en nuestras vidas que calificamos de “sin importancia”, pero que no agradan al Señor. Quizás al principio nos sintamos un poco incómodos pero nos vamos acostumbrando, y cuando nos sentimos confortables, seguimos con otra concesión y así una tras otra, hasta que nuestra vida toda es una calamidad espiritual.

La vida del rey Salomón es un ejemplo perfecto de cómo una pequeña concesión puede llevar a la destrucción. En un momento determinado podemos ceder a la presión de los demás en muchas áreas diferentes: la moral, los buenos principios, la forma de vestirse, o la participación en chismes o en conversaciones insinuantes. Pero esa “pequeña” concesión conduce a otra más seria, y con cada concesión nuestra relación con Dios se debilita más, y el pecado va tomando control de nuestras vidas.

Alguien dijo: “Si le das a Satanás una pulgada, él construirá tus reglas.” Ten esto en cuenta al momento de hacer algo que te parece “sin importancia”. No hagas concesiones al enemigo, pues tarde o temprano te llevarán a la destrucción, sino rígete estrictamente por la Palabra de Dios.

ORACIÓN:
Padre santo, te confieso que muchas veces he permitido cosas en mi vida que no te agradan a ti, y que yo he considerado como “algo sin importancia”. Por favor, perdóname y ayúdame a no hacer ningún tipo de concesión al enemigo que afecte mi relación contigo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 27 de febrero de 2014

LA MUJER QUE DIOS QUIERE PARA TI



Si eres un hombre soltero, tal vez te habrás afanado por encontrar a una pareja para compartir tu vida. Con el pasar del tiempo te darás cuenta que más que encontrar a esa persona, Dios pide que estemos listos para esa Ayuda idónea que Él ha preparado para nuestras vidas. No se trata tanto de buscar sino de estar alineados con los deseos y pensamientos de Dios para nuestra vida, para que cuando esa persona aparezca, estemos seguros de que también ella este alineada con los pensamientos de Dios y que por lo tanto sea el complemento que hemos esperado.

El tipo de mujer que Dios espera que busquemos para compartir nuestra vida se encuentra descrito en la Biblia. La mujer que Dios quiere para sus hijos (Proverbios 31). El pasaje muestra una serie de consejos de una madre preocupada por un hijo, donde expresa claramente el tipo de mujer que espera que su hijo elija como compañera.

1. Una mujer que enriquezca tu vida (v. 3 ): La madre de Lemuel le aconseja que no dé su fuerza a las mujeres. El término “fuerza” también significa vigor, valor y virtud. Esta frase da a entender que hay mujeres que le quitan fuerza o valor a los hombres, los hace débiles en la fe. Dios te pondrá una mujer que aporte fuerza espiritual y moral a tu vida. Alguien que se preocupe por ti, que no quite sino añada virtudes en tu vida para que juntos glorifiquen al Señor.

2. Una mujer virtuosa (v. 10): Otras versiones dicen “ejemplar”, la versión de Jerusalén dice “completa”. La palabra traducida como virtuosa es la misma que aparece en el versículo 3 como fuerza. También el versículo menciona que dicha mujer es difícil de encontrar pero no imposible. Eso indica también que no es una mujer común y corriente, es una mujer especial, es por ello que se le valora mucho más que a una piedra preciosa. Esto es porque Dios le ha dado un valor especial que aportará también valor a tu vida.

3. Una mujer confiaBLE (vv. 11-12): Es una mujer digna de confianza, en la que puedas confiar todo lo que tienes y lo que eres porque ella tendrá cuidado de ti. Debe ser una mujer de bien, una mujer que sepa administrar los recursos que tú deposites en ella.

4. Una mujer trabajadora (vv. 14-16): Una mujer trabajadora, que aporte para el crecimiento familiar. Una mujer que desde temprano está atenta a servir y a organizar para el bienestar de los suyos. Es una mujer que sabe sacar ganancia de lo que viene a su mano.

5. Una mujer HONESTA (vv. 17): El pasaje habla de una mujer que ciñe sus lomos. Efesios 6 habla que el cristiano debe estar ceñido con la verdad. Busca una mujer que su boca hable verdad, aun cuando se equivoque, que te diga la verdad de lo que hace y es. Es una mujer que se apresta o calza para trabajar. Efesios también menciona que el apresto que debemos llevar es el del evangelio. Una mujer que viva el evangelio de Cristo.

6. Una mujer próspera y que mantenga su lámpara encendida (v. 18): Es una mujer que progresa integralmente. No se conforma con lo que tiene ahora, sino que sueña con mejorar su presente y esto lo logra teniendo su lámpara encendida, siendo esta lámpara la Palabra de Dios hecha real en su vida.

