lunes, 4 de febrero de 2013

¿ERES CRISTIANO?



Juan 20:31
“Éstas (cosas) se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”.

Hechos 11:26
“Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia”.

Un jefe de estado, hoy fallecido, declaraba a un periodista: «Nací cristiano, probablemente moriré como tal. ¿Entretanto…?». Sin duda quería decir que había nacido en una familia practicante, había sido bautizado, y que en su entierro probablemente se celebraría un oficio religioso; pero entre esos dos acontecimientos, viviría como le conviniera. Y ésta es la manera de ver de muchas personas en nuestros países cristianizados. ¿Pero es verdaderamente esto ser cristiano?

Si nos referimos a la Biblia, la Palabra de Dios, no vemos en ninguna parte que uno sea cristiano por herencia o por cultura, ni que alguien llegue a serlo por el hecho de estar bautizado, de asistir a oficios religiosos o aun por llevar una vida irreprochable. No, ser un cristiano auténtico es ser discípulo de Jesucristo.

Para llegar a serlo, hace falta una doble condición: por una parte reconocer que Jesucristo es el Hijo de Dios, muerto en la cruz para expiar los pecados que cometí, y por otra parte que su muerte y resurrección me permiten estar reconciliado con Dios. Es un nuevo nacimiento espiritual y el punto de partida de una nueva vida, de una relación personal con Dios. Él hace de cada uno de nosotros una persona diferente, transformada, quien halla un sentido a su vida. Si tu todavía no tienes esta convicción, pide a Dios que la haga nacer en tu corazón.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

domingo, 3 de febrero de 2013

NI ÁNGELES GUÍAS, NI VÍRGENES, NI EXTRATERRESTRES



"Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen" (Romanos 1:28)

"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (I Timoteo 2:5)

Olvídese de los extraterrestres, de las vírgenes, y de los espíritus guías (ángeles de la Nueva Era). Cristo dijo que solo hay dos reinos: el de la luz y el de las tinieblas. En el reino de la luz, solamente Dios puede escucharte y la única manera es clamando al Padre en el nombre de su Hijo Jesús por medio de la fe. Fuera de esta línea, todo lo que el hombre invoca (llámese como se llame) son demonios, ángeles caídos que harán todo lo posible por apartarte de Cristo y de la vida eterna. Obviamente, te apartarán de la verdad de la Biblia y propondrán toda clase de caminos de error. Reprende al diablo y busca a Cristo hoy.

“Gracia Y Paz”
Para Meditar y Compartir

SI CONFÍAS, TODO LO QUE TE PASA ES PARA TU BIEN



Romanos 8:28
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Cuenta una pequeña historia que un rey en África tenía un amigo íntimo desde su niñez. Su amigo tenía la costumbre de ver de una manera positiva cualquier situación que se presentara (fuera buena o mala). Y siempre decía: “¡Eso está muy bien!” Un día el rey y su amigo salieron de cacería. El amigo cargó y preparó los rifles para el rey y para él. Aparentemente algo hizo mal, pues cuando el rey fue a dispararle a un venado el rifle explotó y le arrancó el dedo pulgar de la mano derecha. El amigo examinó la situación y, como siempre, dijo: “¡Eso está muy bien!” A lo que el rey, sumamente molesto, respondió: ¡¡No, esto no está nada bien!! Y seguidamente lo mandó a la cárcel.

Un año después el rey estaba cazando en un área muy peligrosa, pues existían en los alrededores tribus de caníbales. De momento un grupo de estos caníbales atacaron y capturaron al rey y su comitiva. Los amarraron a un poste, pusieron alrededor de ellos una buena cantidad de leña y se dispusieron a cocinarlos para comérselos. Cuando se acercaron para encender la hoguera, uno de ellos notó que al rey le faltaba un dedo en una mano. Aquellos caníbales eran muy supersticiosos. Nunca se comían a nadie que le faltara algún miembro del cuerpo. Tenía que estar completa la persona. Así es que desataron al rey y lo dejaron libre, pero se comieron a todos los demás.

