Padre santo,
¡cuánto anhelo vivir una vida de santidad que te complazca a ti en todo! Pero
reconozco que para mí es muy difícil, mas no imposible. Por eso te doy gracias
por Jesucristo y por las promesas de salvación y vida eterna a través de su sacrificio.
Por favor, ayúdame a agradarte en todo lo que haga. Ilumina mi camino para
encontrar la perfección y la santidad día a día. En el nombre de Jesús, Amén.
jueves, 3 de octubre de 2013
¿ESTÁS EN MEDIO DE UNA LUCHA?
Romanos 7:14-25
“Porque sabemos
que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que
hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso
hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera
que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que
en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en
mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no
quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado
que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal
está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero
veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me
lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí!
¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo
Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con
la carne a la ley del pecado”.
En este pasaje, el
apóstol Pablo nos habla de una experiencia que es la esencia misma del
comportamiento humano. El sabía lo que era bueno, deseaba hacer lo que era
bueno, y sin embargo no podía hacerlo. Sabía lo que era malo, lo último que
hubiera querido hacer era lo malo, y sin embargo lo hacía. Pablo se sentía
acosado por ese sentimiento de frustración; esa capacidad para ver lo bueno, y
la incapacidad para hacerlo; esa capacidad para reconocer lo que era malo, y
esa incapacidad para evitar hacerlo.
Ahora bien, es
necesario tener sumo cuidado al juzgar la actitud de Pablo en relación a su
pecado. Si lo juzgamos, vamos a hacerlo de acuerdo al patrón de cada uno de
nosotros. Y este patrón cambia a medida que cambia nuestro nivel espiritual,
nuestra mente y nuestro corazón. No miramos el pecado de la misma manera antes
de nuestra conversión que después de caminar un tiempo en los caminos del
Señor. Un hombre que llevaba algún tiempo de convertido dio el siguiente
testimonio: “Antes de conocer a Cristo, llevaba una vida de placeres. Me
deleitaba en el sexo y en las fiestas sin que esto causara en mí la más mínima
preocupación. Las palabras fornicación o adulterio no tenían ningún significado
negativo para mí. Sin embargo ahora, sólo mirar a una mujer codiciándola me
hace sentir mal”.
¿A qué se debe
la diferencia? Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, el Espíritu
Santo viene a morar en nosotros, y ahora actúan en nuestras vidas dos
naturalezas: la vieja naturaleza pecadora que quiere vivir una vida
egocéntrica, haciendo todo lo que le gusta hacer, y la nueva naturaleza
espiritual que quiere que vivamos de acuerdo a la voluntad de Dios. A medida
que crecemos espiritualmente y nos acercamos más a Dios, la luz redentora del
Señor nos permite ver pecados que antes no podíamos ver, pues vivíamos en
tinieblas. También el Espíritu Santo nos redarguye, nos recuerda lo que no
agrada a nuestro Padre celestial, y nos causa pesar hacer algo que le ofenda.
Entonces, ¿qué
era lo malo que Pablo aborrecía, y sin embargo lo hacía? No se sabe a ciencia
cierta, pero para un hombre del nivel espiritual del apóstol Pablo, bien podría
haber sido alguna pequeña manifestación de ira, o un simple pensamiento que, de
acuerdo a sus principios, podría desagradar a Dios, o quizás actuó injustamente
con alguien, en fin cualquier cosa que fuera un obstáculo para llegar al grado de
perfección que él anhelaba. Esta lucha constante le llevó a decir: “¿Quién me
librará de este cuerpo de muerte?”
Pero la buena
noticia es que Dios entregó a su Hijo precisamente porque él conoce nuestra
incapacidad de vivir una vida de total santidad. Por eso Pablo dice: “Gracias
doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” Y concluye esta idea en el próximo
capítulo de esta carta, diciendo: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino
conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:1-2).
ORACIÓN:
Padre santo,
¡cuánto anhelo vivir una vida de santidad que te complazca a ti en todo! Pero
reconozco que para mí es muy difícil, mas no imposible. Por eso te doy gracias
por Jesucristo y por las promesas de salvación y vida eterna a través de su sacrificio.
Por favor, ayúdame a agradarte en todo lo que haga. Ilumina mi camino para
encontrar la perfección y la santidad día a día. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
¿ERES TOLERANTE Y PERDONADOR?
Siempre he
tenido la idea que trabajar con máquinas es fácil, pues nunca se quejan, nunca
se molestan, nunca se irritan, no andan unos días de buenas y otros de malas,
incluso si llegan a padecer de algún mal funcionamiento mecánico, se arreglan o
sencillamente se tiran a la basura y listo. Esto no lo encontramos al trabajar con
seres humanos.
Seres Imperfectos:
La experiencia
de vida nos dice que debemos aprender a relacionarnos con los demás. Eso
implica ser tolerante. Debo aprender a tolerar las imperfecciones de mis
semejantes, así como también ellos deben aprender a tolerar las mías. Ninguna
persona sobre la faz de la tierra es perfecta, eso lo sabemos muy bien. Siempre
encontraremos alguna falla, algún defecto de carácter. Pero siendo
verdaderamente honestos, en lugar de decir que tenemos “algún defecto” deberíamos
de decir “muchos defectos”. El apóstol Pablo dice en Romanos 6:19 “Hablo como
humano, por vuestra humana debilidad…” Da a entender claramente que reconoce la
imperfección humana, por lo que trata exactamente así con aquellos a quienes dirige
su misiva.
El que no es “gordo” es “chibolón”:
En una ocasión escuche
a un hermano decir que “el que no es gordo es chibolón”. Esto significa que si
no padecemos de una cosa, padecemos de otra. Medita cuáles son tus propias
fallas, te aseguro que rápidamente encontrarás varias. Si tu consciente se
niega a verlas, te sugiero algo más, pregúntale a la persona con la que te
relacionas más. Puede ser tu conyugue, tus padres, un hermano, un compañero, un
amigo, etc. la lista empezará a crecer y mejor preferirás parar.
Ahora bien, el
punto para mí es este: ¿Cómo convivir unos con otros? ¿Cómo soportarnos? ¿Cómo
hacer para que a pesar de todas nuestras fallas y mal genio sigamos teniendo
buenas relaciones, amistosas y estables? La respuesta se encuentra en el
principio de tolerancia y luego, en el pedir
perdón y en perdonar.
A. La Tolerancia :
La tolerancia
debe entenderse como el respeto hacia las ideas, creencias o prácticas
diferentes o contrarias a las mías, respetando consiguientemente las de los
demás. No todos piensan igual que yo, no puedo pretender, por lo tanto,
imponerme sobre ellos. Cristo mismo no impuso, Él enseñó, adoctrinó, predicó,
instó a la conciencia humana, empero nunca trató de que sus enseñanzas fueran
aceptadas a la fuerza, por obligación o imposición. Por ejemplo en 1 Pedro 5:2
encontramos que el apóstol Pedro, guiado por el Espíritu Santo, se dirige a los
líderes diciéndoles “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros,
cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente…”. Esta claro que la intencionalidad
divina, no es la de someter a nadie y sí la de ser tolerante hasta que su
Palabra sea oída, recibida, atendida, creída y se convierta en una práctica de
vida.
B. Perdonar y Ser Perdonado:
Luego sigue la
necesidad de pedir perdón y perdonar. Creo que hasta cierto punto es normal que
nos equivoquemos. Al equivocarnos probablemente lastimamos, causamos heridas a
otros; quizás hasta les causemos golpes tanto físicos como emocionales; quizá
causemos fracturas sentimentales, y otras veces defraudaremos la confianza que nos
han dado, en fin… son tantas las opciones a este respecto que es difícil abarcarlas
todas. Pero con las referidas ya tenemos un buen panorama. El punto es que como
no soy perfecto, esas imperfecciones saldrán a la luz e indudablemente dañarán
a otros tarde o temprano.
Dos Tipos de Respuestas:
¿Piensa cómo te
has sentido cuando alguien te ha lastimado? ¿Cómo has respondido? He aprendido
que sólo hay dos maneras de responder: la primera es una respuesta emocional y
la segunda es una respuesta pro-activa. La primera me hace explotar, vociferar,
actuar con ira, el rencor sale a relucir, el ogro interior se desata, es como
el terrible Hulk, el hombre verde, que la gran mayoría llevamos dentro. Se
desata la bestia interna, nos lleva a la amargura, al resentimiento y al
rencor.
Levítico 19:18
aconseja “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino
amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová”. Para poder realmente llevar a
cabo el consejo divino se debe responder pro-activamente. Este tipo de
respuesta ya no es emocional. Cuando la respuesta emocional destruye, la
respuesta pro-activa construye y edifica. Cuando la respuesta emocional espera que
ocurran los acontecimientos, la respuesta pro-activa prevé los acontecimientos
y establece líneas de acción a seguir si llegaran a suceder. Así es como me
gusta ver las cosas. Esto implica estar preparado para cualquier evento inesperado.
Y en la vida cotidiana lo más seguro es que suceda. Sucederá al relacionarme
con los demás seres humanos. En el momento menos esperado me herirán, me lastimaran,
me defraudaran, me causaran daño, a veces sin querer y muchas veces con toda intención.
Adoptando el Perdón como una filosofía de
Vida:
Debo estar siempre
dispuesto a perdonar toda ofensa que me hagan. Esta es una filosofía de vida que
me lleva a actuar de conformidad con la Palabra de Dios y con la realidad humana. Si yo
amo verdaderamente, es imposible que guarde rencor, lee 1 Corintios 13:5 y toda
sombra de duda se alejará de ti. El amor genuino me lleva a perdonar. Cuando
perdono libero al individuo ofensor o deudor, pero principalmente me libero a
mí mismo. De no hacerlo le niego al ofensor la oportunidad de progresar, de
prosperar y de ser feliz, pero también me la estoy negando a mí mismo. Ninguna persona
amargado puede ser verdaderamente feliz. Será el grumo en la harina, el pelo en
la sopa, la piedra en el zapato. Yo he decidido perdonar, para ser feliz. Me
niego a aferrarme al rencor, a la ira, al resentimiento y a los deseos de
venganza.
Eso es actuar
con piedad. Eso es ser cristiano verdadero y no una pantomima de cristiano. Eso
es honrar a Dios en el llamado tan sublime que Él nos ha hecho.
Vivamos una vida
digna. Si ofendiste, si defraudas, si hieres… pide
perdón. Si te hirieron, si te defraudaron, si te ofendieron… perdona. Cuando lo aprendas hacer de esa
manera entonces vivirás una vida PLENA y FELIZ.
“Gracia y Paz”
miércoles, 2 de octubre de 2013
¿QUIERES DISFRUTAR LAS PROMESAS DIVINAS?
Hebreos 6:11-12
“Pero deseamos
que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena
certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores
de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.
El Señor no
habría hecho todas las promesas que hay en la Biblia si no hubiera querido dar a sus hijos
grandes bendiciones. Sin embargo, no podemos ser presuntuosos y dar por hecho
que tales beneficios nos pertenecen de manera automática. Entonces, ¿cómo
podemos apropiarnos de las promesas de Dios con la expectativa de que Él
responderá nuestras peticiones?
Hay ciertas
preguntas que debemos hacernos para evaluar las necesidades que traemos a
nuestro Padre celestial:
• ¿Esta promesa
atiende mi necesidad o deseo personal?
• ¿Estoy
pidiendo con un espíritu de sumisión a su voluntad?
• ¿Puede Dios
cumplir esta petición sin perjudicar a otra persona?
• ¿Le agrada mi
petición a Dios?
• ¿Será Dios
honrado con el cumplimiento de mi petición?
• ¿Mi petición
contradice de alguna manera a la
Palabra de Dios?
• Si Dios cumple
esta promesa, ¿ayudará ello a mi crecimiento espiritual?
Una vez que
hayamos respondido estas preguntas, heredar las promesas divinas dependerá de
tres requisitos:
Primero,
necesitamos tener fe. Nuestro Padre quiere que confiemos en Él, y el Señor
premia a quienes lo hacen (Génesis 15:6; Hebreos 11:6).
Segundo, debemos
ser obedientes a todo lo que sabemos que es su voluntad para nosotros —nunca
recibiremos lo mejor que Él da si lo desobedecemos deliberadamente.
Tercero, debemos
tener paciencia para esperar el tiempo perfecto del Señor.
Hacer estas
cosas bien vale la pena, considerando las bendiciones que Él anhela darnos.
“Gracia y Paz”
Meditación
Diaria
ORACIÓN
Mi amante Padre
celestial, te doy gracias porque en cualquier situación que me encuentre, por
difícil que sea, puedo acudir a ti en busca de ayuda. Ayúdame a no dudar ni un
solo instante de que tú eres más que suficiente para resolver todos mis
problemas. En el nombre de Jesús, Amén.
¿CREES QUE DIOS PUEDE SUPLIR TUS NECESIDADES?
Éxodo 3:7-14
“Dijo luego el
Señor: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su
clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he
descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra
a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del
cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El
clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he
visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te
enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque
de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo;
y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto
al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que
llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha
enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les
responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a
los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”.
De todos es
conocida la historia de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en
Egipto, llevada a cabo por Moisés, siguiendo las instrucciones de Dios. Pero
quizás haya algunas cosas que hemos pasado por alto. Una vez Moisés y el pueblo
de Israel se encontraron en medio del desierto después de haber salido de
Egipto, ¿de qué manera fueron suplidas las necesidades de más de 2 millones de
personas? El departamento del ejército de los Estados Unidos encargado de los
suministros de las tropas de este país publicó los siguientes datos:
En primer lugar,
alimentar a este número de personas requiere una gran cantidad de comida.
Moisés debía contar con 1,500 toneladas de alimentos cada día. En segundo
lugar, para transportar esa cantidad de comida diariamente se necesitarían dos
trenes de carga de una milla (1.6
Km .) de largo cada uno. Además, necesitaban madera para
hacer un fuego con el cual cocinar la comida. Para esto se requerirían unas
4,000 toneladas de madera cada día, y desde luego varios trenes de carga de una
milla (1.6 Km .)
de largo cada uno para transportarla. Y por supuesto necesitaban agua. Sólo
para beber y lavar unos pocos platos, harían falta unos once millones de
galones diariamente. Para transportar esta cantidad de agua se requeriría un
tren compuesto de 1,800
millas (unos 2,900 Km .) de carros cisternas.
Cuando pensamos
que cruzaron el Mar Rojo en una noche, tenemos que tener en cuenta lo
siguiente: Si hubieran hecho una fila de dos en dos para cruzarlo, la fila
hubiera tenido 800 millas
(1,287 Km .)
de largo y se hubieran requerido 35 días para atravesar el mar. Así es que para
hacer esta travesía en una noche fue necesario que se abriese una brecha en el
mar de tres millas (casi 5 Km .)
de ancho para que la fila fuera de 5,000 personas una al lado de la otra.
Además de todo esto, recordemos también que al final de cada día tenían que
acampar para pasar la noche. Con este fin necesitaban un espacio de unas 750 millas cuadradas. ¡Y
esto solamente para acampar una noche! Y no olvidemos que ellos estuvieron 40
años en el desierto, es decir unos 14,600 días.
¿Acaso Moisés se
puso a pensar en todo esto antes de salir de Egipto? Seguramente que no. El
simplemente confió en YO SOY, el Dios todopoderoso que le dijo: “Ve, porque yo
estaré contigo”. ¡¡Y Dios se encargó de todas estas y muchas otras necesidades
durante todo ese tiempo!!.
¿Te encuentras
en una situación económica difícil? ¿O de cualquier otro tipo? Piensa por un
momento en lo que has leído. ¿Tú crees que Dios tenga algún problema en suplir
todas tus necesidades? ¡¡Ten la completa seguridad de que para él tu imposible
es algo muy fácil!!.
Busca el rostro
del Señor cada día en oración, lee su palabra y aplícala a tu vida. Confía en
Dios en medio de tu necesidad, y él “suplirá todo lo que te falte, conforme a
sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
ORACIÓN:
Mi amante Padre
celestial, te doy gracias porque en cualquier situación que me encuentre, por
difícil que sea, puedo acudir a ti en busca de ayuda. Ayúdame a no dudar ni un
solo instante de que tú eres más que suficiente para resolver todos mis
problemas. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
martes, 1 de octubre de 2013
¡HAY QUE TENER MUCHA FE PARA SER ATEO!
Salmo 14:1
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios”.
Salmo 95:3, 5-7
“El Señor es Dios grande… Suyo también el mar, pues él lo hizo…
Arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios”.
La cuestión de la existencia de Dios preocupa a todo el mundo. Hombres
célebres escribieron sobre este tema. Voltaire, por ejemplo, reconoció: «El
Universo me molesta, y no puedo concebir que este reloj exista sin que exista
su relojero». Isaac Newton escribió: «La maravillosa construcción del Universo
con su incomparable armonía sólo pudo hacerse según los planes de un ser
omnisciente y todopoderoso».
Estos dos personajes parten de la misma constatación, es decir, que el
Universo está tan bien hecho que no puede ser fruto del azar. Pero si Newton
acepta la conclusión lógica que se impone, Voltaire, por el contrario, se queda
en las preguntas; y eso que intelectualmente es más difícil negar la existencia
de un Creador supremo que aceptarla. Esto fue lo que quiso decir el autor
cristiano Ralph Shallis en su libro en francés: «Hay que tener mucha fe para
ser ateo». En realidad es una broma, pues la facilidad con la que el ateo
acepta algo imposible: «Que este reloj exista y que no tenga relojero» no es
tener fe. Eso demuestra una credulidad incompatible con la inteligencia. La fe
del que cree en Dios descansa en hechos palpables y le pone en relación con
aquel que le habla.
“Gracia y Paz”
5 GRANDES BENEFICIOS DE COMER SEMILLAS DE PAPAYA
La papaya es una
fruta tropical perteneciente a la familia de las Caricáceas (carica papaya). De
color amarillo cuando está madura, en su interior la pulpa es blanda y jugosa.
En el centro, tiene abundantes semillas de color negro.
El primer dato
que se tiene por escrito sobre la papaya aparece en la Historia Natural
y General de las Indias, del historiador español Gonzalo Hernández de Oviedo y
Valdés, quien alrededor del año 1535 envió una carta a su soberano, en la que
describe haber visto esta fruta en el sur de México y Centroamérica. Durante la
conquista, las semillas se distribuyeron rápidamente por las Antillas y
Sudamérica. Posteriormente, los navegantes españoles y portugueses ya la habían
distribuido en Malasia, Filipinas, Sur de China y Hawái.
Debido a su
enzima papaína, esta fruta es la reina del tratamiento de la indigestión y el
buen funcionamiento intestinal. También te brinda fibra, calcio, fósforo,
hierro y las vitaminas A y C, tiamina, riboflavina, niacina.
Beneficios de consumir las semillas.
1.- Protegen el
riñón. En caso de problemas de insuficiencia renal, algunos estudios han
encontrado que pueden proteger los riñones contra afecciones posteriores. En
este caso, se recomienda masticar 7 semillas de papaya, 3 veces al día.
2.- Mejoran la
salud intestinal. Debido a su alto contenido de enzimas proteolíticas, las
cuales pueden acabar con los parásitos y sus huevecillos, son un excelente
antiparasitario intestinal. También contienen un alcaloide antihelmíntico único
llamado carpaine, eficaz para exterminar las amebas. Para su consumo, se secan
las semillas y se muelen: una cucharita de este polvo se pone a hervir en agua.
Se le puede agregar una cucharadita de miel. Repetir 2 o 3 veces al día.
3.- Favorecen el
hígado. En casos de cirrosis hepática, pueden funcionar como un tratamiento
alternativo. Deben molerse 5 semillas de papaya y a la mezcla se le añade una
cucharada de limón. Debe consumirse 2 veces al día, por un periodo de un mes.
4.- Cuidan el
sistema digestivo. Tienen propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
Estudios demuestran que el extracto de las semillas mata la salmonella, los
estafilococos y otras infecciones. Para estos casos, se recomienda masticar muy
bien 7 semillas, 3 veces al día.
5.- Queman
grasa. Tienen la cualidad de impedir que el organismo absorba en exceso grasas
y azúcares. Otro punto favorable es que aceleran el proceso de digestión, lo
que se traduce en la pérdida de algunos gramos de sobrepeso.
Para disminuir esos kilitos.
Te daré 2
remedios caseros para este fin. Es importante que seas decidido y tengas
paciencia: los resultados se irán dando. Suma una dieta balanceada y un plan de
actividad física, en el que, por lo menos 3 veces a la semana, te pongas en
movimiento.
Opción A. Todos
los días, en ayunas, toma 12 semillas como si fueran pastillas, junto con un té
hecho de cáscara de toronja. Tómalo durante 15 días seguidos, descansa 15, y
vuelve comenzar.
Opción B. Por la
mañana, añade a un jugo de toronja de 15 a 20 semillas frescas; trágalas sin masticar,
como si fueran pastillas. Además de ayudarte con la grasa, son excelentes para
la digestión.
La próxima vez
piénsalo dos veces antes de mandar estas semillas al bote de la basura y trata
de aprovecharlas. Si las machacas, sirven para aderezar ensaladas o la
vinagreta. Tienen un sabor un poco picante, parecido a la mostaza, así que solo
ten cuidado con la cantidad que utilices.
SIEMPRE CONSULTA
A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.
“¿o ignoráis que
vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual
tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).
“…dijo Dios:
Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé
fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su
naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y
vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).
“Y dijo Dios: He
aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra,
y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis
1:29).
“He aquí Yo les
traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de
verdad” (Jeremías 33:6).
“Gracia y Paz”
Publicado por:
Carlos Martínez M.
Tomado de: Una Vida
Lucida
Fuente:
www.mx.mujer.yahoo.com
ORACIÓN
Señor, hay
ocasiones en que mis circunstancias son tan abrumadoras y desesperantes, que mi
ánimo decae y está como muerto. Por favor renueva en mí la esperanza, y aumenta
mi fe para que yo pueda ver tu propósito detrás de las desilusiones que vivo y
pueda esperar en ti de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el
nombre de Jesús, Amén.
¿HAS TENIDO ALGUNA DESILUSIÓN?
Juan 11:1-6
"Estaba
entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta
su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al
Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos). Enviaron, pues, las
hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo
Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios,
para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su
hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más
en el lugar donde estaba".
Cuando María y
Marta le enviaron un mensaje a Jesús para notificarle que Lázaro estaba
enfermo, ellas estaban seguras de que el Señor vendría a su casa inmediatamente
y sanaría a Lázaro. Este pasaje dice que Jesús amaba a esta familia.
Ciertamente Jesús había demostrado a muchos su amor, pero había en él un amor
especial por ellos. Era, pues, de esperar que el Señor se apresurara con el fin
de sanar a su amigo. Al menos esto pensaban Marta y María. Por eso cuando
pasaron varios días y Jesús no llegaba la desilusión se apoderó de ambas
hermanas, y la esperanza de ver a su hermano sano desapareció totalmente al
momento de su muerte. Cuando finalmente Jesús llegó a Betania ya hacía cuatro
días que Lázaro había muerto. Marta salió a su encuentro y le dijo: “Señor, si
hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21). Casi podemos
sentir el tono de frustración y hasta cierto reproche en estas palabras de
Marta. Ciertamente aprovechó el momento para expresar su desilusión.
Cuando las
desilusiones llegan a nuestras vidas, es normal que sintamos tristeza y una
sensación de fracaso. La desilusión es, por regla general, una respuesta
emocional a la imposibilidad de lograr un deseo, una esperanza, un sueño o una
meta. Esto puede llevarnos a perder la confianza en alguien de quien estábamos
dependiendo, incluso alguien a quien amamos. Marta estaba desilusionada porque
Jesús no vino rápidamente a sanar a Lázaro, sino que permitió que muriera. Para
ella era imposible ver el propósito que había detrás de lo sucedido.
Dios siempre
tiene un propósito en cada una de las desilusiones de nuestra vida. Él puede
prevenirlas, pero muchas veces las usa con el fin de probar nuestra fe. Él
quiere que confiemos aún en medio de las malas circunstancias. El pasaje de hoy
dice que cuando Jesús escuchó la noticia de la enfermedad de Lázaro no salió
inmediatamente con rumbo a Betania, sino que dijo a sus discípulos: “Esta
enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de
Dios sea glorificado por ella”. Nuestra meta debe ser imitar a Jesús en todo. A
medida que vamos creciendo en el aspecto espiritual podemos llegar a un punto
en el que podamos decir con esta misma certeza que por encima de la desilusión
por la que estamos pasando se cumplirá el propósito de Dios en nuestras vidas y
su nombre será glorificado.
Cuando Jesús
caminó hasta la cueva donde habían sepultado a Lázaro vio que en la entrada
habían puesto una gran piedra, y les dijo a los judíos que estaban allí:
“Quitad la piedra” (Juan 11:39). Entonces Marta le dijo: “Señor, hiede ya,
porque es de cuatro días”. Jesús le contestó: “¿No te he dicho que si crees,
verás la gloria de Dios?” Y dice el versículo 43 que Jesús “clamó a gran voz:
¡Lázaro, ven fuera!” Y el que estaba muerto salió de la tumba caminando.
Entonces muchos judíos creyeron en el Señor, el gozo de todos (incluyendo a
Marta y María) fue indescriptible, y el nombre de Dios fue glorificado.
Nunca olvides
que Dios te ama y siempre desea tu bienestar. Cuando llegue ante ti una
desilusión confía en el Señor de todo corazón y espera en él. Su propósito y
sus bendiciones serán una realidad en tu vida.
ORACIÓN:
Señor, hay
ocasiones en que mis circunstancias son tan abrumadoras, que mi ánimo decae y está
como muerto. Por favor renueva en mí la esperanza, y aumenta mi fe para que yo
pueda ver tu propósito detrás de las desilusiones que vivo y pueda esperar en
ti de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús,
Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
jueves, 26 de septiembre de 2013
¿EN TU MATRIMONIO… TU ACEPTAS TUS CULPAS?
¿Qué es y cómo aplicar La
Doctrina del Pecado al Matrimonio?
Mientras no tomemos en serio la doctrina bíblica del pecado aplicada a
nuestros matrimonios, siempre estaremos ocupados en los conflictos, pero no
llegaremos a la raíz del problema. Esto sugiere que muchos cristianos no están
atendiendo la raíz del problema. Al interpretar sus problemas de una manera no
bíblica, no están recibiendo ayuda verdadera que los lleve al cambio.
Debemos comenzar a entender la naturaleza y el efecto del pecado, si
queremos comprender cómo afecta en nuestro matrimonio. El pecado logra su
objetivo en nosotros cuando nos convence de que somos víctimas. ¿Qué significa esto?
Cuatro indicadores de que tenemos una doctrina funcional del pecado:
1.- Estamos más conscientes de ser pecadores que de ser
víctimas del pecado de otros. ¿Cuál
es el mayor estorbo en tu matrimonio? Cuando pensamos en esta pregunta
inmediatamente pensamos en las acciones, palabras o actitudes de nuestro
cónyuge. Pero ahora reconsideremos la respuesta de Pablo en 1 Timoteo 1:15
“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy
el primero”. Mientras más crecía Pablo
en su relación con Dios más crecía su consciencia de su pecado y de su
necesidad de la Gracia
de Dios. Nada puede ser más vital e importante para nuestro matrimonio que nos
veamos como los “primeros” entre los pecadores.
Cuando pecamos en nuestros matrimonios, Dios es la más grande víctima y
subsecuentemente ese pecado es lo más destructivo en nuestra relación
matrimonial. Lo que destruye un matrimonio no es el alejamiento del cónyuge,
sino el alejarse de Dios primero. Nuestro pecado atenta primero en contra de
Dios y luego contra nuestro cónyuge.
Cada pecado que cometemos es primero en contra del ser más grande del
universo. Por eso todos los problemas maritales se tratan de personas que han
perdido la consciencia de la grandeza de Dios y de su pecado con referencia a
Él.
Estaremos yendo en la dirección del cambio cuando estemos más conscientes
de ser pecadores, que de ser víctimas del pecado de otros.
2.- Sospechamos más de nuestros propios motivos que de
nuestro cónyuge. Aunque hemos sido
liberados del dominio del pecado, todavía tenemos que colaborar con el Espíritu
Santo para mortificar los actos de la carne. Esta guerra espiritual tiene un
efecto especial en nosotros. Está diseñada para hacer más profunda nuestra
necesidad de Dios al hacernos conscientes de la profundidad de nuestro pecado. Cuando
una persona entiende cuán pecadora es, llega a ser una persona que celebre y
goce la gracia de Dios.
El proyecto principal para nuestro matrimonio no es reformar a nuestro
cónyuge, sino mortificar nuestro propio pecado. No se trata de estar
sospechando, evaluando y analizando en demasía los motivos de nuestro cónyuge,
sino de mortificar y sacrificar nuestro propio pecado.
Al preguntarnos ¿Qué es lo que está mal en mi matrimonio? debemos
responder: “Yo soy”. El punto clave es
que el matrimonio se trata de dos pecadores viviendo juntos para ser
santificados dentro del contexto de la unión conyugal. Dios usa el matrimonio
como un medio de gracia para llevarlos a la madurez.
Cuando entendemos la realidad del pecado interior y esa convicción está
funcionando en nuestro matrimonio ocurrirá lo siguiente: En el caso de un
conflicto, primero examinamos nuestro propio corazón y luego nos dirigimos a
nuestro cónyuge sospechando de nuestros motivos, no estando convencidos de que
tenemos razón, sino considerando seriamente la posibilidad de estar
equivocados. Cuando estás consciente del pecado residente cambia el tono con el
que te acercas a tu cónyuge. ¿Puedes imaginar el impacto positivo en un
matrimonio en el que los cónyuges sean intencionales en examinarse y sospechar
cada uno de sí mismo en primer lugar?
3.- Afirmamos que las circunstancias no causan el pecado
sino sólo lo hacen evidente.
Mateo 15:10-11 y 19
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los
adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las
blasfemias”.
Puesto que Dios es grande en misericordia para con nosotros, permite
circunstancias en nuestras vidas que expongan lo que hay en nuestros corazones.
Dios diseñó el matrimonio para que tengamos ocasión de ver en realidad lo que
hay en nuestros corazones.
Las tentaciones, pruebas, tribulaciones y cosas semejantes no inyectan
pecado a nuestro corazón. Sino revelan el
pecado que hay en nuestro corazón.
4.- Saber arrepentirnos y confesar nuestros pecados a
Dios y a nuestro cónyuge. Un
matrimonio que practica el arrepentimiento será un matrimonio que experimente
profundidad e intimidad. Por el contrario, en el matrimonio donde no se
practica regularmente el arrepentimiento, habrá todo tipo de conflictos.
Creo que todos los que creemos en la doctrina bíblica del pecado deberíamos
preguntarnos ¿Cuán a menudo confieso mis pecados a mi cónyuge?
Muchos matrimonios cristianos dicen que confiesan sus pecados pero sin
admitir nada en realidad. Como si fueran políticos dando explicación de sus
acciones dicen cosas como: “Siento mucho que mis acciones se hayan
malinterpretado”; “Si en algo te ofendí, te pido disculpas”, etc. Pero debemos
ser diligentes en que nuestras confesiones no terminen echando la culpa sobre
nuestro cónyuge, sino que reconozcamos nuestras acciones pecaminosas tal y como
Dios las ve y describe. No es lo mismo
decir: “Tuve un desliz” a decir “Adulteré o fui infiel”.
Una de las mejores maneras de cultivar la intimidad en nuestro matrimonio
es confesando humildemente nuestros pecados el uno al otro. Donde hay confesión
de pecados encontraremos una gran humildad, y la humildad creara intimidad
entre los cónyuges. La intimidad forja una unión que dura toda la vida.
Después de toda esta reflexión, ¿Qué te ha mostrado Dios de tu matrimonio? ¿Qué
se ha revelado de tu relación con tu cónyuge? ¿Cómo estás aplicando la doctrina
bíblica del pecado en tu matrimonio?
“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios
Le invito a que visite la
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Dave Harvey
miércoles, 25 de septiembre de 2013
LA PUERTA DEL PALACIO
Juan 10:9
“(Jesús dijo:)
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo”.
2 Pedro 3:9
“El Señor… es
paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento”.
Una niña de
cinco años hacía su oración, muy reverente, antes de acostarse: «Señor Jesús,
yo te amo; por favor, no cierres muy rápido la puerta de tu palacio para que mi
abuelito también pueda entrar». La inocente oración de esta niña nos recuerda
una gran verdad: Hoy la puerta del cielo está abierta, pero no lo estará para
siempre. Se abrió ampliamente cuando Jesucristo pagó en la cruz el castigo que
merecían todas nuestras faltas (Mateo 20:28). La paciencia de Dios hace que aún
hoy esa puerta esté abierta, porque él “quiere que todos los hombres sean
salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Pero un día esta
paciencia llegará a su fin.
Esta niña en su
inocencia lo comprendía y se preocupaba por su abuelo, quien todavía no había
entendido cuánta necesidad tenia del Salvador. El abuelo quizás no sentía que
estuviera perdido debido a sus pecados, porque la palabra «pecado» muchas veces
resuena mal en nuestras conciencias, que son tan lentas para examinarse.
Quizás este
abuelito sentía ser un «hombre honesto», y rebajarse para reconocer su
indignidad ante un Dios santo era humillante. Es muy difícil creer que nuestros
pecados siempre nos mantendrán separados de Él, y que nuestros esfuerzos y méritos
jamás tendrán ningún poder para acercarnos a Dios.
Quizás usted
amigo lector sea hoy el objeto de la oración constante de uno de sus
familiares, pero ante todo sepa usted que es el objeto del amor y de la
paciencia de Jesucristo; ¡Sus manos también fueron clavadas por usted!
“Gracia y Paz”
EL ESPOSO: LÍDER ESPIRITUAL DE SU CASA
Todo ser humano tiene una necesidad espiritual que llenar y Dios le asignó
la tarea al esposo para que enseñe y oriente a su familia en el conocimiento de
Dios y Su Palabra, la
Biblia. Si no ejerce este papel con responsabilidad o lo
ignora, será el causante de que su esposa e hijos busquen peligrosamente por
otros medios llenar esta necesidad.
Efesios 6:4
“Y vosotros, padres, no provoquéis a
ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor”
Proverbios 22:6
“Instruye al niño en su camino, y
aún cuando fuere viejo no se apartará de él”
Para poder liderar eficazmente, el esposo, no sólo debe tener el deseo de
hacerlo, sino prepararse muy bien. Jesucristo hace serias advertencias a los
maestros porque pueden enseñar errores.
Revisa tu visión
Lucas 6:39
“Y les decía una parábola: ¿Acaso
puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?”
Para proveer un buen alimento espiritual un hombre debe conocer la Escritura y tener muy
claras sus doctrinas, pues la
Biblia es la única guía que no tiene errores ni fallas en
toda su enseñanza. Si no lo hace corre el peligro de caer en relativismo, religiosidad
o en una falsa espiritualidad, dejándose influenciar por sus propias opiniones
o las de otros acerca de las cosas eternas.
Debe crecer en intimidad con Dios para dejar de ser un ciego espiritual y
así evitar que todos juntos “caigan en
el hoyo”.
Revisa tu estilo de vida
Lucas 6:41-42
¿Por qué miras la paja que está en
el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O
cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu
ojo, no mirando tú la viga que está en
el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la
viga de tu propio ojo, y entonces verás
bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano”
Para poder guiar, primero debes modelar. Ser el líder espiritual de tu
hogar y esto no es sentirse superior o más santo, sino ser el primero en
obedecer a Dios. Jesucristo les dice a los maestros de la ley que revisen su
propia vida para poder “sacar la paja” que está en el otro.
Recuerda que el ejemplo enseña mejor que las palabras, por eso examina tus
acciones que deben estar de acuerdo con tus enseñanzas y tus enseñanzas con los
principios Bíblicos.
Revisa tus frutos
Lucas 6:43-45
“No es buen árbol el que da malos
frutos, ni árbol malo el que da buen
fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de
los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen
tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su
corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”
La única forma de saber si eres o no un buen guía espiritual, es revisando
el impacto que tu tienes en las personas que están a tu alrededor. ¿Tus hijos
quieren ser como tu? ¿Tu esposa confía en tu sabiduría o te considera un necio?
¿Sabes reconocer cuando te equivocas y pides perdón? ¿Eres un abanderado de los
valores morales y éticos? ¿Sabes dar un consejo de acuerdo con la Palabra de Dios? ¿Cumples
con las responsabilidades de un verdadero hijo de Dios? ¿Corriges en amor y
disciplina? Recuerda: Tu conducta refleja lo que hay en tu corazón.
No olvides que tu familia necesita ser guiada en el temor del Señor y no
dominada; Por eso dedica un tiempo especial cada día para acercarte ante Dios y
Su Trono de Gracia, orar, reconocer tu debilidad y pedir ayuda para ser un buen
guía espiritual.
Reflexión:
Lee y aplica las lecturas bíblicas a tu vida para que ellas te transformen.
Toma la iniciativa y reúne a tu esposa e hijos para tener un tiempo en familia
y juntos orar, adorar, leer y explicarles la Palabra de Dios. Habla con tu esposa y planeen
juntos este tiempo familiar, pues es la mejor forma de enseñar, corregir y
conocer las necesidades de cada miembro de la familia.
Si Dios te asignó este papel, es porque Su Gracia te respaldará para
hacerlo con gozo. No tengas miedo y ve de la mano de Su Espíritu Santo. Amen.
“Gracia y Paz”
Vida Cristiana
NUEVE PASOS CONTRA EL ENOJO EN EL MATRIMONIO
La gracia de Dios es paciente y trabaja tanto de manera instantánea como a
lo largo del tiempo. Un error que con mucha frecuencia cometemos es pensar
demasiado idealistas, como si gastáramos nuestra primera disculpa, es decir,
como si creyéramos que cuando ofendemos y lastimamos a nuestro conyugue es
suficiente con pedirle solo una disculpa y nos negamos la oportunidad para pedir
una segunda.
La manera de encontrar bíblicamente un salvavidas matrimonial es que meditemos
en nuestras actitudes egoístas y veamos lo que Dios nos enseña en Colosenses
3:13: "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno
tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también
hacedlo vosotros". Existe tanto "soportándoos" como
"perdonándoos". ¿Cómo se mezclan en el matrimonio?
Aquí te presento 9 Pasos hacia la reconciliación con tu conyugue. A veces
esto es necesario cuando eres demasiado pecador(a) como para disculparte
sinceramente la primera vez. Esto es una experiencia real más a menudo de lo
que nos gustaría admitir, y, en otro sentido, no lo suficientemente frecuente.
Esposas y esposos, mediten en estos pasos con ustedes mismos, en ambos
roles:
Paso 1. Tu conyugue te señala algo que dijiste o hiciste que está mal o que
no le agrada.
Paso 2. Tú te enojas. (Por las razones que te parecen buenas en ese
momento).
Paso 3. Tienes la gracia de saber en tu mente que este enojo no es correcto
delante de Dios y que una sentida disculpa, tanto por lo que tu conyugue señaló
como por el enojo, es lo apropiado.
Paso 4. Eres capaz de pedir una disculpa pero no de sentirte apenado(a),
porque el enojo ha endurecido tu corazón hacia tu conyugue. No te sientes
sensible, no te sientes quebrantado(a), no te sientes apenado(a). Pero sabes
que deberías, entonces dices, "Perdóname". Esto es mejor que el
silencio. Es una gracia parcial.
Paso 5. Tu conyugue siente que estás molesto(a) y no está,
comprensiblemente, satisfecho con palabras que no llevan una sentida contrición.
Paso 6. El tiempo pasa. ¿Veinticuatro horas? ¿Dos días? El Espíritu Santo,
siempre paciente, e implacablemente santo, no te soltará. Él trabaja en contra
del enojo. (Santiago 1:19-20). Él despierta verdades del evangelio (Efesios
4:32). Él ablanda el corazón (Ezequiel 36:26). Esto puede ocurrir a través de
la lectura de la Biblia ,
la palabra de un amigo, la lectura de un libro o atendiendo un servicio de
adoración. Mientras tanto, tu conyugue está esperando, preguntándose, orando.
Paso 7. El enojo se aquieta. La dulzura crece. La ternura se despierta. La
angustia por el pecado aumenta.
Paso 8. Tú llevas a tu conyugue aparte y le dices que la primer disculpa
fue la mejor que pudiste darle en ese momento a causa de tu pecado. Admites que
fue insuficiente. Le dices con ternura como te sientes, y que te disculpas con el
corazón, y le pides perdón.
Paso 9. En misericordia, tu conyugue te perdona y todo está mejor.
Lo que espero que hagas con esto es que, ustedes matrimonios, lo hablen
entre si para ver si concuerdan con sus experiencias. Uno de los valores de
construir este posible patrón dentro de sus expectativas es que pueden ser más
tolerantes el uno con el otro (llamado misericordia), para que el paso 6 no
parezca imposible para ninguno de los dos.
“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios
John Piper
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