domingo, 19 de agosto de 2012

LA HONESTIDAD DE HEMÁN


Salmo 88:3
“… mi alma está hastiada de males…”

Me maravilla Hemán, el poeta que escribió el Salmo 88. Su vida era una angustia constante. «… mi vida está hastiada de males…», se lamentaba (v. 3). ¡Estaba harto de sufrir!

Hemán miraba atrás y recordaba su mala salud y sus desgracias. Observaba a su alrededor y veía adversidades y abandono. Levantaba la vista y no hallaba solaz. «Estoy afligido», se lamentó (v. 7,15). Estaba «abandonado» (v. 5), «en tinieblas» (v. 6) y desechado (v. 14). No podía ver ninguna luz al final del túnel; ninguna solución para su tristeza.

La honestidad de Hemán me reconforta. Los creyentes que nunca tienen luchas me desconciertan. Desde luego, hay un equilibrio: Nadie quiere estar cerca de aquellos que están siempre quejándose de sus problemas, pero a mi corazón le hace bien saber que hay alguien más que ha tenido luchas.

No obstante, Hemán tenía otras virtudes además de su franqueza. También poseía una fe tenaz e inamovible. A pesar de sus numerosas dificultades, se aferraba a Dios y clamaba a Él «día y noche» (vv. 1, 9, 13). No dejaba de orar ni se rendía. Y aunque en ese momento no se daba cuenta, reconocía la misericordia, la verdad y la justicia del Señor (vv. 11-12).

Me encantan las personas como Hemán, ya que hacen que me aferre más a Dios y me recuerdan que no debo dejar de orar nunca.

La oración es la tierra donde mejor crece la esperanza.

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LEA: Salmo 88
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Biblia en un año: Jeremías 3–5
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA GLORIA VENIDERA


Romanos 8:18
"Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada"

Los problemas y sufrimientos que tenemos en este mundo son verdaderos, y su causa es la desobediencia y la rebelión contra la voluntad de Dios. Pero aunque nuestras angustias actuales son reales, solo duran por un breve momento a comparación con la eternidad que vamos a gozar con las cosas que Jesús nos está preparando. Fíjate que Pablo dice que nuestros sufrimientos no se comparan con la gloria venidera. También dice: “Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria” 2 Corintios 4:17.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 18 de agosto de 2012

LA PACIENCIA DE DIOS


2 Pedro 3:8-9
“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

La lenta reacción del Señor ante el pecado, muchas veces desconcierta a los creyentes. ¿Por qué no castiga inmediatamente a quienes violan sus preceptos? La breve respuesta se encuentra en 2 Pedro 3: el Señor es paciente, para que todas las personas tengan la oportunidad de arrepentirse (v. 9).

Por nuestra condición humana, queremos que las personas sufran por sus malas acciones. Jonás huyó de su deber de predicar en Nínive, porque temía que si sus habitantes se arrepentían, su Dios misericordioso se arrepentiría de destruir la ciudad. Y eso fue precisamente lo que sucedió. En vez de alegrarse por el triunfo del Señor, el profeta se quejó por haber tratado a los Ninivitas con paciencia y misericordia (Jonás 4:2).

Jonás estaba enojado con Dios, a pesar de que él mismo había experimentado su misericordia. (Con todo y lo asqueroso que fue aquello, hay peores formas de disciplina que ser tragado y vomitado por un pez).

Los creyentes debemos estar agradecidos de que el Señor, a diferencia de los seres humanos, sea lento para la ira. Cuando somos rebeldes y testarudos, Él espera pacientemente que reconozcamos nuestra falta. La disciplina es dolorosa tanto para quien la recibe como para quien la aplica. Dios prefiere que veamos el error de nuestra actitud, que dejemos de pensar que estamos quedando impunes por nuestro pecado, y que volvamos al camino recto.

