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jueves, 1 de diciembre de 2016

¿CÓMO ES TU CULTO A DIOS? (Romanos 12:1)




“Por consiguiente, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es su culto racional (Romanos 12:1).

Nuestro culto no se debe limitar al día que nos congregamos en el templo. Cada día que nos ofrecemos a Jesús como sus siervos, también le estamos dando alabanzas. Cada vez que resistimos la maldad, eligiendo lo bueno, estamos ofreciendo culto aceptable a Dios. ¿No es increíble que el culto no se limita a una iglesia local? ¿No es increíble que cada día nuestras decisiones y acciones son parte de nuestro culto a Dios?

Oración: 
Santo Dios Todopoderoso, pido que aceptes mis sacrificios de pensamiento, palabra y acción hoy y cada día como culto a ti. En el nombre de Jesús, Amén.


¡Gracia y Paz!

La Luz del Alma


domingo, 1 de noviembre de 2015

Marcos 12:30-31



Si amamos a nuestro Eterno Dios con todo nuestro corazón y alma, es claro que NO ADORAREMOS IMÁGENES, no tomaremos su Nombre en vano, etc., etc. De igual manera, si amamos a las demás personas como nos amamos a nosotros mismos, tampoco les robaremos, les mentiremos, les envidiaremos, los calumniaremos, ni haremos nada que les haga daño. Es por eso que, en amar al Señor con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas; y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, se cumple toda la ley de Dios.

“De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:40).


¡Gracia y Paz!

lunes, 21 de septiembre de 2015

BUSCAD AL SEÑOR MIENTRAS PUEDA SER HALLADO...



Isaías 55:6,7
“Buscad al SEÑOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca”

Jeremías 29:12

“Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé”

lunes, 13 de abril de 2015

¿REALIZAS CULTO FAMILIAR EN TU HOGAR?




Los beneficios y las bendiciones del culto familiar son incalculables, aquí enlisto sólo algunas:

1. – El culto familiar evita muchos pecados.
2. – Maravilla el alma
3. – Comunica un sentido de la majestad y autoridad de Dios
4. – Presenta verdades solemnes a la mente.
5. – Brinda beneficios de Dios sobre el hogar.

Un antiguo escritor bien dijo: "Una familia sin oración es como una casa sin techo, abierta y expuesta a todas las tormentas del cielo".

Todas nuestras comodidades domésticas y las misericordias temporales que tenemos proceden del amor y la bondad del Señor, y lo mejor que podemos hacer para corresponderle es reconocer con agradecimiento, juntos, su bondad para con nosotros como familia.

Las excusas para no cumplir este sagrado deber son inútiles y carecen de valor. ¿De qué nos valdrá decir, cuando rindamos cuentas ante Dios por la mayordomía de nuestra familia, que no teníamos tiempo ya que trabajábamos sin parar desde la mañana hasta la noche? Cuanto más urgentes son nuestros deberes temporales, más grande es nuestra necesidad de buscar socorro espiritual".


¡Gracia y Paz!


A.W.Pink

miércoles, 4 de febrero de 2015

¡HAZLE A DIOS UN ALTAR EN TU CORAZÓN!



Génesis 35:2
“Vámonos a Betel. Allí construiré un altar al Dios que me socorrió cuando estaba yo en peligro, y que me ha acompañado en mi camino”.

¿Quién podría decir que no ha tenido problemas y dificultades en su vida? Esto es inevitable, sin embargo debemos alzar la cabeza y seguir adelante. A veces creemos que no vamos a poder con esa carga porque es demasiado pesada; sin embargo, el apóstol Pablo nos dice en Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Si le te has desviado del camino o has tropezado con piedras que te han hecho caer, El Señor te dice: “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (hechos 8:22). Además: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti” (Salmo 32:8).

Seamos agradecidos con el Señor por tanta misericordia manifestada. Constrúyele un altar en tu corazón y nunca dejes de lado los favores recibidos. “Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2).

