lunes, 10 de septiembre de 2012

TAQUICARDIA


El corazón es una bomba muscular que dirige la circulación sanguínea y es considerado uno de los órganos más vitales de nuestro organismo. Sin embargo, pocas veces se cuida y sólo cuando ocurren trastornos como la taquicardia es cuando se percibe su verdadera importancia.

La taquicardia común, también llamada taquicardia auricular por paroxismo, es una alteración del ritmo normal del corazón el cual pasa de 72 latidos por minuto (en un adulto en reposo) a 120-18
0-200 en cuestión de segundos.

Como resultado, el cuerpo no recibe suficiente oxígeno y nutrientes para funcionar correctamente.

Entre las causas de la taquicardia tenemos:

Problema congénito.
Enfermedades de las arterias o del corazón.
Estado de ansiedad o estrés.
Tabaquismo.
Falta de actividad física.
Abuso de estimulantes como el café, tabaco o alcohol.
Emoción momentánea.
Esfuerzo.
Fiebre.

Entre los síntomas más comunes están:

Palpitaciones.
Falta de aire.
Mareos.
Cansancio.
Dolor en el pecho.
Náuseas acompañado de pánico.
Debilidad.
Sudor.
Desmayo.

Para prevenir esta dolencia se puede usar los siguientes remedios caseros y naturales:

REMEDIOS POPULARES

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #1: Preparar una infusión con una cucharadita de flores secas o frescas de espino en una taza de agua la cual debe hervir por 10 minutos. Tomar dos veces al día. Esta infusión ayuda a regularizar las pulsaciones del corazón, incrementa el poder del músculo cardiaco y baja la presión arterial.

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #2: Elaborar una infusión con una cucharadita de valeriana seca en una taza de agua la cual debe hervir por 10 minutos. La valeriana no sólo tranquiliza a la persona sino también ayuda a regularizar el ritmo cardiaco. Se toma una taza preferiblemente de noche.

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #3: Hacer un té con flores secas de madreselva en una taza de agua la cual debe hervir durante 10 minutos. Tomar dos veces al día. 

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #4: Colocar un puñado de hojas secas de cedrón en un jarro de agua que esté hirviendo. Dejar reposar y tomar. Repetir, por lo menos, dos veces diarias.

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #5: Verter 3 ramas de yerbabuena en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Tomar una taza al día.

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #6: Verter varias hojas de lechuga en un cuarto de litro de agua que se encuentre hirviendo. Tapar, colar y beber 3 tazas al día.

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #7: Tomar agua destilada de las flores de mandarina, ya que tiene propiedades antiespasmódicas.

REMEDIO PARA LA TAQUICARDIA #8: Verter 1 cucharadita de polvo de semillas de apio en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Tomar una taza al día.


Recomendaciones

Las personas que trabajan bajo presión presentan una mayor disposición a sufrir de taquicardia auricular por paroxismo. Esto se debe a que el estrés produce una ruptura de la conducción autónoma del corazón, una pérdida del ritmo. Es importante el reposo y aprender a visualizar los asuntos tanto personales como profesionales con serenidad, tranquilidad y calma.

Evitar el consumo de café, bebidas de cola, té, chocolate, las píldoras dietéticas y los estimulantes de cualquier tipo. Es importante que las personas que sufren de taquicardia reduzcan y eliminen el uso de estimulantes.

Hacer ejercicio. Cuando se realiza ejercicios se eleva la frecuencia cardiaca y el corazón tiende a restaurarse a un nivel más bajo. El ejercicio, además, ofrece una liberación sana al exceso de adrenalina producto de sentimientos hostiles o agresivos que se han acumulado por diferentes situaciones que se presenten. De ese modo el corazón sufre menos.

Ajustar su plan de alimentos a su metabolismo. Las personas con metabolismo rápido deben comer más alimentos proteínicos, ya que tardan más en ser digeridos y ayudan a impedir que baje demasiado el azúcar en la sangre. Cuando baja el azúcar, se desencadena el proceso de la adrenalina que puede resultar en un aumento en el ritmo cardiaco.

Consumir alimentos con magnesio y potasio. En cuanto al magnesio, este mineral crea contracción y relajamiento rítmico y hace que el corazón tenga menos posibilidades de llegar a irritarse. Alimentos con magnesio son, por ejemplo, porotos de soja, nueces, porotos o legumbres y salvado. En relación al potasio, éste es otro mineral que ayuda a disminuir la actividad cardiaca y la irritabilidad de las fibras musculares. Se encuentra en frutas y vegetales

Ante la aparición de los síntomas, se recomienda una visita al especialista para un correcto diagnóstico. Los remedios caseros y naturales complementa el tratamiento médico.

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19). 

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M
Fuente: Plantas Medicinales
 

INDICAR EL CAMINO


Juan 14:6
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Hace poco, una grúa tuvo que remolcar el automóvil de mi esposa. Cuando le expliqué al hombre de la compañía cómo encontrar mi casa, le dije que le indicara al chofer que no siguiera las instrucciones de su GPS (sistema de posicionamiento global). Como había otra calle con el mismo nombre, pero quedaba del otro lado de un campo, era necesario darle indicaciones precisas. Entonces, me aseguró que le informaría.

Mientras esperaba junto a la entrada del garaje preguntándome dónde estaría la grúa, el chofer llamó y me dijo que había seguido las instrucciones de su GPS, pero que no podía encontrar el número. Le repetí las indicaciones que había dado anteriormente y, al instante, apareció.

Los cristianos tienen la responsabilidad de indicar el camino exacto para que una persona pueda llegar al cielo: mediante una relación personal con Cristo (ver Juan 3:16; 1 Corintios 15:1-5). Es necesario ayudarlas a darse cuenta de que, si siguen su propio «GPS» religioso, como el hacer buenas obras o esperar ser lo suficientemente buenas, eso no las llevará al cielo. Si bien debemos respetar las creencias de los demás, es preciso que les testifiquemos sobre el evangelio verdadero de la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo.

Jesucristo lo expresó mejor cuando dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6).

La salvación se obtiene por la expiación que hizo Cristo, no por nuestro esfuerzo.

-----------------------------------------
LEA: Mateo 28:16-20
-----------------------------------------
Biblia en un año: Ezequiel 22–24
-----------------------------------------

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

EL PRIMER MANDAMIENTO


Marcos 12:30
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.  Este es el principal mandamiento”.

Este es un gran compromiso personal: Dios demanda a los creyentes que acepten a Cristo y que reciban la salvación mediante “un amor ferviente” y duradero.   Ese amor exige una actitud de permanente comunión con Dios, un esfuerzo por obedecerle y buscar su voluntad cada día.

Este amor debe ser inspirado en el Señor y “sincero” en el actuar, compartiendo Su sufrimiento, respetando sus normas de justicia en la tierra, generando un vínculo personal de lealtad y fidelidad a Él, siendo la fe, la roca sustentable de nuestra vida, deseando siempre estar frente a Su presencia.  En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

JEHOVÁ ES MI LUZ, MI SALVACIÓN Y MI FORTALEZA


Salmos 27:1
“Jehová es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?”

Este mundo yace en tinieblas; en la oscuridad del pecado y rebelión contra Dios, contra su autoridad, y contra su Palabra. Pero el verdadero discípulo de Cristo que ha nacido de nuevo puede decir, “Jehová es mi luz”. La luz de Dios expuso la oscuridad de nuestra senda y lo negro de nuestros pecados, y luego Jesús nos habló y dijo, “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” Juan 8:12. Así es que cuando nos arrepentimos y creímos el Evangelio, (Marcos 1:15), renacimos y su luz llenó nuestras vidas, acabando con las tinieblas del pecado y rebelión.

Fíjate que en el versículo de hoy el Salmista dice, “Jehová es mi luz”. ¿Qué beneficio tengo yo que otros tengan a Cristo como su salvador si él no es un salvador para mí? No pares con solo decir, “Jesús es la luz del mundo”, sino que él es mi luz y mi salvación. Después de ser salvo de verdad, puedes completar el versículo de hoy y decir, “¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 9 de septiembre de 2012

EVALÚE SU COMPROMISO


1 Corintios 6:19-20
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

¿Ha evaluado usted alguna vez su compromiso con el Señor? Lamentablemente, muchos cristianos han cruzado la puerta de la salvación y se han instalado en sus bancas, sin esperar nada más. Pero Cristo quiere que decidamos deliberadamente dejar que Él sea el Señor de nuestras vidas. Esto requiere que renunciemos a todos nuestros derechos y reconozcamos que Él es quien traza el curso. Nuestra responsabilidad es simplemente obedecer.

Sin embargo, nuestra tendencia natural es limitar las áreas a las que damos acceso a Dios. El día en que usted puso su fe en Cristo como su Salvador, ¿se quedó con el título de propiedad de su vida? ¿Ha dibujado un círculo que dice: “Esta es el área en la que te serviré, Señor, pero no me pidas que vaya más lejos”? Si es así, usted no ha reconocido que cuando Cristo le perdonó, también le compró para Él. Todo lo que usted es y tiene, le pertenece al Señor. El colmo del orgullo es reclamar autoridad sobre lo que ya no le pertenece a usted.

Cuando el Señor nos desafía a hacer algo más allá de los límites que nosotros nos hemos fijado, nos está llamando a un mayor nivel de compromiso. No importa qué tan dedicados podamos estar actualmente, ninguno de nosotros ha alcanzado el máximo nivel. Cada reto es una oportunidad para dar a Cristo completa autoridad sobre todos los aspectos de la vida.

Su grado de compromiso con Dios es el mismo grado de obediencia a cualquier cosa que Dios le pida que haga. Como posesiones compradas con la sangre de Cristo, somos de Él no solo porque nos ha comprado, sino además por su amor sacrificial con que nos ha amado.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

HAZLO TÚ MISMO


2 Corintios 10:5
"Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios".

La liberación del pecado no significa ser libre de la naturaleza humana. Hay áreas de esa naturaleza, como los prejuicios, que el creyente puede destruir dejándolos de alimentar y abandonándolos. Pero, hay otras que deben ser violentamente destruidas, por la fuerza divina que imparte el Espíritu. Existen algunas circunstancias contra las cuales no debemos luchar, sino solamente estar firmes y ver la salvación de Dios (ver Éxodo 14:13). Toda teoría o concepto que se levante como una barrera contra el conocimiento de Dios debe ser derribado con determinación por el poder de Dios, no por el esfuerzo humano ni transigiendo para llegar a un acuerdo (ver 2 Corintios 10:4).

La lucha empieza solamente cuando Dios ha cambiado nuestra naturaleza y hemos experimentado la santificación. La guerra no es contra el pecado. Nunca podremos luchar contra él. Jesucristo lo venció cuando nos redimió. El conflicto tiene que ver con el cambio de nuestra vida natural por la espiritual, lo cual no es fácil, ni Dios espera que lo sea.

Solamente lo logramos por medio de una serie de elecciones morales. Dios no nos santifica en cuanto al carácter, sino en el sentido de que nos declara inocentes y nosotros debemos transformar esa inocencia en un carácter santo, por medio de nuestras decisiones morales. Estas determinaciones se oponen continuamente a las áreas de nuestra vida natural que se han atrincherado y que se levantan como barreras fortificadas contra el conocimiento de Dios. Podemos retroceder y dejar de tener valor para su reino, o derrumbar esas barreras con resolución dejando que Jesús lleve otro hijo a la gloria (ver Hebreos 2:10).

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

¿ANDARÁN DOS JUNTOS, SI NO ESTÁN DE ACUERDO?


Salmo 14:1-3
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.

Si queremos ser pueblo de Dios, y andar con Dios, debemos estar de acuerdo con Él. En primer lugar debemos de estar de acuerdo con Él respecto del pecado. Dios declara en forma inequívoca, categórica, en las Sagradas Escrituras, que todos hemos pecado, que todos hemos escogido nuestro propio camino.

Lo primero que nos dice Dios es que nos arrepintamos, que cambiemos de dirección. Hemos estado andando en la dirección equivocada, transitando por el camino del yo, del egoísmo. Debemos virar y abandonar ese camino equivocado, confesar y abandonar nuestros pecados, acudiendo al Señor, pidiéndole que nos perdone y nos de la libertad por amor de Jesús.

Ahora bien, existe un arrepentimiento que podríamos calificar de religioso y que solo busca eludir la sanción, librarse del castigo. Pero debemos dar un paso más, hasta alcanzar lo que podríamos llamar el arrepentimiento genuino, cristiano. Ese arrepentimiento abarca no solamente el temor al castigo, sino una pena genuina por haber pecado contra el amoroso Padre Celestial, un dolor piadoso porque hemos ofendido a Aquel que nos amó e hizo provisión para que alcanzásemos el perdón y la limpieza.

Debemos llegar a otro acuerdo si andamos con Dios, un acuerdo respecto del señorío de Cristo. Indiscutiblemente debemos considerarlo como nuestro Redentor Salvador. Con frecuencia leemos las Sagradas Escrituras que “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). En esta oración resaltan dos palabras. Una de ellas naturalmente es salvo, pero la otra palabra importante en este pasaje bíblico es el vocablo Señor. Debemos ponernos de acuerdo con Dios respecto del Señorío de Cristo. Si hemos sido perdonados, si hemos nacido de nuevo, no es para que vivamos esta vida a nuestro antojo. Dios nos ha redimido y renovado para que cumplamos Sus propósitos. El único descanso, paz y gozo verdaderos se sienten al encontrar nuestro verdadero lugar con relación al Señorío de Jesucristo.

Las Sagradas Escrituras afirman que Cristo cargó nuestros pecados en la cruz. “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…” (1 Pedro 2:24). Ahora bien, esta provisión se hizo para todos, en todas partes, pero no nos beneficiaron hasta que sepamos de ella y hagamos los ajustes morales y espirituales necesarios, es decir, la confesión y el abandono de todo pecado, recibiendo a Jesucristo como Señor y Salvador.

Las Sagradas Escrituras declaran a sí mismo que Cristo no solamente cargó sobre sí nuestros pecados en la cruz, sino que llevó los pecados de todos los hombres de todo el mundo, de toda la raza humana en la cruz. Pero esto tampoco nos beneficia hasta que lo sepamos y hasta que hagamos el necesario ajuste moral y espiritual, que significa una rendición a Dios total, incondicional e irrevocable, Jesús nos dice que equivale a tomar la cruz y seguirle. El apóstol Pablo, después de haber experimentado esta entrega, declara: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:20). Esta crucifixión también está incluida en el andar de acuerdo con Dios.

Efesios 5:18 nos da otro imperativo: “Sed llenos del Espíritu Santo”. El Espíritu habita en todos los creyentes que han nacido del espíritu, pero necesitamos este revestimiento del Espíritu Santo a fin de fortalecer nuestro carácter cristiano y ser como Cristo. También el bautismo en el Espíritu Santo, que es una unción de poder, y que nos da como resultado una vida fructífera.

Un estudio muy provechoso de la Biblia de parte de cada uno de nosotros sería la búsqueda de otras formas en virtud de las cuales es de necesidad imperativa que estemos de acuerdo con Dios, a fin de que en forma inequívoca, podamos andar con Él. Amén.

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico

¿COMO SABES CUÁL ES LA VOLUNTAD DE DIOS?


Filipenses 2:13
“Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

Te has preguntado alguna vez: ¿Cómo sé que estoy haciendo la voluntad de Dios?, o ¿Cuál será la voluntad de Dios en este asunto? La Biblia dice que Dios obra en cada uno de nosotros, y lo hace a través de su Espíritu Santo. Y su objetivo principal es llevar a cabo su plan, es decir su voluntad en cada creyente. Claro que cada uno de nosotros puede rechazarla, pues Dios no produce su obra en forma automática; él espera que seamos receptivos de manera que podamos recibir y aceptar su voluntad en nuestras vidas.

Cuando buscamos verdaderamente conocer la voluntad de Dios, lo primero que debemos hacer es echar a un lado nuestra propia opinión sobre el asunto. Para lograrlo tenemos que orar a Dios con toda sinceridad, mostrando nuestra decisión de no tener en consideración nuestros conceptos e ideas al respecto y suplicándole que nos muestre su voluntad. Y debemos orar de esta manera continuamente hasta que estemos seguros de que hemos entendido la voluntad de Dios. Entonces él estará libre para influir sobre nosotros de manera que podamos discernir con claridad sus deseos e intenciones en nuestras vidas.

¿Y cuándo sabemos que los deseos de nuestro corazón provienen de Dios y no de nosotros mismos? En primer lugar cuando esos deseos concuerdan perfectamente con la Palabra de Dios. Para cerciorarnos bien de que lo que estamos deseando proviene de la voluntad de Dios debemos hacer un análisis honesto de nuestros sentimientos, y compararlos con lo que nos dice la Biblia al respecto. En segundo lugar, una confirmación de que estamos en la voluntad de Dios es sentirnos invadidos por un profundo sentimiento de paz en nuestros corazones. Romanos 12:2 dice que la voluntad de Dios es “agradable y perfecta”. Por eso el Salmo 119:165 afirma: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo”. El rey David experimentó estos dos aspectos en su vida, y en el Salmo 40:8 pudo declarar: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”.

Debemos también observar con mucha atención las circunstancias que se mueven a nuestro alrededor, porque cuando Dios muestra su voluntad esas circunstancias cambian. Cuando de todo corazón hemos pedido su dirección, él abre o cierra puertas para indicarnos si le agrada o no el camino que hemos tomado. Si las circunstancias son adversas, y por mucho que tratemos de avanzar tropezamos una y otra vez, entonces debemos detenernos y consultar de nuevo con el Señor. Una vez Dios nos muestra su voluntad debemos dejar de usar nuestra propia fuerza, pues él nos capacita para lograr su propósito. El pasaje de hoy dice que Dios es quien produce en nosotros tanto “el querer como el hacer, por su buena voluntad”.

Al actuar en la voluntad de Dios debemos ser pacientes, y mantenernos en oración. Cuando Elías estaba orando a Dios en el monte Carmelo para que trajera lluvia a la región (1 Reyes 18:41-46), lo hacía sabiendo que era la voluntad de Dios, pues el Señor ya le había hablado antes al profeta. Elías le pidió a su siervo que subiera a la cima del monte para que observara si veía alguna señal de lluvia. Dice la Biblia que subió seis veces y no vio nada, pero Elías se mantuvo orando, y a la séptima vez su siervo vio que una pequeña nube se elevaba del horizonte, y fue y se lo comunicó a Elías. Entonces él le dijo al siervo: “Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia”.

Cuando sabemos que estamos haciendo la voluntad de Dios, debemos estar confiados en los resultados. Dios se encarga de mover las circunstancias para que se lleve a cabo aquello que estamos esperando conforme a sus planes para nuestras vidas. Y en algún momento él comienza a mostrarnos pequeñas señales, y entonces sabremos que estamos a punto de recibir lo que deseamos.

ORACIÓN:
Padre eterno, reconozco ante ti que muchas veces he preferido hacer mi voluntad en situaciones de mi vida, y he tenido que pagar las consecuencias. Te ruego me perdones y me des sabiduría para discernir tu voluntad que es perfecta y agradable. Y dame las fuerzas para obedecerte aun en contra de mis deseos. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA MÁSCARA DE LOS CABALLOS


Salmo 119:37
“Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino”.

Cerca de donde mi esposo y yo vivimos, hay una granja con muchos caballos. Durante ciertas épocas, estos animales tienen máscaras sobre los ojos. Por mucho tiempo, sentí pena por esos caballos que no podían ver, pero, después, me enteré de que mi suposición sobre esas máscaras estaba equivocada. Están hechas de una malla abierta y se puede ver a través de ellas. Estas mallas impiden el paso de las moscas que les enferman los ojos. Las máscaras no impiden que los caballos vean… ¡evitan que queden ciegos!

Los incrédulos suelen suponer cosas sobre la Biblia similares a lo que yo pensé de las máscaras. Piensan que es algo que Dios nos pone delante de los ojos para que no veamos toda la diversión que podríamos tener. Sienten lástima de los creyentes en Cristo porque creen que el Señor no nos permite disfrutar de la vida. Así como yo no sabía sobre las máscaras de los caballos, ellos desconocen de la Biblia. No obstaculiza que veamos todas las cosas buenas, sino que evita que nos infecten las mentiras que producen ceguera espiritual. La Palabra de Dios no impide que disfrutemos de la vida, sino que hace posible que gocemos de aquellas cosas que satisfacen verdaderamente.

La Biblia no obstaculiza que conozcamos la verdad, sino que evita que creamos mentiras.

Cuando vemos el mundo a través del filtro de la Palabra, aprendemos la verdad sobre ambos.

-------------------------------------------
LEA: Salmo 119:33-40
-------------------------------------------
Biblia en un año: Ezequiel 19–21
-------------------------------------------

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA JUSTICIA DE DIOS EN CRISTO


2 Corintios 5:21
"Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".

Es un concepto asombroso: que el Hijo de Dios, puro, limpio y sin mancha fue hecho pecado por nosotros. Todo nuestro pecado fue puesto en él, y el llevó la culpabilidad de cada pecado que hemos cometido, o que será cometido. Tan completa fue la transferencia de nuestros pecados a él, que Dios le dio la espalda y Jesús gritó, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Marcos 15:34. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” Gálatas 3:13. Pero igualmente estupendo es el hecho de que nosotros somos hechos la justicia de Dios en él. 1 Corintios 1:30 dice “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación, y redención” Pero esta asombrosa trasferencia es eficaz solamente para aquellos que reciben a Jesús como su Salvador al arrepentirse de sus pecados y recibirle en su corazón por la fe. Todo lo que necesitas ahora o por la eternidad está en él. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 8 de septiembre de 2012

CAUTIVERIO Y LIBERACIÓN DEL OCULTISMO


1 Timoteo 4:1
"Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios".

Nunca antes, en la historia humana, esta amonestación bíblica contra los peligros del ocultismo cobró mayor actualidad, y fue más necesaria como en estos postreros tiempos en que estamos viviendo.

Multitud de personas y aun creyentes en el Evangelio, se encuentran sufriendo opresión: física, mental, síquica y espiritual. Muy pocos se dan cuenta de su situación, que es, porque se han relacionado y se han envuelto en el laberinto del ocultismo, el cual está bajo la influencia y control del poder de las tinieblas.

Si usted ha estado envuelto en prácticas de ocultismo debe saber que ha abierto la puerta a los poderes de tinieblas, de opresión y esclavitud. Es con mucha razón que la Santa Biblia, el libro de Dios para el hombre, condena firmemente tales prácticas.

¿Se ha prestado usted para que le lean la buena ventura (suerte)?, ¿ha ido para que le lean la palma de la mano, o para que le adivinen su futuro con las cartas, o las barajas, o con bolas de cristal o de otro modo?

¿Practica usted la telepatía, la cábala, el horóscopo, la astrología, la clarividencia, el vudú o cosas similares?, ¿ha consultado a algún médium, ha asistido a alguna reunión espírita, o ha tratado de comunicarse con los espíritus de los muertos o los llamados buenos espíritus?, ¿ha asistido a alguna sesión para hacer temblar la mesa, o hacer flotar los objetos, o para ser hipnotizado, o para hipnotizar?

Estando enfermo ¿ha seguido tratamientos curativos de magia, encantamiento, espiritismo, trance, etc.?

¿Lee diariamente su horóscopo en la prensa diaria?, ¿se guía por la astrología?, ¿lee libros y literaturas de ocultismo, reencarnación, sueños, magia negra?

¿Sigue y practica enseñanzas, que pretenden tener apoyo en la Biblia pero, que son un ejercicio del llamado poder de la mente humana que tanto se presta para la intervención de los poderes de las tinieblas, ya que son un rechazo tácito al poder de Dios?

¿Sabe usted que todas las practicas de ocultismo, en todas sus fases y modalidades son condenadas por la Santa Palabra de Dios, porque son una abominación a Dios y una maldición al hombre?, ¿sabe que en todas esas prácticas de ocultismo está bregando con los poderes demoniacos e infernales, y que por consiguiente es para su propia ruina, miseria y destrucción?

Puede que usted actualmente este padeciendo alguna triste situación o problema físico, mental, moral, síquico, espiritual, conyugal; que tuvo su origen en alguna practica de ocultismo realizada por usted en el pasado.

Leamos lo que Dios dice en la Biblia con relación al ocultismo, en sus variadas practicas y modalidades, y citamos: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas” (Deuteronomio18:10-12). “No os volváis a los encantadores, ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios” (Levítico 19:31).

Amigos míos, existen solamente dos fuentes de información y conocimientos para el hombre: Dios o el diablo.

Uno puede allegarse a Dios en el nombre de JESUCRISTO, nuestro Redentor y Abogado; y recibir ayuda, orientación, conocimiento, dirección, salud, salvación y toda clase de bendición.

La única otra alternativa es el OCULTISMO. Y detrás de la puerta del ocultismo hay alguien oculto, Satanás, con sus poderes infernales y de tinieblas, los cuales disfraza y presenta de muchas maneras: unas grotescas y otras refinadas; pero todas son una abominación o insulto a Dios, una maldición y desgracia al hombre, y una trampa y delicia de Satanás.

Satanás es llamado “el dios de este siglo” (2 Corintios 4:4). El mandamiento divino dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3).

El dios de este siglo, Satanás, acomoda a sus víctimas dándoles conocimiento oculto, riquezas, placeres, posiciones, etc. Pero después les cobra demasiado caro, fatal y eternamente caro en los tormentos del infierno, y del lago de fuego y azufre, preparado para el diablo, y sus ángeles, y sus seguidores y sus víctimas.

El rey Saúl consultó a un médium, a la pitonisa de Endor, y dice la Biblia: “Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella… Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos su varones” (1 Samuel 31:4-6). “Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la Palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí” (1 Crónicas 10:13, 14).

Toda persona que se envuelve en las prácticas del ocultismo le abre la puerta y la oportunidad a los poderes infernales, y a las actividades demoníacas en su vida. Por esto unos viven deprimidos, ansiosos, desesperados, indiferentes, irresponsables, nerviosos, intranquilos, miedosos, asustados alocados, locos, endemoniados, furiosos, con complejos de grandeza, alucinados, belicosos, iracundos, soberbios, alcohólicos, fumadores, drogadictos; pervertidos sexualmente, practicando la fornicación, el adulterio, el amor libre, la sodomía, el lesbianismo, la promiscuidad, el nudismo; haraposos, hediondos, sucios, desgreñados; rebeldes contra la autoridad, y blasfemos contra Dios; hablando solos, con ojos vidriosos, semblante hosco y perverso; con padecimientos físicos crónicos y hasta desconocidos, que la ciencia nada puede hacer; con problemas maritales, familiares, pleitos, discordia, rencillas, violencias, crimen, suicidio.

