miércoles, 26 de marzo de 2014

ORACIÓN


ORACIÓN:
Mi bendito Padre celestial, yo anhelo vivir confiado en ti y en tus promesas para mí. Pon en mi corazón un ferviente deseo de buscar tu presencia y tu comunión cada día. Deseo vivir en tu Espíritu mi Dios, confiando en que tu siempre me proteges y no tener miedo absolutamente a nada. Aumenta mi fe y aleja de mí el temor y todo aquello que no proviene de ti. En el nombre de Jesús, Amén.

¿VIVES CON FE O CON TEMOR?


¿Vives con fe o con temor?

Romanos 8:1-2
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte".

Este pasaje de las Escrituras menciona las dos leyes espirituales básicas que operan en el mundo: la ley del Espíritu de vida (en Cristo Jesús) y la ley del pecado y de la muerte (en Satanás). Una ley es un principio establecido que siempre obra de la misma manera. Satanás no tiene poder para crear una ley. Él simplemente pervirtió las leyes espirituales que habían sido creadas por Dios. El pecado no era una nueva ley. Era la justicia pervertida. La muerte fue la vida pervertida. El odio fue el amor pervertido. El temor fue la fe pervertida. Dios dio a Adán la fe para sostener su vida. Cuando Satanás logró el control, esa fuerza espiritual de la fe fue pervertida y convertida en temor y Satanás la usó para destruir, robar y matar.

Después que Adán y Eva pecaron en el Jardín del Edén, el temor se convirtió en la fuerza dominante de sus vidas. Las primeras palabras de Adán dirigidas a Dios después que pecó fueron: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:10). La fe que él tenía en su corazón fue convertida en temor. Por eso la fe y el temor están muy relacionados. Son casi idénticos. Trabajan casi igual. Pero producen resultados totalmente opuestos.

Satanás es lo opuesto de Dios en toda situación. La Palabra de Dios es verdad, pero no hay verdad en Satanás. Así como al extremo opuesto del amor está siempre el odio, al extremo opuesto de la fe encontramos el temor. Dios es amor. Satanás promueve el odio. De igual manera mientras que Dios nos da la fe que nos sostiene en momentos difíciles, satanás alimenta el temor en una persona. Al igual que el amor siempre vence al odio, la fe que tú pones en práctica siempre vencerá al temor. La prosperidad siempre vence a la pobreza. La paz de Dios aplicada a nuestras vidas supera la ansiedad producida por cualquier situación por difícil que sea. La sanidad divina es capaz de vencer cualquier enfermedad.

Hay una promesa de Dios en la Biblia para cada oportunidad de fallar que Satanás puede poner en nuestro camino. No hay nada en la bolsa de trucos del diablo que la Palabra de Dios no pueda vencer. Romanos 8:31 dice: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Esta es una razón poderosa por la cual debemos buscar constantemente una íntima comunión con Dios. Mientras Adán se mantuvo en comunión con Dios, vivía por fe, no conocía el temor. Cuando desobedeció, se cortó esa comunión y se puso en movimiento la ley del pecado y la muerte. La fe se convirtió en temor.

En una ocasión los discípulos de Jesús se encontraban en medio del mar de Galilea, azotados por una fuerte tormenta que amenazaba con hundir su barca (Marcos 6:45-51). En medio del pánico que sentían se les acercó Jesús, caminando sobre el mar, y les dijo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” Cuando ellos hicieron un alto para escuchar al Señor, dice la Biblia que Jesús subió a la barca y “se calmó el viento”. Y desapareció el temor. La falta de fe resulta en temor; por el contrario cuando confiamos plenamente en el Señor, el temor desaparece.

En su segunda carta a Timoteo, el apóstol Pablo afirma que “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Y en el Salmo 27:1, David nos dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” O sea, esta es una ley, un principio establecido: Porque yo vivo en el Espíritu de mi Dios, él me protege. Por lo tanto yo no temeré absolutamente a nada.

Mientras nosotros busquemos refugio en el Señor, mientras día tras día vengamos a él en oración, y escudriñemos su Palabra y seamos obedientes, podremos con toda autoridad rechazar el temor de nuestras vidas y en cualquier circunstancia, no importa cuan terrible parezca a nuestros ojos, podremos siempre disfrutar la victoria que tenemos en Cristo Jesús.

ORACIÓN:
Mi bendito Padre celestial, yo anhelo vivir confiado en ti y en tus promesas para mí. Pon en mi corazón un ferviente deseo de buscar tu presencia y tu comunión cada día. Deseo vivir en tu Espíritu mi Dios, confiando en que tu siempre me proteges y no tener miedo absolutamente a nada. Aumenta mi fe y aleja de mí el temor y todo aquello que no proviene de ti. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

MARIDO, VIVE CON TU ESPOSA SABIAMENTE


Marido, vive con tu esposa sabiamente, dale honra, vive una vida de armonía y ora con ella.

1 Pedro 3:7
“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.

Esposa, asume tu responsabilidad, se una ayuda idónea, se sumisa, buena administradora, impulsa a tu esposo y se un apoyo incomparable.