Amado Padre Celestial te doy gracias porque sé que en mi caminar siempre vas a mi lado recordándome que no estoy solo. Gracias Señor porque a través de todas las dificultades que estoy pasando puedo ver tu gloria. Ayúdame para caminar tranquilo y sin temor; porque Tú eres mi fuerza y salvación. Quiero construirte un altar en mi corazón para adorarte y darte toda la honra que sólo tú te mereces. En Cristo Jesús, Amen.

¡Gracia y Paz!

C. Dora

sábado, 1 de noviembre de 2014

NO MOLESTAR, ESTOY ADORANDO A DIOS



Salmo 113: 1-4
“Alabad, siervos de Yahweh, Alabad el nombre de Yahweh. Sea el nombre de Yahweh bendito Desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Yahweh. Excelso sobre todas las naciones es Yahweh, Sobre los cielos su  gloria”.

ADORAR A DIOS es la máxima expresión de amor. Adorar a Dios es hacer todo para su gloria, hacer todo para agradarle. Dice la Biblia que todas las cosas que Él ha creado le dan gloria y que todo lo ha hecho es para su gloria. Todo lo que ha hecho es bueno en gran manera. Dios perfecciona la alabanza en la boca de los que adoran. Aún cuando las aves cantan están alabando a Dios.

Todo lo que Dios ha creado, lo ha hecho con un propósito y cuando lo que él ha creado cumple con su propósito, le está dando gloria a Dios.

Adoramos a Dios cuando amamos a toda su creación, cuando amamos a nuestro prójimo, cuando amamos a nuestro cónyuge y a nuestros hijos. Todo lo que hacemos, dice la Biblia, lo tenemos que hacer para la gloria de Dios. Cuando hacemos lo que a Dios le agrada, él se deleita en nosotros. Jesús hizo todo lo que al Padre le agradaba, hizo su voluntad en todo y esto provocó que el cielo fuera sacudido y el Padre dijera de él: “Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

Si hacemos lo que Dios quiere, le estamos dando gloria, y le estamos adorando; así pues, adorémosle  desde ahora y hasta la eternidad, desde que sale el sol hasta que se pone. Hagamos todo para la honra y gloria de Dios.

¡Gracia y Paz!


sábado, 20 de septiembre de 2014

¿ESTÁS ADORANDO A DIOS COMO ÉL LO PIDE?



¿ESTÁS ADORANDO A DIOS COMO ÉL LO PIDE?

A través de los siglos y en todas partes del mundo, el ser humano ha manifestado siempre un deseo innato de adorar a alguien o a algo. Civilizaciones antiguas rindieron culto al sol o a la luna o a otros cuerpos celestes. Hay tribus de remotas regiones que adoran el agua, o el fuego, o el viento, o cualquier otro elemento de la naturaleza. Millones de personas adoran imágenes o ídolos fabricados de madera, piedra u otro material. Hasta existen sectas que adoran al diablo. ¿Puedes creer esto?

¿Y qué nos dice la Biblia acerca de la adoración? Hace muchos siglos cuando Dios, por medio de Moisés, dio al pueblo de Israel los Diez Mandamientos, les expresó con suma claridad su sentir en relación a adorar algo o alguien que no fuese él mismo. Dice Deuteronomio 5:7-9: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Yahweh tu Dios, fuerte, celoso…” Ciertamente la Palabra de Dios establece de una manera muy clara que el único a quien debemos adorar es al Dios Todopoderoso.

El Salmo 96:7-9 es una viva exhortación a exaltar a Dios y a darle la honra, la gloria y el poder que solamente él merece. El salmista invita al pueblo a “adorar a Yahweh en la hermosura de la santidad”. Y finalmente les dice: “Temed delante de él, toda la tierra”. En los tiempos del Antiguo Testamento era muy común observar esta actitud de santo temor al adorar a Dios. Por ejemplo, cuando Dios se presentó ante Abram para hablarle acerca de sus planes en relación al pueblo de Israel, “Abram se postró sobre su rostro” (Génesis 17:2). De igual manera, cuando el Señor se le apareció a Moisés en medio de una zarza ardiendo, dice la Biblia que “Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios” (Éxodo 3:6).

Con la venida de Jesús al mundo, vemos un cambio en la manera de adorar a Dios. En Juan capítulo 4, la Biblia nos narra acerca de la conversación que Jesús sostuvo con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob. Allí, la mujer expresó la manera de pensar de aquellos tiempos en relación a la adoración cuando le dijo al Señor: “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar”. Y Jesús le contestó: “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:21; 24).

Por varios siglos los judíos adoraron a Dios en el tabernáculo. Este tenía dos habitaciones: una anterior llamada el lugar santo y una posterior llamada el lugar santísimo. En este lugar santísimo habitaba Dios. Ambas habitaciones estaban separadas por un velo (Éxodo 26:33). Todos los sacerdotes podían servir en el lugar santo, pero sólo el Sumo Sacerdote podía entrar al lugar santísimo una vez al año, el Día de la Expiación, llevando la sangre del chivo expiatorio para la remisión de los pecados de los Israelitas (Levítico 16:34). Cuando Jesús murió en la cruz del Calvario, “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mateo 27:51), eliminando la separación entre el lugar santo y el lugar santísimo. Este sacrificio nos ha dado acceso directo al Padre, y podemos adorarle de una forma íntima y personal.

Hebreos 4:16 nos dice: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia...” Y Santiago 4:8 nos dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. Mientras más nos acercamos al Señor, más se acerca él a nosotros, y mayor será en nosotros el deseo de adorarle en “la hermosura de la santidad”. Adorar a Dios no quiere decir que tenemos que estar postrados todo el día. Le adoramos cuando tratamos de agradarle de todo corazón en todo lo que hagamos, y en cada una de nuestras acciones demostramos que le amamos y no queremos entristecer su Espíritu. De esta manera le adoramos en “espíritu y en verdad”. Esta es la verdadera adoración.

Salmo 96:7-9
“Tributad a Yahweh, oh familias de los pueblos, dad a Yahweh la gloria y el poder. Dad a Yahweh la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y venid a sus atrios. Adorad a Yahweh en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra”.

Gracia y Paz
Dios te Habla



sábado, 23 de agosto de 2014

¿QUIERES TENER UN DÍA DE VICTORIA? ¡BUSCA EL ROSTRO DEL SEÑOR TEMPRANO EN LA MAÑANA!



¿QUIERES TENER UN DÍA DE VICTORIA?
¡BUSCA EL ROSTRO DEL SEÑOR TEMPRANO EN LA MAÑANA!

Salmo 5:1-3
“Escucha, oh Yahweh, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Yahweh, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”.

En esta escritura, David expresó la necesidad que tenía de la ayuda diaria de Dios, y temprano en la mañana acudía al Señor en oración, buscando su dirección y protección. Todo creyente en Cristo está, quiera o no quiera, involucrado en una guerra espiritual diaria. La Biblia dice en Efesios 6:12 que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Nuestra guerra no es contra los seres humanos, de carne y hueso, que nos causan disgustos y problemas, sino contra satanás y sus demonios que se mueven en el mundo espiritual y usan a esta gente en contra nuestra. Por lo tanto no podemos darnos el lujo de empezar el día descuidadamente como si no existiera ningún peligro.

Estando David en el desierto de Judá, huyendo de Saúl y su ejército que lo querían matar, escribió el Salmo 63, en el cual expresa el clamor de su corazón a Aquel del cual podía recibir la ayuda que necesitaba en tan difíciles momentos. Dice el versículo 1: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela”. Y en los versículos 8 y 9 muestra su confianza en el Señor: “Mi alma está apegada a ti; tu diestra me ha sostenido. Pero los que para destrucción buscaron mi alma caerán en los sitios bajos de la tierra”.

David se levantaba de madrugada a buscar el rostro del Señor y clamar a él. También el profeta Isaías expresó este mismo anhelo al escribir: “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte” (Isaías 26:9). Imitemos a estos siervos de Dios, y empecemos el día conscientes de nuestra urgente necesidad del Señor. Fortalecernos espiritualmente por medio de la lectura de la Biblia y la oración diariamente, y someternos a la dirección y protección de Dios es la única manera de estar preparados para los ataques de Satanás. Dice Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

¿Quieres tener un día de victoria? Busca el rostro del Señor temprano en la mañana. Deléitate en su presencia, y hazle saber que tú deseas antes que cualquier otra cosa en el día, tener un tiempo de comunión con él y compartir tus tristezas y tus alegrías, tus cargas y tus temores, tus planes y tus preocupaciones, sabiendo que él te ama y te escucha, y que puedes contar con su protección y su ayuda en todo momento.

ORACIÓN:
Querido Padre, yo entiendo que necesito tu dirección y tu protección en esta vida de constante lucha. Ayúdame a estar consciente de que mi necesidad de acercarme a ti y cultivar mi relación contigo es más importante que todas mis responsabilidades y actividades del día. Dame fortaleza En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 1 de julio de 2014

¿ESTÁS GOZANDO DEL PRIVILEGIO DE ADORAR A DIOS?



¿Estás gozando del privilegio de adorar a Dios?

Hebreos 12:18-24
“Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

El cartel afuera de la iglesia dice: “Culto de adoración: Domingos 11 AM”. Esto debía detener el tránsito. Los que pasan por allí deberían sacar sus bolígrafos y anotar la hora en sus agendas. Debía todo el mundo estar consciente de que cuando una iglesia se reúne para adorar suceden cosas maravillosas. Lamentablemente, aún hay muchos que dicen ser cristianos que ignoran el profundo impacto espiritual de una verdadera adoración.

En la escritura de hoy, se nos hace énfasis del privilegio y la gloria que conlleva la verdadera adoración para aquellos que hemos aceptado a Jesucristo como Salvador. Primeramente nos remonta a la época del éxodo de los israelitas, cuando fueron liberados de la esclavitud en Egipto, y después de marchar por el desierto llegaron al Monte Sinaí donde Dios los esperaba. El escenario que tenían enfrente en aquel momento era verdaderamente intimidante: El monte “ardía en fuego”, una gran oscuridad les rodeaba, en medio de una violenta tempestad se escuchaba el ensordecedor sonido de una trompeta, y por encima de todo esto resonaba una voz de una manera tan amenazadora que “los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba”. La escena era tan aterradora que el mismo Moisés dijo: “Estoy espantado y temblando”. Esto describe de manera clara la naturaleza y el ministerio de la ley. Es una revelación de las justas demandas de Dios y de su ira contra el pecado.

En Éxodo capítulo 20, la Biblia describe aquel momento. Dice el versículo 18 que “ante ese espectáculo de truenos y relámpagos, de sonidos de trompeta y de la montaña envuelta en humo, los israelitas temblaban de miedo y se mantenían a distancia”. El pasaje de hoy continúa diciendo que ahora nos hemos acercado “al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”. Los creyentes no hemos venido a la abrumadora escena del Sinaí bajo los efectos de la ley, sino a la preciosa manifestación de la gracia provista por la sangre del Cordero de Dios, quien con su muerte en la cruz del Calvario hizo que “el velo del templo se rasgara en dos, de arriba abajo” (Marcos 15:38). Ahora tenemos entrada al Lugar Santísimo. No tenemos que mantenernos “a distancia”, sino que podemos acercarnos “confiadamente al trono de la gracia” (Hebreos 4:16). Este es el resultado de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo.

