lunes, 19 de noviembre de 2012

SU NECESIDAD: LA OPORTUNIDAD DE DIOS



2 Reyes 5:1-10
“Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra. Entrando Naamán a su señor, le relató diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. Y le dijo el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré cartas al rey de Israel. Salió, pues, él, llevando consigo diez talentos de plata,  y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos. Tomó también cartas para el rey de Israel, que decían así: Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra. Luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe a mí a que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí. Cuando Eliseo el varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá que hay profeta en Israel. Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio”.


Cada vez que seguimos la dirección de Dios, nuestra obediencia le abre la puerta para que Él pueda hacer grandes cosas en nuestras vidas. Pero a menudo nos resistimos a obedecerle, porque sus instrucciones no parecen prácticas, mas bien descabelladas; por tanto, dudamos de sus intenciones para con nosotros.

Naamán no podía entender por qué le diría el Señor que se lavara siete veces en el río Jordán. Pensaba que ya había ejercido fe al venir a ver al profeta Eliseo. Esperaba la curación sobrenatural de su enfermedad, no ser enviado a lo que le parecía una misión ilógica y estúpida. Después de todo, el gran comandante sirio no había visto a nadie que al sumergirse en las turbias aguas hubiera sido sanado. Pero las instrucciones de Dios eran específicamente para él.

Si usted decide no seguir lo que Dios le dice que haga, se perderá de lo mejor que Él tiene para usted. Supongamos que Naamán hubiera decidido que no podía hacer algo que parecía tan absurdo. Habría muerto leproso. Del mismo modo, si usted decide no obedecerle, nunca sabrá lo que Él habría hecho de haber confiado.

Las necesidades son oportunidades para que Dios transforme las vidas de sus hijos. Para que lleguemos a ser todo lo que Él quiso que seamos, debemos aprender a creer en su fidelidad, y obedecer.

Cuando enfrente un reto, usted tiene dos alternativas. Puede concentrarse en lo que le falta, y en cómo Dios no parece estar respondiendo. O, reconocer que su necesidad indica el deseo de Él de enseñarle algo… y regocijarse por todo lo que Él tiene previsto para que usted logre.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NO ALCANZÓ



Romanos 3:23
“Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios”.

Una de las modas de la década de los 70’s en los Estados Unidos eran los saltos en motocicleta. Esta tendencia llegó a su punto máximo (y mínimo) el 8 de septiembre de 1974. Miles de espectadores se reunieron en el Cañón del Río Snake, en Idaho, para ver si Evel Knievel podía saltar el abismo en una «motocicleta del cielo» especialmente diseñada. Sin embargo, fracasó. Knievel solo había recorrido parte del trayecto cuando su paracaídas se abrió y lo depositó en el fondo del cañón. Algunos espectadores preguntaban: «¿Hasta qué distancia llegó?». Pero esa no era la idea. La realidad es que no llegó hasta el otro lado; es decir, no alcanzó su objetivo.

Esta escena es una buena ilustración del pecado. La Biblia habla de esto en Romanos 3:23, donde Pablo declaró: «Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios». Mediante el esfuerzo personal, nadie es capaz de cruzar el abismo que nos separa de Dios. Pero Cristo cumplió a la perfección las normas divinas y, después, dio su vida en la cruz para pagar por nuestras faltas y transgresiones. Donde nuestro mejor esfuerzo no alcanzaba, la obra de amor de Cristo logró todo lo que necesitábamos. Nuestra respuesta debe ser confiar en Él y recibir este inigualable regalo de la salvación.

La cruz de Cristo salva la distancia que nunca podríamos franquear solos.

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LEA: Romanos 3:19-28

Biblia en un año: Romanos 1–4
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

ÉL HIZO EL CIELO Y LA TIERRA



Salmos 124:8
Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

¿Qué es el remedio? ¿Quién nos sacará del enredo y del desorden en que nos encontramos?  ¿...de los excesos del gobierno y de tantas regulaciones? ¿...de la crisis monetaria? Fíjate: “Nuestro socorro está en el nombre de Jehová”. ¿Cuál nombre? El nombre de Jehová y de su hijo Jesucristo. Filipenses 2:9 dice: “Por lo cual Dios también le ensalzó a lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra”.

Nuestro versículo de hoy nos habla de Dios, y luego nos dice CUAL Dios;…..Él que hizo el cielo y la tierra. EL HIZO EL CIELO Y LA TIERRA. ¡Sépalo! Juan 1:3 dice: “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que es hecho, fue hecho”. Aquí no se menciona nada de átomos ni de plasma que se calentaron en extremo ni que se expandieron ni que (contrario a la segunda ley de la termodinámica) el orden y la organización vinieron de lo que fue el desorden y el caos. Para creer esta teoria, uno ha de tener un agenda, un motivo ulterior… el de deshacerse de Dios. “Dijo el necio en su corazón: no hay Dios” Salmo 14:1. De manera que “Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra” (Salmos 124:8).

“Gracia y Paz”
Salmos

domingo, 18 de noviembre de 2012

PUERTAS GRANDES



1 Corintios 16:9
“Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”.

En la Biblia, la palabra “puerta” se usa en forma muy prolija y abundante, encierra un significado simbólico. Por ejemplo, cuando algo es inminente, decimos: “Está a la puerta”.

En el tiempo antiguo, había puertas cerradas para el pueblo de Israel. Faraón, cerrando las puertas de la libertad, no permitió que Israel saliera de Egipto. La Biblia dice que: “Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto” (Éxodo 5:1). El Faraón desafiante respondió: “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel” (Éxodo 5:2). El final de esta historia ya la conocemos, Dios abrió las puertas de la libertad para Su pueblo.

Israel cruzó el río Jordán y se encontró con una ciudad inexpugnable: Jericó; con puertas cerradas, bien cerradas. Dice la Escritura: “Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía” (Josué 6:1). Pero Dios había decidido abrirlas para que el pueblo pase. Él puede abrir puertas en un país, porque es el Soberano de las naciones y éstas le pertenecen. Dios le dio a Josué la estrategia, no era una estrategia humana; consistía en caminar alrededor, clamar e invocar al Señor en el momento que se indicara y ¿sabe qué pasó con las puertas cerradas? ¡Cayeron los muros, se derrumbaron y el pueblo de Dios heredó en victoria!; parecía un plan ridículo, pero contaba con un elemento poderosísimo llamado Fe; y la Fe, mueve montañas.

La influencia benefactora de la Iglesia es evidente a través de los siglos. A pesar que ha habido gobiernos e imperios que se han concentrado en un ataque sistemático y abierto contra la Iglesia del Señor, han fracasado en su intento.

En el imperio babilónico, que el rey Nabucodonosor dominó; Daniel y sus tres amigos, gente que servía a un Dios de grandes puertas, se pusieron en sus manos en situaciones difíciles. Nabucodonosor, avanzando los años, expresó: “Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo” (Daniel 4:2). ¡La Iglesia puede poner a los reyes a testificar del poder de Cristo!

Podríamos decir lo mismo del imperio medo-persa y del imperio romano; de aquellos quedan ruinas, pero la Iglesia marcha triunfante; el enemigo no ha podido, ni podrá cantar el coro de victoria; no han podido, ni podrán derrotarnos; porque Dios abre puertas eficaces.

LA IGLESIA DEL SEÑOR SE MUEVE EN LA PERSPECTIVA DE TRES IMPORTANTES PUERTAS

1) LA PRIMERA PUERTA

La puerta de la salvación de Cristo. Jesús dijo en Juan 10:9, leemos: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo”. Cristo es una puerta grande, la primera que se abrió; pero el entrar por ella representa conflictos, pruebas; porque ser cristiano no es como vivir en el mundo, es agradar a Dios en todo.

2) LA SEGUNDA PUERTA

Cuando Cristo preguntó a sus discípulos: “¿Quién decís que soy yo?”; Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”; entonces Jesús declaró: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro y sobre esta roca (entiéndase: sobre esta revelación, sobre esta verdad, que van a decir y creer millones, después de ti) edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades (infierno) no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:13-20).

Prevalecer implica luchar, algunas de esas puertas se levantarán: la puerta de la drogadicción, la puerta del alcoholismo, la puerta de la corrupción - que en la actualidad alcanza a todos los estratos sociales en el mundo - se levanta retadora e inexpugnable la puerta de la idolatría, la puerta de la  inmoralidad, por la cual ingresa la mayoría y cuando se cierra, aprisiona a los que por ella entraron. Se levantan amenazantes, pero ya el Señor ha dicho: “Las puertas del infierno no prevalecerán”. ¡Tenemos poder de Dios para golpear esas puertas! ¡Y tendrán que caer! Porque el Señor dijo: “No prevalecerán”.

3) LA TERCERA PUERTA

Aquella que menciona Apocalipsis 4:1-2, Juan escucha una voz como de trompeta y cuando se vuelve para mirar quien hablaba, la voz le dijo: “Sube acá” y cuando mira “he aquí una puerta abierta en el cielo” y si alguien quiere saber, ¡esa puerta es grande, hacia allí nos movemos; nada, ni nadie nos puede impedir llegar y alcanzar esta puerta, abierta para nosotros!

CUANDO JESÚS MURIÓ EN LA CRUZ, SUCEDIERON ALGUNAS COSAS EN EL ÁMBITO INVISIBLE

Lo visible era su cuerpo lacerado, ensangrentado; alrededor la gente veía todo el drama, pero habían cosas que ocurrían en el ámbito espiritual, pero eran parte del plan de Dios; por tanto, podemos decir que la cruz fue una gran puerta de victoria, especialmente, sobre Satanás.

Dice la Biblia en Colosenses 2:14-15, “…anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, despojando a los principados y las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Él era el emperador de la muerte y el infierno, pero Cristo, al morir, le arrebató las llaves del infierno y la muerte. Así que el diablo no tiene ningún poder sobre usted; dice la Biblia: “Los exhibió, públicamente (los avergonzó), triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15); es por eso que cuando Jesús dijo: “Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Marcos 15:37-38). La puerta se abrió de par en par”.

Cristo no tenía que añadir nada, ganó como hombre, ¡todo un triunfador!, pero no añadió en sí ningún brillo más a su Majestad. ¿Por quién lo hizo? ¡Por nosotros! Por eso dijo: “En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18). “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

SE ME HA ABIERTO PUERTA GRANDE Y EFICAZ

En Éfeso, el apóstol Pablo dijo: “Se me ha abierto puerta grande y eficaz”. Eficaz quiere decir: “Que produce efecto”, que el objetivo propuesto se cumple.

Éfeso, una ciudad impía, centro de idolatría, donde custodiaban aquella maravilla del mundo antiguo: El templo de Diana. Era un edificio majestuoso, sostenido por cien columnas de mármol, cada una donada por un príncipe oriental, una obra de arte, un lugar donde se reunían a adorar. Diana era una representación de diosa de la fertilidad. Toda la ciudad la adoraba, era tan famosa que, a lo largo del imperio romano, se hablaba de ese ídolo; había mucha superstición: Letras mágicas que otorgaban protección a la gente que las usaban.

En la época de su tercer viaje, Pablo estuvo trabajando en Éfeso por lo menos 2 años y 3 meses. Dejó la ciudad después del motín provocado por Demetrio, el platero fabricante de templecillos de plata, que vio disminuir sus beneficios debido a la predicación del apóstol (Hechos 19).

Pablo no pensaba quedarse mucho tiempo, tenía otro itinerario, incluso envió a algunos ayudantes que se fueran delante y se quedó en Éfeso predicando en las escuelas. “Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos…” (Hechos 19:9). Pablo dijo a sus ayudantes que todavía no se iría, porque entendió la visión: “Se me ha abierto puerta grande y eficaz”.

Cuando Pablo predicaba, ellos pensaban que había llegado otro talismán, porque Pablo sanaba a toda la gente en el nombre de Cristo. Y las personas atormentadas por el diablo venían al Señor. Pero algunos llegaron a reprender: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo” (Hechos 19:13); a lo que respondieron los demonios: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?” (Hechos 19:15); es que hay que estar autorizados y el que autoriza está arriba, en los Cielos; el endemoniado les cayó encima y huyeron desnudos y con las marcas del elemento violento (Hechos 19:16).

Cuando Pablo llegó, comenzó a predicar en la sinagoga y en las escuelas; la gente empezó a convertirse, incluso quemaron sus libros de magia. “Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la Palabra del Señor” (Hechos 19:18-20). Los que adoraban a Diana, empezaron a adorar a Jesús; entonces la central sindical de artífices empezó a temblar, ¿se da cuenta que cuando Dios abre puertas a la iglesia, las ciudades tiemblan?

Los adversarios comenzaron a surgir; uno de ellos, llamado Demetrio, dijo: “Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero” (Hechos 19:25-27). A él no le importaba Diana, sino el dinero.

“Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios!” (Hechos 19:28). La gente se congregó en el anfiteatro y por dos horas gritaron: ¡Grande es Diana de los efesios!, buscaron a Pablo para matarlo pero no lo encontraron, pues se quedó oculto, arrastraron a algunos de sus compañeros y hubo un ambiente revoltoso y hostil; el apóstol Pablo con respecto a la Obra llegó a decir:“Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”.

En la actualidad, Éfeso es un pantano pestilente; no queda rastro de la ciudad, lo único que suena son las ranas, no se oye nada; pero los cristianos podemos decir: ¡Grande es nuestro Dios! ¡Y la iglesia sigue adelante porque Dios nos ha abierto puertas grandes!

Está cerca el instante en que se oiga una Palabra poderosa, como la dicha en el libro de los Salmos 24:7-10, leemos: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria”. A coro, el cielo pregunta: “¿Quién es este Rey de Gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla”; pero no entrará solo, entraremos con Él; porque somos uno, somos el fruto de lo que Cristo hizo en la cruz del Calvario.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

RÓTULO DE ADVERTENCIA



Proverbios 6:23
“…camino de vida [son] las reprensiones que te instruyen”.

Hoy todo viene con etiquetas de advertencia; desde artefactos nuevos hasta juguetes. Incluso los medicamentos contienen prospectos con letra pequeña sobre los posibles malos efectos.

La Palabra de Dios está llena de etiquetas de advertencia sobre cosas perjudiciales para la salud espiritual. Cuando leemos, «seis cosas aborrece el Señor, y aun siete abomina su alma» (Proverbios 6:16), nos llama la atención como si fuera una señal intermitente de advertencia. La lista que le sigue (vv. 17-19) nos advierte de tendencias destructivas como la soberbia y la deshonestidad; pecados que dañan las relaciones terrenales y entristecen a nuestro Padre celestial. El texto también declara que «camino de vida [son] las reprensiones que te instruyen» (v. 23). En otras palabras, las advertencias divinas no buscan quitarle diversión a la vida, sino que la protegen y la preservan.

Siempre recuerdo una vez, cuando era niño, que estaba parado con mi amigo Bobby fuera de la iglesia después del culto, y que de pronto, él salió corriendo hacia una calle muy transitada. Oí que su madre gritó: «¡Cuidado!». Fue una advertencia para protegerlo, no para quitarle libertad.

Con suma frecuencia, hemos ignorado la advertencia del Señor de dejar de correr en la dirección equivocada, y sufrimos las consecuencias. Recordemos que prestar atención a sus advertencias implica libertad. Es para nuestro beneficio.

La Palabra de Dios está llena de tiernas advertencias para protegernos y preservarnos.

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LEA: Proverbios 6:16-22

Biblia en un año: Hechos 27–28
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

CLAMEMOS A DIOS MIENTRAS HAYA TIEMPO



1 Samuel 2:9
“El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su fuerza”.

Si andamos con Dios, Él guarda nuestros pies de caer, y previene que perdamos nuestra salvación. Él guarda los pies de sus santos, o sea los suyos. Para los que no lo conocen, es muy distinto. Caminan un sendero oscuro con muchos hoyos cubiertos y no tienen guía ni luz, pero “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre” (Salmo 37:23).

El versículo de hoy es la oración de Ana cuando nació Samuel. No tenía hijo y con mucha angustia pidió a Dios que le concediera uno. En esta oración de gratitud, ella alaba la soberanía de Dios. Es Él que decide el resultado de la batalla. Es Él que reina en los asuntos de los hombres; es Él que da fuerzas al débil, y humilla al orgulloso. Hay muchos que esperan que este mundo se mueva y se gobierne por la casualidad, pero pronto se echará de ver que Dios está en el trono, y gobierna este mundo en justicia. Jesús es el Rey de Reyes y Señor de Señores. Dios dice que a pesar de la rebelión en la tierra, la ira, y el ateísmo, “Yo empero he puesto mi rey sobre Sión, monte de mi santidad” (Salmo 2:6). Clamemos a Él, mientras que hay tiempo.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 17 de noviembre de 2012

¿QUÉ FRUTOS ESTÁS PRODUCIENDO?



Mateo 7:15-20
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”.

El pasaje de hoy nos enseña que, al igual que los árboles, algunas personas dan malos frutos mientras que otras dan buenos frutos. Algunos usan sus dones para servir a Dios, y predican el evangelio de Cristo y lo ponen en práctica en todo lo que hacen. Otros fingen ser fieles y mansas ovejas, pero en realidad son lobos rapaces que buscan su propio beneficio. Y Jesús advierte a sus discípulos: "Por sus frutos los conoceréis”.

El apóstol Pablo, en su primera carta a su hijo espiritual Timoteo, le aconseja lo siguiente: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza…” (1 Timoteo 4:13). Es decir si queremos producir buen fruto, tenemos que preparar nuestros espíritus dedicando tiempo a leer la Biblia. Entonces el Espíritu Santo nos capacitará para exhortar y enseñar a otros las buenas nuevas del evangelio. En el v.6 de este capítulo, Pablo le dice a Timoteo que debe nutrirse “con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”. Una buena semilla, producirá buen fruto, de lo contrario, de una mala semilla saldrán malos frutos. En otras palabras, nuestros frutos serán de acuerdo a lo que sembremos en nuestros corazones y nuestras mentes. Si permanecemos en la lectura de la palabra de Dios, en la oración, en la exhortación y en la enseñanza; si persistimos en observar y practicar la sana doctrina, nuestros frutos afectarán positivamente a todos los que están a nuestro alrededor, así como a nosotros mismos.

No es posible producir este tipo de frutos si no permanecemos en una íntima comunión con el Señor. Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). La presencia del Espíritu Santo es esencial para vivir una vida cristiana fructífera. Sin él, no podemos producir buenos frutos, porque nuestra naturaleza pecaminosa tiende a producir malos frutos. La Biblia dice que los frutos de la carne son: “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas... Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:19-23). Este es el fruto que Dios espera de sus hijos.

Pero si bien la semilla es muy importante, así como la presencia del Espíritu Santo, que es el que da el crecimiento, el terreno donde cae esa semilla es también de vital importancia. De acuerdo a la parábola del sembrador que Jesús contó a sus discípulos, en la humanidad hay cuatro tipos de terrenos, y de ellos hay tres tipos en los que la buena semilla no da frutos; sólo uno es capaz de producir buenos frutos. Dice Mateo 13:23: “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”. Sé obediente a la Palabra de Dios, de manera que tu corazón sea esa buena tierra a la que se refirió Jesús.

Se estima que en el mundo hay más de dos mil millones de cristianos. La pregunta es: ¿Están todos estos cristianos dando frutos? Y si están dando frutos, ¿qué clase de frutos? Si solamente cada uno de ellos produjera “a treinta por uno”, la humanidad entera conocería a Cristo como salvador, y el mundo en que vivimos sería una maravilla. Pero lamentablemente es todo lo contrario.

¿Y tú, qué frutos estás produciendo? Aplica esta enseñanza a tu vida. Si no estás dando los frutos que Dios espera de ti, hazte el propósito de hacer los cambios necesarios en tu vida, para que produzcas “a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.

ORACIÓN:
Bendito Dios y Señor, te ruego que hagas de mi corazón un terreno fértil que produzca una cosecha abundante de frutos que sean agradables a ti. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

OJO EN EL CIELO



Isaías 58:11
“Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”.

Es complicado crear un sistema mediante el cual un «ojo en el cielo» ayude a guiar automóviles, aviones y barcos todo el tiempo. Por ejemplo, los GPS que la mayoría de la gente conoce funcionan porque hay entre 24 y 32 satélites girando permanentemente alrededor de la Tierra a una altura de poco más de 20.000 km (12.500 millas). Esos satélites deben mantener una velocidad y una altura constantes para proporcionar indicaciones precisas.

Los complicados sistemas de posicionamiento global actuales son solo una pequeña analogía de lo que Dios puede hacer. Él le prometió a Israel: «El Señor te guiará continuamente…» (Isaías 58:11 lbla). El salmista sabía que no podía ir a ningún lugar sin que Dios no supiera dónde estaba (Salmo 139:7-8). Mucho antes de los GPS, el Señor ya estaba sentado «sobre el círculo de la tierra» (Isaías 40:22) y veía todo.

Saber que hay alguien que nos rastrea dondequiera que estemos puede darles miedo a quienes tratan de esconderse. Pero para el creyente, esta verdad brinda gran gozo y seguridad. Independientemente de dónde se encontrara, el salmista confiaba en que la mano de Dios lo guiaría (Salmo 139:10).

El Señor ha prometido guiarte y acompañarte hoy. Es el mejor Guía que puedas tener, y desea llevarte por los senderos correctos.

Para no equivocarte de camino, deja que Dios te guíe

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LEA: Salmo 139:1-10

Biblia en un año: Hechos 25–26
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LAS NECESIDADES NO SATISFECHAS



Salmo 84:11-12
“Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía”.

Si el Señor ha prometido proveer para nuestras necesidades, ¿por qué no siempre las satisface cuando se lo pedimos? Puesto que Él es completamente fiel a su Palabra, es obvio que la causa del problema somos nosotros. Su promesa de provisión tiene una condición: es dada a quienes “andan en integridad” (v. 11). Por tanto, si Dios no está proveyendo para nuestras necesidades como nosotros quisiéramos, es posible que tenga un plan diferente.

Pecado. Una razón por la que nuestras oraciones no son respondidas, es porque hemos permitido el pecado en nuestras vidas, y no estamos caminando con rectitud. Si el Señor no tomara en cuenta la desobediencia, y nos concediera todas nuestras peticiones, estaría aprobando un estilo de vida pecaminoso.

Holgazanería. Puede ser que no hemos hecho nuestra parte. Aunque Dios es la fuente final de todo lo que tenemos, Él nos ha dado la responsabilidad de trabajar para que atendamos nuestras necesidades básicas (2 Tesalonicenses 3:10-11). Si usted es una persona en condiciones de trabajar, pero que no quiere hacerlo, el Señor no va a apoyarlo.

Deseos. Si Dios no ha provisto como usted esperaba, es porque sus “necesidades” son en realidad deseos. Si el Señor sabe que lo que usted quiere no logrará los planes que Él tiene para su vida, negará su provisión para darle algo mejor.

Las acciones y el carácter de Dios siempre están en armonía. Él no premia la rebeldía ni la holgazanería, y sus respuestas a la oración cuadran con su propósito de conformarnos a la imagen de Cristo. Si Él le está negando algo que usted considera esencial, es porque está haciendo algo mejor para usted.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

CONFIADOS EN JEHOVÁ



Salmo 4:8
“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado”.

La última frase del versículo es “estar confiado”, o más bien, “estar seguro,” o en seguridad. Vivimos en un mundo en que todo cambia y pasa rápidamente, y muchas veces llegamos al fin del día como Pablo en su ministerio, sin “ningún reposo”, y “en todo atribulados: de fuera, cuestiones; de dentro, temores”. Pero qué bonito cuando al fin del día podemos doblar las manos, y en serenidad y paz hablar con Dios, dejando todos los problemas y todas las preocupaciones en sus manos; y luego muy tranquilos y sosegados, caernos dormidos, con la confianza que Dios es nuestro pastor, y estamos en las manos de Él.

“Gracia y Paz”

viernes, 16 de noviembre de 2012

¿QUIERES PARTICIPAR EN EL GRAN PLAN DE DIOS?



Jonás 1:1-3
“Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová”.

A través de la televisión, el radio, los periódicos, a diario nos enteramos de acontecimientos que nos indican que cada vez hay más corrupción y perdición en el mundo. Violaciones, asesinatos, drogas, abuso de niños, etc. son noticias diarias y cada vez más frecuentes. Oímos de padres que matan a sus hijos. Hijos que matan a sus padres. Vemos niños de doce o trece años que asesinan a sus maestros porque éstos los disciplinaron. Y nos preguntamos: “¿Adonde vamos a parar?” Cientos de años antes de Jesucristo, Dios le dijo a Jonás, refiriéndose a la gran ciudad de Nínive: “Pregona contra ella porque ha subido su maldad delante de mí”. En otras palabras, “Ve y predica allí porque el pecado y la corrupción van de mal en peor”.

