jueves, 3 de octubre de 2013

ORACIÓN



Padre santo, ¡cuánto anhelo vivir una vida de santidad que te complazca a ti en todo! Pero reconozco que para mí es muy difícil, mas no imposible. Por eso te doy gracias por Jesucristo y por las promesas de salvación y vida eterna a través de su sacrificio. Por favor, ayúdame a agradarte en todo lo que haga. Ilumina mi camino para encontrar la perfección y la santidad día a día. En el nombre de Jesús, Amén.

¿ESTÁS EN MEDIO DE UNA LUCHA?



Romanos 7:14-25
“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”.

En este pasaje, el apóstol Pablo nos habla de una experiencia que es la esencia misma del comportamiento humano. El sabía lo que era bueno, deseaba hacer lo que era bueno, y sin embargo no podía hacerlo. Sabía lo que era malo, lo último que hubiera querido hacer era lo malo, y sin embargo lo hacía. Pablo se sentía acosado por ese sentimiento de frustración; esa capacidad para ver lo bueno, y la incapacidad para hacerlo; esa capacidad para reconocer lo que era malo, y esa incapacidad para evitar hacerlo.

Ahora bien, es necesario tener sumo cuidado al juzgar la actitud de Pablo en relación a su pecado. Si lo juzgamos, vamos a hacerlo de acuerdo al patrón de cada uno de nosotros. Y este patrón cambia a medida que cambia nuestro nivel espiritual, nuestra mente y nuestro corazón. No miramos el pecado de la misma manera antes de nuestra conversión que después de caminar un tiempo en los caminos del Señor. Un hombre que llevaba algún tiempo de convertido dio el siguiente testimonio: “Antes de conocer a Cristo, llevaba una vida de placeres. Me deleitaba en el sexo y en las fiestas sin que esto causara en mí la más mínima preocupación. Las palabras fornicación o adulterio no tenían ningún significado negativo para mí. Sin embargo ahora, sólo mirar a una mujer codiciándola me hace sentir mal”.

¿A qué se debe la diferencia? Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, y ahora actúan en nuestras vidas dos naturalezas: la vieja naturaleza pecadora que quiere vivir una vida egocéntrica, haciendo todo lo que le gusta hacer, y la nueva naturaleza espiritual que quiere que vivamos de acuerdo a la voluntad de Dios. A medida que crecemos espiritualmente y nos acercamos más a Dios, la luz redentora del Señor nos permite ver pecados que antes no podíamos ver, pues vivíamos en tinieblas. También el Espíritu Santo nos redarguye, nos recuerda lo que no agrada a nuestro Padre celestial, y nos causa pesar hacer algo que le ofenda.

Entonces, ¿qué era lo malo que Pablo aborrecía, y sin embargo lo hacía? No se sabe a ciencia cierta, pero para un hombre del nivel espiritual del apóstol Pablo, bien podría haber sido alguna pequeña manifestación de ira, o un simple pensamiento que, de acuerdo a sus principios, podría desagradar a Dios, o quizás actuó injustamente con alguien, en fin cualquier cosa que fuera un obstáculo para llegar al grado de perfección que él anhelaba. Esta lucha constante le llevó a decir: “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”

Pero la buena noticia es que Dios entregó a su Hijo precisamente porque él conoce nuestra incapacidad de vivir una vida de total santidad. Por eso Pablo dice: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” Y concluye esta idea en el próximo capítulo de esta carta, diciendo: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:1-2).

ORACIÓN:
Padre santo, ¡cuánto anhelo vivir una vida de santidad que te complazca a ti en todo! Pero reconozco que para mí es muy difícil, mas no imposible. Por eso te doy gracias por Jesucristo y por las promesas de salvación y vida eterna a través de su sacrificio. Por favor, ayúdame a agradarte en todo lo que haga. Ilumina mi camino para encontrar la perfección y la santidad día a día. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¿ERES TOLERANTE Y PERDONADOR?



Siempre he tenido la idea que trabajar con máquinas es fácil, pues nunca se quejan, nunca se molestan, nunca se irritan, no andan unos días de buenas y otros de malas, incluso si llegan a padecer de algún mal funcionamiento mecánico, se arreglan o sencillamente se tiran a la basura y listo. Esto no lo encontramos al trabajar con seres humanos.


Seres Imperfectos:

La experiencia de vida nos dice que debemos aprender a relacionarnos con los demás. Eso implica ser tolerante. Debo aprender a tolerar las imperfecciones de mis semejantes, así como también ellos deben aprender a tolerar las mías. Ninguna persona sobre la faz de la tierra es perfecta, eso lo sabemos muy bien. Siempre encontraremos alguna falla, algún defecto de carácter. Pero siendo verdaderamente honestos, en lugar de decir que tenemos “algún defecto” deberíamos de decir “muchos defectos”. El apóstol Pablo dice en Romanos 6:19 “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad…” Da a entender claramente que reconoce la imperfección humana, por lo que trata exactamente así con aquellos a quienes dirige su misiva.


El que no es “gordo” es “chibolón”:

En una ocasión escuche a un hermano decir que “el que no es gordo es chibolón”. Esto significa que si no padecemos de una cosa, padecemos de otra. Medita cuáles son tus propias fallas, te aseguro que rápidamente encontrarás varias. Si tu consciente se niega a verlas, te sugiero algo más, pregúntale a la persona con la que te relacionas más. Puede ser tu conyugue, tus padres, un hermano, un compañero, un amigo, etc. la lista empezará a crecer y mejor preferirás parar.

Ahora bien, el punto para mí es este: ¿Cómo convivir unos con otros? ¿Cómo soportarnos? ¿Cómo hacer para que a pesar de todas nuestras fallas y mal genio sigamos teniendo buenas relaciones, amistosas y estables? La respuesta se encuentra en el principio de tolerancia y luego, en el pedir perdón y en perdonar.


A. La Tolerancia:

La tolerancia debe entenderse como el respeto hacia las ideas, creencias o prácticas diferentes o contrarias a las mías, respetando consiguientemente las de los demás. No todos piensan igual que yo, no puedo pretender, por lo tanto, imponerme sobre ellos. Cristo mismo no impuso, Él enseñó, adoctrinó, predicó, instó a la conciencia humana, empero nunca trató de que sus enseñanzas fueran aceptadas a la fuerza, por obligación o imposición. Por ejemplo en 1 Pedro 5:2 encontramos que el apóstol Pedro, guiado por el Espíritu Santo, se dirige a los líderes diciéndoles “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente…”. Esta claro que la intencionalidad divina, no es la de someter a nadie y sí la de ser tolerante hasta que su Palabra sea oída, recibida, atendida, creída y se convierta en una práctica de vida.


B. Perdonar y Ser Perdonado:

Luego sigue la necesidad de pedir perdón y perdonar. Creo que hasta cierto punto es normal que nos equivoquemos. Al equivocarnos probablemente lastimamos, causamos heridas a otros; quizás hasta les causemos golpes tanto físicos como emocionales; quizá causemos fracturas sentimentales, y otras veces defraudaremos la confianza que nos han dado, en fin… son tantas las opciones a este respecto que es difícil abarcarlas todas. Pero con las referidas ya tenemos un buen panorama. El punto es que como no soy perfecto, esas imperfecciones saldrán a la luz e indudablemente dañarán a otros tarde o temprano.


Dos Tipos de Respuestas:

¿Piensa cómo te has sentido cuando alguien te ha lastimado? ¿Cómo has respondido? He aprendido que sólo hay dos maneras de responder: la primera es una respuesta emocional y la segunda es una respuesta pro-activa. La primera me hace explotar, vociferar, actuar con ira, el rencor sale a relucir, el ogro interior se desata, es como el terrible Hulk, el hombre verde, que la gran mayoría llevamos dentro. Se desata la bestia interna, nos lleva a la amargura, al resentimiento y al rencor.

Levítico 19:18 aconseja “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová”. Para poder realmente llevar a cabo el consejo divino se debe responder pro-activamente. Este tipo de respuesta ya no es emocional. Cuando la respuesta emocional destruye, la respuesta pro-activa construye y edifica. Cuando la respuesta emocional espera que ocurran los acontecimientos, la respuesta pro-activa prevé los acontecimientos y establece líneas de acción a seguir si llegaran a suceder. Así es como me gusta ver las cosas. Esto implica estar preparado para cualquier evento inesperado. Y en la vida cotidiana lo más seguro es que suceda. Sucederá al relacionarme con los demás seres humanos. En el momento menos esperado me herirán, me lastimaran, me defraudaran, me causaran daño, a veces sin querer y muchas veces con toda intención.


Adoptando el Perdón como una filosofía de Vida:

Debo estar siempre dispuesto a perdonar toda ofensa que me hagan. Esta es una filosofía de vida que me lleva a actuar de conformidad con la Palabra de Dios y con la realidad humana. Si yo amo verdaderamente, es imposible que guarde rencor, lee 1 Corintios 13:5 y toda sombra de duda se alejará de ti. El amor genuino me lleva a perdonar. Cuando perdono libero al individuo ofensor o deudor, pero principalmente me libero a mí mismo. De no hacerlo le niego al ofensor la oportunidad de progresar, de prosperar y de ser feliz, pero también me la estoy negando a mí mismo. Ninguna persona amargado puede ser verdaderamente feliz. Será el grumo en la harina, el pelo en la sopa, la piedra en el zapato. Yo he decidido perdonar, para ser feliz. Me niego a aferrarme al rencor, a la ira, al resentimiento y a los deseos de venganza.

Eso es actuar con piedad. Eso es ser cristiano verdadero y no una pantomima de cristiano. Eso es honrar a Dios en el llamado tan sublime que Él nos ha hecho.

Vivamos una vida digna. Si ofendiste, si defraudas, si hieres… pide perdón. Si te hirieron, si te defraudaron, si te ofendieron… perdona. Cuando lo aprendas hacer de esa manera entonces vivirás una vida PLENA y FELIZ.



“Gracia y Paz”

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿QUIERES DISFRUTAR LAS PROMESAS DIVINAS?



Hebreos 6:11-12
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.

El Señor no habría hecho todas las promesas que hay en la Biblia si no hubiera querido dar a sus hijos grandes bendiciones. Sin embargo, no podemos ser presuntuosos y dar por hecho que tales beneficios nos pertenecen de manera automática. Entonces, ¿cómo podemos apropiarnos de las promesas de Dios con la expectativa de que Él responderá nuestras peticiones?

Hay ciertas preguntas que debemos hacernos para evaluar las necesidades que traemos a nuestro Padre celestial:

• ¿Esta promesa atiende mi necesidad o deseo personal?

• ¿Estoy pidiendo con un espíritu de sumisión a su voluntad?

• ¿Puede Dios cumplir esta petición sin perjudicar a otra persona?

• ¿Le agrada mi petición a Dios?

• ¿Será Dios honrado con el cumplimiento de mi petición?

• ¿Mi petición contradice de alguna manera a la Palabra de Dios?

• Si Dios cumple esta promesa, ¿ayudará ello a mi crecimiento espiritual?

Una vez que hayamos respondido estas preguntas, heredar las promesas divinas dependerá de tres requisitos:

Primero, necesitamos tener fe. Nuestro Padre quiere que confiemos en Él, y el Señor premia a quienes lo hacen (Génesis 15:6; Hebreos 11:6).

Segundo, debemos ser obedientes a todo lo que sabemos que es su voluntad para nosotros —nunca recibiremos lo mejor que Él da si lo desobedecemos deliberadamente.

Tercero, debemos tener paciencia para esperar el tiempo perfecto del Señor.

Hacer estas cosas bien vale la pena, considerando las bendiciones que Él anhela darnos.


“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

ORACIÓN




Mi amante Padre celestial, te doy gracias porque en cualquier situación que me encuentre, por difícil que sea, puedo acudir a ti en busca de ayuda. Ayúdame a no dudar ni un solo instante de que tú eres más que suficiente para resolver todos mis problemas. En el nombre de Jesús, Amén.

¿CREES QUE DIOS PUEDE SUPLIR TUS NECESIDADES?



Éxodo 3:7-14
“Dijo luego el Señor: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”.

De todos es conocida la historia de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, llevada a cabo por Moisés, siguiendo las instrucciones de Dios. Pero quizás haya algunas cosas que hemos pasado por alto. Una vez Moisés y el pueblo de Israel se encontraron en medio del desierto después de haber salido de Egipto, ¿de qué manera fueron suplidas las necesidades de más de 2 millones de personas? El departamento del ejército de los Estados Unidos encargado de los suministros de las tropas de este país publicó los siguientes datos:

En primer lugar, alimentar a este número de personas requiere una gran cantidad de comida. Moisés debía contar con 1,500 toneladas de alimentos cada día. En segundo lugar, para transportar esa cantidad de comida diariamente se necesitarían dos trenes de carga de una milla (1.6 Km.) de largo cada uno. Además, necesitaban madera para hacer un fuego con el cual cocinar la comida. Para esto se requerirían unas 4,000 toneladas de madera cada día, y desde luego varios trenes de carga de una milla (1.6 Km.) de largo cada uno para transportarla. Y por supuesto necesitaban agua. Sólo para beber y lavar unos pocos platos, harían falta unos once millones de galones diariamente. Para transportar esta cantidad de agua se requeriría un tren compuesto de 1,800 millas (unos 2,900 Km.) de carros cisternas.

Cuando pensamos que cruzaron el Mar Rojo en una noche, tenemos que tener en cuenta lo siguiente: Si hubieran hecho una fila de dos en dos para cruzarlo, la fila hubiera tenido 800 millas (1,287 Km.) de largo y se hubieran requerido 35 días para atravesar el mar. Así es que para hacer esta travesía en una noche fue necesario que se abriese una brecha en el mar de tres millas (casi 5 Km.) de ancho para que la fila fuera de 5,000 personas una al lado de la otra. Además de todo esto, recordemos también que al final de cada día tenían que acampar para pasar la noche. Con este fin necesitaban un espacio de unas 750 millas cuadradas. ¡Y esto solamente para acampar una noche! Y no olvidemos que ellos estuvieron 40 años en el desierto, es decir unos 14,600 días.

¿Acaso Moisés se puso a pensar en todo esto antes de salir de Egipto? Seguramente que no. El simplemente confió en YO SOY, el Dios todopoderoso que le dijo: “Ve, porque yo estaré contigo”. ¡¡Y Dios se encargó de todas estas y muchas otras necesidades durante todo ese tiempo!!.

¿Te encuentras en una situación económica difícil? ¿O de cualquier otro tipo? Piensa por un momento en lo que has leído. ¿Tú crees que Dios tenga algún problema en suplir todas tus necesidades? ¡¡Ten la completa seguridad de que para él tu imposible es algo muy fácil!!.

Busca el rostro del Señor cada día en oración, lee su palabra y aplícala a tu vida. Confía en Dios en medio de tu necesidad, y él “suplirá todo lo que te falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, te doy gracias porque en cualquier situación que me encuentre, por difícil que sea, puedo acudir a ti en busca de ayuda. Ayúdame a no dudar ni un solo instante de que tú eres más que suficiente para resolver todos mis problemas. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

martes, 1 de octubre de 2013

¡HAY QUE TENER MUCHA FE PARA SER ATEO!



Salmo 14:1
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios”.

Salmo 95:3, 5-7
“El Señor es Dios grande… Suyo también el mar, pues él lo hizo… Arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios”.

La cuestión de la existencia de Dios preocupa a todo el mundo. Hombres célebres escribieron sobre este tema. Voltaire, por ejemplo, reconoció: «El Universo me molesta, y no puedo concebir que este reloj exista sin que exista su relojero». Isaac Newton escribió: «La maravillosa construcción del Universo con su incomparable armonía sólo pudo hacerse según los planes de un ser omnisciente y todopoderoso».

Estos dos personajes parten de la misma constatación, es decir, que el Universo está tan bien hecho que no puede ser fruto del azar. Pero si Newton acepta la conclusión lógica que se impone, Voltaire, por el contrario, se queda en las preguntas; y eso que intelectualmente es más difícil negar la existencia de un Creador supremo que aceptarla. Esto fue lo que quiso decir el autor cristiano Ralph Shallis en su libro en francés: «Hay que tener mucha fe para ser ateo». En realidad es una broma, pues la facilidad con la que el ateo acepta algo imposible: «Que este reloj exista y que no tenga relojero» no es tener fe. Eso demuestra una credulidad incompatible con la inteligencia. La fe del que cree en Dios descansa en hechos palpables y le pone en relación con aquel que le habla.

La Biblia emplea una palabra muy fuerte para designar al ateo; lo llama “necio”. Tal severidad debería asustarnos. Si tu no quieres ser juzgado de este modo por Dios mismo, búscalo sinceramente en la Biblia. Él se revelará a ti como un Padre lleno de amor y responderá a las necesidades de tu corazón.


“Gracia y Paz”

La Buena Semilla

5 GRANDES BENEFICIOS DE COMER SEMILLAS DE PAPAYA



La papaya es una fruta tropical perteneciente a la familia de las Caricáceas (carica papaya). De color amarillo cuando está madura, en su interior la pulpa es blanda y jugosa. En el centro, tiene abundantes semillas de color negro.

El primer dato que se tiene por escrito sobre la papaya aparece en la Historia Natural y General de las Indias, del historiador español Gonzalo Hernández de Oviedo y Valdés, quien alrededor del año 1535 envió una carta a su soberano, en la que describe haber visto esta fruta en el sur de México y Centroamérica. Durante la conquista, las semillas se distribuyeron rápidamente por las Antillas y Sudamérica. Posteriormente, los navegantes españoles y portugueses ya la habían distribuido en Malasia, Filipinas, Sur de China y Hawái.

Debido a su enzima papaína, esta fruta es la reina del tratamiento de la indigestión y el buen funcionamiento intestinal. También te brinda fibra, calcio, fósforo, hierro y las vitaminas A y C, tiamina, riboflavina, niacina.


Beneficios de consumir las semillas.

1.- Protegen el riñón. En caso de problemas de insuficiencia renal, algunos estudios han encontrado que pueden proteger los riñones contra afecciones posteriores. En este caso, se recomienda masticar 7 semillas de papaya, 3 veces al día.

2.- Mejoran la salud intestinal. Debido a su alto contenido de enzimas proteolíticas, las cuales pueden acabar con los parásitos y sus huevecillos, son un excelente antiparasitario intestinal. También contienen un alcaloide antihelmíntico único llamado carpaine, eficaz para exterminar las amebas. Para su consumo, se secan las semillas y se muelen: una cucharita de este polvo se pone a hervir en agua. Se le puede agregar una cucharadita de miel. Repetir 2 o 3 veces al día.

3.- Favorecen el hígado. En casos de cirrosis hepática, pueden funcionar como un tratamiento alternativo. Deben molerse 5 semillas de papaya y a la mezcla se le añade una cucharada de limón. Debe consumirse 2 veces al día, por un periodo de un mes.

4.- Cuidan el sistema digestivo. Tienen propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Estudios demuestran que el extracto de las semillas mata la salmonella, los estafilococos y otras infecciones. Para estos casos, se recomienda masticar muy bien 7 semillas, 3 veces al día.

5.- Queman grasa. Tienen la cualidad de impedir que el organismo absorba en exceso grasas y azúcares. Otro punto favorable es que aceleran el proceso de digestión, lo que se traduce en la pérdida de algunos gramos de sobrepeso.


Para disminuir esos kilitos.

Te daré 2 remedios caseros para este fin. Es importante que seas decidido y tengas paciencia: los resultados se irán dando. Suma una dieta balanceada y un plan de actividad física, en el que, por lo menos 3 veces a la semana, te pongas en movimiento.

Opción A. Todos los días, en ayunas, toma 12 semillas como si fueran pastillas, junto con un té hecho de cáscara de toronja. Tómalo durante 15 días seguidos, descansa 15, y vuelve comenzar.

Opción B. Por la mañana, añade a un jugo de toronja de 15 a 20 semillas frescas; trágalas sin masticar, como si fueran pastillas. Además de ayudarte con la grasa, son excelentes para la digestión.

La próxima vez piénsalo dos veces antes de mandar estas semillas al bote de la basura y trata de aprovecharlas. Si las machacas, sirven para aderezar ensaladas o la vinagreta. Tienen un sabor un poco picante, parecido a la mostaza, así que solo ten cuidado con la cantidad que utilices.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“…dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

“He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).


“Gracia y Paz”
La Salud al alcance de todos
Publicado por: Carlos Martínez M.
Tomado de: Una Vida Lucida

Fuente: www.mx.mujer.yahoo.com

ORACIÓN



Señor, hay ocasiones en que mis circunstancias son tan abrumadoras y desesperantes, que mi ánimo decae y está como muerto. Por favor renueva en mí la esperanza, y aumenta mi fe para que yo pueda ver tu propósito detrás de las desilusiones que vivo y pueda esperar en ti de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¿HAS TENIDO ALGUNA DESILUSIÓN?



Juan 11:1-6
"Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos). Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba".

Cuando María y Marta le enviaron un mensaje a Jesús para notificarle que Lázaro estaba enfermo, ellas estaban seguras de que el Señor vendría a su casa inmediatamente y sanaría a Lázaro. Este pasaje dice que Jesús amaba a esta familia. Ciertamente Jesús había demostrado a muchos su amor, pero había en él un amor especial por ellos. Era, pues, de esperar que el Señor se apresurara con el fin de sanar a su amigo. Al menos esto pensaban Marta y María. Por eso cuando pasaron varios días y Jesús no llegaba la desilusión se apoderó de ambas hermanas, y la esperanza de ver a su hermano sano desapareció totalmente al momento de su muerte. Cuando finalmente Jesús llegó a Betania ya hacía cuatro días que Lázaro había muerto. Marta salió a su encuentro y le dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21). Casi podemos sentir el tono de frustración y hasta cierto reproche en estas palabras de Marta. Ciertamente aprovechó el momento para expresar su desilusión.

Cuando las desilusiones llegan a nuestras vidas, es normal que sintamos tristeza y una sensación de fracaso. La desilusión es, por regla general, una respuesta emocional a la imposibilidad de lograr un deseo, una esperanza, un sueño o una meta. Esto puede llevarnos a perder la confianza en alguien de quien estábamos dependiendo, incluso alguien a quien amamos. Marta estaba desilusionada porque Jesús no vino rápidamente a sanar a Lázaro, sino que permitió que muriera. Para ella era imposible ver el propósito que había detrás de lo sucedido.

Dios siempre tiene un propósito en cada una de las desilusiones de nuestra vida. Él puede prevenirlas, pero muchas veces las usa con el fin de probar nuestra fe. Él quiere que confiemos aún en medio de las malas circunstancias. El pasaje de hoy dice que cuando Jesús escuchó la noticia de la enfermedad de Lázaro no salió inmediatamente con rumbo a Betania, sino que dijo a sus discípulos: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Nuestra meta debe ser imitar a Jesús en todo. A medida que vamos creciendo en el aspecto espiritual podemos llegar a un punto en el que podamos decir con esta misma certeza que por encima de la desilusión por la que estamos pasando se cumplirá el propósito de Dios en nuestras vidas y su nombre será glorificado.

Cuando Jesús caminó hasta la cueva donde habían sepultado a Lázaro vio que en la entrada habían puesto una gran piedra, y les dijo a los judíos que estaban allí: “Quitad la piedra” (Juan 11:39). Entonces Marta le dijo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”. Jesús le contestó: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Y dice el versículo 43 que Jesús “clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!” Y el que estaba muerto salió de la tumba caminando. Entonces muchos judíos creyeron en el Señor, el gozo de todos (incluyendo a Marta y María) fue indescriptible, y el nombre de Dios fue glorificado.

Nunca olvides que Dios te ama y siempre desea tu bienestar. Cuando llegue ante ti una desilusión confía en el Señor de todo corazón y espera en él. Su propósito y sus bendiciones serán una realidad en tu vida.

ORACIÓN:
Señor, hay ocasiones en que mis circunstancias son tan abrumadoras, que mi ánimo decae y está como muerto. Por favor renueva en mí la esperanza, y aumenta mi fe para que yo pueda ver tu propósito detrás de las desilusiones que vivo y pueda esperar en ti de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 26 de septiembre de 2013

¿EN TU MATRIMONIO… TU ACEPTAS TUS CULPAS?



¿Qué es y cómo aplicar La Doctrina del Pecado al Matrimonio?

Mientras no tomemos en serio la doctrina bíblica del pecado aplicada a nuestros matrimonios, siempre estaremos ocupados en los conflictos, pero no llegaremos a la raíz del problema. Esto sugiere que muchos cristianos no están atendiendo la raíz del problema. Al interpretar sus problemas de una manera no bíblica, no están recibiendo ayuda verdadera que los lleve al cambio.

Debemos comenzar a entender la naturaleza y el efecto del pecado, si queremos comprender cómo afecta en nuestro matrimonio. El pecado logra su objetivo en nosotros cuando nos convence de que somos víctimas. ¿Qué significa esto?

Cuatro indicadores de que tenemos una doctrina funcional del pecado:
          

1.- Estamos más conscientes de ser pecadores que de ser víctimas del pecado de otros. ¿Cuál es el mayor estorbo en tu matrimonio? Cuando pensamos en esta pregunta inmediatamente pensamos en las acciones, palabras o actitudes de nuestro cónyuge. Pero ahora reconsideremos la respuesta de Pablo en 1 Timoteo 1:15 “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”.  Mientras más crecía Pablo en su relación con Dios más crecía su consciencia de su pecado y de su necesidad de la Gracia de Dios. Nada puede ser más vital e importante para nuestro matrimonio que nos veamos como los “primeros” entre los pecadores.

Cuando pecamos en nuestros matrimonios, Dios es la más grande víctima y subsecuentemente ese pecado es lo más destructivo en nuestra relación matrimonial. Lo que destruye un matrimonio no es el alejamiento del cónyuge, sino el alejarse de Dios primero. Nuestro pecado atenta primero en contra de Dios y luego contra nuestro cónyuge.

Cada pecado que cometemos es primero en contra del ser más grande del universo. Por eso todos los problemas maritales se tratan de personas que han perdido la consciencia de la grandeza de Dios y de su pecado con referencia a Él.

Estaremos yendo en la dirección del cambio cuando estemos más conscientes de ser pecadores, que de ser víctimas del pecado de otros.


2.- Sospechamos más de nuestros propios motivos que de nuestro cónyuge. Aunque hemos sido liberados del dominio del pecado, todavía tenemos que colaborar con el Espíritu Santo para mortificar los actos de la carne. Esta guerra espiritual tiene un efecto especial en nosotros. Está diseñada para hacer más profunda nuestra necesidad de Dios al hacernos conscientes de la profundidad de nuestro pecado. Cuando una persona entiende cuán pecadora es, llega a ser una persona que celebre y goce la gracia de Dios.

El proyecto principal para nuestro matrimonio no es reformar a nuestro cónyuge, sino mortificar nuestro propio pecado. No se trata de estar sospechando, evaluando y analizando en demasía los motivos de nuestro cónyuge, sino de mortificar y sacrificar nuestro propio pecado.

Al preguntarnos ¿Qué es lo que está mal en mi matrimonio? debemos responder: “Yo soy”.  El punto clave es que el matrimonio se trata de dos pecadores viviendo juntos para ser santificados dentro del contexto de la unión conyugal. Dios usa el matrimonio como un medio de gracia para llevarlos a la madurez.

Cuando entendemos la realidad del pecado interior y esa convicción está funcionando en nuestro matrimonio ocurrirá lo siguiente: En el caso de un conflicto, primero examinamos nuestro propio corazón y luego nos dirigimos a nuestro cónyuge sospechando de nuestros motivos, no estando convencidos de que tenemos razón, sino considerando seriamente la posibilidad de estar equivocados. Cuando estás consciente del pecado residente cambia el tono con el que te acercas a tu cónyuge. ¿Puedes imaginar el impacto positivo en un matrimonio en el que los cónyuges sean intencionales en examinarse y sospechar cada uno de sí mismo en primer lugar?


3.- Afirmamos que las circunstancias no causan el pecado sino sólo lo hacen evidente.

Mateo 15:10-11 y 19
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”.

Puesto que Dios es grande en misericordia para con nosotros, permite circunstancias en nuestras vidas que expongan lo que hay en nuestros corazones. Dios diseñó el matrimonio para que tengamos ocasión de ver en realidad lo que hay en nuestros corazones.

Las tentaciones, pruebas, tribulaciones y cosas semejantes no inyectan pecado a nuestro corazón.  Sino revelan el pecado que hay en nuestro corazón.


4.- Saber arrepentirnos y confesar nuestros pecados a Dios y a nuestro cónyuge. Un matrimonio que practica el arrepentimiento será un matrimonio que experimente profundidad e intimidad. Por el contrario, en el matrimonio donde no se practica regularmente el arrepentimiento, habrá todo tipo de conflictos.

Creo que todos los que creemos en la doctrina bíblica del pecado deberíamos preguntarnos ¿Cuán a menudo confieso mis pecados a mi cónyuge?

Muchos matrimonios cristianos dicen que confiesan sus pecados pero sin admitir nada en realidad. Como si fueran políticos dando explicación de sus acciones dicen cosas como: “Siento mucho que mis acciones se hayan malinterpretado”; “Si en algo te ofendí, te pido disculpas”, etc. Pero debemos ser diligentes en que nuestras confesiones no terminen echando la culpa sobre nuestro cónyuge, sino que reconozcamos nuestras acciones pecaminosas tal y como Dios las ve y describe.  No es lo mismo decir: “Tuve un desliz” a decir “Adulteré o fui infiel”.

Una de las mejores maneras de cultivar la intimidad en nuestro matrimonio es confesando humildemente nuestros pecados el uno al otro. Donde hay confesión de pecados encontraremos una gran humildad, y la humildad creara intimidad entre los cónyuges. La intimidad forja una unión que dura toda la vida.

Después de toda esta reflexión, ¿Qué te ha mostrado Dios de tu matrimonio? ¿Qué se ha revelado de tu relación con tu cónyuge? ¿Cómo estás aplicando la doctrina bíblica del pecado en tu matrimonio?


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios

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Dave Harvey 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA PUERTA DEL PALACIO



Juan 10:9
“(Jesús dijo:) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo”.

2 Pedro 3:9
“El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

Una niña de cinco años hacía su oración, muy reverente, antes de acostarse: «Señor Jesús, yo te amo; por favor, no cierres muy rápido la puerta de tu palacio para que mi abuelito también pueda entrar». La inocente oración de esta niña nos recuerda una gran verdad: Hoy la puerta del cielo está abierta, pero no lo estará para siempre. Se abrió ampliamente cuando Jesucristo pagó en la cruz el castigo que merecían todas nuestras faltas (Mateo 20:28). La paciencia de Dios hace que aún hoy esa puerta esté abierta, porque él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Pero un día esta paciencia llegará a su fin.

Esta niña en su inocencia lo comprendía y se preocupaba por su abuelo, quien todavía no había entendido cuánta necesidad tenia del Salvador. El abuelo quizás no sentía que estuviera perdido debido a sus pecados, porque la palabra «pecado» muchas veces resuena mal en nuestras conciencias, que son tan lentas para examinarse.

Quizás este abuelito sentía ser un «hombre honesto», y rebajarse para reconocer su indignidad ante un Dios santo era humillante. Es muy difícil creer que nuestros pecados siempre nos mantendrán separados de Él, y que nuestros esfuerzos y méritos jamás tendrán ningún poder para acercarnos a Dios.
Quizás usted amigo lector sea hoy el objeto de la oración constante de uno de sus familiares, pero ante todo sepa usted que es el objeto del amor y de la paciencia de Jesucristo; ¡Sus manos también fueron clavadas por usted!


“Gracia y Paz”

La Buena Semilla

EL ESPOSO: LÍDER ESPIRITUAL DE SU CASA



Todo ser humano tiene una necesidad espiritual que llenar y Dios le asignó la tarea al esposo para que enseñe y oriente a su familia en el conocimiento de Dios y Su Palabra, la Biblia. Si no ejerce este papel con responsabilidad o lo ignora, será el causante de que su esposa e hijos busquen peligrosamente por otros medios llenar esta necesidad.

Efesios 6:4
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor”

Proverbios 22:6
“Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él” 

Para poder liderar eficazmente, el esposo, no sólo debe tener el deseo de hacerlo, sino prepararse muy bien. Jesucristo hace serias advertencias a los maestros porque pueden enseñar errores.


Revisa tu visión

Lucas 6:39
“Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?”

Para proveer un buen alimento espiritual un hombre debe conocer la Escritura y tener muy claras sus doctrinas, pues la Biblia es la única guía que no tiene errores ni fallas en toda su enseñanza. Si no lo hace corre el peligro de caer en relativismo, religiosidad o en una falsa espiritualidad, dejándose influenciar por sus propias opiniones o las de otros acerca de las cosas eternas.

Debe crecer en intimidad con Dios para dejar de ser un ciego espiritual y así evitar que todos juntos “caigan  en el hoyo”.


Revisa tu estilo de vida

Lucas 6:41-42
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo,  no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo?  Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo,  y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano”

Para poder guiar, primero debes modelar. Ser el líder espiritual de tu hogar y esto no es sentirse superior o más santo, sino ser el primero en obedecer a Dios. Jesucristo les dice a los maestros de la ley que revisen su propia vida para poder “sacar la paja” que está en el otro.

Recuerda que el ejemplo enseña mejor que las palabras, por eso examina tus acciones que deben estar de acuerdo con tus enseñanzas y tus enseñanzas con los principios Bíblicos.


Revisa tus frutos

Lucas 6:43-45
“No es buen árbol el que da malos frutos,  ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”

La única forma de saber si eres o no un buen guía espiritual, es revisando el impacto que tu tienes en las personas que están a tu alrededor. ¿Tus hijos quieren ser como tu? ¿Tu esposa confía en tu sabiduría o te considera un necio? ¿Sabes reconocer cuando te equivocas y pides perdón? ¿Eres un abanderado de los valores morales y éticos? ¿Sabes dar un consejo de acuerdo con la Palabra de Dios? ¿Cumples con las responsabilidades de un verdadero hijo de Dios? ¿Corriges en amor y disciplina? Recuerda: Tu conducta refleja lo que hay en tu corazón.

No olvides que tu familia necesita ser guiada en el temor del Señor y no dominada; Por eso dedica un tiempo especial cada día para acercarte ante Dios y Su Trono de Gracia, orar, reconocer tu debilidad y pedir ayuda para ser un buen guía espiritual.


Reflexión:

Lee y aplica las lecturas bíblicas a tu vida para que ellas te transformen. Toma la iniciativa y reúne a tu esposa e hijos para tener un tiempo en familia y juntos orar, adorar, leer y explicarles la Palabra de Dios. Habla con tu esposa y planeen juntos este tiempo familiar, pues es la mejor forma de enseñar, corregir y conocer las necesidades de cada miembro de la familia.

Si Dios te asignó este papel, es porque Su Gracia te respaldará para hacerlo con gozo. No tengas miedo y ve de la mano de Su Espíritu Santo. Amen.


“Gracia y Paz”

Vida Cristiana

NUEVE PASOS CONTRA EL ENOJO EN EL MATRIMONIO


La gracia de Dios es paciente y trabaja tanto de manera instantánea como a lo largo del tiempo. Un error que con mucha frecuencia cometemos es pensar demasiado idealistas, como si gastáramos nuestra primera disculpa, es decir, como si creyéramos que cuando ofendemos y lastimamos a nuestro conyugue es suficiente con pedirle solo una disculpa y nos negamos la oportunidad para pedir una segunda.

La manera de encontrar bíblicamente un salvavidas matrimonial es que meditemos en nuestras actitudes egoístas y veamos lo que Dios nos enseña en Colosenses 3:13: "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros". Existe tanto "soportándoos" como "perdonándoos". ¿Cómo se mezclan en el matrimonio?

Aquí te presento 9 Pasos hacia la reconciliación con tu conyugue. A veces esto es necesario cuando eres demasiado pecador(a) como para disculparte sinceramente la primera vez. Esto es una experiencia real más a menudo de lo que nos gustaría admitir, y, en otro sentido, no lo suficientemente frecuente.

Esposas y esposos, mediten en estos pasos con ustedes mismos, en ambos roles:

Paso 1. Tu conyugue te señala algo que dijiste o hiciste que está mal o que no le agrada.

Paso 2. Tú te enojas. (Por las razones que te parecen buenas en ese momento).

Paso 3. Tienes la gracia de saber en tu mente que este enojo no es correcto delante de Dios y que una sentida disculpa, tanto por lo que tu conyugue señaló como por el enojo, es lo apropiado.

Paso 4. Eres capaz de pedir una disculpa pero no de sentirte apenado(a), porque el enojo ha endurecido tu corazón hacia tu conyugue. No te sientes sensible, no te sientes quebrantado(a), no te sientes apenado(a). Pero sabes que deberías, entonces dices, "Perdóname". Esto es mejor que el silencio. Es una gracia parcial.

Paso 5. Tu conyugue siente que estás molesto(a) y no está, comprensiblemente, satisfecho con palabras que no llevan una sentida contrición.

Paso 6. El tiempo pasa. ¿Veinticuatro horas? ¿Dos días? El Espíritu Santo, siempre paciente, e implacablemente santo, no te soltará. Él trabaja en contra del enojo. (Santiago 1:19-20). Él despierta verdades del evangelio (Efesios 4:32). Él ablanda el corazón (Ezequiel 36:26). Esto puede ocurrir a través de la lectura de la Biblia, la palabra de un amigo, la lectura de un libro o atendiendo un servicio de adoración. Mientras tanto, tu conyugue está esperando, preguntándose, orando.

Paso 7. El enojo se aquieta. La dulzura crece. La ternura se despierta. La angustia por el pecado aumenta.

Paso 8. Tú llevas a tu conyugue aparte y le dices que la primer disculpa fue la mejor que pudiste darle en ese momento a causa de tu pecado. Admites que fue insuficiente. Le dices con ternura como te sientes, y que te disculpas con el corazón, y le pides perdón.

Paso 9. En misericordia, tu conyugue te perdona y todo está mejor.

Lo que espero que hagas con esto es que, ustedes matrimonios, lo hablen entre si para ver si concuerdan con sus experiencias. Uno de los valores de construir este posible patrón dentro de sus expectativas es que pueden ser más tolerantes el uno con el otro (llamado misericordia), para que el paso 6 no parezca imposible para ninguno de los dos.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios


John Piper