jueves, 16 de abril de 2015
miércoles, 15 de abril de 2015
Mateo 6:33
ORACIÓN:
Abba Padre, perdóname porque todo el tiempo me preocupo
por mis problemas y mis necesidades y me olvido que tú eres mi proveedor. Ayúdame
Padre Santo a fortalecer mi Fe para confiar en ti como un niño pequeño en
brazos de su padre. Te suplico que me ayudes a cambiar los afanes y ansiedades
de mi vida por el anhelo profundo de buscarte y confiar plenamente solo en ti.
En el nombre de Jesús, Amén.
¿CONFÍAS TUS PROBLEMAS A DIOS?
¿CONFÍAS TUS PROBLEMAS A DIOS?
Mateo 6:25-33
“Por tanto os digo: No os afanéis por
vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo,
qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que
el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en
graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más
que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su
estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios
del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón
con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo
que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más
a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos,
o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas
cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas
cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas
cosas os serán añadidas”.
¿Conoces a alguien que no tenga problemas? Indudablemente
todos tenemos problemas y necesidades. Algunas personas tienen problemas de
salud, otras en el trabajo, o en las relaciones familiares, o quizás
necesidades económicas, o sociales, etc., etc. Esto generalmente causa
preocupaciones que pueden traer a nuestras vidas un estado de afán y de
ansiedad que, si no se controla, puede llegar a amargarnos y a veces incluso a
enfermarnos.
En la escritura de hoy, Jesús nos exhorta a no afanarnos
y nos invita a confiar en él cuando enfrentemos los problemas y las necesidades
de cada día. La palabra griega usada en el original para definir “afán” quiere
decir “preocuparse excesivamente”. Esto no significa que el Señor nos diga que seamos
despreocupados o indiferentes, sino que nos anima a enfrentar tranquilamente
cada día nuestras responsabilidades y necesidades, a ser precavidos y tener
buen sentido al planear, pero sin preocuparnos excesivamente. Cuando Jesús dice
“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros;
y vuestro Padre celestial las alimenta”, obviamente no sugiere que seamos
irresponsables cuando se trata de nuestro trabajo. Él usa el ejemplo de las
aves ya que ellas no están preocupadas por lo que habrán de comer, pues
instintivamente saben que su Creador les proveerá el alimento necesario para
subsistir. ¡Cuánto más tendrá en cuenta Dios a aquellos por los que ha hecho el
sumo sacrificio de dar la vida de su Hijo! ¿Habrá acaso alguna duda de que él
va a proveer para nosotros?
Es natural que cuando tenemos una necesidad mostremos
algún tipo de preocupación, pero ésta nunca debe llegar al afán o a la
ansiedad. Esa es la manera de actuar de aquellos que no conocen al Señor, pero
nunca debe ser la actitud de los Hijos de Dios, quien es el creador del
Universo, dueño del oro y la plata y todas las riquezas de este mundo; del Dios
que nos ha dado infinitas pruebas de su amor por nosotros. Esto debemos creerlo
de todo corazón y ponerlo en práctica en medio de las dificultades y necesidades.
Lo primero que debemos hacer es reconocer nuestra debilidad y ceder al Señor el
control de nuestras acciones y de nuestros pensamientos. Entonces su paz y su
fortaleza nos inundarán, y todo afán desaparecerá. Así dice Filipenses 4:6-7:
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de
Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús”.
El pasaje de hoy termina con estas palabras de Jesús:
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas”. Esta debe ser nuestra mayor preocupación, buscar el reino de
Dios, buscar el rostro del Señor en oración y leer su Palabra cada día de
nuestras vidas. Entonces él se encarga del resto.
ORACIÓN:
Abba Padre, perdóname Señor porque todo el tiempo me
preocupo por mis problemas y mis necesidades y me olvido que tú eres mi
proveedor. Padre Santo, ayúdame a fortalecer mi Fe para confiar en ti como un
niño pequeño en brazos de su padre. Te suplico que me ayudes a cambiar los afanes
y ansiedades de mi vida por el anhelo profundo de buscarte y confiar plenamente
solo en ti. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
martes, 14 de abril de 2015
¿LA FRAGANCIA QUE EMANA DE TI ES AGRADABLE A DIOS?
2 Corintios 2:14-17
“Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre
nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la
fragancia de su conocimiento. Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios
entre los que se salvan y entre los que se pierden; para unos, olor de muerte
para muerte, y para otros, olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién
está capacitado? Pues no somos como muchos, que comercian con la palabra de
Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios hablamos
en Cristo”.
Antiguamente, cuando un general romano volvía victorioso
de una gran conquista con frecuencia llevaba a cabo un desfile triunfal. El
vencedor y su ejército desfilaban por las calles inundadas por millares de
personas que les aclamaban. Mientras los músicos tocaban sus instrumentos,
carros y soldados transportaban los tesoros tomados al monarca vencido, y éste
y sus generales eran conducidos encadenados. El desfile se efectuaba en medio
de una nube de incienso que quemaban a sus dioses. Tanto los vencedores como
los cautivos podían oler la fragancia de las especies que ardían. El olor, sin
embargo, significaba algo muy diferente para ambos grupos. Para los
triunfadores, el olor era agradable; para los prisioneros, tenía hedor a
esclavitud y muerte.
El pasaje de hoy nos enseña que el grato olor de Cristo
(el evangelio) es “olor de muerte para muerte” para aquellos que se pierden,
porque representa un desfile hacia el castigo final. Sin embargo, aquellos que
son salvos hallan en el conocimiento de Cristo el grato “olor de vida para
vida”, que representa el camino que conduce a la vida eterna. La Biblia está
perfumada con el aroma de Dios. Cuando hacemos el hábito de leerla diariamente
y la aplicamos a nuestro diario vivir, el “aroma” que despedimos es olor
fragante agradable a Dios. Cuando mostramos a los que nos rodean los principios
y las actitudes que aprendemos de la Biblia realmente estamos esparciendo el
olor a salvación entre quienes nos rodean. Lamentablemente este olor no es
percibido por todos de la misma manera. Al igual que para los cautivos y los
vencedores durante la procesión romana el olor del incienso tenía diferente
significado, así en nuestros tiempos a muchos les resulta desagradable la
fragancia de la Palabra de Dios, mientras que otros disfrutamos de su exquisito
perfume.
De manera similar Pablo escribe en 1 Corintios 1:18: “La
palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan,
esto es, a nosotros, es poder de Dios”. Aquí también vemos claramente la enorme
diferencia en la manera en que perciben la palabra de Dios los que viven en
pecado y los que hemos sido limpiados y justificados por la sangre de Cristo.
Pablo también escribe en el pasaje de hoy acerca de la diferencia entre
aquellos que “comercian con la palabra de Dios”, es decir los que usan la
verdad del evangelio para su beneficio propio, y los que “con sinceridad, como
de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo”. Seamos nosotros como
estos últimos hablando a los demás de nuestro Señor Jesucristo y de la
salvación a través de su sacrificio en la cruz. Dios quiere que llevemos al
mundo “la fragancia de su conocimiento”. No hay mejor aroma para adoptar como
nuestro, ni hay mejor perfume para compartir con los demás que la deliciosa
fragancia de las Escrituras.
Imprégnate del fragante olor divino que proviene de la
Palabra de Dios. Escudríñala día tras día, medita en ella, reflexiona,
memorízala, aplícala a tu vida y compártela con los demás. Sigue las
instrucciones del apóstol Pablo en su carta a los Efesios capítulo 6, tomando
“el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios
6:17-18). Si lo haces de esta manera no sólo estarás alimentando y
fortaleciendo tu espíritu sino además llevando a otros la oportunidad de que
participen de las maravillas del reino celestial.
ORACIÓN:
Gracias, mi Dios, por tu Santa Palabra. Ayúdame a dedicar
tiempo a leerla cada día y a vivir según tus enseñanzas, esparciendo tú aroma a
mí alrededor. Te ruego que toques los corazones de mis familiares y amigos que
no te conocen para que puedan disfrutar del olor de vida para vida que trae el
conocimiento de Cristo. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
CON EL TIEMPO APRENDERÁS...
CON EL TIEMPO APRENDERÁS que en cualquier tipo de
relación la confianza se construye con mucho trabajo y se requieren apenas unos
segundos para destruirla; y que harás cosas o dirás palabras de las que te
arrepentirás por el resto de tu vida.
Aprenderás que la Honestidad y la lealtad son
fundamentales en una relación de pareja (llámese amistad, noviazgo o
matrimonio).
Aprenderás que así como la mujer merece ser amada, el
hombre merece ser respetado.
Aprenderás que no debes crear falsas ilusiones de amor en
nadie, si en tu corazón no existe amor.
Aprenderás que debes decir Te amo a la persona que más te
importa, porque nunca sabrás cuando será la última vez que la veas.
Aprenderás que el amor es una decisión, no un
sentimiento.
Aprenderás que las verdaderas amistades pueden crecer a
pesar de las distancias. Y que no importa que sea lo que tienes, sino a quién
tienes en tu vida.
Aprenderás que no tienes que cambiar de amigos, sí tienes
disposición de aceptarlos con todos sus defectos y virtudes.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que te
rodean tienen influencia sobre ti, pero tú serás siempre responsable de tus
actos y de tus palabras.
Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te
controlaran a ti y que ser flexible no significa ser débil, o no tener carácter
ni personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación,
siempre debes de ser humilde.
Aprenderás que no es más grande quien es servido, sino
quien sirve a los demás.
Aprenderás que no importa en donde estés ahora, sino a
dónde vas a llegar por el camino que te diriges.
Aprenderás que la paciencia y tolerancia requieren de
mucha práctica.
Aprenderás que puedes sentir ira, pero eso no te da el
derecho de ser cruel con tus semejantes.
Aprenderás que no se madura con los años vividos, sino con
la forma que capitalices tus experiencias.
Aprenderás la importancia que tiene el pedir perdón a
quienes ofendes y, sobretodo, perdonar a quienes te hacen daño.
Aprenderás que no debes de juzgar a los demás con tanta
severidad, sino con justo juicio, porque con la misma vara que mides, serás
medido.
Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver
hacia atrás, por lo tanto, aprovecha bien el tiempo porque los días son malos.
Pero lo más… lo más… importante que debes aprender es
que, por sobre todas las cosas y circunstancias, debes de poner tu total y
absoluta confianza en Dios, porque él es el único que te podrá sustentar en
este peregrinar tan breve de tu vida… “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente
es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece…” (Santiago
4:13-14).
¡Gracia y Paz!
lunes, 13 de abril de 2015
¿REALIZAS CULTO FAMILIAR EN TU HOGAR?
Los beneficios
y las bendiciones del culto familiar son incalculables, aquí enlisto sólo
algunas:
1. – El culto
familiar evita muchos pecados.
2. – Maravilla
el alma
3. – Comunica
un sentido de la majestad y autoridad de Dios
4. – Presenta
verdades solemnes a la mente.
5. – Brinda beneficios de Dios sobre el hogar.
Un antiguo escritor bien dijo: "Una familia sin
oración es como una casa sin techo, abierta y expuesta a todas las tormentas
del cielo".
Todas nuestras comodidades domésticas y las misericordias
temporales que tenemos proceden del amor y la bondad del Señor, y lo mejor que
podemos hacer para corresponderle es reconocer con agradecimiento, juntos, su
bondad para con nosotros como familia.
Las excusas para no cumplir este sagrado deber son
inútiles y carecen de valor. ¿De qué nos valdrá decir, cuando rindamos cuentas
ante Dios por la mayordomía de nuestra familia, que no teníamos tiempo ya que
trabajábamos sin parar desde la mañana hasta la noche? Cuanto más urgentes son
nuestros deberes temporales, más grande es nuestra necesidad de buscar socorro
espiritual".
¡Gracia y Paz!
A.W.Pink
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