El propósito de Dios sigue siendo el mismo de aquellos tiempos: salvación para la humanidad, avivamiento espiritual, transformar vidas, traer la luz a todos aquellos que no le conocen. Y el método que Dios usa para alcanzar a los que viven en pecado es también el mismo: sus hijos. Dice el pasaje de hoy: “Vino palabra de Jehová a Jonás...” ¿Qué es lo primero que hace Dios cuando decide traer la salvación a una o más personas? Llama a otra persona. Dios en su inmensa sabiduría, en su infinito amor ha determinado que para traer bendición, para traer avivamiento y salvación a este mundo perdido va a usar al hombre.

En el plan de Dios para la salvación del mundo, cada uno de nosotros tiene un papel muy importante. ¿Cómo reaccionamos nosotros ante esta responsabilidad que el Señor ha puesto en nuestras manos? ¿Cómo reaccionó Jonás? Dios le dijo: “Ve a Nínive”. Y Jonás partió para Tarsis, en dirección opuesta. Dios le indicó una dirección. Jonás se dirigió en dirección contraria. ¿Por qué Jonás decidió huir en lugar de obedecer las instrucciones de Dios? Podríamos mencionar tres posibles razones:

Primera: Indiferencia.
No conozco a nadie allí. A mí que me importa Nínive. ¿Te resulta familiar? ¡Qué me importa ese vecino! ¡Que me importa ese compañero de trabajo! Es su problema. Suficientes problemas tengo yo. Lo cierto es que Dios sí se preocupa por esos que no le conocen. La indiferencia es uno de los pecados más comunes entre los cristianos.

Segunda: Desacuerdo con la voluntad de Dios.
En Nínive vivían los asirios. Estos eran enemigos acérrimos de los judíos. Todo el mundo los odiaba. Jonás no quería ni acercarse a ellos. ¿Estás tú siempre de acuerdo con la voluntad de Dios? Probablemente no. Pero una cosa es no estar de acuerdo con Dios y otra cosa es desobedecer a Dios. ¿Cómo puedo llamarle a Dios Señor si cada vez que no me gusta su voluntad le digo que no? Así dice Jesús en Lucas 6:46: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” No podemos esperar vivir una vida victoriosa haciendo nuestra voluntad y no la voluntad del Señor.

Tercera: Temor al fracaso.
Jonás temía que después de advertir al pueblo de Nínive sobre el castigo de Dios por su maldad, el Señor en su inmensa misericordia los perdonara y entonces él haría el ridículo (Jonás 4:2). ¿Cuántas veces nos cohibimos de hablarle a alguien del Señor por temor a fracasar? O que se burlen de nosotros. O que no nos hagan caso. Dios desea que seamos parte de su plan redentor y salvador. Entonces él hará su voluntad.

Pero, ¿qué puedo hacer para hablarles a otros del Señor? Es posible que no tengas un título en Teología, o que no te conozcas toda la Biblia de memoria, pero si tienes un corazón dispuesto a obedecer, el Señor puede hacer grandes cosas contigo. Lo primero que tienes que hacer es orar pidiendo a Dios que te llene del Espíritu Santo y que te use como instrumento eficaz en sus manos. Entonces disfrutarás del gozo y la bendición de ser parte del gran plan de salvación para este mundo corrupto.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me uses para llevar a otros las buenas nuevas de salvación y vida eterna. Capacítame y lléname de tu Santo Espíritu para ser un instrumento en tus manos que honre y glorifique tu nombre. Por Cristo Jesús te lo pido, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

CADA DÍA



Mateo 6:11
“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”.

En 1924, un chico llamado Johnny, al que le encantaba jugar al baloncesto, terminó la escuela primaria en una pequeña escuela rural. Su padre, rico en amor, pero con poco dinero para hacerle un regalo en su graduación, le dio una tarjeta donde había escrito su credo personal de siete puntos y lo alentó a empezar a cumplirlo diariamente. Tres de esos puntos decían: Bebe profundamente de libros buenos; en especial, de la Biblia. Haz de cada día tu obra maestra. Ora pidiendo dirección y da gracias diariamente por tus bendiciones.

En lo que solemos llamar «el Padre nuestro» (Mateo 6:9-13), Jesús nos enseñó a acercarnos a nuestro Padre celestial todos los días. No es algo que se dice una vez y se terminó. Al orar, alabamos a Dios (v. 9), buscamos su reino y su voluntad (v. 10), confiamos en su provisión (v. 11) y le pedimos su perdón, poder y liberación (vv. 12-13).

En el transcurso de su vida, Johnny buscó la fortaleza del Señor para vivir cada día para Él. En tres ocasiones, la Universidad de Purdue, lo premió por ser el mejor jugador de básquet universitario estadounidense, y fue uno de los entrenadores más destacados de todos los tiempos. Cuando el entrenador John Wooden murió a los 99 años, lo honraron fundamentalmente por su carácter, su fe y su influencia sobre una gran cantidad de personas.

Por la gracia de Dios, que todos convirtamos cada día en nuestra obra maestra para Él.

La consagración a Cristo es un llamado diario.


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LEA: Mateo 6:5-15

Biblia en un año: Hechos 22–24
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

EL VALOR DEL DISCERNIMIENTO



Proverbios 2:1-11
“Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio Y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere grata a tu alma, La discreción te guardará; Te preservará la inteligencia”.

Si usted hiciera una lista de las cosas que más quiere en la vida, ¿sería un espíritu de discernimiento una de ellas? El Señor da un gran valor a este atributo, y quiere que todos lo tengamos. Si no lo tenemos, tomaremos decisiones equivocadas. El discernimiento es la capacidad de hacer buenos razonamientos al darse cuenta de lo que no es obvio con facilidad. Por ejemplo, ¿puede usted señalar la diferencia entre el legalismo y la libertad? Dios nos llama a vivir de acuerdo con nuestras convicciones personales, pero no todas ellas son mandatos morales para todos los creyentes. Debemos ser capaces de reconocer la diferencia que hay entre ambos.

El discernimiento es necesario para distinguir lo bueno de lo mejor. Dios tiene el plan perfecto para cada uno de nosotros; sin embargo, hay una multitud de opciones buenas frente a nosotros. Por ejemplo, suponga que le han ofrecido dos empleos. Ambos parecen prometedores, pero solo uno de ellos es lo mejor que Dios tiene para usted.

Es obvio, considerando estos dos ejemplos, que nuestra gran necesidad en cuanto a discernimiento implica ser capaces de comprender lo que Dios nos está diciendo. Cuando usted enfrente una decisión, ¿cómo sabe si Dios le está hablando, o simplemente está escuchando sus propios deseos o razonamientos?

El tiempo para desarrollar discernimiento es ahora mismo. No espere hasta que tenga que tomar una decisión crítica. Comience hoy a llenar su mente con la Palabra de Dios. Pase tiempo con el Señor en compañerismo íntimo. Cuando más lo conozca, mejor podrá discernir su voz.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LA PAZ EN CRISTO



Job 11:18
“Y confiarás, que habrá esperanza; Y cavarás, y dormirás seguro”.

La idea principal de este versículo es la paz y la seguridad que tenemos cuando andamos en obediencia con Dios. No hay ninguna paz que se compara con la de saber que perteneces a Jesús, y eso para la eternidad. Isaías 32:2 dice que Jesús es como “Escondedero contra el viento, y un refugio contra la tempestad; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra caliente”.

Pero una cosa es saber de Cristo, y otra cosa es saber que uno está en Él. Porque si tú confías en tus propias obras, tu sinceridad, y en tu fe, como la fundación de tu salvación, a este grado vas a tener dudas y tormenta. Asimismo, al grado que confíes en la obra completa que Cristo hizo en la cruz y en la fidelidad de Dios a su palabra, a ése grado vas a tener paz y gozo en Él. Tienes que darte cuenta que la salvación es obra de Él, y no hay nada que podemos añadir. Es como la canción: “Jesús lo pagó todo, a Él debo todo”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día