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lunes, 9 de enero de 2017

Mateo 7:7-12


Mateo 7:7-12

“Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido. Nadie le da a su hijo una piedra, si él le pide pan. Ni le da una serpiente, si le pide un pescado. Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan. Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados, porque eso nos enseña la Biblia”.

sábado, 13 de agosto de 2016

Apocalipsis 3:3



Para los incrédulos, la venida del Señor Jesús será una época de terror y juicio. Pero, para los cristianos, la venida del Señor está unida a la palabra "esperanza".


1.- Es una esperanza bienaventurada.

Cuando Jesús venga, Él cambiará nuestros cuerpos para que sean semejantes a Su glorioso cuerpo de resurrección. Eso sucederá en un instante. Entonces, estaremos siempre con nuestro Señor. La Biblia dice: “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).


2.- Es una esperanza de consuelo.

Los incrédulos entierran a sus muertos sin ninguna esperanza de volverlos a ver, pero no es así con los cristianos. Cuando Jesús venga, nuestros seres queridos que murieron confiando en Él serán resucitados, y nos reuniremos con ellos para siempre.


3.- Es una esperanza que purifica.

El cristiano que verdaderamente cree que la venida del Señor está cerca, "se purifica", es decir, se prepara para la venida del Señor. ¿Por qué? Porque sabe que muy pronto comparecerá ante el Señor Jesucristo para entregar cuentas de su vida. La Biblia dice: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).

CRECE EN LA GRACIA y en el conocimiento del Señor Jesucristo. Haz esto por medio de la oración, del estudio de la Biblia y sirviendo al Señor.

GANA A OTROS para el Señor Jesucristo.

NIÉGATE A TI MISMO y vive para el Señor Jesús y para otros. Este es el secreto de una vida fructífera. El Señor Jesús dijo: “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24).

MANTÉN COMUNIÓN CRISTIANA con otros creyentes. Congrégate, pertenece a una iglesia local de Sana Doctrina Bíblica.

¡MARANATHA!
En los primeros días de la Iglesia, los cristianos tenían una palabra para saludarse y despedirse. Era la palabra "Maranatha". La palabra "Maranatha" quiere decir, "¡Nuestro Señor viene!"


¡Gracia y Paz!

sábado, 25 de julio de 2015

CUANTO MÁS CERCA ESTÁ LA VENIDA DEL SEÑOR POR SU IGLESIA, MÁS SUEÑO CON ELLO




Cuanto más cerca está la venida del Señor por Su Iglesia, más sueño con ello. Los que amamos al Señor Jesús y aguardamos la bendita promesa de que vendrá a buscarnos, estamos ansiosos por escuchar las trompetas. Vigila. Falta muy poco. ¡¡¡Maranatha!!! ¿CÓMO ESTÁ EL ACEITE DE TU LÁMPARA?


¡Gracia y Paz!

By: Discernir BO

lunes, 31 de marzo de 2014

LAS PROMESAS DE DIOS SON COMO LAS ESTRELLAS


Salmo 33:20-22

“Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti”.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿SIENTES QUE ESTÁS BAJO LA PROTECCIÓN DE DIOS?



Romanos 8:31-34
“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”.

En este pasaje, el apóstol Pablo enfatiza fuertemente en la protección de parte de Dios con la que contamos todos los que hemos recibido a Jesucristo como Salvador. “Si Dios es por nosotros”, es decir, si Dios está de nuestra parte, en cualquier prueba en que nos encontremos, cualesquiera sean las circunstancias, “¿quién contra nosotros?” O sea, ¿quién puede hacernos daño? Absolutamente nadie. Si Dios entregó a su Hijo por todos nosotros, “¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” ¿Acaso es posible dudar del amor de Aquel quien dio a su Hijo con el fin de librarnos de la condenación eterna? Y si nos ama tanto, siendo el Dios de todo poder, ¿no nos ayudará y nos librará de todo mal?, (Salmo 37:40), ¿no suplirá todas nuestras necesidades? (Filipenses 4:19), ¿no nos rodeará de su favor? (Salmo 5:12).

Debemos vivir convencidos de que, desde el momento en que recibimos a Cristo, fuimos “hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Y por lo tanto contamos con toda la protección de nuestro Padre celestial. Sin embargo, cuando no tenemos en cuenta esta verdad, el diablo se aprovecha de nuestra ignorancia y trata de intimidarnos y atemorizarnos por medio de sus artimañas. Y muchas veces lo logra, creando un estado de ansiedad y temor en nuestras vidas.

Una pequeña historia ilustra muy bien esta situación. Dice que una mariposa revoloteaba en la parte interior de una ventana de cristal, nerviosamente yendo de un lado para otro, mientras en el exterior un gorrión picoteaba en el vidrio tratando de comérsela. Debido a que el gorrión estaba tan cerca de ella, la mariposa estaba en total estado de pánico. El gorrión persistía en sus intentos de devorar la mariposa, mientras ésta continuaba huyendo aterrorizada, sin darse cuenta de que el cristal la protegía de las malas intenciones del pájaro. Esto es básicamente lo que nos pasa a nosotros cuando no entendemos que nuestra protección proviene del Dios todopoderoso.

El apóstol Pedro en su primera carta exhorta a todos los creyentes a ser sobrios y velar “porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Sin duda debemos estar alertas a las asechanzas del diablo, pero al mismo tiempo confiados de que él no puede hacernos daño si hemos velado y orado, y hemos buscado la protección del Señor. El rey David, a través de su propia experiencia en su relación con Dios, afirma en el Salmo 91:1 que “el que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente”. Si vivimos bajo el abrigo de Dios, es decir si buscamos su rostro diariamente por medio de la oración, si leemos su Palabra y la obedecemos, entonces podemos contar con su protección, y podemos afirmar que nada ni nadie podrá hacernos daño, pues, como declara el pasaje de hoy, “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

Es maravilloso poder aferrarnos de la poderosa verdad que nos muestra este pasaje: Victoria en Cristo, quien murió, pero “que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”; y a través del cual ha venido la salvación, el poder, el reino y la autoridad divina. Pero debemos recordar que si queremos contar con la protección y el poder de Dios, debemos vivir bajo la autoridad de su Hijo Jesucristo. Y esto sólo podemos lograrlo estableciendo una íntima comunión con el Señor y fortaleciendo nuestra fe por medio de la lectura de la Biblia y la oración cada día de nuestras vidas.

ORACIÓN:
Padre, ayúdame a vivir confiando en la protección que tu me das día con día. Permíteme entender la necesidad de someterme a la autoridad y el control de tu Hijo Jesucristo, para disfrutar de la victoria que él obtuvo en la cruz del Calvario. Hoy te pido que tu Santo Espíritu me ayude a echar fuera de mi a todo espíritu de temor y que tu protección y cuidado estén sobre mí y mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿CREES QUE DIOS PUEDE SUPLIR TUS NECESIDADES?



Éxodo 3:7-14
“Dijo luego el Señor: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”.

De todos es conocida la historia de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, llevada a cabo por Moisés, siguiendo las instrucciones de Dios. Pero quizás haya algunas cosas que hemos pasado por alto. Una vez Moisés y el pueblo de Israel se encontraron en medio del desierto después de haber salido de Egipto, ¿de qué manera fueron suplidas las necesidades de más de 2 millones de personas? El departamento del ejército de los Estados Unidos encargado de los suministros de las tropas de este país publicó los siguientes datos:

En primer lugar, alimentar a este número de personas requiere una gran cantidad de comida. Moisés debía contar con 1,500 toneladas de alimentos cada día. En segundo lugar, para transportar esa cantidad de comida diariamente se necesitarían dos trenes de carga de una milla (1.6 Km.) de largo cada uno. Además, necesitaban madera para hacer un fuego con el cual cocinar la comida. Para esto se requerirían unas 4,000 toneladas de madera cada día, y desde luego varios trenes de carga de una milla (1.6 Km.) de largo cada uno para transportarla. Y por supuesto necesitaban agua. Sólo para beber y lavar unos pocos platos, harían falta unos once millones de galones diariamente. Para transportar esta cantidad de agua se requeriría un tren compuesto de 1,800 millas (unos 2,900 Km.) de carros cisternas.

Cuando pensamos que cruzaron el Mar Rojo en una noche, tenemos que tener en cuenta lo siguiente: Si hubieran hecho una fila de dos en dos para cruzarlo, la fila hubiera tenido 800 millas (1,287 Km.) de largo y se hubieran requerido 35 días para atravesar el mar. Así es que para hacer esta travesía en una noche fue necesario que se abriese una brecha en el mar de tres millas (casi 5 Km.) de ancho para que la fila fuera de 5,000 personas una al lado de la otra. Además de todo esto, recordemos también que al final de cada día tenían que acampar para pasar la noche. Con este fin necesitaban un espacio de unas 750 millas cuadradas. ¡Y esto solamente para acampar una noche! Y no olvidemos que ellos estuvieron 40 años en el desierto, es decir unos 14,600 días.

¿Acaso Moisés se puso a pensar en todo esto antes de salir de Egipto? Seguramente que no. El simplemente confió en YO SOY, el Dios todopoderoso que le dijo: “Ve, porque yo estaré contigo”. ¡¡Y Dios se encargó de todas estas y muchas otras necesidades durante todo ese tiempo!!.

¿Te encuentras en una situación económica difícil? ¿O de cualquier otro tipo? Piensa por un momento en lo que has leído. ¿Tú crees que Dios tenga algún problema en suplir todas tus necesidades? ¡¡Ten la completa seguridad de que para él tu imposible es algo muy fácil!!.

Busca el rostro del Señor cada día en oración, lee su palabra y aplícala a tu vida. Confía en Dios en medio de tu necesidad, y él “suplirá todo lo que te falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, te doy gracias porque en cualquier situación que me encuentre, por difícil que sea, puedo acudir a ti en busca de ayuda. Ayúdame a no dudar ni un solo instante de que tú eres más que suficiente para resolver todos mis problemas. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 19 de septiembre de 2013

¿SON PARA TI LAS PROMESAS DE DIOS?



2 Pedro 1:3-4
“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.

Este pasaje nos habla de “preciosas y grandísimas promesas” que nos ha dado Dios para que por ellas lleguemos a ser “participantes de la naturaleza divina”. Dice que estas promesas han llegado a nosotros “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”, es decir nuestro Señor Jesucristo, de quien proviene el poder para huir “de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. Este es el propósito de Dios en nuestras vidas, que seamos “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29), que la vida de Cristo se manifieste en nosotros y su carácter se refleje en nuestro comportamiento. Mientras este proceso se lleva a cabo en la vida del creyente, estas promesas están a su disposición.

Por ejemplo, en su carta a los filipenses, el apóstol Pablo les dice: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). ¡Preciosa promesa de Dios! Y en el versículo anterior les habla de la condición para que esta promesa se cumpla: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Es decir, tenemos que confiar, no debemos desesperarnos aun en medio de una prueba, sino venir delante de Dios en oración y esperar en él. Entonces sentiremos su paz inefable.

En Romanos 8:28 otra promesa nos dice que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” ¿A quienes todas las cosas, incluyendo las pruebas más difíciles, les resultan para su bien? “A los que aman a Dios”, es decir a los que tratan de agradarle por medio de su obediencia (Juan 14:21). Esta promesa no se aplica a aquellos que no tienen en cuenta para nada la voluntad de Dios y dan rienda suelta a sus deseos. En Mateo 21:22 encontramos otra promesa. Aquí Jesús dice: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. El Señor promete que todo lo que pidiéremos en oración lo recibiremos. Pero hay una condición: es necesario creer. Dice Hebreos 6:12 que debemos ser “imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.

En resumen, todas las promesas que encontramos en la Biblia son para aquellos que, habiendo aceptado a Jesucristo como salvador, obedecen la palabra de Dios y muestran su fe esperando con paciencia que se cumpla la voluntad de Dios. ¿Eres tú uno de ellos?

¿Y hay alguna promesa para los inconversos? Sí. Para ellos Juan 3:16 encierra la promesa más grande e importante de la Biblia: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. La promesa de la vida eterna. Pero hay una condición: Es necesario creer que Jesucristo es el Señor, que dio su vida en la cruz del Calvario por pagar nuestros pecados y que Dios le levantó de los muertos. Todo aquel que lo cree de todo corazón y lo confiesa con su boca es justificado y tiene la salvación de su alma, dice Romanos 10:9-10. Una vez dado este paso, todas las promesas de Dios se aplicarán a su vida.

Las promesas de Dios siempre tienen un propósito definido. Esto significa que lo que él nos da siempre tendrá trascendencia en nuestras vidas. Nuestra parte es cumplir con sus requisitos. Entonces podremos confiar en que recibiremos los beneficios de sus promesas. Dice Hebreos 10:23: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”. Ciertamente Dios es fiel y siempre cumple su palabra. Por eso Hebreos 10:35-36 nos exhorta de la siguiente manera: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.

ORACIÓN:
Padre amado, te pido que me ayudes a ser sensible a la dirección de tu Espíritu de manera que mi manera de actuar honre y glorifique tu nombre, y tus promesas se cumplan siempre en mi vida. Por Cristo Jesús te lo pido, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla