miércoles, 27 de junio de 2012

EL PERDÓN DE DIOS


2 Crónicas 30:20
“Y oyó Jehová á Ezequías, y sanó al pueblo”.

El Rey Ezequías había llamado a todo Israel para celebrar la Pascua que por muchos años no se observaba. Muchos eran ritualmente inmundos y no aptos, pero tomaban parte a pesar de eso, lo que hubiera traído castigo por su servicio incorrecto, pero el Rey Ezequías pidió perdón de Dios por el pueblo. “Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo”.

Esto es una buena ilustración de nuestros fracasos y nuestro servicio imperfecto al Señor que nos perdona por su hijo Jesús, y acepta nuestro servicio incompleto, y nuestra obediencia imperfecta. Si caminamos con Cristo tendremos compañerismo estrecho con él, y experimentaremos “los días del cielo en la tierra”, pero si tropezamos y fracasamos, y de nuevo clamamos a él; él nos perdona, y nos restaura al compañerismo. ¡Qué bueno es el Señor! En las palabras de esa canción antigua, ¡”Que amigo tenemos en Cristo, que lleva toda nuestra angustia todos nuestros pecados! ¡Que privilegio llevarle todo a él en oración!” ¡Que bondadoso y que misericordioso es nuestro Padre Celestial.

Debemos decidir leer su palabra, pasar tiempo en su presencia en la oración y obedecerle de todo corazón.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

martes, 26 de junio de 2012

¿Estás buscando una segunda opinión?


Mateo 9:18-26
“Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré sana; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús, volviéndose y mirándola, le dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra”.

Una pequeña historia cuenta que un viejo médico de campo examinó detenidamente a su paciente, se rascó la cabeza perplejo, y le preguntó: “¿Ha tenido esto antes?” El paciente contestó que sí. Entonces, el médico frunció el ceño y le dijo: “Bueno, pues lo tiene otra vez”. Obviamente no tenía la más mínima idea de cuál era el problema. No hay nada más frustrante que un problema para el cual no se encuentra un diagnóstico. ¡Qué alivio es encontrar un médico calificado que pueda decir confiadamente: “Este es su problema y este tratamiento le va a ayudar”!

Jesús siempre identificó correctamente la condición de todo aquel que acudió a él en busca de ayuda. Cualquiera fuese su problema, independientemente de todas las opiniones previas, su diagnóstico siempre fue acertado y los resultados de su intervención perfectos. Vemos la mujer del flujo de sangre y la hija del principal de la sinagoga de las que nos habla el pasaje de hoy. Marcos capítulo 10 nos relata la sanidad de Bartimeo, quien era físicamente ciego, y en Juan capítulo 3 leemos acerca de Nicodemo, el cual era espiritualmente ciego. En Lucas capítulo 7 Jesús sana al siervo de un centurión, y también resucitó al hijo de la viuda de Naín. Tenemos la historia del endemoniado gadareno (Marcos 5), y de muchos leprosos, paralíticos y tantos otros enfermos a los que el Señor sanó.

Jesucristo es el Gran Sanador. Cualquiera que sea tu problema o tu necesidad, sea física, emocional o espiritual, él te invita a que lo busques, confíes en su diagnóstico, y te coloques bajo su sabio y amante cuidado. ¿Confiarás tu vida al Médico Divino, al único que puede sanarte de cualquier enfermedad, resolver cualquier problema, y, aun más importante, salvarte de la condenación eterna?

ORACIÓN:
Mi bendito Padre celestial, gracias por tu Hijo, quien vino a sanar, y a liberar, y a dar vida en abundancia a todos los que en él creen. Hoy yo pongo mi vida en tus manos, y me someto totalmente a tu dirección y tu cuidado. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

REQUISITOS DE LA ESPERA


Salmo 25:3-5
“Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día”.

Esperar el tiempo de Dios no es algo pasivo ni ocioso; supone disciplina y compromiso. Hay cuatro requisitos básicos para la espera exitosa:

Fe.
Los caminos y el tiempo del Señor no son como los nuestros (Isaías 55:8-9). Desde un punto de vista humano, Él usualmente hace las cosas de una manera totalmente diferente de lo que esperamos. Pero a medida que confiemos más en Él, descubriremos que su forma de actuar no es tan extraña después de todo. Y cuando vivimos en armonía con su voluntad, su tiempo comienza a tener sentido.

Humildad.
Para esperar en el Señor, hay que estar convencidos de nuestra necesidad de Él. El sometimiento a su divina voluntad exige humildad; usted no puede seguir adelante con sus propios planes, y al mismo tiempo entregarse completamente a Dios.

Paciencia.
¿Tiene usted la disposición de mantenerse en su situación actual, hasta que reciba una clara dirección divina? Hacer una pausa para recibir claridad de Dios es una decisión deliberada que requiere paciencia.

Valor.
Para esperar en Dios se necesita valor, y especialmente cuando hay presión para actuar. Si se descuida, usted podría dejar de escuchar al Señor y seguir los consejos de otros. Por eso, mantenga su oído en sintonía con la voz del Todopoderoso, y no se equivocará.

Esperar en el Señor es una de las decisiones más sabias e importantes de la vida. Y, contrariamente a la creencia popular, es una tarea que requiere fe, humildad, paciencia y valor. Cuando uno confía en Dios y espera su tiempo perfecto, todos los aspectos de la vida se arreglan.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

UN CAMBIO DE VIDA


Lucas 9:23
“Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame”.

Antes de ser salvos por Jesús, somos esclavos de la carne. Hacemos LO QUE QUEREMOS HACER; lo que nos da consuelo o placer. Pero La Biblia dice que los verdaderos discípulos de Cristo han crucificado la carne y sus deseos. Hay un CAMBIO en nuestra vida cuando venimos a Cristo, o más bien dicho, tenemos UNA NUEVA VIDA; “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

SIN UN CAMBIO, NO HAY SALVACIÓN. Si quieres venir a Cristo, tienes que negarte a ti mismo, tomar tu cruz, y seguirle a Él. Así, CUANDO EL VUELVA y nos recoja para encontrarle en el aire, empezará una eternidad de bendición y gozo.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 25 de junio de 2012

Número de Judíos creyentes en Jesús asciende a un millón

Joel Chernoff, director general de “Messianic Jewish Alliance of America” [Alianza Mesiánica Judía de América], en una entrevista reciente con The Jewish Journal, dijo que hoy en día hay cerca de 800 congregaciones mesiánicas judías en el mundo. Mientras que en 1967 no había ninguna duda es un crecimiento impresionante.
“El judaísmo mesiánico es el que más rápido crecimiento desde 1967″, dice Joel.

Se estima que hay más de un millón de judíos mesiánicos: “Lo Judíos se están convirtiendo en creyentes de Yeshua” – dijo, refiriéndose a Jesús y basándose en el censo realizado por la población judía. 

Chernoff, explicó que “la corriente principal de la controversia entre los líderes judíos, es el Judaísmo Mesiánico que no es parte del judaísmo… Según el rabino presidente de la Unión del Judaísmo Reformista, el Judaísmo Mesiánico “se basa en una mentira”. 

Sin embargo, el director general dijo: “Incluso si la línea entre los evangélicos y los judíos mesiánicos pueden ser diferentes en otros países, en Israel se ha debilitado ya que el país se esfuerza por lograr algún apoyo político que pueda unir las congregaciones mesiánicas que se componen en su gran mayoría Judíos de todas las ramas del judaísmo tradicional, pero también hay personas de diferentes denominaciones”.
 
Por lo tanto, algunas congregaciones se componen de judíos y gentiles que adoraran juntos en una mezcla de iglesia y sinagoga. Esta aproximación y crecimiento, de acuerdo con el movimiento mesiánico se prevé “la reciente conversión de muchos Judíos que creen en el Mesías Jesús, es más, es un signo de que las promesas de Adonai para su pueblo se están cumpliendo en estos días. El Señor ha prometido que muchos retornarán a él, formando el “remanente” de que el Mesías vendrá muy pronto”.
 
Chernoff, explicó que las congregaciones mesiánicas ayudan a Israel. En los últimos 10 años, la Alianza Mesiánica Judía, estima que ya ha contribuido con 100 millones de dólares para diferentes proyectos. Sin embargo, señala, que a los Judíos mesiánicos no se les permite compartir su fe con los israelíes, aunque el gobierno alienta y agradece ese apoyo.
 