Jesús le habló claramente sobre esto a la mujer samaritana junto al pozo de Jacob. Allí le dijo: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23-24).

Reflexiona cuidadosamente en la escritura de hoy y pídele al Señor que te dé discernimiento espiritual para entender el precioso privilegio que, como hijo o hija de Dios, tienes de acercarte a su trono de gracia y disfrutar profundamente de un tiempo de genuina adoración.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, yo anhelo adorarte en espíritu y en verdad, como tú quieres que te adoren. Pon en mi corazón un sincero deseo de alabarte y proclamar tu gloria, y así unirme a las legiones de ángeles que constantemente alaban y glorifican tu santo nombre. Por Cristo Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 15 de abril de 2014

¿Sabes por qué debemos adorar a Dios?




¿Sabes por qué debemos adorar a Dios?

Romanos 12:1-2
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta".

En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo describe paso a paso la obra maravillosa de la gracia salvadora de nuestro Señor Jesucristo. Primeramente expone la degeneración de la raza humana causada por el pecado y las consecuencias de ese pecado (capítulos 1 al 3). Todo ser humano está incluido, no hay excepción. Dice Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Después Pablo escribe acerca de la misericordia divina que justifica al pecador, concediéndole perdón completo por medio del sacrificio de Cristo (capítulos 4 al 6). Dice Romanos 5:1-2: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. Y Romanos 6:23 afirma que “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Más adelante enfatiza en el poder del Espíritu Santo y su obra transformadora en nuestras vidas, que nos capacita para vivir vidas santas como parte del plan de Dios, con el fin de que seamos “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29). En resumen, los primeros once capítulos de esta carta nos hablan de las obras de Dios en nosotros y a favor de nosotros.

El capítulo 12 empieza diciendo: “Así que...”, es decir “Por consiguiente...”, “Considerando lo que hasta ahora he dicho...” o "Por lo tanto, teniendo en cuenta la infinita misericordia de Dios...", “presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios…” Podríamos decir más bien “rendid totalmente vuestros cuerpos”. Así como en el Antiguo Testamento no se le daba ningún otro uso a la ofrenda que se quemaba en el sacrificio, nosotros debemos entregarnos a Dios en ese mismo espíritu de sacrificio. Cuando Pablo habla del "cuerpo", él quiere decir todo tu ser. No se trata sólo de adorar o amar a Dios con tu cuerpo físico, sino también "con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, como le dijo Jesús al intérprete de la ley en Mateo 22:37.

Adorar a Dios es amarle por encima de todas las cosas, es agradarle en todo, es obedecerle aún en contra de nuestra voluntad, es entregarnos a él en cuerpo y alma, no solamente los domingos en la iglesia, sino cada día de nuestras vidas y en todas las circunstancias que puedan presentarse. El principal propósito de todo ser humano debe ser amar y adorar a Dios. Esto puede resultar más fácil si llegamos al pleno convencimiento de que si su Hijo ha muerto por nosotros, entonces lo menos que podemos hacer nosotros es vivir para él. El atleta y misionero inglés Charles Thomas Studd dijo: “Si Jesucristo es Dios y murió por mí, ningún sacrificio de mi parte para él puede ser demasiado grande”. Isaac Watts, uno de los más grandes compositores de Inglaterra, escribió más de 750 himnos. Uno de estos himnos dice lo siguiente: “Un amor tan asombroso, mi corazón demanda, mi vida, todo mi ser”. Otro himno dice: “¡Amado Cristo!, no podré jamás pagar tu amor; mas lo que tengo doy a ti, tu siervo soy, Señor.” ¡Qué expresiones tan lindas de entrega total! Sin duda documentadas por el testimonio de estos fieles siervos de Dios.

Dios nos hizo para amarnos y bendecirnos, y para que nosotros le adoremos. El pecado afectó el plan original de Dios, pero nosotros podemos renovar nuestro entendimiento, permitiendo que el Espíritu Santo obre en nuestra vida. El Señor desea entablar una íntima comunión con nosotros. Él ha tomado la iniciativa acercándose a nosotros. Tomemos la decisión de acercarnos a él escudriñando su Palabra y pasando tiempo de oración cada día de nuestra vida. Entonces comprobaremos cuál es su voluntad en nuestra vida: “Buena, agradable y perfecta.” Y los maravillosos planes de Dios se harán una realidad en nuestras vidas y en la de nuestras familias.

ORACION:
Querido Padre celestial, yo quiero vivir la vida que tú has creado para que yo viva. Quiero que tu propósito en mí sea una realidad. Ayúdame a vivir de manera que mi propósito principal sea adorarte y amarte con todas mis fuerzas. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

sábado, 25 de enero de 2014

¿CÓMO PUEDO AGRADAR A DIOS?



Miqueas 6:6-8
“¿Con qué me presentaré ante el Señor, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará el Señor de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.

Una pequeña historia cuenta que una misionera en la India, se encontró una mañana con una mujer hindú a la que, en varias ocasiones, le había hablado de Cristo sin lograr mucha atención de su parte. La mujer hindú llevaba a dos niños en brazos. Uno de ellos era muy hermoso y lleno de salud. El otro, por el contrario, era deficiente en cuerpo y mente, retardado físico y mental.

La misionera le preguntó adonde iba, y para su asombro aquella mujer le respondió: "Voy al río a ofrecer uno de mis hijos a los dioses en sacrificio por mis pecados". La misionera trató de persuadir a la mujer. Le habló de nuevo de Jesucristo. Le habló de cuál era la verdadera manera de agradar a Dios y obtener el perdón de nuestros pecados. Tampoco esta vez logró que la hindú le prestara atención, y ésta continuó su camino hacia el río.

Pocos días después, la misionera se encontró otra vez con la mujer. Esta vez sólo llevaba en sus brazos al niño deformado y retrasado. La misionera le preguntó con ansiedad acerca del otro niño. La madre le contestó: “¿No recuerda? ¿Cuando nos vimos el otro día iba al río para ofrecer a los dioses uno de mis hijos”?.

“Oh, amiga mía -- dijo la misionera llorando -- si usted tenía que hacer eso, ¿por qué no ofreció al niño que nunca estaría bien?” La mujer hindú replicó: “Quizás esa sea la manera en que ustedes viven su religión, pero en la nuestra nosotros siempre ofrecemos lo mejor a los dioses”. La misionera sintió vergüenza. Y bajó la cabeza. Aquella mujer estaba totalmente equivocada en su relación espiritual con dioses falsos, pero, sin duda, su acción fue un ejemplo de un corazón dispuesto a dar lo mejor.

¿Qué pudo haber recibido esa mujer de sus dioses que la llevara a tan grande sacrificio? Y nosotros, ¿hemos recibido bendiciones de nuestro Dios? ¿Qué hacemos para mostrarle nuestro agradecimiento por la salvación de nuestras almas, y por todo lo que día tras día nos da sin que lo merezcamos, sólo por su gracia y por su amor?

Muchas personas hacen todo tipo de sacrificio físico, andan de rodillas por una cierta distancia, se golpean a sí mismos, se cortan la piel, etc. La intención puede ser muy buena, como la de la mujer hindú, pero en realidad muestra un desconocimiento total del corazón de Dios y de lo que él espera de nosotros.

El mensaje de Dios es muy sencillo y se repite a través de toda la Biblia: El Señor se deleita más en nuestros esfuerzos por conocerle, que en cualquier cosa que podamos ofrecerle. Dios nos creó con un deseo profundo de que vivamos en comunión con él, por lo tanto buscar su rostro y mostrarle nuestra gratitud adorándole en espíritu y en verdad expresa nuestro amor mucho mejor que lo que pueden hacer las palabras o los sacrificios por grandes que estos sean.

En el mensaje de hoy, el profeta Miqueas se pregunta a sí mismo qué puede hacer para agradar a Dios, y después de mencionar una lista de diferentes sacrificios, recuerda que el Señor sólo pide de nosotros que hagamos justicia, y amemos la misericordia, y nos humillemos ante él. El rey David llegó a conocer profundamente el corazón de Dios, y en el Salmo 51:16 dijo: “Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”

En Proverbios 23:26, Dios nos dice exactamente que es lo que le complace de nosotros: “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos”. ¿Estás dispuesto a entregar tu corazón al Señor, y amarle, y adorarle y caminar por los caminos que él nos ha indicado? Si lo haces de esta manera, ten la seguridad de que le habrás complacido.

ORACIÓN:
Amantísimo Padre celestial, es mi anhelo agradarte siempre. Por favor dame discernimiento espiritual y un corazón humilde para actuar en todo conforme a lo que a ti verdaderamente te complace. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

miércoles, 31 de julio de 2013

¡SOLO DIOS SE MERECE NUESTRA ADORACIÓN!



Daniel 3:1-7
“El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado. Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor. Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo. Por lo cual, al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado”.

El diablo siempre ha querido que a el se le de la adoración que le pertenece solo a Dios.

Isaías 14:14
“sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.

Cuando el rey Nabucodonosor, (que es una figura del diablo) levantó la estatua para que todos la adoraran, es impresionante ver como utilizó la música para que al oírla todos se postrarán y la adoraran.

En nuestros días Satanás usa el mismo patrón de la música para atraer a las personas con sus ritmos y letras obscenas para que lo adoren. Hoy día hay un gran reto para los cristianos en todo el mundo y es precisamente la música que escuchan, la dizque “Música cristiana”, con letra ambigua y sensual, a la que le han quitado el sacrificio de Jesús, y la cual sólo ensalza a los que la cantan y al propio satanás. Y que más podemos agregar referente a los “Pastores” que con sus enseñanzas heréticas que solo buscan la exaltación y prosperidad personal. Todos estos adoradores del dios mammón.

Hubo en este pasaje bíblico de Daniel tres personajes que tenían muy claro a quién se debía de adorar y eran Ananías, (Sadrac) Misael, (Mesac) y Azarias, (Abed-nego), los cuales no adoraron la estatua levantada por Nabucodonosor y prefirieron el horno de fuego que negar sus convicciones. Dios recompensó a estos tres personajes por su valor de enfrentarse al propio rey  Nabucodonosor (Daniel 3:16-18).

Dios respaldó las palabras de fe de estos jóvenes valientes y se manifestó a ellos, apareciendo dentro del horno con ellos para cuidarlos de la llamas de ese horno. Este es, indudablemente,  un gran ejemplo para nosotros los cristianos que somos constantemente confrontados de similar forma por amigos, vecinos, familiares y otros muchos que con sus influencias quieren hacernos caer en el pecado y que adoremos a sus dioses.

Incluso Jesús fue tentado por el diablo para que lo adorara:

Lucas 4:6-8
“Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”.

El problema de la gente de hoy es que no saben a quien adoran o a quien adorar, el Señor Jesucristo fue bien claro al decir: “al Señor tu Dios adorarás, y a El solo servirás”. Dios no quiere que adoremos otros dioses ni nada que nos separe de Él.

Dios busca y bendice a esa clase de personas que aún en medio de las pruebas difíciles no dejan de servirle y de adorarle, y que se levantan con una voz de fe, con una convicción clara en su ser de quien es Dios, y de que Él es el único Dios al que hay que adorar y por lo tanto pueden proclamar diciendo lo mismo que los tres jóvenes dijeron: 

Daniel 3:17-18
“He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”.

Adoremos pues y sirvamos al Señor con todo lo que tenemos y Él cuidará de cada una de nuestras necesidades.

Mateo 6:33
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.


“Gracia y Paz”