Génesis 2:18
“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Efesios 5:22
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”.

Proverbios 31:11-16
“El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal Todos los días de su vida. Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas. Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos”.



“Gracia y Paz”

SI QUIERES SER FELIZ...


Perdonar no significa justificar, olvidar o excusar las ofensas, sino recordar sin deseos de venganza. "Perdonar es no hacerle pagar a la persona el castigo que se merece".

La Palabra de Dios dice: "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito esta: Mía es la venganza, yo pagare, dice el Señor." (Romanos 12:19).



“Gracia y Paz”

¿YA SONREÍSTE HOY?


¿YA SONREÍSTE HOY?

Cómo cristianos que somos, debemos sentirnos contentos y agradecidos por lo que tenemos, para que el gozo y la paz de Dios moren en nosotros.

Tal vez alguna vez te has preguntado ¿Porque a la gente mala le va tan bien? o ¿Porque si soy Cristiano me va tan mal? Bueno, la respuesta a esto, es que Dios nos pone pruebas. No puedes pasar la vida lamentándote por lo que no tienes, porque nunca encontraras la verdadera felicidad en eso. Lo que debes de hacer es agradecer a Dios por todo lo que tienes en este momento, sabes, si tu situación es mala, hay personas que la están pasando peor que tu.

Si en este momento te encuentras leyendo este texto, quiere decir que eres una persona con capacidad económica para una conexión a internet mes a mes, en cambio, hay miles de niños en todo el mundo, que ni siquiera saben que es el internet y se están muriendo de hambre, y muchos ni siquiera tienen una cama donde dormir.

Si eres una persona infeliz, un buen camino a la felicidad es ser agradecida. Cuando somos agradecidos por todas las bendiciones que Dios nos da, comenzaremos a vivir con plenitud y seremos mejores personas. Aprenderemos a valorar nuestras posesiones, a nuestras familias, a nuestras amistades, etc. etc.

Si eres cristiano, el máximo motivo para estar agradecido es que Dios se haya fijado en ti y te haya dado su perdón, salvación y vida eterna. Por esa razón ya ganaste, porque tu estarás en gloria con el padre por la eternidad, en cambio, hay millones de personas hoy, que aun no han hecho su decisión por Cristo, lamentablemente, ellos tendrán un destino desdichado.

¿Estás lamentándote por lo que no tienes? ¡Sonríe por lo que tienes! Estas vivo, estas viva, y tienes a Cristo en tu corazón, ¿Que puede ser más grande que Cristo Jesús?

Ya tienes todo lo que necesitas, ¡alaba a Dios por eso!



“Gracia y Paz”

martes, 25 de marzo de 2014

¿EXISTE DIOS?


¿Existe Dios?

¿No te gustaría que alguien te mostrase -de una manera simple- la evidencia de la existencia de Dios? Sin forzar ni frases como "solo tienes que creer". Bueno… Aquí explicaré algunas razones honestas y directas que demuestran la existencia de Dios.

Primero consideremos que si una persona se opone a la posibilidad que haya un Dios, podría cuestionar o descartar cualquier evidencia. Para quien rehúsa creer que el hombre ha caminado en la luna, no habrá manera de hacer que cambie su manera de pensar. Las filmaciones de los astronautas caminando en la luna, las entrevistas a estos astronautas, las rocas lunares... todas las evidencias no tendrían ningún valor porque esta persona ya ha determinado y concluido en su mente que el hombre no puede ir a la luna.

Cuando nos referimos a la existencia de Dios, la Biblia dice que hay personas que han visto suficiente evidencia, pero que ellos han suprimido la verdad acerca de Dios (1). En cambio, para aquellos que quieren saber si Dios está allí, El dice, "Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón" (2). Antes de ver los hechos que manifiestan la existencia de Dios, pregúntate: "¿Si Dios existe, quisiera conocerlo?" Entonces vamos a considerar estas razones...

1. ¿Existe Dios? La complejidad de nuestro planeta apunta a un Diseñador quien deliberadamente no sólo creó nuestro Universo sino que lo sustenta hoy en día.

Muchísimos ejemplos de diseño de un Dios podrían ser dados -posiblemente un sin fin. Aquí, unos cuantos:

La Tierra. Su tamaño es perfecto. El tamaño de la Tierra y su respectiva gravedad contienen una capa delgada compuesta en mayoría de nitrógeno y oxígeno que se extiende a 80 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Si la Tierra fuese más pequeña, sería imposible que tuviese atmósfera, como es el caso del planeta Mercurio. Si la Tierra fuera más grande, su atmósfera contendría hidrógeno libre, como Júpiter (3).

La Tierra es el único planeta conocido equipado con una atmósfera compuesta por una mezcla adecuada de gases que dan sustento a las plantas, animales y seres humanos.

La Tierra está ubicada a la distancia exacta del sol. Considera que las temperaturas que tenemos, varían desde -35º C a 50º C. Si la Tierra estuviese un poco más lejos del sol, todos nos congelaríamos. Si estuviese un poco más cerca, nos quemaríamos. Incluso una pequeña variación -una fracción- en la posición de la Tierra con respeto del sol haría imposible la vida sobre la Tierra. La Tierra permanece a una distancia perfecta del sol mientras rota alrededor de él a una velocidad cerca de 107,000 kilómetros por hora. Esta también rotando sobre su eje, permitiendo que la superficie entera de la Tierra sea perfectamente calentada y enfriada cada día.

Nuestra luna tiene el tamaño y la distancia de la Tierra perfectos para su atracción gravitacional. La Luna crea las mareas y los movimientos de los océanos de tal manera que sus aguas no se estanquen, y al mismo tiempo evita que estas mismas inunden los continentes (4).

El Agua. Incolora, inodora y sin sabor, y ningún ser viviente puede sobrevivir sin ella. Las plantas, los animales y los seres humanos están compuestos en su mayoría por agua (alrededor de dos tercios del cuerpo humano está compuesto por agua).

Las características del agua son únicas y especiales para la vida:

Tiene los puntos de ebullición y de congelamiento inusualmente altos. El agua nos permite vivir en un ambiente de temperaturas cambiantes, mientras mantiene a nuestros cuerpos a una temperatura de 37º C.

El agua es un disolvente universal. Esta propiedad del agua permite que miles de químicos, minerales y nutrientes sean transportados a través de nuestros cuerpos y hacia los conductos sanguíneos más pequeños (5).

El agua es también químicamente neutra. Sin afectar la composición de las substancias, el agua hace posible que la comida, medicinas y minerales sean absorbidos y usados por el cuerpo.

El agua tiene una única tensión superficial que permite que en las plantas pueda fluir hacia arriba a pesar de la gravedad, lo que lleva agua y nutrientes vitales hasta la copa de los árboles más altos.

El agua se congela de arriba hacia abajo, y flota de tal manera que los peces pueden sobrevivir en el invierno.

Noventa y siete por ciento del agua de la Tierra esta en los océanos. Pero en nuestra Tierra, hay un sistema diseñado que remueve la sal del agua y luego la distribuye por todo el globo. La evaporación toma el agua de los océanos, deja la sal, y forma nubes que son fácilmente movidas por el viento para que dispersen agua sobre la tierra, para la vegetación, los animales y las personas. Es un sistema de purificación y abastecimiento que sustenta la vida del planeta, es un sistema de reciclar y reusar agua (6).

2. ¿Existe Dios? La complejidad del cerebro humano muestra una inteligencia superior y sorprendente.

El cerebro humano procesa simultáneamente una impresionante cantidad de información. Tu cerebro capta todos los colores y objetos que ves, la temperatura a tu alrededor, la presión de tus pies sobre el piso, los sonidos a tu alrededor, lo seco de tu boca, hasta la textura de tu teclado. Tu cerebro registra y procesa todas tus emociones, pensamientos y memorias. Al mismo tiempo monitorea las funciones continuas de tu cuerpo como la respiración, el parpadeo, el hambre y el movimiento de los músculos en tus manos.

El cerebro humano procesa más de un millón de mensajes por segundo (7). Tu cerebro evalúa la importancia de todos estos datos, filtrando lo que relativamente no tiene importancia. Esta función de filtrado es lo que te permite enfocar y funcionar efectivamente en tu mundo. Un cerebro que procesa más de un millón de datos por segundo, mientras evalúa la importancia de ellos y te permite actuar de acuerdo a la información más relevante... ¿todo esto surgió como producto de la mera casualidad?

¿Fueron simplemente causas biológicas, las que formaron perfectamente el tejido adecuado, el flujo sanguíneo, las neuronas, y la estructura? El cerebro funciona de manera muy distinta que otros órganos. Hay inteligencia en él, la habilidad de razonar, generar sentimientos, de soñar y planear, de actuar, y relacionarse con otras personas. ¿Cómo se puede explicas el funcionamiento del cerebro humano?

3. ¿Existe Dios? La mera casualidad o "causas naturales" son explicaciones inadecuadas.

La alternativa a la existencia de Dios es que todo lo que hay alrededor de nosotros apareció por causa natural y al azar. Si alguien esta jugando con dados, la probabilidad de lograr un par de seis es una cosa. Pero la probabilidad que el dado este en blanco, y aparezcan los puntos negros es completamente distinto. Lo que Luis Pasteur intento probar siglos atrás, y la ciencia confirma, es que la vida no puede surgir de la no-vida. ¿De dónde vienen la vida humana, animal y vegetal?

Asimismo, las "causas naturales" son una explicación inadecuada para la cantidad de precisa información contenida en un DNA humano. Una persona que descarta a Dios queda con la conclusión que todo esto apareció sin causa, sin diseño, producto simplemente de la buena fortuna. Esta queriendo intelectualmente observar un diseño intrincado, y lo atribuye a la suerte.

4. ¿Existe Dios? Para afirmar con seguridad que no hay Dios, la persona tiene que ignorar la pasión de un vastísimo numero de personas quienes están convencidos que si existe Dios.

Esto no significa que si suficientes personas creen algo, por lo tanto es cierto. La Ciencia, por ejemplo, ha descubierto nuevas verdades acerca del universo que prevalecen sobre conclusiones previas. Mientras la ciencia ha progresado, no hay descubrimiento científico que contradiga la probabilidad numérica de un Ser Inteligente existente detrás de todo esto. De hecho, mientras más la ciencia descubre acerca de la vida humana y el universo, más complejos y precisamente diseñados nos damos cuenta que lo son. En vez de apuntar afuera de Dios, la evidencia se acumula y orienta hacia una fuente Inteligente. Pero evidencia objetiva no lo es todo.

Hay un aspecto mucho más grande. A través de la historia, billones de personas en el mundo han atestiguado sus convicciones esenciales y firmes acerca de la existencia de Dios -alcanzadas desde su subjetiva y personal relación con Dios. Millones podrían dar cuenta detallada de su experiencia con Dios. Ellos nos hablarían de sus oraciones atendidas y las asombrosas maneras en que Dios satisfizo sus necesidades, y los guió a través de importantes decisiones personales. Ellos ofrecerían, no solo una descripción de sus creencias, sino reportes detallados de las acciones de Dios en sus vidas. Muchos están seguros que un Dios amoroso existe y les ha mostrado ser fiel. Si tú eres un escéptico, puedes decir con seguridad: "Yo estoy absolutamente en lo cierto y todos ellos están equivocados acerca de Dios".

5. ¿Existe Dios? Sabemos que Dios existe porque nos busca. Él esta constantemente buscándonos para ir a su encuentro.

A muchos ateos el tema de gente creyendo en Dios les molesta grandemente. ¿Que hace que los ateos pasen tanto tiempo, y perdiendo energía, refutando la existencia de Dios? ¿Qué les motiva a hacer eso? Yo fui ateo, y atribuía mis intenciones al verdadero interés por aquellas pobres y desilusionadas personas a ayudarles a entender que su esperanza era completamente infundada. Para ser honesto, también tenía otro motivo. Mientras cuestionaba a aquellos que creen en Dios, tenía una profunda curiosidad por ver si ellos podían convencerme. Parte de mi búsqueda era liberarme del tema de Dios. Si yo podía probar definitivamente a los creyentes que estaban equivocados, entonces el tema quedaba fuera de discusión y estaría libre para continuar mi vida.

No me daba cuenta de que la razón por la cual el tema de Dios pesaba tanto en mi mente, era porque Dios lo estaba apremiando. He llegado a la convicción de que Dios quiere ser conocido. Nos ha creado con la intención de que lo conozcamos. Nos ha rodeado de evidencias acerca de El, y mantiene el tema de su existencia directamente ante nosotros. Era como si yo no podía escapar de pensar acerca de la posibilidad de la existencia de Dios. De hecho, el día que yo acepte la existencia de Dios, mi pensamiento fue: "OK, tu ganas". Podría ser que la razón subyacente que a los ateos les molesten los creyentes en Dios, es porque Dios esta activamente buscándolos.

No soy el único que ha experimentado esto. Malcolm Muggeridge, autor socialista y filosófico, escribió, "Tenia la noción que de alguna manera, además de estar buscando, yo estaba siendo buscado". Clive S. Lewis dijo recordar "noche tras noche, sentía que cuando mi mente dejaba por un segundo mi trabajo, un continuo e inexorable acercamiento de Dios, a quien yo tan intensamente deseaba no conocer. Yo me rendí, y admitiendo que Dios era Dios, me arrodille y ore: quizás, esa noche, fui el converso más abatido y reacio de todo Inglaterra".

Lewis procedió a escribir un libro titulado "Sorprendido de Alegría" como resultado de conocer a Dios.

Yo tampoco tenía más expectativas que admitir la existencia de Dios. Y conforme fueron pasando los meses, cada ves me asombraba más su amor por mí.

6. ¿Existe Dios? A diferencia de cualquier otra revelación de Dios, Jesucristo es la imagen más clara, más específica de un Dios buscándonos.

¿Por qué Jesús? Mira a través de las principales religiones del Mundo, y encontrarás que Buda, Mahoma, Confucio, todos ellos, se auto identifican como maestros o profetas. Ninguno de ellos jamás reivindicó ser igual a Dios. Sorprendentemente, Jesús lo hizo. Eso es lo que separa a Jesús de todos los demás. El dijo, Dios existe y tu lo estas mirando a El. Aunque El habló de su Padre en el Cielo, no fue desde la posición de separación, sino de estrecha unión. Jesús dijo que cualquiera quien lo viese, había visto el Padre, cualquiera quien creyese en El, creía en El Padre.

Él dijo, "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (8). Él reivindicó tener atributos que sólo pertenecen a un Dios: poder perdonar los pecados de la gente, liberarlos de los hábitos del pecado, dar una vida más abundante y darles vida eterna en el Cielo. A diferencia de otros maestros que hacían enfocar a la gente en sus palabras, Jesús dirigía a la gente a sí mismo. Él no solo dijo, "sigan mis palabras y encontrarán la verdad". Él dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino a través de Mí" (9)

¿Qué pruebas dio Jesús de Su divinidad? Él hizo lo que la gente no puede hacer. Jesús hizo milagros. Sanó gente, ciegos, paralíticos, sordos, incluso resucitó a un par de personas de la muerte. Él tenía poder sobre los objetos. Sacó comida de la nada, suficiente para alimentar a miles de personas. Él hizo milagros en la naturaleza. Caminó sobre un lago, ordenó detenerse a una fuerte tormenta para ayudar a sus amigos. Gente por todas partes seguía a Jesús porque Él constantemente satisfacía sus necesidades, haciendo lo milagroso. Él dijo, "Si ustedes no quieren creer lo que les estoy diciendo, deberían al menos creer en mí por los milagros que están viendo" (10).

Jesucristo nos mostró a un Dios tierno, amoroso, consciente de nuestro egoísmo y limitaciones, aún así deseando profundamente una relación íntima con nosotros. Jesús revela que aunque Dios nos ve como pecadores, y merecedores de su castigo, su Amor por nosotros prevaleció, y creó un plan diferente. Jesucristo -un Dios también- tomó la forma de un Hombre y aceptó el castigo por nuestros pecados, en nuestra representación. ¿Suena absurdo? Quizás, pero muchos padres amorosos cambiarían de lugar con sus hijos enfermos en una sala de cáncer si ellos pudiesen. La Biblia dice que la razón para que amemos a Dios es porque Él nos amó primero.

Jesús murió en nuestro lugar para que nosotros seamos perdonados. De todas las religiones conocidas por la humanidad, sólo a través de Jesús verás a un Dios acercándose hacia la humanidad, brindándonos una manera de tener una relación con El. Jesús nos prueba un corazón divino de amor, satisfaciendo nuestras necesidades, acercándonos a El. Debido a la muerte y resurrección de Jesús, El nos ofrece una nueva vida hoy. Nosotros podemos ser perdonados, completamente aceptados por Dios y genuinamente aceptados por Dios. El dice "Te he amado con un amor sin fin, por tanto he mantenido mi Fe en ti" (11). Ese es Dios, en acción.

¿Existe Dios? Si lo quieres saber, investiga a Jesucristo. Se nos ha dicho "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (12).

Dios no fuerza a nadie a creer en Él, aunque pudiera. En vez de eso, El nos ha provisto de suficiente prueba de su existencia para que nosotros voluntaria y gustosamente le respondamos. Todo el universo, La perfecta distancia de la Tierra al Sol, las únicas propiedades químicas del agua, el cerebro humano, el DNA, el número de personas que atestiguan conocer a Dios, el ansia en nuestros corazones y mentes por determinar si Dios esta allí, el enorme deseo de Dios de ser conocido a través de Jesucristo. Si necesitas saber más acerca de Jesús y razones para creer en El, por favor lee los cuatro Evangelios. Si quieres iniciar una relación con Dios ahora, tu puedes.

Esa es tu decisión, no hay coerción ninguna. Pero si tu quieres ser perdonado por Dios y alcanzar una relación con El, puedes empezar ahora mismo pidiéndole te perdone y venga a tu vida. Jesús dice: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (13).

Si tu quieres hacerlo, pero no estas seguro de como ponerlo en palabras, esto puede ayudar: "Jesús, gracias por morir por mis pecados. Tú conoces mi vida y que necesito ser perdonado. Te pido vengas a mi vida. Quiero conocerte realmente. Te lo ruego en tu nombre, Amen".

Dios ve tu relación con El como permanente. Refiriéndose a todos aquellos quienes creen en El, Jesucristo dijo de nosotros, "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano" (14).

Entonces, ¿Existe Dios? Mirando todos estos hechos, uno puede concluir que un amoroso Dios existe y puede ser conocido en una manera personal e intima.

“Gracia y Paz”
Editado por Carlos Martínez M.
Marilyn Adamson

(1) Romanos 1:19-21;
(2) Jeremías 29:13-14;
(3) R.E.D. Clark, Creation (La Creación) London: Tyndale Press, 1946, p. 20;
(4-7) The Wonders of God's Creation, (Las Maravillas de la Creación de Dios) Moody Institute of Science, Chicago, IL;
(8) Juan 8:12;
(9) Juan 14:6;
(10) Juan 14:11;
(11) Jeremías 31:3;
(12) Juan 3:16;
(13) Apocalipsis 3:20;

(14) Juan 10:27-29

ORACIÓN


ORACIÓN:

Padre santo, te doy gracias por tu presencia en mi vida, por el apoyo físico y espiritual que me das. Permíteme estar siempre conciente de tu amor y a gozarme en el. Por favor te ruego que pongas en mi corazón el deseo de dar aliento a los necesitados y a los enfermos. Dame fortaleza para ayudar a quienes se encuentran en soledad, tristes, afligidos y preocupados; que mis palabras sean guiadas por tu Santo Espíritu para que les den el consuelo que necesitan, En el nombre de Jesús, Amén.

¿ESTÁS OBEDECIENDO LA PALABRA DE DIOS?


¿Estás obedeciendo la palabra de Dios?

Lucas 5:1-11
“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.

Para estos experimentados pescadores, verdaderos profesionales de la pesca, las palabras de Jesús debieron parecerles totalmente ilógicas. Probablemente ante ellos surgieron muchas preguntas. ¿Qué tenía en mente Jesús? ¿Cuál era su propósito al pedirles que regresaran mar adentro y echaran las redes de nuevo?

Ciertamente las palabras del Señor debieron estar apoyadas por una autoridad y una firmeza imposibles de ignorar. Por eso, aún en contra de toda lógica, Simón Pedro le dijo: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”0 Y tan pronto aquellos pescadores obedecieron, sus redes se llenaron de peces de tal forma que comenzaron a romperse. ¡Qué poder tan extraordinario tiene la palabra de Dios!

Mientras las abultadas redes eran arrastradas a la playa, estos hombres comenzaron a entender un principio eterno que muchas personas aun no han entendido: cuando obedecemos la palabra de Dios lo imposible se convierte en posible. Ellos jamás hubieran podido imaginar el resultado de su obediencia. Lo que más buscaban y deseaban era precisamente lo que Dios les dio en exceso: unas redes desbordantes de peces. La diferencia estuvo en que la segunda pesca se llevó a cabo bajo la influencia de la poderosa palabra de Dios. El apóstol Pablo comparte su propia experiencia en este aspecto cuando escribe a los efesios y les dice que Dios “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20).

Cuando estés en medio de una situación muy difícil en la que no encuentres solución, cuando todo te parezca imposible, pon tu confianza en Dios y actúa conforme a su palabra, aunque pienses que es totalmente ilógico;  ten la plena seguridad de que el poder de Dios se manifestará en tu vida tan pronto obedezcas, como les pasó a Simón Pedro y sus amigos. Sólo tienes que confiar y obedecer.

ORACIÓN:
Bendito Dios, gracias por tu palabra y el poder de tu Espíritu que has puesto a mi disposición para ayudarme en las pruebas y aflicciones de este mundo. Ayúdame a depositar toda mi confianza en ti, y a obedecer tu Palabra aunque yo no vea soluciones inmediatas. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

lunes, 24 de marzo de 2014

Esperar en Dios no es lo más fácil, pero SÍ es lo más Seguro.



Esperar en Dios no es lo más fácil, pero SÍ es lo más Seguro.

Esperar en Dios es tener toda tu esperanza en Él. Deja las cosas en sus Manos y no te preocupes mientras esperas, quizás es difícil y la espera puede parecerte muy larga, pero de algo debes estar seguro(a), Él está trabajando en tu problema, buscando el momento de darte respuesta. No sientas frustración, no sientas enojo ni desesperación en la espera, simplemente CONFÍA, descansa, piensa positivo, vive feliz, sabiendo que es en DIOS en quien Tú confías.

“Gracia y Paz”

Oly Sawyer

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia".


Efesios 4:31-32
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

Jesús nos dice que debemos perdonar a quienes nos hacen daño, orar por quienes nos persiguen y bendecir a quienes nos maldicen (Mateo 5:44). Esto es difícil. Pero hay algo más difícil: vivir lleno de odio, amargura y resentimiento.

La falta de perdón ha saqueado el mundo. Es la causa de guerras, asesinatos y divorcios. La consecuencia emocional de la falta de perdón es fatiga nerviosa (tensión), enojo, odio y celos. La falta de perdón ocasiona a heridas emocionales y espirituales. Invariablemente, la falta de perdón roe nuestro cuerpo físico y nos saquea con enfermedades — incluso hacia la muerte.

El más gran asesino de la tierra no es cáncer, no son las enfermedades del corazón, tampoco las enfermedades cerebro vasculares, o alguna otra enfermedad física, el más gran asesino de tierra es el odio, la amargura y la falta de perdón.



“Gracia y Paz”

ORACIÓN


ORACIÓN:

Padre mío, Gracias Señor por este nuevo día. Gracias por la oportunidad que me das de servirte. Gracias por tu Palabra, porque por medio de ella conozco las bendiciones que tu tienes para mi día con día; gracias porque aún en medio de mis problemas y dificultades, tú siempre me llevas de triunfo en triunfo. Gracias porque tu me enseñas que no importa cuan difíciles sean mis circunstancias, todas me ayudan a bien. Gracias por la victoria que Jesús obtuvo en la cruz; gracias porque se que esa victoria también es mía. Gracias porque que no importa cuantas necesidades tenga, se que en ti tengo la seguridad de que cada una de ellas será suplida conforme a las riquezas en gloria en Cristo Jesús. A ti mi Dios sea toda honra y alabanza por siempre, En el nombre de Jesús. Amén.

¿DERROTADO O EN VICTORIA?



¿Derrotado o en victoria?