El Señor da un valor tan alto al arrepentimiento y a la preservación de la comunión con Él, que está dispuesto a retrasar el castigo por el pecado. Pero solo por un tiempo. Al final, su justicia exige una sanción. No espere que Él lo discipline. En vez de eso, haga lo correcto y vuelva su corazón a Dios.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

MEDITAR LA PALABRA


Josué 1:8
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Muchas personas desearían tener unos minutos al día para meditar y, de esa forma, calmar el torbellino de la vida que no les deja un minuto libre. Este mundo no para, corremos de un lado a otro en búsqueda de cumplir con todas nuestras responsabilidades, sin descanso ni paz. El Rey David en el Libro de los Salmos escribe “Y en Su Palabra medita de día y de noche”. Los que procuran vivir bajo la bendición de Dios toman su tiempo y meditan La Palabra, a fin de definir todas sus decisiones, actitudes y acciones. Al leer La Palabra y meditar sobre ella, saltan preguntas de ¿Cómo aplica este versículo a mi vida? ó ¿debo esforzarme para evitar este pecado?, ó, Dios procura que obedezca a sus Mandamientos.

Si somos obedientes hay promesas en La Biblia de las cuales nos podemos apropiar y reclamar. En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

LOS ELEGIDOS DEL REINO


Lucas 12:32
“No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino”.

Las palabras “manada pequeña,” (Como un rebaño de ovejas), se refieren al hecho de que los que entramos al reino y de verdad llegamos a conocer a Cristo somos la minoría en este mundo. Quizás muchas veces dudamos de nuestra salvación, y de que si Dios nos mira, o se interesa en nuestras vidas. 

¡Qué consuelo que Jesús nos asegura que Dios sí nos mira, nos ama, y con el mayor gusto nos da el reino; es decir, la vida eterna y todas las bendiciones que nos ha prometido por medio de la sangre de Su Hijo Amado, Jesucristo, quien nos amó y quien se entrego por nosotros, a quien sea toda la honra, la gloria y alabanza ahora y para toda la eternidad. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

viernes, 17 de agosto de 2012

LA VIDA ANTIGUA Y LA NUEVA


Hay gente que tiene mas de 5, 10, 15, 20 o más años dentro de la Iglesia y nunca han conocido a Jesucristo, por eso siguen teniendo un corazón de piedra y no uno de carne, solamente se han amoldado a normas, dogmas y religión. Por eso es que vemos a tantos creyentes que después de muchos años siguen siendo MALICIOSOS, MALOS, DESLEALES, TRAICIONEROS, CHISMOSOS, IRACUNDOS, DE DOBLE ANIMO, AVAROS, VANAGLORIOSOS, SOBERBIOS, ORGULLOSOS, MAL AGRADECIDOS, CALUMNIADORES, etc., porque nunca se les ha revelado Jesucristo en sus corazones.

El hombre a de recorrer el camino que le lleve a la libertad, Pablo afirma "No habéis recibido espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor". Somos advertidos continuamente de que este es el gran peligro en nuestra vida cristiana, entrar nuevamente en la esclavitud. El paso por el cual un hombre puede salir de la esclavitud a la libertad gloriosa de los Hijos de Dios, debe ser de renovación continua, perfeccionándose en el amor y guiados por el Espíritu de Dios, atrás deben quedar los rudimentos mundanos a los que estábamos atados, y nos impedían seguir el camino de la libertad, no se puede tener dos amos al mismo tiempo: Dios y el mundo. Ambos son incompatibles y si servimos a uno no podremos servir al otro, hay que escoger, la decisión es nuestra, y la renovación es obra de Dios, solo hay un camino que lleva a Dios, en la Biblia lo dice bien claro, Lucas 9:23 "si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame".

Colosenses 3:5-17
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”.

“Gracia y Paz”
Sana Doctrina

LA PACIENCIA: NUESTRO DON DE SERVICIO


Colosenses 3:12-13
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”.

Cuando tenemos problemas o sufrimientos, acudimos a otros para que escuchen con paciencia nuestros lamentos. Pero me pregunto con qué frecuencia buscamos ser la persona que gentilmente da un paso al frente para compartir la carga de un amigo afligido.

Pablo animó a los creyentes a "vestirse" de misericordia, benignidad y paciencia. En otras palabras, no venimos desde el seno materno equipados con estos atributos, sino que somos capacitados por la práctica al imitar a Cristo cuando sobrellevamos mutuamente las cargas y nos perdonamos unos a otros. El Espíritu Santo está más que dispuesto a instruirnos en la manera correcta para producir el fruto espiritual. El Señor nos da entonces las oportunidades para poner en prácticas tales aptitudes.

Tendemos a clasificar a la paciencia restringidamente como "espera". Esa, sin duda, es parte de la definición, pero también lo son conceptos tales como el aguante, la perseverancia y la persistencia. Cuando nos vinculamos con otros, estamos sufriendo sus dificultades juntamente con ellos, o perseverando en nuestros intentos de ofrecer ayuda. Estamos demostrando interés, escuchando y sirviendo hasta donde podemos. En un mundo que insiste en hacerlo todo rápidamente, la paciencia es un regalo maravilloso que podemos dar a otra persona.

Al poner a la paciencia en la lista del fruto espiritual, Dios está diciendo que todo creyente puede desarrollar esta cualidad. Aparte de otros dones y talentos que usted posea, la paciencia es un atributo del cual puede vestirse. Practíquela para la gloria de Dios y como una manera de servir a su prójimo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL DÍA MALO


Salmo 27:1-5
“El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?… Me esconderá en su tienda en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto”.

Se dice que en la vida de toda persona existen días buenos y días malos; que es necesario aprovechar al máximo los primeros, pues no se podrá escapar a los segundos.

Al leer el Salmo 27 comprendemos que su autor (David) veía venir el “día malo”, pero podía expresar su confianza en Dios, la verdadera fortaleza de su vida. Su fe encontraba en Dios un refugio simbolizado por un lugar de abrigo: la tienda o la roca. Por lo tanto no temía al pensar en el día de la prueba.

En su carta a los Efesios (6:13-18) el apóstol Pablo también evoca el “día malo”, cuando el poder de Satanás se siente más. De ahí la necesidad de estar preparados para una confrontación: por una parte debemos estar “firmes” ante sus ardides, y por la otra “resistir” a su poder y al de sus huestes. Para ello es necesario estar revestidos de “toda la armadura de Dios”, imagen de los recursos que Dios pone a disposición de los suyos para un combate de tal magnitud. De esos recursos, aprovechemos especialmente la lectura de la Biblia, la Palabra de Dios, la cual alimenta nuestra alma y nos purifica, así como la oración bajo sus diversas formas (peticiones, suplicaciones, confesión), que nos mantiene en contacto permanente con Dios.

El secreto de la fuerza del creyente es que Dios está a su disposición y que en todo tiempo puede ponerse en contacto con Él. Entonces halla el socorro en el momento oportuno.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

¿CUÁNTO VALORAS UNA AMISTAD?


Proverbios 17:17
"En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia".

Todos sabemos que es muy difícil sobrevivir en la soledad y el aislamiento. Necesitamos a alguien en quien confiar, a quien llamar cuando las cosas no marchan bien, con quien orar, con quien compartir una buena película, o simplemente para conversar o sentirse acompañado. Cuando Dios dijo en Génesis 2:18: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”, seguramente no estaba pensando exclusivamente en sexo, o en actividades relacionadas específicamente con el matrimonio, sino más bien en la necesidad del hombre de una compañía, de alguien semejante a él con quien compartir, con quien gozarse en momentos de alegría y llorar en momentos de tristeza. Alguien de quien recibir ayuda en un momento difícil.

