domingo, 24 de junio de 2012

ÉL ME CUIDA BIEN


Juan 10:15
“… pongo mi vida por las ovejas”.

Durante un tiempo de silencio antes del culto del domingo, la organista tocó un himno que yo no conocía. Lo busqué en el himnario y leí las palabras: «El Señor, mi Pastor, me cuida bien», una hermosa paráfrasis del Salmo 23: El Señor, mi Pastor, me cuida bien, / Y suple todas mis necesidades: / En pastos verdes me hace yacer, / Junto a aguas tranquilas me guía. / Mi alma preocupada se fortalece y madura / Cuando voy por el camino verdadero de Dios.

Independientemente de cuántas veces oigamos o leamos el conocido Salmo 23, parece llegar con un mensaje renovado del cuidado de Dios hacia nosotros.

Aunque camine por los senderos más oscuros / A través de valles como el sepulcro, / Nunca temeré ningún mal; / Tu presencia me da valor. / A mi favor, tu vara y tu cayado / Me aseguran que me salvarás.

Esta imagen era familiar para la gente que oyó decir a Jesús: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10:11). A diferencia de alguien contratado que huye del peligro, el auténtico pastor se queda con el rebaño para protegerlo. «Mas el asalariado, y que no es el pastor, …ve venir al lobo y deja las ovejas y huye...Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas…» (vv. 12-14).

Al margen de lo que estés enfrentando hoy, Jesús sabe tu nombre, conoce el peligro y no se apartará de tu lado. Puedes decir confiado: ¡El Señor, mi Pastor, me cuida bien!

El Cordero que murió para salvarnos es el Pastor que vive para guiarnos.

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA FAMILIA DE DIOS, EN CRISTO JESÚS


Efesios 2:19
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios”

Un hombre cuenta; que estaba de pensión en una ciudad extraña. Se sentía muy solo. Solía pasearse por las calles por la tarde. A veces, por una ventana sin cortinas veía una familia reunida alrededor de la mesa o cerca de la chimenea, y él cerca de la ventana se sentía cerca de esa familia, luego los habitantes al percatarse de su presencia corrían las cortinas, y él se sentía solo y excluido.

Eso es lo que no puede suceder en la familia de Dios. Y lo que no debería suceder nunca en la iglesia. Gracias a Jesús hay sitio en la familia de Dios para todo el mundo. Puede que en el mundo la gente levanten barreras, las iglesias puede que celebren la comunión exclusivamente para sus miembros pero Dios no hace eso nunca. Lo malo es que la iglesia es a menudo exclusivista cuando Dios no lo es.

La iglesia se compara con una ciudad, y todo pecador convertido ya está libre de pecado. También es comparada con una casa, y todo pecador convertido es uno de la familia un siervo y un hijo en la casa de Dios. También se compara la Iglesia con un edificio fundado en la doctrina de Cristo, entregada por los profetas del Antiguo Testamento, y los apóstoles del Nuevo Testamento. La Biblia presenta a la iglesia de Jesucristo como un edificio, y cada creyente es un bloque en ese edificio. Dios habita ahora en todos los creyentes, llegamos a ser el templo de Dios por la obra del bendito Espíritu.

Entonces, si nuestras esperanzas están fijadas en Cristo conforme a la doctrina de su palabra. Nuestro deber es consagramos a Dios como templos santos por medio de Él, ya que somos morada de Dios en el Espíritu. Pues es sobre la fe del creyente leal donde se edifica la Iglesia.

Encontramos que personas con toda clase de relaciones, habilidades, y necesidades son las que conforman la Iglesia o gran familia en Cristo, por lo que unirse con un propósito común, no es tarea fácil, pero cuando dejamos que Dios, realice su obra y nos molde, dando a cada ladrillo la forma necesaria en esa estructura, entonces llegaremos a ser un edificio con bases firmes y sólidas. Dentro de estas bases tenemos que:

1. Formamos y armamos una gran familia: Uno de los propósitos de Dios es hacernos formar parte de una familia, donde hay más hermanos y hermanas para cuidarnos y ayudarnos a crecer. El gran deseo de Jesús era que sus discípulos llegasen a ser uno.

2. La unidad de la Iglesia debe estar Basada en Jesucristo, y las enseñanzas de los Apóstoles y Profetas: En esta forma, Dios ha elegido a su Iglesia como portadora de la verdad y como el lugar donde Dios ha prometido manifestar su presencia.

3. Procurando su presencia en medio de nosotros: La Iglesia solo presentará su unidad cuando se dé cuenta de que no existe para propagar las ideas de un grupo de personas, sino para ofrecer un hogar en el que pueda morar el Espíritu de Cristo y en el que todas las personas que aman a Cristo se puedan reunir en ese Espíritu, para:

- Amarnos unos a otros. Juan 13:34
- Llevar las cargas los unos de los otros. Gálatas 6:2
- Miembros los unos de los otros. Romanos 12:5
- Honrando y prefiriéndonos los unos a los otros. Romanos 12:10
- Gozarnos y llorar los unos con los otros Romanos 12:15
- Animándonos los unos a los otros. 1 Tesalonicenses 5:11
- Siendo hospitalarios los unos con los otros. 1 Pedro 4:9
- Confesándonos nuestras faltas los unos a los otros. Santiago 5:16
- Servirnos los unos a los otros Romanos 5:13
- Perdonarnos los unos a los otros. Efesios 4:32

“Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe” Gálatas 6:10.

“Gracia y Paz”
Siervas Valientes de Dios

UNA NUEVA NATURALEZA


1 Tesalonicenses 5:21-23
“Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Cuando ponemos nuestra fe en Cristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros. Ese es el momento de la salvación, cuando nos convertimos en nueva creación. Sin embargo, hasta que cese la vida en este cuerpo terrenal, habrá guerra continua entre los nuevos y los viejos patrones de conducta.

Para llevarnos a la victoria, el Señor puede permitir dificultades que nos causen quebrantamiento. Su propósito es liberarnos de nuestra vieja "carne", para que podamos experimentar la plenitud de Cristo.

Analicemos esta carne. Lo que sigue son indicadores de que el yo pecaminoso sigue con vida: vanagloria, egocentrismo, obstinación, autodependencia y arrogancia. Tales cosas están presentes en todas las personas en mayor o menor grado, pero con el tiempo nuestro Padre celestial les pone fin.

En el momento de la salvación, Dios nos da su naturaleza, cuya evidencia es el fruto del Espíritu: "amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza" (Gálatas 5:22-23). Estas cualidades nos permiten amar y ser amados. Pero, si estos atributos están ausentes, nunca podremos experimentar realmente la vida como Dios quiere que sea. El proceso de quebrantamiento y restauración es desagradable, pero por el resultado final vale la pena el sufrimiento que exige.

¿Qué gobierna sus acciones, decisiones e ideas? ¿Son influenciadas básicamente por el Espíritu Santo o por su carne? Se necesita valentía para mirar nuestro corazón y notar su verdadera condición. Pídale a Dios que obre en su vida, para que el Espíritu Santo pueda reinar en su vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

HASTA AQUÍ NOS HA AYUDADO EL SEÑOR


1 Samuel 7:10-12
“Mientras Samuel estaba ofreciendo el holocausto, los filisteos se acercaron para pelear con Israel. Mas el Señor tronó con gran estruendo aquel día contra los filisteos y los confundió, y fueron derrotados delante de Israel. Saliendo de Mizpa los hombres de Israel, persiguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta más allá de Bet-car. Entonces Samuel tomó una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.”

Desde su liberación de la esclavitud en Egipto, Dios había librado al pueblo de Israel de situaciones verdaderamente difíciles. Este pasaje nos narra acerca de la ocasión en que los israelitas fueron atacados por los poderosos ejércitos filisteos, y el Señor se manifestó por medio de una gran tormenta de rayos y truenos que los atemorizó, y los hizo huir, dándoles la victoria al pueblo de Israel. Fue entonces cuando el profeta Samuel tomó una piedra y, como recordatorio, la puso en un lugar y le llamó “Eben-ezer”, que quiere decir “piedra de ayuda”, y allí declaró: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.”

Hasta el día de ayer, la mayoría de nosotros pasamos en alguna u otra ocasión por situaciones difíciles, tristes, frustrantes o desalentadoras, ya sea en el aspecto económico o en el aspecto sentimental o en el espiritual. Cuando miramos atrás, y vemos que todo aquello ya pertenece al pasado, que hemos finalizado un día más en nuestras vidas, y que hemos sobrevivido, bien puede cada uno de nosotros decir como Samuel: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor”.

Pero lo cierto es que aquí no termina nuestra jornada. Tenemos que continuar hacia adelante. Y, sin lugar a dudas, en este nuevo día que hoy comienza también vamos a encontrar dificultades, problemas y adversidades. Y esto no debe tomar a nadie por sorpresa. Jesús les dijo a sus discípulos: “En el mundo encontrareis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Así que no se trata de si vamos a encontrar aflicción o no, se trata de cómo nos vamos a enfrentar a esa aflicción. Los que hemos creído en Cristo debemos hacerlo por fe. Eso es lo que nos dice Jesús que hagamos: “confiad”. Simplemente porque él venció al mundo, venció a Satanás y todos sus demonios, venció todo lo que puede hacernos daño a nosotros. Mediante la fe en Cristo podemos seguir hacia adelante en plena confianza de que llegaremos a nuestro destino.

Hoy le damos gracias a Dios por habernos ayudado hasta aquí. Y al mismo tiempo le damos gracias porque podemos contar con él en el camino que tenemos por delante. Las predicciones que los expertos hacen a diario no son muy alentadoras. La economía mundial se encuentra en estado deplorable; hay guerras o amenazas de guerras en diferentes partes del mundo, incluyendo países que poseen armamento nuclear; se esperan fenómenos naturales cada vez más potentes y frecuentes y muchos temen a las consecuencias del llamado “calentamiento global”. Y con frecuencia se habla de nuevas enfermedades y plagas a nivel mundial. En fin, ¿qué nos espera en el futuro próximo?

No lo sabemos. Pero lo bueno es que Dios lo sabe, y que él está en control de todo lo que existe en el universo. Pongamos nuestras vidas en las manos del Señor, confiemos plenamente en que él nos ayudará a vencer las dificultades y nos dará la victoria conforme a su voluntad y a sus planes en nuestras vidas. Sigue adelante. Da un paso en fe hacia el futuro desconocido. Dios ha prometido estar contigo, y no te desamparará, ni te dejará (Hebreos 13:5). Puedes estar seguro que siempre “habrá algo que te sostendrá, o alguien te enseñará a volar”. Sigamos el consejo del salmista en el Salmo 37: “Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él hará”

ORACIÓN:
Mi amante Padre, gracias por todas tus bendiciones, tu ayuda y tu protección durante todo este tiempo. Hoy quiero echarme en tus brazos y confiadamente permitir que me lleves, me sostengas y me guíes en este nuevo día que tengo delante de mí. En el santo nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA OBEDIENCIA A DIOS


Colosenses 3:20
“Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor”.

Según el versículo de hoy, los hijos deben obedecer y agradar a sus padres, y no viceversa. Tenemos todo al revés. Por eso tenemos los problemas que vemos por todos lados. Los padres consienten a los niños y tratan de agradarles a ellos. Llevado al extremo, esto resulta en niños que no tienen respeto, y tienen que salirse con lo suyo a toda costa. Pero no necesitamos a una “Súper Nana” si tan solo les criamos “en la disciplina y amonestación del Señor” Efesios 6:4.

Padres delincuentes producen hijos delincuentes. En general, tus hijos te respetan a la medida que mereces ser respetado. Si volvemos a “la antigua senda”, vayamos a la iglesia, leamos la Palabra de Dios, y honremos y obedezcámosle a él. Vamos a criar hijos que crezcan derechos y obedientes.

Jóvenes, “obedezcan a sus padres en todo porque esto agrada mucho al Señor” Colosenses 3:20.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 23 de junio de 2012

UNA ORACIÓN CONTESTADA


1 Samuel 1:27
“Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí”.

Crecí en un hogar dividido, ya que mi madre era cristiana y mi padre no lo era. Con serena constancia y amor mi madre grabó en mi corazón de niña las bellas enseñanzas del evangelio. Sin embargo, con el correr de los años, la cizaña del mundo pareció ahogar la semilla sembrada y me convertí en una mujer que vivía alejada de aquella bendita verdad.

Pero algo había estado sucediendo: mi madre no cesaba de orar a diario por mí. Las lágrimas humedecieron su almohada muchas de las noches que pasó en vela. Un día, después de haber asistido a regañadientes a un ciclo de conferencias evangelizadoras, le dije a mi madre con voz firme: «Mamá, tengo una noticia que darte». Su rostro palideció y sus cansadas manos empezaron a temblar pensando en lo peor. No obstante, el Espíritu Santo había tocado a mi puerta y le comuniqué que había decidido entregarme al señor, sellando mi pacto a través del bautismo.

Apreciada hermana, si hoy me encuentro en el redil del Señor es gracias a las múltiples oraciones de mi madre.

«La verdadera madre es la verdadera maestra de los niños. Si, con un corazón imbuido con el amor de Cristo, enseña a los niños de su clase, orando con ellos y por ellos, puede ver almas convertidas y recogidas en el redil de Cristo. Yo no recomiendo que la mujer trate de llegar a ser sufragista o empleada pública; pero como misionera, enseñando la verdad por correspondencia, distribuyendo material de lectura, conversando con las familias y orando con la madre y los niños, ella puede realizar mucho y ser una bendición».

«Los hijos cristianos apreciarán por encima de toda bendición terrenal el amor y la aprobación de sus padres piadosos. Estos pueden simpatizar con los hijos y orar por ellos y con ellos para que Dios los proteja y guíe».

Nuestro Padre celestial valora las oraciones de las madres. Si eres una de ellas, aprovecha el privilegio de orar por tus hijos para que un día, como Ana, puedas decir: «Por este niño oraba y Dios me concedió lo que le pedí».

Pídele a Dios que te permita entrar a la Nueva Jerusalén tomada de la mano de tu madre y de tus hijos.

“Gracia y Paz”
(Ruth Yolanda Prieto)

¿CUÁN TOLERANTE ERES TÚ?



Apocalipsis 2:19-20
“Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”.

En este mensaje a la iglesia de Tiatira, se mencionan unas cuantas buenas cualidades de esta iglesia, además de las buenas obras que habían hecho. La primera parte de la carta es realmente halagadora; sin embargo hay algo que, por sobre todas las cosas, resulta inadmisible para el Señor: tolerar las cosas que están en contra de los principios de la Palabra de Dios. “Tolerar” es transigir, aceptar una actitud o una filosofía con la cual no estamos de acuerdo. La tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), es una conducta que define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral, física o espiritual. O sea, es la actitud pasiva de una persona frente a lo que es diferente de sus valores y principios.

El pasaje de hoy no dice que todos los miembros de esta iglesia practicaban la fornicación o comían cosas sacrificadas a los ídolos, sino que “toleraban” estas cosas. Quizás por temor, o por apatía o negligencia se mantenían indiferentes al pecado de algunos. Esta es una actitud que vemos con frecuencia en los tiempos actuales. Muchos viven con un constante temor de actuar o hablar en contra de los principios y conceptos que el mundo proclama, pues quienes lo hacen son generalmente acusados de “intolerantes” o “insensibles” o “radicales” o algo por el estilo. Esta situación ha ido empeorando con el tiempo, al punto que ha habido personas que han sido despedidas de sus empleos simplemente por haber expresado su sentir u opinión en relación a un cierto modo de comportamiento.

Por ejemplo, en una ciudad de los Estados Unidos recientemente un empleado fue despedido de su trabajo porque expresó su manera de pensar, basada en la Palabra de Dios, de que la homosexualidad es inmoral. Después que un homosexual se quejó ante sus jefes, este hombre fue expulsado de su trabajo, acusado nada menos que de “intolerante”. O sea, fue despedido no porque estuviese haciendo un mal trabajo; él perdió su empleo simplemente por expresar la opinión de Dios en relación a este asunto. Lo curioso del caso es que aquellos que lo acusaron de intolerante, mostraron con él una mayor intolerancia.

La Palabra de Dios es muy clara en cuanto a la homosexualidad. Por ejemplo, en 1 Corintios 6:9 leemos: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones". En muchos otros pasajes, la Biblia expresa el sentir de Dios ante el comportamiento homosexual. Entonces, ¿cómo debemos actuar los cristianos cuando en nuestros centros de trabajo o estudio, o en cualquier lugar en que nos encontremos, veamos actitudes o comportamientos que claramente están en contra de lo que enseña la Palabra de Dios?

En su primera carta, el apóstol Pedro nos dice lo que debemos hacer: “Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. (1 Pedro 3:14-15). La palabra clave en este pasaje es “mansedumbre”. Esto es, controlando nuestras emociones, con respeto, con amor, expresemos la verdad del evangelio que es la razón de la esperanza que hay en nosotros. No le resultó fácil al apóstol Pablo predicar la verdad del evangelio entre los gentiles y todos aquellos que se oponían a su predicación. Pero en el poder del Espíritu Santo declaró: “Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre”. (Romanos 15:9).

Si te encuentras en una situación en la que el comportamiento de los que te rodean está en contra de la Palabra de Dios, ora y pide al Espíritu Santo que te de discernimiento y sabiduría espiritual para hablar y actuar conforme a su voluntad.

ORACIÓN:
Padre santo, no quiero ser indiferente al pecado y la iniquidad que se mueven alrededor de mí. Por favor ayúdame a actuar siempre de manera que tu nombre sea glorificado. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL PESO DEL PECADO


Salmo 145:13
“Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu Señorío en todas las generaciones”

En ocasiones, nuestras cargas parecen algo más de lo que podemos soportar y nos preguntamos cómo podremos continuar. En esa situación se encontraba el salmista, el pasaba por esta sombría encrucijada del camino de la vida y señala hacia Dios, el único capaz de llevar todas nuestras cargas. Dios puede llevar nuestras cargas insoportables porque:

• Su grandeza es inescrutable.
• Lleva a cabo grandes obras a través de muchas generaciones.
• Está lleno de gloriosa magnificencia.
• Sus hechos son maravillosos y estupendos.
• Es justo.
• Es clemente, misericordioso y paciente.
• Gobierna sobre un reino de todos los siglos.
• Es fuente para todas nuestras necesidades diarias.
• Es justo en todos sus caminos y está lleno de misericordia.
• Permanece cerca de los que le invocan.
• Oye nuestro clamor y nos salva.

Todas las obras de Dios le alaban. Él satisface el deseo de toda cosa viviente, menos de los hijos irracionales de los hombres que no se satisfacen con nada. Él hace el bien a todos los hijos de los hombres, de manera especial a su pueblo.

Muchos hijos de Dios que han estado a punto de caer en pecado, de caer en la desesperación, han saboreado su bondad que les impidió la caída, o que los recuperó rápidamente por su gracia y consolación. En cuanto a todos los que están cargados y trabajados por el peso del pecado, si van a Cristo por fe, los aliviará, los levantará.

Si a usted, al igual que el Salmista, le agobia una carga y siente que está a punto de caer, vuélvase a Dios y pídale ayuda. El está listo para levantarlo y llevar su carga. Él está preparado para oír y contestar las oraciones de su pueblo.

Dios está presente en todo lugar, pero está cerca de sus hijos en la forma especial, como solo lo hace un padre amoroso. Está en sus corazones y ahí mora por fe y ellos viven en Él. Está cerca de los que le invocan, para ayudarles en tiempos de necesidad. Esta cerca de ellos para que tengan lo que piden, y hallen lo que buscan si lo invocan de verdad y con sinceridad. Habiendo enseñado a los hombres a amar su nombre y sus santos caminos, Él los salvará de la destrucción de pecadores. Entonces, amemos su nombre y andemos en sus caminos mientras deseamos que toda carne bendiga su santo nombre por siempre jamás.

“Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. (1 Timoteo 1:17).

“Gracia y Paz”
(Siervas Valientes de Dios)

Flor de Siempreviva.

ID A SUS MIES


 Lucas 10:1-2
“Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”

Lucas 10:3-6
“he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros”.

Salmo 65:4
“Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo”.

Sácianos por la mañana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días.

“Gracia y Paz”
(Gregorio Makridis)

EL REINO DE TODOS LOS SIGLOS


Salmo 145:13
“Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu Señorío en todas las generaciones”

En ocasiones, nuestras cargas parecen algo más de lo que podemos soportar y nos preguntamos cómo podremos continuar. En esa situación se encontraba el salmista, el pasaba por esta sombría encrucijada del camino de la vida y señala hacia Dios, el único capaz de llevar todas nuestras cargas. Dios puede llevar nuestras cargas insoportables porque:

·      Su grandeza es inescrutable.
·      Lleva a cabo grandes obras a través de muchas generaciones.
·      Está lleno de gloriosa magnificencia.
·      Sus hechos son maravillosos y estupendos.
·      Es justo.
·      Es clemente, misericordioso y paciente.
·      Gobierna sobre un reino de todos los siglos.
·      Es fuente para todas nuestras necesidades diarias.
·      Es justo en todos sus caminos y está lleno de misericordia.
·      Permanece cerca de los que le invocan.
·      Oye nuestro clamor y nos salva.

Todas las obras de Dios le alaban. Él satisface el deseo de toda cosa viviente, menos de los hijos irracionales de los hombres que no se satisfacen con nada. Él hace el bien a todos los hijos de los hombres, de manera especial a su pueblo.

Muchos hijos de Dios que han estado a punto de caer en pecado, de caer en la desesperación, han saboreado su bondad que les impidió la caída, o que los recuperó rápidamente por su gracia y consolación. En cuanto a todos los que están cargados y trabajados por el peso del pecado, si van a Cristo por fe, los aliviará, los levantará.

Si a usted, al igual que el Salmista, le agobia una carga y siente que está a punto de caer, vuélvase a Dios y pídale ayuda. El está listo para levantarlo y llevar su carga. Él está preparado para oír y contestar las oraciones de su pueblo.

Dios está presente en todo lugar, pero está cerca de sus hijos en la forma especial, como solo lo hace un padre amoroso. Está en sus corazones y ahí mora por fe y ellos viven en Él. Está cerca de los que le invocan, para ayudarles en tiempos de necesidad. Esta cerca de ellos para que tengan lo que piden, y hallen lo que buscan si lo invocan de verdad y con sinceridad. Habiendo enseñado a los hombres a amar su nombre y sus santos caminos, Él los salvará de la destrucción de pecadores. Entonces, amemos su nombre y andemos en sus caminos mientras deseamos que toda carne bendiga su santo nombre por siempre jamás.

“Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. (1 Timoteo 1:17).

“Gracia y Paz”
(Siervas Valientes de Dios) 

(Flor de Siempreviva).

LAS CLAVES DEL ÉXITO


1 Tesalonicenses 5:24
“Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”.

¿Alguna vez se ha sentido usted desalentado en cuanto a su vida espiritual? Si sus esfuerzos por marcar una diferencia en el mundo parecen infructuosos, un principio en cuanto a Cristo puede cambiar su perspectiva.

El Señor sirvió a otros por amor, y sus  acciones tuvieron un impacto tremendo en el mundo. ¿Por qué fue tan efectivo? La Biblia nos dice que Jesús no hablaba ni actuaba por su propia cuenta, sino que dependía de su Padre, quien moraba en Él (Juan 14:10). Y nosotros debemos seguir su ejemplo.

Pero muchas veces intentamos servir con nuestras propias capacidades, inteligencia y poder de razonamiento. Aunque podemos dedicar mucho esfuerzo y muchas horas sirviendo, esto por sí solo no producirá fruto, porque no estamos sirviendo como el Señor quiere.

El servicio verdadero es encargado, potenciado y bendecido por Dios solamente. Puede ser que nuestras manos estén en movimiento, pero es nuestro Padre quien trabaja. Y la gloria le pertenece a Él, no a nosotros.

¡Qué consuelo debiera darnos esto! El Señor no está buscando personas talentosas, sino personas dispuestas a dejar que el Espíritu Santo actúe a través de ellas. Podemos estar seguros de que Él proveerá todo lo que necesitamos para hacer cualquier cosa que Él pida.

¿Quién de nosotros puede servir a Dios? A decir verdad, nadie. El verdadero servicio se da solo cuando dejamos que el Todopoderoso se derrame a través nuestro, que no somos más que simples vasos. Y aunque el impacto no sea evidente para nosotros, sabemos que Dios ha logrado su propósito.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

SALMO 23


SALMO 23

Todos estamos familiarizados con el Salmo 23. Su mensaje de consuelo es muy conocido aun entre los incrédulos. Este  Salmo célebre fue escrito por el Rey David, y su pasaje más famoso está en el verso de entrada: “Jehová es mi pastor; nada me faltará.”

La palabra Hebrea que David usa para faltará en este verso indica un significado de no tener. David está diciendo, en otras palabras, “No me faltará nada”. Cuando combinamos este significado con la primera parte del verso, David está diciendo, “El Señor me dirige, me guía y me nutre, y por eso, nada me falta”.

En este verso breve, David nos da todavía otro reflejo del carácter y la naturaleza del Señor. La traducción literal en Hebreo de la primera parte de este verso es Jehová Rohi (Ra’ah). Significa “El Señor mi pastor”.

Jehová Rohi no es un pastor benigno y pasivo. El no es como un asalariado – alguien que sólo provee comida y guía. El no solamente apunta hacia los pastos y las lagunas de agua y nos dice, “Ahí está lo que necesitas, Ve y come”. Ni tampoco se hace el ciego a nuestras necesidades. El no corre hacia el lado opuesto cuando escucha nuestros gritos de ayuda ni cuando ve que estamos en problemas. No, él conoce cada dolor que soportamos, cada lágrima que derramamos, cada herida que sentimos. El conoce cuando estamos demasiado cansados para dar otro paso hacia adelante. El sabe cuánto podemos soportar. Más que nada, él sabe cómo rescatarnos y llevarnos a un lugar para sanarnos. Una y otra vez, nuestro pastor viene a nosotros, nos trae y nos lleva a un lugar de descanso. Él continuamente nos hace descansar para tener un tiempo de sanidad y restauración.

Jehová Rohi - el Señor nuestro pastor – nos insta a que lo sigamos para ir a su descanso, para que él pueda “shekinah” en medio de nosotros. El Señor dice en Éxodo 29:45, algo  “Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios”. La palabra Hebrea para “habitaré” aquí es Sekinah, que significa “permanecer por”, o “asentarse junto a”. Esta palabra no significa una presencia pasajera, sino una presencia permanente – una presencia que nunca nos deja. En corto, la gloria sekinah de Dios no es una marca que desaparece de nuestros corazones como una tinta invisible. No, es algo que Dios implanta permanentemente en nuestra alma. Es su eterna y muy cercana presencia.

Este cuadro aquí es glorioso: Nuestro pastor ofrece venir a nosotros en medio de nuestro dolor y de nuestra condición de depresión, y sentarse junto a nosotros. Él promete curar nuestras heridas y enderezar las partes nuestras que han quedado enfermas y malogradas.

Esa es la gloria sekinah de Dios. La presencia del Señor que permanece y que dura para siempre. Y muy a menudo la experimentamos cuando estamos en apuros. Nuestro gran pastor nos dice, “Yo quiero restaurarte. Y lo voy a hacer estando presente contigo, aún en el valle y en las sombras de muerte. Mi presencia estará contigo a través de todo lo que el enemigo lance contra ti. Aún si tratas de alejarte de mí, yo voy a correr tras de ti. Y cuando te alcance, te tomaré en mis brazos y te llevaré a mi descanso. Entonces vendaré tus heridas y sanaré todas tus enfermedades”.

“Gracia y Paz”
(David Wilkerson)

TEMED A JEHOVÁ

2 Reyes 17:39
“Mas temed á Jehová vuestro Dios, y él os librará de mano de todos vuestros enemigos”.

El Rey de Asiria había enviado extranjeros a la tierra conquistada de Samaria en Israel; después de muchas calamidades, los extranjeros decidieron que sus problemas se debían a que no conocían el dios de la tierra, y trataron de incorporar el culto de Jehová juntamente con la veneración de sus propios ídolos y dioses. Este es el fondo de nuestro verso de hoy que nos enseña a servir y adorar a Dios solamente. Hay mucha gente hoy en día que hacen este error: hacen lo que les da la gana, pero a la vez, tratan de complacer a Dios, básicamente temiendo a Dios mientras sirven otros dioses (sus propios deseos). Pero Dios no se engaña con este culto dividido.

“Temed a Jehová vuestro Dios”, y no con lealtad dividida sino de todo corazón. Nos acercamos a Dios por su Hijo Jesucristo. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

viernes, 22 de junio de 2012

UN BUEN VECINO

1 Juan 4:11
“Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros”.

En junio de 2011, cuando una desastrosa inundación obligó a los habitantes de Minot, en Dakota del Norte, en los Estados Unidos, a abandonar sus casas, la gente de la comunidad hizo lo que, al parecer, le surgía naturalmente: ayudar a los que padecían necesidades. Personas que vivían a más de una hora de distancia aparecían para ayudar sin que se les hubiera pedido. Algunos les prestaron sus caravanas a aquellos que habían perdido sus hogares y otros permitían que usaran sus garajes como depósitos provisionales. Esa gente estaba demostrando qué significa ser buenos prójimos.

Como seguidores de Cristo, ser un buen vecino o prójimo (mostrar amor a los demás) debe surgir de nosotros de manera natural (Mateo 22:39; Juan 13:35; 1 Juan 4:7-11). Aunque quizá no tengamos oportunidad de responder de manera conmovedora ante un desastre natural, sí podemos buscar formas de amar a aquellos que nos rodean. Para ser buenos vecinos, podemos ser misericordiosos con los demás (Lucas 10:29-37), tratarlos con justicia (Levítico 19:13-18; Santiago 2:1-8), decirles la verdad (Efesios 4:25) y perdonarlos por completo (Efesios 4:32; Colosenses 3:13).

Los creyentes en Cristo pueden ser los mejores vecinos porque nuestro amor a los demás fluye de la vida del prójimo supremo, Jesucristo, que nos amó y entregó su vida por nosotros.

Lectura: Lucas 10:29-37

La medida de nuestro amor a Cristo es cuánto amamos a los demás.

“Gracia y Paz
Nuestro Pan Diario