1 Corintios 15:54-57
“Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: “La muerte ha sido devorada por la victoria.” ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”

Para los inconversos, la victoria está definida por circunstancias favorables en su vida en un momento determinado. Cuando la situación cambia y se vuelve negativa, el sentido de victoria desaparece y da lugar al fracaso. Y así va por esta vida de fracaso en “victoria” y de “victoria” en fracaso, de desilusión en triunfo, de decepción en esperanza dependiendo de las circunstancias. La vida cristiana, por el contrario, es siempre una vida de victoria gracias a lo que Cristo hizo una vez y para siempre en la cruz del Calvario. Nuestra victoria consiste en reconocer a Cristo como nuestro Salvador y llegar a ser hijos de Dios. Antes vivíamos en el reino de tinieblas bajo las garras del diablo, hundidos en la maldición y el pecado pero al ser librados de ellas por nuestro Señor, nuestra posición y perspectiva de la vida cambió radicalmente. Salimos de un reino derrotado a un reino victorioso.

Dios no nos promete una vida sin problemas o dificultades, pero sí nos asegura que aún en medio de difíciles situaciones podemos obtener la victoria. Jesús les dijo a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Nuestra victoria es principalmente espiritual, pero afecta profundamente lo físico y lo emocional. Esto tenemos que creerlo de todo corazón y rechazar todo pensamiento negativo que el enemigo ponga en nuestras mentes. Aquí reside fundamentalmente nuestra victoria, en creer lo que dice la Palabra de Dios aunque las circunstancias a nuestro alrededor estén gritando a toda voz que estamos derrotados. Esto se llama “Fe”. “Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

El apóstol Pablo, después de su conversión en el camino a Damasco, sufrió como nunca antes en su vida. Fue torturado, golpeado, humillado y encarcelado, pero nunca se consideró derrotado sino victorioso. Nunca antes en su vida había sentido una paz y un gozo tan genuinos como sentía ahora en medio de circunstancias tan negativas. Por eso, en la escritura de hoy, él escribió: “¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”. Esta seguridad en la victoria es algo poderoso que nos enseña que no importa cuan bajo lleguemos, si confiamos en Dios siempre seremos sostenidos por él. No importa cuantas necesidades tengamos, con Dios tenemos siempre la seguridad de que cada una de ellas será suplida “conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). No importa cuan negativas parezcan las circunstancias que nos rodean, al final todas estas circunstancias darán lugar a un resultado favorable para nosotros por la gracia y el poder de Dios, pues “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28). Esta es la verdadera victoria.

Nuestra victoria espiritual en Cristo debe ser nuestro aliento y motivación para enfrentar cada día de nuestras vidas. La clave para ser un ganador en la vida es ser primero un triunfador interior. Eso sólo puede hacerlo nuestro Señor. Dice Romanos 8:37: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. En la vida somos más que vencedores por la gracia del Señor Jesucristo. Cultiva una íntima comunión con el Señor por medio de la lectura de la Biblia y la oración diariamente y podrás disfrutar plenamente esa victoria cualesquiera sean las circunstancias que te rodeen.

ORACIÓN:
Padre mío, Gracias Señor por este nuevo día. Gracias por la oportunidad que me das de servirte. Gracias por tu Palabra, porque por medio de ella conozco las bendiciones que tu tienes para mi día con día; gracias porque aún en medio de mis problemas y dificultades, tú siempre me llevas de triunfo en triunfo. Gracias porque tu me enseñas que no importa cuan difíciles sean mis circunstancias, todas me ayudan a bien. Gracias por la victoria que Jesús obtuvo en la cruz; gracias porque se que esa victoria también es mía. Gracias porque que no importa cuantas necesidades tenga, se que en ti tengo la seguridad de que cada una de ellas será suplida conforme a las riquezas en gloria en Cristo Jesús. A ti mi Dios sea toda honra y alabanza por siempre, En el nombre de Jesús. Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

martes, 18 de marzo de 2014

¿A QUIÉN ACUDES EN LA ENFERMEDAD?



¿A quién acudes en la enfermedad?

Isaías 38:1-5
“En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años”.

El rey Ezequías reinó en Judá veintinueve años. La Biblia dice que él “hizo lo recto ante los ojos de Jehová” (2 Reyes 18:3). La escritura de hoy nos dice que Ezequías se enfermó, y su enfermedad era de suma gravedad. El profeta Isaías le habló de parte de Dios diciéndole que ordenara su casa pues pronto moriría. Entonces Ezequías vino delante del Señor en oración, afligido y clamando por sanidad. Dios escuchó su clamor, y lo sanó, y añadió a su vida quince años.

La Biblia nos cuenta también de otro rey de Judá llamado Asa, el cual, al igual que Ezequías, “hizo lo recto ante los ojos de Jehová” (1 Reyes 15:11). En 2 Crónicas 16:12a leemos que “en el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies…”. Muchos comentaristas bíblicos afirman que esta enfermedad era una especie de gota. Hasta aquí son muy similares estas dos historias. Pero continúa el v.12 diciendo que el rey Asa, “en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos”. Asa puso su confianza en la ciencia de aquellos tiempos, y no consideró necesario acudir a la ayuda del Dios todopoderoso en busca de sanidad. Y dice el v.13 que “durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su reinado”.

Ambos reyes habían actuado conforme a los decretos de Dios, complaciendo al Señor en todo lo que hacían. Pero al encontrarse enfermos de gravedad, sintiendo que el fin de sus vidas se aproximaba, uno de ellos clamó al Señor por sanidad, mientras que el otro buscó la ayuda de los médicos. Ezequías fue sanado y Dios le dio quince años más de vida. Asa, por el contrario, murió poco tiempo después.

Hay otros ejemplos en la Biblia en los que podemos ver el inmenso poder sanador de Dios. Lucas nos cuenta que en una ocasión, mientras Jesús caminaba rodeado de una gran multitud, “una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.” (Lucas 8:43-44). Esta mujer, la cual había sufrido de esa enfermedad por tanto tiempo, oyó que Jesús estaba cerca y haciendo un gran esfuerzo a través de tan grande multitud se llegó al Señor y logró tocar el borde de su manto, confiando plenamente que sería sanada. “Y al instante se detuvo el flujo de su sangre”. Cuando Jesús se dio cuenta de lo que había sucedido, le dijo a la mujer: “Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz” (v.48). No sólo fue ella sanada de la enfermedad que la azotaba, sino que allí mismo obtuvo la salvación de su alma.

Debemos clamar al Señor en la enfermedad y el dolor, y esperar confiando en su misericordia. Él es nuestra fuente más confiable de sanidad. Y al igual que en los tiempos bíblicos, él está siempre a nuestro alcance cuando clamamos a él. No hay duda de que, si él lo desea, puede sanarnos sin que la ciencia intervenga, pero quizás él tenga un plan determinado al usar a un médico. Muchas veces el diagnóstico ha sido completamente negativo de parte de la ciencia, pero Dios se ha glorificado delante de todos sanando a la persona enferma.

Ciertamente el poder y la sabiduría de Dios están muy por encima de la ciencia médica, de doctores, medicinas, y de toda la sofisticada tecnología de estos tiempos pero, si es su voluntad, nosotros debemos usar para nuestro beneficio los adelantos de la ciencia. Por eso, en medio de la enfermedad, lo primero que debemos hacer es orar poniendo nuestra situación en manos del Señor, buscando la dirección del Espíritu Santo.

ORACIÓN:
Padre santo, gracias porque en la enfermedad podemos venir a ti en busca de sanidad para nuestros cuerpos. Te ruego me des discernimiento para conocer siempre lo que tú quieres que yo haga, y que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla 

Seguramente haz escuchado esta frase:



Seguramente haz escuchado esta frase:

“EL corazón de una mujer debe estar tan escondido en Dios que un hombre debe buscarlo a Él primero para encontrarla a ella”

Toda mujer sueña con un hombre que la ame y la respete, que la valore y la quiera por quien es, no por como se ve o por lo que tiene; anhela que vea mas haya de sus ojos y alcance a ver su corazón, que con un beso le toque el alma y que con un abrazo sienta una conexión; quiere que le sea fiel para toda la vida, formar una bonita familia, llena de risas y felicidad, también con un matrimonio lleno de amor.

La única manera de que esto suceda es que tu cómo mujer tengas temor de Dios, pues el principio de la sabiduría es el temor de Dios.

La única manera en que podrás tener este estilo de vida es que ambos estén escondidos en Dios, que tengan temor de Dios y amen a Dios. Tu debes de estar segura que ése hombre que tu quieres tener en tu vida ame más a Dios que a ti.

Por que si él ama a Dios y tiene temor de él, el Espíritu Santo lo guiara para conducir su vida, y no hará cosas que desagraden a Dios. No te lastimara pues sabrá que tú eres una hija amada de Dios y que si te lastima a ti lo lastimará a Él; que si te es infiel, también le será infiel a Él; que si te golpea a ti, se meterá con Él. Y, Obviamente, este hombre no querrá hacer eso, pues ama a Dios, y si él llegara a cometer un error, el Espíritu Santo se encargara de redargüirlo y corregirlo.

Para una mujer que verdaderamente se encuentre escondida en Dios, solamente un verdadero príncipe la podrá descubrir, porque al encontrarte en la profundidad de Dios podrás ver las cosas como Él las hace, perfectas. Un hombre que pone a Dios en su vida en primer lugar, Dios le permitirá ver las cosas más allá de lo natural; Dios le permitirá discernir tu corazón y ésa será la razón por la cual se enamorará de ti, por tu corazón.

Proverbios 25:2
“Gloria de Dios es encubrir un asunto pero honra de un rey es escudriñarlo”.

Seguramente más de una vez te has preguntado ¿Por qué nadie puede ver lo hermosa que soy? ¿Por qué si soy tan buena no tengo novio? Yo jamás le seria infiel a alguien ¿Por qué nadie puede ver lo que hay dentro de mi corazón? La respuesta es porque solo un verdadero príncipe, que viva en las profundidades de Dios podrá descubrirte.

De manera que asegúrate de que tu corazón este totalmente escondido en Dios y ahí en medio de su presencia ése hombre llegará a tu vida y se unirán.

Salmo 37:4
“Deléitate así mismo en Jehová y el concederá las peticiones de tu corazón…”



“Gracia y Paz”