En el camino hacia el palacio, el rey se acordó de la ocasión en que había perdido su dedo y sintió remordimiento por haber enviado a su amigo a la cárcel. Inmediatamente se dirigió a la prisión y ordenó que liberaran a su amigo. Cuando lo vio, le dio un abrazo y le dijo: “Tú tenías razón. Estuvo bien que yo perdiera mi dedo”. Y le contó lo que había sucedido. “Perdóname por haberte enviado a la cárcel por todo este tiempo”, le dijo el rey.

“¡Oh no!” -- le contestó el amigo -- “¡Eso está muy bien!”

“¿Cómo vas a decir que eso está muy bien?” “¿Cómo puede estar bien que yo haya enviado a mi mejor amigo a la cárcel por un año?”, exclamó el rey.

“¡Pues claro!” – le respondió su amigo -- “Si yo no hubiera estado en la cárcel me hubiera ido de cacería contigo”.

Al igual que el rey de la historia, muchas veces, al pasar por malos momentos en nuestras vidas, nos molestamos, nos frustramos, y en ocasiones nos desesperamos, y hasta nos quejamos con Dios. Pero, aún en esas circunstancias, no debemos olvidar su promesa de “que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. ¿Cómo es posible estar confiados en medio de una situación muy difícil de que al final todo estará bien? La clave está en la soberanía de Dios. Debemos recordar que Dios tiene el control siempre. Aun cuando parece que el mundo está en un caos total, podemos confiar que Dios sigue siendo el Rey y Señor de todo. Debemos tener la seguridad de que el Señor está trabajando activamente en todas las cosas. El está moviendo las circunstancias para que al final resulten favorables a ti. Lo hizo con José. Lo hizo con Job. Lo hizo con su Hijo Jesús, a quien levantó de los muertos y lo exaltó hasta lo sumo. Lo hará contigo también, por muy difícil que te parezca tu situación, si mantienes tu confianza en él.

Al saber que nuestras dificultades son parte del plan de Dios para nosotros, debemos estar agradecidos al Señor por conducirnos a través del camino lleno de obstáculos, y podemos regocijarnos por el hecho de que Dios está obrando y usando los tiempos difíciles para darnos madurez espiritual, y sobretodo un final victorioso. ¿Hace esto menos dolorosas las dificultades? Por supuesto que no. En la vida tenemos que pasar por momentos dolorosos. Pero nuestra esperanza, a diferencia de aquellos que no aman a Dios, reside en que el Señor siempre cumple las promesas que ha hecho para sus hijos. Jesús les advirtió a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Esta es nuestra parte: Confiar. El resto está en las manos del Dios todopoderoso, quien “todo lo que quiere lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Salmo 135:6).

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego aumentes mi fe para poder ver las bendiciones que tú tienes preparadas para mí, aun en medio de todas las dificultades que estoy enfrentando. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y paz”
Dios te Habla

HONREMOS A DIOS, OBEDEZCAMOS A CRISTO



Romanos 12:17
“No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres”.

“No paguéis a nadie mal por mal”. Este mandamiento es MUY DIFÍCIL para nosotros. Nuestra naturaleza humana y pecaminosa se rebela contra este versículo. Cuando nos ofenden, queremos el desquite. Pero así no hizo nuestro Salvador Jesucristo. Nos dice en 1 Pedro 3:21-24, “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.

Honremos a Dios, obedezcamos a Cristo, y “Andemos en el Espíritu, y así no vamos a satisfacer los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

EL ANHELO DE CONOCER A CRISTO



Filipenses 3:3-11
“Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”.

Muchas personas conocen los hechos fundamentales de la vida del Señor, pero pocas lo conocen personalmente. Están tan ocupados con sus actividades y sus intereses, que rara vez piensan en Jesús hasta que surge una situación desesperante.

Pero aquellas que conocen al Señor estrechamente, lo hacen su prioridad absoluta, y todas las posesiones, logros, o intereses carecen de valor cuando se comparan con el hecho de conocerlo.

Considere los resultados de hacer de Cristo lo más importante en su vida (Filipenses 3:8-10):

Un hambre cada vez mayor: “para ganar a Cristo”. Aunque Pablo tenía una relación admirable con el Señor, su mayor deseo era conocerlo más.

Una vida cambiada: “la justicia que es de Dios”. Cuanto más conozcamos a Cristo, más exhibiremos su justicia.

Una mayor competencia: “el poder de su resurrección”. El poder del Espíritu fluye a través de quienes se relacionan estrechamente con el Señor Jesús.

Una nueva perspectiva: “la participación de sus padecimientos”. Cuando entendemos a Cristo, vemos sus bendiciones por medio de nuestro sufrimiento.

Una vida victoriosa: “llegando a ser semejante a él en su muerte”. El verdadero creyente, se consideran a sí mismo muerto a los pecados que una vez dominaron su vida.

¿Anhela usted conocer a Cristo, o es su relación con Él superficial? Los creyentes no debemos permitir que los placeres, los problemas y las responsabilidades de este mundo nos roben el tesoro de conocer a Cristo. Es hora de contar todo como pérdida, y de seguir adelante con Cristo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria



PALADEAR



Nehemías 8:12
“Y todo el pueblo se fue a comer y a beber […], y a gozar de grande alegría…”

En una cultura acelerada donde todo es instantáneo, pocos se reservan tiempo para disfrutar de un encuentro con amigos alrededor de una mesa. Incluso, alguien ha señalado que, actualmente, ¡la única manera de deleitarse con una comida de varios platos es poner todo entre dos rebanadas de pan!

Después de que muchos de los exiliados israelitas volvieron de Babilonia a Jerusalén para reedificar el templo y los muros de la ciudad, se reunieron para escuchar a Esdras leer el libro de la ley que Dios le había dado a Moisés (Nehemías 8:1). Escucharon la Palabra de Dios durante horas, mientras los maestros le «ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura» (v. 8).

Cuando lloraron por sus debilidades, Esdras y el gobernador Nehemías les dijeron que no era momento de entristecerse, sino de regocijarse. Además, debían preparar una fiesta para compartir con los que no tenían nada, porque «el gozo del Señor» era su fuerza (v. 10). Entonces, «todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado» (v. 12).

El banquete espiritual que Dios nos ha preparado en su Palabra causa gran gozo. Vale la pena dedicar tiempo para paladearlo.

Cristo, el Pan de vida, satisface nuestra hambre espiritual con su Palabra viviente.

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LEA: Nehemías 8:1-12
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LAS AFLICCIONES DEL JUSTO



Salmo 34:19
“Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová”.
 
Pensar en las dificultades que nos acompañan a los creyentes, cualquiera diría como en su momento le dijeron al salmista: ¿en dónde está tu Dios?. Si se mira desde afuera, con los ojos materiales pareciese que no hay ninguna diferencia entre el creyente y el incrédulo, deudas, problemas con los hijos, en el trabajo, etc. Pero algo he visto yo, una diferencia clara, y es que el creyente podrá pasar necesidad pero nunca estará desamparado.

Que cuando más aflicciones y dificultades se presentan en la vida del creyente, más se mueve la mano poderosa de Dios en su vida, haciéndole reconocer que si no fuese por su inmenso amor y misericordia sería imposible hallar una salida.

Tenemos una esperanza, Dios nos sostendrá con su mano poderosa, nos cubrirá con sus alas y no permitirá que ni saeta que vuele de día ni terror nocturno se acerque a nuestra vida, porque él puso la suya para librarnos.  Sigamos a Jesús, confiemos en Él y estemos seguros que nos librará y nos llevará de victoria en victoria.

“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas

sábado, 2 de febrero de 2013

NOS DIO VIDA



Efesios 2:1
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.

Sin duda alguna cuando el hombre llega a Dios, llega en una condición deplorable. Cubierto de orgullo, vanidad, vana sabiduría, lleno de pecados, delitos; hasta rechazado por la sociedad, los amigos o la familia. Con una vida vacía y poco fructífera, separados de Dios, entregados a una mente reprobada que de continuo buscaba el mal.

Y esto es lo hermoso de Cristo, que sin importar la condición en que lleguemos, Él nos transforma, nos da una vida, un nuevo rumbo y sentido a nuestra desgastada vida. Toma todo eso despreciado por la sociedad y nos hace nuevas criaturas, nos hace sentar en lugares privilegiados donde jamás imaginamos estar.

Recodar de donde nos sacó Dios, nos hace ser agradecidos con Él y mantenernos firmes, para no volver atrás. Gracias Jesucristo, porque hasta aquí tu nos has sido fiel, nos has rescatado y nos has ayudado. Gracias Cristo bendito.

“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas

¿TIENES TÚ EL CARÁCTER DE UN SIERVO?



Filipenses 2:1-8
“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Una de las características del ser humano que más se pone de manifiesto en el diario vivir es la falta de amor de los unos por los otros. El egoísmo controla casi todas nuestras actitudes y nuestras acciones. Lo podemos ver en la constante agresividad de los chóferes tratando de adelantarse a los demás en medio del tráfico o en el intento de posesionarse del único estacionamiento disponible en un momento determinado. Se manifiesta en la deshonesta intención de algunos de “colarse” en una fila sin importarles que quizás los que están allí llevan mucho tiempo esperando su turno. Podemos verlo en el deseo de ascender en el trabajo a cualquier costo sin importar si los demás compañeros se perjudican. Es también evidente en la falta de consideración de muchos con las personas mayores y con los incapacitados, y en tantas otras cosas que denotan falta de amor y compasión.

Nada de esto veríamos si nos amáramos los unos a los otros, pues entonces desearíamos el bien de los demás antes que nuestro propio beneficio. En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo exhorta a la iglesia de Filipos a que vivan en amor y que no hagan nada por contienda o por vanagloria sino más bien con humildad, “estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio”. No es nada fácil considerar a alguien superior a uno mismo, pues nuestra naturaleza carnal nos impulsa a actuar de manera contraria, es decir a sobre estimarnos. Es imprescindible una gran dosis de humildad que tiene que venir de una fuente sobrenatural, no de nosotros mismos. Tiene que haber en nosotros el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo”, continúa diciendo Pablo.

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”, escribió Pablo en su carta a los Corintios. Si nosotros imitáramos la manera en que Jesús actuó, el mundo sería totalmente diferente. Si fuésemos humildes como él fue, si tuviésemos el carácter de siervo que él tuvo, seríamos capaces de amar, de servir a los demás y sentir compasión por ellos como él lo hizo. Al pensar en lo que el Hijo de Dios dejó para venir a esta tierra, y la manera en que se humilló a sí mismo llegando a dar su vida en la cruz por nosotros, deberíamos sentir la motivación de imitarlo tratando a los demás con amor y humildad, y hasta considerarlos superiores a nosotros mismos.

Pero tenemos que entender que esto es imposible para nosotros, pero es totalmente posible para el Señor. Hagamos nuestra la declaración de Pablo en su carta a los Filipenses: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:13), y vivamos una vida en la cual el Espíritu Santo esté controlando nuestras acciones. Entonces el carácter de Jesucristo se manifestará en nosotros y seremos capaces de imitar su comportamiento.