7. Una mujer compasiva (vv. 19:21): Estos pasajes hablan de una mujer que con sus manos protege a los suyos y a los desprotegidos. No es una mujer egoísta, es una mujer que comparte lo que tiene y lo que sabe hacer para beneficio de todos.

8. Una mujer que se arregla (v. 22): Al parecer el arreglo personal también aparece en la lista de cualidades. El púrpura y el lino eran utilizados por los reyes, ella se arregla cual reina para los suyos. Es una mujer que se preocupa de los suyos sin descuidarse a si misma. Ella misma consigue los recursos para verse bien.

9. Una mujer que hace que su esposo sea respetado por la reputación de ella (v. 23): Es una mujer que hace que su esposo sea respetado. Una mujer que añade al prestigio de esposo con su conducta y testimonio.

10. Una mujer de cualidades (vv. 24-29): Una mujer de fuerza, de honor, de optimismo, de sabiduría, de amor para instruir, pendiente de las necesidades de su hogar y que come el pan que se ganó con trabajo no con pereza.


“Gracia y Paz”

Noviazgo y Matrimonio

¡LA GRANDEZA DE DIOS ES INESCRUTABLE!



Isaías 40:21-26
“¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio”

Este pasaje nos habla de la infinita grandeza y sabiduría de Dios. Ochocientos años antes del nacimiento de Jesucristo, el profeta Isaías, por revelación divina, escribió que Dios “está sentado sobre el círculo de la tierra”. Muchos siglos después los científicos todavía discutían sobre la forma de la tierra, y la mayoría de ellos aseguraba que era plana. Unos 500 años antes de Cristo, por primera vez el filósofo griego Pitágoras habló sobre la teoría de que la tierra era esférica. Sin embargo pasaron siglos hasta que en 1492 Cristóbal Colón en su viaje a América y después Fernando de Magallanes al circunnavegar la tierra en 1519 proveyeron evidencia práctica de la forma redonda de nuestro planeta.

¿Acaso puede haber alguna duda de la infinita sabiduría de Dios? La Biblia establece que Dios es Omnisciente, es decir que todo, absolutamente todo lo sabe. Dios es también Omnipotente, o sea todo lo puede. Los extraordinarios milagros descritos desde Génesis hasta Apocalipsis demuestran su infinito poder. Y en Jeremías 32:27 Dios dice: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” Dios es además Omnipresente, es decir, puede estar en todo lugar simultáneamente. David escribe en el Salmo 139:7-8: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde me iré de tu presencia? Si subiere a los cielos allí, estás tú; y si en el seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás”.

También la Biblia afirma que Dios es eterno. Él siempre ha sido y siempre será. Su nombre es YO SOY, dice Éxodo 3:14. Él no ha tenido principio ni tendrá fin. Nunca ha habido un tiempo en el cual no haya gobernado, pues no se le puede sujetar al tiempo ni al espacio. Así lo expresó Moisés en Salmo 90:1-2: “Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. Muchos científicos anhelan sostener la idea de que la creación fue fruto de una gigantesca explosión. Pero, ¿qué hubo antes de la explosión? Responderán: “La materia”. Pero, ¿qué hubo antes de la materia? Y en este punto no tienen respuesta alguna. Sus filosofías y razonamientos se quedan en el aire. Tiene que haber algo más allá de toda materia, y ese algo es ALGUIEN, el eterno Dios que siempre ha existido.

Por último, Dios no cambia. Él es por naturaleza inmutable. Por eso podemos confiar plenamente en todas sus promesas con la seguridad de que las cumplirá fielmente. La Biblia dice en Malaquías 3:6: “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”. Dios no cambia en su esencia o carácter, pues no hay manera de alterar lo que es completamente perfecto. Dios es completo y total. No le hace falta nada.

Por todo esto y por su infinito amor, su misericordia, su gracia y su fidelidad, dice el Salmo 145:3 que “su grandeza es inescrutable”. Y nosotros podemos contar con esa grandeza. Por eso Colosenses 2:10 afirma que nosotros estamos “completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. No necesitamos nada más. Ciertamente nuestro Dios merece nuestra constante alabanza y adoración. Como dijese el salmista en el Salmo 150: “Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza”.

ORACIÓN:
Bendito Dios, me uno al espíritu del salmista para alabarte de todo corazón por lo que tú eres y por lo que estás haciendo en mi vida. Gracias Señor. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


miércoles, 26 de febrero de 2014

¿CONOCES EL PROPÓSITO DE DIOS EN TU VIDA?



