miércoles, 23 de mayo de 2012


Jesucristo, el milagro que necesitábamos


1 Corintios 6:20
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”

La inocencia de aquella niña de 8 años, no lograba entender completamente lo que estaba sucediendo, sus padres estaban muy tristes porque su hermanito pequeño estaba muy enfermo. Había oído decir a sus padres que la recomendación de medico era una operación urgente, pues en su pequeño cerebro se encontraba un tumor que amenazaba su vida.

Su padre hablaba de vender todas sus posesiones incluyendo la casa que habitaban, ya que no lograba obtener el dinero para dicha operación, mientras su madre sumida en llanto, solo lograba decir: “Necesitamos un milagro”.

La pequeña niña fue hasta su habitación, rompió su amada alcancía y contadas las monedas salió sigilosamente, dirigiéndose a la farmacia, donde le pidió al Farmacéutico, por favor le vendiera ¡Un milagro! el farmacéutico enojado solo atino a decirle ¡Que ocurrencias niña, aquí no vendemos milagros!

El elegante cliente que acababa de llegar y estaba frente al mostrado, escuchando la suplica de la niña, con suma curiosidad le pregunto para que quería un milagro. Ella le conto que su hermanito estaba muy enfermo y necesitaba una operación, su madre decía que solo un milagro lo podría solucionar, asi que ella juntando todo su dinero lo traía para comprar ese milagro.

- ¿Cuánto dinero traes? Le pregunto aquel hombre, con gran admiración.

 
- Señor, lo he contado y tengo un dólar y cinco centavos, pero si vale mas el milagro, estoy dispuesta a conseguirlo, con tal de que mi hermanito se sane.

El farmacéutico y aquel hombre, cruzaron sus miradas, la emoción les paralizaba el corazón, y aquel hombre tomando a la niña de la mano le pidió que lo llevara a su casa. El señor elegantemente trajeado era un prominente Neurocirujano, y así se convirtió en el milagro de un dólar y cinco centavos. El pequeño niño fue operado por él y su salud fue restaurada.

Nosotros los cristianos también fuimos un día comprados. El sumo sacerdote le pago 30 monedas de plata a Judas, pero para Jesús nuestra vida valía mucho más que eso. Fuimos comprados por el precio de su sangre. La sangre de Cristo es estrictamente un rescate pagado a la justicia de Dios, por el amor de Dios en Cristo, para nuestra redención.

Nuestra, alma, espíritu y cuerpo han sido comprados; El quito nuestra pena de ser castigados, y nos impuso una obligación de obediencia. Jesucristo se convirtió en el milagro que necesitábamos para restaurar nuestra vida de pecado y ese precio no se puede comparar con lo que el dinero pueda comprar.

El cristiano nacido de nuevo considera, no sus derechos, sobre su vida, sino sus deberes para con esa vida. No puede hacer lo que quiera, sencillamente porque no se pertenece a sí mismo, sino que ha de hacer lo que Cristo quiera, porque para eso le compró al precio de Su sangre.

1 Corintios 7:23 Comprados fuisteis por precio; no os hagáis esclavos de los hombres.

“Gracia y Paz”

UN LIBRO ABIERTO


Jeremías 31:31-34
“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.

Como soy escritor, en ocasiones algún amigo me dice: «Algún día me gustaría escribir un libro».
«Es una meta elogiable —contesto yo— y espero que lo hagas. Pero es mejor ser un libro que escribirlo».

Estoy pensando en las palabras del apóstol Pablo: «siendo manifiesto que sois carta de Cristo […], escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón» (2 Corintios 3:3).

En su libro La práctica de la piedad, Lewis Bayly, capellán del rey Jaime I de Inglaterra, dijo que «el que espera producir algo bueno con sus escritos» descubrirá que «instruirá a muy pocos […]. Por lo tanto, el medio más poderoso para promover lo bueno es el ejemplo […]. Un hombre entre mil puede escribir un libro para instruir a sus prójimos […], pero todos pueden ser modelos de excelencia viviente para quienes los rodean».