En la vista de lo mesiánico, el mundo se enfrenta a su cuarta guerra mundial, que se produce sin estridencias. Se trata de un conflicto religioso entre el mundo libre del fundamentalismo islámico que cree que deber ejercer la dominación del mundo por medio de la jihad [guerra santa].
 
El líder de la Alianza Mesiánica Judía, considera que el enfoque es cada vez más corriente entre el cristianismo y el judaísmo, después de casi 2.000 años de enemistad aun así, hay una gran resistencia de los grupos de cristianos ortodoxos, temen el intento de utilizar este acercamiento para convertir a los Judíos o forzarlos a una unidad teológica entre judaísmo y cristianismo. Sin embargo, los líderes del movimiento mesiánico, señalan que en “estos tiempos proféticos se observa cada vez una ola sin precedentes de la caridad cristiana para el pueblo judío”.
 
“Gracia y Paz”
Fuente: Noticiacristiana.com

¿Puedes reconocer la voz del Señor?

Juan 10:1-6
"De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía".
¿Alguna vez has visto un niño que se ha extraviado de su madre en medio de una multitud? Aunque ella esté fuera de su vista, si el pequeño puede oír su voz la reconoce inmediatamente. Es como si fuera un radar interior que examina los sonidos a su alrededor, eliminando los desconocidos y detectando aquella voz familiar. En los tiempos de Jesús, los pastores llegaban a tener tal relación con sus ovejas que las llamaban por nombre y éstas entendían. Las ovejas eran capaces de reconocer la voz de su pastor por encima de las voces de otros pastores cuyos rebaños apacentaban en los alrededores.

En el pasaje de hoy, Jesús se dirige a un grupo de judíos y les cuenta una parábola en la cual expone la diferencia entre el verdadero pastor de ovejas y aquel que finge serlo, una clara alusión al marcado contraste entre él y los fariseos, los cuales afirmaban ser los pastores legítimos del pueblo de Israel. Aquí vemos que sólo el verdadero pastor puede acercarse al rebaño sin causar alarma alguna "porque conocen su voz", y las ovejas le siguen. Al igual que un niño reconoce a su madre por la voz, las ovejas inmediatamente reconocen a su pastor por su voz. Y el pastor también conoce a sus ovejas y las llama por sus nombres. Ahora bien, si un extraño se acerca a las ovejas, estas de inmediato presienten el peligro y huyen de él, porque no conocen su voz. “Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía", termina diciendo este pasaje.

Más adelante, Jesús abunda más en esta analogía refiriéndose al aspecto espiritual, y se llama a sí mismo el pastor de todos aquellos que han creído en él como el Mesías prometido, el Salvador de sus almas. Dice el Señor: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11). Entonces establece una gran diferencia entre él y otros que se llaman falsamente “pastores”, cuando dice: “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa” (Juan 10:12). Por último, Jesús se refiere a aquellos que han llegado a tener una relación tan íntima con él como las ovejas con su pastor. Dice en Juan 10:27-28: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".

¡Qué maravillosa seguridad y qué preciosas promesas para las ovejas del buen pastor! Para aquellos que buscan su rostro en oración y escudriñan su palabra día tras día, de modo que llegan a reconocer con facilidad su voz y se dejan guiar por él. ¿Te resulta difícil reconocer la voz del Señor? Si es así, busca una relación íntima con él. Dedica tiempo a meditar en su palabra y a orar cada día de tu vida. ¡No hay otra manera! Verás como poco a poco tu oído espiritual se irá afinando y te resultará fácil escuchar y reconocer la voz de tu pastor. Cuando tú escuches esa voz que habla a tu corazón, y obedezcas las instrucciones fielmente, entonces recibirás todas las bendiciones que él promete.

ORACION:
Mi Padre amado, te doy gracias por Jesucristo, tu Hijo, quien a través de su muerte y resurrección se convirtió en el Gran Pastor de ovejas. Yo anhelo ser una oveja que reconozca su voz por encima de todas las demás voces de este mundo, y quiero seguirle adonde quiera que él me guíe. Afina mi oído, Señor, y dame la fuerza y el poder de tu Espíritu no sólo para escuchar sino también para obedecer la voz de mi Pastor. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

¿DÓNDE VAN LAS ORACIONES DEL MURO DE LOS LAMENTOS?