Dios es un Dios de propósitos. Todo lo que Dios hace y lo que nos permite vivir responde a un propósito divino.

Algo que debemos aprender es preguntarnos en cada situación y tiempo que vivimos: ¿Qué propósito tiene Dios en esto? Aún lo que pueda parecer contrario o crítico para nosotros, Dios siempre tiene un propósito que quiere usar… para que aprendamos, para que recapacitemos, para que reflexionemos, para que nos arrepintamos, para que pidamos perdón, para que comprendamos, para que ayudemos, para que oremos, para que crezcamos, para que consolemos, para que vayamos mas a Él, para que corrijamos, para que nos transformemos, para que ampliemos nuestra visión, para que nos arrojemos, para que nos detengamos, para que crezca nuestra fe, para que mantengamos nuestra capacidad de asombro, para que recordemos que Dios hace milagros, para que veamos de qué estamos hechos, para que reconozcamos nuestras necesidades o fortalezas, para que lo veamos a Él, etc. etc.

Todo tiene un propósito que Dios quiere cumplir en nuestra vida.

Conocer el propósito de Dios nos sirve de mucho, porque entonces podemos ocuparnos, concentrarnos y enfocarnos en el desarrollo y cumplimiento de ese propósito.

2 Crónicas 9:1-12 narra el encuentro que tuvo la reina de Sabá con Salomón. Esta reina representa una visión externa de lo que es el Reino de Dios. Es decir, lo que otros buscan ver en alguien que dice vivir bajo la dirección de Dios.

Esta reina había oído la fama del Rey Salomón y queriendo comprobar por sí misma lo que se decía de Salomón, fue personalmente a ver a Salomón a su casa, y la Biblia dice que la reina quedó asombrada de lo que oyó y vio.

¿Qué fue lo que esta reina vio en Salomón y en su reino?

2 Crónicas 9:3-4
“Y viendo la reina de Sabá la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, Y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado de sus criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y la escalinata por donde subía a la casa de Jehová, se quedó asombrada”.

Cuando la reina vio todas estas cosas, dijo: “Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos…” La palabra bienaventurado, aquí significa: tener una posición firme, tener el favor de Dios delante de los hombres, una posición permanente, estar para quedarte.

Dios quiere eso en nosotros, Hebreos 3:5-6 dice: “Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir, pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

Tu eres la casa de Dios, y su propósito en tu vida es encontrar: ¿Qué es lo que exhibes? ¿Cuál es tu testimonio? ¿Cuál es tu sabiduría? ¿Cuál es tu inteligencia? ¿Cuál es tu postura espiritual? ¿Cuáles son tus valores? ¿Cómo vives bajo la unción y la gracia de Dios? ¿Qué nivel de comunicación tienes con Dios? ¿Qué tan buena es la sincronización en todas las áreas y aspectos de tu vida?

El propósito de Dios es manifestar toda la grandeza de su gloria en su casa, pero recuerda que la casa eres tu.


“Gracia y Paz”

ORACIÓN



Padre Santo, te ruego me ayudes a vivir cada día en total comunión contigo, y que tu nombre sea honrado por medio de mi comportamiento. Desde hoy pongo ante ti mis planes futuros y te suplico que hagas en ellos tu voluntad, cueste lo que cueste. En el nombre de Jesús, Amén.

¿QUÉ ES VUESTRA VIDA?




Santiago 4:13-14
“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”.

Hace varios años, en la ciudad de Miami, Florida, sucedió un lamentable accidente en un centro comercial cuando un hombre de avanzada edad se disponía a estacionar su vehiculo. Por equivocación, en lugar de pisar el freno pisó el acelerador por lo cual el automóvil arremetió contra un banco en la acera en el que estaban sentadas dos mujeres jóvenes, una de las cuales tenía seis meses de embarazo. Fue tal el impacto que recibieron, que ambas murieron instantáneamente en el lugar del accidente.

Obviamente no es posible saber de que hablaban esas dos mujeres mientras conversaban sentadas en aquel banco, pero bien podríamos presumir que, siendo jóvenes, estuvieran hablando de sus planes para el futuro. Quizás la que estaba embarazada se gozaba compartiendo sus ilusiones en relación al próximo nacimiento de su bebé; tal vez lo imaginaba creciendo, dando sus primeros pasos, yendo a la escuela por primera vez. En fin, allí estaba ella disfrutando mentalmente las imágenes de un lindo futuro que es el anhelo de tantos hombres y mujeres jóvenes que han comenzado a establecer una familia. Pero ¿quién pudo haber imaginado que en una fracción de segundo todos esos sueños e ilusiones quedarían destrozados bajo las ruedas de un automóvil salido de la nada?