La obra que Cristo está haciendo en los creyentes puede ejercer una influencia mucho mayor que cualquier libro que puedan escribir. Por medio de la Palabra de Dios, escrita «en [sus] corazones» (Jeremías 31:33), el Señor muestra Su amor y bondad para que todos vean.

Como creyente, quizá nunca escribas un libro, ¡pero al vivir para Dios, serás uno! Un libro abierto, una «carta de Cristo» para que todos lean.

Si alguien leyera tu vida como un libro, ¿encontraría a Jesús en sus páginas?

>>Biblia en un año: Génesis 43–45; Mateo 12:24-50<<

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario
¿Es tu oración eficaz?

Santiago 5:13-18
“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.”

Este pasaje afirma que “la oración eficaz del justo puede mucho.” Una oración eficaz es aquella que se expresa conforme a las condiciones establecidas por Dios. Cuando oramos de acuerdo a estas condiciones, podemos estar seguros de que el Señor se manifestará con poder sobre la situación y se producirán los resultados esperados o aun mejores. ¿Cuáles son estas condiciones que Dios espera de nosotros cuando oramos?

Condición #1: Fe.
Fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Fe es la seguridad de que Dios tiene el poder para resolver la situación en que nos encontramos, si es su voluntad hacerlo. Y si no, entonces tener la convicción de que, en su inmensa misericordia, el Señor tiene algo mejor para nosotros. Un ejemplo de esta clase de fe lo vemos en Daniel capítulo 3, cuando el rey Nabucodonosor amenazó a los tres jóvenes judíos (Sadrac, Mesac y Abed-nego) con echarlos al horno de fuego ardiendo si no adoraban la estatua de oro. Ellos contestaron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. Los tres jóvenes fueron atados y echados al horno de fuego. Pero de allí los rescató ilesos el ángel del Señor.

Condición #2: Pasión y fervor.
La oración ferviente es aquella que sale de un corazón profundamente cargado, y está llena de una intensa pasión y un profundo sentido de urgencia. Está muy enfocada en un área específica en la cual deseamos se manifieste el poder de Dios. El profeta Elías oraba con la misma pasión cuando se trataba de pedir castigo para el rebelde pueblo de Israel o para pedir bendición. El pasaje de hoy dice que Elías “oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.”

Condición #3: Perseverancia.
Debemos ser perseverantes en la oración. Colosenses 4:2 dice: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias”. Quizás en ocasiones sintamos que llevamos mucho tiempo orando acerca de lo mismo sin recibir respuesta, pero debemos continuar firmes confiando en que Dios está en control y que él nos contestará en el momento perfecto.

Dios reconoce la oración ferviente. Él está atento a todo aquel que clama desde lo más profundo del corazón. El Señor dice en Jeremías 33:3: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces". Nosotros también sabemos cuando estamos orando con pasión y fervor, y no de una manera rutinaria, pues podemos sentir el fuego en nuestros corazones y la comunión de nuestro espíritu con el Espíritu Santo. Esta oración ardiente en el espíritu, que sale de un corazón entregado a Dios, es escuchada por él, y “si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:15).

Medita en lo que Dios te ha hablado hoy a través de su Palabra, y hazte el propósito de llegarte a su trono de gracia en oración de fe, ferviente y sincera, y recibirás con creces todo lo que has pedido, en su tiempo y conforme a su voluntad.

ORACION:
Padre santo, te ruego que pongas en mí el fuego de tu Espíritu, para que yo pueda llegarme hasta tu trono con una oración ferviente que sea de tu agrado. Ayúdame a mantener un corazón lleno de amor y de pasión en mi relación contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

1 Corintios 10:12-13


Reconozcamos nuestra vulnerabilidad


1 Corintios 10:12-13
“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.

Muchos cristianos vemos a un hermano de la fe caer en el pecado, y no reconocen que nosotros también podríamos tropezar. Esto es muy peligroso, porque Satanás nos podría tener los justo donde él quiere: engañados por un falso sentido de confianza. Tengamos presente que tenemos tres enemigos que están constantemente en actividad tratando de derribarnos: el propio diablo, nuestro sistema mundano, y nuestra carne engañosa.