Esto sólo se consigue buscando el rostro del Señor en oración cada día y leyendo Su Palabra, meditando en ella y haciendo todo lo posible por aplicarla a nuestras vidas.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te ruego me ayudes a actuar con amor y compasión hacia los demás. Dame el carácter de siervo de tu Hijo para que yo pueda humillarme y estimar a otros como superiores a mí mismo, y que tu amor y tu misericordia se manifiesten a través de mí. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

OJOS NUEVOS



Efesios 1:18
“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis […] cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”.

Hace poco, conocí a una estudiante universitaria que había puesto su fe en Cristo recientemente. Describió así el cambio que experimentó en un primer momento: «Cuando acepté a Cristo como Salvador, sentí como que Dios había extendido su mano desde el cielo y me había colocado un nuevo par de ojos en mis órbitas oculares. ¡Pude entender la verdad espiritual!».

Fue conmovedor escuchar que el encuentro con el Salvador le había dado una nueva percepción espiritual. Pero su experiencia no es una excepción. Todos somos dotados de visión espiritual cuando confiamos en Cristo. No obstante, a veces nos envuelve una «neblina», y los ojos espirituales se oscurecen y se nublan. Esto ocurre cuando descuidamos nuestra comunión con Él.

La oración ferviente de Pablo por la visión espiritual de los creyentes muestra cuán importante es valorar todo lo que Dios ha hecho y hará por nosotros en Cristo. Pidió que los ojos de nuestro entendimiento se iluminaran «para que [supiéramos] cuál es la esperanza a que él [nos] ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos» (Efesios 1:18).

Cada creyente ha recibido un nuevo par de ojos para discernir la verdad espiritual. Mientras mantengamos nuestro corazón en armonía con Dios, Él nos ayudará a ver con ojos espirituales todo lo que nos ha dado en Cristo.

¡Fui ciego, mas hoy puedo ver!

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LEA: Efesios 1:15-21
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

CÓMO COMPRENDER EL LLAMAMIENTO DE DIOS



Lucas 9:57-62
“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.

Nuestro Padre celestial tiene planes específicos para cada uno de sus hijos. Con ese objetivo, ha hecho un triple llamamiento a la vida de cada creyente:

Somos llamados a salvación en Jesús. Poner la fe en Cristo como nuestro Salvador da comienzo a una relación personal con Él por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. El Señor quiere que dejemos a un lado la carga de tratar de ganar la salvación por nosotros mismos. Por el contrario, Él nos invita a poner nuestra fe en Él, para que haga su obra de transformación en nosotros (Mateo 11:28, 29).

Somos llamados a permanecer en Jesús. Es decir, a escucharle cuando nos habla por medio de la Biblia; vivir en una dependencia cada vez mayor de Él; aprender a conocerlo más íntimamente; y hacer uso de su poder para tener una vida recta. Jesús nos llama a hacer que nuestra relación con Él sea lo más importante en nuestra vida, y a permanecer en Él todos los días de nuestra vida.

Somos llamados a seguir a Jesús. Seguir a alguien requiere conocer su carácter, sus planes, y cómo desea que los llevemos a cabo. La Biblia nos dice claramente todo lo que necesitamos saber para vivir bajo la dirección de Jesús. La evidencia de que lo estamos siguiendo se mostrará en la actitud, conducta, carácter, conversación y relaciones que tengamos.

Sin la presencia del Espíritu Santo, que recibimos en el momento de la salvación, no podemos permanecer en Jesús (Juan 15:4, 26). Si no permanecemos en Él, no lo conoceremos lo suficiente como para seguirlo. Si decidimos no seguirlo, perderemos el gozo que Dios ha dispuesto para nosotros.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

INCLINA TU CORAZÓN A LA PRUDENCIA



Proverbios 2:2
“Haciendo estar atento tu oído á la sabiduría; Si inclinares tu corazón á la prudencia”.

En el tiempo actual vivimos la era de información. Hay libros e instrucciones sobre cualquier tema. Pero solo sirven si los usamos. Una llave no abre la puerta hasta que se usa. Hay sabiduría en la Biblia que nos enseña porque estamos en este mundo, como nos perdimos, como nos extraviamos de Dios, porque Cristo murió en la cruz, y lo que Dios espera de nosotros para que podamos ser salvos, dejar que Él cambie nuestras vidas, y tener vida eterna en la ciudad celestial con todos los redimidos.

Así es que Dios nos ha dado toda la información necesaria para tener felicidad y vida eterna. ¿Por qué entonces hay tanta confusión, y todavía vivimos en un mundo lleno de mentiras, caos, crimen y sufrimiento? ES PORQUE NO ESCUCHAMOS A DIOS. NO LEEMOS SU PALABRA. No hay peor sordo que el que no quiere oír. Dios te ofrece vida eterna. Cristo murió en la cruz por tí. ALLÍ TIENES LA LLAVE EN TU MANO, PERO HAY QUE USARLA”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

viernes, 1 de febrero de 2013

CUANDO NOS SINTAMOS INFERIORES



Efesios 2:10
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

Muchos cristianos luchan con un paralizante sentimiento de inferioridad. Tal sentimiento es un obstáculo para mantener buenas relaciones y satisfacción verdadera. Pero afortunadamente hay esperanza para el creyente, pues los sentimientos de inferioridad pueden ser sanados.

Después de ser salvo, el primer paso para la sanidad es que tenga de sí el mismo concepto que tiene el Creador de usted. Efesios 2:10 dice claramente que usted es hechura de Él —Dios está trabajando en usted, y Él no hace nada que no sea de calidad. De hecho, la palabra hechura significa aquí “obra maestra”. ¿Permitiría Él que su obra maestra resultara siendo algo inferior? ¡Por supuesto que no! Su obra en usted es perfecta. Puede que usted constantemente se sienta que no está a la a la altura de las personas que le rodean. Y claro que no es así, pues Dios le ha creado para ser diferente a los demás. Usted es único; no hay nadie con quien pueda compararse. Dios le está formando para un propósito distinto al de cualquier otra persona.

Otro paso en el proceso de sanidad implica entender lo que Dios espera de usted. Muchos creyentes se fijan metas más altas que las que Dios ha escogido, pues creen que ya están listos para cumplirlas. Dios quiere, por supuesto, que crezcamos al máximo, pero no espera que eso suceda de la noche a la mañana.

Nuestro Creador conoce cada una de nuestras debilidades, y es supremamente paciente con nosotros. Cuando caemos, Él espera que vengamos a Él para ser limpiados y seguir adelante. Cada uno de nosotros es un “proyecto en desarrollo”, y a su debido tiempo el Señor perfeccionará su obra maestra.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL TEMOR DE JEHOVÁ ES EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA



Salmos 34:11
“Venid, hijos, oidme; El temor de Jehová os enseñaré”.

David era un hombre de guerra, y a su pueblo bien pudo haberlo instruido en el uso de la espada; era un músico, y pudo haberles enseñado a tocar instrumentos; era un rey, y pudo haberles instruido en las cosas del gobierno, pero escogió un tema mucho más importante; el temor de Dios.

La palabra “temor” no quiere decir el miedo de un esclavo, sino reverencia, y respeto y honor. Proverbios 9:10 dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría”. Esto es el mero principio. Así es que si no honramos y si no servimos a Dios, ni tenemos el mínimo, ni el mero principio de la sabiduría, todo lo que sabemos, y todos los conocimientos que tengamos no valen nada. Ahora bien, la perfección de la sabiduría se encuentra en Juan 5:23. Jesús dice: “Porque el Padre nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al hijo como honran al Padre”.

¿Qué has hecho tú con Cristo? ¿Honras a Cristo con tu manera de vivir? Lo has recibido como tu único Salvador y le sirves de corazón? Esto es el principio de la sabiduría.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día