Claro que accidentes como este no suceden con mucha frecuencia, pero no hay duda de que es un recordatorio de lo frágil y efímera que es la vida. ¡Cuánta verdad encierran las palabras del apóstol Santiago en el pasaje de hoy! “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”. Día tras día escuchamos, leemos en los periódicos o vemos en la televisión noticias relativas a muertes repentinas, causadas ya sea por algún accidente automovilístico, o por un tornado u otro fenómeno natural, o por un incendio, o un tiroteo que algún loco llevó a cabo inesperadamente en algún lugar público, o quizás producto de un fulminante ataque al corazón. ¡De tantas y tantas maneras puede una vida humana terminar en un segundo de manera inesperada!

Pero aún en aquellas personas cuyas vidas transcurrieron sin ser afectadas por ninguno de estos eventos, y llegaron a vivir, digamos, 80 ó 90 ó más años, si comparamos ese número de años con la eternidad, todavía podemos decir como Job: “Acuérdate que mi vida es un soplo” (Job 7:7a). De esta manera lo expresó Moisés en el Salmo 90 dirigiéndose a Dios: “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca”.

Todo esto nos revela la incertidumbre y la fragilidad de la vida. Cuando somos concebidos en el vientre materno, y nacemos, todos saben que ha comenzado una vida. A partir de ese momento, ¿qué va a pasar? ¿Cómo, cuándo o de qué manera va a terminar esa vida? Nadie lo sabe. El pasaje de hoy lo afirma cuando dice: “No sabéis lo que será mañana”. Somos totalmente incapaces de conocer el mañana. Dios nos creó de esta manera precisamente para que dependiéramos de él. Mientras David meditaba sobre esto, oró a Dios diciendo: “Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy” (Salmo 39:4).

Medita en esta enseñanza. Piensa en lo frágil y efímera que es la vida y hazte el propósito de vivir cada día como si fuera el último, tratando de agradar a Dios cada segundo de ese día. Pon tus planes futuros en las manos del Señor y confía plenamente que él los llevará a feliz término conforme a su voluntad.

ORACIÓN:
Padre Santo, te ruego me ayudes a vivir cada día en total comunión contigo, y que tu nombre sea honrado por medio de mi comportamiento. Desde hoy pongo ante ti mis planes futuros y te suplico que hagas en ellos tu voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia Y Paz”

Dios te Habla

martes, 25 de febrero de 2014

¡ERES ESPECIAL PARA DIOS!



Isaías 41:9-10
“Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia"

"¡Brenda! ¡Brenda!" Los gritos frenéticos procedían de una madre que comenzaba a llenarse de pánico mientras buscaba a su hija de cuatro años, perdida en la cafetería de un congestionado centro comercial. Los gritos de la madre captaron la atención de muchas personas que almorzaban allí en aquel momento. Algunos se unieron en la búsqueda de la niña, mientras otros parecían molestos con los insistentes gritos de la joven madre. Unos minutos más tarde un oficial de la policía trajo la niña a su mamá. Madre e hija se abrazaron llorando, aliviadas porque la triste experiencia había terminado.

Al igual que esa madre a su niña, Dios nos llama insistentemente mientras nosotros vamos a la deriva, sintiendo el vacío y la soledad que seguramente la niña sintió. El pasaje de hoy dice que desde el principio Dios está llamando a la humanidad con el fin de librarla de la condenación eterna. A través de toda la Biblia vemos el amor de Dios hacia nosotros por medio de su constante invitación a que vengamos a él. En el Antiguo Testamento, a través de los profetas, muchas veces el Señor llamó al pueblo de Israel a que se acercaran a él y escucharan sus instrucciones. Por ejemplo, en Isaías 55:1-3, Dios les hace una invitación por medio del profeta Isaías: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed.” Esta es una exhortación a todos aquellos que tienen sed, pero no se trata de sed física, sino sed y hambre espiritual, es decir alimento para el alma. Y Dios ofrece satisfacer esa sed y esa hambre completamente de gratis. Allí mismo dice: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma”. Lamentablemente, una vez más, aquel pueblo rebelde y desobediente ignoró la invitación y por ello se perdieron de muchas bendiciones. Así les dijo el Señor: “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar” (Isaías 48:18).