Orar y poner peticiones escritas a Dios en el muro occidental de Jerusalén es una tradición de miles de años.

Millones de peregrinos colocan cada año oraciones escritas en las grietas del muro occidental, también conocido como el Muro de los Lamentos o de las Lamentaciones, en Jerusalén.

Sólo en 2011 fueron 10 millones las personas que visitaron el muro occidental y muchos de ellos colocaron sus peticiones entre las piedras, sin preguntarse qué sucede cuando las grietas del muro se van llenando con esos papeles.

Pues bien, dos veces al año se quitan los papelitos de entre las rocas y, según explica el rabino Samuel Rabinovich, nadie los lee “porque son notas entre el hombre y su creador”.

Los obreros que hacen esta labor sacan las notas escritas sin leerlas, las ponen en bolsas, y luego las entierran en el cementerio del Monte de los Olivos.

De acuerdo a la práctica religiosa judía, está prohibido destruir cualquier objeto con el nombre de Dios escrito. Es por ello que esos papeles con oraciones son tratados casi con el mismo respeto que los rollos de la Torá o los libros religiosos.

PETICIONES POR CORREO

Refiriéndose al muro de la Plaza del Segundo Templo hay un testimonio que lo experimenta desde una perspectiva diferente a la habitual. Es la de Avi Hochman, del Servicio Postal de Israel.

Hochman cuenta: “Este muro es muy famoso, pues los judíos vienen, oran y ponen peticiones escritas a Dios, esta es una tradición de miles de años”. Cuando el Rey Salomón dedicó el primer templo, Dios dijo que sus ojos y su corazón siempre estarían ahí.

“Por eso tradicionalmente los judíos y personas de otros credos ponen sus oraciones en el muro. Si no pueden hacer el viaje, envían peticiones por correo”, explica.   

“Gracia y Paz”
(Protestante digital)

LA RAZÓN POR LA QUE SERVIMOS

Colosenses 3:23-24
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.
Dios nos manda en su Palabra a servir a los demás. Sin embargo, habrán personas que les será difícil cumplir esta orden.

Afortunadamente, una definición bíblica sobre el servicio puede ayudarnos a obedecer la orden del Señor, no importa quién pueda ser el beneficiado. La razón es que es Dios a quien servimos realmente.

Si tenemos esta motivación en todo lo que hacemos, eso repercutirá en la calidad de nuestro trabajo y evitará que nos desanimemos. Entonces, cualquiera que sea nuestra tarea --dirigir un negocio, enseñar niños, o hacer algo que parece poco atractivo-- si nuestro propósito es glorificar a Dios, daremos lo mejor de nosotros con su poder. Y esperaremos confiadamente en que Él nos utilizará para sus propósitos, aunque la tarea que hagamos nos parezca sin fruto a nosotros o los demás.

Cuando yo era niño, tenía que despertarme antes del amanecer para repartir periódicos. Aun bajo lluvia o nieve, tenía que hacer el trabajo, y eso era duro para mí. Entonces el Señor puso en mi corazón que yo no estaba simplemente llevando periódicos a gente de mi ciudad, sino que estaba sirviéndole a Él. Al entender más esta verdad, despertarme y trabajar era algo que podía hacer con un propósito. En verdad, no siempre tenía ganas de enfrentar el trabajo, pero mis sentimientos ya no eran importantes. Estaba sirviendo a mi Creador.

No importa lo que Dios nos pida que hagamos, podemos obedecer con gozo si lo hacemos para el Señor Jesús. Si esta es nuestra motivación, no necesitaremos la aprobación del mundo. Solo necesitaremos saber que Dios está complacido, y que promete recompensar a quienes le sirven (Hebreos 11:6).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

BUSCANDO A DIOS

1 Crónicas 16:11
“Buscad á Jehová y su fortaleza; Buscad su rostro continuamente”.

Este verso nos enseña que debemos buscar a Dios y buscar su cara continuamente; este es un deber que no es pesado ni fatigoso sino da gozo y bendición. ¿Pero cómo debemos buscar a Dios? Nos dice en Juan 14:6. Jesús dijo, “Nadie viene al Padre, sino por mí”. Jesús es nuestro sumo sacerdote, Hebreos 8:1 y 9:11. Al principio nos acercamos al Padre por el sacrificio de Jesús en la cruz, y después por Jesús nuestro mediador y sumo sacerdote. El es el UNICO mediador entre Dios y nosotros, 1a Timoteo 2:5. En el Padre hay depósitos de bendiciones y manantiales refrescantes para aquellos que toman el tiempo para clamar a él y que han aprendido el gozo y la bendición del compañerismo con él.

Padre, danos la paz y el consuelo de tu presencia mientras que caminamos por este valle de pruebas y lagrimas, te lo pedimos en el nombre de Jesús nuestro Salvador. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 24 de junio de 2012

ÉL ME CUIDA BIEN


Juan 10:15
“… pongo mi vida por las ovejas”.

Durante un tiempo de silencio antes del culto del domingo, la organista tocó un himno que yo no conocía. Lo busqué en el himnario y leí las palabras: «El Señor, mi Pastor, me cuida bien», una hermosa paráfrasis del Salmo 23: El Señor, mi Pastor, me cuida bien, / Y suple todas mis necesidades: / En pastos verdes me hace yacer, / Junto a aguas tranquilas me guía. / Mi alma preocupada se fortalece y madura / Cuando voy por el camino verdadero de Dios.

Independientemente de cuántas veces oigamos o leamos el conocido Salmo 23, parece llegar con un mensaje renovado del cuidado de Dios hacia nosotros.

Aunque camine por los senderos más oscuros / A través de valles como el sepulcro, / Nunca temeré ningún mal; / Tu presencia me da valor. / A mi favor, tu vara y tu cayado / Me aseguran que me salvarás.

Esta imagen era familiar para la gente que oyó decir a Jesús: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10:11). A diferencia de alguien contratado que huye del peligro, el auténtico pastor se queda con el rebaño para protegerlo. «Mas el asalariado, y que no es el pastor, …ve venir al lobo y deja las ovejas y huye...Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas…» (vv. 12-14).

Al margen de lo que estés enfrentando hoy, Jesús sabe tu nombre, conoce el peligro y no se apartará de tu lado. Puedes decir confiado: ¡El Señor, mi Pastor, me cuida bien!

El Cordero que murió para salvarnos es el Pastor que vive para guiarnos.

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA FAMILIA DE DIOS, EN CRISTO JESÚS


Efesios 2:19
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios”

Un hombre cuenta; que estaba de pensión en una ciudad extraña. Se sentía muy solo. Solía pasearse por las calles por la tarde. A veces, por una ventana sin cortinas veía una familia reunida alrededor de la mesa o cerca de la chimenea, y él cerca de la ventana se sentía cerca de esa familia, luego los habitantes al percatarse de su presencia corrían las cortinas, y él se sentía solo y excluido.

Eso es lo que no puede suceder en la familia de Dios. Y lo que no debería suceder nunca en la iglesia. Gracias a Jesús hay sitio en la familia de Dios para todo el mundo. Puede que en el mundo la gente levanten barreras, las iglesias puede que celebren la comunión exclusivamente para sus miembros pero Dios no hace eso nunca. Lo malo es que la iglesia es a menudo exclusivista cuando Dios no lo es.

La iglesia se compara con una ciudad, y todo pecador convertido ya está libre de pecado. También es comparada con una casa, y todo pecador convertido es uno de la familia un siervo y un hijo en la casa de Dios. También se compara la Iglesia con un edificio fundado en la doctrina de Cristo, entregada por los profetas del Antiguo Testamento, y los apóstoles del Nuevo Testamento. La Biblia presenta a la iglesia de Jesucristo como un edificio, y cada creyente es un bloque en ese edificio. Dios habita ahora en todos los creyentes, llegamos a ser el templo de Dios por la obra del bendito Espíritu.

Entonces, si nuestras esperanzas están fijadas en Cristo conforme a la doctrina de su palabra. Nuestro deber es consagramos a Dios como templos santos por medio de Él, ya que somos morada de Dios en el Espíritu. Pues es sobre la fe del creyente leal donde se edifica la Iglesia.

Encontramos que personas con toda clase de relaciones, habilidades, y necesidades son las que conforman la Iglesia o gran familia en Cristo, por lo que unirse con un propósito común, no es tarea fácil, pero cuando dejamos que Dios, realice su obra y nos molde, dando a cada ladrillo la forma necesaria en esa estructura, entonces llegaremos a ser un edificio con bases firmes y sólidas. Dentro de estas bases tenemos que:

1. Formamos y armamos una gran familia: Uno de los propósitos de Dios es hacernos formar parte de una familia, donde hay más hermanos y hermanas para cuidarnos y ayudarnos a crecer. El gran deseo de Jesús era que sus discípulos llegasen a ser uno.

2. La unidad de la Iglesia debe estar Basada en Jesucristo, y las enseñanzas de los Apóstoles y Profetas: En esta forma, Dios ha elegido a su Iglesia como portadora de la verdad y como el lugar donde Dios ha prometido manifestar su presencia.

3. Procurando su presencia en medio de nosotros: La Iglesia solo presentará su unidad cuando se dé cuenta de que no existe para propagar las ideas de un grupo de personas, sino para ofrecer un hogar en el que pueda morar el Espíritu de Cristo y en el que todas las personas que aman a Cristo se puedan reunir en ese Espíritu, para:

- Amarnos unos a otros. Juan 13:34
- Llevar las cargas los unos de los otros. Gálatas 6:2
- Miembros los unos de los otros. Romanos 12:5
- Honrando y prefiriéndonos los unos a los otros. Romanos 12:10
- Gozarnos y llorar los unos con los otros Romanos 12:15
- Animándonos los unos a los otros. 1 Tesalonicenses 5:11
- Siendo hospitalarios los unos con los otros. 1 Pedro 4:9
- Confesándonos nuestras faltas los unos a los otros. Santiago 5:16
- Servirnos los unos a los otros Romanos 5:13
- Perdonarnos los unos a los otros. Efesios 4:32

“Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe” Gálatas 6:10.

“Gracia y Paz”
Siervas Valientes de Dios

UNA NUEVA NATURALEZA


1 Tesalonicenses 5:21-23
“Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Cuando ponemos nuestra fe en Cristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros. Ese es el momento de la salvación, cuando nos convertimos en nueva creación. Sin embargo, hasta que cese la vida en este cuerpo terrenal, habrá guerra continua entre los nuevos y los viejos patrones de conducta.

Para llevarnos a la victoria, el Señor puede permitir dificultades que nos causen quebrantamiento. Su propósito es liberarnos de nuestra vieja "carne", para que podamos experimentar la plenitud de Cristo.

Analicemos esta carne. Lo que sigue son indicadores de que el yo pecaminoso sigue con vida: vanagloria, egocentrismo, obstinación, autodependencia y arrogancia. Tales cosas están presentes en todas las personas en mayor o menor grado, pero con el tiempo nuestro Padre celestial les pone fin.

En el momento de la salvación, Dios nos da su naturaleza, cuya evidencia es el fruto del Espíritu: "amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza" (Gálatas 5:22-23). Estas cualidades nos permiten amar y ser amados. Pero, si estos atributos están ausentes, nunca podremos experimentar realmente la vida como Dios quiere que sea. El proceso de quebrantamiento y restauración es desagradable, pero por el resultado final vale la pena el sufrimiento que exige.

¿Qué gobierna sus acciones, decisiones e ideas? ¿Son influenciadas básicamente por el Espíritu Santo o por su carne? Se necesita valentía para mirar nuestro corazón y notar su verdadera condición. Pídale a Dios que obre en su vida, para que el Espíritu Santo pueda reinar en su vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

HASTA AQUÍ NOS HA AYUDADO EL SEÑOR


1 Samuel 7:10-12
“Mientras Samuel estaba ofreciendo el holocausto, los filisteos se acercaron para pelear con Israel. Mas el Señor tronó con gran estruendo aquel día contra los filisteos y los confundió, y fueron derrotados delante de Israel. Saliendo de Mizpa los hombres de Israel, persiguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta más allá de Bet-car. Entonces Samuel tomó una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.”

Desde su liberación de la esclavitud en Egipto, Dios había librado al pueblo de Israel de situaciones verdaderamente difíciles. Este pasaje nos narra acerca de la ocasión en que los israelitas fueron atacados por los poderosos ejércitos filisteos, y el Señor se manifestó por medio de una gran tormenta de rayos y truenos que los atemorizó, y los hizo huir, dándoles la victoria al pueblo de Israel. Fue entonces cuando el profeta Samuel tomó una piedra y, como recordatorio, la puso en un lugar y le llamó “Eben-ezer”, que quiere decir “piedra de ayuda”, y allí declaró: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.”

Hasta el día de ayer, la mayoría de nosotros pasamos en alguna u otra ocasión por situaciones difíciles, tristes, frustrantes o desalentadoras, ya sea en el aspecto económico o en el aspecto sentimental o en el espiritual. Cuando miramos atrás, y vemos que todo aquello ya pertenece al pasado, que hemos finalizado un día más en nuestras vidas, y que hemos sobrevivido, bien puede cada uno de nosotros decir como Samuel: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor”.

Pero lo cierto es que aquí no termina nuestra jornada. Tenemos que continuar hacia adelante. Y, sin lugar a dudas, en este nuevo día que hoy comienza también vamos a encontrar dificultades, problemas y adversidades. Y esto no debe tomar a nadie por sorpresa. Jesús les dijo a sus discípulos: “En el mundo encontrareis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Así que no se trata de si vamos a encontrar aflicción o no, se trata de cómo nos vamos a enfrentar a esa aflicción. Los que hemos creído en Cristo debemos hacerlo por fe. Eso es lo que nos dice Jesús que hagamos: “confiad”. Simplemente porque él venció al mundo, venció a Satanás y todos sus demonios, venció todo lo que puede hacernos daño a nosotros. Mediante la fe en Cristo podemos seguir hacia adelante en plena confianza de que llegaremos a nuestro destino.

Hoy le damos gracias a Dios por habernos ayudado hasta aquí. Y al mismo tiempo le damos gracias porque podemos contar con él en el camino que tenemos por delante. Las predicciones que los expertos hacen a diario no son muy alentadoras. La economía mundial se encuentra en estado deplorable; hay guerras o amenazas de guerras en diferentes partes del mundo, incluyendo países que poseen armamento nuclear; se esperan fenómenos naturales cada vez más potentes y frecuentes y muchos temen a las consecuencias del llamado “calentamiento global”. Y con frecuencia se habla de nuevas enfermedades y plagas a nivel mundial. En fin, ¿qué nos espera en el futuro próximo?

No lo sabemos. Pero lo bueno es que Dios lo sabe, y que él está en control de todo lo que existe en el universo. Pongamos nuestras vidas en las manos del Señor, confiemos plenamente en que él nos ayudará a vencer las dificultades y nos dará la victoria conforme a su voluntad y a sus planes en nuestras vidas. Sigue adelante. Da un paso en fe hacia el futuro desconocido. Dios ha prometido estar contigo, y no te desamparará, ni te dejará (Hebreos 13:5). Puedes estar seguro que siempre “habrá algo que te sostendrá, o alguien te enseñará a volar”. Sigamos el consejo del salmista en el Salmo 37: “Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él hará”

ORACIÓN:
Mi amante Padre, gracias por todas tus bendiciones, tu ayuda y tu protección durante todo este tiempo. Hoy quiero echarme en tus brazos y confiadamente permitir que me lleves, me sostengas y me guíes en este nuevo día que tengo delante de mí. En el santo nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA OBEDIENCIA A DIOS


Colosenses 3:20
“Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor”.

Según el versículo de hoy, los hijos deben obedecer y agradar a sus padres, y no viceversa. Tenemos todo al revés. Por eso tenemos los problemas que vemos por todos lados. Los padres consienten a los niños y tratan de agradarles a ellos. Llevado al extremo, esto resulta en niños que no tienen respeto, y tienen que salirse con lo suyo a toda costa. Pero no necesitamos a una “Súper Nana” si tan solo les criamos “en la disciplina y amonestación del Señor” Efesios 6:4.

Padres delincuentes producen hijos delincuentes. En general, tus hijos te respetan a la medida que mereces ser respetado. Si volvemos a “la antigua senda”, vayamos a la iglesia, leamos la Palabra de Dios, y honremos y obedezcámosle a él. Vamos a criar hijos que crezcan derechos y obedientes.

Jóvenes, “obedezcan a sus padres en todo porque esto agrada mucho al Señor” Colosenses 3:20.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día