Todos los creyentes debemos, como Pablo, reconocer un problema interno: “el pecado que mora en mí” (Romanos 7:20). Satanás aprovecha al máximo esta debilidad, atrayéndonos con tentaciones carnales y mundanales. Él alimenta nuestro orgullo, para cegarnos a nuestra propia vulnerabilidad.

Necesitamos estar continuamente en guardia. Puesto que la ignorancia —de la naturaleza del pecado, de las estrategias del enemigo, y de nuestras propia debilidad— nos tiende una trampa para que fracasemos, no podemos permitirnos ser negligentes en nuestra manera de pensar. Cada vez que justificamos algún pecado, hemos perdido la sensibilidad hacia el Señor. La Palabra de Dios debe llenar siempre nuestra mente y dirigir nuestros pasos.

Si tu te encuentras alejado del Señor, vuelve a Él reconociendo tu pecado y aceptando tu responsabilidad. Arrepentirse significa simplemente un cambio de mente, e ir en una dirección diferente, hacia Dios, en vez de alejarse de Él.

El paso siguiente es más difícil. Responde con gratitud al castigo del Señor. Cada vez que un creyente cae en pecado, Dios actúa amorosamente para traerlo de vuelta a la comunión con Él. Su disciplina puede ser dolorosa, pero siempre es buena, porque nos conecta de nuevo con nuestro Padre celestial.


“Gracia y Paz”
TAN ÚTIL COMO UN ÁRBOL PODRIDO

Job 41:27
“Estima como paja el hierro, Y el bronce como leño podrido”.

Hoy vamos a caminar por el bosque. A mí me encanta el bosque, su aroma, los animales, las flores, los árboles podridos. ¿Qué?... ¿Los árboles podridos?, ¿A quién podrían gustarle los árboles podridos?, No tienen ningún atractivo. No les crecen hojas y a veces huelen realmente mal. Bien, la verdad es que a mí sí me gustan los árboles podridos, y te voy a explicar por qué.

Aunque no lo creas, algunos insectos consideran a los árboles podridos como su hogar, pues viven de la podredumbre que hay dentro de ellos. Eso significa que muchos insectos pequeños crecerán y se convertirán en adultos gracias a los árboles podridos, y a su vez se convertirán en comida para los hermosos pájaros que tanto nos gusta ver en el bosque.

Otra de las razones por las que me gustan los árboles podridos es porque nutren el suelo. Estos se convierten en alimento para toda clase de plantas, incluyendo las flores y otros árboles.

Si los árboles pudieran pensar, tal vez creerían que cuando se pudren han fracasado. Después de todo, ya no están erguidos ni les brotan hojas. Pero los árboles podridos aún hacen toda clase de cosas buenas. ¿Verdad?

¿Qué haces tú cuando cometes un error y sientes que has fallado? ¿Te pones molesto? ¿Te sientes frustrado? A pesar de los errores, recuerda esto: de lo que podríamos considerar un fracaso hoy puede crecer la más bella de las flores. No te rindas. Dios te ayudará a crecer a través de los errores.

“Gracia y Paz”
(Jim Feldbush)

Mateo 5:7
“Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia”.

¡Que gran deuda Dios nos perdonó! Cuando nos inclinamos ante Dios y pedimos que Jesús entrara a nuestro corazón, El demostró que “su misericordia es más grande que los cielos” (Salmos 108:4).

¡Qué deuda nos perdonó! Después de una carrera larga de pecado, engaño, e inmundicia, los que de veras hemos recibido a Cristo en nuestro corazón hemos sido perdonados de esa montaña de culpa que nos pesaba y nos empujaba hacia el infierno. ¿Cómo podremos menos que amarle a él, y simpatizarnos y ser misericordiosos con aquellos que en cualquier manera sufren o estén destituidos así como nosotros?.

Al que no le importan los problemas ni el sufrir de otros, y no extiende ayuda y misericordia, demuestra que el mismo nunca ha experimentado el perdón de Dios, porque “El que es perdonado de mucho, el mismo ama mucho”. Lucas 7:47.


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

martes, 22 de mayo de 2012

Genio y Figura hasta la Sepultura
“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jeremías 17:9.
“Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17.
 
 
¿Quién no ha experimentado alguna vez la realidad de esta célebre frase? ¡Cuántas buenas resoluciones y decisiones que exigen cierta valentía se evaporan justo después de ser tomadas! El temperamento siempre termina dominando. ¿Qué hacer entonces? ¿No hay ninguna solución? Algunos se hunden en el pesimismo y otros se justifican: «Es mi temperamento, no puedo cambiar. ¡Tienen que aceptarme tal como soy!». Es cierto que incluso teniendo mucha fuerza de voluntad es casi imposible mejorar de forma más o menos duradera.
Lo más grave es que el temperamento de cada persona a menudo manifiesta egoísmo, envidia, violencia… En todas las sociedades se han establecido principios morales para tratar de refrenar las tendencias naturales. Del mismo modo, muchas religiones piden a sus fieles que se disciplinen para reprimir las malas propensiones. Estos principios y reglas son como los vínculos y las cadenas con los que tratamos de contener los desenfrenos de la naturaleza humana, sin poder curarlos verdaderamente.
 

Pero Jesucristo propone otra cosa. Él no mejora la naturaleza humana, sino que da una nueva vida. Aquel que cree en Cristo recibe una nueva vida, guiada por el Espíritu Santo, cuyo único objetivo es glorificar a Dios. Por la fe en Jesucristo vive en comunión con él y rechaza lo que viene de su propio temperamento. Entonces puede decir: “Las cosas viejas pasaron”.
 

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla


ESCUCHE Y CONSIDERE

“Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo....Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras y habló conmigo, diciendo: «Ven acá, te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.»” (Apocalipsis 21:2, 9).

¡Ésta es una imagen hermosa de la iglesia de Jesucristo en los últimos tiempos! La gran ciudad santa que descendió del cielo es su novia sin mancha -la iglesia vencedora sentada a su diestra en lugares celestiales. Esta iglesia está cimentada en las verdades del evangelio de los doce apóstoles. Y se encuentra rodeada por murallas y puertas que alejan todo aquello que es impuro y que no debe tener cabida. ¡La reina se para frente al novio, la boda está por comenzar, y de pronto se escucha la voz de un tercero! La reina revestida de oro es honrada, favorecida, bellamente decorada, y ahora se para a la diestra de su Amado. El matrimonio está por llevarse a cabo. Pero antes de que la ceremonia inicie una voz le suspira una advertencia a la novia: “¡Oye, hija, mira e inclina tu oído!..." (Salmo 45:10).

Yo creo que esta voz es la del Espíritu Santo, advirtiéndoles a todos aquellos que son llamados en Su Nombre. Él le está hablando una palabra a los vencedores - a aquéllos que están muy enamorados de Jesús - “Escucha, considera.” Esta voz viene a la novia en los momentos finales, justo antes de que el matrimonio sea consumado.

Ahora, usted debe comprender que la reina ya ha sido escogida. Su corazón ha sido conquistado por el novio. Ella ha abandonado su hogar, su familia, su país, y se ha comprometido con Él. Ella está llena de gozo porque ama apasionadamente al Rey.

Entonces, déjeme preguntarle: ¿Usted se considera escogido por el Señor? ¿Es usted la niña de Sus ojos, redimida y cubierta con su sangre? ¿Lo ama con todo su corazón? ¿Ha dejado al mundo entero, a su pasado, por Él? “Él es mío y yo estoy comprometida con Él. ¡Señor, yo te amo con todo mi corazón!” ¿Puede usted decir esto?

Mi punto es este: Si usted quiere ser la novia de Cristo, a usted le debe importar más allá de escapar simplemente del infierno. En su lugar, ¡usted debe desear no estar ausente del gran día de la boda! Usted debe estremecerse con el puro pensamiento de no ser Su novia- de no ser estar con Él, de no pasar la eternidad con Él.

“Gracia y Paz”
David Wilkerson

¿Estás viviendo en santidad?

Hebreos 12:14
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

Una vida de santidad debe ser la meta fundamental de todo cristiano. A través de los siglos la humanidad ha intentado alcanzar la santidad por muchos medios. Muchos han pensado que la clave para alcanzarla es apartándose de la sociedad y encerrarse a vivir “piadosamente” en un monasterio o convento, sin embargo la historia nos dice que aún en estos lugares el pecado abunda. Santidad no es salirse de la realidad del mundo, sino ser fieles a Dios en medio de una sociedad infiel y corrupta. Ser santos significa "apartados por Dios para Dios". Vivir en santidad implica un estilo de vida, un estado mental y espiritual que refleje una constante disposición del corazón a agradar y obedecer al Señor, independientemente de las condiciones que haya a nuestro alrededor.

La verdadera santidad es agradable y llena de gozo, contraria a la manera de pensar del mundo que relaciona la santidad con privaciones, caras tristes, personas frustradas y sin ilusión, etc. En el Salmo 96:9 el salmista nos exhorta a adorar al Señor "en la hermosura de la santidad.” Ciertamente es una experiencia maravillosa adorar a Dios en una vida de santidad. El pasaje de hoy nos dice que sin santidad nadie puede ver al Señor. Cuando un cristiano no vive en santidad pierde la oportunidad de disfrutar de la presencia, la paz, el gozo y las bendiciones de Dios. Por el contrario, aquel que vive una vida de santidad disfruta de la presencia del Señor y su corazón está lleno de gozo, pues "en su presencia hay plenitud de gozo", afirma el Salmo 16:11.

Desde el momento que aceptamos a Jesucristo como salvador, somos justificados y recibimos la salvación de nuestras almas. En ese momento comienza en nosotros el proceso de santificación, el cual implica cambios profundos en nuestra mente, alma y corazón. Este proceso es llevado a cabo por medio de la obra continua del Espíritu Santo en nuestras vidas, y requiere nuestra activa participación en el mismo. Esto escribe el apóstol Pedro en su primera carta, en la cual exhorta a sus lectores a vivir una vida de santidad: "Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo." (1 Pedro 1:14-16).

Es la voluntad de Dios que vivamos en santidad. En 2 Corintios 6:17-18, el apóstol Pablo menciona las palabras del profeta Isaías cuando se dirigió al pueblo de Israel diciéndoles: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” (Isaías 52:11). La Biblia establece claramente que Dios espera que sus hijos vivamos en santidad. Entonces él derramará sus bendiciones y su favor sobre nosotros.

Claro que por nuestras propias fuerzas no podemos vivir en santidad, pues nuestra naturaleza pecaminosa se opone a que lo logremos, pero si dejamos que el poder del Espíritu Santo se manifieste en nosotros, entonces podremos. Quizás has tratado en más de una ocasión, y probablemente has caído una y otra vez. Pero no te desalientes. Nuestro Padre celestial sabe perfectamente lo difícil que es para nosotros lograrlo. Confiesa tus pecados, y Dios, que es fiel y justo, te perdonará y te limpiará de toda maldad, dice 1 Juan 1:9. Toma hoy la firme decisión de vivir en santidad, busca diariamente el poder que necesitas por medio de la lectura de la Biblia y la oración, y con la ayuda del Espíritu Santo lo lograrás.

ORACION:
Padre santo, es mi anhelo caminar en santidad, pues sé que tú deseas que seamos santos así como tú eres santo. Te rindo mi vida y te ruego que tu Santo Espíritu me de las fuerzas para lograrlo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

Cuando un hermano en la fe tropieza

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga” Gálatas 6:1-5

El Señor no quiere que los miembros de su cuerpo vivan separados; los creyentes están destinados a funcionar como una familia en la que cada uno se preocupa por el otro. Una de nuestras responsabilidades como parte de la familia de Dios, es acercarnos al hermano que haya tropezado.

Pablo especifica que los “espirituales” deben restaurar a los caídos a la comunión con el Padre y con la familia de la fe. “Espiritual” no significa un grupo de líderes; se refiere a cualquier cristiano que esté viviendo bajo el control del Espíritu. Un elemento clave en este proceso es la actitud de la persona que busca restaurar a un hermano.

Un espíritu de gentileza: Este no es un tiempo para la dureza, la ira, el juicio o la condenación. Nuestro objetivo no es amontonar dolor y culpabilidad sobre un hermano que sufre, sino mostrarle misericordia y perdón (2 Corintios 2:5-8).

Un espíritu de humildad: Quienes tienen una actitud de superioridad desprecian a un hermano caído, y piensan: Yo jamás cometería esos errores. Pero los humildes conocen su propia vulnerabilidad. En vez de juzgar a los demás, examinan sus propias vidas para reconocer y lidiar con su debilidad.

Un espíritu de amor: Si amamos a los demás, estaremos dispuestos a compartir su carga. Esto requiere una inversión abnegada de nuestro tiempo, energías y oraciones a favor de ellos.

¿Cómo reacciona usted cuando un hermano ha tropezado? Uno de los peores rasgos humanos es nuestra tendencia a sentirnos mejor en cuanto a nosotros mismos cuando otra persona yerra. En vez de compartir el chisme, deje que su corazón sangre, y acérquese para darle su amor y ayuda.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

DIENTES GRANDES, PROBLEMAS PEQUEÑOS

Job 40:15
“He aquí ahora Behemot, el cual hice como a ti; Hierba come como buey”

Ten cuidado, que hoy vamos a explorar un territorio desconocido. Mira, ¡es un Behemot! ¿Y qué es un Behemot?, seguramente te preguntarás. Bien, algunos comentaristas de la Biblia creen que pudo haberse tratado de un hipopótamo. Lo que Dios le estaba diciendo a Job era: «Yo hice el hipopótamo y también te hice a ti, por lo tanto, puedo hacerme cargo de tus problemas».

¿Quieres saber por qué crear a un hipopótamo fue algo tan maravilloso? Baja conmigo al río para que echemos un vistazo al asombroso hipopótamo. Mira esos dientes tan grandes. Algunos de los dientes de abajo pueden llegar a medir hasta 30 centímetros de largo. Piensa en lo difícil que sería masticar si tus dientes de abajo fueran así de largos. ¿Ves por qué es tan asombroso que Dios haya creado el hipopótamo?

Así como Dios le dijo a Job que él se encargaría de sus problemas, nosotros también debemos confiar en él para que se encargue de los nuestros. Después de todo, si Dios pudo crear a un animal cuatro metros y medio de largo con dientes de treinta centímetros, también puede encontrar una solución para esos problemas que parecen demasiado grandes en nuestra vida.

“Gracia y Paz”
 (Jim Feldbush)


Juan 13:35
"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros."

1 Juan 4:8
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”.

Juan 3:16
“De tal manera amó Dios al mundo, que dió a su Hijo para morir en la cruz por nuestros pecados.

Juan 13:1
“Sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

La verdadera marca y sello de un cristiano es el amor, y cuando un verdadero cristiano encuentra a otro, siempre hay amor fraternal. Si parece que esto no es el caso con nosotros, debemos examinarnos para ver si en verdad somos salvos. Y si en verdad nos amos uno a otros, “sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.” 1 Juan 3:14.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de La Biblia cada Día



DIOS NO HABITA EN TEMPLOS HECHOS DE MANOS. 

Salomón en una ocasión dijo: ''Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contener a Dios. ¡Cuánto menos este templo que he edificado!'' 1 Reyes 8:27, 2 Crónicas 6:18.

Muchos servidores de Dios cuando hacen una obra material en sus congregaciones dicen que ellos quieren dar lo mejor a Dios, como si fuera que Dios se agrada especialmente en las bocinas Pioneer HDJ-2000, cuando estas son disponibles para que el sonido se escucha mejor...para nosotros mismos!!!

Lo que queremos dar a Dios, es lo que Dios nos dio a nosotros, que dificultad para entenderlo...!!!

''Aunque Salomón le edificó una casa al Señor; no obstante, el Altísimo no habita en templos hechos por manos; porque el cielo es el trono de Dios, y la tierra es el estrado de sus pies; ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor. ¿Cuál será el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas? ¡Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. Como vuestros padres, así también vosotros'' Hechos 7:47-51

"Los duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos  resisten el Espíritu Santo y por o tanto como ellos no son templo del Espíritu Santo, procuran siempre construir templos majestuosos para agradarse a si mismos". (1 Corintios 6:19 ) 

Y por lo tanto, se convierten como los perseguidores del Mártir Esteban, que resisten al Espíritu Santo, clamando por un templo exterior y ostentoso, lleno de lujo y riqueza excesiva, haciéndolo con cierta exageración para que los demás lo vean, cumpliendo el ''don'' de su propia vanidad. 

Dios no se atrae ni con bocinas Pioneer HDJ-2000, ni con luces Narrow Linewidth Highly Stable de 9500nm, sino en el Espíritu en en verdad!

Entonces el Señor, quien no habita en templos hechos con manos, sino en los santos que son llevados por el Espíritu Santo son los templos de Dios, porque el Señor dijo: "los hijos de Israel y Judá lo habían provocado a ira con las obras de sus manos" El Señor dijo: "Porque esta ciudad (Jerusalén y el templo) me ha provocado a ira e indignación desde el día en que la edificaron y hasta el día de hoy (Jerusalén y el templo), de manera que la quitaré de mi presencia" Jeremías 32:30-31.

Entonces ustedes pueden ver aquí que los que resistieron al Espíritu Santo, estaban clamando a Jerusalén externa, y el templo externo, quienes eran perseguidores duros de cerviz, y incircuncisos de corazón y de oídos.

Como ustedes pueden ver los que son incircuncisos de corazón y de oídos,son perseguidores, que resistieron y resisten ahora al Espíritu Santo, ellos siempre están clamando los templos externos....!!!

¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios?'' Y nuevamente: ''Porque ustedes son templos del Dios viviente, como Dios ha dicho: Yo habitaré en ellos y andaré en ellos; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo, y Yo será un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos e hijas, dijo el Dios Todopoderoso'' Jeremías 31:33.

A ESTE TEMPLO DEBES CONTINUAMENTE LIMPIAR, CUIDAR Y ADORNARLO SIEMPRE CON LA SANTIDAD, SIN LA CUAL NADIE VERA EL SEÑOR.

Los edificios de las iglesias, catedrales, y tales monumentos del orgullo del hombre no son deseados por Dios y son despreciables ante su vista, porque el Altísimo no habita en casas o templos hechos con manos, Hechos 7:48-9. Él desea morar en usted con Cristo en su reino glorioso - después que usted es purificado.

Cristo es la cabeza de su pueblo, y este pueblo son la iglesia, único templo que Dios le agrada en la tierra!

Que el Señor fortifique su verdadero templo: todos sus SANTOS!


"Gracia y Paz"

lunes, 21 de mayo de 2012


Jeremías 29:9-13
“Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

Que los hombres se cuiden cuando invocan a estos profetas que eligen conforme a sus propias fantasías, y consideran que sus imaginaciones y sueños son revelaciones de Dios. Los falsos profetas halagan a la gente en sus pecados, porque a ellos le gusta que los halaguen; y hablan con suavidad a sus profetas para que sus profetas les hablen suavemente.


Dios promete que ellos regresarán cumplidos setenta años. Por esto parece que los setenta años de cautiverio no tienen que ser contados desde el último cautiverio, sino desde el primero.


Será lo que la buena palabra de Dios haga pasar. Esto formará propósitos de Dios. A menudo no conocemos nuestra mente, pero el Señor nunca está en la incertidumbre. A veces estamos preparados para temer que todos los designios de Dios estén contra nosotros, pero como pueblo suyo, hasta lo que parece malo, es para bien. Les dará, no las expectativas de sus temores ni las expectativas de sus fantasías, sino las expectativas de su fe; cuyo fin, ha prometido, será lo mejor para ellos.

Cuando el Señor derrama un espíritu especial de oración, es buena señal de que está viniendo a nosotros con misericordia. Se dan promesas de vivificar y estimular la oración. Él nunca dijo: Búsquenme en vano. Los que se quedaron en Jerusalén serían totalmente destruidos aunque los falsos profetas dijeran lo contrario. A menudo se ha dado la razón y justifica la ruina eterna de los pecadores impenitentes: Porque no escucharon mis palabras, llamé pero me rechazaron.


(Matthew Henry)