Siglos más tarde Dios envió a su Hijo con un mensaje de reconciliación y con la encomienda de dar su vida para pagar el precio de nuestros pecados. Y mientras estuvo en la tierra, Jesús mostró su amor por un mundo alejado de Dios y expresó siempre su deseo de bendecirlo. Por ejemplo, Mateo 9:36 dice que “al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. Y las amó, y las llamó al arrepentimiento, y les ofreció la vida eterna. Dice Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Y este llamado a la salvación y a la eterna comunión continúa hasta el último libro de la Biblia, donde Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Dios llama. Él manda mensajes específicos a las personas para ayudarles a entender que son pecadores, separados de él, perdidos por la eternidad sin él, y su llamado es un llamado a reconciliarse con él recibiendo a su hijo Jesucristo como Salvador personal. Él nos llama con un amor indescriptible, así como aquella madre llamaba a su hijita extraviada. Cuando comprendamos que estamos perdidos y que necesitamos ayuda, cuando escuchemos su voz y vayamos a él disfrutaremos de una vida llena de gozo y de paz.

ORACIÓN:
Amado Dios, ayúdame a entender cuánto te necesito y a escucharte cuando me llamas. Dame discernimiento espiritual para ver lo que tú quieres que yo vea y un oído fino para escuchar lo que tú quieres que yo escuche. En el nombre de Jesús, Amén.

(Lectura: Isaías 41:4-10)


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

lunes, 24 de febrero de 2014

¿TE SIENTES SIN FUERZAS?



1 Samuel 30:3-4
“Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar”.

En una ocasión David y sus hombres regresaron a la ciudad de Siclag después de una corta ausencia, y de repente se encontraron en una situación sumamente difícil y dolorosa. Mientras ellos estaban fuera de la ciudad, los amalecitas la invadieron y la saquearon, y se llevaron cautivas a las mujeres y a los niños. “Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.” Y dice que todos culparon a David, y hablaron de apedrearlo, por haber dejado el lugar tan indefenso que las familias de ellos fueron víctimas fáciles del enemigo. Bajo la presión de tan inesperada calamidad, primero por la pérdida de su propia familia y segundo por la acusación de que era objeto, el espíritu de David se angustió sobremanera.

¡Cuántas veces hemos llorado hasta que “nos han faltado las fuerzas para llorar”! En el transcurso de nuestras vidas nos encontramos a veces en situaciones tan dolorosas que lo único que podemos hacer es llorar y llorar hasta que quedamos exhaustos. Realmente no tiene nada de malo llorar cuando algo ha ocasionado tristeza en nuestros corazones. La Biblia cuenta que cuando Lázaro murió, y Jesús vio a la hermana de éste llorando, “se estremeció en espíritu y se conmovió” (Juan 11:33). Y más adelante dice que “Jesús lloró”. El problema surge cuando continuamos llorando desconsoladamente, permitiendo que esa tristeza sature nuestro espíritu y nos lleve al punto de ser incapaces de levantarnos, y que seamos aplastados y destruidos por las circunstancias. Esto es lo que sucede a la mayoría de las personas que caen en un estado depresivo, del cual resulta extremadamente difícil salir. Por desgracia, existen casos en que algunas personas terminan suicidándose al perder toda esperanza.

David, sin embargo, hizo un alto en su angustia y no se dio por vencido, sino que “se fortaleció en Jehová su Dios”. Continúa el versículo 8 de este capítulo: “Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar?” Y el Señor le contestó: “Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos”. Él obedeció al Señor y el resultado final fue de gran bendición, pues liberaron a todos los cautivos y recuperaron todo lo que los amalecitas habían tomado. No sólo encontró David consuelo en el Señor, sino también su dirección y las fuerzas y el valor para resolver el problema.

Cuando las circunstancias amenazan con aplastarnos, cuando todo parece indicar que no hay solución, cuando la tendencia de la carne es tirarse al piso a llorar desconsoladamente y permanecer inmóviles sin hacer nada, el único que puede librarnos de ese estado y cambiar las circunstancias favorablemente es nuestro Dios todopoderoso.

¿Estás en medio de una prueba? ¿Has perdido tu paz, tu gozo, tu tranquilidad espiritual? ¿Te sientes sin fuerzas? Acude a Dios en busca de su paz y su consuelo. Clama a él y él te dará las fuerzas para recuperar todo lo que el enemigo te ha robado. Sólo tienes que confiar y clamar con todo tu corazón.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, te doy gracias por tu promesa de responder al clamor de tus hijos. En medio de la prueba y el dolor, clamo a ti confiando en tu poder y tu misericordia, y confío en que tu me darás la victoria. En el nombre de Jesús, Amén.

(Lectura: 1 Samuel 3:1-6)


“Gracia y Paz”

Dios te Habla