Esto es precisamente la amistad, un afecto desinteresado entre las personas, un sentimiento de confianza, de aprecio, de amor, de hermandad. El pasaje de hoy nos dice que el verdadero amigo ama en todo tiempo, en las buenas y en las malas, y es como un hermano en los tiempos de angustia o de aflicción. De hecho, muchas veces un amigo ha resultado más fiel que un hermano o cualquier otro familiar. Jesús dio mucho valor a la amistad. Hablando de su relación con sus discípulos les dijo: "Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer" (Juan 15:15). Es decir, entre amigos verdaderos existe confianza para compartir hasta las cosas más íntimas.

Las amistades suelen comenzar de imprevisto, y muchas veces sin buscarlas. En el camino de la vida vamos encontrándolas. Y todo comienza cuando alguien "nos cae bien". Sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos es muchas veces el principio de una buena amistad. Pero para que una amistad sea duradera y resista los embates de todos los vientos adversos de la vida, es necesario algo más que simplemente tener algunas cosas en común. Principios y convicciones morales y espirituales firmes constituyen un fuerte fundamento para una buena amistad. La Biblia nos aconseja no entablar amistad con personas chismosas, inmorales y que actúan neciamente, y al mismo tiempo nos provee de principios para desarrollar amistades verdaderas. Dice Proverbios 16:28: "El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos". El apóstol Pablo nos da un excelente consejo en 1 Corintios 5:11: "Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis".

El egoísmo en un sentimiento que destruye una amistad. El desinterés mutuo la fortalece. El deseo de ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio debe prevalecer siempre. La verdadera amistad se orienta hacia el tú, no hacia el yo, y consiste más en dar que recibir. La verdadera amistad es, en gran medida, servicio afectuoso y desinteresado. No hay riqueza más valiosa que la lealtad de un buen amigo. Ser leal implica ser una persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromisos que la amistad lleva consigo. Leales son los amigos que no critican, ni murmuran, que no traicionan una confidencia personal, que son honestos y veraces. Otros principios esenciales para una verdadera y duradera amistad son los siguientes:

Paciencia: Toma tiempo para escuchar. Muchas veces es lo único que tienes que hacer.

Tolerancia: Aprende a valorar las diferencias en otros, y a aceptarlas.

Calor humano: Expresa afecto con un abrazo o una palmada en el hombro.

Transparencia: Revela siempre tus verdaderos sentimientos. Habla siempre la verdad.

Confrontación: Insta a tiempo y fuera de tiempo, dice la Biblia. Confronta con amor.

Agradecimiento: Muestra gratitud hacia los demás.

Ciertamente un buen amigo es una bendición de Dios. Valora las buenas amistades y cultívalas de manera que se fortalezcan y perduren por toda tu vida.

ORACIÓN
Padre mío, dame sabiduría para escoger mis amistades, y enséñame a tratarlas de manera que la vida de Jesucristo se manifieste en todo lo que yo haga y diga. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla”

LA BENDICIÓN ETERNA


Mateo 11:28
"Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar".

Cuando nos damos cuenta de nuestros pecados y nuestra culpabilidad delante de Dios, esto se llama convicción de pecado, y es obra del Espíritu Santo. Reconocemos que somos pecadores y que hemos ofendido gravemente a Dios, y que El está enojado con nosotros. Esta culpabilidad es la carga del pecado, y la única manera de salir de esta carga es allegarnos a Cristo con sinceridad. El es el único que puede quitarnos los pecados, pues los llevó en la cruz de calvario. El nos enseña el único remedio para nuestra culpabilidad.

¡Qué hermosa invitación! “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. El es nuestro Creador, y los que lo tenemos en nuestras vidas sabemos que él es nuestro consuelo y nuestro descanso y que siempre debemos de tenerlo como nuestro Señor y Salvador o ser eternalmente perdidos.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

martes, 14 de agosto de 2012

EL BAUTISMO: EL PRIMER PASO COMO SEGUIDORES


Mateo 3:11-17
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.

Cristo comenzó su ministerio público con el bautismo. En esos días, Juan el Bautista estaba llamando a la gente a confesar sus pecados y a demostrar su arrepentimiento mediante la inmersión en el río. ¿Por qué, entonces, el inmaculado Jesús pidió ser bautizado? Al comienzo, Juan rehusó bautizarlo sabiendo que Cristo era "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). Pero Jesús no estaba demostrando arrepentimiento, sino que se estaba identificando sacrificialmente con la humanidad pecaminosa.

Como cristianos, estamos llamados a seguir su ejemplo en todas las cosas. Es por eso que el bautismo es el primer paso como seguidores de Jesús. Así como Él estuvo dispuesto a identificarse con nosotros, nos identificamos públicamente con Él cuando somos bautizados y declaramos simbólicamente que: "He puesto mi fe en Jesucristo como mi Salvador y creo que la deuda por mi pecado fue pagada en su totalidad por su sacrificio. Creo que así como Él resucitó de entre los muertos, yo también seré resucitado por medio de Él. Caminaré en la voluntad de Dios mientras esté en este mundo y viviré con Él por toda la eternidad. Porque me amó lo suficiente como para identificarse conmigo en mi pecado, le demostraré mi amor a Él siguiendo su ejemplo ahora, y durante el resto de mis días".

El bautismo demuestra nuestra conexión no solo con Cristo, sino también con nuestros hermanos espirituales —pasados, presentes y futuros. Nos unimos a todos los que caminaron antes de nosotros en la fe, declarando que somos miembros de un mismo cuerpo, redimidos y resucitados por el mismo Señor.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL PRIMER DEBER


Si Dios no ocupa el primer lugar en nuestros esfuerzos y pensamientos por la mañana, ocupará el último lugar en lo restante del día.

Mi deber es orar antes de ver a alguna persona. A menudo, cuando duermo hasta muy tarde, o recibo visitas en las primeras horas de la mañana, no puedo empezar mi oración antes de las once o las doce. Este es un mal sistema. Es contrario a la Escritura. Cristo se levantaba antes de que amaneciera e iba a un lugar solitario. David dice: “De mañana mi oración te previno”. “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz”.

La oración familiar pierde mucho de su poder y dulzura y me siento incapaz de hacer algún bien a los que me buscan. La conciencia se siente culpable, el alma insatisfecha, la lámpara no está arreglada. La oración secreta resulta fuera de tono. Creo que es mucho mejor comenzar el día con Dios, buscar su rostro, poner mi alma cerca de Él antes que de ningún otro.

Los hombres que han hecho para Dios una buena obra en el mundo, son los que han estado desde temprano sobre sus rodillas. El que desperdicia lo mejor de la mañana, su oportunidad y frescura, en otras ocupaciones que en buscar a Dios, hará pocos progresos para acercarse a Él en el resto del día. Si Dios no ocupa el primer lugar en nuestros esfuerzos y pensamientos por la mañana, ocupará el último lugar en lo restante del día.

Detrás de este levantarse temprano para orar, se encuentra el deseo ardiente que nos impulsa a comunicarnos con Dios. El descuido demostrado por la mañana es indicio de un corazón indiferente. El corazón que se retrasa para buscar a Dios por la mañana ha perdido su agrado en él. David tenía hambre y sed de Dios y por esto lo buscaba temprano, antes del alba. El lecho y el sueño no encadenaban su alma en su afán de buscar a Dios. Cristo ansiaba la comunión con el Padre, y por eso antes de que amaneciera se iba al monte a orar. Los discípulos, cuando despertaban avergonzados por su negligencia, sabían dónde encontrarlo. Si recorremos los nombres de los que han conmovido al mundo a favor de las causas piadosas, encontramos que buscaron a Dios muy de mañana.

Un deseo por Dios que no pueda romper las cadenas del sueño, es algo débil que hará poco que realmente valga para Dios.