Y para usar el texto bíblico, con relación al poder de los demonios sobre aquellos que se someten, citamos a San Pablo en 2 Timoteo 3:1-5, como sigue: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad”.

Y sobre el mismo tema, vuelve a escribir San Pablo a los romanos: “Pues ha­biendo conocido a Dios, no le glorificaron como Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó (los dejó a la merced de los demonios) a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira (cambiaron a Dios por el diablo), honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador… Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza (lesbianismo), y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres (sodomía), y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravió… atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendidos el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:21-32).

Esa es la horrenda cosecha y las degradantes consecuencias de las practicas del ocultismo, y usted no puede librase a sí mismo porque se ha vendido, es esclavo, no puede librarse real y permanentemente de un hechizo con otro hechizo.

Todos los que deseen ser librados, sean inconversos o sean convertidos, del ocultismo y de esos espíritus engañadores les decimos que hay un solo camino de escape, hay una sola vía de liberación, y ese es nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro Señor Jesucristo dijo: “El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18, 19). “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Nuestro Señor Jesucristo es nuestro gran libertador, el conquistador de nuestra libertad, el invencible, el fuerte en batalla, que marcha en la grandeza de su poder (Isaías 63:1). “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38). “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15).

Si amados, nuestro Señor Jesucristo es la luz que nos liberta de las tinieblas del ocultismo en todas sus ramas. Dios “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). Para recibir esta gran liberación, para romper esas terribles cadenas, para soltar esas fuertes ataduras, para vencer esas fuerzas demoníacas; es necesario, es indispensable aceptar a Jesucristo como Salvador y Libertador.

Si usted desea realmente ser libre del poder de Satanás, del poder del pecado, del poder de los vicios, de toda creencia y practica que es abominable a Dios; entonces, arrepiéntase de todo eso, acepte al Señor Jesucristo como su Señor y Salvador; y Dios le libertará, le perdonará, le dará gozo y paz. Dios le bendiga.

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico

UN LLAMADO AL COMPROMISO


Lea: Éxodo 3:1-15

¿Cómo responde usted cuando Dios le dice que haga algo que parece estar más allá de sus capacidades? ¿Está lleno de excusas, dándole razones por las que escogió a la persona equivocada? Fue así exactamente como respondió Moisés. Cuando el Señor le dio la gigantesca tarea de conducir a los israelitas a la libertad, estaba llamando a Moisés a un nivel de compromiso considerablemente más alto. Si esperamos dar un paso de obediencia a los retos que nos hace nuestro Dios, debemos hacer las mismas preguntas que hizo Moisés.

¿Quién es Dios? Esta respuesta es importante porque revela la autoridad de Aquel que nos está diciendo qué debemos hacer. Los dos nombres que el Señor utilizó –el Dios de Abraham, Isaac y Jacob (v. 6) y “YO SOY EL QUE SOY” (v. 14), lo identificaron como el eterno y soberano Creador con existencia propia, que cumple sus promesas. Esto significa que no hay ninguna autoridad superior, y que Él tiene todo el derecho de exigir nuestra obediencia.

¿Quién soy yo? Cuando Moisés preguntó si él era el hombre adecuado para la tarea, el Señor le dio una promesa: “Ve, porque yo estaré contigo” (v. 12). El hombre fue capaz de cumplir con la tarea solo porque Dios quiso establecer una relación con él. La fuente de competencia del cristiano es su relación con Cristo, y la presencia de su Espíritu Santo que mora en nosotros.

Cuando Dios le dé una tarea a realizar, recuerde que si usted se niega a obedecer, perderá la bendición que Él ha planeado para su vida. Piense solo en lo que Moisés habría perdido si hubiera dicho que no. Hay demasiado en juego. ¡Confíe en Dios, y siga adelante!

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿QUÉ HACES CON TU LIBERTAD?


Romanos 8:1-2
"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte".

A todo ser humano le encanta la libertad. Pero la libertad es peligrosa en manos de los que no saben usarla. Por eso a los criminales se les encierra tras alambres de púas, barras de acero o muros de concreto. Lamentablemente hemos visto en muchas ocasiones que algunos de ellos han salido en libertad, y entonces han cometido crímenes aún mayores que los anteriores, y han tenido que regresar a la prisión. Estos no saben disfrutar de la libertad de la manera correcta, sino que actúan de tal manera que pierden sus beneficios, y vuelven otra vez a sufrir las consecuencias negativas de sus acciones.

En la vida espiritual sucede algo similar. El pasaje de hoy dice que aquellos que han aceptado a Jesucristo como su Salvador son libres de toda condenación y de la ley del pecado y de la muerte. Sin embargo, el apóstol Pablo, conociendo el peligro de usar esa independencia incorrectamente, en su carta a los gálatas los exhorta a que estén firmes en su libertad. En Gálatas 5:1 escribe: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud". Por medio del milagro de la resurrección, el temor, la ansiedad y la culpa han sido sustituidas por la fe, la paz, y el perdón. Esta es la libertad que recibimos a cambio del sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario. ¿Qué libertad puede ser más profunda que la libertad del alma?

Ahora bien, tenemos que entender que Dios nos ha dado la libertad para que la usemos conforme a sus enseñanzas y estatutos, de manera que él pueda llevar a cabo sus planes en nuestras vidas. Si nos desviamos de sus caminos, y nos dedicamos a practicar el pecado usando como pretexto esta libertad, no vamos a recibir las bendiciones que el Señor tiene preparadas para nosotros, y sufriremos las consecuencias de nuestra desobediencia. Pablo se refiere a este punto en su carta a los Romanos cuando escribe: “¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:15-16).

Ciertamente somos esclavos de aquello que obedecemos. La diferencia estriba en que la obediencia al pecado trae miseria y desgracia a la persona que lo practica, a su familia y a aquellos que están a su alrededor, mientras que la obediencia a la palabra de Dios trae paz, gozo y victoria. El salmista escribió en el Salmo 119:44-45: “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos”. Esta es la verdadera libertad. Hemos sido llamados por Dios para ser libres, pero debemos usar siempre nuestra libertad para edificar, no para derribar; para glorificar el nombre de Dios, no para deshonrarlo. No para odiar, sino para perdonar y servir con amor a los demás. Así dice Gálatas 5:13: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Un fuego extendiéndose por un bosque en medio de una gran sequía requiere ser controlado. Si se deja en libertad de continuar su rumbo se convertirá en un infierno abrasador. Al igual que un fuego incontenible, la libertad sin límites es peligrosa. Pero cuando se controla, es una bendición para todos. El mejor control que podemos tener sobre nuestras vidas es el control del Espíritu Santo y de la palabra de Dios, que es la espada del Espíritu. Sometámonos a este control de todo corazón, y disfrutaremos de las maravillas de la libertad de Dios.

Aférrate a esta enseñanza de todo corazón, pide al Señor que te de sabiduría para disfrutar plenamente de la libertad que él te ha dado, y úsala para la gloria y la honra de su nombre.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial. Te doy gracias por la libertad que me has dado a través de Cristo Jesús. Te ruego que me ayudes a ser obediente a tu palabra y someterme al control de tu Santo Espíritu para disfrutar al máximo de tus bendiciones. En el nombre de Jesús. Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

PIES RESISTENTES


Habacuc 3:19
“Porque el Señor me da fuerzas; da a mis piernas la ligereza del ciervo y me lleva a alturas donde estaré a salvo”

¿No te parece que a veces estas caminatas son un poco duras? Nuestros pies se hinchan, nos duelen los músculos y cuesta un poco subir las montañas. Cómo me gustaría poder subirlas fácilmente como lo hacen los ciervos mulo. Si estás en el momento y lugar adecuados en las montañas rocosas del oeste de Estados Unidos y Canadá, podrás ver unos ciervos muy grandes llamados ciervos mulo. Los ciervos mulo pueden trepar casi corriendo montañas que son muy difíciles de subir para los seres humanos. Ellos pueden hacerlo fácilmente porque Dios los creó con un tipo de pezuñas especiales que son flexibles pero resistentes al mismo tiempo.

Dios también puede hacer que tú seas flexible pero resistente a la vez. A veces nos ocurren cosas en la vida que son tan difíciles como subir una montaña, pero Dios puede fortalecernos y darnos «pies resistentes» como las pezuñas del ciervo mulo. Él te ayudará a esforzarte sin que te des por vencido y a subir las montañas más difíciles que se atraviesen en tu vida. Él te mantendrá fuerte en tu camino hacia el cielo.

“Gracia Y Paz”
Meditaciones Vespertinas