No es simplemente el levantarse temprano lo que pone a los hombres al frente y los hace generales en jefe de las huestes de Dios, sino el deseo ardiente que agita y rompe las cadenas de la condescendencia consigo mismo. El saltar temprano del lecho da salida y aumento y fuerza al deseo, de otra manera éste se apaga. El deseo los despierta, y esta tensión por Dios, este cuidado de apresurarse a la llamada hace que la fe se afiance en Dios y que el corazón obtenga la más dulce y completa revelación.

La fuerza de esta fe y la plenitud de esta revelación hacen santos eminentes, cuya aureola de santidad llega hasta nosotros para que participemos del gozo de sus conquistas. Pero sólo nos contentamos con disfrutarlas pero no con reproducirlas. Edificamos sus tumbas y escribimos sus epitafios, pero ponemos mucho cuidado en no seguir su ejemplo.

Necesitamos una generación de predicadores que busquen a Dios de mañana, que den a Dios la frescura y el rocío de su esfuerzo para que tengan en recompensa la abundancia de su poder que les dará gozo y fortaleza en medio del calor y el trabajo del día. Nuestra pereza en los asuntos de Dios es el pecado de que adolecemos. Los hijos de este mundo son más sabios que nosotros. Están en sus negocios desde que amanece hasta que anochece. Nosotros no buscamos a Dios con ardor y diligencia. Ningún hombre ni alguna alma se afianzan en Dios si no lo sigue con tesón desde las primeras horas del día.

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico

EL TESTIMONIO DEL ESPÍRITU SANTO


Romanos 8:16
Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

Tenemos el cielo aquí en la tierra cuando El Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios y que vamos rumbo al cielo, sin ninguna nube ni barrera entre nosotros y nuestro Dios. Es gozo, paz, y alegría, y es el fin por el cual fuiste creado.

¡Qué gozo y paz cuando puedes cantar las palabras de la canción de los niños, “Cristo me ama, esto sé, su palabra dice así. Si Cristo me ama, Si Cristo me ama, Si Cristo me ama, La Biblia dice así”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 13 de agosto de 2012

EL NUEVO NACIMIENTO Y EL BAUTISMO


Romanos 6:3-10
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive”.

El Señor Jesús comisionó a sus seguidores a ir y hacer discípulos, “bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). A medida que la iglesia primitiva difundía el mensaje del evangelio, la respuesta de fe del nuevo creyente era el bautismo. Significa públicamente que la persona era ahora seguidora de Jesucristo.

Los símbolos sirven para comunicar lo que no pueden las palabras. El bautismo es un símbolo de nuestra experiencia de salvación. Mediante este acto, proclamamos la buena noticia de que Jesús murió por nuestros pecados, de que fue sepultado y resucitó; y damos testimonio de que hemos recibido su poderosa transformación.

La palabra “bautizar” en la Biblia, es el mismo término que se usa en griego para describir a una tela que se sumerge en un tinte —se refiere a un cambio total. Por eso, al ser sumergidos en el agua, declaramos que estamos eligiendo morir a la vida vieja y nos estamos uniendo con Cristo. Nuestro pecado es sepultado con Él, y el poder del mismo es vencido por su muerte en la cruz (Romanos 6:14). Cuando somos levantados del agua, afirmamos la resurrección del Señor Jesús. El bautismo es una manera simbólica de decir que, así como el Señor venció a la muerte y resucitó, nosotros somos resucitados espiritualmente a una vida nueva. Somos “nacidos de nuevo” y transformados por el poder de su Santo Espíritu.

En la Biblia, “creer” no es una palabra que indica aceptación intelectual, sino acción. Nuestra fe nunca debe ser ocultada como una luz puesta debajo de un almud (Lucas 11:33); cuando nuestros familiares y amigos no creyentes miran nuestras vidas, necesitan ver el evangelio en acción.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria